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Ciberespacio |
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Una aproximación psicológica a la comunicación mediada por computadoras (CMC)
El título de este trabajo parte de un cuestionamiento compartido entre la lectura de las actuales tecnologías de la información (TIC) y su relación con algo que le es propio al sujeto, lo sexual. Además este planteamiento se adhiere a un interrogante determinado después de una conversación con algunos de nuestros compañeros comunicadores por la forma de dilucidar posibilidades sobre el cómo entender lo sexual dentro de los medios interactivos y de una manera particular en la denominada comunicación mediada por computadoras (CMC). Entonces, nos dirigimos ante una pregunta pertinente en la medida de la difusión (continuada) de alternativas informativas y electrónicas soportadas por la Internet y medios alternos bajo el supuesto del hecho sexual. Por esto, se ha decido realizar una aproximación desde la psicología a la lectura de lo sexual como una posición subjetiva mediada por la esperanza del encuentro con el otro, y en el cómo esta esperanza se escapa del encuentro físico (humano) en un tipo particular de relación computada como una posible relación simbólica de estructuración digital.
Sujeto mediado Desde su articulación a lo simbólico vía el lenguaje el sujeto configura su presencia en cada una de las manifestaciones comunicativas. En tanto, su articulación como sujeto cobra efecto bajo el concepto de la interacción comunicativa5 vía aparatos (ínter computación) nos encontramos con una vía de hecho, una particular representación actuada en la presencia de un posible sentido computado6. Entonces, el sujeto se incluye en la cultura y por ende en la mayoría de formas culturales y sociales que esta soporta como creaciones de la misma. Las tecnologías de la información (TIC), entre las cuales podemos determinar a los computadores, pc/ordenadores, sistematización de datos e Internet son producto de la racionalidad tardía moderna y de su ejercicio en lo técnico, estas formas de información (producción) reafirman una mediación articulante social, una forma de acción soportada en la articulación compartida que sucede, en este caso, entre los computadores y el sujeto que se incluye en ellos bajo la forma de una representación interactuada. Lo estatuido computado, informatizado se presenta como un cúmulo absorbente de imágenes interactuadas con las cuales el sujeto se relaciona. Pero la pregunta por los computadores no es el interrogante por el sexo y menos por la sexualidad. En este caso, esta pregunta pasa por la presencia del sujeto contemporáneo en su encuentro con el computador como una forma más (técnica) por medio de la cual puede hablar sobre lo que le sucede, en lo sexual. En tanto, el sujeto se encuentra frente a una relación con el computador presencia un encuentro con la técnica y si la imagen es regulatoria de un deseo, una confrontación con la posición sexual propia del sujeto mediado, hablamos de mediación de lo sexual, ínter actuación sexual. Los bits que circulan por los computadores, transmiten al mismo tiempo que ceros y unos, información que regula la técnica y la mediación subjetiva de lo social. En tanto, la mediación existe via relacional en el sentido de acción del hecho computado imaginarizado; allí, lo sexual encuentra un espacio de difusión, de discurso que se calla, un deseo a medias. Entonces, la mediación del sujeto se da en la generación de una acción tecnológica del pensamiento sobre la técnica y en la configuración/construcción simbólica dentro del lenguaje y de su acción en lo social. Es una posición de encuentro del sujeto, en una relación que es mediada peculiar por los computadores, donde se ubica la imagen/reflejo que seduce, que conduce el deseo del sujeto/objeto. Es una relación de forma sobre la simbolización/imagen del icono deseado, seductor. Uno de los medios de información que soporta en gran medida el auge de una posible figuración actual imaginaria del sexo es la Internet. Esta como un soporte (mediática) en red computada es de importancia mayor cuando hablamos de transmisión de información y construcción de imaginarios posibles mediados por la técnica actual. Allí el sujeto se ubica en una relación de demanda frente al medio informático y le postula un sinnúmero de prebendas sobre la base de la transmisión de datos y la sistematización de hechos (realidades). En el caso de la imagen sexual, se muestran fotografías, iconos, grafías y símbolos de todos los estilos que son ubicados dentro del medio de información y se distribuyen cual sistematización sexualizada. Entonces, hablamos de una imagen que provoca con el hecho computado, una posible desrealización del encuentro físico; una presencia simbólica de vació imaginarizado, de disfrute con la máquina. El computo de la información es un espacio fluido de sistémica de datos sobre la prefiguración del hecho virtual. Este flujo de información trata de hablar al sujeto en frente de la pantalla y con cada uno de los elementos técnicos (software, freware, shareware, hardware) que se construyen en la dinámica de flujo informativo sobre la cual se soporta el medio actual y sus consecuencias comportamentales en los sujetos. La mediación es una acción en la interdecisión del discurso. Y en la forma afectiva actual como el sujeto responde a ella podemos hablar de un desencuentro en lo sexual computado. El sujeto media la acción y articula el sentido de base sobre el cual interpreta la significación de la realidad, en el caso de lo computado, configura una relación de sentido peculiar sobre la posición técnica y la presencia/ausencia en lo informativizado. Es decir, la ausencia del otro (físico) es al mismo tiempo la presencia de su afecto, de su representación por efecto de la distinción del objeto por lo representado.
Sexualidad, sexo El afecto en nuestro caso, se encuentra en las distinciones de la mediación representativa/computarizada y en el desencuentro con lo físico del otro. Una cosa es la manipulación de la imagen (sexual) por medio de la técnica digital y otra la representación y afectivización que el sujeto tenga de la sexualidad en su encuentro con aquella técnica (representación). Y más allá de esto con la imagen. En muchos casos, la imagen se convierte en un fetiche (desviación del objeto) que se evidencia en la compulsión del sujeto ante la presencia del otro semejante representado visualmente. La demostración (puesta en escena) del cuerpo como un objeto de deseo y de sus manifestaciones se encuentran del lado de la imagen sexualizada (iconografía) que se coloca en una posición de ideal imaginarizado dispuesto por la técnica que computa. Un ideal construido en lo social, en la técnica y en la sistematización manifiesta de la imagen que intenta prefigurar formas de sentido. Lo sexual es constituyente del sujeto y se evidencia en cada una de sus manifestaciones comportamentales y de pensamiento sobre la técnica y su tecnología. El sujeto evidencia múltiples maneras poliformas de expresión en el deseo sobre el otro. Y construye su existencia frente a los interrogantes ante lo sexual, identificándose y separándose de su propio objeto de deseo de forma continua. En este caso, la imagen digital sexualizada interviene en una peculiar relación imaginaria del sujeto y su anhelo de un encuentro que es fallido.
Sexo, medios interactivos,
relaciones interactuadas El tecleo de un site7 via computador nos introduce en la sinergia conducente del espacio imaginarizado y de lo icono/ecoico de la representación, de la imagen hecha visual. Esta es una acción computada que sucede en la realidad del sujeto (ambiente) y en donde este se encuentra inmerso recíprocamente ante un espacio de movilidad técnica. Esta movilidad es dinámica y le permite tener una posición lábil a priori de un poder teleológico sobre la propia información que se le presenta. Es en esta ínter actuación particular del sujeto que computa mediado por la técnica donde nos referenciamos con un anhelo de un encuentro, con un objetivo sobre el poder la imagen y una racionalización posible de la sistematización informativa como reguladora de una acción de construcción social ideal. En la mediación computada del hecho internauta, se evidencia una interactuación de sentido con base en la imagen que seduce. Allí la interactividad no solo es un posible encuentro virtual ante la mediación informativa sino un aprendizaje cognoscitivo de una particular relación simbólica. En tanto, la imagen y la técnica que la soporta son creadas con objetivos claros, la transmisión y diseminación del espacio de Internet y el lucro de múltiples personas. Se nos presenta la mediación como una relación de poder sobre la información, en el caso particular, una relación de acción hecha objetivo sexual. El poder mediático es articulado sobre la eficacia del medio y la posibilidad de amplitud de la distribución de información. La mediación se nos presenta como un hecho social y una evidencia desrealizada de un encuentro físico con un otro como semejante. Es decir, una distinción social sobre el imaginario de la sexualidad como una posible construcción binaria en los espacios de la técnica digital. P.ej. Un site de la Internet (red) en donde se distribuye información (imágenes, datos) sobre las partes femeninas y masculinas de gran difusión y para mayores de edad. Allí se construye en la técnica y además configura toda una serie de representaciones sobre el cuerpo, su uso y las manifestaciones directas para con el sujeto y su sexualidad. Este sitio se convierte en un espacio de particularidad técnica y de difusión nuclear para la Internet. Un lugar de encuentro del discurso, no del sujeto. En este caso, este espacio es utilizado por el sujeto con el objeto/imagen dispuesto como voyer, en la mirada del otro estará la respuesta a la oferta interactiva, a la red que dispone lo corporal.
Imagen, cognición, virtualidad Es decir, un primer espacio de análisis nos conduce hacia la virtualidad de la imagen, como una presencia gráfica bajo la sistematización de datos y en un segundo momento a una disposición interpretativa sobre la metatextualidad del concepto afectivo y de sus manifestaciones. En este momento, diferenciamos a la imagen como una presentación y la imagen como una construcción representativa. Una cosa es lo que se dispone en el medio de información (presentación/difusión), otra la forma como el sujeto se relaciona con aquella información y la representación que pueda emerger en esa relación (interpretación/afectividad). La cognición es una construcción mental (constructo) que sucede en el sujeto en presencia de la realidad y configura vías de pensamiento sobre las cuales él mismo determina posibilidades de acción y de estrategia sobre su comportamiento. Entonces, en el caso de la ínter actuación computada la imagen se nos presenta como una construcción compartida, una cognición actuada entre la realidad que soporta el lenguaje y el sujeto que interactúa con aquella en lo digital. En la mediación del sujeto vía computadores nos encontramos con un encuentro físico con la técnica informativa y un aprendizaje encubierto de los interrogantes que se le hacen al artefacto. Esto se da en las posibilidades de una emergencia comunicativa (discurso/técnica). En tanto, la cognición del hecho computado se construye como una forma/presencia del pensamiento del sujeto, el Internet se contextualiza como uno de los ejes discursivos de realización informativa en red construida por muchos como un ideal de la cultura contemporánea. El ciberespacio8 se prefigura sobre la imagen y se presencia en la relación con el otro que computa en lo social. "En el ciberespacio el territorio es ficticio, pero el tiempo es real, lo que podría resumirse diciendo que la realidad virtual es utópica pero no ucrónica."9 La imagen se configura por la técnica pero se prefigura por la representación que se tenga de ella y se comunaliza en la información por la mediación de lo computado. En tanto, existe la imagen interactuada como una representación compartida lo ucrónico de lo virtual nos coloca en presencia de la realidad de lo informado y en la posible identificación con lo anhelado conciente. "Pero la emergencia de la imagen digital ha trastocado las tecnologías tradicionales de producción icónica, pues sus formas nacen de una automatización informática de los viejos procedimientos analíticos y estructurales de producción figurativa propios de las artesanías de los mosaicos, de los tapices, de la pintura reticulada y de la pintura puntillista de Seurat"10 . Entonces, la imagen digital es una extensión de la configuración abstracta de la figuratividad expresiva de la pintura y de las representaciones artísticas. En este lugar se diferencia la imagen pictórica de la imagen pixelada, aun siendo esta última una posible representación de la primera. "Es la dimensión ínfima de los elementos discontinuos lo que hace que, visualmente, aparezca, como una superficie sólida y pulida. Lo mismo sucede con la reproducción digital"11 Entonces, la imagen se construye en la presencia relacional de lo interpretado discontinuo y de su interpretación gestáltica como un todo. En este lugar, su presencia evidencia la posibilidad afectiva de lo que se computa. La CMC nos da en principio una distinción actual como un posible medio de información luego, más tarde, la comunicación se construye en el sentido soportado por la acción interactuada del sujeto vía el lenguaje y en el desarrollo de medios informativos que la soportan, entre ellos las tecnologías de la información. Lo icónico de la CMC tiene que ver con el desarrollo de la técnica sobre la forma y la evidencia pixelada de sus manifestaciones en lo visual de la máquina. En este caso, la interpretación psicológica es de suma importancia para los procesos discursivo/icónicos de figuración y de realización sistémica en la información computada. Lo psíquico se coloca en una disposición peculiar de construcción subjetiva relacional y representativa. Esto se encuentra soportado sobre la base de un lenguaje icónico, de una interacción comunicativa manifiesta y de una sistémica digital sobre la realidad meta contextual.
Sexualidad, subjetividad y
sujeto computado Es una desrealización del encuentro físico por la posibilidad de la identificación con la imagen. En tanto, la comunicación mediada por computadoras posibilita formas alternas y directas de aprendizaje sobre la técnica y en el caso de la Internet evidencia forma/contenido de múltiples posibilidades sexuales (vías de acción). El sujeto encuentra que decir, como digitalizar su cuerpo, como interponer lo físico del encuentro por lo simbólico de la representación. El sujeto intenta/cree encontrarse con el otro en la imagen de su interpretación psicológica como una figuración en la extensión de la presencia de la máquina. La subjetividad se relaciona de una forma directa con la evidencia del sentido latente del encuentro con lo computado. En la mediación interactuada de la imagen que seduce el sujeto encuentra un espacio más por medio del cual construir su sexualidad y desplegar una peculiar subjetividad de esta relación digital. Allí el sujeto se encuentra computado, mediado por la técnica, esto es tal que todo inicio en el discurrir de la técnica es un desaprendizaje de la escritura y de la manipulación de la forma tradicional por el aprendizaje que computa. Es una disposición construida en la realidad y formalizada en la información de hechos sistematizados. En la relación subjetiva que establece el sujeto con el artefacto (computador) se nos muestra una particular forma actual de vérselas con la sexualidad. Y en la defensa de la no mirada, del encuentro directo, el sujeto mediado se mueve por el disfrute de su posición de poder sobre la máquina en la dialógica de su presencia/ausencia como una imagen. Una dialógica de lo sistematizado, de lo representado ausente. El sujeto computa, ejecuta actos de manipulación de la técnica y distribuye acciones sobre el medio de información. Pero al mismo tiempo se encuentra inmerso en múltiples polisemias sobre lo afectivo de la imagen, de lo binario y de su satifacción sobre lo sexual de una posible relación interactuada. Entonces, las posibilidades informáticas son subjetivadas por la técnica que manipula la imagen y por el deseo excluyente del otro que se superpone a un ideal digital.
Comunicación mediada,
interpretación de lo virtual sexual En el caso de la posible interacción con los computadores nos encontramos con la plausibilidad de la acción de la información como un sistema generativo elemental en el cual se desarrollan los elementos de emisión de datos y la interpretación de aquellos por parte del sujeto. En este caso, los computadores se configuran como un medio de interacción que prefigura la interpretación dentro de una sistémica12 de difusión elemental sobre la información generada. Una interpretación de primer orden sobre la sinergia de la mediación en la información, un sistema de interacción comunicativa elemental. En tanto, la imagen digital genera una interpretación afectiva sobre la representación que subyace en en este tipo de relación. Se presenta una interacción semántica sobre la imagen digitalizada, es el texto generado como una hipermedia. Esta es una sistémica de segundo orden, sobre el meta texto digital. En este espacio el sujeto mediado, se coloca en presencia de la máquina en una construcción representativa sobre la cual se dispone afecto y deseo. Y sobre la cual las distinciones de lo social se construyen al mismo tiempo que el desarrollo de la técnica y sus usos. Las disposiciones de la técnica actual manifiestan una anhelo de construcción de un posible otro artificioso (ciber), y lo sexual no se ha escapado de este anhelo de extensión. Lo ciber es una construcción técnica de interpretación sobre lo computado y la cultura actual de aquello se nos presenta como una forma anexa de relación sobre el discurso y sus interacciones semióticas. El sujeto mediado por la CMC en lo sexual intenta interpretar sus deseos sobre la forma icónica de anhelo voyer (organismo ciber). Esto es en muchos casos esquivo a su interpretación deseante y se disuelve como un objetivo en la mediación del propio computador y de sus hechos creados en una realidad computada ante la no completud del anhelo deseante. Entonces, el sujeto mediado se encuentra inmerso en un sinnúmero de estímulos sensitivos que coordinan esfuerzos de percepción sobre la significación de lo emitido, de lo sistematizado. Pero es una construcción sobre la fractura de la no completud. En tanto, la CMC se nos presenta como una configuración informativizada de datos y de imágenes superpuestas, el sujeto se incluye en ellas por efecto de una identificación y de la apropiación de la máquina por el otro enajenado como fractura representativa. En las actuales condiciones de la técnica, el sujeto se encuentra en una dialógica de inclusión/exclusión sobre la imagen digitalizada, se incluye como una imagen, se le excluye como un elemento físico de relación continuada. En este lugar, el lenguaje posibilita que cada una de las formas de la CMC se aproximen a la presencia del sujeto dentro de la prefiguración icónica y se nos muestren como evidencias de unas formas representativas sobre las cuales se soporta toda la estructura relacional de la sistémica informativa/comunicativa computada. La imagen que circunda por los medios dentro de las tecnologías de la información en el contexto sexual es una imagen objetivada. En presencia del sujeto mediado y de sus formas de pensamiento e interpretación afectiva se encuentran las distinciones de base sobre la que se soportan las relaciones digitales actuales. En este caso, el sujeto media la acción, configura la imagen deseante y coconstruye la red mediática por su participación dentro del mismo medio. En tanto, existe una polisemia significante dentro de la acción del medio digitalizado, lo afectivo no encuentra un solo camino para su dilucidación; sólo en la multiplicidad y en lo complejo (entretejido) de la construcción simbólica mediada nos ubicamos como sujetos de la técnica y de su interpretación. Las implicaciones sobre la forma y la afectividad del sujeto son importantes y de suma actualidad sobre la generación de medios informativos que sustentan la conectividad de la red. En este espacio, cada uno de los elementos que la componen son estructurantes y estructurados por las relaciones que se establecen entre ellos (físicas/electrónicas) y la forma como el sujeto las interpreta y las comportabiliza. La pregunta por el sujeto mediado es una fractura en la digitalización de la realidad y en su interpretación psicológica de lo metacontextual. Allí, lo sexual se configura estructurante de las relaciones afectivas dispuestas en lo táctil ajeno al encuentro (lo digital), en lo representado (imagen) frente al otro y en la construcción de un deseo que se calla al no encontrar completud física a pesar de su aspecto ilusorio en la identificación con la máquina (CMC). A manera de conclusión, encontramos que lo sexual no se evidencia de una forma clara aun en las posibilidades de la técnica, mientras que el encuentro imaginario encuentra posibilidades amplias de desarrollo dentro del concepto de la virtualidad computada. A pesar de esto, las manifestaciones actuales y variadas de la sistémica informativa nos conducen como sujetos por el sendero de lo representable, de la iconicidad de las formas, del deseo ilusorio en la digitalización de una posible relación sexual. Además, la multiplicidad de formas informativas nos dirigen hacia la pregunta por la disposición de lo sexual como un elemento estructurante de lo afectivo y a las formas polisémicas que encuentra el sujeto para con su mediación y disponer cogniciones compartidas en la prefiguración digital, en lo ciber de su prefijación como un acto de construcción social. Entonces, el lenguaje posibilita divergentes formas de estructuración, la comunicación mediada por computadoras no es esquiva a ellas y su divergencias son conducentes de puntos de indicio sobre el porque el sujeto actual frente a las tecnologías de la información diluye múltiples formas de expresión de aquello que le es propio, lo sexual.
Epílogo Notas:
1 Este
trabajo sobre la sexualidad y los computadores hace parte de un proceso
amplio que viene realizando el autor en el análisis de las tecnologías
de la información y la sistémica comunicativa dentro de los procesos
discursivos sociales. Medellín/Mayo/2002. Bibliografía:
GUBERN, Román. El eros electrónico.
España: editorial Taurus pensamiento. 2000. p. 188. |
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