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Propiedades medicinales y valor terapéutico de la hoja de coca. La coca no es cocaína así como la vid no es alcohol

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. La milenaria y sagrada hoja de coca

110309 - Propiedades medicinales y valor terapéutico de la hoja de coca - Sacha Barrio - BolPress

Recientemente ha cobrado fuerza la campaña por la erradicación de la coca, esta ingenua postura se presenta como la única política capaz de terminar de raíz con el narcotráfico. Trasladando esta lógica tendríamos que pensar en erradicar a la uva, caña de azúcar y la cebada para acabar con el alcoholismo.
El antiguo Tawantinsuyo ha dejado obras palpables que maravillan al hombre, pero para otros lo que deslumbra los sentidos es la magia y filosofía del tejido invisible del antiguo poblador andino, visión que necesariamente surge de una sociedad impregnada de religión.


El propósito que guía el trabajo espiritual con la hoja de coca no es otro que ver el tejido invisible de la naturaleza y el hombre. Para los abuelos andinos la vida está entretejida dentro de una telaraña, dentro de un tejido que lo une y enlaza con la tierra, las estrellas, los animales, los hermanos, los ríos y las plantas. Sobre esta metafísica, todos pueden instruirse sabiendo emplear la sagrada hoja de coca.

El hombre que aprende a relacionarse con la hoja de coca aprende a corresponder con su propio ser, así como con la tierra y las estrellas. El ande nos dice que el universo está contenido dentro de una trama. Es simbólico que la escritura andina esté en forma de tejido, no me refiero a la que vemos en los quipus, me refiero a eso mensajes misteriosos que están codificados en los tejidos antiguos.

Es simbólico que el lenguaje esté entretejido, como la vida misma, y las fibras que se enlazan, pues personifican cómo los actos de los hombres tenían que estar entrelazados con los de sus hermanos, con la tierra, con la lluvia, con toda la vida, porque la vida está entretejida: no estamos separados de nada y de nadie.

La coca despierta los rincones somnolientos de nuestras células, y por consiguiente acrecienta la conciencia y la energía física. Mucho se ha hablado del poder nutritivo de la coca, pero lo mas meritorio de la disciplina del coqueo es crear un terreno vegetal propicio para la reflexión y para el compartir en grupo, una práctica que es parejamente medicinal. Con la coca se mitigan los pensamientos y preocupaciones, la percepción de la vida se hace con menos palabras y discursos. Nutrida con la coca el alma se sensibiliza, el espacio ocupado por el espíritu se torna intuitivo y profundo, el diálogo se vuelve sincero y lleno de compasión. El consumo de la hoja de coca nos instruye en la filosofía del ayni, la reciprocidad. Cuando hay problemas y discordias entre las parejas, se puede poner sobre la mesa unas hojas de coca, mascar en silencio y escucharse plenamente, la coca nos obliga al diálogo sincero y con ella tan sólo podemos hablar nuestra honesta verdad.
Entre los antiguos pobladores del ande prevalecía la idea de que cualquier actividad importante no prosperaría si no estaba acompañada de coca, la coca es la planta que bendice y sacraliza las actividades del hombre, con la que sólo podían esperarse buenos augurios. Para acercarse al templo del sol, Koricancha, se consideraba esencial que los devotos lo hiciesen con coca en sus bocas. Durante el equinoccio de otoño se realizaba el festival del fuego sagrado, sacrificios de coca se realizaban diariamente en el templo, el método era lanzar hojas de coca a las cuatro direcciones, y quemar las hojas en el altar. Las cenizas de la coca quemadas en el altar se ofrecen al río, se lanzan antes del atardecer desde un puente, en dos bolsas llamadas pilculuncu pancar uncu gente jubilosa seguía el sacrificio por las riveras del río durante dos días, para así bendecir la tierra y sus cultivos.

Los incas tenían mucho respeto por los muertos, a quienes llamaban mallquis. Enterrar a un ser querido era un acto de afecto, se acariciaba el cráneo al punto de hacerlo descansar, y no sólo el cuerpo de los soberanos se preservaba. Cada familia colocaba comida y objetos de uso diario sobre sus cadáveres, pero para entrar en el más allá, el alimento de fuerza era la coca, y la boca del fallecido tenía que estar llena de sus hojas. En las momias siempre encontramos una chuspa, y muchas hojas de coca esparcidas sobre el cuerpo. Se dice que el hombre próximo a morir debe poner hojas de coca en sus labios, así su alma entra al mundo de arriba llamado hananpacha. Desde la sombra de un sueño del cual no despiertan, los moralistas condenan la hoja sagrada con el apelativo de toxicomanía y adicción, aun cuando nunca en la historia se ha reportado adicción a la hoja de coca, pero aun así; ¿Es acaso condenable ser apegado a una planta nutritiva, sea hoja de coca, alfalfa o espárragos?

Actualmente el alcohol corre por la sangre del ande, (además de sangre Coca colada) donde, como nadie ignora, se deteriora el tejido social con violencia doméstica, personificando la principal toxicomanía y dejándonos infinidad de heridas sociales. Por otro lado, la hoja de coca jamás ha sido asociada al crimen, al maltrato, ni a la depresión sicológica o la adicción. Nunca en la historia se ha reportado caso alguno de ebriedad o intoxicación debido a la masticación de hojas de coca.

El problema de la adicción a cocaína también encuentra su remedio en la hoja de coca. Es interesante ver cómo una especie vegetal, rica en alcaloides energéticos, tiene a su vez la mayor concentración de calcio, magnesio, y el alcaloide de la reserpina, todos los cuales calman la ansiedad. Las personas adictas a la cocaína pueden romper con el vicio, con ayuda de la hoja de coca, que contiene el antídoto químico de su adicción a la cocaína, de la misma manera que el tabaquismo se puede domar con parches de nicotina. El pirotécnico estímulo a lo sentidos de la cocaína no es en nada comparable al suave y parejo despertar que se observa con la hoja de coca.

Ahora que los fármacos sintéticos tienen precios tan altos y cada vez sabemos más de sus efectos adversos, la gente se está volviendo crítica a la autoridad científica de las industrias farmacéuticas que durante años vienen dominando el mercado. Su poder curativo es cuestionado por un creciente grupo de usuarios, que se alarma justificadamente porque la medicación farmacológica en los sistemas de salud es actualmente la tercera causa de muerte en EE.UU., después de las enfermedades al corazón y el cáncer. Estos, son pacientes hospitalizados que fallecen debido a efectos nocivos no intencionados de los fármacos, de medicinas aprobadas y en sus dosis normales. Según el JAMA 1998 (1) aproximadamente más de 100,000 muertes anuales son reportadas en EE.UU. por reacciones adversas a fármacos, es decir al ingerir medicinas que deberían promover la salud. El mismo informe nos dice que el 7% de los pacientes hospitalizados sufren de severas reacciones a los fármacos, lo cual en muchos casos puede obligar a una prolongada hospitalización, y los discapacita gravemente. Se trata de personas que tomaron sus medicinas según las normalizadas instrucciones de su médico, la cifra no incluye a los cientos de miles de desafortunados que padecieron de una incorrecta administración de fármacos.

Lo curioso es que muchísimas de las drogas alopáticas, sobre todo los analgésicos, como la procaína y lidocaína, son elaboradas a partir de la hoja de coca. La farmacéutica y la Coca cola, por no mencionar el narcotráfico, han acaudalado millones con nuestra materia prima, pero la hoja original y natural, la legítima medicina es peligrosa, se duda de la inocuidad de una planta natural que milenariamente ha curado al hombre y se le convierte en planta condenada y prohibida. Recientemente ha cobrado fuerza la campaña por la erradicación de la coca, esta ingenua postura se presenta como la única política capaz de terminar de raíz con el narcotráfico. Trasladando esta lógica tendríamos que pensar en erradicar a la uva, caña de azúcar y la cebada para acabar con el alcoholismo. No será más acertado fiscalizar los dieciséis insumos químicos con que se elabora el clorhidrato de cocaína.

¿Se absorben alcaloides tóxicos con la ingestión de la hoja de coca?

Algunos médicos y nutricionistas mal informados desvirtúan a la hoja de coca, porque en la esfera de sus creencias razonan que a pesar de ser rica en nutrientes su uso se descarta como medicina porque contiene los efectos tóxicos de la cocaína, pero nunca han aclarado a qué efectos tóxicos se refieren exactamente. La ciencia nos dice que las trazas de cocaína presentes en la hoja de coca (la hoja de coca contiene 0.5-1% de alcaloide de cocaína) son desactivadas al contacto con la saliva de la boca, de ahí que el auténtico toxicómano nunca degluta el clorhidrato de cocaína. Más bien, trazas de cocaína presentes en la hoja de coca han demostrado ser muy útiles a la salud. Se ha visto que la cocaína se degrada en ecgnonina, y en la sangre es precursora de ciertas sustancias que son muy útiles para combatir el hígado graso, se ha observado que ayuda a movilizar los triglicéridos en el hígado. Además de ejercer una acción sobre los lípidos hepáticos, la ecgnonina también tiene un efecto sobre el metabolismo de carbohidratos y regula el nivel de glucosa en la sangre.

La cocaína se reduce a benzoil egnonina y egnonina en el cuerpo. Esta degradación empieza con el contacto con la saliva, pero ocurre principalmente en el tracto digestivo, en las paredes intestinales ante la presencia de jugos digestivos. La última y completa degradación de la cocaína sucede en el hígado. Adicionalmente sabemos que las propiedades químicas de la sangre con un pH de 7.3 a 7.4 no son favorables para la integridad del alcaloide.
Existen diferentes grados de susceptibilidad a la cocaína. La dosis letal para la cocaína es de 1200mg para adultos. Las hojas de coca, contienen 0.5 a 1% del alcaloide de cocaína. Un mascador de hoja de coca puede usar entre 20 a 80 gramos de hojas, lo cual corresponde a una ingestión de 0.16 a 0.64 Mg del alcaloide por día. Si hacemos el cálculo matemático, para llegar a una dosis letal con la hoja de coca tendríamos que consumir exactamente 150 Kg de hoja de coca. ¿Una persona que pesa en promedio 65kg podrá consumir 150kg de hoja de coca en un día? Aunque tenga la voluntad de hacerlo sería un suicidio imposible. Además ya hemos dicho que la cocaína se degrada en el cuerpo, y si fuera hipotéticamente posible ingerir 150kg de hoja de coca en el cuerpo ésta nunca llegaría al umbral de 1200mg en la sangre.

Por otro lado, hay sustancias toxicas presentes en cada uno de los alimentos que consumimos a diario, por ejemplo la linaza y la almendra contienen cianoides, la leche de vaca contiene opioides llamados cáseomorfina, el trigo también presenta opioides (glúteomorfina) y además lectinas y ácido fítico, la soya tiene anti nutrientes como ácido fítico y el goitrógeno, la papa y la berenjena contienen alcaloides tóxicos como la solanina y la espinaca tiene ácido oxálico.
En otras palabras, todas las plantas contienen antinutrientes y estos no representan mayor problema a la salud, y menos si lo contrarrestamos con los tóxicos de la agricultura o industria alimentaria. El trigo, por ejemplo, tiene dos antinutrientes, la lectinas y la glúteomorfina, pero parejamente se cultiva con 13 agro-pesticidas diferentes, 4 agentes de fumigación usados en graneros, y unos 4 químicos diferentes usados en la panificación, y una lista de preservantes.
Veamos una cita del científico Von Tschudi:

"Dejando de lado todas las nociones extravagantes y visionarias de la coca, claramente soy de la opinión que el uso moderado de la coca, no sólo es inocuo, sino que es conducente a la salud. Para apoyar esta conclusión, puedo referir numerosos ejemplos de longevidad entre los indios, los cuales desde niños han tenido el hábito de masticar coca tres veces al día, y los que en el curso de su vida han consumido no menos de dos mil setecientas libras de coca cuando llegan a la edad de 130, habiendo comenzado a masticar hojas de coca a los 10 años, una onza diaria, y aún así disfrutan de perfecta salud"

La coca es una planta energética por excelencia, nos estimula mental y físicamente, como el café y el té, pero en lo que respecta a las virtudes nutricionales y su aplicación medicinal, comparativamente los beneficios largamente favorecen a la coca. En la sierra, ciertos trabajos son considerados absolutamente imposibles de realizar sin el uso de la coca. Cuando un patrón negocia el salario de su peón, parejamente tiene que negociar cuántas libras de hoja de coca le va a proporcionar. Conforme las propiedades de la coca sean mejor apreciadas, es natural suponer que con el tiempo la coca volverá a ser no sólo una hoja de consumo diario, presente en cada hogar, sino que también estará disponible a la comunidad internacional como medicina activa.

110309 - La milenaria y sagrada hoja de coca - Carlos Terrazas Orellana - Tribuna boliviana

 

Según una profecía andina: la hoja de coca representa para los indígenas; la fuerza, la vida, es un alimento espiritual que les permite entrar en contacto con sus divinidades "Apus, Achachilas, Tata Inti, Mama Quilla, Pachamama". Mientras que para sus enemigos, la coca es una causa de locura y de dependencia...".
Durante siglos, la coca fue considerada como una planta milagrosa dotada de virtudes extraordinarias. Hasta que los occidentales, extrajeron de la planta la cocaína. La panacea se transformó en una arma fatal. Los intereses político-económicos se apoderaron de la controversia y penalizaron a la planta sagrada, condenándola a desaparecer.


Cuando los españoles conquistaron las sociedades andinas, vieron que la coca era cultivada y le atribuían poderes mágicos. Ella estaba íntimamente ligada a las costumbres religiosas de las poblaciones nativas. Según las leyendas transmitidas de generación en generación. Manco Kapac, "el escogido" hijo del dios Sol, había traído la coca a los hombres del Altiplano. Sus hojas servían como ofrendas a los dioses de la naturaleza. También se depositaba en la boca de los difuntos para que tuvieran una mejor acogida en el más allá. Si el uso de la coca, fuera de este contexto místico-religioso, permaneció durante mucho tiempo el privilegio del soberano y de la nobleza inca; su consumo se había generalizado muy rápidamente durante la época de la conquista. Los españoles no creían en las virtudes prodigiosas de la planta; Ellos sospechaban que se trataba de una obra del demonio, por el rol primordial que tenía en las ceremonias religiosas de las poblaciones vencidas. Un Consejo reunido en Lima prohibió su consumo terminantemente, puesto que era considerado como una costumbre pagana y un pecado. Pero los españoles cambiaron rápidamente de conducta, al constatar que los indígenas no se encontraban en condiciones para ejecutar los trabajos pesados que se les imponían en las minas, si estaban privados de coca. Entonces, decidieron distribuirles las hojas unas tres o cuatro veces al día. También se les permitía unas pequeñas pausas para que las masticaran "acullicaran" su preciosa panacea de hojas verdes. Hasta nuestros días, la coca ha conservado su importancia en las poblaciones indígenas, y se encuentran todavía, rasgos de la veneración religiosa de la cual fue el objeto, de la misma manera su poder curativo y alimenticio fue científicamente comprobado.

Los indígenas transportan siempre con ellos una pequeña bolsa con hojas de coca (llamada chuspa), así como también un pedazo de pasta hecha de ceniza de vegetales  "llujkta". Lo mezclan un puñado de hojas con un poco de ceniza, luego lo mastican tranquilamente, secretando mucha saliva. Una vez ingerida, el jugo de la coca, mezclada con la saliva, produce poco a poco sus efectos: disminución momentánea de la sensación de hambre, frío, cansancio... Lo cual explica porque la coca es consumida en gran cantidad por todas aquellas personas que llevan una vida sacrificada y llena de dificultades. Las hojas de coca sirven también a los "yatiris" (aquellos que saben) para efectuar una gran parte de sus sortilegios y de sus augurios. Al arrojar la coca sobre un tejido tradicional "haguayo" preparado para este efecto, dicen poder descubrir a los ladrones y a las cosas que desaparecieron. La persona que se interroga sobre la infidelidad, la conducta o las intenciones de su cónyuge van ha consultar a un "yatiri", quien después de haber realizado varias oraciones místico-religiosas, le entrega algunas hojas de coca que deberán ser puestas en contacto con las personas de las cuales se desea descubrir algún secreto. Luego se devuelven las hojas al "yatiri" quien va ha utilizarlas, realizando una cierta ceremonia, antes de dejar caer bruscamente las hojas de coca al suelo. La respuesta depende de la manera como caen las hojas... Para tener noticias de una persona ausente, conocer su salud, su conducta o sus negocios, hay que llevar sus prendas de vestir u objetos que la persona ha utilizado: se los tiende por el suelo y se arroja la coca por encima. Es preferible escoger ropa vieja que no haya sido lavada, asegurando de esta manera una mejor comunicación con las personas que las utilizaron, sin que éstas se diesen cuenta. De la misma manera, se dice que se puede ver la imagen de un difunto en su ropa. La coca masticada sirve como amuleto y como ofrenda a las divinidades. Y escupiendo el jugo de la coca en la palma de la mano, con los dedos extensos y observando la manera como cae, ¡se podría predecir el futuro!. Se la siente amarga a la coca, si alguna desgracia se prepara.

La utilización tradicional de la hoja de coca es muy difundida en toda la región Andina, desde la época colonial, particularmente entre los mineros, que van cavando profundas galerías en busca de minerales. El calor y la humedad, saturan la atmósfera, es un ambiente sofocante e irrespirable. Los mineros, torso desnudo, mejillas infladas por bolas de coca, olvidan incluso de masticarlas por el duro esfuerzo que van realizando. Durante todo el año, ellos se alimentan de sopas de fideo o de patatas secas "chuño", consumen rara vez la carne, muy caro para su magro ingreso. Pero el precio de la coca también ha subido. El minero tiene el cuidado de llevar siempre consigo una pequeña bolsa de hojas de coca "chuspa"; es una dulce compañera que escogió y que también le agrada al "Tío", el señor y amo de las profundidades de las minas y del destino de los mineros.

Durante el carnaval, los ritos cristianos se mezclan a las tradiciones populares. Ofrendas y oraciones tienen lugar durante las dos semanas que siguen a ésta fiestas paganas. A proximidad de la ciudad de Oruro, se erigen rocas de formas raras como el sapo, el cóndor, el toro y la serpiente; los mineros van ha depositar sus ofrendas a la Tierra Madre "Pachamama": hojas de coca, alcohol, cigarrillos, para que la tierra sea más fecunda. En el ritual de las ofrendas a la tierra "pagos" en el momento de la siembra, los preparativos se desarrollan en octubre, cuando los primeros gérmenes salieron del suelo. Es cuando la ceremonia del "pago a la Pachamama" se organiza. Ella culmina con el sacrificio de una llama muy joven, que debe masticar las hojas de coca y estar embriagada por el alcohol, luego es sacrificada antes que su sangre fuese esparcida a la tierra.

La comunidad se reúne al ritmo de un grupo de músicos, que prepararon para esta ceremonia algunos aires y canciones, con el propósito de acompañar la celebración ritual en honor a "Pachamama". Llegando al lugar escogido para el sacrificio, los danzantes recorren todas las parcelas de los aledaños. Durante ése mismo tiempo, un grupo de campesinos se ocupa de cavar un hueco orientado hacia las montañas. Mientras que el más anciano de la comunidad "El achachila" ofrece oraciones y libaciones a la Madre Tierra. La fiesta continua hasta altas horas de la noche. Es la ocasión para los ancianos de contar sus mitos, sus leyendas y de esta manera transmiten sus tradiciones de generación en generación. La sagrada hoja de coca se convierte en el alimento central y espiritual de la comunidad.

Para los occidentales la hoja sagrada se convirtió en la planta maldita:

La coca es una planta indiscutiblemente muy rica, con propiedades medicinales comprobadas científicamente, también es muy nutritiva donde abundan en sales minerales y en vitaminas; pero ¿Porqué esta planta sagrada se transformó en una planta maldita para los occidentales? Aparte de la transformación química de la coca en cocaína; por la riqueza que tiene la planta en nicotina - representa una amenaza terrible para los lobbies archimillonarios del tabaco, que ven en ella un producto de sustitución a los cigarrillos; lo que causaría pérdidas millonarias a éstas empresas, responsables de millones de victimas del tabaco, pero no es la única razón- Entre otros componentes de la coca, se encuentran la atropina, la papaína, la globulina, la pectina, la codeína, la inulína, se pueden extraer 14 alcaloides, de los cuales la cocaína representa menos del 1%, así como también: [la atropina y la espolamína que son una combinación de egmínas; tropeinas e igrinas. Los derivados de la ecgonina son : el metilbensoilecgonína (cocaína), metilecgnoníca y cinamilcocaína; entre las tropeínas están incluidos, la tropína y la seudotromína, la dihidrozipeína, la tropacocaína y el benzoíltropano; entre las higrinas están la higrina, la hidrolína y la cuscohigrína. También pudieron aislarse las esteroísomeras alfa y beta truxilínas, entre otros componentes químicos de la coca]. La coca fue utilizada por los occidentales como base para la fabricación de la droga; convirtiéndose en una estrategia económica e incluso geopolítica. La conferencia de Viena de 1988 condenó a muerte la hoja de coca; prohibiendo su producción y su comercialización, excepto para su utilización tradicional.

La erradicación de las plantas de coca en Bolivia, dio fin al periodo "del oro verde" en el país. Durante las tres últimas décadas fue el maná de los narco-dólares inyectados en la economía boliviana gracias al tráfico de la pasta de cocaína.

Desde 1997 hasta 1999, más de 21.000 hectáreas de hojas de coca fueron destruidas, retirando de esta manera, del mercado mundial, más de 80.000 toneladas de cocaína. De 1999 hasta la fecha se pretende haber dado fin con el cultivo ilegal de la hoja de coca en el Chapare boliviano, aunque ninguna cifra estadística no fue avanzada.

La supresión de la cultura masiva de la coca decidida por los EEUU. y el Gobierno boliviano ha provocado el desempleo de miles de familias que no benefician de ningún tipo de indemnización y que les queda pocas posibilidades de encontrar trabajo. En los años 90 más de 40.000 mineros fueron despedidos de las empresas mineras estatales y otro tanto de la función pública. El descontento popular no dejo de ampliarse cada día más. Las manifestaciones, los bloqueos de caminos se multiplicaron en todo el país. Bajo el pretexto de reembolsar la deuda exterior, las medidas de austeridad de los diferentes gobiernos se multiplicaron. La subida de precios y el constante aumento de los impuestos asfixia a todos los medios sociales del país. Los bolivianos deben reembolsar prestamos que en muchos casos sirvieron únicamente a enriquecer un pequeño puñado de personas que además pusieron a fuego y sangre la Nación, con represiones inhumanas como las de febrero y octubre del 2003, que causaron un centenar de muertos y miles de heridos.

La corrupción es el cáncer de la sociedad boliviana, la cuál no puede ser tan fácilmente erradicada como la hoja de coca, puesto que el dinero de la droga corrompió una gran parte de la población y la economía del país. Aunque los beneficios realmente obtenidos por el tráfico de droga nunca llegaron realmente al país. A fines del siglo pasado se calculaba que una hectárea de cultivo de la coca aportaba al productor 2.990 $us.; el mismos producto lo vendía el traficante de pasta en 3.590 $us. Después de su transformación en cocaína, el traficante lo ponía a la venta en 7.055 $us. Los vendedores al por mayor que hicieron pasar la droga por los circuitos clásicos de Colombia, Panamá entre otros, los negociaban en 107.730 $us. Finalmente los revendedores locales de los EEUU y de Europa obtenían 564.300 $us. por la venta de la cocaína al detalle, con una pureza del 12%.

La profecía de los sabios andinos, esta más que nunca de actualidad. La coca vuelve a ser la hoja sagrada de los Andes, cultivada para su uso tradicional y medicinal, que nunca dejo de ser otra cosa, para los herederos de las hojas verdes. Ahora que, otra civilización varias veces milenaria, como China, se interesa en exportar y comercializar esta planta medicinal como es la coca, además de haber sido reconocida como un elemento capital en la medicina tradicional de los Kallawayas de Bolivia, que recibieron oficialmente el reconocimiento de la UNESCO como un patrimonio más de la Humanidad. Es el momento de sacarla de la ilegalidad para devolverla el rol que siempre tuvo en la sociedad, gracias a sus propiedades medicinales y alimenticias.

Si se quiere combatir, realmente, al narcotráfico, primeramente se debe legalizar la producción y la comercialización de la coca, para que ésta pueda servir de base a una multitud de productos y aplicaciones, tanto como una planta alimenticia, curativa, medicinal, farmacéutica, dietética -sobre todo para los países ricos como Europa y principalmente los EEUU, que tienen tanto problemas con la obesidad de una buena parte de sus habitantes. Sabemos muy bien, desde épocas remotas, que una de las propiedades de la coca, es la de cortar el apetito. ¿Qué esperan nuestras empresas farmacéuticas para preparar productos, energéticos, tónicos, vitamínicos, dietéticos, de sustitución a la nicotina y tantos otros productos más destinados a mercados internos como también a mercados internacionales?. Hasta la fecha, que sepamos, ¡no existe ningún convenio internacional que prohíbe la exportación y la comercialización, de estos tipos de productos!

La exportación de infusiones de coca, como los preparados con otras plantas medicinales (mates) e incluso con el té, darían un fenomenal digestivo, o un "té de coca", que se consumiría de la misma manera que el té o el café tradicional. Solamente, con una mayor ventaja para la coca -sobre los dos otros productos comercializados a escala mundial mediante grandes lobbies de distribución- debido a sus cualidades de la planta medicinal que fueron probados durante siglos: disminución momentánea de la sensación de hambre, frío, cansancio...

A los detractores que se oponen terminantemente a la comercialización de las infusiones de coca; principalmente, los lobbies anglosajones del té y del café, bajo el pretexto que las hojas de coca exportadas a los países Europeos y a los EEUU. servirían sobre todo para la fabricación de la cocaína. Bastaría responderles que, si la exportación se la hace de una manera reglamentada y bien controlada no habría tal riesgo. Mejor aún, si los países productores exportan productos manufacturados; combinados con otras plantas, con diferentes sabores: a canela, vainilla, frutos exóticos, etc., etc. Lo cual haría imposible - por su elevadísimo costo- separar la coca de las bolsitas empaquetadas, para fabricar la droga como ocurre con el café y el té, que contienen alcaloides como la cafeína o la teteína.

Las posibilidades y las aplicaciones que nos ofrece una planta como la coca, son muchísimas, y es un error histórico haber penalizado internacionalmente, mediante el famoso convenio de Viena de 1988, a esta planta tan rica de virtudes naturales. Los propios conquistadores españoles del siglo XVI, que habían prohibido el consumo de la coca, dieron rápidamente marcha atrás en su cometido y al contrario, monopolizaron su producción y comercialización hasta la independencia de los países de América latina.

Si los conquistadores españoles en el siglo XVI ya habían comprendido en verdadero valor que tiene la coca, ¿cómo es posible que los más grandes economistas del siglo XXI sigan sin comprender que el problema de la coca es ante todo un problema económico?.

"A un problema económico, la única solución posible que puede darse, es mediante una respuesta igualmente de orden económico".

En la actualidad, la única demanda de coca que existe de parte de Europa y de los EEUU, es para la fabricación de la droga.

Si los gobiernos y las poblaciones de todos éstos países afectados por este azote contemporáneo, que es la drogadicción, tuvieran una real voluntad política y económica de acabar de una vez por todas con el tráfico de la cocaína, deberán legalizar inmediatamente la producción y la comercialización de la coca y de los productos derivados de esta planta con excepción de la droga.

Una comercialización legal de la coca y de sus derivados terminaría definitivamente con el tráfico ilegal de la cocaína. La actual política de erradicación de la planta no frenará ese tráfico ilícito, puesto que es un problema de grandes intereses económicos. Solamente se consigue desplazar el problema a otras regiones. Del Chapare a los Yungas bolivianos. Luego, probablemente de los Yungas a la Amazonía: boliviana, peruana, brasileña, colombiana, como ya está ocurriendo. Finalmente, cuando la producción y la comercialización se encuentre en manos de los nuevos lobbies cocaleros, cien por ciento anglosajones, y posiblemente en otros continentes, como ya paso con otros productos en la historia económica mundial, la coca será finalmente rehabilitada para la satisfacción y en beneficio único de quienes, hoy en día buscan erradicarla de sus tierras originarias por todos los medios...

Carlos Terrazas Orellana: Doctorado en historia y diplomado en estudios especializados de etnología en la Universidad de París. La primera versión original del artículo fue publicada en la revista "Notre histoire" n° 198 en francés.
 


 

 

 

 

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