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Steve Schifferes Especialista en Asuntos Económicos, BBC
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Crisis de 1929. La más grande de todas |
La ola más reciente de
especulaciones en el mercado está relacionada con las perturbaciones
en los mercados de crédito en el mundo.
Las preocupaciones sobre la
volatilidad del sector de hipotecas sub-prime (o de alto
riesgo) se han esparcido por el sistema financiero y los bancos
centrales se han visto obligados a inyectar miles de millones de
dólares al sistema de préstamos.
Pero ¿qué pasó en las crisis
financieras del pasado, y qué lecciones se pueden aprender para hoy?
Según el Fondo Monetario
Internacional (FMI), en el mundo ha habido un creciente número de
crisis financieras.
Entre las cosas que se pueden
aprender de las principales crisis financieras del pasado están:
-La globalización ha incrementado la
frecuencia y la propagación de las crisis financieras, pero no
necesariamente su gravedad.
-La intervención temprana de bancos
centrales es más efectiva para contenerlas que acciones más tardías.
-Es difícil saber en el momento de
una crisis financiera si tendrá consecuencias más graves.
-Los reguladores frecuentemente no
logran mantenerse al día con el ritmo de innovaciones financieras
que puedan desatar una nueva crisis.
El colapso dot.com 2000
A finales de los años 90, las
compañías de Internet como Amazon.com y AOL cautivaron las bolsas de
valores y parecía acercarse una nueva era para la economía.
El precio de esas acciones se disparó
cuando se cotizaron en la bolsa Nasdaq aunque en realidad pocas de
las compañías generaban ganancias.
La bonanza llegó a su punto más alto
cuando el proveedor de Internet AOL compró la compañía de medios
tradicionales Time Warner, por casi US$ 200.000 millones en enero de
2000.
Pero la burbuja estalló en marzo de
ese año y el índice Nasdaq, con fuerte representación de empresas
del área de tecnología, había caído 78% para octubre del 2002.
El colapso tuvo implicaciones más
amplias. La inversión empresarial cayó y la economía estadounidense
se desaceleró el año siguiente.
El proceso fue exacerbado por los
atentados del 11 de septiembre, que llevaron al cierre temporal de
los mercados financieros.
Pero la Reserva Federal de Estados
Unidos, también conocida como la "Fed", bajó gradualmente las tasa
de interés desde 6.25% hasta 1% para estimular el crecimiento
económico.
Long-Term Capital Market 1998
El colapso del fondo financiero Long-Term
Capital Market (LTCM) ocurrió durante la etapa final de la crisis
financiera mundial que comenzó en Asia en 1997 y se propagó a Rusia
y Brasil en 1998.
LTCM era un fondo creado por los
ganadores del premio Nobel Myron Acholes y Robert Merton para la
compra y venta de bonos.
Myron y Merton creían que a largo
plazo las tasas de interés de bonos gubernamentales empezarían a
converger y el fondo podría comerciar con las pequeñas diferencias
entre las tasas.
Pero cuando Rusia dejó de pagar sus
bonos gubernamentales en agosto de 1998, los inversionistas salieron
de los títulos oficiales de otros países y buscaron refugio en los
Bonos del Tesoro estadounidense.
Inmediatamente la diferencia de tasas
de interés entre los bonos empezó a incrementar drásticamente.
LTCM, que había pedido prestado mucho
dinero a otras compañías, estaba en peligro de perder miles de
millones de dólares. Para poder liquidar sus posiciones, tendría que
vender sus bonos de la Tesorería.
Este evento afectaría al mercado de
crédito en Estados Unidos y forzaría un incremento en las tasas de
interés.
Ante eso, la Fed decidió que debía
ejecutar un rescate. Reunió a los principales bancos
estadounidenses, varios de los cuales habían invertido en LTCM, y
los convenció para que invirtieran unos US$3.650 millones más para
salvar a la firma del colapso inminente.
También la Fed misma hizo un recorte
de emergencia de las tasas en octubre 1998 y eventualmente los
mercados se estabilizaron.
LTCM fue liquidada en 2000.
El Crash de octubre 1987
Las bolsas de valores estadounidenses
sufrieron la mayor caída diaria en tiempos de paz el 19 de octubre
de 1987, cuando el índice promedio industrial del Dow Jones bajó
22%. Las bolsas europeas y japonesa también sufrieron fuertes
pérdidas.
El colapso fue provocado por la
creencia generalizada de que el manejo inapropiado de información
confidencial, y la adquisición de compañías con dinero proveniente
de préstamos, estaba dominando el mercado mientras la economía de
Estados Unidos se estaba estancando.
También había preocupación sobre el
valor del dólar, que había estado perdiendo poder en los mercados
internacionales.
Estos temores se incrementaron cuando
Alemania subió una tasa de interés clave, llevando a la apreciación
de la moneda de ese país.
Por otro lado los sistemas
computarizados de venta de acciones (recientemente introducidos)
hicieron peores las bajas de las bolsas, ya que las ordenes de
ventas se ejecutaban automáticamente.
La preocupación en torno a la
posibilidad de quiebras en bancos principales llevó a que la Fed y
otros bancos centrales bajaran drásticamente las tasas de interés.
Adicionalmente se introdujeron reglas
para limitar el comercio por computadora y permitir que las
autoridades suspendieran cualquier tipo de compraventa bursátil por
cortos periodos de tiempo.
Este colapso pareció tener pocos
efectos económicos directos y las bolsas de valores se recuperaron
poco tiempo después.
Sin embargo las bajas tasas de
interés, especialmente en el Reino Unido, podrían haber contribuido
a la burbuja que se produjo en el mercado inmobiliario en 1988-89 y
a las presiones que llevaron a la libra esterlina a una devaluación
en 1992.
El colapso también demostró que las
bolsas de valores del mundo estaban ahora interconectadas y que
cambios en la política económica en un país podrían afectar los
mercados alrededor del mundo.
También las leyes que regulan el
manejo inapropiado de información confidencial fueron reforzadas en
Estados Unidos y el Reino Unido.
El escándalo de bancos de ahorro y préstamos 1985
Los bancos de ahorros y préstamos en
Estados Unidos (Savings and Loans o S&L) eran instituciones locales
que ofrecían hipotecas y recibían depósitos de pequeños
inversionistas.
En la década de 1980, la
desregulación financiera empezó a permitir que estos pequeños bancos
participaran en transacciones más complejas e intentaran competir
con los grandes bancos comerciales.
Hacia 1985, muchas de estas
instituciones estaban cerca de la bancarrota y ocurrió un pánico
bancario en los S&L de Ohio y Maryland.
El gobierno estadounidense ofrecía
una garantía por muchos de los depósitos individuales de los S&L, y
por ende quedó con un gran pasivo financiero cuando estos se
vinieron abajo.
El costo total del rescate fue de
unos US$ 150.000 millones.
Sin embargo, la crisis probablemente
sirvió para fortalecer a los bancos más grandes, ya que los rivales
más pequeños desaparecieron y se crearon las condiciones para la
fusión y consolidación en el sector bancario al pormenor en los años
90.
El gran colapso
1929
El colapso de Wall Street en 1929,
también conocido como "jueves negro", fue un evento que hizo
derrumbarse a la economía estadounidense y global, contribuyendo a
la Gran Depresión de los años 30.
Después de un enorme aumento
especulativo a finales de los años 20, en gran parte debido al
surgimiento de nuevas industrias como la radio y la fabricación de
automóviles, las acciones cayeron 13% el jueves 24 de octubre de
1929
.
Pese a los esfuerzos de las
autoridades bursátiles por estabilizar el mercado, las acciones
cayeron otro 11% el siguiente martes, 29 de octubre.
Cuando el mercado tocó fondo en 1932
se había perdido 90% del valor de las acciones. Tomó 25 años para
que el índice Dow Jones recuperase su nivel de 1929.
El efecto sobre la economía real fue
severo.
La propiedad generalizada de acciones
significó que muchos consumidores de clase media sintieron las
pérdidas.
Se redujeron las compras de bienes de
consumo duraderos como autos y casas, mientras que las industrias
aplazaron inversiones y cerraron factorías.
Para 1932, la economía estadounidense
se había reducido a la mitad y una tercera parte de la fuerza
laboral estaba desempleada.
El sistema financiero estadounidense
en su totalidad entró en crisis.
En marzo de 1933, al tomar posesión
como presidente, Franklin D. Roosevelt ordenó un cierre total del
sistema.
Muchos economistas de izquierda y
derecha han criticado la respuesta de las autoridades como
inadecuada.
El banco central estadounidense
incluso aumentó las tasas de interés para proteger el valor del
dólar y preservar el patrón oro, mientras que el gobierno de ese
país aumentó los aranceles y mantuvo un superávit fiscal.
Las medidas del programa de
reactivación económica (o New Deal) lanzado por el presidente
Roosevelt aliviaron algunos de los peores problemas de la Depresión,
pero la economía estadounidense no se recuperó por completo hasta la
Segunda Guerra Mundial, cuando el gasto militar masivo eliminó el
desempleo y acentuó el crecimiento.
El New Deal también introdujo una
extensa regulación de los mercados financieros y el sistema bancario
con la creación de la Comisión de Seguros y Cambios (SEC, por sus
siglas en inglés) y la corporación Federal de Depósitos de Seguros (FDIC,
por sus siglas en inglés).
Y la ley Glass-Steagall separó las
operaciones de los bancos comerciales y los ancos de ahorro.
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El
Banco de Inglaterra era el centro del sistema financiero
mundial. |
Overend & Guerney; Barings 1866,1890
El fracaso de un importante banco
londinense en 1866 condujo a un cambio clave en la forma en que los
bancos centrales manejaban crisis financieras.
Overend & Guerney era un banco de
descuento que ofrecía fondos a bancos comerciales y de ahorros en
Londres, que entonces era el centro financiero más importante del
mundo.
Cuando se declaró en quiebra en mayo
de 1866, muchos bancos más pequeños se vinieron abajo ante la
imposibilidad de conseguir fondos, aunque fueran solventes.
A consecuencia de esta crisis,
reformadores como William Bagehot presionaron para que el Banco de
Inglaterra asumiera un nuevo papel como prestador de último recurso
que proveyera de liquidez al sistema financiero durante las crisis,
para impedir que el colapso de un banco se extendiera a otros.
La nueva doctrina se implementó
durante la crisis de Barings en 1890, cuando las inversiones de ese
banco sufrieron pérdidas en Argentina. El Banco de Inglaterra cubrió
las pérdidas para evitar que sistema bancario del Reino Unidos se
viniera abajo.
Las negociaciones secretas entre el
Banco y financieros británicos condujo al establecimiento de un
fondo de rescate de 18 millones de libras en noviembre de 1890,
antes de que se hiciera pública la magnitud de las pérdidas de
Barings.
Los banqueros también organizaron un
comité para renegociar la deuda vencida que debía Argentina, pero
una crisis bancaria envolvió al país y los préstamos externos a
Buenos Aires se suspendieron virtualmente durante una década.
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