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La revolución no es una consigna sectaria

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Se está proponiendo por núcleos sectarios una consigna, una especie de orden militar dictada por un superior que debe de ser seguida sin ningún análisis o enjuiciamiento crítico por sus inferiores; políticamente, se trata de una breve propaganda que debe ser repetida por quienes pertenecen al grupo o secta sin ningún análisis, simple repetición incondicional de las expresiones de propaganda de sus "jefes".

Seguir una consigna revela la limitación mental del seguidor, su incomprensión de la realidad que le hace repetir palabras "mágicas" por medio de las cuales trata de cambiar la realidad con la que no está de acuerdo o trata de imponerse a los demás, no por medio de la razón o del convencimiento, sino por medio del grito irracional, de la repetición de frases de propaganda, de la expresión reiterada de su consigna.

Las consignas son válidas en determinadas situaciones específicas, para influir a las masas y mantenerlas en acciones que están realizando. En agosto de 1936 se utilizaron por los combatientes republicanos españoles que estaban luchando armados y organizados como masa del pueblo, diversas consignas:"¡no pasarán!", "¡Madrid será la tumba del fascismo!". Pero se trataba de sumarios de una acción que estaban realizando las masas y que las impulsaba, no se trataba de una consigna dada fuera de circunstancias reales que les dieran validez.

Cuando en condiciones de dominio absoluto de la burguesía internacional y la burocrática local y el Estado a sus servicio, sin que existan ningunas condiciones o actos que ameriten una consigna, se nos asesta de repente una de ellas, invitándonos a su repetición intrascendente, mientras que los que la proponen no llevan a efecto ninguna acción, ni responden a condiciones históricas y sociales que la hagan necesaria, ni se ha movilizado en acciones concretas a las masas, sino simplemente se aprovecha cualquier reunión o acto social para asestar el texto de la consigna y después regresar a su secta a comentar su "audacia", entonces estamos en presencia de personas que no analizan la realidad ni actúan en consecuencia, que son simples fanáticos de las palabras y, de ellas, de la "consigna" que se les ocurre y que plantean a diestra y siniestra, sin ninguna base, sin ninguna consecuencia que no sea el acto grotesco de proponer la "consigna".

Pero cuando la "consigna" que gritan sin base, se refiere a que "la solución es la revolución", es preciso denunciar estas actitudes que constituyen o una simple incongruencia mental o a una abierta provocación. Y, claro está, razonar sobre la cuestión de la revolución.

¿SUMARIAMENTE, QUÉ ES LA REVOLUCIÓN?

La revolución es parte del proceso social de cambio. Representa la etapa crítica de choque entre determinadas relaciones sociales formadas en determinadas condiciones históricas y los elementos y partes nuevos que se han desarrollado en el seno de esa sociedad que representan el avance de la sociedad, que resulta bloqueado por las viejas relaciones de producción, impidiéndose el desarrollo de las nuevas fuerzas productivas y de la propia vida social.

Los procesos sociales ocurren en dos formas: evolutivas y de revolución. La evolución de la sociedad ocurre en etapas históricas prolongadas en las que las relaciones sociales establecidas impulsan el desarrollo social en medio de sus contradicciones internas. En la sociedades divididas en clases, la lucha entre ellas constituye su elemento trascendental que se realiza en etapas prolongadas, en forma de evolución social, etapas en las que la clase dominante afianza su posición y dominio y está en capacidad de mantener la sumisión "legal" y "pacífica" de los grandes núcleos sociales, de la mayoría de la población, aplicando las leyes, reglamentos y decretos que dicta su Estado y que son de carácter coercitivo, es decir, si alguien deja de cumplir esas leyes se coloca fuera de la legalidad y es reprimido por las fuerzas represivas que acompañan a todas las sociedades divididas en clases.

Es en la etapa evolutiva que, en el seno de la misma sociedad, se desarrollan nuevas fuerzas sociales, elementos y partes sociales, que representan el surgimiento de nuevas fuerzas productivas y de nuevas relaciones de producción consecuencia de ellas. Desde que se integran, entran en choque con la realidad del sistema social dominante y de la clase que domina y su Estado. Estas nuevas fuerzas sociales, elementos y partes que nacen en el seno de la vieja sociedad, necesitan desarrollarse, consolidarse como fuerzas sociales conscientes de su realidad, clases en sí; necesitan integrarse organizadamente en su contradicción con la clase dominante, representar a nuevas fuerzas productivas, ser parte del nacimiento de formas sociales de producción superiores que se originan en el propio desarrollo social. En la medida en que se integran estas nuevas clases sociales, derivadas de formas de producción superiores, entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, pero requieren un largo período de integración para que cobren consciencia de su realidad y actúen en consecuencia. Hasta antes del análisis marxista estas acciones revolucionarias de las nuevas fuerza sociales, se han dado después de largos períodos de incubación y en tiempos breves y en forma espontánea, sin que la conciencia de la realidad que las provoca haya sido sometida al análisis teórico, ni se haya planteado la posibilidad programada, consciente y organizada de actuar para lograr el cambio social.

El proceso de cambio social incubado en el seno de las sociedades feudales europeas requirió de varios siglos para la integración de una nueva conciencia de la realidad, la cual surgió espontáneamente del pensamiento de personalidades que fueron integrando un conjunto de análisis teóricos, dispersos y reiterativos, que respondían inconscientemente a las necesidades de una nueva clase social integrada en el seno de la vieja sociedad feudal: la burguesía. El proceso político de la revolución burguesa se hizo evidente después de cerca de cien años de desarrollo del capitalismo comercial y manufacturero, manifestándose en una serie de actos incontrolados y dispersos en Inglaterra primero y después en Francia, en donde la acción revolucionaria de la burguesía contó con un movimiento de masas campesinas y urbanas que fueron utilizadas por la burguesía para destruir parcialmente las viejas relaciones de producción e instaurar nuevas relaciones capitalistas de producción, sin que nunca se hayan manifestado en forma organizada y congruente los objetivos de la burguesía.

Al largo período de la llamada edad media, casi un milenio, siguió la instauración de hecho del dominio burgués impulsado por sus nuevas fuerzas productivas: la producción esencial para los mercados, la explotación del trabajo asalariado y la concentración del plusvalor creado por él en manos de una minoría de capitalistas propietarios privados de los medios de producción. Las nuevas clases, el asalariado y el capitalista, surgieron de las necesidades sociales de producción y comercio internacional y de supresión de las relaciones sociales feudales que impedían su desarrollo, primero, por el crecimiento de la fuerza económica y social de la burguesía y, después, en etapas históricamente breves, mediante estallidos espontáneos de los pueblos inglés y francés que fueron capitalizados por la burguesía para afianzar su posición y ascender al poder político.

LA CLASE OBRERA Y LAS MASAS POPULARES, SUJETOS DEL CAMBIO

El desarrollo del capitalismo trajo consigo la integración y desarrollo de la clase obrera, de los asalariados explotados brutalmente por el capital, que los orilló a constantes luchas aisladas primero, más organizadas, después, pero limitadas a la búsqueda de condiciones menos opresivas y mejorías en el salario. La clase obrera por sí sola no hubiera comprendido su realidad, ni el estudio de las sociedades hubiera alcanzado un grado científico, de no ser por los estudios profundos, basados en la realidad, en el proceso de cambio social y en las condiciones y relaciones de producción engendradas por el capital, realizados por Carlos Marx y Federico Engels, que pusieron al descubierto la esencia expoliadora y dominante del capital, de la burguesía como clase y de su Estado y la integración de la clase obrera, como opuesta al capital, aunque inconsciente de tal situación, a la vez que señalaron claramente el proceso de desarrollo del capital, sus contradicciones internas y las posibilidades de cambio social de la nueva clase, la clase obrera, que no puede liberarse si no libera consigo a todas las demás clases y núcleos sociales que viven de su trabajo.

Fueron Marx y Engels los que realizaron el estudio de la sociedad establecida por la burguesía, de las relaciones de producción capitalistas y de la lucha de clases que lleva a efecto en el seno de esta sociedad con la clase obrera, que ocupa una posición pasiva durante un largo período, hasta que puede acceder a la conciencia de su situación y a la organización política independiente, el partido proletario y revolucionario obrero popular.

LOS CAMBIOS DEL CAPITALISMO EN 250 AÑOS DE VIDA

Desde que se instauró el capitalismo han transcurrido 250 años, en los cuales ha evolucionado del capitalismo mercantil y manufacturero, de acumulación primitiva, brutal y directa, al capitalismo de la maquinaria industrial y financiero, a la ocupación de territorios, a la colonización de medio mundo desde sus sedes nacionales de poder, llegando a la expansión internacional que V.I. Lenin calificó y estudió científicamente, llamándola etapa imperialista, en un grado de evolución superior. Pero el capitalismo no se detuvo en esta etapa, ha evolucionado desde mediados del siglo XX para integrarse en un sistema imperialista mundial único, que conjunta de múltiples modos a todas las antiguas burguesías locales en un solo sistema internacional de explotación de las clases obreras y de los pueblos y crea la mayor concentración y centralización de capitales en pocas manos de gigantes corporativos mundiales internacionales y transnacionales, de grandes capitalistas mediante uniones, fusiones, adquisiciones y convenios internacionales que forman unidades transnacionales de capitalistas, destruyendo a cientos de miles de empresas medias y pequeñas y aplastando a competidores, a la vez que han llevado la explotación asalariada a límites en que se depaupera a la clase obrera sistemáticamente en todos los países atrasados y dependientes y se inicia el proceso correspondiente en los países sedes del gran capital; se ha lanzado a la desocupación y a la miseria a centenares de millones de trabajadores y se ha creado el ejército internacional de reserva del que el capital extrae fuerza de trabajo a precios ínfimos y obtiene creciente plusvalor utilizando los avances científicos y técnicos como si fueran patrimonio privado de esa minoría; se proletariza en todo el mundo a la pequeñaburguesía que trabaja por su cuenta para sobrevivir utilizando capacidades personales e instrumentos atrasados de producción individual, la mal llamada "clase media", subsumiéndola en el dominio del capital al sujetarla forzadamente al mercado para todo efecto de su subsistencia.

SE MANTIENE LA CAPACIDAD OPRESIVA Y REPRESIVA DEL CAPITAL

La capacidad opresiva del gran capital se ha incrementado en términos absolutos al desarrollarse un sistema educacional especializado y parcializado, al integrarse los medios de información y comunicación modernos que van desde la prensa, la radio, la televisión, las ordenadoras personales (computadoras) que resumen el control de datos y archivos en forma inmediata y directa y permiten el comercio instantáneo mundial, las transferencias de recursos, los manejos de las Bolsas de valores, las inversiones cambiantes sujetas a la especulación de las bolsas de valores y al rentismo de las instituciones bancarias y financieras; la transmisión instantánea de documentos mediante el fax, la comunicación inalámbrica por satélite, los localizadores personales, la telefonía instantánea mundial, medios que han sido utilizados para aislar cada vez más a los individuos, separarlos de cualquier contacto con los demás y hacerlos dependientes de esos medios que los tornan en sujetos pasivos desconocedores de la realidad social y preocupados únicamente de obtener ingresos personales mediante mayores y más especializados esfuerzos, dejando atrás la acción gremial sindical colectiva y degradando estas organizaciones hasta convertirlas en inocuas auxiliares del gran capital, al perder toda visión de una perspectiva histórica o de la posibilidad de transformar y cambiar al sistema capitalista.

Los gigantescos capitales asociados mundialmente ejercen un poder indiscutible sobre las sociedades individualizadas y desintegradas, sin conexiones sociales entre sí, de sujetos pasivos sometidos al control de los medios y a la necesidad individualizada de trabajar para sobrevivir y han colocado a los estados nacionales bajo su control al tener en sus manos los recursos y financiamientos y el control de la información, así como el manejo del comercio mundial y de transferencia de capitales que ya no controlan los aparatos estatales. Formas abiertas de corrupción impulsadas por los grandes capitales en sus relaciones y en los aparatos estatales, impulsan formas antisociales de existencia alimentando la violencia entre individuos, entre grupos por "razones" religiosas, de raza, de secta, o de grupos de delincuentes integrados en bandas criminales que incluyen en sus filas a los encargados de reprimirlos. Las formas antisociales de una sociedad pulverizada en el individualismo de una "democracia" que enfrenta al individuo aislado con el poder del gran capital transnacional y de sus estados, con las fuerzas represivas y opresivas de los estados y los sistemas de farsa electorera que impiden la acción de los núcleos y clases sociales y exigen la sumisión a sistemas prefabricados, a "candidatos" preseleccionados de entre los incondicionales sirvientes del gran capital y de sus burocracias corruptas, utilizando los medios de información masiva para simular la "participación" de los individuos en el manejo de la economía y de la sociedad mediante el acto inocuo de "votar" una vez cada cuatro o seis años por los personeros del capital, "legalizando" el manejo que ejercen sin control los grandes capitales e impidiendo, mediante el control de los sistemas electorales, que las masas obreras y populares se organicen y actúen independientemente.

LOS INDIVIDUOS AISLADOS SON IMPOTENTES FRENTE AL CAPITAL

La pulverizada individualización de los "ciudadanos" que los personeros del capital llaman "democracia", el control económico y legal mediante registros y dádivas por parte de los estados capitalistas de los "partidos" burgueses de derecha y de "izquierda" que en nada difieren en sus programas y en sus actos, hace imposible la acción colectiva de real oposición y de rebeldía frente al sistema que trata de impedir la integración de la clase obrera como tal y el desarrollo de su conciencia y organización independientes y de verdaderos partidos proletarios revolucionarios que puedan desarrollar esa conciencia proletaria, dar perspectivas y organización, programas y tácticas correctas al proletariado internacional y en cada área local de "país".

Para que sea posible una revolución en las circunstancias actuales del Sistema Imperialista Mundial no basta que ya existan desarrolladas en el seno de la sociedad capitalista, en su etapa actual, todas las posibilidades técnicas y productivas necesarias para garantizar niveles superiores de existencia y de desarrollo a toda la humanidad y eliminar la miseria, la desocupación y el hambre que existen únicamente porque el plusvalor del trabajo social mundial es apropiado privadamente por el reducido círculo de grandes consorcios y capitalistas mundiales.

La propiedad privada capitalista estorba la existencia de la humanidad, impide el desarrollo de las fuerzas productivas en beneficio de los seres humanos y, sobre todo, las posibilidades de existencia de las nueve décimas partes de la humanidad. La clase obrera existe y es el elemento determinante de la producción y de la creación del excedente del plusvalor. Pero es necesario que los revolucionarios se integren a ella, que se descubra en su seno a los elementos más avanzados, que se les explique la realidad social, económica y política del sistema de explotación asalariada, que se les explique que ningún régimen productivo es eterno, que el capitalismo ha culminado su existencia de explotación brutal compulsada de la fuerza de trabajo asalariada y no tiene nada que ofrecer en el futuro que no sea mayor explotación, miseria y hambre para la humanidad, mientras un puñado ridículos de individuos y consorcios derrocha la riqueza creada, degradan la existencia con los juegos especulativos de las bolsas de valores y el rentismo de los sistemas bancarios, negocian con el uso de narcóticos, impulsan la disolución de la sociedad mediante la corrupción, el engaño, la promoción de la delincuencia entre individuos de la misma sociedad, la pulverización de todo sistema de asociación independiente, así sea científica o profesional y, con mayor razón, trata de impedir la integración de los partidos revolucionarios proletarios que unifiquen a los más avanzado de la clase obrera y de las masas populares, que les expliquen la realidad desarrollando su conciencia, que les permitan advertir las posibilidades del cambio si se logra la organización independiente de partidos obreropopulares, que organicen y unifiquen a las masas en acciones comunes dejando atrás los actos individuales, los actos intrascendentes de grupos y sectas de pequeñoburgueses que agotan toda acción en sus palabras y son incapaces de hacer un trabajo a largo plazo de organización y concientización de la clase obrera y de las masas populares que viven de su trabajo, de los proletarios.

Sin la acción tenaz y constante para integrar los partidos obreropopulares, sin la conciencia de la realidad que implica el estudio constante de los cambios sociales en escala internacional y local, sin trazar programas de acción que den perspectivas de las posibilidades del cambio, todo acto vociferante de consignas carece de sentido y sirve únicamente de desahogo de pequeñoburgueses trasnochados. La integración teórica y organizativa de partidos revolucionarios con base esencial en la clase obrera y por su intermediación con todas las masas del pueblo, requiere del esfuerzo personal y constante de los militantes revolucionarios, tenaz y directo para vencer la fuerza de los medios de comunicación despersonalizados. Unicamente el trato directo, la transmisión directa de los conocimientos de la realidad realizada por el partido mediante el trabajo revolucionario de sus militantes y sus publicaciones periódicas y teóricas, puede atraer y desarrollar la conciencia de clase y hacer posible el desarrollo organizativo y la integración de círculos organizados de partido en cada fábrica, en cada unidad de producción, en cada barriada o pueblo, en cada escuela o centro de educación. El partido se organiza desde el centro de dirección capacitado y forma sus organizaciones enraizadas en la clase obrera y en las masas populares, adquiriendo la necesaria autoridad y respeto por parte de las masas, por sus años de trabajo constante.

LA NECESARIA EXISTENCIA DE UNA SITUACIÓN REVOLUCIONARIA

Pero la existencia de un partido de tal corte, no crea un situación revolucionaria, condición necesaria para que pueda ocurrir una revolución. Lenin señalaba claramente que sin una situación revolucionaria, la acción del partido sigue siendo la de organizar y unir a las masas populares desde la clase obrera y en organizar sus acciones uniéndolas en acciones más amplias que logren acumular fuerzas capaces de combatir por el cambio social.

Una situación revolucionaria se gesta en el interior de una sociedad dividida en clases, cuando la clase dominante no puede seguir controlando la economía, la política y las instituciones capitalistas, porque sus intereses particulares están en oposición de los intereses de la inmensa mayoría y ellos son ya un estorbo.

No basta que por su descomposición la clase dominante no pueda mantener su control sobre la sociedad, es necesario que las condiciones económicas, políticas y sociales impidan a la clase dominante acciones en su beneficio, por encontrarse en medio de una situación de crisis económica, social y política que le impide mantener a sus propios esclavos asalariados.

Para que existe la posibilidad de una revolución se necesita que la clase obrera y las masas populares ya no estén dispuestas a soportar la carga de la explotación, del engaño, de la exacción y sumisión que impone la clase dominante. Que tengan una conciencia desarrollada de la realidad del capitalismo, de su carácter temporal como sistema social de producción y que puedan entender las posibilidades de que se elimine la propiedad capitalista privada, se derroque del poder a los capitalistas y se tome el poder por el proletariado, para instaurar una propiedad social y, consecuentemente, un poder social que ponga en las manos de los productores y de las masas populares la vida y el desarrollo social.

Existiendo una situación revolucionaria los estallidos espontáneos podrán ser coordinados por el partido y llevarse adelante un programa revolucionario que implique la acción social, política y militar en contra del sistema establecido y sus poderes, la conquista del poder político y la paulatina eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción y del estado capitalista, que conducirá a la liquidación de la burguesía como clase social y a la organización de la sociedad con la intervención de la clase obrera y de las masas populares.

Quienes vociferan consignas sectarias, creyendo que con ello realizan una actividad revolucionaria, se equivocan. Únicamente pueden servir de provocadores y de confundidores y desviadores de la verdadera acción revolucionaria. Adoptan actitudes pequeñoburguesas para "asustar" con gritos al poder del capital, porque son incapaces de la verdadera acción revolucionaria, del trabajo cotidiano para crear el partido proletario revolucionario, para desarrollar un trabajo entre las masas para darles conciencia y organizarlas, crear el partido en medio de ese cotidiano batallar entre las masas y estar preparados para, cuando exista una situación revolucionaria, actuar en unión de las masas que sabrán, igual que nosotros, porqué luchan, porqué arriesgan sus vidas y que porvenir pueden crear.

LA REVOLUCIÓN SE DESARROLLA EN UN PROCESO SOCIAL

La revolución se desarrolla en un largo proceso que culmina en el estallido de las masas. Inicia su desarrollo cuando algunos estudiosos se entregan al análisis de la realidad que se vive y del proceso por el cual se llegó a ella, así como de las posibilidades de transformación social que pueden desprenderse de los elementos y partes sociales existentes y de los que se forman como nuevos en los largos períodos evolutivos; llegan a distinguir las contradicciones que existen en el seno de las relaciones de producción vigentes y que partes sociales, las clases principales, representan la contradicción principal y cómo se desarrolla esta contradicción y las contradicciones secundarias que no afectan la esencia del sistema. Esos estudiosos llegan a comprender, del análisis de la realidad, las necesidades de integrar una fuerza organizada, consciente y disciplinada de la clase obrera y de las masas populares para hacerle frente a la fuerza de la clase dominante, en nuestro caso de los capitalistas y sus Estados, convirtiendo la pasividad de una clase obrera en sí, en la acción organizadora y conscientizadora de una clase para sí mediante la formación y desarrollo de la organización social necesaria para estas acciones, el partido obreropopular independiente. Este partido, no es nunca parte del fraude mentiroso de elecciones burguesas y de partidos pagados por la burguesía y dóciles sirvientes del capital, es un partido independiente que desarrolla la conciencia entre la clase obrera, organiza elementos partidarios de base, círculos de estudio y trabajo, que actúan incesantemente entre las masas, participando con ellas en sus luchas que tiendan a la organización y a la unidad de la clase y de las masas populares. Dar conciencia, organizar y unir al pueblo es la tarea del partido revolucionario durante la etapa evolutiva, unir las diferentes luchas de las masas contra el dominio del capital dándoles perspectiva y capacidad de acción, representar el estado mayor necesario para la acción revolucionaria social, política y militar.

Cuando las masas estallan, lo hacen espontáneamente, no cumpliendo los deseos o caprichos de sectas o individuos "iluminados", sino por su desesperación y por no tener otra salida. Los estallidos espontáneos son fácilmente divididos, dispersados y reprimidos por las fuerzas represivas del capital, únicamente cuando existe el partido obreropopular independiente como parte de las masas y éste actúa definiendo una estrategia y una táctica correcta, uniendo todas las formas de acción de las masas, organizándolas disciplinadas para la acción social, política y militar , únicamente así, existe posibilidad de que el acto violento de la revolución se consume y que se tome el poder arrebatándoselo al capital y poniéndolo en manos de las masas, eliminando la apropiación privada capitalista e instaurando la propiedad social y el poder social derivado de ella. Esta acción revolucionaria, dada la internacionalización total del capital, hará necesaria la acción internacional del proletariado, que se iniciará en uno u otro país y se desarrollará en la medida en que existan los partidos revolucionarios obreropopulares.

La acción revolucionaria no se teje con gritos, se realiza con el estudio y el trabajo organizados, con el trabajo paciente entre las masas, con la organización de los elementos avanzados en el partido obreropopular revolucionario independiente, con su integración a las masas y a sus acciones adquiriendo autoridad y estima de las masas y, cuando se presente una situación revolucionaria, actuar unidos a las masas en el proceso de la revolución proletaria poniendo su existencia misma en juego y sabiendo que hay que combatir disciplinadamente para lograr los objetivos de cambio social. No hay otro camino

Los orígenes de la autoridad gubernamental - La verdad y las formas jurídicas - La escena en Foucault

 

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