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Ingmar Bergman. Foto: Bengt Wanselius / Sveriges TelevisionSuecia en español

El legendario director de cine sueco Ingmar Bergman es una figura destacada en la historia del cine mundial. En el ultimo medio siglo,
sus filmes han sido vistos por multitud de personas en el mundo entero en salas de cine, en las pantallas de la televisión, en cineclubes universitarios y -ya en tiempos más recientes- también en videocasetes y DVD.  Además, su carrera en el mundo del teatro no ha sido menos importante. Es maravilloso poder informar de que, en el 2004, Bergman sigue siendo noticia.

Un lenguaje cinematográfico nuevo y vivo

Si se pide a cualquier persona de cualquier parte del mundo que nombre a un sueco moderno famoso, lo más probable es que diga Ingmar Bergman.  Ese legendario director de cine se convirtió hace ya mucho tiempo en la principal exportación cultural de Suecia, y ello por buenas razones. Durante toda su extraordinariamente prolífica carrera, que abarca la segunda mitad del siglo XX, Bergman ha producido una obra intensamente personal, que ha cambiado en profundidad la forma de pensar de la gente del mundo entero sobre el cine como medio de expresión. En películas clásicas de las décadas de 1950 y 1960 como Noche de Circo,  El Séptimo Sello, Fresas Salvajes, Los Comulgantes y Persona (por sólo citar unas pocas), el director inventó un lenguaje cinematográfico nuevo y visualmente distinto, que aplicó a temas psicológica o metafísicamente complejos abordados raras veces en el cine de aquella época. Con sus imágenes realzadas y simbólicas, su utilización de alegorías, la memoria y sueños, por no hablar de la intensidad emocional del contenido, esas películas cayeron como una bomba en el mundo del cine. El aspecto y los sentimientos despertados por sus filmes eran tan especiales que, al igual que el maestro director italiano Federico Fellini, Bergman llegó a ver su nombre transformado con frecuencia en un adjetivo (en inglés): Bergmanesque, para denotar su intenso estilo cinematográfico. Incluso imágenes específicas -el caballero que juega al ajedrez con la muerte en El Séptimo Sello, por ejemplo- han adquirido una resonancia de iconos conocidos a nivel mundial. Esa fuerza de sus imágenes, combinada con una dedicación implacable a una marca muy personal de auto expresión, tuvo una importancia histórica para contribuir al concepto entonces en desarrollo del "art film", al tiempo que consolidó para siempre la posición de Bergman en el panteón de la cinematografía.

Diversidad de temas

Durante 50 años y en igual número de filmes, Bergman exploró una diversidad de temas. Aunque puede que fuera más famoso, al menos en un principio, por sus lúgubres meditaciones en cuestiones metafísicas sobre Dios, surgieron también inevitablemente otros temas. De ellos, los más importantes fueron el papel del Artista y la línea, a veces tan fina, de demarcación entre la creatividad y la locura. Este tema forma ya parte integral de Noche de Circo y Persona, y es igual de importante en La Hora del Lobo.  Además, la fascinación de Bergman por la mujer ha sido un motivo de largo alcance que culminó en Gritos y Susurros, película famosa no sólo por su extraordinaria (y vistosa) utilización del color rojo, sino también por las notables actuaciones de las tres actrices protagonistas: Liv Ullmann, Harriet Andersson e Ingrid Thulin (todas ellas, como cabe observar, aparecen con regularidad en toda la obra de Bergman). 

Y con la diversidad en los temas llegó la diversidad en el tono. A pesar del tópico sobre Bergman de que es "pesado", este director ha demostrado ser asimismo un maestro de la comedia. Su jovial obra maestra de 1955, Sonrisas de una Noche de Verano no es más que un ejemplo. Otro es el ultimo largometraje de Bergman, Fanny y Alexander  (1982), una de sus obras más estimadas tanto en su país de origen, Suecia, como en otras partes del mundo. Aunque es una obra en el fondo muy seria, Fanny y Alexander constituye también un poema épico y de amor suntuoso por el mundo del teatro, que estalla verdaderamente con su amplia porción de pasajes bulliciosos y cómicos.

Teatro y televisión

La importancia del teatro en Fanny y Alexander no es accidental.  Y es que Bergman es un hombre del teatro en tanta medida como lo es del cine. El hecho de que esa faceta crucial de su carrera sea menos conocida fuera de Suecia, se debe únicamente a que el teatro en vivo es mucho más difícil de exportar que el cine. Primero en diversos teatros regionales y, luego, durante cuatro décadas en el Real Teatro Dramático de Estocolmo, de renombre mundial, Bergman escenificó más de cien producciones. A menudo con la intervención de algunos de los actores que aparecen en sus películas, el teatro de Bergman es conocido por la agudísima claridad psicológica que el director da (sobre todo) a textos clásicos. Usando una escenificación sorprendentemente sencilla y económica para realzar lo más esencial de una obra dramática, esas producciones teatrales mantienen todo el tiempo un aspecto visual distinto y poético. En el canon teatral de Bergman aparecen con regularidad producciones innovadoras de Ibsen, Shakespeare y Molière, aunque, como no es de extrañar, haya sido el gran dramaturgo sueco August Strindberg, el que ha tenido una importancia monumental en la obra general de Bergman.

Siempre ambicioso, Bergman no era nadie que pudiera pasar por alto el medio de la televisión. En esta categoría, la más famosa es sin duda la miniserie de 1973, en seis capítulos, Escenas de un Matrimonio (divulgada fuera de Suecia en una versión cinematográfica más corta), que demostró ser un éxito popular sin precedentes para el director. Tal como se cuenta, una vez a la semana durante una hora, toda Suecia se paraba prácticamente cuando los suecos sintonizaban sus aparatos en todas partes para ver el drama entre Marianne (Liv Ullmann) y Johan (Erland Josephson), cuyo matrimonio se estaba desmoronando. 

Erland Josephson e Ingmar Bergman. Foto: Bengt Wanselius / Sveriges TelevisionAlgo notable es que Marianne y Johan volvieran a aparecer unas tres décadas después en Saraband (2003), el último telefilme de Bergman que él mismo escribió y dirigió. Esa película obsesionante pero, en el fondo, esperanzadora vuelta a sacar a la pantalla a aquella pareja (con Ullmann y Josephson en sus mismos roles), que se reencuentra después de no haberse visto durante 30 años. Al verlos intentar ponerse de acuerdo sobre sus vidas, el carácter personal de la película resulta cada vez más palpable.

El legado continúa

En marzo del 2002, Bergman donó 45 cajas de cartón con material original al Instituto del Cine Sueco (SFI). Ese material incluía un verdadero tesoro escondido de manuscritos, notas, fotografías y otros, referentes a la larga carrera del director. Junto con el Real Teatro Dramático de Suecia, la Televisión Sueca y AB Svensk Filmindustri, el SFI ha creado la Fundación Bergman con la finalidad de organizar y administrar ese material. Ahora se están organizando un archivo y una base de datos en la Internet, para que investigadores, escolares y, posiblemente, los entusiastas de Bergman en general puedan beneficiarse de esa generosa donación. El archivo de la Fundación Bergman será, con toda seguridad, de gran importancia para los investigadores que, en el campo cinematográfico, deseen ampliar sus conocimientos sobre el cine sueco, tal como lo resume Åse Kleveland, director general del Instituto del Cine Sueco: "Con sus vastos conocimientos y su compromiso, nadie ha hecho una aportación mayor a la conservación de la herencia cinematográfica de Suecia que la de Ingmar Bergman.  Ahora, con la Colección Bergman, podremos sostener la orgullosa historia del cine sueco en todo su esplendor."

Stan Schwartz es un periodista "freelance", crítico en los campos cinematográfico y teatral, con un interés especial por el cine y el teatro suecos. Radicado en la ciudad de Nueva York, pasa también temporadas en Estocolmo, donde ha escrito para periódicos como Dagens Nyheter, Expressen y Teater Tidningen.  En los Estados Unidos, Stan ha escrito para publicaciones como The New York Times, Time Out New York, Film Comment Magazine y Filmmaker Magazine.

El autor es el único responsable de las opiniones expresadas en este artículo - Traducción: Felipe Mena González - Editor: Instituto Sueco - Fecha de publicación: 2 de julio 2004 (este artículo ya ha sido publicado en www.sweden.se/espanol el 9 de febrero 2004).

 

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