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La llegada del cine a
España se dio gracias al deseo de los Hermanos Lumiére de ampliar su
colección de escenas típicas de la cotidianidad para plasmarlas sus
cortometrajes paisajísticos y populares.
Sin embargo, a
diferencia de otros países europeos, España no se encontraba preparada ni
moral ni socialmente para utilizar esta técnica. La población campesina en
España era más del 68 por ciento y el 50 por ciento de la población era
analfabeta. Por estas razones, desde 1896, cuando llegó el cinematógrafo a
España, hasta 1906, se puede decir que el cine español es casi
inexistente. Por esa época Fructoso Gelabert, pionero del cine español,
dio inicio a la realización de películas argumentales con Riña en un café
y otras cintas como Corazón de madre y Amor que mata.
Barcelona y Valencia
eran las ciudades del séptimo arte en España, en 1949 existían alrededor
de 140 cinematógrafos. Pero en otras ciudades como Madrid, la zarzuela y
los toros acaparaban al público. Allí, asociaban al cine con la clase
obrera, contrario a lo que sucedía en Barcelona.
No obstante, la
producción cinematográfica comenzó a decaer en Barcelona debido a una
campaña impulsada por la Iglesia en la que se referían al cine como 'Una
escuela del crimen'. Pero la incursión de películas extranjeras de alta
calidad, permitieron que resurgiera el interés por el cine, incluso en
Madrid donde no había sido muy aceptado.
En 1928 surgió el
cine experimental de la mano de Luis Buñuel, quien fundó el primer cine
club del país, al que le siguieron otros. A partir de este momento, un
estilo completamente diferente a lo que se había visto hasta el momento
apareció en las pantallas. Cintas como Un chien andalou
revolucionaron el mercado español y extranjero.
También en 1928,
llegó el cine sonoro a España. Fabricante de suicidios fue la
primera cinta sonora que se realizó en el país. Pero se considera que la
primera película sonora íntegramente española fue El misterio de la
Puerta del Sol, ya que la anterior había contado con ayuda de técnicos
extranjeros.
A mediados de la
década de los treinta, la llegada de la Guerra Civil se tradujo en una
crisis por la destrucción de los estudios cinematográficos y porque las
pocas películas que llegaban a realizarse eran confiscadas y destruidas.
Dado que durante
estos años la producción española estaba condicionada a una serie de
factores, tuvieron mucho auge las colaboraciones con otros países. Un
ejemplo de esto es lo que se ve en la película La niña de tus ojos, en la
que un grupo de españoles viaja a Alemania a rodar una película.
Al finalizar la
guerra, el bando franquista, con ánimo de eliminar todos los rastros de
cine republicano o comunista, incautó varias cajas con grabaciones de años
anteriores y las destruyó en una quema que tuvo lugar en 1945. Además de
estos daños materiales, el cine también se resintió por la falta de
cineastas como Luis Buñuel y Carlos Velo que tuvieron que exiliarse.
Durante la
dictadura, el cine tenía la característica fundamental de ser educativo y
moralista. En 1946 se fundó la Junta Superior de Orientación
Cinematográfica., un ente con el propósito de censurar y controlar los
contenidos de las películas.
En vista de las
escasas salidas que tenían los productores españoles para obrar a gusto,
se produjo una reducción en el número de películas en los primeros años de
la dictadura, que fue compensada con la entrada masiva de películas
extranjeras traducidas al castellano. Lo curioso es que muchas de ellas
eran modificadas antes de ser presentadas en los cines. Las retocaban para
hacer parecer más largas las faldas de las actrices, cerrar los escotes e
incluso acortar las escenas de los besos.
Dentro de las
películas que se realizaron en los años de la posguerra, los temas
referentes a la guerra fueron dejados de lado, por una clara sugerencia
del gobierno. En cambio, se produjo un auge de cintas que no tenían nada
qué ver con el tema y predominaron las comedias de tipo sentimental.
En 1950 surgió un
cine más realista con directores como Luis García Berlanga y Juan Antonio
Bardem. Junto a estas cintas, las de corte policiaco también se apropiaron
de las pantallas en esta década. Fue también importante el resurgimiento
del cine religioso con películas tan exitosas como Marcelino, pan y vino.
A partir de
Marcelino Pan y vino, llegó el fenómeno del cine protagonizado por niños.
Algunos ejemplos son pequeñas estrellas como Pablito Calvo, Miguelito Gil,
Joselito y las gemelas Pili y Mili.
Con el fin de
mejorar la cantidad y calidad de las películas, el gobierno crea en 1962
la Escuela Oficial de Cinematografía. De ella salieron con el tiempo
directores como Vicente Aranda o Jaime Camino. Todos los nombres que
surgieron en este momento formarían el movimiento 'el nuevo cine español'.
La década del
setenta marcó una dura crisis para el cine español., ya que la mayoría de
salas de cine eran obsoletas y la televisión comenzó a posicionarse como
medio audiovisual de entretenimiento.
En los años ochenta,
comenzó de nuevo el buen funcionamiento del cine español, pues en los años
posteriores al franquismo se diversificaron los temas e incluso el sexo
fue uno de los puntos más frecuentes en los argumentos.
En general, la
década de los ochenta es apta para el florecimiento del cine español.
Directores como Pedro Almodóvar, Bigas Luna, Montxo Armendáriz y Carlos
Saura logran su apogeo. Incluso José Luis Garcí consiguió un Oscar con la
película Volver a empezar.
La década del
noventa estuvo plagada de variedad de estilos, técnicas y temas. Así como
de gran prestigio internacional para el cine español. Este auge continúa
en ascenso a comienzos de este siglo. Actores y directores españoles
logran incursionar con fuerza en mercados tan excluyentes como Hollywood.
Este es el caso de Antonio Banderas, Penélope Cruz o Jordi Mollá.
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