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Fuente: Razón y Palabra
http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/
Toda película es propaganda u obscenidad
Por propaganda se entiende la difusión de mensajes cuyo contenido es
de carácter ideológico, con el propósito de que el público meta
comparta su adhesión, convencimiento o simpatía, o para causar en él
comportamientos o actitudes deseadas. El contenido ideológico puede
referirse a convicciones políticas, religiosas o morales; y se expresa,
por lo general, como versiones simplificadas y exageradas de la realidad o
de la realidad deseada. No puede decirse que sus mensajes sean verdaderos
ni falsos, pues, con frecuencia, son combinación de ambos elementos;
mezcla de hechos con ideales y aspiraciones, de contrastes maniqueístas e
historias de bronce. O puede ser la ironía, la ridiculización o la
denostación de un adversario real o imaginario, que invariablemente
representa sujetos con intereses contrarios a la idea que se defiende
No es que toda película sea propaganda, afirmación,
aunque extrema, habría que considerar como posible; pero sí que en casi
todas podemos encontrar algún contenido propagandístico, sea de un modo
abierto o sutil, de manera argumentativa o emotiva; a través de palabras
o de imágenes. Toda película que trate del aborto, por ejemplo,
necesariamente pasa por la lectura del público que juzga si está "a
favor" o "en contra" de este acto, y el realizador es
consciente de que eso ocurrirá. En infinidad de películas vemos el
tratamiento de temas como la equidad de género, la promoción de los
derechos humanos, las bondades del sistema democrático, la justicia
garantizada por el Estado de derecho; o vemos las expresiones opuestas a
éstos, como el maltrato a la mujer, la violación de los derechos
humanos, el terrorismo y el crimen organizado. En todos los casos el
realizador tiene una posición y un tratamiento del tema para decírselo
al público. Hay películas en las que triunfan los delincuentes y los
argumentos celebran que así sea, quizá porque consideran que el sistema
jurídico es corrupto o porque justicia y legalidad no tienen una
necesaria correspondencia; o, en contraparte, muchas otras películas
identifican la justicia y el bien con las instituciones del Estado, por lo
que al final el delincuente es encarcelado o asesinado
("ajusticiado"). En cada caso el realizador tiene una idea
distinta sobre esos valores y la manera de narrarlos
Algo más, el producto cinematográfico es relativo a su
meta propaganda. En muchas películas se justifica la violencia, y esa
justificación es propaganda pura; razonable o no, compartible o no, pero
ese argumento es, con frecuencia, la diferencia entre una película
llamada "de acción" y una gore, lo que quiere decir que la
narración está subordinada a la posición personal del realizador
respecto a la historia y la manera en que decide contarla. Por eso, una
película gore está exenta de propaganda, porque no justifica la
violencia; es, simplemente, la violencia por sí misma. Como una película
pornográfica, cuya cualidad definitoria es que no justifica las escenas
de relaciones sexuales explícitas, se presentan porque sí, sin tramas
pasionales ni interés económico; con todo y que se presenten situaciones
fantasiosas, es puramente hedonista, pues no hay en ella otra intención
que la de mostrar esas escenas. En cualquier película matar a un
terrorista o arrojar una bomba atómica sobre una población civil tiene
un argumento propagandístico sin el cual sería obscenidad. La diferencia
cinematográfica entre el asesinato y la legítima defensa es, casi
siempre, un argumento propagandístico
Habiendo hecho estas consideraciones generales, el tema
específico es que el centenario del nacimiento de la bailarina, actriz,
cineasta y fotógrafa alemana Leni Riefenstahl y la realización de una
película sobre su vida por la estrella norteamericana Jodie Foster,
vuelven a causar polémica sobre su participación con el régimen
nacionalsocialista y su cine de propaganda, discusión que se aleja cada
vez más de su valor artístico y se restringe al juicio moral. Con este
pretexto, en las siguientes líneas hacemos una revisión de la victoria y
derrota simbólica del nacionalsocialismo en productos cinematográficos
Leni Riefenstahl y el cine nacionalsocialista

Sobre la cuestión de si Leni Riefenstahl
simpatiza o simpatizó en algún momento con el régimen
nacionalsocialista es un asunto estrictamente personal y de libertad de
pensamiento, y cualquier afirmación al respecto es completamente
especulativa, tomando en cuenta que cualquier declaración en un sentido
afirmativo de ella o cualquiera de sus conciudadanos es causa de cárcel,
lo cual puede explicar que ni en sus libros de fotografías ni en su sitio
en internet se publiquen imágenes de su película: El Triunfo de la
Voluntad (Triumph des Willens, 1934)?1
En mi opinión, lo importante de carácter público no son las
convicciones políticas o ideológicas de Leni, quien niega haber
pertenecido al Partido Nacionalsocialista, sino que su trabajo y
personalidad significan uno de los casos más interesantes e importantes
para estudiar la relación entre cine y propaganda
Se abre entonces otra cuestión, si su obra
cinematográfica entre los años 1933 a 1945 son documentos propagandísticos
de aquel régimen y la corresponsabilidad personal en su realización. Son
dos las películas por las que Leni ha escrito su nombre en la historia:
adicionalmente a El Triunfo de la Voluntad, Olimpiada (Olympia,
1936)2, par de documentales que ilustran
la plenitud y grandilocuencia del totalitarismo hitleriano. Existen otras
películas realizadas durante este periodo sin la fama de las dos
mencionadas: SOS Iceberg (SOS, Eisberg, 1933)3,
Victoria de la Fe (Sieg des Glaubens, 1933) y Día de la
Libertad. Nuestro Ejército (Tag der Freiheit. Unsere
Wehrmacht, 1935)4, a las cuales
siguieron Berchesgaden uber Salzburg (1938)5
y Tiefland, iniciada en 1941, terminada en 1944 y exhibida en 1954
No debemos perder de vista que en un régimen
totalitario la comunicación de masas no se rige por intereses comerciales
ni se da por voluntad de los productores, sino que son instrumentos en
poder del Estado para la realización de los propósitos totalitarios del
partido. El Triunfo de la Voluntad era una obra que se iba a
realizar con Leni o sin ella. Que haya sido Riefenstahl y no alguien más,
se debe a la proposición que le realizó el Ministerio de Instrucción Pública
y Propaganda, debido a la calidad y cualidad de obras como: La Luz Azul
(Die Bleu Licht, 1932)
Acaso hubiera habido otros candidatos para
la realización de este documental antes que Leni, probablemente Fritz
Lang, judío austríaco, paradójicamente, cuya realización de Los
Nibelungos (Die Nibelungen 1923-1924)6,
magnífica representación con música de Wagner de la mitología germánica,
mereció el interés del ministerio de Instrucción Popular y Propaganda
para que trabajase para el Reich; sin duda, un reconocimiento a su talento
y simpatía por su expresionismo, como el demostrado también en
Metropolis (1926), interés que no fue correspondido, por lo que emigró
voluntariamente a Estados Unidos, precisamente, en 1934
El acierto de haber propuesto a Leni para
la realización de estos documentales, se demuestra en la excelencia de su
realización, la cual mereció, en el caso de Olimpiada, Medalla de
Oro en el Festival de Venecia, 1935; y también fue premiada en la
Exposición Internacional de Artes y Técnicas de París, 1937. Reconoce
Susan Sontang: "En la Riefensthal, debe decirse, la promoción de la
belleza era mucho más refinada. La belleza en las representaciones de la
Riefenstahl no es nunca sosa, como en cambio lo es en otras artes visuales
nazis. Sabía apreciar la variedad de tipos corporales; en cuestión de
belleza no era racista. Y muestra lo que según las más ingenuas normas
estéticas nazis se podría considerar una imperfección: el esfuerzo auténtico,
como en los cuerpos deformados por el ansia de triunfo y las venas
hinchadas y los ojos saltones de los atletas en Olimpiada."7
La senso-propaganda nacionalsocialista

Obra de la que derivan las imágenes más reconocidas de
la jerarquía nazi, de la escenificación de sus ritos y de su movilización
de masas, El Triunfo de la Voluntad, es el prototipo de la senso-propaganda.
Serge Tchakhotine argumenta que hay dos formas de propaganda: la
persuasiva, que se logra por razonamiento; y la sugestiva, provocada por
emociones. A la primera le llama ratio-propaganda y a la segunda senso-propaganda.
En este caso, El Triunfo de la Voluntad estimula pulsiones
combativas, cautivando a las masas, atemorizando a los enemigos,
despertando la agresividad de los partidarios, por medio de símbolos gráficos,
plásticos y sonoros; acciones que actúan sobre los sentidos como los
desfiles ostentosos, las concentraciones multitudinarias, música épica y
el despliegue de banderas y uniformes8
Olimpia despliega la misma estética monumental de El
Triunfo de la Voluntad. La representación escénica es la misma, pero
con un pretexto diferente. En una, el congreso del Partido; en otra, los
Juegos Olímpicos. Ambas ilustran la obsesión ideológica del
Nacionalsocialismo: los valores raciales presentes en individuos físicamente
sanos, como fundamento de la fortaleza moral del pueblo al que pertenecen.
Los torsos desnudos de la juventud hitleriana, de los trabajadores y las
fuerzas armadas, compiten gallardamente para brindarle la victoria a su Führer;
análogamente, las mujeres del servicio del trabajo, cuyo fin primordial
es dar hijos sanos, son las mismas que demuestran las cualidades físicas
y atléticas que heredarán a las generaciones venideras9
Si para el marxismo y su determinismo económico la
cultura es una superestructura reflejo de la estructura de un modo de
producción, para el nacionalsocialismo y su determinismo biológico, el
cine y todas las artes son la manifestación espiritual de la raza de cada
pueblo10, por lo que la tarea suprema
del Estado tenía que ser la de su protección ante la amenaza de todas
aquellas producciones que según su concepción expresaran corrupción o
decadencia ("arte sifilítico"), cualidad adjudicada a las
creaciones de artistas judíos y a todas las tendencias que contrastasen
con el arte clásico-figurativo que no representara una estética
idealizada de la perfección física. De acuerdo con Jean Michel Palmier:
"Seguramente el arte jamás estuvo tan cerca del mito. El mismo
artista no existe en tanto que individuo: no es más que el lazo de unión
entre "la comunidad de espíritu y la sangre de la nación", el
instrumento de la visión del Führer. La creación artística no
existe sino como instrumento político: los nazis rechazaban todo lo que
se pretende como únicamente artístico. El arte no es nada sin la
comunidad racial que le da sentido y valor"11
Soldados de la propaganda
El Ministerio de Instrucción Popular y
Propaganda, "competente para todas las cuestiones de influencia
espiritual sobre la nación", estaba dividido en once secciones: I,
Administración; II, Propaganda; III, Radiodifusión; IV, Prensa; V,
Cinematografía; VI, Teatro; VII, Extranjero12;
VIII, Literatura; IX, Bellas Artes y Oficios; X, Música; y XI, Cultura
Popular, por medio de las cuales el Estado ejercía la "influencia
espiritual" deseada en el pueblo, promoviendo una "orientación
de la voluntad nacional hacia sí misma"13.
Dentro de este marco doctrinal, legal y de políticas públicas en el que
toda la producción artística estaba dictada rigurosamente, el cine tenía
un valor especial para el ministro Joseph Goebbels, quien hablaba de
actores y directores como "soldados de la propaganda". En un
estricto sentido dentro de la concepción nacionalsocialista, decir cine
de propaganda es un pleonasmo
Leni Riefhestahl tuvo la tarea de
documentar las imágenes con las que el nacionalsocialismo quiso ser
recordado por la historia; pero el cine realizado durante los años del
gobierno nacionalsocialista tuvo otras expresiones: la propia mitificación
de la revolución nacionalsocialista; la recreación de episodios históricos
que reflejasen la perversidad de los enemigos y las virtudes del pueblo y
ejército alemán; biografías de personajes históricos; la exaltación
del campesinado y los valores de sangre y suelo; y el llano
entretenimiento. Precisamente, la faceta menos conocida del cine
nacionalsocialista es la de comedia. No se trata necesariamente de alguna
forma propagandística, pero siempre con un sutil matiz ideológico.
"Sería tener una falsa imagen del cine nazi creer que las películas
proyectadas en Alemania y en los países ocupados, no eran más que películas
de propaganda militarista, antisemitas e himnos a la gloria del partido.
Gran parte de las películas rodadas en la época hitleriana eran de
divertimento —operetas, comedias musicales, películas sentimentales—
que a su manera expresaban los valores del régimen"14
El propio Dr. Goebbels consideraba más
efectivos en el ánimo popular las comedias, más en época de guerra, que
el antisemitismo burdo, del que no hubo más de una decena producciones;
la más citada, El Judio Süss (Der Juden Süss, 1940), de
Viet Harlan. Como en el caso de los noticiarios que con una fachada de
objetividad difundían sutilmente mensajes propagandísticos, el cine tenía
una intención de entretenimiento para proporcionar al pueblo momentos de
tranquilidad y distracción
El cine de propaganda como fenómeno
universal
"El arte fascista —de acuerdo con
Susan Sontang— glorifica la entrega; exalta la insensatez, glorifica la
muerte", cualidades que, advierte la cinéfila norteamericana,
"no queda en modo alguno confinada a las obras con etiquetas de
fascistas o producidas bajo gobiernos fascistas", pues —explica—
sus características "proliferan en el arte oficial de los países
comunistas", pero que en tal caso se caracteriza y distingue por
representar una "moralidad utópica"15.
Pero, sin contradecir la afirmación anterior, en el cine realizado en países
democráticos no siempre han estado exentos la estética y los motivos
nazifascistas
Del mismo modo, advierto, la propaganda
cinematográfica como instrumento del Estado pareciera, en primera
instancia, un fenómeno exclusivo o preponderante de los totalitarismos,
lo cual no es totalmente cierto, pues en aquellos países en que hay un
sistema republicano y de partidos que compiten por el poder en elecciones,
con todo y su libre mercado e iniciativa privada, la producción de películas
propagandísticas para la reproducción del status quo y la defensa de los
intereses del grupo en el poder, opera tan bien o mejor que en las
dictaduras
La guerra que se libraba en los distintos
frentes de combate tenía también libraba batallas en el campo de la
propaganda. En todos los países participantes o beligerantes se
produjeron películas, algunas muy recientes, que enaltecen los valores
nacionalistas y con los obvios propósitos de:
- Justificar y legitimar la posición del gobierno en
el conflicto
- Ganar o mantener el apoyo popular en ese sentido
- Descalificar y condenar a quienes se oponen
- Elevar el estado de ánimo cuando las circunstancias
son difíciles o desfavorables
- Confundir los hechos históricos con la versión de
un relato.
La narración de estos mensajes es muy interesante en
cuanto al manejo de los tiempos, pues puede referirse al pasado,
representando una supuesta rememoración de acontecimientos históricos en
los que hay analogías sobre la situación presente, de las cuales el
espectador debe aprender una lección o moraleja que oriente su
comportamiento; puede, también, referirse al presente, haciendo
referencia a la participación valerosa de las tropas en el frente de
guerra, a los civiles trabajando con entusiasmo en la industria de guerra
y en la infalibilidad de las autoridades; o puede prever el futuro,
diciendo al espectador la desgracia que le depara si no colabora o los
beneficios que le esperan si así lo hace
En el caso de México, la propaganda ha enaltecido la
participación del Escuadrón 201 en la Segunda Guerra Mundial. Existe una
película titulada precisamente Escuadrón 201 (1945), de Jaime
Salvador; y también una referencia a éste en Salón México (1948),
de Emilio "Indio" Fernández, quien ya antes había patentado la
enemistad kitsch entre charros y nazis en Soy Puro Mexicano (1942).
La participación del Escuadrón 201 fue absolutamente intrascendente para
definir el resultado de alguna batalla, mucho menos de la guerra, cuando
la participación verdaderamente significativa fue la de más de 300 mil
trabajadores que emigraron a Estados Unidos para apoyar sus actividades
económicas y productivas, y de cerca de otros 15 mil que se enrolaron a
las fuerzas armadas norteamericanas. De ellos no hay películas ni
homenajes, lo que demuestra que los motivos de la propaganda son
selectivos y que requieren personajes a los que se les puedan atribuir
cualidades de heroicidad. Y... ¿el envío del Escuadrón 201 a
operaciones militares en el Pacífico no fue, en sí mismo, un acto
propagandístico? El lenguaje de la propaganda es primordialmente simbólico
Por otra parte, la realización de docenas o centenas de
películas después de la guerra para recrear batallas u operaciones
parece propio del imaginario (conjunto de imágenes) de una conciencia
histórica y nacionalista; pero en el caso norteamericano se trata de una
arrogancia inconmensurable que llega extremos como la realización de
series televisivas en las que durante años continuaron matando simbólicamente
a sus enemigos alemanes y japoneses derrotados: Combate (Combat!,
1962 – 1967) y Los Tigres Voladores (Black Sheep, 1978 – 1978),
series que deberían haber causado coraje e indignación a los veteranos
de guerra, por haber representado su participación como un paseo en el
que todo era fácil y divertido para ellos, enfrentándose a adversarios
tontos e incapaces de causar daño; pero que nos dan una idea de la
exageración, reiteramos, que caracteriza a las producciones
norteamericanas en la simplicidad de sus relatos bélicos, con la excepción
reciente de Rescatando al Soldado Ryan (Saving Private Ryan,
1998), de Steven Spielberg
La Victoria del Melting Pot
La más racista de todas las películas que haya sido realizada es,
muy posiblemente, El Nacimiento de una Nación (Born of a Nation,
1915)16, de David W. Griffith,
originario de Kentucky e hijo de un veterano confederado, una apología
del Ku Klux Klan y la versión sureña de la Guerra de Secesión, pero que
no deja de ser reconocida como una obra maestra del cine en cuanto a su
realización ni se escatiman adjetivos favorables a Griffith como uno de
los padres de la cinematografía. El Nacimiento de una Nación tiene
una escena que simbólicamente es idéntica a otra de El Judío Süss: en
la primera, una bella doncella blanca (americana) prefiere arrojarse al
vacío y suicidarse antes de ser mancillada por un negro; en la segunda
una bella doncella blanca (alemana) se suicida arrojándose a un lago,
luego de haber sido mancillada por un judío chantajista. En ambos casos,
se trata de la amenaza a la integridad racial del pueblo blanco por seres
despreciables (diferentes) que causan su desgracia, por lo que se
justifica la expulsión o ejecución de éstos. Viet Harlan realizó la
película bajo amenaza de fusilamiento; además, no tenía animadversión
hacia los judíos, prueba de ello es que estuvo casado con una judía y
tenía amigos judíos que aparecíeron como actores en sus películas con
el consentimiento del Ministerio de Propaganda. Griffith, en cambio (¡23
años antes!), parece un convencido antisemita, con expresiones sutiles,
pero evidentes, en Intolerancia (Intolerance, 1916), en la que el
Sanedrín tiene todas las cualidades de la perversión y la vileza, y es
responsable de la crucifixión de Jesucristo. Es decir, para Griffith, los
judíos son intolerantes y deicidas. En otras de sus películas son los
gitanos o los chinos quienes encarnan valores negativos que amenazan al
anglosajón cristiano
Un caso distinto es el de Walt Disney, quien, con
excepción de Fantasía (Fantasy, 1940), parece que su
militancia en el American Nazi Party no parece haber influido
significativamente en las formas o contenidos de su trabajo cinematográfico
de dibujos animados. De ahí, seguramente, la ironía del nihilista Matt
Gröenning, en The Simpsons, en la que atribuye cualidades
fascistoides al emporio de dibujos animados de Itchy & Scratchy17
Desde otra línea de pensamiento, El Gran Dictador (The
Great Dictator, 1940), de Charles Chaplin, promotor de la apertura de
un segundo frente contra Alemania antes de que se hubiera declarado la
guerra, prueba que la propaganda no se hace sólo infundiendo temor sobre
el enemigo, sino también puede ridiculizarlo y hacerlo motivo de burla.
Pero Charlot no era tampoco un soldado de la propaganda, al menos
no de la oficial, pues cuestionó también en más de una ocasión los
excesos del capitalismo industrial y exhibió, con humor y tragedia, las
consecuencias más deleznables de su crisis de 1929
Contra lo que pudiera imaginarse, Griffith y Chaplin,
junto con Mary Pickford y Douglas Fairbantski, fundaron la United
Artists, en 1919. Pero la Comisión de Actividades Antiamericanas y el
macartismo se encargaron de exorcizar la amenaza comunista de Chaplin,
para quien después de la guerra no valió su parodia al totalitarismo
hitleriano. Mientras, por otro lado, la clase empresarial que se apoderó
de Hollywood se encargó de la derrota ideológica de Griffith y su nativismo
sureño, simbolizada en Lo que el Viento se Llevó (Gone
with the wind, 1939), de Victor Fleming, y la proscripción de
cualquier alusión antisemita o racista para consagrar el valor
pluricultural y multirracial yanqui del melting pot. Esa composición
semiplural que pudo haber tenido Hollywood, fue aplanada por una industria
que invariablemente ha venido ajustándose a los intereses y discursos de
la élite de poder sin disidencias importantes18
A partir de entonces, los motivos patrioteros del cine hollywoodense
se reproducen sin disenso alguno. Las tramas varían en cuanto al
villano y al héroe, ajustándolas a la correspondiente coyuntura histórica,
pero la argumentación es siempre la misma. Sin las contradicciones
culturales del capitalismo denunciadas por Daniel Bell19,
el cine norteamericano concilia la glorificación del hedonismo de la
sociedad de consumo con los valores libertarios y justicieros de los
padres de la patria y su destino manifiesto. De este modo, el sueño
americano, al pasar por el celuloide, garantiza que en la ruleta de la
suerte del mercado cualquier paria (loser) puede convertirse, sin trabajo
ni esfuerzo, en triunfador o salvador de la humanidad (occidental) —pese
a lo que en contra pudiera argumentar Bruce Springsteen—, con el solo
hecho de haber nacido en Estados Unidos. ¿Cuántas de las películas
llamadas de acción producidas en Hollywood que hemos visto poseen los
elementos narrativos del cine de propaganda: la exageración, la amenaza,
la inyección de miedo a las masas y el desencadenamiento del éxtasis de
las masas?20
Al enemigo comunista se le concedieron algunas victorias
cinematográficas en el caso de Vietnam, guerra desaprobada por buena
parte de los propios norteamericanos, pero siempre triunfante cuando el
enemigo era soviético). En cambio al enemigo nazifascista se le ha
derrotado sin excepción en relatos presentes, pasados y futuros; en sus
formas originales, posteriores, posibles y ficticias. Esto quiere decir
que a Hitler se le venció en películas antes, durante, después y mucho
después de la guerra; luego de muerto se venció a sus partidarios que
emigraron, a Sudamérica, por ejemplo; se derrotaron también las
posibilidades de su resurgimiento en internacionales negras como Odessa
(The Odessa File, 1974), de Ronald Neame, o en vulgares
motociclistas supremarracistas domésticos, como en Cobra (1986),
de George Pan Cosmatos, o convencerlo, en el mejor de los casos, como en Historia
Americana X (American History X, 1998), de Tony Kaye; y uno de
los más importantes héroes del cine mexicano, El Santo, también
contribuyó a derrotar al nazismo de posguerra, en Anónimo Mortal (1972),
de Aldo Monti, demostrando que el Tercer Mundo es capaz de salvaguardarse
sin tener que importar héroes de países desarrollados, como el Capitán
América
Pero el mayor éxito ha sido derrotar al nazismo
(ficticio) en el futuro y en otros planetas, como en La Guerra de las
Galaxias (Star Wars, 1979), de George Lucas, en el que el mal
es personificado por Darth Vader, el Señor Negro, un SS,
comandante de un imperio caracterizado por el orden militar (fascista); y
es derrotado por un grupo multirracial y pluricultural conformado por
individuos provenientes de distintos planetas (¿melting pot
interplanetario?)21
De Septiembre Negro a Sentencia Previa

La amenaza terrorista también ha sido siempre derrotada
cinematográficamente; de hecho la etiqueta misma de terrorista lleva ya
una carga ideológica y cultural, pues, en el caso de fundamentalistas islámicos
se consideran a sí mismos soldados de una guerra santa y el terrorismo es
de los ejércitos norteamericano e israelí; o en el caso de Sendero
Luminoso, otro ejemplo, se consideran a sí mismos como revolucionarios y
llaman terrorista al ejército peruano. Sin negar que hay una definición
objetiva de terrorismo, el hecho es que el cine de Hollywood ha definido
así a grupos —dependientes o no de algún Estado— que atentan contra
ciudadanos, intereses o aliados de Estados Unidos dentro y fuera de sus
fronteras, sea por motivos políticos o religiosos
Inevitablemente, después del ataque del 11 de
septiembre de 2001 a las ciudades de Nueva York y Washington, una vez
demostrada la vulnerabilidad real de la seguridad nacional de los Estados
Unidos, su sistema militar y político se ajusta para eliminar cualquier
disfunción dentro del nuevo orden global y unipolar. En consecuencia, el
funcionamiento del capitalismo en esta nueva fase requiere la adecuación
de su producción de comunicación pública, de modo que la nueva relación
intersistémica entre los sistemas social y de comunicación produzcan los
mensajes que garanticen su estabilidad22.
La industria cinematográfica ha tomado una pausa para contraatacar; se
cuestionan como plantear nuevos relatos para la amenaza terrorista y las
formas de su derrota (inexorable); pero tienen que esperar o participar en
la nueva definición de la política exterior (militar) de Estados Unidos
y la legitimidad que gane condicionada por la popularidad alcanzada. Deberán
abandonar por un tiempo a los enemigos imaginarios, propios del final de
la guerra fría, y concentrarse en el enemigo real, fabricarlo o
reciclarlo bajo formas como la del Unabomber
Steven Spielberg ha dado un paso al frente. Sentencia
Previa (Minoriry Report, 2002), es un relato futurista del que
es casi imposible no hacer una lectura del presente y el porvenir cercano.
La sentencia previa es la realización de una fantasía autoritaria en la
mismísima Nueva York: una sociedad sin crímenes, pero que no se logra
por la bondad roussoniana del hombre en estado natural ni algo por el
estilo, sino por el perfeccionamiento del sistema de procuración y
administración de justicia que condena a los culpables previamente a la
comisión de los delitos, de un modo certero y no probable; escenario
acorde con la renovada doctrina de seguridad nacional de Bush, que omite
cualquier obstáculo legal (jurisdiccional, por ejemplo) o humanitario
("con los consecuentes daños colaterales") para proceder a la
defensa anticipada de su seguridad nacional
¿Es Spielberg, acaso, el propagandista de la hegemonía
global norteamericana y su seguridad (inter)nacional transterritorial y
supralegal? ¿Si Leni Riefenstahl tuvo alguna responsabilidad moral de los
males que se le atribuyen al régimen para el cual trabajó, por qué
Spielberg o cualquiera otro, en caso de legitimar la represión militar
preventiva, no habría de tener responsabilidad moral de los bombardeos a
poblaciones civiles en Afganistán, Irak, Palestina y demás culpables
potenciales de albergar terroristas o de suprimir los derechos civiles de
algunos ciudadanos norteamericanos?
Notas:
1 Documental del VI
Congreso del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NSDAP, por sus
siglas en alemán), en Nüremberg, del 4 al 10 de septiembre de 1934. Su
exhibición fue en 1935. Véase: <http://www.leni-riefenstahl.com>
Sitio oficial en internet de Leni Riefenstahl; y tambien Riefenstahl,
Leni, Five Lives, edición de Angelika Taschen, Köln, Taschen,
2000.
2 Documental de los Juegos Olímpicos de
Berlín, 1936. Dividida en dos partes: I. Fiesta de los Pueblos (Fest
der Völker) y II. Fiesta de la Belleza (Fest der Schönheit).
Exhibidas hasta 1938.
3 El triunfo electoral del NSDAP que llevó
a Hitler a la Cancillería fue en el mes de enero y la realización de
esta película en octubre.
4 Documentales del V y del VII congreso
del NSDAP, respectivamente. El segundo, sólo sobre la participación del
ejército (Werhmacht). En el caso de la primera, no hay copias para
su exhibición pública.
5 "Un retrato lírico del Führer,
de 50 minutos de duración, en el que aparece contra el áspero escenario
de las montañas de su nuevo retiro", Susan Sontag, "La
Fascinación del Fascismo", en El Fascismo en América, México,
Nueva Política, N° 1, enero – marzo de 1976, p. 267. Se refiere a la
casa de campo de Hitler (una montaña completa) llamada Berghof ("Nido
de Águilas") construida en Los Alpes, Munich. Arriba escribimos el título
como en la obra citada, pero puede ser Berchetsgaden, nombre del poblado
próximo al Berghof, sobre la montaña de sal: Obersalzberg o über
Salzberg que le da también nombre a la cercana ciudad de Salzburg (ciudad
de la sal).
6 Dividida en dos partes por la duración
de más de tres horas de la historia: La Muerte de Sigfrido y La
Venganza de Krimilda.
7 Sontang, op. cit., p. 273.
8 Tchakhotine, Serge, "El Secreto
del Éxito de Hitler", en M. de Moragas, Sociología de la
comunicación de Masas, T. III. Propaganda y Opinión Pública,
Madrid, Ediciones G. Gili, 4ª edición, 1994, pp. 166 y 167.
9 En la doctrina nacionalsocialista, la
noción de Führer (líder o conductor) está estrechamente
vinculada con las de Reich (Estado) y Volk (pueblo) que se
expresan en la sentencia: "Ein Volk, ein Reich, ein Führer (un
pueblo, un Estado, un líder), según el cual el Estado tiene por fin
asegurar las condiciones para el desarrollo de las potencialidades de su
pueblo, preservarlo de cualquier amenaza y garantizar su futuro, y el Führer
personifica la voluntad de su pueblo en esta tarea. Según esto, no
debe haber alemanes fuera de las fronteras de su Estado, el cual no debe
tener otros ciudadanos que no sean alemanes y sólo puede ser conducido
por quien encarne genuinamente su voluntad. Una especie de santa trinidad
nacionalsocialista. En este caso, un triunfo delante del Führer es como
entregarle una victoria al Pueblo. Pero la consigna totalitaria queda
incompleta si no se cita también al partido único.
10 Raza es un concepto biológico,
mientras que pueblo es un concepto histórico y social, al menos para el
nacionalsocialismo.
11 Palmier, Jean Michel, "Del
expresionismo al nazismo. Las artes y la contrarrevolución en Alemania
(1914 – 1933)", en María Antonieta Macciochi, Elementos para un
Análisis del Fascismo, tomo II, España, El Topo Viejo, p. 169.
12 Se refiere a la defensa contra
todos los ataques de la prensa extranjera.
13 Santoro, Cesare, Socialismo
nacional contra socialismo internacional, México, Biblioteca de
Ciencias Políticas y Sociales, 1972, pp. 354 – 358.
14 Palmier, op. cit., p. 200.
15 Sontang, op. cit., pp´. 272
y 273.
16 Es el mismo año en que William
Simmons fundó el segundo Ku Klux Klan, en Atlanta, la víspera del Día
de Acción de Gracias (en el mes de noviembre). Un mes antes fue linchado
un judío de Georgía, Leo Frank, al que se acusó de haber matado a una
niña (cristiana) de 14 años de edad. Véase: Martín Lipset, Seymour y
Raab, Earl, La Política de la Sinrazón, México, Fondo de Cultura
Económica, 1981, pp. 125 – 126.
17 Susan Sontag cita como ejemplos de
las estructuras formales y temas del arte fascista en el cine a: Fantasía,
de Walt Disney; La Pandilla está Aquí, de Busby Berkeley; y 2001:
Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick, op. cit. p. 273. Fantasía
se exhibió en plenitud del auge y expansión del nazismo, el mismo año
en que Hitler pisó París.
18 Véase. Mills, C. Wright, The
Power Elite, 1956, obra en la que expone que la élite norteamericana
se compone por políticos, militares y empresarios que se asocian y
emparientan para conservar y distribuir el poder.
19 Bell, Daniel, The Cultural
Contradictions of Capitalism, 1976.
20 Cfr. Tchakhotine, op. cit.,
p. 188.
21 Hay otras lecturas de lo que se
representa en La Guerra de las Galaxias, como que Estados Unidos es
el Imperio y lo derrotan unos guerrilleros; pero, ¿qué imagen más
adecuada que la de SS como representativa del mal para el productor de
esta película, Steven Spielberg, quien realizó La Lista de Schlinder (Schindler
List, 1993).
22 Véase: Martín Serrano, Manuel,
La
Producción Social de Comunicación, México,
Alianza, 2ª edición, 1994.
Fuente: Razón y Palabra
http://www.cem.itesm.mx/dacs/publicaciones/logos/
22 de Agosto 2002: Leni Riefenstahl cumple
100 años
Eduardo Núñez
"Cuando un economista hable de "riqueza
nacional", entonces se tendrá que ser consciente que esta riqueza -
dejando aparte la capacidad creativa de cada pueblo - representará en un
95 por ciento obras artísticas y no llegará a un 5 por ciento el valor
de los bienes puramente materiales". ( Adolf Hitler. Nürnberg, 1937
)
"...El cine alemán ha llegado a un punto en que debe realizar su
deber para con el estado. Debe tener influencia internacional. Debe
convertirse en un líder espiritual del mundo. El cine alemán, en
especial, tiene una misión mundial". ( Goebbels a los productores,
"New York Times", 6 Mayo 1937 )
El 22 de agosto, la cineasta alemana Leni Riefenstahl cumple 100 años.
Hablar de Leni Riefenstahl es hablar de una mujer para
la historia, de una de esas mujeres que rompen moldes, es hablar de una
mujer fascinante por su talento, su energía creadora y su voluntad sin límites.
El misterio de esta mujer fuera de lo común es su voluntad de hierro, su
talento indiscutible y su vitalidad indomable junto a un amor por la
belleza que le ha acompañado toda su vida.
Leni es conocida como directora de cine y por su amistad personal con
Adolf Hitler, pero sin embargo ella ha realizado muchas más cosas a lo
largo de su dilatada y bien aprovechada vida. Su talento como directora y
cineasta nadie lo ha puesto en duda y, desde luego, en la Alemania de los
años treinta y cuarenta del pasado siglo XX, los buenos directores de
cine no faltaron en esa época. No todos los directores eran miembros del
Partido, como es el caso de Leni, que no era miembro del NSDAP, pero ello
no era óbice para que coincidieran con sus ideas y principios
fundamentales y gustasen de realizar películas basadas en temas
constructivos, como era el caso también de Leni, una de las directoras de
cine más relevantes de aquella época. Nacida el 22 de agosto de 1902 en
una familia de Berlin, desde muy joven tuvo que enfrentarse con la
personalidad autoritaria y tiránica de su padre Alfred, que siempre se
opuso a la primera vocación de Leni, la danza y la coreografía. La
mentalidad del padre consideraba que el ejercicio físico y el intelecto
no eran cosas de mujeres.De su padre, Leni heredó un sentido casi militar
de la organización, pero además y afortunadamente para ello tuvo una
madre tierna, dulce y bondadosa llamada Bertha. Su familia se cerraba con
su hermano pequeño Heinz. En su juventud, Leni se dedicó a la danza y
empezó como bailarina y coreógrafa en 1922, a los veinte años, pero en
1924 y 1925 entra en contacto con la industria cinematográfica y tiene la
oportunidad de trabajar como actriz por primera vez en su primer papel en
una película de montaña, "La montaña sagrada", para lo cual
tuvo quie aprender a esquiar y escalar como alpinista, siendo la única
mujer en su equipo. Entonces, las películas de montaña estaban en voga,
de la mano del director Arnold Fanck, con quien hizo muchas películas en
aquellos años entre 1924 y 1929, así se aficionó alalpinismo escalando
incluso descalza. Al entra en contacto con la cinematografía, Leni cambia
su primera vocación por la danza y la coreografía por la del cine.
Conoce al director Wilhelm Murnau, director de la película expresionista
y muda "Faust", basada en la obra de Goethe y en la que
trabajaba elque sería magnífico actor Emil Jannings. Conoce también a
la también berlinesa y rival suya por entonces, Marlene Dietrich y al
director Josef von Sternberg, quien ofreció a ambas actrices la
posibilidad de ir a Hollywood y aquí es donde se separan los caminos de
Marlene Dietrich y de Leni Riefenstahl, completamente diferentes. Marlene
se fue a Hollywood e incluso adquirió la nacionalidad norteamericana,
renunciando a su nacionalidad alemana y llegando a cantar para la
soldadesca yankeeb enemiga de su patria y vestida con el uniforme yankee.
Leni, por el contrario decidió quedarse en su patria y optó por el
camino más difícil pero más honroso. Además, y a diferencia de
Marlene, Leni no era una cabaretera y de todas las actrices de aquellos años
fue la única mujer que pronto se interesó por la técnica cinematográfica
pues su única obsesión en 1929 era realizar su propio film.
Así, en 1932 inaugura su propia casa productora y realiza su primera película,
"Das blaue licht" ("La luz azul") de la que fue intérprete,
guionista y directora así como la actriz protagonista, en el papel de
Junta, y siendo premiada esta película en el Festival de Venecia con la
medalla de plata de la Bienal de Venecia en 1932. Hitler, entonces un año
antes de ganar las elecciones que le llevaron a ser Canciller de Alemania,
vio esta película y tanto le gustó la película a Hitler que a partir de
entonces comenzó la amistad personal y admiración mutua, pues Hitler
admiraba de ella su belleza, su juventud y su talento y Leni admiraba de
Hitler su carisma capaz de convencer a sus enemigos políticos. Por ello,
en 1933 y 1934 Hitler le encargó personalmente a Leni la producción de
los documentales sobre los Congresos del Partido en Nürnberg a alo que
ella puso reparos al principio pues, como queda dicho, no era miembro del
Partido ni lo fue nunca, pero finalmente accedió, teniendo libertad
absoluta para trabajar en los documentales sin seguir consignas de ningún
jerarca del Partido, ya que el encargo personal de Hitler a Leni era que
trabajara no sólo para hacer unos documentales históricos sino unas
obras de arte en imágenes, y así fue.
Es en los documentales donde más sobresale la industria cinematográfica
nacionalsocialista. Estos documentales se caracterizan por su rigor científico
e histórico a la vez que, al utilizar todas las técnicas cinematográficas,
se consigue una amenidad que mantiene constante el interés del
espectador. Pese a que son muchas las difamaciones que se han dicho y
escrito sobre Leni, ella jamás realizó documentales bélicos ni racistas
ni antisemitas. El primer documental que realizó fue "Der sieg des
glaubens" ("La victoria de la fe") de 1933 sobre el 5º
Congreso del Partido en Nürnberg, del 1 al 3 de septiembre de 1933. El
documental empieza con el amanecer del primer día, la tranquilidad se
transforma en bullicio que culmina con la llegada de Hitler. El documental
acaba con el Horst Wessel Lied. En este film aparece con un gran
protagonismo Ernst Roehm, el jefe de las S.A. que al año siguiente fue
cabecilla de la conspiración que puso en peligro la consolidación del régimen
hitleriano. Leni dice en sus Memorias que Hitler se negó a que las imágenes
de Roehm fueran censuradas y eliminadas del documental.
El siguiente documental fue "Triumph des willens" ("El
triunfo de la voluntad"). Premio Nacional del Cine. El documental fue
realizado por Leni por encargo personal del Führer, quien dio título a
la cinta. Este documental de 1935 es sobre el 6º Congreso del Partido en
Nürnberg, la ciudad medieval donde se celebraban los congresos, del 4 al
10 de septiembre de 1934. En este documental el jefe de la S.A. es Victor
Lutze, en sustitución de Ernst Roehm. La cámara sigue el vuelo del avión
de Hitler al llegar a la ciudad de Nürnberg, mientras suena el Horst
Wessel Lied. En conjunto este documental es un canto al ideal N-S
representado por el Partido. Recibió el "Premio Nacional del
Cine" el 1 de mayo de 1935 y el Primer Premio en la categoría de
documentales en la Bienal de Venecia. La adaptación musical es de Herbert
Windt y juega un papel muy imortante pues la cinta carece de comentarios y
se nutre en su totalidad de música y discursos. En su realización
intervinieron más de 120 personas y según Leni constituye la primera
prueba de que una Nación puede vivir acontecimientos trascendentes a través
del cine.
Esta película le causó problemas una vez terminada la guerra, de los que
se defendió contestando que todo lo que aparece en la cinta es real. El
documental es en sí un canto a la paz y el trabajo pues esos son los
temas de los discursos, en los que no hay ni una frase racista ni
antisemita sino una representación de la nueva ideología popular que
consiguió unir al pueblo en una comunidad de ideales, voluntad y trabajo,
bajo la nueva mística de la pala reflejada en los voluntarios del Frente
del Trabajo Alemán que desfilan con palas, pues en todo el film no se ve
ni una sóla arma.
En 1935, Leni realizó un reportaje sobre la Wehrmacht, titulado "Tag
der freiheit" ("El día de la libertad").
En 1936 realizó un extensísimo reportaje y documental sobre los Juegos
Olímpicos y las Olimpiadas de Berlin 1936 titulado "Olympia. Fest
der völker. Fest der schönheit" ("Olimpiadas. Fiesta de los
pueblos. Fiesta de la belleza"), estrenado en 1938 tras dos años de
trabajo en su montaje. Para este documental contó con todo tipo de
medios, incluido el Zeppelin "Hindenburg". Los estudios para el
Prólogo de "Olympia" son de Willy Zielke.Comienza con "el
discóbolo" que transporta la antorcha olímpica desde la Atenas de
la Grecia clásica al Berlin de 1936 en un viaje desde la antigüedad
hasta el siglo XX. Las cámaras captan todos los momentos, lo que da idea
del ambiente que se respiraba, desde seguir los ejercicios de los atletas
hasta captar los momentos de desengaño o de alegría de los espectadores.
Para ello, Leni hizo cavar seis fosas en el estadio olímpico de Berlin,
donde estaban los cámaras, y lanzar globos con cámaras con objeto de
conseguir las mejores imágenes. El documental supone un homenaje al
esfuerzo humano y a la juventud, y recibió el "Premio Nacional del
Cine Alemán" y la Copa Mussolini en la Bienal de Venecia de 1938. El
documental se estrenó con motivo del 49 cumpleaños de Hitler, quien
asistió al estreno en 1938. El total de cinta rodado originalmente
equivalía a 500 horas de proyección, lo que da idea de la calidad de lo
seleccionado, que tenía una duración total de 4 horas, presentándose en
dos partes. Su presupuesto fue de alrededor de un millón y medio de
marcos de entonces. Leni trabajó dos años en el montaje del documental y
cuando en 1939 se trasladó a Estados Unidos para vender "Olympia",
fue únicamente recibida por Walt Disney. Después de la guerra la cinta
fue censurada.
En 1938, filmó "Berchtesgaden über Salzburg", por encargo
personal del Canciller del Reich. En 1939, la afición de la realizadora
por el alpinismo le lleva a practicar la escalada en los Dolomitas,
haciendo suya la máxima de que el montañismo es la mejor escuela de
vida. Durante la guerra trabajó en "Tiefland" ("Tierra
baja"), que sólo pudo ser acabada en 1954 después de su
desnacificación. Esta película está basada en la obra de Ángel Guimerá
y la ópera de Eugen d´Albert. Tenía que haber sido rodada en los
Pirineos pero la guerra lo impidió. Para la versión francesa Jean
Cocteau, amigo personal de Leni, escribió los subtítulos en francés.
Jean Cocteau, Henry Ford, King Vidor y Walt Disney fueron sus mayores
defensores después de la guerra.
El 21 de marzo de 1944 contrae matrimonio con Peter Jacob y por ese motivo
fue a visitar a Hitler en Berchtesgaden siendo ésta la última vez que
habló con Hitler. Después de la guerra ha ganado más de 50 procesos por
difamaciones donde barbaridades como la de acusarla de haber sido la
amante de Hitler y Goebbels eran las más suaves. En los años 60 y 70,
concretamente entre 1962 y 1977 se especializó en reportajes fotográficos
sobre tribus negras del continente africano, los nubas de Kau, al sur de
Sudán. Enamorada de la belleza africana de los nubas llegó a aprender su
lengua y ha dicho que estos han sido los años más felices de su vida,
huyendo de los que no tenían nada mejor que hacer que hacerla la vida
imposible. Con 60 años descubre esta nueva raza de superhombres de
cuerpos perfectos llenos de fuerza vital, los nubas, y fotografía sus
danzas. A los 70 años pasa de las alturas a las profundidades y descubre
el mundo submarino practicando el submarinismo desde entonces hasta hace
tres años. La que lo ha sido todo, bailarina, coreógrafa, actriz,
realizadora, cineasta y directora de cine, fotógrafa, reportera,
esquiadora, alpinista y montañera se hace submarinista buscando los más
bellos fondos marinos para fotografiar sus secretos, sus plantas y peces y
siguiendo su constante de búsqueda permanente de la belleza.
Hoy, a sus 100 años, y habiendo escrito sus Memorias, es socia de
Greenpeace colaborando en sus campañas y trabaja en una película. Tiene
su propia editorial, Ed. Taschen, que en el 2000 editó un libro de
fotografías de su vida titulado "Cinco vidas", su biografía en
imágenes. Y también tine su página web: www.leniriefenstahl.de Mucho se
ha escrito sobre ella, destacando entre toda la bibliografía el libro
"Leni Riefenstahl y el III Reich" de Charles Ford. Paris, 1978.
Esta es Leni Riefenstahl, el superhombre nietzscheano hecho mujer. Feliz
aniversario y cumpla 100 años más
Leni. Buñuel y Roosevelt
Carlos Fuentes
La muerte de la cineasta alemana Leni Riefenstahl el pasado 9 de
septiembre me trae a la memoria algo que una vez me contó Luis Buñuel.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el gran realizador aragonés trabajaba
en la cineteca del Museo de Arte Moderno de Nueva York a las órdenes de
Iris Barry. Refugiado de la guerra de España, antifranquista convencido,
desilusionado de Hollywood y la imposibilidad de hacer en California un
cine personal, Buñuel encontró refugio en el museo neoyorquino, el
ilustre MOMA
Allí le fue encargada una misión que resultó imposible. A saber,
tomar la película de Leni Riefenstahl sobre las concentraciones nazis en
el estadio de Núremberg, El triunfo de la voluntad, y
transformarla de épico canto de exaltación germánica y nazi a arma de
la propaganda contraria. O sea: Buñuel debía tomar la película de Leni,
que lo era de propaganda nazi, y convertirla en película de propaganda
antinazi
Buñuel realizó concienzudamente su trabajo inspirado por sus propias
convicciones antifascistas, pero acaso determinado también por un respeto
inevitable a la calidad estética de la película de Riefenstahl.
Terminado el nuevo montaje antinazi, Buñuel lo mostró en proyección
privada a dos cineastas amigos suyos: Charles Chaplin y René Clair. Cada
vez que Adolfo Hitler aparecía en la pantalla, Chaplin -me contó Buñuel-
se desternillaba de risa, señalaba con el índice al Führer y exclamaba:
-¡Me está imitando! ¿Se dan cuenta? ¡No hace más que imitarme a
mí!
Chaplin, de hecho, estaba relacionando con toda justicia la figura real
de Adolfo Hitler con la espléndida y corrosiva parodia de El gran
dictador, la película donde Chaplin aparece como el sosia de Hitler,
rebautizado Adenoid Hinkel, y ejecuta una de las escenas clásicas de la
historia del cine: el baile con el globo terráqueo
Pero mientras Chaplin reía inconteniblemente, René Clair guardaba un
sombrío y gálico silencio. Por más hábil que fuese la nueva edición
de Buñuel, a Clair no dejaba de preocuparle el poder estético del filme,
la novedad misma que Riefenstahl traía al arte cinematográfico mediante
su uso del montaje, el movimiento de cámara, los ángulos de las tomas,
su hábil evocación de la épica grecorromana, el culto del cuerpo, la
fascinación pagada. Riefenstahl, en efecto -y así lo entendió Clair-,
era una nazi, pero también artista. Y su arte revolucionaba, con
anterioridad a El ciudadano, de Welles, todas las formas
establecidas de la estética cinematográfica
René Clair sugirió que la película le fuese exhibida al presidente
de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt en la Casa Blanca. La
proyección tuvo lugar y la opinión del presidente demócrata y líder de
la Segunda Guerra fue terminante:
-No exhiban nunca esta película. Consérvenla, pero no la muestren. Si
el público llega a verla, quedará convencido de que los nazis son
invencibles. Es una película que desmoraliza nuestro esfuerzo bélico
Clair, Buñuel y el MOMA aceptaron las muy claras razones políticas
del gran presidente norteamericano. Hoy podemos ver El triunfo de la
voluntad y el otro filme documental de Riefenstahl sobre las
Olimpiadas de Berlín en 1938. No basta enterarse de que, con el apoyo del
régimen, la directora contó, para El triunfo de la voluntad, con
30 cámaras, y para las Olimpiadas, con 45. Semejante ilimitado
apoyo debió tener un precio político. Riefenstahl, al terminar la
guerra, pasó cuatro años en campos de detención aliados hasta ser
absuelta, en 1952, por un tribunal de desnazificación alemán. Vivió el
resto de su larga vida, 101 años, declarándose inocente y pasando por
idiota. No era ni lo uno ni lo otro. Pero su afiliación política
hitlerista es salvada acaso -milagros del ojo de la cámara- por el
momento sublime en que Leni filma la mueca de repugnancia y furia de
Hitler cuando el atleta negro Jesse Owens, en la Olimpiada de Berlín,
obtiene cuatro medallas de oro. El Führer, negándose a felicitar a un
ser de "raza inferior", se retiró del estadio
El Tercer Reich, según su propia propaganda, debía durar mil años.
Sólo alcanzó una parva docena antes de derrumbarse en 1945 en medio de
las llamas de ese mismo Berlín glorificado por la Riefenstahl en su
documental. En cambio, Jesse Owens mantuvo su récord de salto largo
mundial durante 25 años. El negro dobló la duración del ario
Y las películas de Leni Riefenstahl, vistas por el ojo frío del
tiempo, seguirán siendo grandes lecciones de cine y, a pesar de su
autora, grandes monumentos fúnebres al más monstruoso régimen político
de toda la historia. Más monstruoso, inclusive, que su más cercano
competidor, el de Stalin, porque éste surgió de una nación cargada de
retrasos y lastrada de dogmas políticos y religiosos. En tanto que Hitler
y su pandilla llegaron a violar la cultura de Beethoven y Schubert, de
Goethe y Schiller, de Kant y Schopenhauer. Por eso, cada vez que un 11 de
septiembre pienso no sólo en las víctimas del salvaje atentado contra
las Torres Gemelas de Nueva York, sino también en el atentado igualmente
brutal de Pinochet contra la democracia chilena, me curo en salud. Si de
la democracia chilena del Frente Popular, la prensa libre, los sindicatos
autónomos y la ciudadanía ilustrada pudo surgir, a pesar de todo, un
chacal asesino como Pinochet, y si de la gran cultura de Alemania otra
bestia del mal como Hitler, ¿quién está a salvo? Como lo advierte Ariel
Dorfman, que nadie se duerma sobre sus laureles. Las películas de Leni
Riefenstahl sobre la gloria hitlerista deben verse junto con el documental
de Alain Resnais sobre el universo concentracionario nazi, Noche y
niebla. Porque, como en otra ocasión me dijo el gran Buñuel:
"Mil cadáveres son una terrible estadística. Un solo cadáver
eliminado por la sinrazón política es un clamor de justicia"
Podría ser el epitafio a la grandeza y a la miseria de Leni
Riefenstahl (1902-2003)
Fuente: El País. Madrid.
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