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Fuente: Leusis Net La ciudad de las mujeres
en la red
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Ida Lupino era consciente de lo
difícil que era dirigir a hombres. No era una situación corriente en
esos años que un hombre estuviera bajo la dirección de una mujer. Así
que optó por tomar el role de “mamá” y sugerirles más que
dirigirles. “Podrías hacer eso por mamá” y ellos lo hacían. Ida
también quería devolverle el guante a Hollywood por como trataba y
retrataba a las mujeres. Así que ella retrataba a los hombres exactamente
igual que Hollywood retrataba a las mujeres en las películas de cine
negro: redujo los roles de los actores masculinos a seres pseudo-peligrosos,
irracionales y heridos que caracterizaban a las actrices de Hollywood
Ida Lupino nació en Londres (Gran Bretaña) en 1918 en
el seno de una de las familias dedicadas al teatro más famosas del país.
La tradición histórica de la de su familia en el teatro venía del siglo
XVII en Italia, mucho antes de que la familia Lupino se exiliara a Gran
Bretaña como refugiados políticos.
Ida fue una de las actrices más prolíficas de la época actuando en algo
más de una centena de películas entre las que realizó en su país natal
y más tarde en Hollywood.
Ella empezó a actuar a la temprana edad de 10 años. Su padre le
construyó un pequeño teatro para ella y comenzó a enseñarle arte
dramático. Con 13 años, ya formaba parte de la Royal Academy of Dramatic
Art de Londres. En 1933 realizó su primera película. Cambió su pelo
castaño por una melena platino y se colocó unas infinitas pestañas
postizas en su cuerpo de niña de 15 años. Su espectacular aspecto
conquistó a Hollywood y su audiencia y la Paramount fijó su contrato en
1750 dolares a la semana.
Desafortunadamente, la Paramount la incluyó en películas perfectamente
olvidables y ella, después de 11 producciones de ese tipo, decidió
abandonar a la Paramount.
Ida se fue a Hollywood, pero la vida allí era mucho más dura de lo que
ella esperaba. Era una rubia bonita antes que una magnífica actriz,
perdió tanto peso que puso su vida en peligro y también se casó. Un
día, se cansó de actuar como mujer suave y endeble y siguió el consejo
de Hedda Hooper; se quitó de encima su rubio de bote y su excesivo
maquillaje y consiguió darle el primer giro a su vida.
Durante los años cuarenta, Ida Lupino actuó para la Warner Bros en
numerosas películas, a menudo clasificadas como clase B. Casi siempre
interpretó papeles de mujer herida, despechada, triste, o con el corazón
roto que casi nunca terminaban especialmente bien.
Fueron probablemente este tipo de papeles que Hollywood se empeñaba en
asignarle a ella y a las mujeres en general, los que consiguieron cansarla
y separarla de las pantallas de Hollywood. Así que ella y su nuevo marido
formaron una productora, “Filmakers”. Creando esta compañía ella
esperaba poder tener el control creativo de las películas y explorar
todos aquellos roles que Hollywood siempre evitaba. Ida Lupino como
directora se centró en temas de realismo social y a menudo tratando temas
controvertidos para la sociedad de esa época como por ejemplo: realizó
fuertes críticas a las violaciones, habló de promiscuidad, de madres
solteras y de la bigamia, etc. Así mismo también se ocupar de investigar
en sus películas la sexualidad femenina, la emancipación de la mujer,
etc. eran heroínas. “Not Wanted”, “Never Fear”, “Hard, Fast and
Beautifull”, “Outrage” o “The Bigamist” son ejemplos de ello.
Estas películas la llevaron a que se la reconociera dentro del gremio de
los directores. Ella fue la única mujer de reconocido prestigio dentro de
la Industria Cinematográfica.
Detrás de su silla de directora tenía escrito “mamá” en ver del
tradicional “director”. Todo el mundo hablaba del magnífico ambiente
que se respiraba en los platós cuando Ida dirigía.
“Había una gran camaradería entre el personal e Ida; harían cualquier
cosa por ella”
Ella misma hablaba de lo difícil que era dirigir a hombres. No era una
situación corriente en esos años que un hombre estuviera bajo la
dirección de una mujer. Así que optó por tomar el role de “mamá” y
sugerirles más que dirigirles. “Podrías hacer eso por mamá” y ellos
lo hacían.
Ida también quería devolverle el guante a Hollywood por como trataba y
retrataba a las mujeres. Así que ella retrataba a los hombres exactamente
igual que Hollywood retrataba a las mujeres en las películas de cine
negro: redujo los roles de los actores masculinos a seres pseudo-peligrosos,
irracionales y heridos que caracterizaban a las actrices de Hollywood.
Más tarde, Ida se centró en trabajos para televisión, tanto como
directora como actriz. Dirigió varias de las series de televisión de
más éxito del momento como: “Gunsmoke”, The Untouchables” o
“Sunset Strip”.
Ida Lupino se retiró en 1978 y murió de un ataque al corazón 17 años
más tarde en Los Ángeles.
Lo más importante que hizo Ida Lupino durante su carrera cinematográfica
fue demostrarle al mundo que una mujer puede ser en Hollywood mucho más
que una cara bonita. Ella demostró ser una gran directora y tuvo la
suerte de que también se lo reconocieran.
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