Borau, que fue
elegido miembro de la Academia de San Fernando el 23 de abril del pasado
año, pasará a formar parte de la Sección de Escultura y Artes de la
Imagen en dicha institución, a la que fue propuesto por José Luis
Sánchez, José Hernández y Joaquín Vaquero Turcios.
Borau comenzó su discurso hablando de la
"prudente reserva" con que los historiadores del Arte miran el peso del
cine en la pintura del siglo XX, una incidencia que a muchos, dijo,
sigue pareciendo a "incierta, cuando no improbable".
La influencia debe calibrarse, a juicio
de Borau, "por la frecuencia e intensidad con que adopta formas
características de la pantalla", explicó el nuevo Académico.
Para Borau son tres las características
del cine que pueden ser "trasvasadas" a la pintura: "el manejo
artificial de la luz, el encuadre y la posibilidad de reflejar el
movimiento".
Respecto al uso artificial de la luz,
Borau explicó que "buena parte de los artistas barrocos o románticos
manipularon la luz", y construyeron "auténticas escenografías luminosas"
como Rembrant, Turner o Caravaggio, éste último citado como "verdadero
director" por David Hockney.
Pero aquellos pintores "se esforzaban
por envolver sus invenciones con un tono de credibilidad", una
"precaución" que "trae al fresco a los artistas actuales, más incluso
que a los propios autores de las películas donde bebieron" porque
muestran esa artificialidad "como un aditamento", dijo Borau, quien lo
ilustró con ejemplos como la bombilla del Guernica de Picasso o las
pinturas de Hockney "quintaesencia del tecnicolor".
En cuanto al desenfoque de las
pinturas, tomado del efecto logrado con algunos objetivos de lente,
Borau explicó que, si bien pueden confundirse con "incertidumbres
post-impresionistas", ello "no descarta una influencia cinematográfica
simultánea".
El nuevo académico hizo hincapié en que
desde que el cine dispuso de una gramática visual propia y renunció a
expresarse únicamente en planos fijos y generales "aprendió a
descomponer la acción en imágenes parciales".
"La cámara fragmenta la supuesta
realidad, la disecciona" recordó José Luis Borau quien comparó esta
disección con la serie de Picasso sobre las Meninas, hecha con "la
alegría" de alterar la disposición inicial del cuadro de Velázquez,
"falseando perspectivas y distancias. Justo como suelen comportarse
algunos directores a la hora de buscar mayor armonía o expresividad para
sus encuadres".
Cuadros como "La giganta" de Magritte,
"Caballería roja" de Malevich, o "Shower", de Hockney sirvieron a Borau
como ejemplos ilustrativos de los distintos encuadres, los distintos
puntos donde puede situarse la cámara, hasta decir "¿No lo vimos ya todo
así en alguna pantalla, alguna vez?". Por lo que afirmó a continuación:
"El cine ha contribuido a reencuadrar la pintura moderna".
Francis Bacon, "admirador confeso de
Eisenstein y Buñuel" es, a juicio de Borau, uno de los artistas que
mejor reflejan el peso del cine en la pintura, no sólo por su
utilización en el lienzo del plano-contraplano, una "ley" que es "la
esencia de la expresión cinematográfica", sino porque con él se
desemboca en "el afán de la pintura del siglo XX por reflejar el
movimiento", o sea, la tercera circunstancia cinematográfica de la
pintura.
Una interrelación, la de pintura y
cine, que para Borau tiene su máxima expresión en el Futurismo. Un
movimiento que tuvo muy en cuenta el Apollinaire hubiera proclamado en
París que "este arte será para la Pintura lo que la música es ya para la
literatura, una purificación".
Es a través del futurismo como el cine
llega a "poner pie firme" en las vanguardias europeas", explicó Borau,
para luego preguntarse: "¿en qué ha venido el cine a purificar, a purgar
a la Pintura, si lo ha hecho? y contestarse que "un siglo no es
demasiado en el monte del Olimpo".
El cineasta Luis García Berlanga, en su
discurso de contestación al de José Luis Borau, destacó la trayectoria
"atípica" del nuevo académico, su "soledad profesional" que le confiere,
explicó, "una soledad no contaminada" al no haber caído nunca en "la
tentación acomodaticia" y no haber consentido "jamás" en quedar
"infectado por el mal de los virus esté.