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"Reservoir Dogs". "Perros de Presa". "Perros de la Calle". "Cani di Rapina"
Intérpretes:
Harvey Keitel (Sr. Blanco), Tim Roth (Sr. Naranja),
Michael Madsen (Sr. Rubio), Steve Buscemi (Sr. Rosa), Chris
Penn (Nice Guy Eddie), Lawrence Tierney (Joe Cabot), Quentin
Tarantino (Sr. Marrón), Eddie Bunker (Sr. Azul), Kirk Baltz
(Marvin Nash), Randy Brooks (Holdaway), Rich Turner (Sheriff),
Michael Sottile (Teddy), Robert Ruth (Poli disparado),
Lawrence Bender (Poli joven), Linda Kaye (Mujer asustada),
Suzanne Celeste (Mujer disparada), Steven Wright (voz de K-Billy). Cuando a principios de 1993 acudí al cine Ideal de Bilbao a ver RESERVOIR DOGS, lo hice sólo pensando en que era una película que tenía buena pinta y que había tenido buenas críticas. Aquel día no imaginaba, ni por lo más remoto, que el impresionante puñetazo visual que me llevaría en aquella proyección iba a marcar mi vida y mi personalidad hasta tal extremo. La sensación de descubrir una historia de proporciones reducidas pero infinitamente absorbente (a la manera de los pequeños clásicos de Hitchcock, como LA SOGA o CRIMEN PERFECTO), contada con una concepción del lenguaje cinematográfico infinitamente innovadora (juro que desde PSICOSIS soy incapaz de pensar en un film más innovador que este) me enganchó hasta el extremo de arrastrarme de nuevo al cine otras dos veces para verla (una de ellas en V.O.S.) y de hacerme alquilarla en otras tres ocasiones cuando salió en vídeo, hasta que finalmente pude grabarla, conservarla y visionarla de nuevo un gran número de veces (la cifra exacta ya ni la sé). Incluso hoy en día, RESERVOIR DOGS me parece con creces la mejor película de Tarantino, e imagino que me seguirá pareciendo mejor que cualquiera que haga en el futuro. El propio Tarantino declaraba: "Si yo no hubiera hecho RESERVOIR DOGS, y si algún otro la hubiera hecho y yo hubiera ido a verla, habría pensado que aquella era la mejor puta película del año". Descubierta por el gran público dos años más tarde gracias al éxito de PULP FICTION, y gracias también a la utilización por parte de El Corte Inglés de una de las canciones de su banda sonora en un anuncio, RESERVOIR DOGS ha generado, a lo largo de estos últimos años, amplias polémicas acerca de los más diversos temas. La mayoría de estas polémicas se estudian en profundidad en las líneas que siguen, pero antes hagamos un poco de historia y recordemos cómo fue la génesis de un proyecto tan atípico como RESERVOIR DOGS. UN POCO DE HISTORIAA principios de esta década, el que ahora es uno de los cineastas más populares de Hollywood malvivía como podía ganándose sus escasos garbanzos como actor y guionista ocasional. Si bien Tarantino había conseguido cobrar por los tres guiones que hasta la fecha había escrito, ninguno de ellos se había rodado aún, y como intérprete su trabajo no iba más allá de un par de apariciones en capítulos de series televisivas. Fue entonces cuando Tarantino fue contratado por un estudio de Hollywood para vender películas de vídeo por teléfono. Como ya se sabe, las grandes majors de Hollywood suelen tener edificios enteros de oficinas que alquilan a productoras pequeñas que se convierten así en filiales. Y dio la casualidad de que Tarantino tuvo la ocasión de conocer, en su mismo bloque de oficinas, a Scott Spiegel, nombre polifacético relacionado sobre todo con la industria del cine fantástico. Guionista y director, el trabajo de Spiegel se extiende desde relevantes aportaciones a la saga EVIL DEAD de Sam Raimi, hasta la dirección de films como INTRUDER, o las secuelas inéditas en nuestro país de ABIERTO HASTA EL AMANECER. Tarantino y Spiegel trabaron una considerable amistad, y así fue como en una barbacoa celebrada en casa del segundo, Tarantino conoció al que sería productor de RESERVOIR DOGS Lawrence Bender. Por aquel entonces, Bender era un productor free-lancer, cuyo único largometraje financiado era el mencionado INTRUDER. Así pues, tras conversar sobre cine durante unas horas, y con unas cuantas cervezas de más, Quentin le comentó a Bender un proyecto que tenía pensado, una historia sobre un atraco en el que todo sale mal. Bender le dijo que la escribiera, y que luego él ya se ocuparía de echarle un vistazo. Tres meses después, Tarantino terminó de escribir el guión: 100 hojas escritas a mano sujetadas con una pinza para colgar la ropa. Según fue pasándolas a máquina, Bender fue leyendo el que más tarde definiría como "el mejor guión que he leído en mi vida". Tarantino no creía que Bender ni nadie fueran a confiar en él para dirigir la película, así que en un principio planeó financiársela él mismo y rodarla en 16 mm., en blanco y negro, en 12 días, con 30.000 dólares y con actores amateurs. Sin embargo, la confianza que Bender tenía en aquella película era tal que firmó un acuerdo con Tarantino en el que se comprometía a co-producir el film y a interpretar el papel de Nice Guy Eddie. A partir de ahí, Bender comenzó a mover el guión por diferentes oficinas hasta que éste, por mediación de una amiga, llegó a manos de Monte Hellman. El reputado productor y director se interesó por el proyecto tan sólo con escuchar por teléfono la primera escena, la de la conversación sobre "Like a Virgin" en la cafetería. Tras leerlo, decidió reunirse con Tarantino y con Bender. A Tarantino le ilusionaba mucho reunirse con Hellman, ya que era un gran admirador suyo (imaginamos que películas como TWO-LANE BLACKTOP o COCKFIGHTER dejarían profunda huella en Quentin). En un principio, la idea de Hellman era la de dirigir la película, pero si algo se había propuesto Tarantino eso era realizar la película como un proyecto personal, supervisando cada fase de su producción. Así que a pesar de la admiración profesada hacia Hellman, Tarantino declinó su oferta. No obstante, a Hellman seguía interesándole el proyecto y se unió a él en calidad de productor, dispuesto a utilizar su prestigio en la industria cinematográfica para conseguir financiación. Esto no le resultó tarea fácil, a pesar de su influencia. Es cierto que el presupuesto necesario para rodar el film era casi insignificante, pero los productores no accedían a soltar un centavo si no se cambiaban ciertas cosas en el guión (propusieron convertir a Nice Guy Eddie en el típico secundario chistoso, o introducir en el guión a la típica tía buena de turno para alegrar el resultado final). Finalmente, el guión cayó en manos de Richard N. Gladstein, de Live Entertainment Inc., que para sorpresa de todos, se comprometió a financiar el film dejando el guión tal y como estaba, y confiando en Tarantino como director, a pesar de su inexperiencia (aunque claro que si se fió de él fue porque venía avalado por un director tan prestigioso como Monte Hellman). Sobra decir que Quentin, siguiendo el consejo dado por Margolis (ver sección BIOGRAFIA), ni mencionó a Gladstein la existencia de MY BEST FRIEND’S BIRTHDAY. |
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Para elegir a los actores, Gladstein dio a Tarantino una lista de diez nombres de actores famosos (Dennis Hopper, Harvey Keitel, Christopher Walken...) y se comprometió a adelantar 1.3000.000 dólares si alguno de ellos participaba en el proyecto, y 2.600.000 si lo hacían dos de ellos. Tarantino envió entonces el guión a Harvey Keitel, que quedó fascinado por la historia y aceptó la oferta inmediatamente. Como Tarantino no veía muchas posibilidades de convencer a Christopher Walken para el papel del Sr. Rubio, pidió ayuda a Keitel para convencerle, pero a pesar de la insistencia de Keitel, Walken no aceptó la oferta. Entonces, Keitel, absolutamente ilusionado con el proyecto, decidió implicarse en él más activamente y co-producir la película, aportando una pequeña parte de la financiación. Tarantino declara: <<Keitel había sido mi actor favorito desde que tenía 16 años. Le había visto en MALAS CALLES, TAXI DRIVER y ese tipo de películas. No había escrito el papel para Harvey porque pensaba que probablemente lo acabara haciendo, no sé, mi tío Pete. Pero Keitel llamó unos tres días después y dijo: "A ver, consideradme contratado. No sólo quiero hacer la película, quiero ser uno de los productores, quiero ayudar a que se haga". De repente, ya no éramos sólo un par de chavales que tenían un guión, como todo el mundo. ¡Nosotros teníamos a Harvey Keitel! El resto del reparto se completó con actores desconocidos por aquel entonces, y que posteriormente han llegado a adquirir reconocido prestigio gracias en parte al cine de Tarantino: Tim Roth, actor teatral inglés que hasta el momento sólo había aparecido en películas independientes o de culto (ROSENCRATZ Y GUILDENSTERN HAN MUERTO, VINCENT Y THEO, EL COCINERO, EL LADRON, SU MUJER Y SU AMANTE), y que se presentó hasta tres veces a las audiciones para interpretar al Sr. Naranja, hasta conseguirlo; Michael Madsen, hermano de la popular y apetitosa Virginia Madsen, y hasta entonces únicamente conocido por papeles secundarios en películas como THE DOORS, THELMA Y LOUISE o LA IGUANA (nadie duda que el director de esta última, Monte Hellman, fue quien propuso a Madsen como el Sr. Rubio); Steve Buscemi, actor omnipresente en toda producción independiente moderna, como MYSTERY TRAIN, IN THE SOUP o VIVIR RODANDO (si bien últimamente se ha prodigado más en productos de gran presupuesto como CON AIR o ARMAGEDDON); Chris Penn, hermano del famoso Sean Penn, y veterano actor presente ya en películas como FOOTLOSE, EL JINETE PALIDO o LA LEY DE LA CALLE (si bien en la actualidad está bastante más gordo que en aquellas películas); Lawrence Tierney, mítico actor que ya interpretó a Dillinger en los años 40, aunque su carrera hasta la fecha haya sido bastante irregular, con títulos como GLORIA o EL HONOR DE LOS PRIZZI (Tarantino lo considera un magnífico actor, y hasta lo recordaba en películas que ni el propio Tierney recordaba haber hecho); Eddie Bunker, delincuente habitual encarcelado por robo a mano armada, y al que Quentin dio un pequeño papel por la admiración que sentía hacia su libro STRAIGHT TIME; Kirk Baltz, desconocido intérprete que sufrió el mayor suplicio del rodaje, permaneciendo dos días atado a una silla y pringado de maquillaje a unos 40 grados; Randy Brooks, actor de color al que muchos redescubridores confundirían después con Samuel L. Jackson; y anecdóticos papeles para los propios encargados del film, como Lawrence Bender, Rich Turner o el propio Tarantino. Debido a la falta de presupuesto, el rodaje tuvo que llevarse a cabo en condiciones paupérrimas. Se trabajó durante cinco semanas, a un ritmo de seis dias a la semana y catorce horas al día. A esto, el director y el equipo de producción tenían que añadir el tiempo que se tiraban viendo el copión de lo que habían rodado. El set era ni más ni menos que una funeraria abandonada (el almacén que vemos en el film, en cuya trastienda se construyó el decorado del despacho de Cabot, y en cuyo baño se rodó la secuencia de la falsa anécdota del Sr. Naranja). En la escena en la que vemos al Sr. Rubio sentado sobre una montaña de cajas cubiertas por una sábana, las cajas eran en realidad ataúdes. Al rodarse en verano, el equipo tuvo que soportar temperaturas de unos cuarenta grados aproximadamente. Como no podían pagar ni la manutención de los actores, Harvey Keitel tenía que ir al set cada mañana en su propio coche, y eso por no hablar de Tim Roth, que durante el tiempo que duró el rodaje, tuvo que dormir a lo cutre, en un sofá en casa de un amigo. Este último tuvo que afrontar además el hecho de tener que actuar cada día tumbado y pegajoso en un charco de sangre, a pesar de las altas temperaturas. Aunque claro que en este sentido, Roth no lo pasó ni la mitad de mal que Kirk Baltz, el actor que hace del poli torturado por el Sr. Rubio. Este hombre, además de no haber alcanzado ningún reconocimiento ni prestigio desde entonces (como ha sido el caso de sus compañeros de reparto), tuvo que permanecer dos días enteros atado a una silla con pegajoso maquillaje en el rostro, a pesar de las mencionadas temperaturas. Y es que parece ser que Tarantino pensó que el hecho de que el actor sufriera realmente daría más verosimilitud a la secuencia, por lo que no se molestaba en desatar a Baltz entre toma y toma, y encima decidió rodar la escena de cuatro formas diferentes. Los que presenciaron el rodaje recuerdan que el actor sudaba a chorros, y a cada momento parecía estar a punto de romper a llorar Otro de los obstáculos que hubo que superar durante el rodaje de RESERVOIR DOGS fue el de las discusiones que tuvieron lugar entre los responsables. Lawrence Tierney, por ejemplo, pareció creer que su veteranía le daba derecho a tomar por si mismo las decisiones del rodaje, confrontándose con la inexperiencia de Tarantino. Lógicamente, el director tuvo que hacerle frente imponiendo su autoridad. Tarantino tuvo también trifulcas con el productor Lawrence Bender, que veía como el presupuesto iba disparándose vertiginosamente debido a la costumbre de Quentin de rodar cada toma varias veces cambiando simples detalles, para luego poder jugar con todas ellas en la fase de montaje. En cualquier caso, el rodaje terminó con el trabajo bien hecho, a pesar de las dificultades de producción. Ya en la fase de montaje, Tarantino presentó una copia final de 114 minutos, que por exigencias del productor Monte Hellman hubo que reducir a 99 minutos. Personalmente, ignoro si los quince minutos suprimidos mejorarían en algún grado el producto final, pero tal y como se estrenó, la película causó auténtica conmoción allá por donde pasó, llegando a ganarse auténticas legiones de fans en los festivales más dispares (Cannes, Sitges, e incluso Sundance, donde no la premiarían, no porque no lo mereciera, sino porque el jurado comprobó sobradamente que ni siquiera le hacía falta, ya que los magnates de Hollywood ya estaban echando mano de Tarantino), y permaneciendo un año en cartelera en Norteamérica (en Londres, estaría hasta tres años). La razón por la que tuvo más éxito en Europa que en su tierra natal, fue porque aquí fue considerada como una película de culto deudora de los grandes narradores europeos como Godard o Argento, al contrario que en la conservadora Norteamérica, donde gran parte del público no supo ver más allá de su extrema violencia y su quebrantamiento de las normas morales. En nuestro país, si bien no tuvo una repercusión importante a nivel general, sí que adquirió el status de "cult-movie definitiva", llegando a expandirse posteriormente a los magnetoscopios de los aficionados por medio del boca a boca. EL CASO "CITY ON FIRE". ¿HOMENAJE O PLAGIO? Unos meses después del estreno de PULP FICTION, en verano del 95, y durante mi estancia en Londres, entré un buen día en un cine subterráneo de Picadilly Circus, y me metí a ver una película china de tiros de la que nunca había oído hablar. Su título era CITY ON FIRE, y se proyectaba en chino con subtítulos en inglés. La película resultó ser bastante entretenida, pero según fue llegando al final fui comprobando algo que me dejo estupefacto. El film trataba sobre un policía que se infiltra en un grupo de ladrones que van a dar un golpe a una joyería. Durante el transcurso del mismo, el policía es herido de un disparo y comienza a desangrarse. Al final de la película, el jefe de la banda le acusa de ser un infiltrado, ante la oposición del atracador más veterano de ellos. Finalmente, ante la intención del jefe de matar al policía, se forma un triángulo de fuego idéntico al del final de RESERVOIR DOGS. En la última secuencia, el policía herido, agonizando, confiesa a su amigo el atracador lo que realmente es En aquel momento, en aquel cine, lo primero que pensé fue que el tal Ringo Lam ese había plagiado descaradamente a Tarantino, quizás porque RESERVOIR DOGS no se había estrenado dignamente en Hong Kong. Más tarde, consultando fichas, me di cuenta de que el film de Ringo Lam era anterior a RESERVOIR DOGS, y ya no supe que pensar. Suele decirse que las acusaciones de homenaje o plagio en el cine suelen depender de si te ha gustado o no, o de la manía que le tengas al director. Un ejemplo perfecto es Brian de Palma (sus detractores le acusan de copiar a Hitchcock constantemente, mientras que sus admiradores piensan que De Palma no es sino un gran fan del Gran Maestro, y por eso lo homenajea constantemente). Personalmente, y aunque estoy de acuerdo con la teoría, pienso que a estas alturas ya está todo inventado, y que innovar es realmente difícil en el cine. Todo lo que veas te recordará a algo, inevitablemente, y eso no es una razón para acusar a alguien de copión (al fin y al cabo, ¿cómo puede un artista no sentirse influenciado por las obras que le han marcado?). Claro que también es cierto que en el caso de RESERVOIR DOGS, no se trata sólo de una referencia estilística. Se trata de la apropiación de una trama entera, con final calcadito de CITY ON FIRE. El propio Tarantino admite que "roba de todas partes. Los grandes artistas roban, no homenajean. CITY ON FIRE es una gran película. Yo robo de todas y cada una de las películas que veo". ¿Por qué resulta entonces RESERVOIR DOGS tan endiabladamente innovadora? ¿Y por qué CITY ON FIRE no parece entonces más que una entretenida película de acción? Pues bien, a mi juicio, lo verdaderamente innovador de Tarantino está en su forma europeizada (afrancesada, diría yo) de contar una historia, en su tendencia a usar recursos de la Nueva Ola francesa para contar historias genuinamente americanas. Si nos fijamos, la historia de RESERVOIR DOGS, poco o nada tiene de innovador: Joe Cabot, de profesión mafioso, está organizando un atraco a una joyería de Los Angeles en el que participarán seis hombres versados en la materia. Un policía recibe un soplo y consigue infiltrarse en el grupo para atrapar a los malhechores. El atraco sale mal, se convierte en un baño de sangre, y entonces el policía resulta herido. Los supervivientes se reunen en un almacén abandonado e intentan averiguar quién ha sido el traidor. Como vemos, todos los elementos del film son ya constantes del cine policiaco de anteriores décadas. ¿Por qué entonces cuando vemos la película de Tarantino nos parece que estamos viendo algo sin precedentes? Pues sencillamente porque nadie más que él había contado antes una historia así estructurándola de forma caótica y atemporal, pero sin embargo milimétricamente calculada. Tarantino comienza a contar la historia casi por el final: sabemos que un atraco ha salido mal, y no sabemos nada más de dicho atraco. Posteriormente, vamos recibiendo información de lo ocurrido por los diálogos de los personajes, y vamos contemplando los sucesos del principio de la historia en escenas que van intercalándose. Hay incluso cambios de tiempo dentro de las propias regresiones, y también escenas casi atemporales, que uno no sabe muy bien dónde situar (aunque en realidad tengan lugar en un punto concreto de la historia, no es necesario conocer ese punto para entender la película). Y por si fuera poco, la narración se centra en un hecho clave, el atraco, que ni siquiera aparece en pantalla. Si Tarantino hubiera contado la historia linealmente tal y como la he resumido yo más arriba, habría obtenido unos resultados muy diferentes y muy poco interesantes. Habría obtenido, a fin de cuentas, un plagio absoluto de CITY ON FIRE. Y no pretendo decir que la inclusión de las escenas del triángulo de fuego y posteriores sean un homenaje a Ringo Lam, ni mucho menos. Lo que pretendo decir es que el mismo esquema conceptual deriva en resultados radicalmente opuestos en cada una de las películas, siendo para mí superiores los resultados obtenidos por Tarantino. La polémica sobre CITY ON FIRE no se extendió demasiado hasta un tiempo después del estreno de RESERVOIR DOGS, en parte por el creciente éxito de Tarantino como autor, y en parte por la masiva comercialización y exportación del cine de Hong Kong que ha tenido lugar estos últimos años en Europa y Norteamérica. No voy a negar que las escenas e ideas argumentales que conocemos no sean originales ni de cosecha propia, pero quienes acusan a Tarantino de ser un plagiante deberían meditar sobre conceptos cinematográficos como el estilo, el tiempo, el ritmo... Y eso por no mencionar verdaderos hallazgos visuales y de contenido que provienen únicamente del cerebro de Tarantino, como el personaje del Sr. Rubio, la escena de la tortura, la brillantez de los diálogos, la fuerza y la luminosidad de las imágenes, o el hecho de que la única banda sonora de la película sean canciones que supuestamente están sonando en ese momento de la acción del film LA ESTRUCTURA NARRATIVA EN "RESERVOIR DOGS" "Mucha gente me dice que RESERVOIR DOGS está construida como un rompecabezas (...). Pero en América todo debe ser lineal: si empiezas una escena al principio de una carrera, la acabas al final de la carrera (...). Prefiero lo que hace Sergio Leone en ERASE UNA VEZ EN AMERICA: primero las respuestas, después las preguntas". Primero las respuestas, después las preguntas. Un esquema narrativo que se adecua a la perfección a la historia que se cuenta en RESERVOIR DOGS. Como he dicho más arriba, sin duda lo más interesante de RESERVOIR DOGS es la forma en que se cuentan los hechos. Este proceso narrativo comprendería, a mi entender, dos partes: 1) elegir las partes o fragmentos concretos que van a mostrarse al espectador (que hay mucho que no se muestra); y 2) desordenarlas, y distribuirlas atemporalmente (pero de una forma mucho más significativa de lo que se cree). Si nos fijamos en los hechos, la historia sería algo tal que así: primero veríamos las dos escenas del despacho de Joe Cabot (con el Sr. Blanco y el Sr. Rubio), luego las escenas del entrenamiento del Sr. Naranja para contar historias falsas, luego la secuencia del bar y la del falso relato en el baño. Después iría la secuencia (también dividida) del Sr. Naranja y Holdaway en la cafetería. Después veríamos la secuencia del coche y la siguiente, la de la distribución de colores. Luego vendría el diálogo de preparación entre el Sr. Blanco y el Sr. Naranja. Después, a mi juicio, se situaría la escena inicial en la cafetería, la de "Like a Virgin". Y acto seguido, la huida del Sr. Rosa por un lado, y la del Sr. Blanco y el Sr. Naranja por otro, incluida la escena en la que el Sr. Naranja se desangra en el coche. Luego llegan al almacén, y a partir de ahí se suceden todas las escenas del almacén en orden cronológico (intercalando la escena en la que Nice Guy Eddie conduce su coche hablando por teléfono). Todas estas secuencias o fragmentos narrativos son ordenados por Tarantino de forma maquiavélica, empezando a contar la historia desde el final del atraco y deteniendo los sucesos posteriores al mismo para narrar hechos anteriores, que nos proporcionan la información necesaria para comprender lo que ocurre en el almacén. Pero es que además hay, por decirlo de alguna manera, regresiones internas. Por ejemplo, cuando el Sr. Naranja y Holdaway conversan en la cafetería, Tarantino introduce las escenas aún anteriores, en las que el Sr. Naranja practica sus dotes de convicción memorizando el "cuento del retrete". E incluso dentro de esa doble regresión, encontramos otra triple regresión, falsa como ella sola, en la que el Sr. Naranja cuenta su historia en el baño con los sheriffs y los perros (Tarantino reconoce aquí la influencia de Akira Kurosawa a la hora de mostrar el mismo hecho desde diferentes perspectivas, técnica que daría excelentes resultados en JACKIE BROWN). Es decir, Tarantino retrocede desde el almacén a la cafetería, de la cafetería a la preparación e integración en el grupo del Sr. Naranja (que termina en la escena del bar), y de ahí retrocede de nuevo hasta ese otro pasado ficticio en el baño de caballeros. Después, vuelve a recorrer el camino andado, volviendo al bar (fascinante cámara lenta sobre la imagen de Cabot), e inmediatamente a la cafetería, donde vuelve a detenerse para seguir narrando hechos posteriores (la distribución de los colores, la huida...), y para volver, cuando ya cree haber narrado todo cuanto es necesario, al fatídico almacén que será pasto de cadáveres. Esta distribución laberíntica fue la que hizo que mucha gente no llegara nunca a estar del todo segura de cuando ocurría exactamente cada secuencia en la historia narrada. De hecho, en ocasiones ni siquiera se especifica esta temporalidad, como es el caso de la escena inicial, que a mi entender, ocurre en un instante inmediatamente anterior al atraco (han ido a desayunar antes del gran golpe). Sin embargo, el encanto de dicha escena es precisamente ese, el no estar seguros de cuándo sucede, y el fijarse mayormente en los diálogos supuestamente triviales de unos hombres que para nada dan la imagen de ir a organizar una masacre en las horas que siguen. Otro recurso efectivo es el de la repetición de secuencias (recurso al que se sacaría un jugo todavía mayor en PULP FICTION), que en RESERVOIR DOGS se manifiesta en la escena en la que el Sr. Naranja se desangra en el coche. Aparece una vez al principio de la película, y otra al final del último retroceso temporal, dando así esa impresión de cerrar el círculo. Es como si al contemplar la escena por segunda vez, el espectador supiera ya que todas las incógnitas planteadas en la primera secuencia (¿quienes son estos hombres? ¿qué ha ocurrido?) han sido ya desveladas, y que por lo tanto ya está en posición de enfrentarse al trágico final, a ese sangriento pathos que alcanzará a todos los componentes de la banda. Como vemos, no puede acusarse a Tarantino de construir retrocesos o flashbacks demasiado largos, ya que, en su extensión, los retrocesos de RESERVOIR DOGS forman parte ineludible de la trama, y son los que, tras la superficialidad de unos diálogos supuestamente irrelevantes, nos proporcionan todos los datos necesarios para ayudarnos a entender la situación posterior al atraco. Tarantino desordena los fragmentos de la película con la única intención de dosificar la información de forma que el espectador no conozca los hechos desde el principio. Tarantino controla en todo momento la cantidad de datos que el público tiene, manteniéndolo tan informado como él quiere y no más, sin desvelar hasta casi el final el desarrollo del atraco. A pesar de que nunca creo habérselo oído citar a nadie, yo pienso que hay uno de los elementos primordiales de RESERVOIR DOGS que no ha sido considerado presente: el suspense. Esa sensación de saber que algo ha ocurrido, pero no saber por qué, cuándo o cómo. Tarantino juega con las expectativas del espectador ofreciéndole sólo información suficiente como para despertar su intuición. Tarantino hablaba de ello tal que así: <<En el primer bloque de la película, hasta que el Sr. Naranja dispara al Sr. Rubio, los personajes tienen bastante más información que tú sobre lo que está ocurriendo, y es una información conflictiva. Luego viene la secuencia del Sr. Naranja, con lo que las cosas se equilibran más. Empiezas a estar al tanto de lo que está ocurriendo, y en el tercer bloque, de vuelta en el almacén para el climax final, estás por delante de todos, sabes más que cualquiera de los personajes. Sabes más que Keitel, Buscemi y Penn, porque sabes que el Sr. Naranja es un poli, y sabes más que el Sr. Naranja porque éste tiene preparada su artimaña para engañar al grupo, pero tú conoces el pasado del Sr. Rubio, sabes que pasó cuatro años en la cárcel por el padre de Chris Penn, sabes lo que sabe Chris Penn. Y cuando el Sr. Blanco apunta a Joe con su revólver y le dice "te equivocas con este hombre", tú sabes que no se equivoca>>. Otro de los errores, a mi juicio, que la crítica suele cometer con RESERVOIR DOGS es el considerar las regresiones como flashbacks. Si en ERASE UNA VEZ EN AMERICA o ATRACO PERFECTO estaba claro que los retrocesos cronológicos eran recuerdos de algún personaje, en RESERVOIR DOGS no ocurre así. El propio Tarantino lo dice: "En mi película no hay flashbacks, sólo capítulos". Y yo no podía estar más de acuerdo. Lo que se hace es dividir la historia en fragmentos, seleccionar algunos (que no todos) y desordenarlos de forma que el espectador tenga que construir en su cabeza la imagen de un puzzle sólo con ver cada pieza individualmente y en desorden. El único retroceso que podría considerarse un flashback sería la huida del Sr. Rosa, que él mismo se dispone a relatar en el lavabo del almacén ("¿Cómo escapaste?" le pregunta el Sr. Blanco, a lo que él responde: "¿Cómo va a ser? ¡A tiros!", e inmediatamente vemos las imágenes de su huida). Hasta aquí hemos visto la significación de la manera concreta en que se hallan ordenadas las piezas del rompecabezas que vemos. Pero, ¿y las que no vemos? Pues a eso vamos... EL SILENCIO COMO LENGUAJE (UN ATRACO QUE NO VEMOS) La escena más famosa y que más ha dado que hablar en RESERVOIR DOGS es sin duda la escena en la que el Sr. Rubio rebana la oreja del policía torturado. Sin embargo, y aunque esto pueda sorprender a quienes sólo hayan visto la película una vez, lo cierto es que en ningún momento llegamos a ver a Michael Madsen cortar la dichosa oreja. En cuanto se aproxima al policía, la cámara se desvía hacia un lado, enfocando absurdamente hacia la rampa del almacén y quedándose ahí, como si tal escenario tuviera algo interesante que mostrar. Sobre ese plano minimalista, vamos oyendo los gritos del policía, la voz del Sr. Rubio y la música de los Stealers Wheel. Posteriormente, vemos al Sr. Rubio entrar en el plano llevando en la mano lo que intuimos que es una oreja ensangrentada. En resumen, una de las escenas más recordadas de RESERVOIR DOGS es, paradójicamente, una escena que no vemos. Quien diga que haber conseguido esto no tiene mérito es que no sabe de qué está hablando. Pero es que esto mismo es aplicable, en otro nivel superior, a algo mucho más relevante. Efectivamente, se trata de ese atraco que es la razón de ser de todo lo que sucede en RESERVOIR DOGS. Sorprendentemente, Tarantino consigue contar con coherencia y credibilidad una historia que se desarrolla en torno a un hecho central, sin llegar a mostrar ni un ápice de ese hecho central. Sin necesidad de sacar en pantalla la escena que en un film de cine negro convencional sería lo más emocionante, Tarantino basa su relato sobre todo en los diálogos y situaciones entre los personajes que se desarrollan antes y después del gran golpe, y lo mejor de todo es que consigue, con ese lenguaje del silencio, reflejar el atraco a la joyería prácticamente con la misma verosimilitud que si nos lo hubiera mostrado. Al igual que haría posteriormente en PULP FICTION, Tarantino se confirma en RESERVOIR DOGS como maestro absoluto del silencio. Este hombre demuestra ser capaz de construir una escena de acción sólo con diálogos sobre ella, con vagas referencias. Claro está, que este silencio exige por parte del espectador una atención más constante, pero por lo general, el público suele salir más contento de las películas en las que ha disfrutado activamente, que de aquellas en las que lo ha hecho pasivamente. Algunas de las narraciones más apasionantes de RESERVOIR DOGS se basan también en el silencio, como la huida del Sr. Rubio (cómo secuestra al policía...), la historia del tío al que le pegan el pene a la tripa (contada por Eddie al volante del coche), o la primera parte del cuento del retrete. Indudablemente, RESERVOIR DOGS es una película primordialmente relacionada con el silencio LA VIOLENCIA EN "RESERVOIR DOGS" Uno de los temas candentes que conmocionó a la opinión pública con el estreno de la película fue el uso supuestamente gratuito de la violencia. Supongo que a estas alturas, la polémica sobre si es moral o no el uso de una violencia tan desaforada en el cine estará ya superada, así que no me detendré en delirios pseudo-didácticos. Lo importante es ver como la violencia de RESERVOIR DOGS se diferencia en exceso de la violencia que vemos en el resto de las películas de Tarantino, y por supuesto, de la que vemos últimamente en el cine como elemento macabro pero cachondo al fin y al cabo (DOBERMANN, BRAINDEAD, VERY BAD THINGS, etc. ...). Y es que en la década de los noventa, sobre todo entre la juventud, se ha popularizado una concepción humorística de la violencia (que la gente ha identificado erróneamente como "cine gore"). Y se ha popularizado hasta tal punto que la gente ya va a ver películas violentas pensando en echarse unas risas. Esta concepción valdría para PULP FICTION, ABIERTO HASTA EL AMANECER, y obras ajenas como DOBERMANN o VERY BAD THINGS, pero no para RESERVOIR DOGS. En el caso que nos ocupa, la violencia es infinitamente más perturbadora, casi enfermiza. La violencia de RESERVOIR DOGS, lejos de divertir como la de PULP FICTION, impacta e incomoda, da mal rollo. Mucha gente que ha conseguido ver RESERVOIR DOGS tras descubrir PULP FICTION se ha sentido decepcionada, precisamente porque la violencia no era tan hilarante como esperaban. No obstante, quienes la vimos en la fecha de su estreno, no recordamos el metraje del film como un cúmulo de carcajadas precisamente, sino como una transmisión de sensaciones inquietantes. La violencia de RESERVOIR DOGS da miedo porque es real, y además porque está captada con un filtro objetivo y conductista. Exceptuando la escena de la tortura del policía (donde el personaje del Sr. Rubio se regodea con cada detalle violento), la violencia del film aparece para los personajes como algo cotidiano, que ni les afecta ni les sorprende. Los personajes son capaces de conversar fríamente sobre el atraco mientras a metro y medio el Sr. Naranja agoniza en medio de un charco de sangre. Cuando el Sr. Rosa o el Sr. Blanco disparan contra los policías no sienten la más mínima emoción, y cuando Eddie dispara contra el policía torturado y lo mata, tampoco parece que nadie se inmute. Cuando personajes conocidos como el Sr. Marrón o el Sr. Azul mueren, ni les preocupa, y cuando Eddie, Blanco y Rosa llegan al almacén y encuentran muerto al Sr. Rubio parecen conmocionarse menos de lo que deberían. Paralelamente, los policías, supuestos defensores de la justicia, tampoco vacilan ni un instante a la hora de masacrar literalmente a quien se les ponga por delante, e incluso los civiles de a pie, como la señora a la que Blanco y Naranja toman prestado el coche, reaccionan ante una injusticia con violencia (disparando al Sr. Naranja en el estómago, en este caso). El propio Lawrence Bender, productor de la película, estaba de acuerdo en que "en esta película no sienta bien que maten a nadie. Cuando alguien muere, duele. Y el espectador siente ese dolor, al contrario de lo que sucede en las grandes películas de acción como ARMA LETAL, donde se muere un montón de gente y no pasa nada". Otra de las razones por las que la violencia de RESERVOIR DOGS es más sobrecogedora que la de otros films, es el hecho de sugerir una violencia excesiva en off, fuera de cuadro. Si nos fijamos, la violencia gráfica que verdaderamente vemos en pantalla no es tanta ni tan bestia. Quitando el charco de sangre sobre el que muere el Sr. Naranja, no hay violencia demasiado explícita en RESERVOIR DOGS, y de hecho, las secuencias más violentas de la historia se ocultan, no se muestran (el corte de la oreja, el sanguinario tiroteo en la joyería, la huida del Sr. Rubio con masacre incluida...). Aquí se demuestra una vez más la vieja máxima: que lo que no vemos da más miedo que lo que vemos; para el espectador de cine, ver es conocer, y como diría cierto genio de Providence, no hay mayor temor que el temor a lo desconocido. Un caso similar sería el film LA MATANZA DE TEXAS, donde la violencia que se ve en pantalla no es mucha realmente, a pesar de que la película se recuerde como una de las más violentas jamás contempladas (en parte por la demencial y enrarecida atmósfera del film de Tobe Hooper). Tarantino recuerda una anécdota respecto a todo esto. Cierto día en el que iba conduciendo por San Fernando Valley, sintonizó en la radio un comunicado en el que el Arzobispo católico de Los Angeles condenaba la creciente violencia en las películas. Decía este hombre: "Mientras que la polémica sigue candente, nos llega ahora una película que supera a todas las anteriores en cuanto a violencia. Es tan violenta que docenas de espectadores han tenido que abandonar la sala en las primeras proyecciones...". Antes incluso de que mencionaran la película, Tarantino sabía que estaban hablando de su ópera prima. "RESERVOIR DOGS es todo un festín de diálogos", protestaba Tarantino, "un grupo de tíos cotorreando entre ellos, y luego de cuando en cuando hay un poco de violencia". Más adelante, en unas conversaciones con Brian de Palma grabadas para la BBC, Tarantino le contaba a éste que <<una de las cosas que tú dices, y que yo he usado en varias entrevistas, es eso de que a un cineasta, cuando usa la violencia en pantalla, se le descalifica por hacer un buen trabajo. Sé de gente que podría haber visto RESERVOIR DOGS sin escandalizarse de forma alguna, pero en cuanto oyen "¡VIOLENCIA! ¡VIOLENCIA! ¡VIOLENCIA!"... Hablaron de RESERVOIR DOGS como si fuera una de las más violentas,... la película más violenta jamás filmada. Es posible que algún día haga la película más violenta jamás filmada y entonces no me importará que lo digan, pero no la hice. A veces me imagino que soy el marido de una joven pareja, y estamos sentados tan tranquilos, y todo va como: "¿Qué te apetece ver esta noche, cariño? ¿Quieres ver FORREST GUMP?" "¿Qué es eso?" "Es esa peli con Tom Hanks haciendo del retrasado que conoce a John F. Kennedy" "Oh, vale, ¿qué más hay?" "¿Qué tal PELIGRO INMINENTE?" "¿Qué es eso, cariño?" "La nueva peli de Harrison Ford. ¿O prefieres ver RESERVOIR DOGS?" "¿Qué es eso?" "Bueno, es esa peli del tío al que le cortan la oreja">> (De Palma estalló entonces en carcajadas). Tarantino añade también, refiriéndose a lo perniciosa que su película podría ser, que "incluso se podría considerar que RESERVOIR DOGS termina siendo muy moralizadora. Nunca intenté que fuera así, pero en cierto modo la película se amolda a lo que promulgaba el antiguo Código Hays. Puedes hacer lo que quieras en los primeros 88 minutos siempre que en los dos últimos haya algún tipo de castigo para lo que han hecho los personajes. No hice la película para transmitir nada de eso. De hecho, siempre pensé que si yo escribiera una historia de criminales, estos conseguirían al final salirse con la suya. Pero así simplemente no funcionaba bien". Cuando RESERVOIR DOGS fue presentada en sociedad se le acusó de violencia excesiva y gratuita, e incluso sujetos de tan dudoso curriculum como Wes Craven tuvieron que salirse de la proyección al no soportarla. Sin embargo, la violencia en RESERVOIR DOGS es mucho menos gratuita y más justificada que la de las películas de acción estadounidenses (léase las de Rambo, Chuck Norris y similares). En la cinta de Tarantino, cada personaje que muere o sufre un asalto violento despierta una sensación emocional en el público. La violencia, si bien no es políticamente correcta, si que es mucho más significativa que en otros films, en los que los personajes mueren instantáneamente de un disparo como si fueran malos de videojuego. En RESERVOIR DOGS, el Sr. Naranja recibe un disparo en el vientre y se pasa el resto de la película desangrándose en el suelo, con la cámara captando su agonía, su terror, sus alaridos. Alguien le echó en cara a Tarantino que en ese tipo de secuencias daba la impresión de que se divertía contemplando la violencia, como en la escena de la tortura del poli. Por su parte, Michael Madsen declaraba que "cualquiera a quien hayan puesto una multa alguna vez disfruta con esa escena" (y recordemos que Tarantino estuvo en prisión por impago de multas de aparcamiento). Tarantino también opinaba al respecto: "Creo que yo le saco partido a la violencia en mis películas, y me divierto viéndola en el cine, pero la encuentro totalmente aborrecible en la vida real. Pienso que esto es totalmente justificable y posible. No creo que haya ninguna contradicción en ello. Me encanta esa escena, me encanta cómo funciona cinematográficamente, emocionalmente e interpretativamente. Para mí, es la escena más cinematográfica de toda la película". Y prosigue extendiéndose sobre la misma escena: <<Lo que más me enorgullece de la escena de la tortura en RESERVOIR DOGS... es el hecho de que es realmente divertida hasta el momento en que le corta la oreja. Cuando está ahí haciendo su pequeño numerito, bailando con el "Stuck in the middle with you", desafío a cualquiera a verlo y no divertirse... Y luego, cuando le corta la oreja, las cosas ya no son para reírse. El dolor del poli no está filmado como un chiste, sino como algo real. Y después, cuando vuelve a hacer sus chistes, cuando le habla a la oreja, vuelves a empezar a reírte. Así que tienes su frialdad y su baile, su jueguecito de hablarle a la oreja y el dolor del poli, todo ello junto y revuelto. Y por eso creo que la escena causó tanta sensación, porque no sabes cómo se supone que debes sentirte cuando la ves>>. En el Reino Unido, la políticamente poderosa British Board of Film Classification negó a RESERVOIR DOGS los derechos para su distribución en vídeo, debido a lo conmocionada que estaba la sociedad británica en aquellos momentos en los que dos niños en edad escolar habían asesinado a un niño de dos años. Sobra decir que la película no estaba relacionada ni remotamente con el caso (los chavales ni siquiera habían podido verla todavía), pero la sociedad exigía soluciones a esa violencia infantil y su primer objetivo eran los vídeos violentos. El Jefe de la BBFC, James Ferman, firmó un comunicado en el que se aseguraba que la distribución de la película no había sido denegada sino retrasada hasta un momento más propicio. Así pues, tuvieron que esperar desde Julio del 93 (fecha inicialmente prevista) hasta Junio del 95 (fecha en la que por fin salió la película en vídeo), y pocos días después de su aparición la prensa obsequió a los distribuidores con un oportunista titular: "RESERVOIR DOG BOY AGED 14 LED COPYCAT GUN RAMPAGE". Aparentemente, un chaval de 14 años y su cómplice, más mayor que él, y ambos residentes en el sur de Londres, tras ver RESERVOIR DOGS y esnifar unas rayas, habían atracado una tienda de caramelos con una pistola de imitación, obligando a sus dueños a suplicarles que les perdonaran la vida. En general, puede decirse que es otro caso de los omnipresentes en el mundo del cine. Los guardianes de la moral condenando a un cine como impulsor de la violencia, sólo porque la presencia de ésta no parece justificar ningún mensaje moral contra ella. Pero claro que este tipo de condenas las hemos oído ya demasiadas veces como para hacerles siquiera el más mínimo caso. LA MISOGINIA EN "RESERVOIR DOGS" En esto tampoco me detendré lo más mínimo, ya que sobra decir que las acusaciones lanzadas sobre el cine por ciertos colectivos psicópatas como las asociaciones de padres, o las agrupaciones religiosas, no gozan actualmente del más mínimo respeto por mi parte. Y claro está, el colectivo que nos ocupa en este caso tampoco lo merece. Se trata de la crítica feminista, esa surreal corriente del pensamiento que se dedica a buscar en las películas de gran éxito comercial detalles que pudieran sugerir sexismo encubierto o marginación contra el sexo débil. Aún sigue patente el daño que hicieron en su día estos colectivos a interesantes películas de Cronenberg como RABIA o CROMOSOMA-3 (al margen de otras sorprendentes denuncias, como la de la incitación a la homosexualidad de EL REY LEON, y demás paranoias obsesivas). En el caso de Tarantino, resulta que cuando RESERVOIR DOGS se estrenó, llovieron acusaciones de misoginia, debido a que todos los personajes eran masculinos, y de las dos únicas mujeres que aparecían fugazmente en la pantalla, una era brutalmente arrastrada fuera de su coche por el Sr. Rosa, y la otra es abatida de un disparo tras herir con su revólver al Sr. Naranja. A estas acusaciones se podría responder con una copia del guión original, en la que una mujer policía llamada Jodie estaba en el ajo con Holdaway y el Sr. Naranja. Las escenas en las que ésta aparecía brevemente fueron finalmente eliminadas por ser demasiado innecesarias para el transcurso del film. Por otro lado, y como Tarantino ya declaró en su día, la película intenta contar la historia del atraco de forma coherente, y no hay nada de coherente en que un miembro del hampa se vaya de atraco acompañado de su novia o de su madre. Afortunadamente, las ideas de las feministas nunca tuvieron mucha influencia en la repercusión comercial de la película, que cosechó premios y halagos por todo el globo terráqueo EL RACISMO EN "RESERVOIR DOGS" Para no variar, y por si las acusaciones de apología de la violencia y el machismo no fueran suficientes, RESERVOIR DOGS tuvo que cargar también con la etiqueta de "película xenófoba" debido a que ciertas frases de la película denigraban a los negros y a los judíos. Obviamente, no me detendré demasiado en esto por dos motivos: A) Estas acusaciones se han ido agravando película tras película, y ya me centraré en ellas posteriormente; y B) Sobra decir que la inclusión de dichas frases está absolutamente justificada, y que la presencia del racismo en un film sobre el mundo del hampa no implica para nada que su director sea un xenófobo psicópata. La cosa empieza cuando Joe Cabot, al recibir al Sr. Rubio en su despacho, se lamenta por la presión a la que éste está siendo sometido por Scagnetti, su agente de la condicional: "Un puto negro de mierda raja a una vieja por 25 centavos y le ponen a Doris Day de agente de la condicional". Cabot pertenece a la vieja escuela de la mafia, y su orgullo de raza es tan sólo una forma coherente de pensar para él, y por supuesto, para su hijo Eddie, que no hace más que humillar a la gente comparándola con razas o grupos sociales que él considera inferiores. Impreca al Sr. Rubio: "¿Has visto, papa? Un blanco entra en la cárcel y sale hablando como un puto negro", y más tarde le recrimina: "Todo ese semen negro que te han metido bien por el culo se te ha subido a la cabeza, y ahora te sale por la boca". De este modo, denigra también al colectivo homosexual, sin duda un grupo social deleznable para un grupo de hombres armados tan masculinos y duros como los que nos ocupan. Eddie se refiere también a la paranoia carcelaria de las violaciones y los disturbios raciales, profundamente abordados por Eddie Bunker (consejero espiritual de todo el film) en su libro "The Animal Factory". Cronológicamente después, en la secuencia inicial de la cafetería, cuando el Sr. Rosa se niega a dejar propina, Eddie le pregunta: "¿Qué eres, un puto judío?". En la conversación en el coche de Eddie, el Sr. Blanco defiende que las negras aguantan mucho más que las blancas, y que a una negra la puedes tratar mucho peor que a una blanca. El Sr. Rosa no está de acuerdo con él, afirmando que una negra puede plantarte cara tan fácilmente como una blanca. Sin embargo, más tarde, en el almacén, el propio Sr. Rosa separa a Blanco y a Rubio cuando van a pelearse, diciéndoles: "Dejad de pelear, os comportáis como los putos negros; ¿habéis trabajado con negros? Son igual que vosotros, todo el día están diciendo que se van a matar". La ambigüedad ideológica de los diálogos no puede sino reflejar una conciencia colectiva indisociable de la cultura americana, que no conlleva necesariamente la xenofobia de quien la posee. El propio Tarantino declararía posteriormente que se siente más identificado con la cultura negra que con la blanca, y que muchos negros que él conoce usan el mismo lenguaje sin considerarlo por ello despectivo. Pero como es habitual, algunas bocas no pueden quedarse nunca calladas y algo tienen que decir. EL HUMOR EN "RESERVOIR DOGS" "Pienso que en el arranque, la película es realmente una comedia. La película funciona esencialmente por los diálogos, está montada como una comedia". Así definía Tarantino su primera película cuando la presentó en el festival de Cannes. Tras un primer visionado, el considerar a RESERVOIR DOGS como una comedia puede parecer una idea descabellada, pero quizás no lo sea tanto como pensamos. En realidad, la película está plagada de chistes y comentarios irónicos, algunos de ellos desternillantes, otros sencillamente desconcertantes. Desde los diálogos irrelevantes sobre Madonna, las propinas o la música de los setenta, hasta las peleas por el reparto de colores, RESERVOIR DOGS incita a la risa en más de un momento, si no fuera porque el espectador inexperto se halla confuso, y no está mentalizado para reírse en un momento en el que todo lo que ve en pantalla es brutalidad y tensión. Yo definiría el humor de RESERVOIR DOGS como desconcertante, sorprendente. Aparece cuando menos te lo esperas, y esa es la razón por la que no te das cuenta de su presencia hasta que has visto la película dos o tres veces. En la primera secuencia, sólo el escuchar las surreales conversaciones en la mesa del desayuno ya provoca risa. Empezando por el Sr. Marrón explicando su teoría sobre el tipo de miembro holmesiano en la canción "Like a Virgin", pasando por la paranoia del Sr. Rosa para con las propinas, y acabando con la discusión entre Joe y el Sr. Blanco por la agenda del primero, el espectador no puede evitar la risa en este prólogo. Posteriormente, ya en el coche, el Sr. Naranja berrea de dolor, y afirma estar a punto de morir, a lo que el Sr. Blanco le responde: "No sabía que hubieras estudiado medicina". Una vez en el almacén, cuando el Sr. Rosa llega y encuentra al Sr. Naranja desangrándose, pregunta: "¿Le han dado?"; y después afirma: "esto se pone la hostia de feo, ¿o acaso no?", a lo que el Sr. Blanco le responde: "¿A ti qué te parece?". Más tarde, cuando analizan la masacre desatada por el Sr. Rubio, no la explican detalladamente en ningún momento, pero el Sr. Blanco la recuerda preguntando: "Dios mío, ¿qué edad crees tú que tenía esa negra? ¿Veinte? ¿Quizás veintiuno?", en un atisbo de negrísimo humor; en el retroceso en el que Joe contrata al Sr. Blanco, éste le cuenta que Marsellus Spivey, un ratero que solía colocar sus piedras, está cumpliendo veinte años en prisión, y cuando Joe le pregunta por qué, Blanco le responde: "mala suerte"; y cuando el Sr. Blanco le relata al Sr. Rosa cómo escapó con el Sr. Naranja muriéndose en sus brazos, el Sr. Rosa le contesta: "sí, debió ser una escena preciosa". Este tipo de humor soterrado, imperceptible, se prolonga durante todo el film. La aparición del Sr. Rubio en el almacén está llena de frases irónicas en las que éste parece reírse por lo bajo de Blanco y Rosa ("Dios mío, el corazón me late tan deprisa que creo que me va a dar un ataque"), y en el capítulo dedicado al Sr. Rubio en el despacho de Joe, Eddie y el Sr. Rubio se enzarzan en una pelea donde llueven diálogos verbalmente ofensivos, pero terriblemente divertidos. En esa misma secuencia, Eddie le propone a Joe meter al Sr. Rubio en el grupo, ya que según Eddie, "siempre nos ha dado suerte; es como una pata de conejo" (cuando el espectador ya sabe que el atraco se ha convertido en una carnicería por su culpa). A la llegada de Eddie al almacén, éste advierte que aquello "parece un aparcamiento", y promete llamar a "alguien" para cuidar al Sr. Naranja (cuando el Sr. Blanco pregunta a quién piensa llamar, Eddie responde: "¡A un encantador de serpientes, no te jode!"). La tortura del policía es igualmente cómica por los comentarios del Sr. Rubio, o por los que previamente hace el Sr. Blanco ("¡Cabrón, te vamos a poner guapo!"). Con el Sr. Rubio muerto, el desfigurado agente Marvin Nash le pregunta ácidamente a un moribundo Sr. Naranja: "¿Qué aspecto tengo?". En el capítulo dedicado al Sr. Naranja hay un montón de detalles humorísticos (toda la escena del reparto de los colores es graciosísima por si misma, y la historia sobre Eloise que cuenta Eddie en el coche no es menos divertida). Como vemos, el humor no está para nada ausente del film, y si inicialmente no lo percibimos es porque la atmósfera de alto voltaje que hay en la película nos oferta demasiado como para acordarnos de nuestro sentido del humor LA LEALTAD EN "RESERVOIR DOGS" Sin duda, uno de los más importantes bloques temáticos en RESERVOIR DOGS es el de la lealtad y la confianza depositada entre los diferentes integrantes del hampa, a pesar de que éstos no se conozcan entre si. En la fecha de estreno, los más moralistas tacharon a RESERVOIR DOGS de inmoral. Sin embargo, aceptable o no, lo cierto es que existe en la película una moral determinada que los más despistados no supieron ver. Como en los grandes clásicos del cine negro, Tarantino impone a sus gangsters un "código del hampa", una especie de código de honor en el que la traición es ante todo el más grande de los pecados que un compañero pudiera cometer. Ambientada la acción en un mundo al margen de la ley, en el que sus componentes se ganan la vida transgrediendo las normas morales más básicas, se ve la necesidad de crear una especie de moral alternativa para este otro mundo, por aquello de que es imposible una vida sin unos preceptos morales, aunque sean mínimos. Tarantino explicaba que RESERVOIR DOGS trata de un grupo de hombres en una situación límite, encerrados entre cuatro paredes, y que ven aflorar las pasiones y los instintos de quienes se han visto vendidos. Han visto como la tranquilidad que sentían inicialmente (véase la escena del desayuno) se ha resquebrajado, y ahora no están seguros de nada y no confían en nadie. El poder confiar los unos en los otros es la base de un oficio consistente en desafiar a las normas sociales y morales, lo que constituye por si mismo otra forma de traición. Debido a ello, cuando alguien les juega una mala pasada, no habrá perdón para él. Cuando el Sr. Blanco ayuda a escapar al Sr. Naranja aún se niega a aceptar que hayan sido traicionados. El Sr. Blanco es probablemente el personaje más humano de los que vemos en pantalla, capaz de jugarse el pellejo por un hombre al que casi no conoce, y del que ignora incluso su nombre, sólo por cumplir con la ley moral de su mundo del hampa. Para él es indispensable cumplir con esas normas de lealtad y confianza. Cuando tanto Joe como Eddie acusan al Sr. Naranja de traición, él lo defiende a ultranza, a pesar de que ello signifique desafiar a individuos en los que sí que confía plenamente desde hace más tiempo, y cuando el Sr. Rosa le advierte del peligro que corren por quedarse en el almacén, el Sr. Blanco se niega a abandonar al Sr. Naranja, e incluso cuando el Sr. Rosa asume que cualquiera, incluso el Sr. Naranja, podría ser el soplón, el Sr. Blanco le contesta de forma amenazadora: "Oye, ese tío se está muriendo de un jodido tiro en el vientre, así que no le llames soplón". Paralelamente, cuando el Sr. Blanco descubre que aquel por quien ha arriesgado su carrera y su vida, aquel por quien ha matado a dos hombres de confianza en su profesión, no es sino una rata, un Judas bajo una máscara que ha vendido a sus amigos a la policía de Los Angeles, tiene que cumplir también con ese código de su profesión, y administrarle el castigo justo por haber violado la ley más sagrada del código. En este sentido, resulta sorprendente la asimilación de dicho código por parte del Sr. Naranja, que aun teniendo ya las cosas resueltas y sabiendo a lo que se arriesga, confiesa finalmente al Sr. Blanco, en medio de su agonía, que él ha sido quien los ha traicionado, correspondiendo así a la confianza en él depositada por el Sr. Blanco (quizás por su fidelidad a la justicia y al cumplimiento de la moral). No son estos los únicos indicios del valor de la lealtad en RESERVOIR DOGS. Los hombres que en un principio vemos charlando y contando anécdotas de sexo y borracheras, en cuanto son conscientes de la presencia de un elemento extraño que pone sus vidas en peligro, reaccionan de forma nerviosa y agresiva, desconfiando de todo. No vacilan en sacar el arma y apuntar a sus compañeros en cuanto les dicen la más mínima minucia (la discusión entre Blanco y Rosa, el triángulo de fuego final...), y constantemente se agreden tanto física como verbalmente sometiéndose unos a otros a auténticas pruebas de fuego de lealtad al grupo. Cuando el Sr. Rosa huye con los diamantes, a pesar de ser consciente de la traición sufrida, se arriesga y acude al almacén que podría estar lleno de polis, pero para proteger su vida, no confía suficientemente en los demás y esconde los diamantes en vez de llevarlos al almacén, sin revelar su paradero hasta que Eddie aparece en escena. Y cuando el Sr. Rubio sale de chirona, Joe lo mete en el grupo pese a que se trata únicamente de un trabajo para cinco, correspondiendo así a su lealtad por no haberlos traicionado al ser detenido con objetos robados (incluso cumplió cuatro años de condena). En esa misma escena, antes de que el Sr. Rubio llegue al despacho de Joe, éste se halla hablando por teléfono y dice algo así como: "Sí, tranquilo, no te preocupes, ya sé que me pagarás". E incluso cuando Holdaway instruye al Sr. Naranja en su trabajo de infiltrado, éste le dice: "Les dije que Mike de Long Beach es un tío legal, y gracias a él estoy dentro", a lo que Holdaway le responde: "No, no, no, no. Error. Mike de Long Beach no es un tío legal. Mike de Long Beach es un hijo de puta que está vendiendo a sus amigos". Al final de la película, la ley se acaba obedeciendo, y lo único que la traición trae consigo, más que una detención de los malhechores con la que se haría justicia, es la muerte de todo el grupo, y como guinda, la del propio traidor (el chivato vende a sus amigos y simultáneamente se vende a si mismo). Sabiéndose ridiculizado por un soplón, y con todo el cuerpo de policía apuntándole a la cabeza, el Sr. Blanco elige la muerte antes que morir ultrajado, y se suicida indirectamente volándole los sesos al Sr. Naranja antes de caer abatido a disparos LA TEATRALIDAD EN "RESERVOIR DOGS" RESERVOIR DOGS fue un film que redefinió completamente el cine negro, creando una nueva concepción del mismo. Uno de los elementos clave fue, como ya hemos visto, la forma narrativa: desorden de fragmentos y su distribución atemporal, inclusión de escenas falsas físicamente presentes, supresión de hechos clave de la trama que permanecen ausentes, digresiones constantes... Y otro de los elementos revolucionarios se basa en una teatralidad que, sin embargo, resulta enormemente cinematográfica. Tarantino recuerda que cuando mostraba el guión a sus amigos, todos le decían: "Esto no es una película, esto es una obra de teatro". Y lo cierto es que, visto sobre el papel, es la impresión que da. Una película de gangsters, con tiros y un atraco que se convierte en un festival de balas, en la que absurdamente todo el impacto está creado por los diálogos. Lo creamos o no, la concepción del cine de Tarantino suele ser muchas veces errónea. Siempre se recuerda a sus películas como visualmente agresivas, amparándose en las escasas escenas que incluyen violencia, cuando en realidad ese impacto se nos está transmitiendo más por medio del lenguaje y la interactuación entre personajes (a pesar de que muchas veces no seamos conscientes de ello). El propio Tarantino decía al respecto de PULP FICTION, cuando la montadora Sally Menke pretendía eliminar fragmentos de diálogo para que las escenas no se hicieran demasiado pesadas, que a él no le resultaban aburridas, ya que los diálogos eran la base sin la cual esas escenas no podían funcionar, y añadía que "aquel a quien no le guste ver mucho diálogo no debería estar viendo mis películas". Y es que el uso del diálogo en las películas de Tarantino es a todas luces brillante y multifuncional. Incluso en escenas exentas de acción y violencia gráfica, se crea un efecto de agresividad por medio de frases que se cruzan entre los personajes como si fueran balas. Los personajes se insultan, juran, proclaman constantemente que se van a matar y cuentan chascarrillos violentos con una frialdad verbal pasmosa. Se agreden verbalmente como adolescentes, llamándose hijos de puta los unos a los otros a la menor oportunidad. Además, el diálogo cumple en RESERVOIR DOGS una función meramente catártica. Los personajes, acechados por una amenaza invisible, y en un estado de tensión exasperante, se autoimpulsan a hablar constantemente porque no soportan quedarse parados pasivamente esperando el inevitable final (como apuntaban los del Cahiers du Cinema, hablar es convencerse a uno mismo de que se sigue existiendo). Esta idea del lenguaje como sustituto forzado de la acción, lo hallamos en el Sr. Naranja, que no para de gritar y decir cosas más que evidentes, como si hablando fuera a escapar a su fatal destino (posteriormente, en PULP FICTION, Samuel L. Jackson advertirá a uno de los ladrones del prólogo: "Hablando no conseguirás salvar tu culo"). Asimismo, el Sr. Rosa, probablemente el más verbal de todos los "perros", dialoga constantemente explicando la situación, proponiendo teorías, buscando un culpable, sin actuar verdaderamente en ningún momento, y sus diálogos no cumplen tanto la función de abrirle los ojos al Sr. Blanco (a quien de nada conoce) como la de reafirmarse en su pureza y en su inocencia ante si mismo ("Oye, yo tengo razón, ¿vale? ¡Alguien es un puto soplón!"). Otro de los recursos más representativos (y más copiados) de Tarantino es el de los diálogos supuestamente triviales, sobre cosas que nada tienen que ver con la trama, como las canciones de Madonna, la conveniencia de las propinas, o las series de televisión. Estos diálogos, si bien en un principio pueden parecer irrelevantes, acaban dándonos una visión más completa de cada personaje, detallándonos sus matices y haciendo que los conozcamos mejor (es el ejemplo del monólogo del Sr. Rosa sobre las propinas). Estos diálogos cumplen por una parte la función de expresar los pensamientos del propio Tarantino, que habla de las cosas que le interesan por boca de sus personajes, y por otra parte la de hacer a los personajes más reales, si bien en un principio no son más que arquetipos extraídos de la cultura popular. Estos diálogos son los que determinan cómo es cada personaje por si mismo. PULP FICTION está plagada de este tipo de diálogos, aunque en RESERVOIR DOGS ya se dejan ver. Tarantino resume el efecto de estas secuencias tal que así: los personajes de RESERVOIR DOGS o PULP FICTION son matones profesionales o ladrones. Ese es su trabajo, lo hacen todos los días, y para ellos ir a dar una paliza a alguien es sólo el trabajo del día. Y no nos engañemos, ¿a quién le gusta hablar de su trabajo constantemente? Así que intenta coger a esos personajes arquetípicos del cine negro, perfiles personales que hemos visto una y mil veces en el cine y la televisión, y ponerlos en una situación de la vida real, mostrando sus conversaciones cuando se van a casa después del trabajo. Tarantino dijo sobre RESERVOIR DOGS que "me gustaba la idea de que los personajes no fueran gangsters. No pertenecen a la mafia ni a ninguna otra organización criminal. No son asesinos, sino simplemente atracadores de bancos. Es su oficio". Tarantino muestra con su cámara las conversaciones de estos hombres cuando están fuera del trabajo, que para ellos es poco más que una rutina. Cuando nos encontramos a ocho hombres que no conocemos, desayunando en una cafetería y charlando sobre canciones de los setenta, no imaginamos para nada que son atracadores que están a punto de ir a dar un golpe en una joyería (al igual que cuando encontramos a Jules y Vincent en PULP FICTION charlando sobre las diferencias entre Europa y los States). Y esa es precisamente la idea: mostrar a los hampones como trabajadores normales en una situación cotidiana, para llegar a conocerlos como los individuos que son en vez de como mafiosos de profesión. Pero además los temas concretos introducidos por Tarantino en estas conversaciones no son casuales. La mayoría forman parte del amplio bagaje temático de la cultura popular (cine, TV, música, hamburguesas, patatas fritas...) o de la experiencia vital del propio Tarantino. En cada film, Tarantino intenta crear algún personaje que actue como su propio alter-ego expresivo. Si en el caso de RESERVOIR DOGS este personaje es sobre todo el Sr. Rosa, en PULP FICTION lo sera Vincent Vega. Aunque no todo es tan sencillo como para reducirlo a esto. Veamos, hay tres de estos diálogos en RESERVOIR DOGS (aparte de cantidad de referencias ocasionales): A) el relativo a las canciones de Madonna, y en especial a "Like a Virgin"; B) el relativo a las propinas; y C) el relativo a las diferencias raciales y al programa de televisión de Christie Love. El primero de ellos se ha convertido ya en algo mítico que todo el mundo ha oído. En ella, el Sr. Marrón se nos presenta como el típico personaje garrulo, incapaz de ver más allá de los temas primarios como pollas y polvos. Sin embargo, está realmente expresando las ideas del propio Tarantino (por absurdo que parezca, el director realmente creía que la canción iba sobre eso). Cuando Madonna acudió al cine a ver la película, la reacción fue bastante tolerante, aunque no cálida. El propio Tarantino lo recuerda: <<Sabes, a Madonna le encantó la película y quiso conocerme. Así que le pregunté: "Y bien, ¿tengo razón respecto a la canción?", porque yo realmente creía que ese era el tema de la letra. Ella dijo: "No, es una canción de amor, es sobre una chica que está muy confusa y finalmente encuentra a un hombre que la quiere". Me firmó mi disco de "Erotica": "A Quentin: no trata sobre pollas, trata sobre amor. Madonna". El segundo diálogo, el relativo a las propinas, tiene mucho que ver con Tarantino. Cuando éste trabajó en empleos mal pagados como acomodador de cine o dependiente de video-club (ver sección BIOGRAFIA), le cabreaba que a quienes trabajaban de camareros les dejaran propina por hacer un buen servicio, cuando en otros oficios no se estilaba esa costumbre. Así, el Sr. Rosa se convierte en un perfecto transmisor de las ideas de Tarantino. "Esta fue mi filosofía durante años" explica el cineasta, "porque cuando yo trabajaba por el salario mínimo nadie me dejaba propina. No tenía un empleo que la sociedad considerara merecedor de una propina". El tercer diálogo, desarrollado en el coche de Eddie, comienza diferenciando el aguante de las mujeres blancas y el de las negras. Sobre el tema del racismo en el cine de Tarantino, no voy a extenderme aquí tampoco, puesto que ya levantaría suficientes ampollas en posteriores películas, especialmente en JACKIE BROWN. Este diálogo es especialmente interesante por referirse a la identidad de la actriz protagonista del Show de Christie Love, que el Sr. Rosa atribuye a Pam Grier, mientras que el Sr. Naranja se lo discute. Pam Grier, estrella de un buen puñado de blaxploitations de los setenta, era una de las actrices favoritas de Tarantino, y proféticamente, la recuperaría del olvido cinco años después para protagonizar JACKIE BROWN (al igual que rescatara previamente a John Travolta para PULP FICTION). En resumen, que gran parte del poder comunicativo del cine de Tarantino, y de RESERVOIR DOGS en particular, se fundamenta en los diálogos. Por esto, y por todo lo que lo rodea, RESERVOIR DOGS fue acusado de ser un film muy poco cinematográfico. RESERVOIR DOGS estaba aparentemente montada como una función teatral, con muy pocos escenarios o decorados, y unos pocos personajes que se descubren ante el público mediante los diálogos. Tarantino no se cansará de decir que la razón de esto fue la necesidad de escribir algo que poder rodar tan sólo con unos 5.000 dólares y en 16 mm., si bien luego el proyecto fue adquiriendo más medios técnicos y económicos. Dejando al margen factores como que lo cinematográfica que sea una película es una dudosa virtud (interesantes películas como LA SOGA, CRIMEN PERFECTO, NAUFRAGOS o LA HUELLA cuentan también con una concepción teatral), habría que dejar claro que Tarantino hace en RESERVOIR DOGS la película más cinematográfica que es posible hacer con un guión como el que tiene. Sorprendentemente, encierra a cuatro o cinco personajes entre cuatro paredes y los filma con planos demenciales, pasmosos. Ya antes de filmar la película, Tarantino rodó alguna secuencia de prueba para proyectar en el festival de Sundance y vender la moto a algún posible inversor al que le interesara aportar financiación. En esas secuencias no había más que tensión y diálogos entre el Sr. Rosa y el Sr. Blanco (interpretados respectivamente por Steve Buscemi y el propio Tarantino). A aquella proyección asistió, entre otros, el famoso y a veces injustamente vilipendiado director Terry Gilliam, ex-miembro del grupo Monty Phyton, y realizador de obras tan incomprendidas como LOS HEROES DEL TIEMPO, BRAZIL o EL REY PESCADOR entre otras. El caso es que a Gilliam le encantó lo que vio, y le fascinó la habilidad con la que aquel joven director sacaba partido visual a poco más que un escenario y dos actores. Dejemos que el propio Gilliam explique el valor cinematográfico de RESERVOIR DOGS: "Ahí teníamos a alguien con un entusiasmo tremendo y un guión tan enrevesado, una energía asombrosa, diálogos geniales, y una gran valentía para lo que hacía. Fue aquí donde Sundance le fue útil, creo, ya que Quentin acudió con toda su energía y todas sus ideas, y se le dio la oportunidad de mostrar todo lo que era capaz de hacer. Y lograba un montón de cosas en tan sólo un par de escenas, lo hacía todo, había ángulos de cámara por todos lados; la cámara no estaba quieta ni un segundo, estaba sobre las narices de la gente, bajo sus gargantas, era impresionante... y apenas habíamos visto nada. Creo que fue algo muy útil para él, para llegar a ser considerado un cineasta al margen del sistema". Desde entonces, Tarantino ha jugado con la cámara siempre que ha podido. Tan pronto la mueve en las direcciones más insospechadas como la detiene en un plano medio durante un par de minutos. Coge cada acción desde múltiples perspectivas e intenta mostrarlas todas consecutivamente. Lo importante es comprobar que Tarantino intenta que su cine, por muchos diálogos que tenga, consiga la mayor expresividad visual posible, que no se quede estancado en la mera captación objetiva de la charla de dos personajes en un almacén vacío EL VESTUARIO EN "RESERVOIR DOGS" Betsy Heimann, diseñadora de vestuario de RESERVOIR DOGS y PULP FICTION (además de otros famosos títulos como JERRY MAGUIRE, ELVIRA o COMO CONQUISTAR HOLLYWOOD) declaró en 1995 que mientras que las cinco cintas nominadas aquel año al Oscar al mejor vestuario contaban con espectaculares vestimentas, PULP FICTION había sido la película que más había influido aquel año en el mundo de la moda y las tendencias, y ni siquiera había sido nominada. La vestimenta ya ultra-extendida de los matones de PULP FICTION, y en general del cine de Tarantino (especialmente RESERVOIR DOGS), es ya una constante en las películas de gangsters o de mafias criminales. Cierto es que nada tiene de nuevo (hasta los Blues Brothers vestían así con similares propósitos), pero en los últimos años ha sido re-adaptada para el mundo de la prensa y la televisión. Los siniestros ropajes de los reporteros de CQC, la presencia de múltiples películas con villanos estilizados y elegantes,... Incluso El Corte Inglés se permitió el lujo de sacar un anuncio con planos idénticos a los del film de Tarantino, con trajeados caballeros avanzando a cámara lenta por un escenario calcado al de la película, y con la música de los setenta sonando de fondo. No cabe duda de que el apartado de vestuario ha supuesto un impacto social tanto o más considerable que el desatado por otros factores del cine de Tarantino. El vestuario en RESERVOIR DOGS cumple ante todo una función simbólica: para empezar, es importante el hecho de que todos los "perros" vistan de la misma manera: traje negro, camisa blanca y corbata oscura. Es el uniforme del ladrón, por llamarlo de alguna manera. Tanto Joe Cabot como su hijo visten de forma diferente, y así discernimos quiénes son exactamente los seis encargados de llevar a cabo el golpe. Los distinguimos en seguida, sin necesidad de explicaciones, porque es el uniforme tradicional de los mafiosos y los "godfellas" del cine negro. Por su parte, tanto Joe como Eddie (que para algo son los jefes) visten de forma más característica, aunque no precisamente con pintas de grandes jefes. Cabot parece más un jubilado del inserso que un temible líder del hampa, y su hijo más bien parece un camello o un vendedor de radiocassettes robados, ataviado con un chándal y una camisa abierta, con un collar dorado colgado de su cuello y decorando su pecho, en una vena de lo más macarra. Además de la idea de la uniformidad y el rango, los trajes actuan en RESERVOIR DOGS como referentes identificativos del estado anímico de los personajes. La apariencia exterior refleja la situación interior. Antes de dar el golpe, cuando los vemos andando lentamente bajo los acordes del "Little Green Bag" de The George Baker Selection, se muestran impecablemente vestidos, con las camisas y las chaquetas cuidadosamente planchadas, e incluso el resto de su aspecto denota tranquilidad interior e incluso triunfo (van perfectamente peinados y afeitados, no sudan a pesar del calor y el sol que parece hacer...). No obstante, según transcurre el film, y tras efectuar el atraco, vamos viéndolos desintegrarse; sucumben a su propia inestabilidad mental al ver traicionada la confianza con la que contaban, y en consecuencia, sus ropas se van tornando progresivamente arrugadas, sudorosas, manchadas de sangre... Ellos mismos acaban despeinados y sucios, portando unos trajes simbólicos de una inestabilidad que se descompone. El Sr. Blanco lleva rastros de sangre en su arrugada camisa, y cuando se dispone a hablar con el Sr. Rosa y poner los hechos en orden, se peina para intentar recuperar esa estabilidad perdida. El Sr. Naranja, que más que desestabilizado está ya al borde de la histeria, lleva sus elegantes prendas empapadas en sangre y desvencijadas, y ya en el almacén, entre alaridos de dolor, el Sr. Blanco le peina, en un esfuerzo inútil por restablecer el orden. El Sr. Rubio, probablemente el único que conserva la calma tras el tiroteo, aparece en el almacén con su vestuario intacto, sin desperfectos, y cuando, una vez a solas con el policía, se dispone a torturarle, Rubio se desprende de su chaqueta, anticipando así al espectador que va a saltarse las normas de lo que es "aceptable", de lo que es "normal" en definitiva. La película acaba con todos los "perros" vencidos tanto física como mentalmente, mostrando ese plano tan detallado y minucioso en el que Blanco y Naranja, entre sollozos, se abrazan impregnados en sangre y con aspecto de perdedores absolutos LOS "PERROS" DE TARANTINO Sr. Blanco
Sr. Naranja
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