El sonido y la imagen:
Sonido e imagen pueden trabajar juntos de tres
modos generales; por contraste, es decir cuando los dos
expresan cosas que se contraponen; por superposición o suma,
es decir cuando los dos se apoyan el uno en el otro para decir lo
mismo; y de manera pasiva, es decir cuando aparentemente el
sonido es anodino o imperturbable ante la imagen, es fácil
reconocer que esta última, es en realidad una forma más sutil de
contraste.
En general en una película el sonido se maneja de estas tres
formas continuamente, pasando de una a otra en segundos. Esta
capacidad del sonido de dejar pasar, apoyar o contraponerse es
justamente una de las herramientas más importantes para marcar el
ritmo cinematográfico. Por medio del sonido podemos acelerar una
secuencia que puede ser muy larga o podemos acrecentar el suspenso
en una escena que muda hubiera pasado desapercibida.
No todo lo que suena se debe escuchar y no todo lo que se
escucha es porque suene.
Del mismo modo que cuando encuadramos una fotografía elegimos
qué objetos queremos que formen parte de la composición y no
dejamos al azar que tal o cual cosa aparezca en el encuadre, así
mismo en el encuadre sonoro debemos discriminar los sonidos
circundantes y elegir cuales de ellos son los que nos interesan y
cuales no. Cada sonido en la pista deberá estar ahí o porque
nosotros lo pusimos o porque nosotros conscientemente lo dejamos
estar, nunca porque apareció sin que nos diéramos cuenta.
Esto se logra, más que con un excelente oido, con una gran
atención. Debemos aprender a prestar atención no sólo a lo que nos
interesa de la banda sonora sino sobretodo a lo que no nos
interesa. Para esto tenemos que entrenar un poco nuestra atención
respecto a lo que está sonando en determinado momento. Tenemos que
tener claros también algunos conceptos respecto al funcionamiento
del oido y a la percepción sonora.
¿Cómo escuchamos?
Por principio debemos separar dos fenómenos, el fenómeno fisiológico
de oír y el proceso mental de escuchar, estos son dos procesos muy
distintos que nos permiten o nos impiden percibir aspectos distintos
del sonido.
Digamos que el oído es un aparato que convierte las vibraciones del
aire en señales nerviosas que llegan al cerebro. Luego es el cerebro
el que decide a qué de la información contenida en las señales
nerviosas prestar atención. De modo que un sonido puede estar presente
pese a que no lo sentimos, no nos damos cuenta de su presencia, no lo
escuchamos.

¿Cómo llega el sonido a nuestro cerebro?
El oido es un órgano muy complicado cuya parte externa es la oreja,
la función de la oreja -del pabellón más propiamente dicho- es dirigir
los sonidos provenientes del exterior hacia el interior del canal
auditivo. Pero el pabellón no es sólo un embudo que conduce los
sonidos del exterior al interior. Si Ud. se mete un embudo al oido
remplazando su pabellón se dará cuenta de que el pabellón de la oreja
es en verdad un "embudo" muy sofisticado porque ecualiza y dirige los
sonidos del exterior para hacer que estos entren al oido interno con
niveles adecuados para una buena audición de los sonidos provenientes
del frente y sobretodo de las frecuencias correspondientes a las voces
humanas. Es decir que la oreja humana dirige en especial los sonidos
medios del frente, además capta bastante bién los graves provenientes
de cualquier lado y discrimina perfectamente los agudos provenientes
de mínimas diferencias de lugar.
Tipos de micrófono:
Por su funcionamiento podemos dividir los micrófonos en
Dinámicos, Electrodinámicos, Electret y Condensadores. Existen
algunos otros tipos pero o tienen usos muy restringidos o ya no se
usan más. |
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El micrófono dinámico:
La
gran mayoría de micrófonos que se utilizan profesional y no
profesionalmente son dinámicos, esto porque son bastante fáciles de
construir y además porque son muy resistentes. También existen
algunos excelentes micrófonos dinámicos profesionales, por lo
general son relativamente económicos y muy duraderos.
El micrófono dinámico se basa en un elemental principio
electromagnético; cuando una bobina se mueve cerca a un imán fijo,
genera voltaje. El micrófono dinámico tiene una bobina unida a una
delgada membrana llamada diafragma la que vibra con el sonido, la
vibración hace que la bobina se mueva generando un pequeño voltaje
correspondiente a la vibración producida.
Si la vibración es
de mayor frecuencia (sonido más agudo), las variaciones de voltaje
serán correspondientemente más rápidas, si la vibración es de mayor
intensidad (sonido más fuerte) el voltaje producido también será
mayor.
Existen micrófonos dinámicos muy corrientes y también micrófonos
dinámicos de muy buena calidad y uso profesional. Los micrófonos
dinámicos son muy robustos, son buenos para locución y muy utilizados
para amplificación de instrumentos en conciertos. Son medianamente
sensibles y sobre todo muy confiables. Tienen una respuesta de
frecuencia bastante pareja con una ligera caída en agudos extremos
(más de 12Khz). Tienen bajo a medio nivel de ruido. Debido a sus
características se fabrican como cardioides (unidireccionales) o como
omnidireccionales.