Victor Perrot en 1919 fue uno de los primeros en
preguntarse acerca de la artisticidad del Cine: ¿son un arte las palabras,
los colores, las notas? La manera de servirse de estas constituye el arte
de escribir, de pintar, el arte musical.
Podemos definir el Cine como una
forma de representación estética, al igual que la literatura, que emplea
la imagen que es en sí misma y por sí misma un medio de expresión. De esta
manera coinciden en definirla la mayoría de teóricos de la imagen.
La teoría del Cine se asimila a
menudo al estudio de su estética, pero estos dos términos no abarcan los
mismos campos. La estética y la psicología del Cine, según Jean Mitry,
indiscutible clásico de la teoría del cine prueba, con la multiplicidad y
diversidad de sus referencias teóricas, que su estética no se podría
construir sin las aportaciones de la Lógica, de la Psicología de la
Percepción y de la Teoría del Arte,... de las que se nutre.
En la medida en que el Cine es
susceptible de enfoques muy diversos no puede hablarse de una teoría del
Cine propiamente dicha, sino de teorías que se corresponderían a cada uno
de estos enfoques.
La estética del Cine es pues el
estudio del Cine como Arte, como mensaje estético. Esta contiene implícita
la noción de lo "bello" y por consiguiente, la búsqueda del gusto y del
placer tanto en el espectador como en el realizador. Depende, además, de
la estética general, de la disciplina filosófica que concierne al conjunto
de las artes.
La estética del Cine presenta dos
aspectos: una vertiente general que contempla el efecto estético propio
del Cine, y otra vertiente específica centrada en el análisis de filmes o
de la crítica en el sentido pleno del término, tal como se aplica en las
artes plásticas y en musicología. Aspectos como el espacio, la profundidad
de campo, el plano, el papel del sonido, el montaje, el ritmo,... son
tratados en la mayoría de estudios estéticos del Cine. Todos estos
aspectos combinados en perfecta armonía constituyen el ya conocido Séptimo
Arte.
El Cine, en tanto que nuevo Arte,
es diferente a todas las demás incluyendo en sí ciertos aspectos propios
de cada una de ellas.
Como antecedentes de su estética
es imprescindible nombrar la escuela rusa donde la estética del Cine tiene
sus albores (Kulechov, Pzige, Vertov, Pudovkin), y la escuela
impresionista alemana, que revelan el poder creador del nuevo lenguaje.
La principal diferencia del Cine
con el resto de las Artes se concentra en la idea de que la imagen fílmica
es movediza, no puede fijarse. Comparando el lienzo (pantalla) sobre el
que se desarrolla el filme con el lienzo en que se encuentra una pintura,
este último nos invita a la contemplación: ante él podemos adentrarnos en
el fluir de nuestras asociaciones de ideas.
El Cine no sólo se caracteriza por
la manera en que el hombre se presenta ante el aparato, sino también por
cómo, con ayuda de éste, es presentado el mundo en su entorno.
En cuanto a las primeras
aportaciones de teorías del Cine, la más representativa es la de Hugo
Munstenberg (1916): autor formado en psicología y filosofía concibe el
Cine como un Arte de la mente. Para Munsterberg, el montaje se
corresponde con la memoria y la imaginación; ellas son las que "condensan
o amplían el tiempo, los ritmos...". La consecuencia de todo ello es que
el Cine tiene que dedicarse a retratar las emociones, a crear un texto
narrativo. Influido por la estética kantiana, realiza una propuesta sobre
las posibilidades y funciones del montaje cinematográfico al unir
diferentes realidades que en el mundo real nada tienen que ver, mientras
que la relación mental que el autor establece con ellos les otorga todo su
valor para crear un nuevo mundo gracias a la narratividad. Es una manera
de superar el mundo real y adaptarlo al mundo interior, a la memoria, la
imaginación y las emociones. En 1915, Lindsay en "The art of the moving
picture" tratará de demostrar que las características y peculiaridades del
Cine son similares a las de las otras artes visuales.
La teoría de Pudovkin gira en
torno al montaje. Un film se caracteriza por la posibilidad de seleccionar
fragmentos de la realidad en el espacio y en el tiempo, seleccionando sólo
aquel detalle esencial y característico. Insiste en que con el montaje
nace el tiempo cinematográfico, que junto con el espacio fílmico hacen que
se diferencie de las otras artes. Éste es concebido como medio idóneo para
construir deliberadamente los pensamientos y las asociaciones del
espectador. Si el montaje está coordinado en función de una serie de
acontecimientos escogidos con precisón tendrá un efecto u otro en el
espectador.
Eisenstein también fundamenta su
teoría en el Montaje, distanciándose de Pudovkin, en su ensayo "El montaje
de atracciones": el espectador se somete al efecto de una acción
psicológica y sensorial mediante una serie de elementos con el fin de
producir en él un choque emotivo; el producto artístico arranca fragmentos
del medio ambiente según un cálculo consciente y voluntario para
conquistar al espectador. Es este el tipo de montaje utilizado en la
mayoría de su filmografía surrealista.
Rudolph Arnheim considera que la
obra de arte no es un simple duplicado selectivo de la realidad, sino la
transformación de las características observadas en la forma de un medio
determinado. Según él, el Cine reproduce parcialmente la impresión de
realidad, pero no la misma realidad sino otra creada artificialmente.
Frente a las corrientes que consideran las Artes visuales y en particular
el Cine como una reproducción mecánica de la realidad, Arnheim aparece
como el primer antinaturalista.
Béla Balázs será el sistematizador
de la función expresiva de la técnica cinematográfica. Trabajará en el
cine alemán y soviético (impulsores de la estética del Cine) y juzgará la
"artisticidad" del Cine como una connotación desarrollando en su teoría un
repertorio de técnicas que permiten adjetivizar el material prefílmico
(primer plano, angulación, emplazamiento de la cámara).
Propone tres elementos como
constitutivos esenciales del Cine:
-El primer plano, mediante el cual
"la más pequeña arruga del rostro se transforma y adquiere un carácter
lírico, y éste no puede ser gratuito...",
-El montaje, que crea el ritmo del
filme, y que tiene poder intelectual y permite la asociación de ideas,
partiendo incluso de una gama interminable de posibilidades metafóricas,
-El encuadre, como la síntesis
entre la realidad objetiva y la personalidad subjetiva del artista.
Alude también al elemento sonoro,
ya que éste permite la posibilidad de revelación poética, y es también el
mejor medio para lograr una significación simbólica (el sonido no debería
repetir lo que la imagen muestra). Entre todas las artes y los modos de
representación el cine es uno de los más realistas puesto que reproduce
movimiento, duración y restituye el ambiente sonoro de una acción o lugar.
Arnheim considera que las
estructuras que el cerebro impone al mundo son un reflejo de las que se
encuentran en la naturaleza (grandes esquemas generales como la ascensión,
caída, dominación, sumisión, armonía y discordia).
Las siguientes teorías plantearán
con frecuencia la cuestión de la esencia de la verosimilitud en el Cine en
relación con otras experiencias visuales. Este tema se prolongará hasta
nuestros días, pero sin la radicalidad filosófica con la que la plantean
los primeros teóricos.
André Bazin incide en el aspecto
ontológico del Cine. Su semilla germinó con la "nouvelle vague" y en el
aumento del interés por el cine en la década siguiente: La imagen muestra
dos dimensiones, una estética, en la que "el modelo se halla trascendido
por el simbolismo de las formas" y otra que se caracteriza por "el deseo
psicológico de sustituir el mundo externo por su doble", lo cual crea dos
corrientes estéticas: por un lado la corriente estético-expresiva, que va
del interior del autor hacia fuera, y la realista, que va de la realidad
hacia el autor y del autor al receptor. Ambas modalidades de la imagen se
aprovechan de la realidad: la estético-expresiva como plasmación simbólica
de ideas, sentimientos, la otra como reflejo de la realidad, como
sustitución.
La teoría psico-estética de Jean
Mitry estudia las relaciones entre las imágenes y los sonidos con un apoyo
documental y analítico que demuestra su conocimiento de la evolución del
Cine. En su obra "Estética y psicología del cine" incide en los elementos
básicos de todo filme y en las cuestiones teóricas de los estilos y
géneros del cine. Se remonta a las aportaciones de las artes tradicionales
y en las teorías producidas en la corta historia del Cine. Se centra en el
montaje, ritmo capaz de dar un tratamiento peculiar al espacio, tiempo y
realidad.
Para él, la imagen debe ser
estudiada en relación con los objetos que representa, ya que ofrece una
percepción inmediata de la realidad. Para Mitry, toda imagen tiene cierto
sentido "a priori" antes de que intervenga cualquier combinación para una
posible significación. La significación fílmica depende no de una imagen
aislada sino de la relación entre diversas imágenes, creándose así un
"mundo psicológicamente real". El realizador trabaja con la realidad, pero
después de haber introducido un tratamiento de la misma, el sentido
dependerá de la experiencia del espectador. Rechaza los estilos que
presentan un excesivo ritmo abstracto por su aproximación a otras artes
visuales y por el desprendimiento del estilo natural del Cine. Así, el
proceso estético de las imágenes está vinculado a una realidad
psicológica, a una concepción psicoestética. El cine alcanza su nivel de
expresividad para mostrar el proceso de transformación del mundo y no sólo
el resultado final de la transformación como hacen otras formas de
expresión. Se ofrece la realidad mediante un proceso de transformación
analógica.
La relación entre el Cine y la
realidad siempre ha producido numerosos estudios. Desde los orígenes del
cine dos posturas opuestas tratan la realidad de manera divergente: la
primera, los realistas que tratan de seleccionar la realidad, y la
segunda, que entienden el Cine como una ficción, manipulando esa realidad.
Más que dos corrientes opuestas
nos encontramos ante dos modalidades diferentes de expresar el mundo
ideológico del autor a través del Cine.
Ambas corrientes, enfrentadas a lo
largo de la historia originaron el conocido debate soviético sostenido
entre Kulechov, que defenderá el aspecto artístico, y Vertov, que
defenderá el documental rechazando todo el enmascaramiento de la realidad.
Vertov defiende el "Cine-Ojo"
(intento de mostrar la verdad en la pantalla, trata de influir sobre la
conciencia de los trabajadores con hechos de la vida real, se trata de ver
cine sin actores ni montaje). Su tarea fundamental es la de explicar el
mundo tal y como es, sin separar la forma del contenido. Su cine es
realista e informativo (trata de mostrar la verdad comunista). Por una
parte está al servicio de una ideología y por otra es un documento fiel a
la realidad (en un futuro, sus seguidores defienden que el objetivo del
documental es el de buscar técnicas de persuasión para concienciar).
Kulechov incide en la expresión
del pensmiento como elemento principal del artista y este emplea el
montaje en cuanto a forma de expresión de su realidad. Ésta puede ser
lógica, metafórica, asociativa,...
La separación entre ficción y
realismo ha ido disminuyendo a medida que ha ido apareciendo una nueva
narrativa: el docudrama que refunde los códigos de la realidad y de la
ficción para crear algo nuevo.
Es importante también la
aportacióm estética de los formalistas rusos que consideran que sólo hay
arte y por consiguiente lengua cinematográfica cuando hay transformación
estilísica del mundo real. Esta transformación únicamente puede intervenir
en relación al empleo de ciertos procedimientos expresivos que resultan de
un propósito de crear una significación.
En cuanto al cine Dialéctico de
Eisenstein, éste no tiene la obligación de reproducir la realidad, sino la
de reflejarla al mismo tiempo dando un juicio ideológico sobre ella.
La aportación cinematográfica de
los Surrealistas, en contraste con la pintura y con la poesía, ha sido muy
escasa, ya que pronto se advierte la dificultad de caracterizar con este
rótulo a una parte del cine.
Es importante la influencia de
Breton, líder del grupo, sobre todo en relación a su trabajo como auxiliar
de un centro psiquiátrico, ya que le posibilitó el estudio de los métodos
del psicoanálisis. Por otro lado destaca la influencia de Jacques Vaché,
que sostenía una postura toalmente radical llegando a desmitificar todas
las Artes. Tampoco podemos dejar de lado la figura de Paul Eluard.
Como obras que más influyeron en
el movimiento, encontramos: "H20" de claro corte Dadaísta, ya que se
basaba en el automatismo de la escritura relacinado con el automatismo
psíquico del surrealismo.
Los títulos más puros, en cuanto a
obras atañe, serían: la "Coquille et le Clergyman" de Germaine Dulac 1926,
"Un perro andaluz" ( 1928 ) y "La edad de oro" (1930) de Luis Buñuel,
aunque desde luego han existido fragmentos surrealistas en muchos otros
filmes.
Los surrealistas vieron en el cine
la posibilidad de traducir los impulsos subconscientes y los sueños (Buñuel
hace uso de lo onírico a la largo de toda su filmografía), siendo la
muerte uno de los elementos más constantes. Las trabas con las que se
encontraron los componentes del movimiento surrealista fueron el
racionalismo, el orden moral y todos sus tabúes y el orden estético
imperante en la época. El sentido crítico está presente en todas sus
obras: pretenden una revolución (en el número 4 de la Revista
Revolución Surrealista dedicaron un apartado a Trotsky), se trataba
de apoyar la liberación social del hombre y rehacer el entendimiento
humano. Su sentido crítico debía de ir en contra de la esterilidad mental
del pensamiento racionalista.
La forma de representación en el
espacio cinematográfico quedará patente en esta significativa frase acerca
de la realización de "Un perro andaluz": "trabajamos acogiendo las
primeras imágenes que nos venían del pensamiento y en cambio rechazábamos
todo lo que viniera de la cultura o de la educación". Así Buñuel hace un
cine liberalizador, sin límites, con objetos descontextualizados cargados
de nuevas significaciones.
En "La Edad de oro" introduce un
segundo tema a la idea de descontextualización, la crítica social. A
partir de aquí, Buñuel continuará dando muestras de su independencia, por
una parte relacionando cierto sentido racionalista, en tanto observador de
la realidad de corte surrealista y por otro lado en las audacias formales
en la relación de los elementos sonoro y visual del film (música y voz en
off). Aunque las situaciones filmadas no han sido creadas de forma
espontánea, la automatización de las ideas se entiende desde el momento en
que la realidad plasmada es de naturaleza diferente a la real, relacionada
directamente con la onírica.
Esta contradicción que muchos
destacaron en principio se puede explicar si consideramos a Buñuel como
una persona insegura: él intenta una huida personal hacia emociones
incontroladas, pero que se les escapa de las manos y en cierta manera
asusta. Al sentir esa soledad del que entra en un mundo desconocido,
vuelve de vez en cuando a pisar suelo firme para sentirse seguro.
Con "Las Hurdes" se desvincula
momentáneamente del surrealismo para centrarse en su papel de activista
político, porque se da cuenta de que la excesiva preocupación por el
subconsciente puede llevar a una obsesión tal que le desvincule del mundo
real.
En cierta manera el Surrealismo
tenía como principio el núcleo vida-arte como un todo global, el Cine será
el medio de expresión y de crítica a la sociedad. Así, a lo largo de la
filmografía de Buñuel veremos cómo los personajes van evolucionando hacia
posturas según las cuales actúan de forma libre movidos por instintos
contradictorios.
Como condición imprescindible para
pertenecer al grupo se encuentra el ensalzar el gusto por la maravilloso a
través de los recuerdos de la infancia: (lo maravilloso es bello).
Aspiraban a relacionar el mundo interior con el exterior, todo ello
combinado con un gusto por vagabundear, por la aventura, se trata de ver
lo que ocurre detrás de las apariencias. El Amor es otro de los temas
recurrentes, siendo éste el principal en "La edad de oro", donde el grado
de libertad buscado es tal que se llega hasta el delirio. "La edad de oro"
se convirtió en el símbolo de la reivindicación contra las leyes que se
ven trasgredidas.
Pese a Breton, no fue éste quien
primero indagó en los problemas del subconsciente, creando estas imágenes
oníricas con el fin de "vaciar" todo proceso de creación de la mente
humana. Los orígenes los encontramos en los post-impresionistas, y en
concreto, en los "puntillistas". Los puntillistas intentaban hacer una
pintura científica, una pintura que fuera realista de acuerdo con nuestra
percepción visual; pero inconscientemente fueron mucho más allá,
trascendiendo lo puramente real para adentrarse en la esencia del objeto,
lo que existe más allá del objeto, y preguntarse por el lugar que ocupa en
el contexto general nuestra visibilidad. De esta manera tan inconsciente
abrieron el camino a quienes querían poner el objeto en su contexto sin
darse cuenta de que éste se les escapaba de las manos encontrándose con un
contexto fuera de la realidad visual que tanto buscaban.
Sin embargo, la influencia directa
del surrealismo proviene de la pintura metafísica y del automatismo, y en
contraposición del Dadá. El surrealismo recoge su carácter rupturista, y,
sin embargo, Breton les criticará su falta de compromiso ante la sociedad.
Así, propone una actitud metódica de investigación en el ámbito del
subconsciente.
Para los Dadás es imposible
realizar una auténtica actividad artística cuando estamos ante una
sociedad degradada por el propio hombre.
Breton en cambio considera como
progreso todo lo artificial e incluso la aplicación para el Arte de las
normas preestablecidas, moralmente el hombre es capaz de superar a la
sociedad por la vía de la razón por medio de la intuición.
Estas ideas surgen del automatismo
sintetizado por Freud y de la pintura metafísica (Chirico). La pintura
metafísica representa el enigma, la inquietud y la incertidumbre del
hombre frente a un mundo nuevo donde éste ha perdido su pasado y ahora se
encuentra enajenado. De hecho esa desazón aparece cuando el hombre se
vuelve objeto, se ve sustituido por un maniquí. En esta transposición
aparece también la ciudad industrial enmarcada dentro de la ciudad de
arquitectura clásica, lo cual para ellos está fuera de lugar y es, en
definitiva, poco real.
En cuanto al automatismo de
inspiración freudiana, nos demuestra el enfrentamiento del Yo real con el
Yo interior. Ese Yo interior es lo realmente válido, porque no está sujeto
a normas y se puede expresar libremente. Si estudiamos esas ideas
incontroladas que son expulsadas por el Yo interior coartadas por el Yo
real tendremos por una parte la causa de las perturbaciones mentales.
Es de destacar que el objeto en sí
mismo irá perdiendo importancia, tendrá un funcionamiento simbólico que se
corresponde con la realización del hombre, pero realizados con materiales
elegidos al azar (relacionados de forma automática, la elección interna es
la que determina el resultado final y la forma de agrupación). Cuanta más
arbitrariedad haya en las imágenes, mayor será la disonancia entre ellos,
lo que dará mayor información al mensaje.
GARCIA CARPI, Luis. (1990). Las
claves del surrealismo. Planeta, Barcelona.
LOTMAN, Yuri. (1979). Estética y
semiótica del cine. Gustavo Gili, Barcelona.
ROMAGUERA, J. (1989). Textos y
manifiestos del Cine. Cátedra, Madrid