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0804 - En el seno de
la primera provincia argentina que albergó inmigrantes merced a
una planificación central, se dieron muestras aisladas de
manifestaciones social-libertarias en la segunda mitad del siglo
XIX. En el período de efímera vida de la colonia Victoria,
ubicada a 42 kilómetros de Paraná, apareció una proclama
incitando a la huelga general. Este libelo esgrimía citas de la
corriente rusa del pensamiento anarquista liderada por
Bakunin. Cinco años más tarde se
organizó el centro denominado “Resurgir obrero”, cuyo periódico
“Muerte a la tiranía” publica el 15 de abril de 1887 una pequeña
pieza teatral que culminaba en el siguiente monólogo rimado:
“Bajaron cantando, rodeados de guardias, con el gesto altivo,
cual si quemaran. A los armados sayones miraba. ¡A la prisión!.
Gritó el jefe de la cosacada. A la prisión marcharon los
ínclitos parias. ¿Qué hicieron?, pregunta, la muchedumbre
ignora, esos hombres de dulce, pero soberbia mirada. ¿Qué
hicieron?. Querían la libertad sin trabas “. Un suceso será
fundamental para el desarrollo de las ideas
ácratas en la región. Dos maestros provenientes de Cataluña
se radicaron en la población sureña de La Paz y, siguiendo los
criterios pedagógicos de Ferrer y Guarda, fundaron la primera
escuela racionalista de Entre Ríos. En aquellos años –1898- los
anarquistas clásicos debatían sobre el peso que debía otorgarse
a la transmisión de conocimientos y a la espontaneidad. Lejos de
aceptar la existencia de una fuerza innata existente en los
sectores populares que guiaría la educación, muchos señalaban
límites del carácter natural de los procesos de
enseñanza-aprendizaje. La escuela que nos ocupa, bautizada
“Dignidad” celebró su apertura con una reunión en la que luego
de leerse adhesiones locales y del exterior, se hizo público el
manifiesto que regiría sus pasos. Entre otros puntos fijaba:
“Debemos diferenciar entre instrucción y educación. Solamente la
educación, adquisición de ideas y costumbres en continua
modificación, debía inspirarse en la más amplia libertad, en
tanto, la instrucción, enseñanza de conocimientos útiles pero
áridos, supone un plan y un método que por atractivo no dejaría
de ser autoritario. Así podríamos confundir la dirección de
nuestro proyecto. Pues la verdadera educación puede ser en
alguna medida controlada, para que no resulte en enseñanza de
convencionalismos inútiles y de fórmulas aprendidas
sistemáticamente, sino en libre desenvolvimiento de las
aptitudes en adaptación social y en enderezamiento de las
propensiones peligrosas. Estas son legadas por herencia o más
bien por derivación, porque hay que advertir que aún los
defectos como son: orgullo, avaricia, cólera, pueden orientados
de cierto modo volverse en provecho de los individuos y de la
sociedad entera”. Un fuerte sentido colectivo se instalaba así
en la educación e impregnaba también las actividades
instructivas. Sentimientos caros al movimiento ácrata como la
solidaridad debían ser inculcados. Para alcanzar estos objetivos
el manifiesto propone en uno de sus párrafos la creación de un
taller artístico que incluyera diversas expresiones, entre ellas
la teatral. Se implementaría formándose un cuadro filo
dramático, que a su vez escribiera las obras a representar
mediante el procedimiento de creación colectiva por acumulación.
Este cuadro filo dramático hará su presentación en un acto
popular diseñado para recordar a los mártires de Chicago el 1º
de mayo de 1902. La obra denominada “Huelga negra”, muestra la
lucha de Vladimiro, un obrero linotipista, que debe enfrentar no
sólo el accionar de rompehuelgas encabezados por su antiguo
amigo Benjamín, sino también la represión de la policía brava.
La hermana menor de Benjamín, Raquel, ama a Vladimiro y delata
la traición del primero. El protagonista esclarecido organiza
las masas proletarias, participa activamente en la redacción de
panfletos y textos aclaratorios continuando sus acciones con
visitas de carácter didáctico a la campaña. En una de ellas, a
la vera de un arroyo, cruzando una cuchilla es asesinado por los
partidarios de la traición, aprovechando la espesura de las
tinieblas. Las banderas de la pelea son ahora recogidas por
Germán, amigo del asesinado, con un bagaje teórico mucho mayor.
El final nos muestra a los trabajadores reunidos en torno del
féretro de Vladimiro, que cubierto por negro estandarte es marco
genuino para el discurso vibrante de su amigo. Germán con verba
inflamada incita a mantener la huelga a pesar de las amenazas.
Raquel acompaña al disertante sin llorar y con gesto decidido.
No hay dudas en su mirada y está dispuesta a entregar su vida en
aras de la causa. La confrontación continuará. Un fragmento del
fragoroso discurso, a manera de enérgico soliloquio, dice: “Y es
como para dudar, pues no pareces capaz de hacerlo, camarada. Y,
sin embargo, tú, poco a poco forjarás un mundo nuevo para
nosotros y nuestra descendencia. A pesar de todo. Por encima de
todo, estás en los logros y luchas del futuro. Hay un anuncio
de cosas nuevas para el mundo dolorido de los trabajadores. ¡Han
muerto las princesas!. Aullad de penas si queréis. Pero los ojos
se hunden en las cuencas y jamás te iluminarán, camarada.
Cincuenta millones de pesares en las mesas sin pan de los
obreros te gritan al oído; ¡no cantes compañero!, argamasa del
espíritu. Escucha: bajo los puentes hay un clamor y de los
campos llega el torrentoso gemir de los labriegos. ¡Y tú
cantas!”.
La estructura profunda
de la obra es la siguiente: Sujeto: Vladimiro Gómez. Objeto: la lucha
del proletariado que a través de la huelga general propugnan por obtener
reivindicaciones sociales concretas. Ayudante: Germán, Raquel, Ismael
(delegado tipógrafo). Oponente: Benjamín, los rompehuelgas que él
encabeza, la policía y el orden injusto. Destinatario: el proletario y
por medio de la concientización, la totalidad del género humano.
Destinador: el tejido social injusto.
Vladimiro no alcanza su
objeto al ser asesinado. Germán toma su lugar pero con características
propias; el líder ocasional pasa de ser un hombre de pura acción,
pragmático, a un hombre de sólida formación intelectual, con un nivel de
discurso elaborado. Vladimiro rechaza el amor que le ofrenda Raquel,
amor a toda prueba, capaz de traicionar su propia sangre. Y este
renunciamiento lo hace para cumplimentar la doctrina ácrata que pone el
acento en el bien común. El bienestar de la mayoría precede al del
individuo. Con sus actos, Raquel se convierte en ayudante al igual que
Ismael, un aprendiz tipógrafo, casi un niño. La edad de este personaje
es utilizada en esta obra al igual que en las demás del sistema de
producción anarquista como símbolo de la esperanza. Porque más allá de
caídas y retrocesos parciales la clase obrera alcanzará su destino de
bonanza.
En la estructura
superficial, en relación con lo expuesto con respecto a los artificios,
observamos el encuentro personal, la extraescena realista, la
coincidencia abusiva, la causalidad lógico temporal y los niveles de
prehistoria en el principio. La falta de recursos originales era buscada
así como las continuas reiteraciones de texto. Los elementos señalados
aparecen clara pero embrionariamente , debido a lo esquemático de la
propuesta.
El personaje
esclarecido activo es Vladimiro, mientras que el pasivo es Germán. Como
negativo encontramos a Benjamín, traidor al movimiento y asesino de su
mejor amigo. Su importancia radica en este hecho puntual, es capaz de
matar al personaje positivo, clarificado, embrague. Se intenta convencer
al proletariado local, descrito desde el deseo y no desde una
reconstrucción social compatible con su real historia. La mayor parte de
los formadores son de origen extranjero y es necesario educar a los
trabajadores de la zona en su mayoría analfabetos, adocenados y
acostumbrados al trato paternalista que esconde la explotación.
Podemos analizar las
formaciones discursivas en las que aparecen dos ejes . El anarquista ,
representado por Vladimiro, Germán y el proletariado entrerriano en
orden de jerarquía . En posición antagónica aparece el discurso
oficialista encarnado por los diarios burgueses, la policía y los
líderes rompehuelgas. Benjamín no puede encuadrarse en ninguno de los
dos ejes y queda sin voz.
Como ejemplo del
discurso oficial podemos citar a este pasaje representante de la prensa
local vinculada a los terratenientes. En el acto III, cuadro I, escena
I, Ismael comenta las noticias desarrolladas por el periódico “El
Tribuno”, que como voz de la oligarquía detalla:
“La chusma acicateada
por los elementos subversivos quiere destruir lo que tantos desvelos nos
ha costado. Este grupo minúsculo de agitadores no deben ser escuchados
por nuestros paisanos. Exigimos a nuestra policía actúe en
consecuencia”.
La policía local se
expresa en diferentes pasajes de la obra pero destaco esta expresión de
un sargento integrante de una cuadrilla represiva: “Metan balazos, que
éstos están más asustados que un casero, que con nosotros se toparon con
el horcón del medio”. Este párrafo corresponde al acto I, cuadro I,
escena III. En cuanto al lenguaje de los obreros rompehuelgas podemos
señalar este momento en el que un asalariado intenta desalentar a sus
compañeros diciendo: “No me parece seguir con la huelga. Fijate cómo
Lúquez se cagó dormido como los gallos. Yo tengo hambre como todos, pero
escuchando a Vladimiro pienso que no ha de ser tan culona la garrapata y
los patrones a la final nos van a perdonar si aflojamos”. Podemos
encontrar esta cita en el acto II, cuadro I, escena III.
Vladimiro, de acuerdo a lo expuesto por Martha García
Negroni en su artículo “La destinación del discurso político, una
categoría múltiple”, introduce un nítido discurso político. En el acto
I, cuadro III, escena VI dice : “Ante las fuerzas del oprobio sólo
podemos oponer la solidaridad obrera. Contamos con armas más poderosas
que sus rifles y pistolas: la imprenta, para conmover conciencias, y la
huelga general para quebrar regímenes tiránicos.” En el acto II, cuadro
I, escena III, en un mitin exclama: “Compañeros, quieren desunirnos con
prácticas desleales. Envían falsos obreros que confunden con sus
habladurías. Sabemos que si nos mantenemos en cadena como firmes
eslabones enviarán sus perros cosacos para agredirnos. Muchos serán
heridos y hasta tal vez debamos inmolarnos en aras del triunfo popular.
Pero a cada balazo responderemos con decisión y a cada golpe con
intransigencia, blandiendo la bandera negra de la libertad cruzada por
una soberbia e invencible palabra: ¡HUELGA!”. El destinador de este
discurso enunciado, Vladimiro, se está dirigiendo a un destinatario
explícito que es el proletariado en huelga, del que es parte. Los actos
de habla son de aserción y promesa: “la imprenta y la huelga son
nuestras mejores armas para lograr la liberación”. El destinatario
encubierto es el régimen imperante que trata de aniquilarlos; hacia él
se dirigen actos de habla de advertencia y amenaza. También se aprecia
como procedimiento la lucha polifónica por la palabra autorizada ya que
en cada alusión a las fuerzas reaccionarias se antepone el discurso
ácrata como revelador de la verdad ante las falacias del poder.
En cuanto al discurso de Germán, podemos sentar
que a partir de la muerte de su amigo se convierte en el
personaje embrague, pasando de una actitud pasiva a una de
liderazgo. En un tramo de su alocución frente al cuerpo de
Vladimiro dice: ”Quisiera que mis versos semejasen un ejército
de hachas y por arte de magia transformadas en tajos mis
plumadas. Que tomando por selvas los tiranos los desgajen, los
violen y los talen destrozando los tallos milenarios. De
aquellos que con sombra nos abaten. ¡Así quieron yo que sean mis
palabras!, como hachas, ¡que maten!”. Aquí se asocia a lo
político la función emotiva.
Por último
debemos considerar el idiolecto entrerriano dentro del discurso
del proletario anarquista nativo: “Viste el Gómez, cazó una
mosca mi perro. Ese que no es lechuza cascoteada pudo entrever
al bandido traidor. Y yo que le dije entrá Cabrera que con vos
era, al final tuve que darle la razón”. (Acto II, cuadro III,
escena V). Este trabajador intenta ganar la confianza de sus
pares despojado de sentencias crípticas e incomprensibles.
La escuela
racionalista que analizamos debió combatir en el plano de las
ideas con los principios normalistas fuertemente arraigados en
la provincia de Entre Ríos, cuna del positivismo educativo
vernáculo. Pero en 1904, ante una huelga propiciada desde
Rosario, las fuerzas de seguridad arrestaron a los docentes y
según informó la prensa paranaense “las fuerzas vivas y
esclarecidas de la ciudad quemaron este foco de infamias,
verdadera afrenta para la región”. (El Nacional, Nº 784, 15 de
agosto de 1904).
Desde las
cenizas surgieron a partir de 1910 tres círculos ácratas, uno de
los cuales, “Bandera Proletaria”, trabó relaciones con el
falansterio de San José. Esta comunidad organizada de acuerdo a
los principios del socialismo utópico de Fourier fue la única en
su tipo del mundo. Se organizaron numerosos actos que solían
culminar con una pieza breve, generalmente leída. Algunas de
ellas formaban parte del sistema de producción nacional que
circulaba por todo el territorio argentino y otras eran
productos locales.
Angel Borda,
sobreviviente de este proceso, nos comenta: “Debo recalcar que
nuestro sindicato de Diamante siempre apoyó iniciativas de
carácter popular, como la ayuda a las entidades de deportes. Con
el auspicio de la organización se creó el Club Deportivo Rivera
Portuaria, que intervino en una o dos temporadas en el
campeonato local de la liga Diamantina. Siempre he creído que la
organización gremial no debe ser odiada ni vista con recelo por
el pueblo, porque si no está condenada a vivir al margen de la
sociedad. También organizamos la biblioteca “Nuevos rumbos”, que
fue destruida por el primer gobierno peronista, cuyos bienes,
integrados por más de trescientas sillas, gran cantidad de
bancos, libros y máquinas de escribir, fue a parar a un colegio
de curas. Además hicimos teatro con elenco propio, mediante el
cuadro filodramático llamado “Esfuerzo”, cuyo primer director
fue Claro Gómez. El grupo realizó una meritoria labor de
difusión cultural y artística, en circunstancias en que nuestra
actividad sindical estaba muy quebrantada”.
Algunas piezas
aparecieron en el periódico “Avance”, órgano oficial de la
Federación Comarcal. En la obra “Pena proletaria”, un joven
ácrata acomete en soliloquio:” Sube pensamiento. La escala de
Jacob pende del cielo. Arroja el ropaje si eres bueno, si eres
inocente, si eres niño. Así hablaba el hombre bueno. El
pensamiento se elevó pletórico hacia el infinito. Las nubes
alabastrinas se tiñeron de un rojo púrpura. ¿De qué os
avergonzáis?, preguntó el pensamiento. Las nubes no
respondieron. Solo que desflecaba una canción silbante, apagó su
música y habló de esta manera: No te extrañe, ¡oh pensamiento!,
si las poderosas nubes no te contestan. Dirige tu mirada hacia
la tierra por un segundo. ¿Ves aquél titilar de puntitos que
brillan?, pues son los ojos de los hombres que miran su pudor en
tus desnudeces. ¿Y por qué las nubes?. Porque están desnudo, ¡oh
pensamiento!; y el pensamiento desnudo es como los niños, no se
dan cuenta de sus desnudeces; pero los grandes pequeños y los
pequeños grandes, sí”.
En 1912 abrió
sus puertas en la capital entrerriana otra escuela racionalista
fundada por alumnos del establecimiento modelo de Luján. En los
principios que regirían su obra escribieron: “Los estudios deben
ser lo más atractivos posibles y que se continúen
insensiblemente en la hora del recreo. Tal propuesta implica la
instalación profunda de rituales y denuncia el desarrollo del
curriculum en espacios excluidos de él, en su definición
clásica. Podemos enseñar la vida de los pueblos en lugar de la
historia de reyes, las lenguas vivas en lugar de las muertas;
las matemáticas serán enseñadas también insensiblemente en el
transcurso de los paseos, la mecánica en el taller con más
frecuencia que en las tablas, los ejercicios corporales irán
paralelos a los estudios técnicos. Y como culminación se
enseñará filosofía experimental, sintetizando todas las ciencias
e iluminando a la humanidad en su marcha ininterrumpido hacia el
progreso indefinido. Actuar es vivir, todos poseemos teatralidad
por lo que favoreceremos la dramatización como práctica
pedagógica”.
Ese mismo año
un libelo fechado en Puerto Diamante desgranaba con vibrante
tono el contenido de una pieza breve en una acto. Un obrero
cavilaba en voz alta: “Hoy he insultado al capataz. ¡Por fin soy
un hombre y he vencido la cobarde timidez que me aplastaba!. Lo
mandé al reverendísimo carajo y le hubiera aplastado la nariz
pero huyó acobardado, el gran cabrón. Y yo reí con limpias
carcajadas de hombre nuevo, de liberado de espíritu. Aventados
están ya los días vergonzosos y sólo tengo límpidas mañanas. ¡Al
diablo el cavilar y los rezongos de las pasadas horas
humilladas!. Entiendan bien señores ricachones, den gracias a
sus dioses cogotudos y rueguen por la salvación de los
pescuezos, sus cabezas, sus barrigas y sus millones”. (fragmento
perteneciente a la obra “He vencido” de autor anónimo)
En 1916 tenemos
noticias otra vez de un renovado cuadro filodramático
“Esfuerzo”. Nos cuenta Claro Gómez: “Es cosa sabida que Angel en
su primera juventud hizo experiencia teatral (antes de
participar en los denominados sucesos de La Forestal como
militante obrero bisoño), integrándose como peón de playa a uno
de los circos que recorría la provincia de Entre Ríos. Luego
intervino en la creación de un elenco amateur llamado
“Esfuerzo”. En su época de más vigor dimos funciones en algunas
localidades lejanas de Diamante, como Villa Crespo, Viale,
Puerto Las Cuevas. Agrego que la parte musical estaba a cargo de
Andrés Ballesteros (bandoneón), los hermanos Palma (violín y
guitarra) y Arraigada-Del Castillo (dúo folklórico de canto y
guitarra); la puesta en escena y decorados eran de Danilo Romero
y Juan Manizza”.
En las
producciones propias de este grupo se incluían temas musicales
con melodías características de la región. Esto lo diferencia de
los cuadros filodramáticos clásicos de Buenos Aires. Una canción
que perduró en el colectivo popular fue la chamarrita “Del
matrero”, que originalmente apareció en la pieza ácrata “Marea
negra”, publicada en el periódico libertario “Avance”, el 7 de
julio de 1917:
Chamarrita retozona
De barrancas coloradas
Del pago de los matreros
Y las mujeres calladas.
Corazón de chamarrita
Protegelo a José Manuel
Que no muera su leyenda
Ni tu canto alegre y fiel.
Los matreros son poquitos
Y los cantores también
Los destinos parecidos
Al ñandubay de Montiel
Chamarrita protegelo
No me hagas padecer
Chamarrita hacele sombra
Cuando lo aplaste la sed
Por esa senda
De los chañares
Se fue una noche José Manuel
Se fue una noche José Manuel
Huyendo de los milicos
Que lo querían prender.”
El año 1916 fue
trascendente para el desarrollo del movimiento ácrata en la
provincia de Entre Ríos. La Federación Obrera Marítima (F.O.M.)
decidió que ningún conflicto le era ajena, plegándose al
criterio de solidaridad en al acción. Así lo señala Sebastián
Marotta en su obra “El movimiento sindical argentino”1. Lo
cierto es que el cabal significado y alcance del acuerdo fue
sintetizado así por el obrero Aparicio, de la sección Cocineros
de abordo: “Donde hay un afiliado marítimo, está la organización
obrera”. Con ese espíritu combativo y militante, los hombres de
la Federación apoyaron el fortalecimiento de la estructura
gremial en todo el litoral. Por su esfuerzo surgieron en Entre
Ríos setenta y cuatro sindicatos con más de 200 locales y
centros. Los personeros de La Forestal tuvieron que reconocer
por la fuerza el nuevo derecho obrero a la solidaridad.
Barranqueras, Puerto Vilela, Puerto Ocampo, Tirol, Formosa
tuvieron círculos de mucha actividad, así como Alto Paraná,
Corrientes capital, El Dorado, Posadas, La Paz y Santa Elena.
Cuando los barcos tripulados por trabajadores de la F.O.M.
tocaban puertos entrerrianos, nunca faltaba algún marinero,
pariente o amigo de los peones u obreros de la fábrica o de los
estibadores de rollizos, que recibieran provisión de periódicos
libertarios, volantes, llamados a la organización . De esta
forma circulaba la información de las decisiones tomadas por la
F.O.R.A. en Buenos Aires, con sus correspondientes explicaciones
para ser sometida a votación por los sectores locales. Tampoco
era extraño la aparición de algún misterioso caminante
acompañado por algún baquiano. Inmediatamente participaba de
secretas entrevistas en las que estimulaba a la participación y
disipaba las dudas teóricas. Asimismo colaboraba en la creación
de pequeñas bibliotecas circulantes en las que era posible
encontrar numerosas piezas breves de teatro. La tarea de los
mensajeros o acólitos permitía la difusión de los principios
social libertarios y constituía una ingeniosa y aceitada
maquinaria de propaganda. En general se trataba de hombres
jóvenes con una elemental formación y locuacidad suficiente para
convencer al ocasional compañero de charla.
Un panfleto
fechada en Rinconada de Burgos el 6 de agosto de 1911 reproduce
una obra de títeres pensada para la técnica de guante. El
personaje protagónico en el consabido soliloquio dice:
“Sangrando estoy. Es de tantas penas, pero no odia mi corazón.
No odia porque le hablo a mi corazón. El me escucha y yo le
digo: Corazón que tanto sangras, que tanto sufres, ¿sabes tú por
ventura a quién odiar?. ¿Al puñal cuyo doble filo te tallará al
partirte, a unos labios de virgen, o al lazo cuya pujanza lo
armó de ira?. Corazón no odies, le digo: el bien es el supremo.
Tú, que tanto sabes el dolor de penar por los caminos, que sabes
del bronco gemir de las alcantarillas, no odies. ¿Por qué te
desprecian, por qué sufres?. Por eso es que no quiero que
aprendas por el odio. El –el odio- gobierno el mundo; si el odio
no existiera, todos los hombres serían felices. ¿Qué es eso que
guardas en las arcas de tu centro, corazón?. Son llantos,
brisas, viajes, maldiciones de hombres que odiaron, besos de
mujeres que amaron. Olvida corazón, si odias, que el odio
tendría un fin cuando todos los hombres digan: Corazón que tanto
sufres, alma que tanto sueñas, no odies. ¿Por qué has de
odiar?.”
Este ideal
libertario no se circunscribía a un panfletismo mesiánico de los
días por venir, sino que un “aquí y ahora”, movido por la
realidad que circundaba y dolía, obligaba a actuar. Fue el
descrédito de los sectores socialistas dialoguistas los que
pusieron el mote de idealistas sin proyecto al movimiento. Los
obreros rurales eran con seguridad los más desamparados del
país. Juntadores de maíz, peladores de caña, obrajeros de los
yerbatales y hacheros de los montes, constituían algunos de los
más humildes sectores de la cara macilenta de aquella Argentina
que aún navegaba (sin saber las crisis a venir) en la opulencia
agrícola. Se trataba del granero del mundo y la división
internacional del trabajo nos había asignado ese papel primario
de extraordinaria endeblez social.
Angel Borda,
destacado luchador libertario, deambuló por la Mesopotamia,
recorriendo especialmente el territorio de Pancho López. Gracias
a su pasión se fundó la biblioteca popular “Luz del pueblo” en
Diamante. Borda no descuidó en momento alguno lo concerniente a
la elevación cultural de los trabajadores. Tomó contacto con
algunos maestros (como los hermanos Del Castillo), para que
organizaran clases elementales de primeras letras en horario
nocturno, fuera del circuito oficial. Esta iniciativa, que se
llevó a cabo durante una temporada, no tuvo mayor éxito, aunque
algunos adultos lograron alcanzar los rudimentos de las letras y
los números. La acción represiva neutralizó sus efectos. Fue su
interés continuo la selección y enriquecimiento del patrimonio
de la citada biblioteca. Gracias a sus esfuerzos, muchos adultos
pudieron conocer el pensamiento de Reclús, el lirismo de Gabriel
y Galán y el acento humano de Walt Whitman. En un rincón del
establecimiento se armó un pequeño escenario, donde diferentes
cuadros filodramáticos a lo largo de quince años, representaron
obras ácratas.
Pero el golpe
institucional de 1930 cambió drásticamente la situación política
de la provincia. El gobernador de facto impuesto por La Forestal
comenzó una represión despiadada que culminó en secuestros,
deportaciones y fusilamientos. Otros obreros sindicalizados, con
mayor suerte, fueron encarcelados, sufriendo todo tipo de
vejámenes. La biblioteca con su sala, magnífica realización
cultural de los trabajadores, terminó asaltada y desvalijada.
Sus libros, archivos y documentos, luego de una repartija
indignante, fueron a parar al depósito comunal. Después del
latrocinio les aguardaba el fuego. En esta marea de destrucción
impiadosa se ahogó el movimiento libertario de Entre Ríos y
quedaron como epitafio a tan magna empresa estos versos perdidos
de la época: “Adoquín de tonalidad bermeja ¿por qué de sangre
tienes el color?. Exhalando una postrera queja. ¿Expiró sobre ti
un trabajador?”.
La labor de las
escuelas racionalistas y el papel del teatro como elemento
didáctico fue fundamental a lo largo del país como pudimos
constatar en Córdoba. Allí luego de tímidos comienzos en
círculos de corta vida su presencia se consolidó a través de la
escuela.
Un hecho será
fundamental para el desarrollo de las ideas anarquistas en la
región. Dos maestros racionalistas catalanes Puyalt y Montalvet
fundaron el círculo “Los forjadores del Ideal” y dos años más
tarde, en 1898, la primera escuela libertaria, en el barrio
popular de Alberdi. Estos pioneros, seguidores de la posición
pedagógica del teórico europeo Malato esbozaron un programa que
hoy podemos reconstruir. Proponían desarrollar la institución de
la siguiente manera:
“1º grado.
1ª. Sección : rudimentos de lectura y escritura, deletrear y
silabear, paleografía de las primeras letras; primeras nociones
de escritura. 2ª . Sección : las mismas asignaturas en más
adelanto.
2º grado. 1ª
Sección: lectura corriente, lectura sencilla. Aritmética:
rudimentos. Gramática: rudimentos. Principios de dibujo. 2ª
Sección: lecturas varias (manuscritas). Escritura (ensayos de
dictado). Aritmética, sistema decimal. Gramática en grado
intermedio. Creación de cuadros filodramáticos. Normas de ensayo
y construcción de piezas dramáticas y de declamación y oratoria.
Dibujo lineal. Talleres de carpintería y elementos escénicos.
3ª y 4ª
grados: lectura corriente y manuscrita. Caligrafía. Aritmética,
sistema decimal y ecuaciones simples. Geometría, dibujo lineal
de adorno, de figuras y cuerpos (en copia y moderna). Nociones
generales de geología, astronomía, química y física. Sociología,
trato social, historia, geografía. Política y economía.
Mañana y
tarde. Matrícula por mes adelantado $1 para 1º y 2º grados y de
$ 2 para 3º y 4º.”
Esta propuesta
es bastante ilustrativa del pensamiento contestatario inicial
sobre el curriculum escolar; una suerte de satisfacción de
requerimientos destinados a introducir en la formación infantil
cuestionamientos al orden imperante. Sin duda, materias como
sociología ( es difícil entrever qué objetivos procuraba la
cuestión “trato social” ), economía y política eran
absolutamente osadas, reservadas con exclusividad para el
escenario de las vanguardias.
Muchos son ejemplos a desarrollar de esta
aventura del crecimiento humano en el escuela y teatro se dieron
la mano, por primera vez desde una propuesta integral en el
país.
BIBLIOGRAFÍA
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movimiento ácrata en sudamérica. Cuadernos del Sur. Buenos
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Costas, Enrique. El racionalismo en Argentina.
Buenos Aires. Ediciones Cántaro. 1986
Duarte, Mario. En busca del pasado anarquista.
Paraná. Ediciones del Copista. 1990
Fos, Carlos. Educación libertaria. Salamanca.
Ediciones Universitarias. 1996
Fos, Carlos. Teatro libertario y su acción
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Hilley, Edmundo. Banderas negras. San Pablo.
Editorial Libre pensamiento. 1985
Luizzeto, Favio. Cultura y educación libertaria
en el inicio del siglo XX en Educación y sociedad. Nº 12,
septiembre 1982. México D. F. Ediciones UNICAMP, 1982
Orton, Marcus. El teatro libertario. Nueva York.
Editorial Nuevos rumbos. 2001
Ponce, Julio. La escena ácrata. Montevideo.
Ediciones dos banderas. 1995
Stirner, Alberto. El orden familiar. Córdoba.
Ediciones del autor. 1882
PUBLICACIONES ÁCRATAS CONSULTADAS
Dignidad obrera. 1898-1905. Colección completa
El primero de mayo. 1904-1908. Colección completa
Lucha proletaria. 1906-1923. Colección completa.
NOTAS
1. Marotta,
Sebastián. El movimiento sindical argentino. Editorial Inicial.
Buenos Aires. 1949
Se consideraron las entrevistas realizadas por el
que suscribe a los sres. Angel Borda y Ernesto Lurdes.
El Dr. Carlos Fos es Investigador
senior y docente CIETM
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