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El ser humano en su constante lucha
contra lo desconocido, se vio empujado a crear la
ciencia, extensión natural de su imaginación y su
memoria. La ciencia no es un invento gratuito y etéreo,
sino un instrumento para conocer mejor la naturaleza. La
realidad nos ofrece un cúmulo de datos, ante los cuales
hemos de encontrar los relacionados con el asunto que
pretendemos indagar. La actual sociedad tan saturada de
procesos científicos y recursos informativos está
constituida para funcionar gracias al conocimiento:
información más aprendizaje.
La información es un cauce fundamental
para la transmisión del conocimiento. A través de ella
el hombre tiene la posibilidad de ampliar su formación,
dotándolo de valiosos instrumentos que le permiten crear
sus propias opiniones y conformar su modo de actuación.
Nunca como ahora nos habíamos encontrado tan alto en ese
proceso iniciado hace siglos. Los avances de la ciencia
y de la tecnología se construyen sobre bases científicas
que tienen su origen no sólo en razones de estructura
interna, sino también en factores dinámicos, históricos
y filosóficos de la teoría.
Los avances de la ciencia y la
tecnología, la explosión de publicaciones científicas y
técnicas, la revolución de las comunicaciones y la
informática nos sitúan ante una nueva realidad cultural
que no es fácil de definir. En la divulgación
científica, como en la ciencia misma, es importante el
trabajo metódico y regular para conseguir los resultados
deseados, así pues, en la era de la ciencia, la
comunicación del saber se organiza en tres distintas
esferas: aprendizaje a través de la investigación,
sistematización de la enseñanza, y la divulgación de los
resultados de cada proceso.
¿CÓMO OPTIMIZAR TAN ABUNDANTE
INFORMACIÓN?
Frente a la avalancha de datos, la
informática es el principal método que sirve para
canalizarlos con el fin de realizar mejores y más
rápidos trabajos determinados. La información y los
conocimientos científicos que se manejan, cuentan con
tecnologías avanzadas para estar al día. Para evitar la
disociación entre los productores de ésta información y
los receptores; para evitar que la comunicación decaiga
en manipulación a gran escala; para evitar convertirnos
en consumidores pasivos; en analfabetos funcionales
dentro de un entorno sin referencias, debemos clarificar
primeramente el fin y enseguida utilizar los nuevos
medios y tecnologías como herramientas.
En la actualidad, cualquier campo del
saber cuenta ya con una amplia producción documental en
los más variados soportes: los instrumentos para
difundir la información, el servicio de búsquedas
bibliográficas automatizadas, las tecnologías
multimedia, como CD-ROM. Ante esta riqueza de recursos
no se puede no ser indiferentes ni ignorantes de las
transformaciones que se han producido.
¿CÓMO ACCEDER Y USAR LA DOCUMENTACIÓN?
En la actualidad se hace necesario el adiestramiento en
las tecnologías de la informática; hoy día no se puede reducir la
información a un tipo de soportes impresos, sino que debemos:
-
Adquirir y usar con precisión la terminología básica
informativo-documental.
-
Identificar, describir, comparar y utilizar
diferentes soportes de información, localizando e interpretando
correctamente las reseñas informativas.
-
Identificar, describir, comparar y utilizar
diferentes espacios de información y documentación.
-
Utilizar los servicios telemáticos de información.
-
Conocer, valorar y apreciar el mundo de la
información, su desarrollo histórico y tecnológico, sus contextos de
conservación y difusión, su influencia en la vida sociocultural.
¿CÓMO TRASCENDER LA BIBLIOTECA TRADICIONAL, POR EL CENTRO
DE DOCUMENTACIÓN?
Lo que hasta ahora venían siendo las Bibliotecas, se han
ido transformando en Centros de Documentación e información de ámbito
local, nacional e internacional. El centro de documentación es un
espacio para recibir, almacenar y explorar los distintos soportes de la
información. Sus funciones son: recoger información, investigar y
difundir la información. El centro de documentación no se limita a
recoger documentos escritos: libros, revistas, periódicos... sino que
debe integrar y coleccionar otros soportes muy variados, procedentes de
fuentes informales o simplemente tabulares de información: dossiers
elaborados, resúmenes, fotografías, filmes, cintas magnéticas, cintas de
video; y todos los elementos utilizados para producir, reproducir o
transferir un documento o su contenido.
El centro de documentación en su estructura dinámica debe
estar organizado para poder realizar consultas inmediatas y directas, es
decir, dotado de espacios suficientes y medios técnicos adecuados. Estos
centros normalmente comprenden: una biblioteca, una sala de lectura y
documentación, con terminal para computadoras, un local polivalente
donde puedan realizarse trabajos en grupos, un pequeño taller de
reprografía y un local acondicionado para proyección y audición. Tiene
por objeto poner a disposición de los usuarios todo tipo de información
documental, escrita, tabulada, gráfica, fílmica, sonora, etc., que pueda
serles útil.
El caudal de documentación e información gracias a las
modernas técnicas de transmisión y soporte ha facilitado el desarrollo
de estos centros documentales y ha permitido ensanchar los campos en
términos de interdisciplinariedad e interacción, integrando recursos y
resultados de materias afines, ampliando a límites inabarcables el
elenco. Una institución como el centro de documentación, crucial en el
proceso democratizador de la información moderna, difícilmente puede
estar en contradicción con la naturaleza de la sociedad crecientemente
científica que le rodea.
Ante el cúmulo de datos que encontramos en la actualidad,
vemos que el gran reto es lograr ese equilibrio entre información y
verdadero conocimiento. Esto se logra en la coordinación de los tres
momentos del saber expuestos anteriormente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
AMAT, N. La Documentación y sus Tecnologías.
Ed. Pirámide. Madrid, 1994.
SIERRA Bravo, R. Tesis Doctorales y Trabajos
de Investigación Científica. Ed. Paraninfo. Madrid, 1993.
* Tomado de La tarea. La investigación
educativa. No. 10, octubre1998, pp. 82-83.
+ Investigadora del Centro de Investigación y
Difusión de la Educación Preescolar (CIDEP), investigadora del
Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM),
profesora de la Escuela Politécnica de la Universidad de Guadalajara.
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