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Rosa Franquet es
Catedrática de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad
Autónoma de Barcelona. Fuente:
La Iniciativa de la
Comunicación
Introducción
En épocas precedentes, las desigualdades sociales se mantenían debido a la
inaccesibilidad de sectores importantes de la población a la cultura
impresa. Cuando los países desarrollados han conseguido escolarizar casi a
toda su población, este saber si bien es imprescindible, ya no es
suficiente para situarse en un buen lugar del escalafón social. Las
diferencias, los desequilibrios se acentúan entre los que saben y no saben
leer y escribir y entre los que poseen habilidades operativas con las
tecnologías de la información y comunicación (TIC) y los que no.
En los últimos años se ha producido una transformación en la manera de
trabajar, aprender, comunicarnos, divertirnos, en definitiva ha cambiado
nuestra manera de vivir. En este proceso de cambio los ordenadores y la
digitalización de la información han tenido un protagonismo decisivo. No
obstante, la transición de una sociedad analógica a una sociedad digital
ha acarreado importantes desequilibrios y diferencias entre países ricos y
países pobres y entre ciudadanos con y sin acceso a las TIC.
Por ejemplo el parque de ordenadores o el porcentaje de usuarios de
Internet varía entre los países industrializados y éste es un indicador de
vital importancia para saber en que medida la población está preparada
para absorber las aplicaciones interactivas off-line y on line.
Las cifra de ordenadores oscilan entre algo más del 20% de Bélgica a casi
el 50% de los Estados Unidos. En el uso de Internet se comprueba una
diferencia importante entre España y Bélgica que no llegan al 10% y EE.UU.
que casi alcanza el 30%.
Los países con mayor gasto relativo en las tecnologías de la información
respecto a su Producto Interior Bruto son Estados Unidos y Gran Bretaña.
España se encuentra en el nivel más bajo del ranking y si no se actúa para
corregir las distancias pueden producirse, a medio plazo, desequilibrios
importantes.
Las infraestructuras tecnológicas y el costo de los servicios determinan
las posibilidades de acceso de la población y por lo tanto constituyen un
elemento de vital importancia para el desarrollo social. El precio del
servicio es un aspecto trascendente para asegurar, por un lado, una masa
crítica lo suficientemente extensa para potenciar nuevos servicios y por
otro para garantizar el acceso de los sectores sociales más
desfavorecidos. Los países mejor situados son los países nórdicos, Canadá,
EE.UU. y Australia.
El crecimiento de Internet entre la población de los países nórdicos se
debe, además de las razones expuestas y otras consideraciones, al alto
grado de conocimiento del inglés entre la población y a la rapidez con que
se han desarrollado servicios en sueco, finlandés o noruego.
Las diferencias entre países quedan patentes, también, a partir de las
estimaciones de Nua Internet Survey sobre la cantidad de Internautas
mundiales realizadas en septiembre de 1998. La cantidad total de usuarios
era de 147 millones, de los cuales 87 millones se encontraban en EE.UU. y
Canadá, algo más de 33 millones en Europa, 22 millones en Asía y la Zona
del Pacífico, 4,5 millones en Sudamérica, 750 mil en Oriente Medio y sólo
800 mil en el continente Africano.
Los visitantes de Web sites por país nos da otro indicador que refuerza la
tesis del peso específico de EE.UU. frente a todos los demás países y del
inglés como lengua mayoritaria en la red. Según Computer World en enero de
1999 la distribución era la siguiente: 76.500.000 para EE.UU.; 9.750.000
para Japón; 8.100.000 para Inglaterra: 7.140.000 para Alemania; 6.490.000
para Canadá.
Una enorme parte de la oferta disponible en la red procede de norteamérica
y se ha generado en inglés. El idioma juega un papel decisivo y la
distribución global de usuarios según la lengua indica un claro predominio
del inglés que, en el primer cuatrimestre de 1998, se situó en un 70%
según Nua Internet, la OECD y Gemeni Strategic Research Analisy. En la
actual fase de desarrollo de Internet podemos hablar de la existencia de
una concentración geográfica, idiomática y cultural. El flujo de
información dominante se produce en los países del norte, con un claro
predominio de la cultura anglosajona.
El peligro de fractura social no ha desaparecido y la implantación de las
nuevas tecnologías en el contexto del neocapitalismo de finales de siglo
no parece propiciar un modelo de desarrollo sostenible y basado en
criterios de rentabilidad social en vez de en criterios estrictamente
económicos. Con un modelo de desarrollo economicista los medios de
comunicación y sobretodo los medios audiovisuales son casi la única fuente
de información y entretenimiento para un importante sector de la
población.
En consecuencia, el periodista o el comunicador tiene un papel destacado
como mediador social, ya que su tarea consiste, a grandes rasgos, en
ofrecer a su público aquellos acontecimientos o aquellas historias que
considere relevantes o interesantes para su audiencia. Esta tarea, además,
se ve ampliada debido a la proliferación de nuevas iniciativas y
plataformas digitales capaces de hacer llegar al público una oferta
informativa, educativa o lúdica muy superior.
1. Las industrias culturales en constante transformación
La desaparición de los monopolios u oligopolios radiotelevisivos en los
distintos países europeos, en la década de los ochenta, ha generado una
multiplicación de la oferta radiofónica y televisiva con la consiguiente
transformación del panorama audiovisual. Diversos autores se han ocupado
de este fenómeno y se pueden consultar sus obras si se quiere profundizar
en el mismo (Iseppi y Richeri, 1980B 1980; Bustamante 1990, Richeri 1994;
de Moragas y Garitaonandia, 1995; Álvarez, 1997; Prado, 1995 y 1999).
La liberalización de las telecomunicaciones en Europa ha permitido la
entrada en el panorama audiovisual de nuevos actores, ha acelerado el
proceso de convergencia entre sectores de naturaleza distinta
(informática, telecomunicaciones, electrónica, industrias culturales) y ha
incrementado la competencia a escala planetaria. Las empresas han vencido
inercias anteriores y disponen a aprovechar el excedente generado con las
inversiones tecnológicas precedentes. Un proceso inconcluso que afecta a
la mayoría de países y que se manifiesta con los ritmos distintos.
Las tecnologías de la Información y comunicación (TIC) se han implantado
de manera desigual y en este proceso las diferencias pueden ser
infranqueables sino se plantean políticas correctivas.
En países como España, Italia o Gran Bretaña el servicio de cable es
testimonial frente a Alemania y Finlandia que cuentan con alrededor del
50% de penetración. En telefonía móvil Finlandia e Italia se sitúan a la
cabeza de los países con más usuarios y finalmente por lo que respecta a
los satélites Alemania dispone del mayor % de antenas parabólicas.
El crecimiento de las infraestructuras y el aumento del parque de
terminales informáticas ha provocado una proliferación de nuevos servicios
relacionados con el sector de los nuevos soportes digitales. Según los
datos de Data Monitor, el año 1997 se vendieron en la Unión europea 61
millones dÕEcu en CD-ROM, esto siginifica unos 10.125 millones de pesetas
y está cifra alcanza los 2.700 millones dÕECU, unos 449.242 millones de
pesetas, si se hace el cálculo de las ventas de software interactivo.
El sector audiovisual se encuentra en un momento de expansión como
consecuencia de la posibilidad de distribuir las imágenes mediante
soportes distintos. Los sistemas de distribución on line, a través del
ordenador o la televisión permiten proponer al público nuevos productos y
servicios y a su vez rentabilizar el material audiovisual almacenado. La
televisión un aparato destinado a la sala de estar y el ordenador
emplazado en el despacho se encuentran en el espacio común de Internet,
gracias a los avances tecnológicos. En resumen, la producción audiovisual
sobre Internet está modificando el tradicional paisaje mediático mundial.
2. Ordenador / televisor habilidades compartidas.
La popularización del ordenador personal ha tenido implicaciones en la
manera de trabajar, aprender, divertirnos, etc. y ha dado lugar a una
importante industria de aplicaciones interactivas multimedia. Las
distintas plataformas de videojuegos (Nintendo, Sega, PlayStation) han
causado una profunda transformación en el ocio de muchos individuos, pero
en especial del sector juvenil. Los adolescentes tienen una aproximación
distinta a las nuevas tecnologías y podemos hablar de comportamientos
lúdicos en términos generacionales.
La Net-generation se refiere aquellos jóvenes que en 1999 tienen edades
comprendidas entre los 2 y 22 años. Algunos de estos jóvenes no disponen
de acceso a Internet, pero la mayoría de ellos tienen algún grado de
habilidad con los soportes digitales. Una inmensa mayoría de adolescentes
de los países industrializados sabe utilizar el ordenador, tiene una
experiencia importante con el entretenimiento interactivo, gracias a los
CD-ROMs i a los videojuegos. Estos mismos jóvenes son los que alimentan
los chats temáticos, utilizan el correo electrónico o interactúan con
juegos en la red.
Las diferencia de consumo entre generaciones es evidente. Los más jóvenes
prefieren destinar su tiempo a los ordenadores, a los medios
audiovisuales, la música, la red, los videojuegos o el vídeo.
Los datos prospectivos apuntan hacia una importante incorporación de los
más jóvenes al consumo de las aplicaciones on line y por lo tanto seguir
la evolución de Internet es crucial para entender los cambios en el
consumo mediático.
Internet ha crecido en el número de ordenadores conectados, en usuarios y
en contenidos y servicios. Esta evolución se ha producido en un tiempo
récord, apenas 4 años, y el aumento exponencial de cibernautas ha creado
desequilibrios, problemas de gestión, legislativos, de seguridad, de
saturación, etc. En términos comparativos la radio tardó 35 años en
conseguir 50 millones de oyentes, la televisión 13, el cable 10, e
Internet los ha alcanzado en apenas 3 años.
La evolución tecnológica continuada obtiene su punto de inflexión a partir
de que un conjunto significativo de la población tiene acceso a Internet y
se dispone de una masa crítica suficiente para absorber una parte
importante de los servicios disponibles. El proceso ha sido largo.
Internet existe desde hace más de una década, pero ahora ya nadie duda de
su enorme impacto social y los medios, como lo han hecho otras industrias
culturales, han reaccionado acercándose a la red e implementado distintos
servicios.
Las posibilidades de conexión repercuten de manera decisiva en los
públicos y el impacto puede incrementarse en los próximos años a partir de
la disponibilidad de la banda ancha o a través de la generalización del
cabe módem. Estamos hablando de una transformación que la Comunidad
Europea ha estimado para los próximos años con las siguientes cifras: 80
millones de europeos de los 15 países miembros serán usuarios habituales
de las redes de Información y comunicación y las transacciones anuales
directas o indirectas relacionadas con el uso de las redes se estima en
500 billones de euros.
La red ha demostrado su potencial como instrumento eficaz para las
transacciones electrónicas. El comercio electrónico ha sido un motor
esencial para atraer la inversión de multitud de firmas hacia Internet. El
volumen de intercambios comerciales on line no ha dejado de crecer año
tras año. El porcentaje de usuarios que busca información on line de un
determinado producto antes de comprar es cada vez más elevado. Según
Nielsen Media Research en 1995 lo hacía un 15% de los usuarios de Internet
norteamericanos y en 1998 la cifra alcanzó el 39%. Ahora ya nadie duda de
la trascendencia de los cambios en curso y de la importancia del comercio
electrónico.
En la línea de la transformación tecnológica debemos detenernos en la
convergencia del ordenador y la televisión apuntada por distintos
especialistas. De este encuentro no parece factible esperar grandes
transformaciones en el consumo televisivo en los próximos años. Nos
referimos a que el telespectador va a continuar con una actitud pasiva o
semi-pasiva, donde la interacción se limita a escoger un determinado
programa en detrimento de otro o a fragmentar el visionado en múltiples
imputs sucesivos y casi simultáneos gracias a las funciones del
telecomando. Ahora, es difícil pensar en realizar la declaración de renta
utilizando el televisor o escribir un informe para el consejo de
administración o redactar un trabajo para la escuela en el televisor. En
nuestra cultura existe una predisposición a asociar el aparato de
televisión con un instrumento dedicado a la diversión, más que como un
artilugio destinado al trabajo intelectual o profesional.
La convergencia TV+PC, aunque evidente, no permite augurar un cambio de
actitud radical por parte de los telespectadores. La evolución tecnológica
del aparato no es lo importante, lo realmente trascendente es lo que la
gente va a realizar con él y cómo las nuevas prestaciones van a responder
a las necesidades específicas de la audiencia. Aunque se pueda ver
televisión en el PC y el televisor pueda realizar tareas similares a un
ordenador parece acertado pensar que cada aparato va a continuar
coexistiendo de manera separada y va a ser usado para efectuar tareas
diferentes.
Esta afirmación no implica deducir que no se producen cambios en el
consumo mediático. El último estudio anual sobre el consumo de los
norteamericanos adultos realizado por Fairfield Research (1999) muestra
como la gente dedica menos tiempo a mirar la televisión o a leer los
periódicos y por el contrario incrementa su tiempo de conexión a Internet.
Las ideas centrales del estudio apuntan hacia un incremento considerable
del tiempo dedicado a los medios interactivos. Si se tiene un ordenador en
casa desciende el consumo televisivo o el tiempo dedicado a leer el
periódico. Si se tiene conexión a Internet en el hogar baja también la
escucha radiofónica y discográfica. En 1995, la media de tiempo utilizado
en el uso de programas de ordenadores, (la mayoría de las veces en el
lugar de trabajo), de vieojuegos, de trabajo on line se situó como
promedio en 53 minutos. En 1999 el norteamericano dedica unas 3 horas y
media a los medios interactivos. El crecimiento mayor se ha producido en
las conexiones on line.
La pérdida de lectores de los periódicos o el estancamiento de los mismos
en muchos países ha obligado a los editores a redefinir su espacio en el
conjunto de los más media. Este estancamiento en el crecimiento de la
audiencia, o su descenso, se detecta en muchos medios de comunicación. A
su vez la competencia de nuevas ofertas informativas y lúdicas a través de
los soportes digitales incide en este proceso e impulsa a las empresas de
comunicación líderes en los respectivos mercados a ostentar una posición
dinámica con respecto a su presencia en Internet.
Aunque los datos se refieren a la realidad norteamericana en Europa los
efectos de la conectividad han planteado serios interrogantes a los
medios. Por ejemplo, secciones características y propias de los medios
impresos como los anuncios clasificados se han desplazado a la Red y la
respuesta tímida de los editores ha sido lanzar Web sites para contener el
trasvase de sus clientes a otras publicaciones on line. El crecimiento de
los usuarios on line ha provocado una cierta convulsión en todos los mass
media y la reorientación de la actividad se ha presentado como inevitable.
3. La incertidumbre de los medios de comunicación ante el fenómeno
Internet
Hasta el momento presente, los medios de comunicación tradicionales
(prensa, radio, televisión) han condicionado su producción a las
limitaciones impuestas por cada soporte. No obstante, los nuevos sistemas
de transmisión de información on line han permitido a los periódicos,
revistas, estaciones de radio o televisiones ensanchar su campo de
actuación y las fronteras anteriores de cada medio de comunicación han
empezado a desdibujarse.
Los medios de comunicación miraron con cautela el fenómeno de Internet. El
1994 no existían estaciones de radio o televisión en la Red, algunos
periódicos norteamericanos habían empezado sus primeras tentativas para
estar presentes. En 1996 se contabilizaban unas 500 estaciones de
televisión y 1.900 estaciones de radio, a principios de 1998 la cifra
aumentó a + de 800 televisiones y más de 5.000 radios sólo en los EE.U.U.
En la actualidad, la mayoría de periódicos, radio y televisiones tienen
una presencia on line. Si bien en el primer momento los periódicos
volcaron su edición de papel en la red, ahora existen algunos proyectos
más ambiciosos que contemplan la realización de temas específicos para la
edición on line y la incorporación de recursos audiovisuales más
atractivos para su audiencia.
Las empresas radiotelevisivas crearon, en la primera época, unas páginas
web destinadas a la promoción de su programación y sus estrellas. A este
primer estadio le ha seguido una actitud más creativa y ahora la red se
usa para suministrar noticias sobre la estación, sus personas, su
programación, pero para ofrecer, también, material informativo. Un número
significativo de estaciones ha potenciado los chats con los productores o
protagonistas de series o espacios informativos, han solicitado feedback
acerca de la programación, han testado determinados contenidos, han
descubierto nuevos temas gracias a la comunicación más estrecha con la
audiencia. Los recursos destinados por algunos networks a la producción on
line empiezan a ser significativos, ya que el número de visitantes crece
mes a mes.
Esta ola expansiva de las redes ha arrastrado a los medios de comunicación
y tras vencer el escepticismo inicial los principales periódicos, radios y
televisiones han desarrollado sus aplicaciones interactivas. La industria
del cable en EE.UU. tardó 20 años en ofrecer alrededor de 60 canales
televisivos, por el contrario la oferta de Internet no deja de crecer
exponencialmente y nadie sabe con exactitud el volumen de las aplicaciones
disponibles. Algunas fuentes han evaluado este crecimiento en más de 3.000
nuevas Webs sites diarias y los mejores buscadores son incapaces de
localizar muchas de éstas ofertas. La mediación tecnológica no es
suficiente para resolver las necesidades actuales de los consumidores de
información on line.
Los portales especializados en contenidos audiovisuales concentran la
audiencia y se posicionan en el mismo espacio virtual al que han accedido
los medios audiovisuales. Las disputas, por una cuota de mercado lo
suficientemente grande para atraer a los anunciantes, se manifiesta de
distintas maneras. Una política para atraer empresas afines, campañas
publicitarias más agresivas, implementación de nuevos servicios gratuitos,
etc. todo ello con el objetivo de atraer nuevos visitantes y fidelizar la
audiencia.
La empresa informativa necesita utilizar todos los recursos a su alcance
para decantar a su favor la disputa por el liderazgo entre los distintos
actores presentes en la red. En la actualidad, se pueden conocer las
preferencias de los visitantes de sus webs sites, a que historias la
audiencia ha dedicado más atención, etc.; ya que el internauta deja rastro
allí por donde pasa y con toda seguridad estas posibilidades van a
repercutir en la programación de los contenidos. La tiranía de la
audiencia no parece diluirse en los medios on line debido a la competencia
que plantean las nuevas empresas de comunicación que sólo operan en la
red, desde las publicaciones electrónicas, a las "InternetStation" o las
televisiones on line.
Algunos radiodifusores han empezado a pensar seriamente en cambiar la
manera cómo plantean la obtención de beneficios. Los modelos de
producción, distribución y comercialización de sus productos se van
adaptando a la nueva realidad. La sinergia entre los medios de
comunicación tradicionales y sus divisiones on line puede ser muy
fructífera y de hecho, tras el escepticismo inicial, la mayoría de
broadcasters están presentes en la red y se disponen a lanzar nuevos
servicios.
Las estrategias utilizadas por las grandes empresas de comunicación han
dado sus frutos. La publicidad de sus webs en los programas regulares de
radio, televisión o los anuncios en la prensa ha generado un flujo
constante de su audiencia hacia sus aplicaciones on line. Esta es una
ventaja de los medios electrónicos que pueden incitar directamente a su
público hacia sus webs para complementar, ampliar o buscar nuevos
contenidos.
Los estudios realizados, hasta el momento, indican que una de las
principales actividades del internauta es buscar información y utilizar el
sistema para comunicarse a través del correo electrónico, los chats, etc.
Los medios de comunicación pueden satisfacer las necesidades de los
cibernautas y tienen a su favor una larga experiencia en este terreno. Por
otra parte, la producción de una web resulta menos costosa ya que se
dispone de gran cantidad de material audiovisual que puede reutilizarse
con un costo muy bajo.
La sinergia entre el medio convencional y su servicio on line es vital
para fidelizar al público en la etapa actual de desarrollo de la red. Pew
Research Center ha detectado, a través de un estudio, que el 41% de las
personas que van a Internet quieren más información acerca de historias
que primero han visto en la prensa, radio o televisión.
El sistema on line permite conocer a los emisores cual es el grado de
aceptación de los distintos contenidos y servicios. La interacción entre
emisor y receptor es ahora más fluida y en un futuro estos inputs deberán
contribuir a mejorar la oferta programática.
Las redes de banda ancha, la radio y la televisión digital, las
transmisiones a través de la telefonía móvil van a replantear la manera
cómo se produce, empaqueta y suministra la información y a su vez la
manera de generar contenidos o reaprovechar los ya existentes.
En este contexto de cambio tecnológico, la sociedad necesita, con la
multiplicación de las fuentes de información, gestores de Información,
moderadores de procesos comunicativos, dinamizadores, etc. Personas
(comunicadores) con habilidades suficientes para facilitar el flujo de
información entre los distintos actores sociales y con capacidad para
aprovechar al máximo las herramientas digitales disponibles. Es en este
sentido es en el que podemos hablar de comunicadores en vez del término
restrictivo de periodistas.
Las estimaciones realizadas por empresas norteamericanas nos aportan datos
relevantes sobre las dimensiones del fenómeno Internet y su impacto en los
mass media. Jupiter Communications (febrero de 1998) establece que hay
95,4 millones de hogares con ordenadores personales en el mundo y
aproximadamente en la mitad (45,2 millones) de estos hogares existe una
conexión on line. Los datos disponibles de los estudios de audiencia sobre
Internet en los EE.UU. confirman una tendencia de crecimiento constante,
pero el dato más interesante a tener en cuenta es la llegada de un nuevo
tipo de usuario a Internet tipificado como el americano medio. Un 25% de
los nuevos internautas durante el año 1997 correspondían a una persona con
nivel de estudios más bajo y con menos ingresos. Este es el target
específico de la televisión de tipo generalista y por lo tanto la
actividad de los broadcasters en las redes resulta necesaria e
imprescindible si se quiere continuar disfrutando de una relación
privilegiada con los consumidores.
En la actualidad el individuo dispone de nuevas posibilidades de consumo
mediático y todavía no se ha encontrado "el interlocutor" que oriente al
visitante ante el magma incesante de mensajes. Los medios de comuniciación
tienen una credibilidad ganada a lo largo de muchos años de actividad y
cuentan con personajes visibles que respaldan un trabajo periodístico
riguroso y veraz. En el momento presente la red no cuenta con su
equivalente y por lo tanto se produce un vacío entre el emisor y el
cibernauta.
La obtención de información se puede realizar en webs, bases de datos,
chats, newsgroups a cualquier hora del día si se dispone de la conexión en
el hogar. El internauta puede escoger un emisor afincado en cualquier
lugar de la tierra y puede decidir quién le suministra la información de
mayor calidad. Estos cambios en los parámetros de espacio obliga al
proveedor de servicios on line a pensar en términos globales.
Las grandes cadenas multimedia generan un volumen de información de
actualidad considerable y el dominio de las estrategias de difusión y de
las técnicas de gestión de este contingente de contenidos se vislumbra
como crucial para la rentabilidad empresarial. Por el momento, los
portales y las empresas comunicativas más importantes ha sabido atraer
audiencias millonarias y pretenden recoger los beneficios de su saber
hacer. No obstante, todo hace pensar que estas habilidades van a ser
insuficientes a corto plazo y en este contexto cabe preguntarse acerca del
papel que puede desempeñar el comunicador en el segundo milenio.
4.El profesional de la comunicación: un nuevo concepto.
El mercado laboral está sufriendo una importante transformación. Se ha
evaluado en más de 100.000 los nuevos puestos de trabajo relacionados con
la sociedad de la Información que todavía no están cubiertos en Europa y
los estudios prospectivos estiman que son necesarios unos 500.000 hasta
finales de 2002. Estas previsiones de creación de empleo no presupone que
no van a destruirse otros ya existentes y por lo tanto no debemos
interpretarlos sin considerar esta posibilidad. La clave para entender
cómo están cambiando los distintos roles profesionales es conocer las
transformaciones generadas por los avances tecnológicos, evaluar sus
consecuencias sociales y determinar las necesidades en materia de
comunicación que tiene la población.
Las industrias culturales demandan nuevos especialistas adiestrados en el
uso de los ordenadores, con conocimientos acerca de cómo gestionar la
información en distintos soportes y que sepan moverse en el entorno de
Internet. Estas necesidades se han hecho extensibles al colectivo de
periodistas y/o comunicadores que deben crear historias susceptibles de
ser difundidas en distintos formatos y medios. Los periodistas que
trabajan en un medio convencional necesitan conocer las herramientas para
aprovechar las ventajas y posibilidades que ofrecen. Los comunicadores on
line deben dominar todos estos recursos incluso con mayor destreza.
El periodista deberá conocer todas las rutinas productivas de un
determinado medio de comunicación y además ser capaz de editar el material
en formatos y soportes distintos e intercambiables (desde un vídeo para un
telediario hasta un frame para una página web). Las sinergias entre los
medios impresos, sonoros, audiovisuales así lo exigen. Las empresas
informativas solicitan este tipo de personal polivalente y adaptable a
entornos de trabajo diferentes y más dinámicos.
La proliferación de ofertas en Internet ha hecho pensar a algunos que el
trabajo del periodista puede llegar a ser irrelevante, que con la conexión
a las redes el usuario puede obtener la información que precisa en cada
momento. El internauta puede acceder a las fuentes sin intermediarios y
entonces la pregunta es ¿Por qué y para qué se necesita al periodista?. A
nuestro entender el papel del mediador no va a desaparecer y estamos más
de acuerdo con los que piensan que los periodistas, los expertos en
comunicación "son más necesarios ahora que nunca si se quiere salir de la
avalancha de información que proporciona Internet, los cientos de canales
de televisión y los servicios de agencia (...) Los periodistas tendrán que
ser quienes nos aclaren qué es importante y qué no; quienes nos alerten
sobre las amenazas potenciales que puedan estar surgiendo, cumplimentando
así la denominada función de vigilancia o de canalización de la
atención,la "agenda-setting" que se le adjudica a los medios
periodísticos". (Weaver: 1998, 223).
Con más y más información disponible necesitamos alguien que nos ayude a
discriminar lo trascendente de lo irrelevante, la información de calidad
frente a la información reproductiva de escaso valor significativo.
Estamos de acuerdo con el profesor Weaver de la Universidad de Indiana
cuando dice que a medida que haya más y más información rápidamente
accesible a través de los ordenadores y televisores domésticos conectados
a Internet, necesitaremos que alguien nos ayude a dar sentido a todo esto
y señalarnos lo que es verdaderamente importante y cierto, y lo que no." (Weaver:1998,
224).
En definitiva, una mediación de autentificación con la suficiente
credibilidad para que nos aclare que es un rumor y que son hechos
probados. Esta tarea no debe dejarse en manos de las personas encargadas
de las relaciones públicas o los publicitarios que tienen como objetivo
beneficiar y promocionar su empresa o institución. La práctica
periodística rigurosa no abunda en nuestros días y la tiranía de las
audiencias ha decantado a muchos medios a aceptar un tratamiento
periodístico sensacionalista y ha obligado a los profesionales a recurrir
a prácticas poco éticas. La línea de separación entre información y
entretenimiento cada vez es más tenue y los géneros periodísticos clásicos
dejan lugar a espacios de "infoentretenimiento". La frontera entre
información y opinión no se establece con claridad, así como tampoco entre
información y publicidad.
Todos estos conflictos se reproducen con mayor virulencia en Internet y se
le añaden algunos específicos, como es la dificultad de encontrar un
editor que se responsabilice de los contenidos. Los mecanismos de los
usuarios para distinguir una fuente fiable de la que no lo es, resulta
insuficiente y por lo tanto, parece factible pensar que el papel mediador
del comunicador riguroso y reconocido no va a diluirse en la amalgama de
los bits.
Es difícil prever como deben ser los perfiles laborales de estos
trabajadores, pero si podemos destacar algunos aspectos recogidos en
distintos trabajos de campo que nos ayuden a interpretar cuál es la
situación actual. Una encuesta realizada a una muestra de 109 estaciones
afiliadas a las principales cadenas de televisión de los EE.UU. presentes
en los principales mercados. (Williams: 1998) quería conocer si los
periodistas usaban los ordenadores y las redes de información (e-mail, www.,
Newsgroups, FTP. Telnet, Listas de distribución, etc.) y cuáles de estos
servicios eran los más frecuentados.
La mayoría de los consultados contestaban que el WWW y el e-mail son
herramientas muy eficaces de newsgathering y estaban de acuerdo en que su
uso mejora dichas técnicas. El 95% de los encuestados afirmaba que estas
habilidades deberían enseñarse como parte del curriculum universitario en
las carreras de periodismo.
Los preguntados constataban, además, que a través de los sistemas on line
se tiene acceso a fuentes que con anterioridad no estaban disponibles y se
obtienen nuevas historias que de otra manera no aparecían. En resumen, el
uso de Internet se efectuaba por tres razones principales:
- 1.- Para obtener las bases, los antecedentes, de reportajes,
noticias de investigación, "breaking news".
- 2.- Para acceder a las fuentes gubernamentales, desde las agencias
Federales, al Departamento de Defensa o a la multitud de bases de datos
de las instituciones.
- 3.- Para obtener fuentes potenciales, de expertos específicos no
disponibles con métodos anteriores.
Esto no significa
que el proceso se haya transformado por completo, los periodistas
radiotelevisivos continúan usando métodos tradicionales para obtener
información, pero ahora han incorporado otros recursos. Los comunicadores
al utilizar los sistemas on line acceden a un sin fin de informaciones con
gran rapidez y llegan a datos que antes, con las tradicionales técnicas de
recolección de la información, no estaban disponibles. Internet, por lo
tanto, es una nueva herramienta que facilita la contextualización, el
contraste y la pluralidad de fuentes. El uso eficaz de los distintos
recursos disponibles puede contribuir a una práctica periodística más
rigurosas y plural, pero no la garantizan. Las empresas periodísticas
deben entender que la credibilidad es su patrimonio y por lo tanto es
preciso dar el tiempo suficiente a sus trabajadores para que verifiquen,
contrasten y luego editen. El editor debe asumir su responsabilidad cuando
lanza cualquier información a través de la red, ya que si no lo hace
cualquiera puede ocupar su lugar.
Por otra parte, los profesionales de los medios on line se encuentran
sometidos a más presión, sí cabe, que los periodistas tradicionales. La
rapidez es un valor en alza y esa prioridad repercute en el trabajo final.
La inmediatez con la que se debe suministrar el contenido y las diferentes
calidades de información que circula por la red desemboca en la
precipitación y en muchos casos en errores importantes. Los escasos
sueldos, la precariedad laboral es una constante en la mayoría de medios
de comunicación y en las empresas on line y esta situación no potencia una
práctica profesional de precisión.
Los periodistas cuando se desplazan a los medios on line, necesitan pensar
en términos más visuales, pero el periodismo bien hecho en Internet se
rige por los mismos cánones deontológicos y éticos que el periodismo
escrito o audiovisual. Estamos de acuerdo con David Randal "Deberíamos
concebir la ética como un conjunto de maneras prudentes de actuar en lugar
de cómo un conjunto de principios. Deberíamos tratar de establecer unas
directrices que nos ayuden a planificar nuestro trabajo para que sea lo
más veraz posible y lo menos susceptible de ser puesto en cuestión"
(1999:121).
En estos momentos, los comunicadores del futuro necesitan habilidades
específicas en el manejo del enorme flujo de información disponible en la
red, pero también necesitan criterios claros para hacer frente a la
tendencia dominante de un periodismo descafeinado "light", que suministra
un flujo ininterrumpido de acontecimientos sin la consiguiente
contextualización o verificación.
Los pocos estudios disponibles señalan lagunas importantes en la formación
de los profesionales en ejercicio. Las transformaciones tecnológicas,
entre otras razones, son las causas de estos desfases. El Instituto
Catalán de Tecnología realizó una investigación en 1998 con el fin de
detectar y prever las necesidades de formación, actuales y futuras de los
profesionales de la comunicación en las redacciones de los cuatro medios
(Prensa, Radio, Televisión e Internet). El trabajo quería detectar los
colectivos con mayores dificultades para adaptarse a las nuevas
tecnologías según cuatro situaciones laborales preestablecidas: redactor/a
en plantilla, colaborador/a, persona autónoma sin contrato ni estabilidad
y recién titulados en prácticas.
En el ámbito de la prensa se contestaron 30 cuestionarios, en radio 23, en
televisión 21 y en Internet 31. En los cuatro medios las necesidades de
formación para los distintos colectivos laborales eran muy similares
aunque en todos ellos los trabajadores de plantilla reflejaban un ligero
valor superior. Los aspectos remarcados sobre los que se debería tener
mayor conocimiento se pueden resumir en: Internet como medio de
comunicación y como fondo documental, ofimática, comunicaciones móviles y
manipulación de la señal digital en los distintos formatos texto, audio,
vídeo, etc.
El estudio indica como todos los profesionales de los medios de
comunicación, desde los más antiguos a los recién incorporados, precisan
cubrir déficits de formación para desempeñar su rol profesional con total
éxito.
Observar las deficiencias, en el colectivo responsable de elaborar los
contenidos de los medios de comunicación tradicionales y los mensajes on
line, nos ilustra acerca de los retos que deben superar tanto las empresas
periodísticas como los centros de formación. El ciudadano precisa nuevos
mediadores capaces de resolver las necesidades de comunicación e
información inherentes a los nuevos estilos de vida adquiridos en la
recién estrenada Sociedad de la Información.
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