Tres son las
razones por las que no hay periodistas ambientales: las noticias
ambientales generalmente son de escaso interés, los editores y
directores no gustan de ellas y no es prestigioso ser un periodista
ambiental.
Para ejemplificar
la situación debo mencionar tres casos: la deforestación en Costa Rica
no se produjo repentinamente hasta alcanzar el 75 por ciento del
territorio. Ocurrió gradualmente en los últimos 50 años.
La capital de
México o el Distrito Federal (DF) es la urbe con la mayor
contaminación del mundo, pero el fenómeno no fue súbito: se fue
poniendo peor cada año, hasta que llegó a los niveles alarmantes de
hoy.
El lago Managua,
en las cercanías de la capital de Nicaragua, está plagado de
desperdicios, pero tal cosa no ocurrió de un día para otro, sino a lo
largo de una buena cantidad de años.
De ocurrir
semejantes eventos de la noche a la mañana, las manifestaciones en las
calles hubieran proliferado, los gobiernos hubieran tenido que actuar y
muchas cabezas hubieran caído.
Los medios de
comunicación cubren regularmente estos temas con uno o dos reportajes
al año, sin brindar nueva información o soluciones potenciales. Solo
informan sobre el deterioro gradual de la situación, como si fuera
normal vivir con deforestación, aire insalubre y agua contaminada.infotrop@sol.racsa.co.cr
Las noticias
ambientales sorprenden cuando hay un derrame accidental de petróleo o
de productos químicos tóxicos. Entonces los medios de comunicación
hacen un trabajo responsable que cubren los hechos y alertan al
público. Se incluyen en esa responsabilidad los necesarios reportajes
de seguimiento.
Derrame
de diésel en Costa Rica
Recientemente
hubo un derrame de aproximadamente 3.000 galones de diesel en Puerto
Caldera de Costa Rica. El diario “La Nación” publicó un buen
reportaje sobre el accidente, explicando los hechos todo lo bien que
pudieron determinarlo sus periodistas en sólo 12 horas. La
periodista Irene Vizcaíno consiguió la opinión de un biólogo que
alertó sobre los daños por el derrame en la flora y en la
fauna.
Al día siguiente
“La Nación” publicó una nota de seguimiento explicando el
accidente con todos los detalles y centrándose en los procedimientos de
limpieza. Dos semanas después, el mismo diario, publicó una
investigación periodística, según la cual el puerto no tenía
un plan de emergencia para enfrentar rápidamente lo ocurrido,
existiendo el peligro de que una situación similar ocurriera en la
costa caribeña de Costa Rica. Otro periodista resumió una
historia de accidentes similares y describió el impacto potencial de
tales derrames en el ambiente marino.
Este es un
ejemplo de periodismo ambiental tratado en profundidad, bien balanceado
y responsable, que merece reconocimiento, pero, lamentablemente, es
bastante raro.
Diarios
critican a responsables
Las historias
ambientales en los diarios tienden a criticar las políticas de
gobierno, así como las actividades contaminantes de los sectores
comerciales e industriales. Así lo hizo “La Nación” de Costa Rica
en sus reportajes.
Los políticos y
hombres de negocio son personas poderosas. Los medios de
comunicación dependen de ellos para obtener publicidad. Pocas
empresas quieren un aviso suyo junto a una historia que critica la
inhabilidad del gobierno para detener la tala ilegal en una zona
protegida.
Tampoco quieren
pagar por tiempo en el aire, en radio o televisión, luego de un informe
sobre cómo algunos helechos que se importan están contaminando las
fuentes de agua potable.
Por otro lado, es
difícil convencer a un editor respecto a los méritos de las noticias
ambientales. Hacer una buena investigación sobre un asunto
ambiental requiere de tiempo y recursos. Los medios de
comunicación, usualmente, tienen un déficit de personal y pocas veces
un editor permite que se dedique más de un día para una historia o
está dispuesto a pagar los costos de una larga investigación fuera de
la ciudad.
Si un jefe de
información no está entusiasmado con el tema sobre el que un
periodista escribe, es poco probable que avance en su carrera. Los
periodistas ganan reconocimiento y distinciones y logran promociones
cuando cubren noticias importantes o de gran impacto sobre temas de
interés
Los periodistas ambientales
raramente reciben premios o se vuelven famosos. Por lo tanto,
pocos periodistas jóvenes aspiran y se esfuerzan para convertirse en
excelentes periodistas ambientales.
Formas
de cambiar la situación
La situación es
difícil pero se puede mejorar la cobertura relacionada con el medio
ambiente, con la aplicación de una serie de recomendaciones a los
grupos conservacionistas, gobiernos y otros sectores que brindan
información a los medios, para que los periodistas escriban mejores
historias ambientales.
Los periodistas
necesitan más fuentes de información que sean confiables y deben
esforzarse en escribir en forma equilibrada. Al escribir sobre temas
ambientales, no deben usar la jerga o términos científicos que los
lectores no entienden.
Además, deben
escribir más sobre biodiversidad y no solo sobre eventos ambientalistas
urbanos y escándalos. Deben hacer un mejor trabajo y practicar lo que
se conoce como “periodismo preventivo”, es decir, adelantarse a los
acontecimientos.
Responsabilidad
de las fuentes
Los periodistas
que quieren brindar información actualizada y profunda sobre un
determinado tópico ambiental o que desean incluir diferentes puntos de
vista en un tema de controversia, a menudo no pueden hacerlo, porque no
saben a quién llamar para obtener información de fondo o conseguir
citas o pronunciamientos.
Los periodistas
necesitan una lista de expertos de cada organización, con todos los
datos y direcciones, para acudir a ellos a fin de tratar un tema
determinado. Esa lista debe ser actualizada anualmente y las personas
que consten en ella deben estar disponibles para responder los llamados
de los medios en cualquier hora o situación.
Se debe
establecer un sistema para manejar estas llamadas, asegurándose que
cada cual conozca su responsabilidad, tanto el periodista como el
vocero. En cada organización debe haber, al menos, una persona
disponible para responder a los periodistas, con capacidad para pasar la
llamada al experto apropiado o tomar mensajes que sean respondidos a la
brevedad posible, e incluso, transmitir la llamada a otra organización.
Responsabilidades
de los periodistas
Los informes
periodísticos frecuentemente carecen de equilibrio: no presentan los
diferentes puntos de vista de los temas en controversia.
Los periodistas
escriben artículos sobre lo que escucharon en una conferencia de prensa
del gobierno o informan sobre protestas públicas de grupos
conservacionistas, sin entrevistar o recabar la opinión de la parte
contraria. Creen que cuando un funcionario de alto rango efectúa una
declaración, automáticamente está haciendo noticias, y no hace falta
incluir comentarios de las personas que están en desacuerdo. También
dicen que si un grupo conservacionista lleva a cabo una protesta muy
ruidosa, el evento ya de por sí es noticia, por lo que no hacen falta
los comentarios de las autoridades de gobierno.
Las
organizaciones que no están de acuerdo con una declaración oficial
deben estar preparadas para responder con una declaración pública a la
que tienen pleno derecho que se publique. Se la pueden transmitir
en un comunicado de prensa que se envía por fax a los medios de
difusión más importantes o con llamadas telefónicas a los medios para
ofrecerles una entrevista con el director ejecutivo de la
organización.
Como las
organizaciones públicas o privadas no pueden garantizar que los medios
de comunicación vayan a ellos, necesitan ir a los medios, especialmente
en asuntos que consideran claves.
Manejo
de temas especializados
La mayor parte de
los periodistas tiene poco entrenamiento sobre temas ambientales.
Como muy pocas veces cubren estos tópicos, no tienen muchas
oportunidades de familiarizarse con nuevos términos o conceptos.
A menudo escriben reportajes en donde simplemente transcriben la
información que recibieron, aun cuando no la entiendan. Si no
pueden entender sus reportajes, pocas son las posibilidades de que sus
lectores los comprendan.
Para hacer más
difícil la situación, los científicos hablan en su jerga complicada,
y usan términos que muy pocos pueden entender a menos que sean
expertos.
Los periodistas
deben asistir a seminarios sobre temas ambientales, corredores
biológicos, manejo de vida silvestre, desechos agrícolas y
tecnologías limpias y otra infinidad de temas
especializados.
Si una
organización inicia la aplicación de una iniciativa ambiental, no debe
esperar que los periodistas entiendan sus complejidades, a no ser que
exista el tiempo suficiente para explicárselo. Deben realizarse
talleres de información y entregarla con los hechos claramente escritos
y descritos. Se requiere facilitar una lista de términos relevantes con
definiciones y los expertos que dicten los talleres deben ser buenos
comunicadores.
Biodiversidad
vs. eventos ambientales urbanos
En pocas
oportunidades los periodistas escriben historias sobre biodiversidad o
recursos naturales. En cambio su trabajo lo enfocan sobre asuntos
relacionados con las ciudades, como contaminación del agua o aire o
manejo de basura.
Esto no es
sorprendente ya que la mayor parte de los lectores son personas que
viven en áreas urbanas o cerca de ellas. Es razonable que el
público esté más interesado -por ejemplo- en los efectos sobre la
salud cuando se bebe agua contaminada que en los esfuerzos por salvar a
una especie de mariposa que habita en un bosque distante.
Los periodistas
deben tener la oportunidad de dejar su oficina e ir al campo para
informar sobre “temas verdes”, es decir, aquellos que están
ocurriendo permanentemente en nuestra naturaleza y que no constituyen un
escándalo.
Hay lectores
realmente interesados en esa elusiva mariposa, pero para el
periodista es difícil llegar hasta el distante bosque para ver y
fotografiar al insecto, aunque puede entrevistar al científico que
realiza la investigación y usar sus fotografías. Pero las
historias son mucho más vivaces, memorables y profundas si los
periodistas pueden ver por sí mismos el tema de su investigación.
Las
organizaciones conservacionistas deben estar en capacidad de realizar
viajes al campo para los periodistas, con todos los gastos pagados y
conseguirán a cambio muy buenas historias en los diarios, radio o
televisión.
Los reportajes desde el campo dan
prestigio, ya que cualquiera puede atender una conferencia de prensa en
un ministerio; sólo los periodistas intrépidos caminarán montaña
arriba en la lluvia para averiguar sobre la elusiva mariposa.
La visita de los
periodistas a un proyecto de conservación ambiental es una experiencia
inolvidable y las lecciones aprendidas se recordarán por mucho
tiempo. Es más efectivo mostrar directamente a los periodistas
los efectos de la deforestación y que puedan tener la oportunidad de
entrevistar a los damnificados, que describirles las consecuencias de la
desaparición de un bosque en la elegante sala de conferencias de un
hotel de la ciudad.
Periodismo
preventivo
Los periodistas
muy pocas veces escriben sobre un asunto ambiental importante, si no es
un escándalo o una emergencia. A menudo les falta tiempo y
recursos para hacer periodismo de investigación.
Los voceros y las
fuentes deben facilitar a los periodistas nuevas perspectivas,
manteniéndolos bien informados sobre un tema emergente: puede ser
que la deforestación no sea noticia, pero sí lo es un estudio reciente
sobre las mayores causas que la provocan o la nueva información
obtenida vía satélite.
El público, y
por ende los medios de comunicación, gustan de las cifras y de sus
tendencias, por lo que los periodistas probablemente revisarán
cualquier informe que presente estadísticas. Pero no deben
recibir un enorme documento de varios cientos de páginas lleno de datos
y esperar que al día siguiente publiquen un informe. Con el
documento debe entregarse un comunicado de prensa o un resumen
comprensible en el que se destaquen los ángulos importantes del tema.
Mejorar
el interés sobre un tema
También es una
buena idea darle un carácter local a una historia global: el
calentamiento de la atmósfera del planeta se convirtió en una
historia local el año pasado cuando se llevó a cabo una conferencia
internacional en Buenos Aires. Pero los asuntos discutidos no hubieran
sido tan importantes para los argentinos si la conferencia se hubiera
desarrollado en Nueva Delhi, y los medios de Argentina hubieran escrito
mucho menos al respecto.
Así, si una
conferencia sobre explotación pesquera se lleva cabo en un país
distante, se le puede dar color local proporcionando información sobre
la industria pesquera del país, sobre las especies que están
disminuyendo, las que abundan, la importancia de la economía pesquera,
etc.
Resumiendo, en la
región hay excelentes periodistas que quieren saber más sobre asuntos
ambientales y que desean informar sobre ellos, aunque enfrentan serios
obstáculos. Los que poseen la información deben ayudarlos a que
superen los obstáculos y el público recibirá más a menudo historias
ambientales de mayor profundidad entre el cúmulo de noticias diarias.