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Asesinato de Abraham Lincoln

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Guerra de Secesión - Abraham Lincoln - La escena del crimen - La Pena de Muerte - La Guillotina - ¿Qué es el arte?

El escenario del crimen

Me encuentro en estos momentos sentado en el patio de butacas del viejo Teatro Ford de Washington, escenario del trágico suceso que costó la vida al Presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, asesinado en el palco que está junto al escenario, mientras presenciaba la representación de una comedia de la época "Our American Cousin" de Tom Taylor, el 14 de abril de 1865, día de Viernes Santo.

El palco presidencial se conserva exactamente como entonces, iluminado indirectamente por una lámpara de siete brazos que pende del techo. Las banderas de la Unión adornan como colgaduras las dos partes en que se divide el palco presidencial, ocultando su balaustrada. Un retrato del Presidente George Washington entre las colgaduras es el mismo que originalmente había el día del crimen. Adornos al estilo de la época cuelgan de los arcos sobre el palco. Otras dos banderas se alzan a cada lado.

Desde el patio de butacas donde me encuentro sentado, me parece distinguir las siluetas del Presidente y de su esposa en la semipenumbra que los focos exteriores apenas pueden desvanecer.

Es estremecedor pensar que el asesino pudo penetrar desde el entresuelo tranquilamente abriendo la puerta del palco, apuntar a la cabeza de Lincoln y disparar su Derringer calibre 44 casi a boca de jarro atravesándole el cerebro con una bala de media pulgada. Luego, en lugar de salir por donde había entrado lo que quizás hubiera sido más fácil, saltó por encima de la barandilla del palco, cayendo en el escenario desde más de tres metros de altura.

Al hacerlo, se enganchó una de las espuelas que llevaba con la bandera colgada sobre el palco y al caer, se fracturó el extremo distal del peroné derecho, lo que no le impidió atravesar el escenario y salir por su parte lateral gritando: "Sic semper tyrannis" (así siempre a los tiranos).

El público creyó que se trataba de parte de la representación.

Me imagino los gritos de la sorprendida Sra. de Lincoln, paralizada al principio por el rápido ataque del asesino, así como la reacción de sus acompañantes aquella noche en el palco, el Mayor Henry R.P. Rathbone y su prometida Miss Clara Narria, hija del Senador de Nueva York Harris.

El Mayor Rathbone intentó detener al asesino, pero éste rápidamente, dejando caer el Derringer de un sólo tiro que ya no le servía para nada, le hirió sin embargo en un brazo utilizando un enorme cuchillo que llevaba consigo, saltando después al escenario.

Los espectadores, que al principio creyeron se trataba de parte de la representación, al comprender por los gritos que salían del palco que algo grave había ocurrido, se levantaron y corrieron en medio de una gran confusión y sólo uno de ellos al oír al Mayor Rathbone gritar: "Cojan a ese hombre" reaccionó saliendo tras él.

Un caballo esperaba al fugitivo en la parte posterior del teatro y a pesar de la fractura de su pierna, logró huir.


El asesino

El hombre que aquella trágica noche había seguramente cambiado la Historia de los Estados Unidos, era un conocido actor de teatro, rápidamente identificado por los presentes, John Wilkes Booth, un "playboy" de la época simpatizante de los rebeldes secesionistas del Sur, de 26 años de edad, quien ya anteriormente había planeado secuestrar a Lincoln, tomándole como rehén y llevarle a Richmond, la capital de los Estados del Sur, fracasando su plan.

La guerra hacía cuatro días que había terminado con la rendición del famoso general Lee y todo el país estaba celebrando el acontecimiento tan deseado

Ya no era ocasión de capturarle vivo y por ello pensó tomar venganza y asesinarle.

Un grupo de conspiradores estuvieron dispuestos con él a asesinarle también al Secretario de Estado y Vicepresidente.

Se reunían en casa de Mary M. Surrat y eran John H. Surrat, hijo de ésta, correo del ejército surista, Lewis T. Powell, alias Lewis Paine, un gigantesco soldado de 20 años de edad, también de la Confederación, Samuel Arnold de 27 años y Michael O’Laughlin, del Sur, George Atzerodt, un inmigrante alemán de 28 años que espiaba para el Sur y David Herold de 23 años, cazador y hábil conocedor de trochas y vericuetos en las montañas, a donde poder escapar y esconderse.


El Presidente Lincoln

Considerado sin duda como el mejor Presidente que hayan tenido los Estados Unidos, nació en Springfield, estado de Illinois, y fue el hombre que tuvo sobre sus espaldas toda la responsabilidad aquella cruenta guerra civil que costó 600.000 vidas humanas.

Sus ideas de la unidad de la joven nación a toda costa y de la igualdad de derechos para todos los ciudadanos fuera cual fuera el color de su piel o sus ideas religiosas fueron los puntales básicos sobre los que giraron los acontecimientos.

El Acta de Emancipación, discutido documento elaborado por él en plena Guerra, abolía la esclavitud y abría las puertas para una nueva era en la historia norteamericana.


El palco presidencial

Continúo escribiendo en el teatro Ford y decido acercarme hasta el palco presidencial al que se accede por un estrecho corredor.

Una puerta de cristal permite ver el interior.

A través del vidrio, veo el sillón donde fué asesinado el Presidente.

A su lado una silla algo más pequeña donde se sentaba su esposa. Poco espacio queda entre ambas.

Algo más a la derecha, un amplio sofá de la época tapizado de rojo como los sillones y otro sillón formando tresillo, con su tapicería igualmente roja despidiendo reflejos ominosos.

El palco guarda su secreto de aquella noche con silencio siniestro.

Parece flotar en él el espíritu de su tiempo y no puedo por menos de sentir un estremecimiento al darme cuenta que desde aquí penetró el asesino en su interior.

Me parece ver a Booth entrando en el palco con su Derringer en la mano derecha y un cuchillo en la izquierda y en premeditada escena disparar a quemarropa.

Mucho se ha discutido y escrito sobre la herida de Lincoln, sobre lo que ocurrió aquella noche y muchas dudas han quedado y aún quedan sobre lo sucedido.

El General Grant famoso por sus campañas militares a favor del Norte, más tarde Presidente él mismo de los Estados Unidos, había aceptado ir con su esposa al palco del Presidente y a última hora se disculpó por tener que ir a visitar a sus hijas en la Escuela de Burlington.

Quizás esto le salvó la vida.

La esposa de Grant y la Sra. Lincoln no se llevaban bien.

Esta acusaba a Grant de tener ambiciones presidenciales.

Lincoln tenia el presentimiento de que iba a ser asesinado y así lo había manifestado a su guardaespaldas Crook aquel mismo día.

- "Creo, había dicho Lincoln que hay hombres que quieren acabar con mi vida y no tengo ninguna duda de que lo conseguirán".

- "¿Por qué piensa eso Sr. Presidente?", preguntó Crook.

- "Otros han sido asesinados".

-"Espero que se equivoque", dijo Crook.

"Tengo perfecta confianza en quienes me rodean, en cada uno de mis guardaespaldas Sé que nadie puede hacer eso y escapar vivo. Pero si quieren hacerlo, es imposible evitarlo".

Booth lo consiguió entrando tranquilamente por esta puerta.

No había ningún guardaespaldas que cuidase del Presidente.

El descuido fue increíble.

¿Sabía Booth que no encontraría a nadie guardando el palco presidencial? o si no lo sabia, ¿iba dispuesto a matar también al guardaespaldas?.

Aquella noche Crook no estaba de servicio.

Existe un documento en los Archivos nacionales en el que se certifica que por orden de la Sra. Lincoln, John T. Parker, miembro de la Metropolitan Police Force, había sido designado como guardaespaldas del Presidente.

Este Parker tenía fama de irresponsable.

Se sabe también que dos hombres, el Mayor Eckert y Thomas Stanton se habían negado a hacer guardia junto a Lincoln aquella noche con el pretexto de que tenían otras obligaciones.

¡Increíble!

Lo cierto es que Lincoln aquella noche no tenía a nadie que actuase como guarda personal, nadie que le protegiese.

Aquel descuido seguramente costó la vida a Lincoln.

Parker ni se había molestado en acudir a su guardia y luego afirmó que nadie se lo había hecho saber.

 

La herida

Cierro los ojos por un momento y me parece escuchar el ruido de un disparo, el grito de la Sra. Lincoln y la lucha del asesino con el Mayor Rathbone.

Por cierto Rathbone se casaría más tarde y unos años después mataría a su propia esposa y seria internado en un manicomio como lo fué la propia Sra. Lincoln

Luego me parece escuchar la reacción de los espectadores en el patio de butacas.

El primer médico en llegar al palco fué el Dr. Leale y poco después el Dr. Taft quienes reconocieron al herido e hicieron esfuerzos por reanimarle.

El Dr. Taft, al ver el lugar de la herida, consideró que trasladar al herido en aquellas condiciones a la Casa Blanca o al Hospital mas cercano por las irregulares calles de Washington, en aquel tiempo no era posible sin exponerle a una hemorragia fulminante, así que después de retirar un coágulo que retenía la sangre dentro del cráneo, decidió disponer que se le trasladara con sumo cuidado a un edificio situado enfrente del teatro Ford que pertenecía a William Petersen, un sastre que alquilaba habitaciones.

Allí fué depositado en una cama donde los médicos hicieron cuanto en aquel tiempo y en tales circunstancias era posible hacer.

Pronto se reunieron en torno del herido, su médico personal el Dr. Robert King Stone, el cirujano General Joseph Barnes y miembros del Gobierno.

La herida consistía en un orificio de entrada sin salida en la región occipital, a una pulgada por el lado izquierdo de la línea media que desgarraba el seno transverso o lateral izquierdo.

El trayecto puede verse en el grabado, pudiendo considerarse mortal incluso en nuestro tiempo con los medios modernos y aunque estos pudiesen haber salvado la vida del herido, éste hubiera quedado paralizado y sin habla.

La única ayuda quirúrgica que pudieron darle fue sondar la herida para ver si podían extraer el proyectil, pero fue imposible.

Retiraron varios fragmentos de hueso que hoy pueden verse en el Museo de las Fuerzas Armadas de Washington y recortaron algunos mechones del cabello de Lincoln que también se conservan en el cita- do Museo.

Le pusieron sinapismos, botellas calientes y le colocaron la cabeza en la posición más cómoda posible controlando pulso y respiración, pero ya las esperanzas se habían perdido y el Presidente Lincoln después de una noche trágica, moría en la casa de Petersen, frente al Teatro Ford a las 7.22 de la mañana del Sábado de Gloria.


Muerte del asesino y sus cómplices

Mientras tanto, Booth en su huida había llegado después de muchos tropiezos a la granja de Richar H. Garrett, entre Port Royal y Bowling Green, después de haber atravesado con Herold, uno de sus cómplices, el río Anacostia, el río Potomac y el río Rappahannock, siendo atendido de su fractura de pierna por el Dr. Mudd en las cercanías de Bryantown en Maryland y ayudado por algunos soldados sureños confederados.

Pero el 26 de abril, después de una intensa persecución, un grupo de soldados dio con él, rodeando la granja y el granero de tabaco donde al asesino se había escondido y después de breve resistencia, un disparo, al parecer del Sargento Boston Corbett, le atravesó el cuello, aunque se ha escrito mucho sobre la posibilidad de que se disparase él mismo al verse perdido.

Vivió dos horas sin embargo, después del disparo, y murió a las 5.30 de la madrugada del 26 de abril.

Los demás cómplices serían más tarde detenidos y ahorcados cuatro de ellos, siendo condenados a cadena perpetua y trabajos forzados los demás.

El Dr. Mudd, que atendió la fractura del asesino fue considerado como cómplice y también condenado a prisión, pero más tarde perdonado por su conducta humanitaria por el Presidente Andrew Johnson que sucedió a Lincoln después de su muerte.

La autopsia de Lincoln fué realizada por el Dr. J.J.Woodward, encargado por entonces del Army Medical Museum y su ayudante el cirujano Edward Curtis.

He tenido en mis manos los documentos originales escritos por el propio Dr. Woodward (x) que se conservan en los Archivos del Arm Forces Institute of Pathology de Washington.


(x) Agradezco la cortesía de la Dra. Geier y el archivero Sr. Dan Bennett por las facilidades que me dieron para consultar los Archivos del Arm Forces Institute of Pathology del que hablaremos en breve.


También se hizo la autopsia del asesino Booth.

Las vértebras cervicales y médula espinal lesionada por el disparo que acabó con él, se conservan en una vitrina del citado Museo.

Dirijo una última mirada al palco presidencial del Teatro Ford, visito posteriormente el Museo que se guarda en el sótano del mismo teatro, donde se conserva el arma asesina y las vestiduras que llevaba Lincoln aquella noche fatal, cruzo la calle y penetro en la Casa de Petersen donde se conserva el escenario tal como estuvo aquella noche, el lecho donde murió, la habitación donde permanecieron sus acompañantes toda la noche, luchando por su vida hasta el final.

Esta es en resumen la historia de uno de los más famosos casos de la Medicina Legal Norteamericana y mundial.

La muerte elevó a su cota más alta al hombre que hacia pocos días había pronunciado aquella famosa frase: "Con malicia para nadie, con caridad para todos": el Presidente Abraham Lincoln.

Investigación e historia de la Pena de Muerte - John Kennedy - El coeficiente Zapruder - Abraham Lincoln

 

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