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041008 - ef Deportes / Revista digital · Año 4 · Nº 17 | Buenos Aires, diciembre 1999 - Joseph L. Arbena (EE.UU.) Clemson University

A través de América Latina – definida como todo lo que hay en el Continente Americano al sur de Estados Unidos – no hay duda que el más popular participante y espectador de deportes se queda en el fútbol (football, soccer, futebol), aunque el baseball, el cricket, el basquetball, el rugby, el voleyball, el boxeo, las pruebas atléticas, las carreras de caballos, las carreras de autos y otros apasionan a un significativo número de devotos en diferentes partes de esta área geográfica2. Lo que no queda claro son las razones de por que ciertos deportes en los últimos tres siglos pasaron a ser tan populares en algunos lugares y el significado que dichos deportes tienen actualmente en sus diferentes dominios.

En conjunto, el estudio analítico de la historia de los deportes en América Latina ha sido insuficiente para autorizarnos a responder estas preguntas con absoluta certeza3. Afortunadamente, los últimos años trajeron nuevos escritos y perspectivas al campo4 . Como vía de introducción para algunas interpretaciones comparativas de los procesos de difusión de los deportes modernos en América Latina5 y el significado envolvente de dichos deportes en sus respectivos contextos, aclaro aquí algunos de los más provocativos de los recientes escritos y las implicaciones de sus ideas para este crecido campo.

I

Acá hay una pequeña razón para dudar que el fútbol fue introducido en la región del Río de la Plata por una mezcla de comerciantes ingleses, ingenieros, maestros y marineros6 , luego esparcido, primero, entre las elites locales y, casi al mismo tiempo, entre las clases trabajadoras, a menudo entre la juventud que pateaba pelotas de trapo en los potreros, áridos espacios en ciudades emergentes como Buenos Aires y Montevideo7 . Específicamente en Argentina, desde 1880 hasta 1910, el fútbol más manifiesto era dominado por los Colegios Ingleses y sus graduados, mientras los locales, cuya calidad fue expandida por una siempre creciente ola de inmigrantes, se empeñaron en encontrar suficientes espacios abiertos (potreros) para imitar el juego de los señores ingleses, si no sus valores y significados. Por 1912 y 1913 aproximadamente, los sectores populares generaron suficientes jugadores habilidosos ("cracks") y equipos para provocar una reacción crítica entre los sectores de elite y una reorganización de las instituciones de fútbol en la capital8 .

Contra este trasfondo, yendo más allá de la narrativa histórica, el sociólogo Eduardo Archetti – un argentino residente por mucho tiempo en Noruega – utiliza análisis textuales, entrevistas personales y la observación de las conductas de los fanáticos para trazar interpretaciones de las interconexiones entre el fútbol, por un lado, y las identidades nacionales, de género y generacionales, por el otro. Primero, define al fútbol argentino como un "discurso masculino" que reafirma las diferencias "padre/hijo y macho/homosexual", tal vez más entre los participantes "periféricos" (léase espectadores) que entre los "centrales" (léase futbolistas). Este énfasis en la identidad masculina, reforzado por violencia e ilegalidad a lo largo de la sociedad, especialmente la del régimen militar entre 1976 y 1983, contribuyó a esta persistencia en la violencia9 de los fanáticos. En segundo lugar, la masculinidad argentina con base en el fútbol pone en relieve la autonomía, la fantasía, la fuerza, el poder, la autoridad y la madurez – aunque no necesariamente el trabajo, la disciplina y la perseverancia – los que se convirtieron, a su vez, en las bases para demarcar un "estilo nacional" del fútbol que es parte de la búsqueda de la identidad nacional. El mismo Archetti, sin embargo, duda de si semejantes conexiones históricas puedan estar firmemente establecidas, puesto que tanto fútbol es llevado a cabo por jugadores particulares y/o entrenadores y, de esta manera, es asunto de interpretaciones conflictivas, si bien admite que el acriollamiento del polo y el fútbol entre 1880 y 1930, y la implícita oposición a las características británicas, fomentaron la construcción de una imagen masculina argentina, si no precisamente una única identidad nacional.10

Lea: Historia del Fútbol

Basándose en Archetti, el recientemente acuñado Físico, Doctor en antropología y etnografía, Jeffrey Tobin clasifica al fútbol como uno de los tres elementos de juego en la reproducción y réplica de la masculinidad argentina, especialmente la porteña: 1) El asado (parrillada argentina o cocida afuera) es una actividad dominantemente masculina que subordina a la hembra, a pesar de que es atada a imágenes de afeminación de la carne en base a textuales acoplamientos a animales. 2) El fútbol del mismo modo es de dominación masculina, también está ligado a significados sexuales, así como los términos de sodomía y afeminamiento frecuentemente se atribuyen a los contrarios. Como con el asado, la penetración anal puede preceder a la penetración vaginal, dándole sentido al juego y afeminación a la víctima. 3) Eltango es frecuentemente delineado como una dominación masculina, pero la historia, la literatura, las personalidades y varias prácticas en la danza sugieren un contexto homosocial. Esté de acuerdo con Tobin ó no, sus análisis relacionan el deporte con otras actividades sociales en un encuadre histórico y a su vez lo unen a una variedad de expresiones políticas tales como la definición de la nacionalidad argentina y el uso difundido por el régimen militar a fines de los 1970' de técnicas de tortura que implicaban penetración anal, aún cuando las víctimas fueran mujeres.11

II

En Cuba hacia los años 1890' la principal cuestión en la mente de todas las personas era la "Siempre Leal" futura relación de la isla con la Madre España. Durante todo el siglo XIX, la creciente identidad nacional entre los cubanos y el intensificado descontento con las reglas de España condujeron a ejercer una gran presión, con frecuencia violenta, para lograr importantes cambios, incluso la independencia. Luego de mediados de siglo, un importante elemento en la definición de la identidad cubana y en la expresión de rechazo a las cosas de España fue el baseball.

El ingreso del baseball en Cuba fue atribuido a varias causas superpuestas, incluidos los estudiantes cubanos que estudiaban en Estados Unidos y llevaron el juego a su país como parte del legado educativo y los marineros estadounidenses que llegaban con gran frecuencia a los puertos cubanos y pasaban su tiempo libre golpeando pelotas y corriendo bases cerca de sus barcos atracados. El historiador Lou Pérez concluye que, como los cubanos que a fines del 1800 pasaron del lineamiento colonial hacia la independencia, encontraron en el baseball, mientras rechazaban las corridas de toros, "el orden moral a partir del cual se derivaría su visión de nación", "un instrumento de nacionalidad no menos de un ideal de independencia nacional". El baseball fue un camino para el progreso y la modernidad bloqueados por España. El baseball integró a los cubanos y los distinguió de España, pasando a ser parte del proceso que los uniría más a la cultura de Estados Unidos.12 El estudioso literario Roberto González Echevarría alcanza una conclusión similar, pero en adición une el baseball a la popularidad naciente entre los evolucionados nacionalistas cubanos de la isla inspirados en el danzón (baile nacional cubano) y los franceses inspirados en la literatura modernista.13

Lea: La moral en Maradona y Pelé - Alejandro Dolina

III

La difusión del juego nacional de América, como el fútbol y otros deportes modernos, a menudo recorrieron diferentes caminos hacia diferentes lugares, y las consecuencias fueron, con frecuencia, también diferentes. El baseball aparentemente llegó a distintas partes de México a través de dos caminos: hacia el norte directamente desde los Estados Unidos, llevado por los ingenieros, los mineros, los comerciantes y la población local en ambas márgenes del Río Grande; hacia la península de Yucatán, principalmente desde Cuba, intensificado por grandes inversiones estadounidenses en la importación de henequén a fines de los años 1800', para pasar a ser, para muchos, "El Rey de los Deportes".14

A lo largo de la extensa frontera entre México y Estados Unidos – un límite que el novelista mejicano Carlos Fuentes15 etiquetó de 'ilusorio, de cristal, frontera de espejismos' – el baseball siguió un camino algo diferente y eventualmente adquirió distintos significados. El antropólogo Alan Klein, quien previamente analizó el paradóxico lugar del baseball en la República Dominicana,16 encontró en las ciudades vecinas de Laredo, Texas (E.E.U.U.) y Nuevo Laredo, Tamaulipas (México) una expresión de tres distintos niveles o clases de nacionalismo que fueron productos a través del tiempo de un proceso que incluyó al baseball. La centralización de dicho deporte en esa región fue excepcionalmente demostrada en la década entre 1985 y 1994 cuando un arreglo especial permitió a estas dos ciudades compartir el equipo profesional de baseball (Los Tecolotes/The Owls – Los Búhos) que tenían sus estadios locales en ambas márgenes del Río Grande/Río Bravo del Norte mientras jugaban la Liga Mejicana. La consecuencia fue: 1) autonacionalismo, ese nacionalismo tradicional en el cual los mejicanos y los norteamericanos se identifican con sus respectivos países; 2) binacionalismo, por el cual las personas a cada lado de la frontera comparten experiencias y sentimientos que derivan de la identificación con ambas naciones; y 3) transnacionalismo, un sentido creciente de identidad común, distinguible de cualquiera de las dos, de la nación americana o de la mejicana. "Las tres formas de nacionalismo existen como relaciones estructurales, conductas y sentimientos (de identidad) y todas ellas poseen analogías en el reino del baseball en la frontera" aunque "se lo debe ver como más o menos presente en diferentes épocas, en diferentes maneras".17

IV

Al menos desde que C.L.R. James publicó su monumental Beyond a Boundary (Más allá del límite)(1963), hemos estado susceptibles (junto con la Iglesia y las escuelas) al papel del cricket jugado en la culturización de las colonias caribeñas británicas de negros y gente de color, en el desarrollo del orgullo racial y la identidad nacional entre dichos asuntos coloniales, y en la conducción hacia la independencia y la subsecuente construcción nacional.18 A través de los años, otros han agregado a esto un énfasis en la centralización del cricket como un recurso de resistencia cultural y política.19

Más recientemente, Richard D. E. Burton asomó dudas a cerca del significado de la experiencia del cricket entre los negros de la India Occidental. Por un lado, yendo más lejos que Tobin, González Echevarría o James, observa al cricket como parte de un abarcador "complejo de juego" ó "cultura de juego" que incluye música, danza, comida, bebidas, cultos, puntos de discusión, luchas, cricket y demás; en otras palabras, todas actividades no utilitarias, o todo lo que no es trabajo, estableciendo un rango desde lo religioso, pasando por lo festivo, hasta lo lúdico.

En segundo lugar, Burton cuestiona las implicaciones a largo plazo de estas actividades jugadas o deportivas como formas significativas de resistencia a las culturas dominantes. Utilizando como bosquejo el trabajo de Michel de Certeau, distingue entre la resistencia externa y la oposición interna, concluyendo que las culturas afro-francesas que él examina son mucho más culturas de oposición que de resistencia, confiando "ciegamente en materiales abastecidos por la cultura dominante" oponiendo el orden dominante al orden propio y usualmente bajo sus propios términos. El punto clave no es que los grupos subordinados estén combatiendo a los grupos hegemónicos o dominantes, sino que lo están haciendo utilizando las instituciones, las estructuras, e incluso a veces los valores, de dichos grupos elevados. Ellos deben batir al amo con sus propias reglas, pero aún están jugando el juego del amo.20

Si esto es cierto y puede ser ampliamente aplicado, entonces las victorias de India Occidental sobre los equipos británicos en los lanzamientos de cricket, o la humillación cubana a los equipos estadounidenses dentro del diamante de baseball, o la eliminación argentina de Inglaterra de la Copa Mundial de Fútbol, con ó sin la ayuda de la mano de Dios, entretanto son una fuente de satisfacción de corto plazo, ni reflexionan ni contribuyen demasiado a lograr cambios reales en el poder de las relaciones internacionales. Tampoco el hecho de que los atletas negros y latinos como Michel Jordan ó Sammy Sosa ganen millones de dólares mientras son alentados por millones de fans en los Estados Unidos, ó que un afro-brasilero como Pelé ó un argentino mestizo (cabecita negra) como Diego Maradona se transformen en los héroes nacionales mejor pagos, refleja ningún cambio sustantivo en la distribución del poder y la riqueza entre blancos y no blancos en sus respectivos deportes, en sus respectivos países. Por allí continúa una tendencia, incluso en Estados Unidos, de que negros y latinos sigan jugando dentro de la estructura de poder de los blancos, para denigrar las contribuciones de los negros al fútbol brasilero, y para obstruir el esfuerzo de los jugadores de construir un juego socialmente más equitativo a tono con las necesidades de los jugadores.21

Lea: Menotti, el flaco que cambió el destino del fútbol argentino

V

La predominancia del cricket en el Caribe Anglosajón ha sido desafiada en las recientes décadas por la expansión del basquetball, agilizada por la tecnología satelital y hecho mucho más atractivo por la gran visibilidad en el juego norteamericano de jugadores de al menos algo de ascendencia africana. Intrigados por los aspectos de este fenómeno, el economista Jay y el sociólogo Joan Mandle no sólo escribieron extensamente sobre el tema sino que análogamente trabajaron con los basquetbolistas de las islas. Jay, un calificado árbitro de básquet, condujo talleres y seminarios en respuesta al reconocimiento local sobre la escasez de oficiales competentes e imparciales cuyas decisiones serían aceptadas por los jugadores y los fanáticos.

Lo que los escritos de Mandle revelan significativamente es que el básquet "no es simplemente una extensión del juego americano", es también una "creación de la cultura caribeña", ya que los basquetbolistas modifican el contexto del rendimiento, el estilo del juego y el encuadre organizativo para responsabilizarse por sus propias necesidades. Especialmente entre los pobres y los de bajos recursos –las raíces de la marihuana- este deporte relativamente barato y accesible provee un punto de reunión de entretenimiento y sociabilidad, así como también de "realización, pertenencia, expresión creativa y reconocimiento". En un nivel teórico, la propuesta de Mandle que, sin demostrar ni una coerción enérgica desde la cima ni una resistencia significativa desde el fondo, el básquet representa un recurso de "espacio abierto" que ofrece a los basquetbolistas caribeños, de status generalmente inferior, una oportunidad relativamente rara de practicar un tipo de democracia mediante el control de las decisiones que afectan a sus vidas y a sus comunidades. Desafortunadamente, las organizaciones populares establecidas para promocionar el juego frecuentemente fracasan por una variedad de obstáculos económicos y culturales.22

VI

A pesar de la singularidad del proceso de difusión, adaptación e interpretación cultural en cada uno de estos deportes en estos escenarios específicos, históricos y geográficos, en último término forman parte de un esquema mayor. No sólo dejan constancia de las variaciones contemporáneas esparcidas a largo plazo, deportes occidentales extendidos desde la esfera del Atlántico Norte, sino que también, a su vez, ilustran variados aspectos de la vinculación opuesta del regreso de los deportes locales hacia la comunidad internacional.

El argentino, como cualquier fútbol latinoamericano, está manipulado en parte por la FIFA y por los acaudalados clubes europeos; el baseball cubano todavía no puede despojarse de la influencia y de la admiración hacia las Ligas profesionales de Estados Unidos; la fortuna del baseball a lo largo del Río Grande depende en parte de las decisiones tomadas en la Ciudad de México y en el Norte; los fanáticos del cricket de la India Occidental miran menos frecuentemente a Brian Lara debido a la atracción que produce el UK (Reino Unido); aún el básquet de "Grass Roots" en el Caribe está perfilado por la televisión internacional, los recursos de equipamiento y los sueños de mayor intervención en los más altos niveles de maestría.23

Una consecuencia desafortunada de dicha globalización, que ha sido discutida, fue la reducción en la calidad y el cambio en el carácter de los deportes en estos clubes pobres y países indigentes, que exportan talentos atléticos por encima de la línea, ambos desde los países más chicos hacia los países más grandes dentro de América Latina, y desde América primariamente hacia Europa en el caso del fútbol ó hacia Norteamérica en el caso del baseball, donde el capital está más allá de los que a la mayoría de las economías latinoamericanas les puede corresponder.24

Una consecuencia adicional supuesta ha sido la estandarización de los deportes, especialmente del fútbol, manejada por lo económico por encima de las consideraciones atléticas, conduciendo un juego deslucido y falto de imaginación. Como el historiador y ensayista uruguayo Eduardo Galeano concluye: "Estos son tiempos de uniformidad obligatoria, en el fútbol y en todo lo demás. Nunca el mundo ha sido tan desigual en brindar oportunidades y tan parejo en los hábitos que impone: en este mundo de fin de siglo, el que no muere de hambre muere de aburrimiento".25

Lea: La preocupación por la salud de los niños en el período ilustrado y su influencia en las ideas del Siglo XIX

VII

En resumen, los trabajos mencionados anteriormente sugieren que los deportes modernos fueron transportados desde sus áreas de origen hacia sus nuevos hogares por una variedad de vías, que las culturas receptoras aceptaron estas nuevas actividades por una variedad de razones, que las sociedades anfitrionas no sólo adoptaron dichos deportes sino que además se adaptaron a ellos para acomodarlos a sus necesidades y sus complacencias, y que a través del tiempo dicha difusión se anexó al largo proceso de internacionalización, incluso de globalización, del cual los deportes son sólo un elemento.

Aún, a través de todo esto, muchos escritores a quienes había caratulado de románticos escépticos y muchos de los cuales están reflexionando a cerca del fútbol recomiendan un poco de cautela en nuestro apuro por construir teorías y elaborar interpretaciones sofisticadas. El escritor y fracasado político peruano Mario Vargas Llosa advierte que el problema en tratar de intelectualizar el fútbol está en que "la realidad sobrepasa a la teoría". Mientras que las teorías son racionales y lógicas, "en el comportamiento social e individual, el no raciocinio, la inconciencia y la espontaneidad pura siempre aparecerán". En resumen, el fútbol "ofrece a las personas algo que apenas pueden tener: una oportunidad de divertirse, de darse un gusto, de excitarse, de emocionarse, de sentir ciertas emociones intensas que la rutina diaria raramente les brinda".26 De manera similar, el ex jugador de la Selección Nacional de Fútbol Argentina y ahora escritor residente en España, Jorge Valdano, sostiene que "un viaje por la razón a través del mundo del fútbol demuestra el sumun del placer, mientras no tratemos de entenderlo", porque es un mundo de sueños e ilusiones donde uno afronta "esa seducción por la pelota".27 Luego, le ruega a Dios que "nos libere de los pseudo-cientifistas que aún no entienden que el fútbol es un factor cultural y que . . . "no pueden interrumpir la emoción" . . . El fútbol, atacado por el virus hipe realista tendrá un triste destino. Adiós a la seducción". Además predice que "si algún día el fútbol muere, será de seriedad".28 Tales sentimiento son compartidos por otro amante del fútbol latinoamericano quien mantiene que "al final, el fútbol no puede ser reducido a explicaciones socio-culturales; mucho depende del juego mismo . . . como dice un texto literario, un partido de fútbol no puede ser entendido simplemente en términos de su contexto social: algo siempre rebalsa los bordes de semejantes análisis". Por lo tanto, las tentativas por dominar el deporte intelectualmente podrían traer "consecuencias desastrosas".29

Lea: Importancia del stress en el deporte

El historiador mejicano Enrique Krauze toma una postura similar. Mientras reconoce que el fútbol posee dimensiones sociales, políticas, económicas y psicológicas grupales, sugiere que "el fútbol, sobre todo es un juego. ... Su utilidad es lúdica. En el fútbol hay algo que nos transporta a nuestra infancia, que nos hace permanentemente jóvenes, y por eso nos gusta".30 Aquí Krauze hace eco a lo expuesto por un ecuatoriano quien encontró en el fútbol "un drama humano en el cual la gente se ve a sí misma y a su completa existencia reflejada en la lucha, los triunfos, las derrotas, el dolor, de sus vidas diarias. No siempre es diversión, nostalgia o una escapatoria, pero sí una expresión de lo que hay en su interior y en sus mundos personales".31 Consideremos también las palabras de un norteamericano recientemente enamorado del fútbol: "El fútbol nunca tuvo la intensión de ser disfrutado. La tuvo de ser experimentado. ... Hay, después de todo, algo familiar alrededor de una competencia en la que nadie gana y nadie convierte un gol. Cero a cero es el puntaje de la vida. . . el fútbol no fue pensado como una escapatoria de la vida. El fútbol es vida, en toda su injusticia y su hastío. . . Aceptar la eventual certeza de una derrota a su vez te libera para aceptar auténtica alegría en cualquier pequeña victoria – esa buena patada".32

Aún el dócilmente marxista y a veces pesimista Galeano se jacta de haber mirado todos los partidos del Mundial del '98 y cree que "el fútbol conserva su capacidad por belleza".33 También insiste en que lo que lo hace de esta manera es "su empecinada capacidad de sorprender. Cuanto más los tecnócratas programan hasta el último pequeño detalle, cuanto más los poderosos lo manipulan, más continúa el fútbol siendo el arte de lo imprevisible. Cuando menos lo esperás, ocurre lo imposible ..."34Este es el motivo por el cual Galeano es, admitido por él mismo, un "solicitante del buen fútbol" que "va por el mundo, con la mano extendida" suplicando: "Un movimiento bonito, por el amor de Dios. Y cuando el buen fútbol aparece, agradezco por el milagro, y no me preocupo por qué equipo ó que país lo consiguió.35 Y denuncia a aquellos "intelectuales" tanto de derecha como de izquierda, que no comparten su entusiasmo por "la pelota", aquellos que fracasan en reconocer sus sentimientos, sus experiencias de diversión, ó en apreciar la belleza y el significado del juego. El desprecio de la derecha viene de "la creencia de que la adoración por el fútbol es lo que la religión de la gente (la prole) se merece" mientras que los izquierdistas denigran al fútbol porque supuestamente "castra las masas y descarrila su ardor revolucionario".36 En otras palabras, lo toman muy seriamente e interpretan cosas que no son.

Mi argumentación es que lo que estos fanáticos del fútbol dicen en su mayoría a cerca de su deporte favorito debe ser igualmente aplicable al análisis de otros deportes. El recientemente periodista Bill Plaschke observó que lo que hace al baseball tan bueno es que "No se trata de imaginar ni de buscar factores, se trata de sentirlo".37 Y el crítico Jonathan Yardley, reviendo un libro académico consagrado a la cultura playera, lamentó que "Como con muchos otros comprometidos por profesionales estos días en el nombre de la 'cultura popular' [este libro] haga tanto de tan poco. La suposición de que todo está bendecido (o maldito) por el Gran Significado es fundamental al comentario cultural, y los practicantes siempre buscan significados donde no los hay. ... El mejor consejo es leer a sabiendas de estas tonterías y concentrarse en la investigación del autor".38

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VIII

En conclusión, los deportes en Latinoamérica y en cualquier otra parte bien pueden ser "algo que amamos [justamente] porque nos hacen sentir vivos, despiertan nuestros sentimientos más profundos y nos hacen reír y llorar".39 Los deportes, permitiendo alguna exageración literaria y romántica, deben ser como la gente sobre quien el novelista brasilero observó que "Uno es amado porque es amado. No se necesita una razón para amar".40 Por ello no sugiero que desistamos de buscar explicaciones o construir teorías, y ciertamente que no ignoremos el contexto cultural e histórico en el cual el deporte se desarrolla; los trabajos anteriormente citados proveen algunas posibilidades excitantes para nuevas perspectivas interpretativas. Lo que sugiero es que no fracasemos al distinguir entre las cualidades intrínsecas y extrínsecas del deporte,41 que no perdamos de vista las dimensiones irracional y emocional del espíritu humano, esas cosas que pueden hacer la vida a veces tan horrible y a veces tan hermosa, muchas veces por motivos que exceden nuestra comprensión.42

Notas

  1. Artículo presentado en el Sports and Cultural Distinctiveness Symposium, Universidad de Iowa, Mayo 28-30, 1999.

  2. Joseph L. Arbena, "Sport in Latin America and the Caribbean", pp. 463-466 en The Cambridge Encyclopedia of Latin America and the Caribbean, eds. Simon Collier, et al. (2nd ed.; Cambridge and New York: Cambridge University Press, 1992) y "Sports" pp. 171-175 en Encyclopedia of Latin American History and Culture, V, ed. Barbara A. Tenenbaum (New York: Charles Scribner's Sons, 1996).

  3. Joseph L. Arbena, An Annotated Bibliography of Latin American Sport: Pre-Conquest to the Present (Westport, CT: Greenwood Press, 1989); Patrícia Falco Genovez, "El desafío de Clio: el deporte como objeto de estudio de la historia", Lecturas: Educación Física y Deportes, 3:9 (Marzo 1998).

  4. Joseph L. Arbena, Latin American Sport: An Annotated Bibliography, 1988-1998 (Westport, CT: Greenwood Press, 1999) y "Dimensions of Latin American Soccer On and Off the Field", Studies in Latin American Popular Culture, 17 (1998), 265-274.

  5. Allen Guttmann, Games and Empires: Modern Sports and Cultural Imperialism (New York: Columbia University Press, 1994).

  6. En Colombia, por contraste, el fútbol llegó menos directamente desde Inglaterra que desde otras partes de América Latina.

  7. Eduardo A. Olivera, Orígenes de los deportes británicos en el Río de la Plata (Buenos Aires: Talleres Gráficos Argentinos L.J. Rosso, 1932); Bill Murray, The World's Game: A History of Soccer (Urbana: University of Illinois Press, 1996); Tony Mason, Passion of the People? Football in South America (London: Verso, 1995).

  8. Julio D. Frydenberg, "Redefinición del fútbol aficionado y del fútbol oficial. Buenos Aires, 1912", pp. 51-65 en Deporte y Sociedad, eds. Pablo Alabarces, Roberto Di Giano, and Julio Frydenberg (Buenos Aires: Eudeba. 1998) and "Espacio urbano y práctica del fútbol, Buenos Aires 1900 - 1915", Lecturas: Educación Física y Deportes, 4:13 (1999); Roberto Di Giano, "El fenómeno inmigratario y el fútbol",Lecturas: Educación Física y Deportes, 4:13 (1999).

  9. Con respecto a la violencia en el fútbol en Argentina, ver Amílcar G. Romero, Muerte en la cancha (1958-1985) (Buenos Aires: Editorial Nueva América, 1986).

  10. Para un muestreo de los argumentos de Archetti, consultar "Argentina and the World Cup: In Search of National Identity", pp. 37-63 en Hosts and Champions: Soccer Cultures, National Identities and the U.S.A. World Cup, eds. John Sugden y Alan Tomlinson (Aldershot, England: Arena, 1994); "Fútbol, violencia y afirmación masculina," Debates en la Sociedad y la Cultura, 2:3 (1985), 38-44; "El potrero y el pibe: territorio y pertenencia en el imaginario del fútbol argentino," Nueva Sociedad, 154 (1999), 101-119; "Masculinity and Football: The Formation of National Identity in Argentina," pp. 225-243 en Game Without Frontiers: Football, Identity and Modernity, eds. Richard Giulianotti and John Williams (Aldershot, England: Arena, 1994).

  11. Jeffrey P. Tobin, Manly Acts: Buenos Aires, 24 March 1996 (Unpublihsed Ph.D. thesis, Rice University, 1998).

  12. Louis A. Pérez, Jr., "Between Baseball and Bullfighting: The Quest for Nationality in Cuba, 1868-1898", The Journal of American History, 81:2 (September 1994), 493-517.

  13. Roberto González Echevarría, "Literature, Dance, and Baseball in the Last Cuban Fin de Siecle," The South Atlantic Quarterly, 95:2 (Spring 1996), 365-384. Las ideas de González Echevarría sobre la evolución y el significado del baseball cubano están desarrolladas más completamente en su nuevo libro The Pride of Havana: A History of Cuban Baseball (New York: Oxford University Press, 1999). Peter C. Bjarkman, quien contribuye regularmente en el baseball cubano para el Informe del Baseball Internacional, actualmente está también trabajando en un largo expediente de estudio; para una temprana introducción de Bjarkman en la historia del baseball latinoamericano, incluyendo referencias de jugadores cubanos, ver su Baseball with a Latin Beat: A History of the Latin American Game (Jefferson, NC: McFarland & Co., 1994). Para un reciente debate sobre el lugar de los jugadores Latinos, incluídos mucho cubanos, en Las Ligas Mayores de baseball, ver Samuel O. Regalado, Viva Baseball! Latin Major Leaguers and Their Special Hunger (Urbana: University of Illinois Press, 1998).

  14. En la historia de Yucatán ver Gilbert M. Joseph, "Documenting a Regional Pastime: Baseball in Yucatán," pp. 76-89 en Windows on Latin America: Understanding Society Through Photographs, ed. Robert M. Levine (Coral Gables, FL: North-South Center, University of Miami, 1987) y "Forging the Regional Pastime: Baseball and Class in Yucatán," pp. 29-61 en Sport and Society in Latin America: Diffusion, Dependency, and the Rise of Mass Culture, ed. Joseph L. Arbena (Westport, CT: Greenwood Press, 1988).

  15. Carlos Fuentes, The Crystal Frontier, trans. Alfred Mac Adam (New York: Harcourt Brace, 1998 [1995]).

  16. Alan M. Klein, Sugarball: The American Game, the Dominican Dream (New Haven, CT: Yale University Press, 1991).

  17. Alan M. Klein, Baseball on the Border: A Tale of Two Laredos (Prinecton, NJ: Princeton University Press, 1997).

  18. C.L.R. James, Beyond a Boundary (London: Stanley Paul & Co., 1963); reeditado por Pantheon Books in 1983 y por Duke University Press in 1993.

  19. Michael Manley, A History of West Indian Cricket (Rev. ed.; London: André Deutsch, 1995 [1988]); Hilary McD. Beckles and Brian Stoddart, eds., Liberation Cricket: West Indies Cricket Culture (Manchester, UK: Manchester University Press, 1995).

  20. Richard D. E. Burton, Afro-Creole: Power, Opposition, and Play in the Caribbean (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1997).

  21. Kenneth L. Shropshire, In Black and White: Race and Sports in America (New York: New York University Press, 1996); José Sérgio Leite Lopes, "Successes and Contradictions in 'Multiracial' Brazilian Football," pp. 53-86 en Entering the Field: New Perspectives on World Football, eds. Gary Armstrong and Richard Giulianotti (Oxford, UK: Berg, 1997); Sergio Levinsky, Maradona: rebelde con causa (Buenos Aires: Ediciones Corregidor, 1996) Aún en la Cuba Revolucionaria, donde se hizo mucho para reducir la plaga de racismo, resta evidencia de su persistencia en el mundo deportivo; ver John Sugden, Boxing and Society: An International Analysis (Manchester, UK: Manchester University Press, 1996).

  22. En adición a numerosos artículos, se publicaron dos libros relacionados; ver Jay R. and Joan D. Mandle, Grass Roots Commitment: Basketball and Society in Trinidad and Tobago (Parkersburg, IA: Caribbean Books, 1988) y Caribbean Hoops: The Development of West Indian Basketball (Langhorne, PA: Gordon and Breach, 1994).

  23. Ver capítulos relevantes en John Bale y Joseph Maguire, eds., The Global Sports Arena: Athletic Talent Migration in an Interdependent World (London: Frank Cass, 1994). También ver Sergio Levinsky, El negocio del fútbol (Buenos Aires: Ediciones Corregidor, 1995).

  24. Hugo Batalla, et al., ¿Nunca más campeón mundial? (Montevideo: LOGOS, 1991); Eduardo Santa Cruz A., "Hacia dónde va nuestro fútbol?" Nueva Sociedad, 154 (1998), 157-167; Klein, Sugarball.

  25. Eduardo Galeano, Soccer in Sun and Shadow, trans. Mark Fried (London: Verso, 1998 [1995]), p. 209.

  26. Mario Vargas Llosa, Making Waves, ed. & trans. John King (New York: Farrar, Straus and Giroux, 1996), pp. 167-168.

  27. Jorge Valdano, Cuentos de fútbol (Madrid: Extra Alfaguara, 1995), pp. 13-17.

  28. Jorge Valdano, Los cuadernos de Valdano (Madrid: Aguilar, 1997), pp. 23-24.

  29. Maurice Boriotti Del Burgo, "Don't Stop the Carnival: Football in the Societies of Latin America," en Giving the Game Away: Football, Politics and Culture on Five Continents, ed. Stephan Wagg (London: Leicester University Press, 1995), p. 71.

  30. Citado en Jesús Yáñez Orozco, Política y mafias del futbol (México, D.F.: Grupo Editorial Planeta, 1994), p. 230.

  31. Miguel Donoso Pareja, ed., Area chica (Quito: Editorial El Conejo, 1982).

  32. Adam Gopnik, "Endgame," The New Yorker, LXXIV:19 (July 13, 1998), 33.

  33. "All the World's a Ball," The Nation, 267:5 (Agosto 10/17, 1998), 41-42.

  34. Soccer in Sun and Shadow, p. 209.

  35. Ibid., p. 2.

  36. Ibid., pp. 33-34. Una temprana expresión del amor de Galeano por el fútbol y su lamento por el fracaso de los intelectuales de capturar su significado en sus escritos se encuentran en su volúmen editado Su majestad el fútbol (Montevideo: Arca Editorial, 1968).

  37. Bill Plaschke, "Belly Up to the Ballgame," The Sporting News, 223:16 (Abril 19, 1999), 22.

  38. Jonathan Yardley, "Wet and Wonderful," The Washington Post Book World, XXVII:23 (Junio 7, 1998), 3.

  39. Juan Sasturain, "Desde el túnel," en El día del arquero (Buenos Aires: Ediciones de la Flor, 1986), p. 5.

  40. The Alchemist: A Story About Following Your Dream, trans. Alan R. Clarke (New York: HarperFlamingo, 1998 [1988, 1993]), p. 123.

  41. Guttmann, Games and Empires, pp. 171-188..

  42. Otra advertencia sobre confiar en las abstracciones simplificadas en extremo para evitar el enfrentamiento con la complejidad se encuentra en Carol Tavris, "Biology Is Not Destiny," The Washington Post Book World (Marzo 7, 1999), 13.

 


 

 

 

 
 

 
 

 

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