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Los cardiólogos nos vemos involucrados en aspectos de la sexualidad de nuestros pacientes esencialmente por dos motivos fundamentales: a) cuestiones relacionadas con la reanudación de la actividad sexual luego de un evento cardiovascular agudo (infarto del miocardio, cirugía cardíaca, etc.) y b) problemas asociados a al disfunción eréctil en el varón y su tratamiento. Reanudación de la actividad sexual: A pesar de ser un interrogante frecuente de los pacientes, la respuesta del médico es a menudo ambigua y poco concreta. En realidad una respuesta con coherencia científica debería estar basada en dos aspectos: 1)¿Cuales son las reacciónes fisiológicas del aparato cardiovascular durante una relación? y 2)¿Cual es el riesgo de nuevos eventos cardíacos que conlleva la actividad sexual? Respuesta cardiovascular: Durante una relación aumenta la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el consumo de oxígeno por parte del corazón. En estudios realizados en los últimos años se observó que la frecuencia cardíaca máxima oscilaba entre 100 y 131 l/m, la presión arterial sistólica (presión máxima) entre 152 y 174 mmHg, la presión arterial diastólica (presión mínima) entre 71 y 98 mmHg. y el consumo de oxígeno miocárdico aumentaba casi al doble. Todas estas mediciones varían en las diferentes posiciones. Todo esto equivale al costo energético requerido para subir tres pisos de escalera a velocidad normal. Por lo tanto pacientes que se recuperan de un evento cardiaco agudo o de una intervención cardiovascular, que estén estables, asintomáticos, y que son capaces de desarrollar una prueba ergométrica normal (prueba de esfuerzo) hasta 6 Mets, pueden ser autorizados a mantener relaciones entre la tercer semana y el mes después del evento. ¿Cual es el riesgo de infarto o muerte provocado por el acto sexual? Los tabúes que rodean a la actividad sexual en general se ven multiplicados cuando se involucra la salud, especialmente la del aparato cardiovascular. Pacientes y conyugues viven con temores la reanudación de la actividad matrimonial luego de un infarto o una cirugía cardiaca, este desconcierto se exacerba cuando no hay una comunicación fluida entre el médico y su paciente. La importancia de la actividad sexual como gatillo de un infarto de miocardio fue monitorizada por varios estudios multicéntricos. De sus resultados se desprende que dicha actividad es un débil desencadenate de infarto de miocardio (solo mostró un aumento de 0,9% durante el acto y 2% como variable indirecta) Se observó también una disminución de este riesgo en aquellos pacientes con una actividad física adecuada en relación con los sedentarios. Todos estos datos nos permiten avalar a los pacientes estables una vida sexual normal. El riesgo de exposición es reducido en magnitud y en tiempo y puede predecirse con una simple prueba ergométrica convencional. Debe enfatizarse además el valor de la actividad física regular como método de adaptación. Finalmente se debe tener en cuenta que todas estas conclusiones se aplican a la actividad sexual matrimonial, con una pareja estable, en un ambiente familiar y sin estar precedida por excesos de alimentos o bebidas. Disfunción eréctil y enfermedad cardiovascular Sin duda que la disfunción eréctil es una afección principalmente urológica. Pero recientemente los cardiólogos nos hemos visto involucrados en el manejo de pacientes con esta patología por varios motivos. La población de pacientes con disfunción eréctil es, por un lado, epidemiológicamente bastante similar a los pacientes cardíacos, y por otro consume buena cantidad de medicamentos cardiológicos. En segundo lugar, recientemente han aparecido modalidades de tratamientos farmacológicos que emplean agentes vasoactivos con importantes acciones colaterales a nivel del aparato cardiovascular. Asociación de la disfunción eréctil con las afecciones cardiacas: La disfunción eréctil es una afección de alta prevalencia, se calcula que alrededor del 40% de los varones tienen algún grado de alteraciones a los 40 años y cerca del 70% a los 70 años. Representa una situación frecuente no comunicada por el paciente y no interrogada por el médico. El grupo demográfico de pacientes con disfunción eréctil se superpone considerablemente al de los pacientes con cardiopatías. Se aprecia que entre las asociaciones más comunes figuran enfermedades relacionadas con el aparato cardiovascular como hipertensión, colesterol alto, diabetes mellitus y cardiopatía isquémica Uso apropiado del Sildenafil (Viagra) El sildenafil se absorbe rápidamente por vía oral y su máxima concentración se alcanza luego de un promedio de 60 minutos. Se metaboliza principalmente por el hígado, por lo que el Sildenafil (viagra) debe ser indicado con precaución en pacientes que reciben medicamentos que también se metobolizen por esta vía o la inhiben. La interacción medicamentosa más seria es la del sildenafil con los nitratos (dinitrato de isosorbide, mononitrato de isosorbide, etc.), medicación usada muy frecuentemente por los pacientes cardíacos, su interacción produce una vaso dilatación severa que lleva a una hipotensión marcada y a veces fatal. Teniendo en cuenta esta situación de excepción, e indicado exclusivamente por un especialista, el sildenafil es una droga muy segura.
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