Epistemología
Las filosofías de Ludwig Wittgenstein
José Rodríguez de Rivera

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Karl Popper Vida y Obra - Introducción al pensamiento complejo - Polémica imaginaria entre Popper y Kuhn -

Biografía

Evolución de sus ideas

1. La filosofía del Tractatus

La "ontología" subyacente al planteamiento del Tractatus

El espacio lógico y las categorías

Los otros conceptos básicos: forma lógica, estado de cosas, hechos,etc

La teoría del lenguaje como imagen

El Atomismo Lógico

El idea de Exactitud en el lenguaje científico

Trazando fronteras al pensamiento teórico - liberando la razón práctica

El método de deducción transcendental y los paralelos a Kant

2. La filosofía del segundo Wittgenstein

La ruptura con los planteamientos del Tractatus

La posición del "hiper-escepticismo"

El planteamiento "comunicacional": Los juegos de lenguaje

3. Las consecuencias de la filosofía Wittgenstein-II para la teoría de la organización

Biografía

Ludwig Johann Josef Wittgenstein [pronunciado: vitguenschtain] (Viena 1889- Cambridge 1951) ha sido probablemente el pensador con más influjo sobre las corrientes de trabajo analítico y pensamiento epistemológico modernas, no sólo las agrupadas en torno a la Filosofía Analítica, sino también en la reflexión desarrollada desde el Constructivismo, el Neo-Pragmatismo, la continuación de la Fenomenología o la "philosophy of mind". En cierto modo, su forma de plantear la reflexión filosófica desempeña para el pensamiento actual un papel similar a lo que supuso el método socrático para el pensamiento griego.

Wittgenstein fue el octavo hijo de una familia de la gran burguesía judía de Viena, estudió de 1906 a 1908 ingeniería de construcción de máquinaria, y en 1908 marchó a Manchester a continuar sus estudios en la Universidad Técnica. Su lectura de los "Principles of Mathematics" de B. Russell le hizo abandonar la ingeniería y, siguiendo un consejo de G. Frege (y recomendado por éste a Russell) entró en la universidad de Cambridge en 1911 para asistir a unos cursos de Russell sobre los fundamentos de la matemática y lógica al mismo tiempo que asistía a los cursos de psicología filosófica de G. E. Moore. Tras cinco trimestres, y sin intentar obtener ningún grado, marchó a Noruega manteniendo una intensa correspondencia epistolar con Russell. Allí le visitó su profesor G.E. Moore interesado por las ideas de su su alumno. Durante la guerra 1914-18 luchó como voluntario hasta caer prisionero en Italia, y fue entonces cuando concluyó el manuscrito de su Tractatus Logico-Philosophicus, que gracias a la mediación de su común amigo J.M. Keynes pudo llegar a la manos de Rusell, quien se esforzó por su publicación (1921-22) en una traducción al inglés hecha por F.P. Ramsey y con prólogo de B. Russell.

Tras la guerra, Wittgenstein atravesó una fuerte crisis interna, que le llevó a regalar su nada despreciable fortuna. Por ello, casi durante un decenio, hubo de emplearse como maestro de enseñanza básica en varios lugares de Austria (1920-26) o como ayudante de jardinería en un monasterio junto a Viena; intentó trabajar en artes plásticas y como arquitecto. Dejando de lado especulaciones psicoanalistas para explicar esta fase de su vida, la última proposición (7) del Tractatus en que concluye con la constatación de que callar (no hablar en lenguaje "teórico") sobre lo que escapa del poder de observación de ese lenguaje, es una justificación de su radical separar la razón teórica y la práctica. Y era pues más que "lógico" que, en una casi fundamentalista ascética filosófica, se dedicara a la praxis.

En 1927 conoció al matrimonio Karl y Charlotte Bühler. Karl trabajaba entonces en una concepción de la comunicación humana que presentó en su obra sobre la Crisis de la Psicología, y posiblemente abrió así nuevos derroteros a su superación del enfoque centrado en el lenguaje real. Se le abría el foco de observación "comunicacional" - lo que le llevaría a la idea de los "juegos de lenguaje". Y eso suponía también poder "hablar" (aunque en otros lenguajes) de los verdaderos problemas, lo que siempre ha tratado la Philosophia Perennis. Por ello, como él mismo refirió muchas veces, su "nuevo" interés por la filosofía; que ciertamente no desapareció nunca del todo. Ese interés se manifestó varias veces en esos años de postguerra: mantuvo contacto epistolar con sus amigos ingleses, se encontró en 1922 con Russell en La Haya, recibio la visita de Ramsey en 1923 y  pudo discutir con M.Schlick, que lideraba el Círculo de Viena - donde el Tractatus fue objeto de largas discusiones.

Una posible motivación adicional de su regreso a la filosofía pudo ser una conferencia de L.E.Brouwer en 1928 sobre los fundamentos de la matemática (con su concepción del Intuicionismo constructivista sobre el sistema axiomatizado de la matemática), Wittgenstein se sintió motivado para regresar a Cambridge en 1929, tras quince años de ausencia, con la intención de continuar su trabajo de investigación filosófica y posiblemente doctorarse. Al principio fue huesped de Keynes. Probablemente eligió esa universidad para tener ocasión de dialogar con F.P. Ramsey.

Se matriculó en un curso de doctorado con Moore, pero éste, considerando que durante los años 1912 y 1913 había sido un "alumno avanzado", consiguió, conjuntamente con B.Russell que se le reconociera como tesis el "Tractatus" - y que se le ahorraran todos los trámites burocráticos usuales. Moore -que ese mismo año había sido nombrado catedrático- y Russell fueron designados para examinarlo y tras una charla con el candidato, que, como relataba luego Moore, les resultó muy agradable, dieron su informe favorable. Sin más trámites burocráticos (en junio, a los pocos meses de haber llegado a Cambridge el ya famoso alumno) se abrió así el camino a la carrera académica deWittgenstein en Cambridge.

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 Desde 1930 a 1936 trabajó como "Fellow" en el Trinity College de Cambridge, pero manteniendo su contacto con Waismann y Schlick (del Círculo de Viena). En 1929 apareció la otra obra, que junto al Tractatus, fue lo único que publicó en vida: "Some Remarks on Logical Forms" en que apuntaba una nueva orientación de su reflexión filosófica: analizó la pluralidad de las funciones lógicas del lenguaje (contra la anterior reducción habitual a sólo su funcion representativa de la realidad) - pero según él mismo se trató de un trabajo que no consideró nunca tuviera valor alguno.

Dejando de lado las exigencias burocráticas (no tan estrictas como en nuestra universidad), Moore, Ramsey o Russell consideraron que contar con la colaboración de un "genio filosófico" de tal talla era un logro para su universidad. En uno de sus informes, Moore escribía: "Ahora está trabajando intensamente y, a mi entender, le va bien. Que se le interrumpiera por falta de dinero sería, creo yo, una gran desgracia para la filosofía" (Moore, 1993). Evidentemente no se trataba de acumular kilos de ponencias escritas o publicaciones a valorar por una comisión burocrática, sino de un trabajo filosófico al más viejo estilo: en el diálogo sostenido en clases y seminarios. Precisamente de esos años contamos practicamente sólo con los apuntes de sus clases (por ejemplo, los tomados por su profesor Moore o por Rush Rhees y Yorick Smithies) así como con su correspondencia (por ejemplo, la mantenida con otro de los grandes de la filosofía analítica, G.H. von Wright)[1]. Moore se retiró en 1939 y entonces la cátedra pasó a Wittgenstein.

En 1936-37 había vuelto a Noruega, pero en 1939, tras el Anschluss (anexión) de Austria a la Alemania hitleriana, poco antes de adquirir la nacionalidad britanica fue nombrado sucesor de Moore en su cátedra de Cambridge. En sus prelecciones se ocupó de Estética, Etica, Psicología, y Fe religiosa - temas que ciertamente en el Tractatus, como el resto de los empiristas lógicos, había considerado como temas sin-sentido.

Durante los años de la guerra 1939-45, junto a su actividad como voluntario en un hospital; interrumpiendo su docencia desde 1941 a 1944, trabajó en la preparación del primer volumen de sus "Investigaciones Lógicas". A fines de 1947 abandonó su cátedra (e influyó para que la ocupara G.H. von Wright) y se retiró a Irlanda (Dublín y la costa oeste) donde acabó la segunda parte de sus Investigaciones Lógicas. Desde allì emprendió varios viajes a Oxford y Cambridge, así como a Viena y a USA donde habló con N. Malcolm (con quien habló sobre la refutación del Escepticismo que hacía Moore). Trabajó practicamente hasta el último día en los últimos 18 meses desde que supo que padecía cáncer hasta su muerte, el 29 de abril de 1951.

Al recordar su vida no es posible pasar por alto las rebuscadas interpretaciones a que ha dado lugar su biografía (por Warren Bartley III) al querer ver que su (presunta) homosexualidad explicaría una gran parte del interès de Wittgenstein por el lenguaje: sus sentimientos de culpa por su "patología" (como si los heterosexuales estuvieran libres de tales sentimientos y complejos) obedecería al interés por ocultar su condición de homosexual tras la fachada que es el lenguaje. El que ya desde su trabajo sobre Frege, y luego con Rusell, había tenido que centrarse en el tema del lenguaje - sustituyendo al análisis de las ideas - parece una explicación mucho más simple y sin necesidad de complicaciones psicoanalíticas

Evolución de sus ideas

El modo de filosofar Wittgenstein debe ser visto como que corresponde al "estilo" propio de la reflexión kantiana, pero que al ser transplantado al entorno del pensamiento analítico inglés, tuvo que dar que ciertamente influyó en la configuración de su método de trabajo, y sobre el que luego él mismo ejerció una enorme influencia. Aparte de sus dos libros, Tractatus e Investigaciones Filosóficas, redactados en alemán, se conservan muchos apuntes de sus alumnos de Cambridge, en los que evidentemente se advierte la dificultad que implicaba el que un pensamiento estructurado en la lengua alemana tuviera que formularse en otra lengua muy distinta en sus posibilidades gramaticales como es la inglesa.

Su obra, como dijo algún comentador se presta a ser tomada como un test de Rorschach, con manchas de tinta que cada uno interpreta según su propia configuración psíquica (subconsciente o lo que sea).

La primera etapa de su trabajo culminó ciertamente en el Tractatus, una obra esbozada en gran parte en sus diarios (Tagebücher) de 1914 a 1916. Terminó su redacción en 1918 y apareció en los Annalen der Naturphilosophie, editados por Ostwald, en 1921 con el título de Logisch-philosophische Abhandlung. Luego fue traducido al inglés por C.K. Ogden[2] y prologado por B. Russell. La publicación, bilingüe (y con el texto alemán corregido por el autor) y con el título Tractatus logico-philosophicus, aparecíó en 1922 en Routledge & Kegan Paul Ltd.

Luego vienen los largos años de Viena, los contactos con los representantes del Círculo de Viena y una total crisis de sus primeros planteamientos que se manifiesta, primero, en su Philosophische Grammatik (1933) y luego en "The Blue and Brown Books" (una parte en alemán, Das Blaue Buch, el libro azul). Toda esta fase de sus reflexiones no es una evolución o desarrollo de ideas del Tractatus, sino, asombrosamente, lo mismo que el Tractatus marcó un punto de ruptura en el pensamiento moderno, ahora Wittgenstein inicia otra nueva era con otros planteamientos totalmente inusitados. Lo que se suele denominar la Filosofía-II de Wittgenstein (o el Wittgenstein-II) y que encuentra su formulación en sus Philosophische Untersuchungen (Investigaciones Filosóficas) publicadas poco después de su muerte y que son valoradas hoy como una "obra maestra" de la prosa alemana, escrito con un lenguaje tan vivo y sencillo, con analogías, ejemplos, etc., pero con una profundidad de ideas tal que pasará mucho tiempo antes de que podamos decir que se le ha comprendido del todo.

En esos años de reflexión y diálogo con sus alumnos de Cambridge llegó Wittgenstein a precisar un nuevo método (camino) de pensamiento dialógico que recuerda al método socrático: no se trata de presentar construcciones de ideas, sistemas conceptuales, sino de ir caminano de acá para allá, con lo que se van abriendo nuevas formas de ver las cosas, nuevos paisajes. Este andar, es decir este método tan poco definido, recuerda la idea tan concisamente formulada por Machado: caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Es decir, no hay un método predeterminado, pero si nos lanzamos a explorar la realidad (y eso el filósofo no lo hace solo, sino en diálogo), habremos hecho camino-método. De esta época se conservan sus "Zettel" (fichas de ideas dispersas recopiladas luego por sus alumnos), distintas anotaciones de pensamientos así como muy pocos apuntes (en general ni permitía se tomaran durante las clases que quería fueran diálogo filosófico) también recopilados por sus alumnos.

Los alumnos de los seminarios y cursos de Wittgenstein dicen que tenían la impresión de encontrarse ante un espíritu "destructivo". Según se cuenta, él mismo se sorprendía de producir tal impresión. Puede que todo se debiera a la forma en que impartía sus clases: nunca de forma sistemática, sin manuscrito alguno, ante cualquier pregunta comenzaba a "pensar en voz alta". Eran precisamente las preguntas, dudas o dificultades de sus oyentes lo que provocaba un exhaustivo análisis, examinando la cuestión desde todos los ángulos, y respondiendo finalmente de forma contundente y convincente; pero evidentemente al margen de toda línea continuada de exposición. Según todos los comentadores, incluso poseyendo ahora textos impresos donde es fácil releer, consultar otro pasaje etc., sigue siendo muy difícil decir que uno sabe realmente lo que él quería formular.

Pero tampoco debe malentenderse su "método" como si hubiera apuntado a formular claramente preguntas o problemas en una actitud aporética, o simplemente enunciar cuestiones abiertas (sin pretender darles respuesta). El talante con que procedía en su diálogo con los oyentes, lo más apropiado parece ser denominarle "socrático", hacía más bien que llevara a sus últimas y más absurdas consecuencias la dificultad o pregunta planteada: "Lo que quiero enseñar es a aprender pasar desde un absurdo todavía implícito a uno manifiesto" (InvFilos 464).

De suyo, apenas si hay planteamiento reflexivo de problemas que no conduzca al final a paradojas. Desde Zenón, pasando por Agustín y Kant hasta Russell y, más recientemente, Luhmann, la conciencia de las paradojas que plantea cualquier cuerpo de conocimientos cuando se profundiza en él es algo común a todos estos planteamientos. Pero en Wittgenstein, lo característico es su forma de reaccionar a la paradoja. Ante las diferentes modalidades de reacción ante la paradoja: aferrarse al estado de confusión; pretensión de desatar el nudo de la paradoja con sistemas teóricos; y, finalmente, huida a lo irracional, Wittgenstein las rechaza todas. Por eso se le ha reprochado un mayor grado de destructividad que al Escepticismo. Pero en su concepto del filosofar como modo de vivir reflexiva y autocríticamente, Wittgenstein supera las paradojas no teóricamente, sino en la acción: no precisa nuevos conocimientos, sino toma la paradoja como un modo de hacer terapia de las ideas (InvFilos 126-128, 599) en que no hay que sacer conclusiones (a nivel lógico) ni mostrar interés por lo que puede ocultarsse tras la paradoja. Sólo habrá que realizar una descripción aceptable por todos, pero con el objetivo de lograr una clarificación total en que desaparezcan los problemas filosóficos (InvFil 133). Este objetivo sólo se logrará si se iluminan las fuentes de las dificultades, pero no hay "una" dificultad, y por tanto tampoco podrá lograrsse nunca una receta o patente para resolver todo. Pero sí hay dos importantes clases de dificultades: a) confusiones con el lenguaje y b) tendencias esencialistas buscando siempre lo más universal.

a) Las confusiones con el lenguaje agrupan toda una serie de seducciones provocadas por la estructura superficial del lenguaje. Por ejemplo, las "imágenes" producidas por el uso gramatica de ciertas formulaciones y que apresan o guian, como railes mal colocados, el flujo del pensamiento. Es como caer en la tentación de una dieta unilateral que sólo alimenta el pensar en una sola dirección. Pero esto no prohibe usar imágenes, que él mismo usó en este último período con gran profusión (recordar su "Hay que arar el lenguaje", o sus analogías entre juego de ajedrez y sus reglas por un lado y por otro elenguaje cotidiano y sus reglas). Las imágenes mismas, las metáforas, no tienen culpa alguna, pero sólo mientras tengamos claro dónde están sus límites. El peligro está en dejarse hipnotizar por ellas, dejarse llevar por sus railes hasta donde ya no pueden ayudar.

El problema está en que al emplear términos filosóficos como 'verdad', 'mundo', 'realidad', 'tiempo', etc. inevitablemente se suscitan imágenes mentales que nos tientan a pensar que con tales imágenes poseemos ya el significado de las expresiones. Filosofar será por tanto "una lucha contra el embrujamiento del entendimiento por parte de los medios de nuestro lenguaje" (InvFilos 109).

Aquí, Wittgenstein emplea un concepto de "imagen" distinto del concepto lógico en la teoría del lenguaje como imagen. Tampoco se trata de algo que surgiría en el espíritu representando otra cosa. De lo que se trata aquí es de observar algo desde un determinado punto de vista, de construir las relaciones de ese algo con otros objetos (o de delimitarle frente a lo otro). Pero en esa observación puede darse:

a)         Un nivelar diferencias, borrar distinciones; como cuando la gramática permite identificar la cópula es (4 es igual a dos más dos) con el verbo (A es, es decir, es realidad). En el primer caso podría sustituirse la cópula 'es'  por un signo =; en el segundo no (InvFilos 558).

b)        Un generar contradicciones o falsos problemas: contradicciones como cuando se habla de la "nada" como si fuera una entidad más, y hable entonces de que hay o es "nada"; falsos problemas, como la pregunta ¿existe o no existe la nada? Y de ahí podría pasarse a investigar las propiedades de la nada etc.

c)         Un formar analogías llenas de fallos

una actitud de liberación ante los aparentes problemas que recuerda mucho la actitud del Budismo Zen (al que de todas formas estaba ya incoado en la proposición final del Tractatus: guardar silencio....). Esta liberación se logra por eliminación de las mismas fuentes de 

El único libro que preparó en esta segunda época antes de su muerte, las mencionadas Investigaciones Filosóficas, como ya sucedía antes en otras exposiciones y cursos, no es una exposición sistemática. Quien intente hacerse una idea de su "sistema", comprendido como orden y articulación de pensamientos filosóficos sobre sobre un dominio de la realidad (ciencia, matemática, arte, ética o religión) se sentirá frustrado. Wittgenstein, como ya en el Tractatus que entendía más como armazón que auxiliara - terapia  - al caminante mental, y que por tanto no debía ser luego objeto de mayor atención, en primer lugar quería "despertar" al caminante filosófico para que él mismo iniciara sus caminos por el campo de la reflexión. Él mismo decía que sus Investigaciones Filosóficas debían ser vistas como "albun de imágenes". Y esa reflexión y discusión se dedica en primer lugar, como en el Tractatus, al lenguaje (no escribió finalmente su proyectada discusión sobre los fundamentos de la matemática).

Comprenderle como filósofo teórico (orientado al theorein, la visión) sería un error. En su paradójicamente a-metódico método, el último Wittgenstein, que a lo largo de todo su itinerario filosófico define el campo a observar como el del lenguaje (aunque éste sea visto al principio en su función descriptivo-representativa, y luego más como Medium de comunicación) -y por eso podìa recomendar como máxima: ¡hay que arar el lenguaje!- no limita la actividad filosófica en el sentido de obtener una visión, eso es también mera muleta para el caminante, que lo que tiene que hacer es andar, actuar. En esto continúa su esfuerzo en el Tractatus por liberar, por hacer un hueco, dentro del mundo de las cosas visto como mundo representado, descrito en ciencia etc., al sujeto ético, al sujeto que debe actuar.  

Finalmente hay que advertir de un malentendido fundamental: la orientación "analítica" que comparte con la Filosofía Analítica no le lleva, como a los empiristas lógicos, a mantener el tabú de prohibicion del recurso a la "instrospección" en su método-camino filosófico. Todo lo contrario, sobre todo en sus últimos años llega a tematizar la experiencia privada, etc. Y una gran parte de sus agudos análisis sobre las trampas del lenguaje sólo son posibles por la constante referencia a estados de conciencia, a modalidades del "pensar". En cierto modo, Wittgenstein elabora ahí una "fenomenología" paralelamente a la de Husserl.

La filosofìa del Tractatus

El Tractatus ha sido formulado con una concentración inusitada, lo que ciertamente dificulta su lectura. Además, muchas de sus ideas sólo pueden ser comprendidas en relación a conceptos de Frege o de Russell. Y, como gran parte de sus comentadores admiten, en el fondo, Wittgenstein también fue un seguidor de Kant[3]. Sin las ideas de estos pensadores, ni habría sido posible el Tractatus.

Por otra parte, aunque no se las explicite, Wittgenstein expone su concepción, aparentemente logicista y antimetafísica, partiendo de una serie de presuposiciones verdaderamente "metafísicas". Y para comprender su "método" en esta obra (luego, Wittgenstein rechazaría la fijación metódica practicada aquí) hay que recordar el método del análisis transcendental kantiano dirigido a desvelar las condiciones de posibilidad de la experiencia (o formulado en la terminología de la Epistemología de la Complejidad: las condiciones de posibilidad de la observación directa de los fenómenos, es decir, de la observación de primer grado). Wittgenstein también quiere desvelar cómo se constituye nuestro conocimiento de la realidad mundana (aquella de que trata la ciencia - pues también hay para él otras realidades como la religiosa o la ética), pero no analizando al sujeto, sino el lenguaje que éste emplea para hablar de la realidad - con otros o consigo mismo. En las estructuras de tal lenguaje, por ejemplo, en sus "formas lógicas", se deberá identificar lo que permite que ese mundo accesible a la ciencia sea también "representado" en el lenguaje.

El pensador que cavila metafísicamente se une así al técnico en el análisis lógico de las formulaciones del lenguaje (en sus últimos años seguía pidiendo: hay que arar el lenguaje).

Además, como sucede también con otros pensadores modernos (como Luhmann), emplea terminos del lenguaje cotidiano en un sentido totalmente distinto: estado de cosas, hecho, cosa, mundo, substancia, imagen etc.

Aparentemente, la numeración empleada -de tipo decimal- en que las cifras compuestas deberían ser vistas como comentarios o explicaciones de las más simples, podría ayudar a comprender mejor una proposición leyendo las siguientes; pero como mostró ya Stenius, algunas veces, las proposiciones en lugar de referirse primariamente a las anteriores anticipan el sentido de otras posteriores.

La infraestructura ontológica del Tractatus

En el Tractatus, más que las diferencias entre contenidos conceptuales, lo relevante son las diferencias lógicas, es decir, en un nivel superior de abstracción donde se opera en un espacio lógico (no olvidemos que se trata de la reflexión de un ingeniero y matemático) estructurado en dimensiones con respecto a las cuales cada concepto tiene un conjunto de coordenadas. Precisamente son esas distintas ubicaciones lógicas las que se formulan en las categorías.

Por ejemplo, existe una diferencia categorial entre los siguientes items: 'la_negación_de_ A',  'una_cosa'; 'una_propiedad_universal' (como la de ser mortal). Sin tener que recurrir aquí a los conceptos sobre los conjuntos matemáticos, puede formularse esta idea así: para un pensamiento lógico-matemático que abstrahe del contenido o referencia, 3 manzanas, 3 autos, 3 personas son observados sólo como el "número" tres. Entre '3 manzanas' y '2 autos' no existiría diferencia categorial, ambos son enunciados afirmativos de existencia de una cantidad de objetos. Pero sí existe diferencia entre 'ahora tienes comida' y 'alimentos artificiales compatibles con la salud' comer' (diferencia entre enunciado sobre un mundo real y un mundo posible)

La primera distinción que tiene en cuenta el Tractatus es la existente entre la categoría de las Tatsachen ("hechos") y la de las Nichttatsachen ("no-hechos" - pero no en el sentido de negar existencia de algo, sino de algo ubicado en otro punto del espacio lógico). Y dentro de los "no-hechos" se da otra distinción categorial (es decir, otra forma de diferenciar puntos en el espacio lógico): la existente entre cosas (y una cosa no es aquí lo mismo que una Tatsache, o un estado de cosas) y atributos (que, a su vez, abarcan propiedades y relaciones).

El Tractatus se abre con la afirmación (1): El mundo es todo lo que es el caso. Esto se explica en la (1.1): El mundo es la totalidad de los hechos (Tatsachen), no de las cosas.

Esta afirmación sorprende, pues uno esperaría que un filósofo que habla del mundo hablaría o de una cosa muy compleja o del conjunto de todas las cosas, algo que no es precisamente una Tatsache. No es que niegue la posibilidad de tal modo de observar la realidad, pero Wittgenstein prefirió definir su modo de meta-observación en el marco de una consideración al nivel de abstracción superior propio de la lógica o matemática en que lo relevante son las "diferencias" (primariamente entre modos de relacionarse sus elementos). La "diferencia" básica en el Tractatus es pues la diferencia entre las categorías de "Tatsache"  (hecho, lo que es el caso) y "Ding" (cosa).

Stenius (1969: 39 ss)[4] explica esta cuestión por una analogía de la psicología de la percepción (la de la Gestalt): La percepción sensible de objetos complejos no se efectúa, como quisiera explicar una psicología atomista, mediante la integración posterior de una serie de percepciones singulares (de cada punto de una figura, de cada color etc.), sino, primero, se capta todo un campo, por ejemplo, se percibe la totalidad de una bandera ondeante al viento. Sólo a partir de esa percepción del conjunto podremos, por así decirlo, encajar en esa estructura la percepciòn de las partes, es decir, "diferenciaremos" dentro del campo de percepciòn sus elementos, como pueden ser las líneas que separan colores. Así percibimos en ese campo distintas estructuras y relaciones.

Pero la estructura del campo no está determinada tanto por el objeto como por el hecho de que, o porque es el caso que la figura consta de tal y tal elemento, o por el hecho de que existen tales o tales relaciones entre sus elementos etc. Y el campo percibido no puede ser identificado con la figura percibida, ésta, con toda su diferenciación, sólo es vista después de que en la percepción se haya dado estructura al campo percibido.

Y volviendo al Tractatus: la figura percibida pertenece así a la "categoría" de las cosas; el campo percibido pertenece a la categoría de las Tatsachen (hechos, lo que es el caso). Y es ese campo percibido lo que es descompuesto, analizado en otros hechos más simples.

El "campo de percepción" (de la psicología de la Gestalt) corresponde aquí a lo que el Tractatus denomina "mundo como Tatsache". Y la "figura" (la Gestalt) percibida corresponde al "mundo como cosa (Ding)".

En el modo de observación propio del Tractatus, lo que interesa ante todo es la identificación bajo la categoría de Tatsache, no bajo la categoría de cosa,  que es vista como una subcategoria de la primera. Y el saber sobre el mundo no será pues un saber primariamente dirigido a "cosas", sino a "Tatsachen".

El "espacio lógico" (logischer Raum)

En una primera aproximación el concepto puede ser explicado así:

Observamos una descripción (observación compleja de primer grado) lo más detallada posible del mundo real. Depuramos luego la descripción de todos los enunciados que dependan de otras partes de la misma descripción, es decir, limitamos la observación a una descripción "completa" (en sentido lógico) y cuyos componentes sean mutuamente independientes. A cada componente independiente le asignamos una dimensión (semántica), y obtenemos así un espacio "lógico" de tantas dimensiones como componentes.

En una especie de geometría analítica lógica podemos representar esa observación en un modelo geométrico:

Supongamos un mundo posible (muy simple, ciertamente) que consta de dos rectángulos diferentes en un plano euclídeo. La descripción completa de este mundo realizada sólo con componentes independientes sería la conjunción de cuatro enunciados: los que describen la altura y anchura de esos rectángulos (esta descripción sería completa, pues, por ejemplo, una diagonal, o la superficie del rectángulo son elementos dependientes de la anchura y altura). Y la altura y la anchura son magnitudes que pueden variar independientemente una de otra. Así tenemos un "espacio lógico" (en que construimos la pintura del mundo posible) con cuatro dimensiones, no con dos como tiene ese mundo. Y además podemos obtener toda una clase de otros mundos posibles de este tipo modificando las cuatro componentes.

El ejemplo podría haberse complicado si hubíeramos tenido en cuenta también las distnacias y posiciones entre ambos rectángulos; pero eso no afectaría a la intepretación del concepto de espacio lógico. Por lo demás esta forma de definir un concepto mediante la descripción de las "operaciones" que determinan su contenido está también relacionada con la concepción según la cual el significado de un término está en su uso.

Utilizando el lenguaje del "espacio lógico" se puede además afirmar: "cada mundo posible está determinado de forma inequívoca, por la elección de cada estado de cosas elemental en cada dimensión del espacio lógico".

Tenemos una descripción "verdadera" del mundo real, cuando para cada dimensión del espacio lógico encontramos en esa descripción un componente que afirma la existencia de un estado de cosas elemental en esa misma dimensión, y ese estado de cosas es además un hecho atómico (es el caso). Tal descripción indica todo lo que es el caso, y excluye todo lo que no es el caso.

Además, los estados de cosas atómicos que puedan pertenecer a una misma dimensión lógica no son independientes entre ellos, sino incompatibles. En el mundo posible considerado no podrían tener las mismas medidas los dos rectángulos, pues eso los identificaría como uno solo. También son incompatibles dos estados de cosas en que uno tiene como contenido la afirmación de que un punto del campo de un rostro es rojo en n momento, y el otro afirmara que en ese momento dicho punto es verde (6.3751).

Aquí se ha partido del supuesto de que a cada dimension del espacio lógico (de los componentes elementales de la descripciòn mutuamente independientes) corresponde un número indefinido de estados de cosas mutuamente independientes. El empleo de la metáfora geométrica, por así decirlo, nos seduce a pensar que es forzoso llegar a esa conclusión. Pero todo eso vale sólo en la medida en que las afirmaciones elementales empleadas (como la de que un punto del rostro tenga tal color) describen eestados de cosas elementales. Y esa no era la opiniòn de Wittgenstein. Por eso, el espacio lógico descrito responde sólo a una primera aproximación a la concepción de Wittgenstein.

En realidad, el modelo geométrico empleado sólo permite construir un espacio lógico al nivel de la gramática o lógica superficial. Pero bajo esa superficie hay que llegar a un espacio lógico fundamental: un espacio lógico en que se llega a la abstracción máxima y se estructura como espacio con el código Si/No.

En dicho espacio, para cada dimensión sólo habrá dos posibles estados de cosas mutuamente incompatibles: la afirmación de que el estado de cosas A es el caso, es vista aquí como equivalente lògico a la afirmación de que B no es el caso: si existe A no existirà B. En cada dimensión podrá elegirse libremente uno de los estados de cosas como atomico, el otro no podrá poseer la misma cualidad de ser atómico. Distintos estados de cosas atómicos pertenecen ahora a distintas dimensiones.

A la luz de estas distinciones hay que revisar la primera impresión de que el concepto del mundo como Tatsache era algo observable a nivel de observación habitual. Se mueve a un nivel de mucha mayor abstracción.

Los enunciados del lenguaje cotidiano que llamamos simples (esto es rojo y similares) y los estados de cosas descritos no son tan simples como parece.

En la primera interpretación superficial del espacio lógico, un mundo posible quedaba determinado al entresacar, en cada una de sus dimensiones un estado de cosas atómico. Presuponiendo su enumerabilidad podían pues ordenarse dichos estados de cosas (Sn) en series S1, S2, S3 .....

Una descripción completa del mundo real se obtiene si se dan los 'estados de cosas' S existentes realmente. Es decir, aquellos estados de cosas que son también 'hechos'; con la condición de que sean además 'hechos atómicos'. Con esto se excluyen todos los otros miembros de S como no_existentes, lo que significa que para cada uno de esos miembros de S se dará otro estado de cosas (como otro punto) en la misma dimensión  (se deberá pues asignar en cada dimensiòn de las coordenadas del espacio lógico un punto diferente al estado de cosas existente y al no existente, no por su contenido, sino por su propiedad "estar dado" o no).

Mientras que así, en lo que concierne al espacio lógico superficial quedaba determinado el tipo o clase de mundos posibles, al utilizar el espacio lógico de orden superior puede además diferenciarse entre la clase de los estados de cosas existentes de la de los no existentes.

En (4.463) afirma Wittgenstein que el espacio lógico es infinito. Es decir, que el número de dimensiones (correspondientes a posibles componentes atómicos) es infinito. Este enunciado no es demostrado, se sigue sólo de la aceptación del principio de Hume según el cual no existe conexión necesaria entre lo que sucede en un momento del tiempo con lo que sucede en otro momento (su conocida tesis negando la concepciòn tradicional de la causalidad). Aquí es extendida esa afirmación a otras dimensiones distintas de la temporal. Y también aquí culmina la idea del "Atomismo Lógico".

Pero ese espacio lógico no debe ser concebido como algo real, como si fuera una especie de éter en que se desarrollaran los procesos reales.

construcción

Forma lógica

La forma lógica es común al mundo y al lenguaje. El signo que actúa de cópula uniendo un "predicator" (elemento del lenguaje) con el objeto - en cuanto elemento del mundo - representado por un "nominator" (también elemento del lenguaje) no es defnido como una relación externa a los objetos, sino como un medio auxiliar para formular que se da realmente una relación ordinaria entre la propiedad (externa - como el accidens aristotélico) y el objeto (como la substancia aristotélica).

La proposición elemental iP Î Q (este P es un Q) representa, a título de prueba, un estado de cosas (Tract. 4.031) en la que los nombres de objetos iP y iQ tienen entre ellos las mismas relaciones con las propiedades internas de ser_un_P o ser_un_Q, que poseen también los objetos correspondientes en el estado de cosas representado (las propiedades externas sólo son representadas por proposiciones en su relación proyectiva al mundo; Tract. 3.12; Tract. 2.031).

Los medios de esa representación o imagen de lo real, que Wittgenstein denomina símbolos (signo con un sentido), no simples signos (que para él es lo perceptible por los sentidos), adquieren de forma externa (por convenciones) su función de símbolo, se encuentran enlazados de forma interna al objeto que representan.

Las propiedades internas de un objeto son definidas como su forma por la que queda totalmente determinada la estructura del estado de cosas en que aparece.

Forma lógica

La forma lógica de un enunciado es el modo en que se compone articulando distintas proposiciones elementales con la ayuda de ciertas partículas lógicas (cuantor, negator, yunctor u operadores que caracterizan algo).

Hablar de la forma lógica de un enunciado implica realizar una operación de abstracción en que dejando de lado los contenidos o referentes de los elementos de la proposición analizada, sólo se consideran los tipos de relaciones (por ejemplo, de inferencia necesaria) entre sus elementos.

Si se denomina "contenido" de una proposición a los nominatores y predictores que aparecen en ella, resulta que al observar la forma lógica se prescinde de esos contenidos.
La forma logica, por ejemplo, de la proposición "el trabajo es alienación"  que se analiza como proposición:

                    "(x Î trabajo  ® x Î alienación)

(para todo aquello x, que es trabajo, se sigue necesariamente que ese x es también alienación), es representada por el esquema en lógica de cuantores:

                    "(x ÎP ® x Î Q)

De un modo más amplio se aplica también el predicado 'forma lógica' a las propiedades de las formas de proposiciones que pueden ser reproducidas por esquemas desglosados sólo incompletamente

Otras distinciones y conceptos básicos en el Tractatus

La comprensión de la obra de Wittgenstein exige precisar al menos algunas de sus conceptos (categoría, forma lógica ....) y distinciones básicas (mundo y cosa; hecho y estado de cosas; realidad mundana y su pintura en el lenguaje; proposiciones complejas y elementales.

Distinciones fundamentales:

* Diferencia categorial: "cosa"/"hechos".

Ding (cosa), Gegenstand (objeto), Substanz (substancia) son los términos probablemente peor entendidos en el Tractatus. Según (2.01) un Sachverhalt (estado de cosas) es una unión de "cosas". Pero una mera agrupación de objetos no puede constituir un Sachverhalt (estado de cosas) pues para que se dé éste deberá al menos haber un atributo. Por tanto, "cosa" en el T no equivale a lo que normalmente llamamos 'cosa' sino es un término que designa todo lo que no cae en la categoría de las Tatsachen (hechos). Los atributos, como son las propiedades o las relaciones, forman una categoría especial de cosas. Las cosas particulares, los objetos concretos, forman otra categoría de cosas.

Pero esta interpretación debe ser precisada. Wittgenstein denomina "cosa" sólo a aquello que puede aparecer en un estado de cosas "atómico" (2.02: El objeto es simple). Esto debe comprenderse en el contexto de la tesis sobre el atomismo doble.

* Tatsache (hecho) y Sachverhalt (estado de cosas)

Observados como "categorías" no difieren, pues los estados de cosas pertenecen a la misma categoría de los hechos, pero mientras que un hecho siempre es algo real, que es el caso; un estado de cosas podrá ser simplemente algo posible (pertenece a los "mundos posibles"). La diferencia se manifiesta en referencia a la distinción entre enunciados verdaderos y falsos. Se puede afirmar que Taylor vivió al mismo tiempo que Ford o lo contrario. En ambos se afirma que algo es el caso; pero sólo el primer enunciado es verdadero, es decir, es una Tatsache (hecho)

* Estados de cosas elemento-átomo y estados de cosas complejos

Se trata de una distinción muy importante. El estado de cosas 'complejo' es visto como la 'situación' (Sachlage) en que están las cosas mientras que el elemental se refiere a cómo se comporta algo.

De modo análogo, cuando se trata de estados de cosas reales podría distinguirse entre hechos atómicos y hechos complejos.

Los estados de cosas atómicos son algo "simple lógicamente", algo no descomponible en otros más sencillos. La única articulación posible es la de cosa y atributo (sustancia y accidente).

          

Es habitual en bastantes comentadores hablar de un W-1 y de un W-2 como de dos filosofías inconexas: la primera bajo el signo del Empirismo Lógico, la segnnda y la segunda como perteneciente a la Filosofía del Lenguaje Ordinario (fenomenalismo lógico) (esta es la interpretación de E. von Savigny). Sin embargo, el problema de las relaciones entre el mundo y el lenguaje está presente en ambas fases de su evolución filosófica. Pero esa presencia no significa que el mismo problema sea tratado de dos formas distintas, en la primera en enfoque de análisis del lenguaje-representación, en la segunda atendiendo a la comunicación (juegos de lenguaje); sino el aspecto común más importante se encuentra en su intención de mostrar que se trata ahí de una mera apariencia de problema (Scheinproblem) no de un problema en la realidad. Es decir, que se trata de un problema para la observación en cuanto tal (para un observador universal).

En el Tractatus, este desenmascarar el falso problema se logra al mostrar que lo que aparentemente era una relación externa entre el signo lingüístico y el significado representado es identificada como relación interna que se manifiesta ella misma, pero que no puede decirse

Teoría del lenguaje como relación de correspondencia (Abbildtheorie)

La teoría del lenguaje como "Abbild" (correspondencia a-) en Wittgenstein es una reelaboración de las ideas sobre esta función descriptiva del lenguaje desarrolladas por Frege y de la concepción de Russell/Whitehead  sobre el lenguaje descriptivo.

(2.1): Nosotros nos hacemos "imágenes" (Bilder) der la realidad

En primer lugar hay que advertir que el término-metáfora "Bild" (imagen) puede inducir graves malentendidos de lo que pretendía formular Wittgenstein al hablar del lenguaje, la realidad y el conocimiento de ésta.

Un cuadro o pintura material tiene semejanzas con el original: un pintor que busca expresar esas semejanzas con el original físico.es calificado de "naturalista" - contrapuesto al expresionista que sólo quiere formular a través de los rasgos representados la vida interior emociones etc. del modelo. En este sentido, la metáfora "imagen" aplicada al pensar induce una interpretación según la cual esa actividad mental tiene que dar un resultado que coincida con lo esencial del modelo. Pero Wittgenstein prosigue:

(2.11) La "imagen" representa la situación real (Sachlage) en el espacio lógico, como existencia o no-existencia de "estados de cosas" (Sachverhalte)

(2.12) La imagen es un "modelo" de la realidad.

Wittgenstein, como observa Stenius, no piensa primordialmente en imágenes materiales, sino en lo que en matemáticas se denomina "Abbildung" (correspondencia: relación de correspondencia entre los elementos de dos conjuntos). De esta definición resulta que tanto el original como su representación deberán pertenecer a la misma categoría.

Basándonos en la explicación dada arriba de los términos "hecho", "estado de cosas elemental" etc., no es difícil comprender el sentido de "imagen" en estas proposiciones. Piénsese en un "hecho compuesto" pero sencillo analizable (descomponible) en estados de cosas simples. Las "cosas" participantes pueden ser las tres personas A;B,C; además existe una relación padre-hijo RV y la propiedad o atributo, talento musical M.

Ese hecho puede descomponerse en tres hechos simples: (1) A es padre de B; (2) A es padre de C; (3) B tiene talento M. Con este análisis hemos definido la estructura externa del "hecho compuesto" (es decir, en lo que hay que conocer).

La estructura interna del hecho (es decir, en el sistema cognoscente) viene dada por la indicación del número y categorías de los elementos participantes: es decir, tres individuos, una relación o atributo diádico  (paternidad sobre B y C) y un atributo monódico (B tiene M).

Para lograr una "imagen" (Bild) del hecho compuesto indicado, la exigencia mínima a cumplir es:  la imagen representante debe poseer la misma estructura interna que el hecho a representar; por tanto, hay que disponer de un número igual de elementos y de categorías

Pero esta interpretación es todavía insuficiente. Para poder hablar de "hechos isomorfos" se introdujo la ordenación de elementos categorialmente iguales (según una regla de interpretación).

Pero la flecha y la relación de paternidad no son elementos iguales categorialmente, la flecha es una cosa (dibujo en papel) y la relación es un atributo diádico. Tampoco el círculo y la propiedad de tener talento musical son objetos iguales categorialmente.

Para establecer una igualdad categorial, en vez de la flecha como figura hay que poner "relación diádica: unión por una flecha de, por ejemplo, dos de las tres letras del gráfico": una relación en el grafo es "imagen" de otra relación en los hechos. En lugar de la circunferencia, como figura, hay que tomar la "propiedad de estar rodeado, los puntos que sea, por una circunferencia": una propiedad en el grafo es "imagen" de otra propiedad en los hechos.

Sólo en cuanto el diagrama mismo (D) es un "hecho" puede ser utilizado como imagen del "hecho"-original (H).

Dado que el hecho original H no es lo que se nos da directamente (a la conciencia), tenemos que recurrir al diagrama D para conocerlo - junto con la regla de interpretación.

Esto distingue claramente este concepto (filosófico) de "representación-imagen" del de la matemática en que D y H  tienen el mismo valor (D es imagen de H tanto como H de D).

Esta explicación puede hacer comprender el paso desde (2.1 : nos hacemos imágenes de las cosas) a (2.141: la imagen es un hecho).

La función de la "imagen" en una teoría del conocimiento consiste en que esa imagen prepresente los objetos del original en una combinación interna equivalente a la estructura externa que poseen en la realidad.

Pero esa representación no garantiza en modo alguno que dicha combinacíón interna corresponda a la real:

(2.224): Sólo desde la imagen no es posible reconocer si es verdadera o falsa.

Esta no es una proposición trivial, sino formula todo el planteamiento del Apriorismo Sintético. Es una falacia inferir desde la igualdad de la estructura interna de imagen y original a la igualdad de las estructuras externas:

(1.225): No existe una imagen que sea verdadera a priori

En el Tractatus, Wittgenstein comparte la idea de Frege y de Russell/Whitehead de que la estructura gramatical del lenguaje normal distorsiona la forma lógica de las ideas que se formulan verbalmente. El lenguaje "disfraza" los pensamientos, de modo que sólo permite sacar conclusiones sobre la forma exterior del vestido, no sobre la forma del pensamiento al que se ha vestido (Tract. 4.002).

Su tesis básica se formula en las siguientes proposiciones:

(4): El pensamiento es la proposición con sentido.

(4.001): La totalidad de las proposiciones es el lenguaje.

(4.002): El hombre posee la capacidad de construir lenguajes, con lo que puede formularse cualquier sentido sin que sea preciso tener una idea de cómo y qué significa cada palabra. - Lo mismo que uno habla sin saber cómo se emiten los distintos sonidos.

El lenguaje común es una parte del organismo humano y menos complejo que éste.

Es humanamente imposible extraer la lógica del lenguaje directamente desde éste.

El lenguaje viste los pensamientos. Y esto sucede de modo que uno puede inferir la forma externa del vestido, pero no  la forma del pensamiento revestido; porque la forma externa del vestido ha sido configurada con fines totalmente distintos que para dejar reconocer la forma del cuerpo .

Los acuerdos implícitos hecho para comprender el lenguaje común son enormemente complicados.

(4.01): La proposición es una imagen de la realidad. La proposición es un modelo de la realidad, tal como nos la pensamos.

(4.021): La proposición es una imagen de la realidad: pues yo conozco la situación en que se encuentran las cosas (Sachlage) cuando comprendo la proposición. Y comprendo la proposición sin que se me haya explicado su sentido.

La observación (4.021) contiene los dos primeros pasos de la argumentación que lleva a la teoría del lenguaje como pintura de la realidad:

(1)    Primer paso: si comprendo una proposición debe conocer cómo están las cosas, el comportamiento de los hechos, o la situación tal como la representa o describe la proposición. Si no conozco tales cosas tampoco comprenderé la proposición, con lo que desaparece el problema de la posibilidad de la relación entre lenguaje y realidad. Y Wittgenstein subraya que aquí se trata de una relación conceptual, no en lo real: (4.024) Comprender una proposición quiere decir, saber lo que es el caso, cuando este es verdad.

(2)    El segundo paso se apoya en la circunstancia de que yo entiendo la proposición sin que se me haya explicado su sentido. Esto es lo que distingue las proposiciones de las palabras: para entender una palabra han tenido que explicárnosla; para entender una proposición, en cuanto considerado como unidad distinta de sus componentes, no es preciso que se nos haya de explicar su sentido.  

Esta segunda razón se deriva del mismo concepto de proposición:

(4.027) Pertenece a la esencia de la proposición el que ella nos puede comunicar un sentido nuevo.

(3)    El tercer paso consiste en percibir la necesidad de que mi comprensión de la proposición se debe a algo que ya me es conocido, por desconocida que me sea la proposición  comprendida como unidad. Por ello concluye:

(4.024): Se comprende una proposición cuando se comprenden sus componentes.

(4.03): Una proposición debe comunicar con fórmulas viejas un sentido nuevo.

(4) El cuarto paso es: Si entender una proposición consiste en conocer la situación de las cosas representada en ella misma, pero si esa familiaridad no se da con la totalidad, sino con sus partes, y si finalmente ese conocimiento familiar con el todo es distinto del que se tiene con sus elementos, entonces sólo podrá lograrse entender la proposición a través de articular de un determinado modo sus elementos.

Pero si entender la proposición sólo es posible a través de una forma especial de unir las partes de la proposición (sus elementos conceptuales), y -por otra parte- consiste en el conocimiento de la situación fáctica (Sachlage), entonces, entender la proposición tendrá necesariamente que consistir en que, en la composición de los elementos, es decir, en la forma de captar su unidad, se vea o escuche la situación fáctica representada.

(4.031): En la proposición, por así decirlo, se prueba a realizar un montaje (como si fuera una construcción hecha con las piezas de un Lego) de una situación fáctica (Sachlage).

Pero, ¿cómo podremos "probar a realizar..." la reconstrucción de una situación fáctica a partir de las partes de la proposición? Esto parece que sólo será posible si los elementos de la proposición están en correspondencia inequívoca a los elementos de la situación fáctica a representar. Con ello se llega al quinto paso, que justifica ordenar las proposiciones a imágenes de la realidad.

(4.0311): Un nombre está en lugar de una cosa, otro en lugar de otra cosa, y si se encuentran relacionados, el total -lo mismo que una imagen viva- representa el estado de cosas (Sachverhalt).

Con esta proposición, Wittgenstein no se limita a explicar las relaciones entre enunciados y proceso de conocer, sino formula una tesis ontológica, sobre la misma realidad - de acuerdo a su  pretensión de que al explicar la esencia del lenguaje y sus proposiciones también se explicará la esencia de la realidad (Diarios, 22.1.15): no sólo se articulan las proposiciones en elementos, sino también la misma realidad. El lenguaje nos suministra pues los modelos o pinturas de la realidad.

Y ese modelar o pintar la realidad lenguajeándola, podrá pues representar otros hechos de la realidad porque existe un isomorfismo entre las estructuras de la realidad y la de los elementos relacionados en la proposición.

Así pues, según esta teoría del lenguaje-imagen, esa correspondencia realidad-lenguaje es concebida como relación entre la estructuración de los signos y la estructura de los estados de cosas (Sachverhalt). Lo que es idéntico en la proposición y en la realidad es la "forma lógica" (Tract. 2.18) de la configuración de los elementos de la proposición y del estado de cosas.

Esto implica la siguiente teoría sobre el pensar

La teoría del lenguaje-representación es una teoría del pensamiento

La idea de Wittgenstein sobre el entender las proposiciones como conocer de la realidad implica una teoría general de lo que es el conocer, o sobre como se puede pensar sobre algo.

En su razonamiento presupone una forma de comprender los actos mentales en que se llega a las formulaciones verbales. Por eso afirmaba al comienzo de su razonamiento sobre las proposiciones y su función representativa:

(4): El pensamiento es la proposición con sentido.

Es decir, pensar, llegar a un juicio sobre algo, no es otra cosa que producir una pintura de ese algo (en el medium que es el lenguaje), no es sino ver en el signo lingüístico la imagen de ese algo; pensar sobre algo no es sino hacerse, con lenguaje, una imagen de ese algo.

Con esta concepción, "teórica", Wittgenstein es consciente de que propone una alternativa al tipo de análisis propuesto, por ejemplo, en la fenomenología de Husserl.

(4.1121) ¿No corresponde mi estudio del lenguaje con signos al estudio de los procesos mentales que consideran tan esencial los filósofos para la filosofía de la lógica?

Atomismo Lógico

La teoria sobre el carácter representativo del lenguaje, es decir, del lenguaje como pintura de la realidad (Bildtheorie)  conlleva la tesis del "atomismo lógico": todos los objsetos se constituyen por objetos simples lógicos de modo que los nombres puedan ser eliminados en la forma de caracterizaciones  hasta que se llegue a nombres de objetos más simples, y esto es el caso incluso cuando todo ejemplo de un nombre simple (como los datos sobre sensaciones) pueda mostrarse facilmente que también es un complejo. Esta teoría del atomismo lógico fue la que Russell desarrolló luego a partir de las ideas de su alumno (durante los años en que Wittgenstein asistió a sus seminarios en Cambridge 1911-13).

El atomismo lógico del Tractatus es doble:

Por un lado, se parte de que la realidad del mundo, en cuanto "hecho" (Tatsache), se descompone en hechos (Tatsachen) atómicos desde la perspectiva lógica y en los complementarios a esos hechos atómicos. Por otra parte se considera al mundo en cuanto "cosa" (Ding), y así se desglosa en cosas-atómicas (las cosas concretas y sus atributos), es decir, en lo que puede entrar como un elemento de un "estado de cosas (Sachverhalt).

Ahora bien, si se parte de que el espacio lógico que subyace a ese "mundo" es el espacio lógico fundamental para el conocimiento y que, consecuentemente, los estados de cosas atómicos (atomare Sachverhalte) son representados por la secuencia S, entonces, las cosas (lógicamente "atómicas") son precisamente las cosas individuales y los atributos que les pertenecen los estados de cosas de la secuencia S.

Esto permite entender la proposición

(2.021): Los objetos forman la sustancia del mundo. Por eso no pueden ser compuestos.

Esta idea de sustancia es distinta de las tradicionales (Aristóteles, Kant, Spinoza). Se trata de un concepto en el nivel de abstracción en que se define también el espacio lógico: en que lo único observado selectivamente son las relaciones (se prescinde pues de toda connotación a contenidos).

Además, esta "sustancia" no es nada específico para el mundo observado según la categoría "hecho". La secuencia S es el armazón básico fundamental en que son observables todos los mundos posibles - que pueden dividirse por particiones de S en dos clases. Por ello, todas las cosas-atómicas en cuanto elementos que aparecen en los estados de cosas atómicos de S  son algo común a todos esos posibles mundos: es decir aquello en que coinciden todas las relaciones de esos mundos a las cosas

Trazando fronteras al pensamiento teórico - liberando la razón práctica

Las limitaciones que el Tractatus termina imponiendo al lenguaje (y a su análisis como modo de depurar conocimientos) -(7). De lo que no se puede hablar hay que guardar silencio- tienen una clara razón en su idea de que junto a la "representación" del mundo en el lenguaje (la función "descriptiva") también, tenemos al sujeto (sin el que el lenguaje ni sería utilizado, es decir, ni sería él mismo realidad representational), y ese es un sujeto con voluntad, y por ello: un sujeto ético. Como apunta Muguerza (1990: 525), el kantismo de Wittgenstein estaba ya influido por Schopenhauer y la concepción de éste del mundo como "voluntad y representación". Los predicados 'bueno' y 'malo' lo son del sujeto, no de objetos del mundo.

Russell y Moore le familiarizaron con la idea de que la tarea central del trabajo filosófico no era formular respuestas en "proposiciones filosóficas" a las cuestiones sobre la realidad, sino aclarar el sentido de esas proposiciones superando su complejidad mediante una descomposición analítica en sus elementos básicos y desvelando su estructura. La "reflexión" filosófica no debía pues plantearse sobre fenómenos manifestados a la subjetividad o consciencia del filósofo, sino configurarse como bucle de segundo orden sobre proposiciones (de primer orden).

En ese período, el alumno Wittgenstein contribuyó ya al desarrollo del pensamiento de su maestro Russell. El Tractatus logico-philosophicus publicado tras la guerra, fruto de largos estudios previos, muestra de forma ejemplar la técnica de una construcción formalizada lógicamente para obtener una imagen filosófica de la estructura de lo real.

En este tiempo se ocupó sobre todo del concepto de "regla" y de los "comienzos" del pensamiento matemático, y a partir de 1944 amplió esa reflexión al uso de reglas en la psicología.  En las Investigaciones Lógicas abandonó su primitiva idea de llegar a una fundamentación de la matemática para dedicarse al estudio de las relaciones entre ver y pensar, los modos del conocimiento etc.

Al final de su vida trabajaba sobre el rechazo de Moore (en su filosofía del common-sense) al Escepticismo y sobre la doctrina de Goethe sobre los colores.

En contra de la superficial interpretación del Tractatus como de una especie de Summa de las ideas del Empirismo Lógico y de una proclamación quasi-dogmática del "reduccionismo", lo cierto es que, como él mismo afirmó, una finalidad básica del Tractatus fue la de poner límites a las pretensiones del pensamiento analítico para salvaguardar así ámbitos, sobre los que dicho análisis, lo mismo que todo lenguaje "descriptivo", no tendría nada que decir: la mística o la ética. Cualquier ataque desde la Filosofía Analítica a lo religioso o a lo ético carecería pues de validez, pues sus instrumentos de observación al centrase en el análisis del lenguaje científico, por así decirlo, no tienen el poder de resolución preciso para observar tales campos de la actividad humana.

Según Kant, el territorio propio de la razón práctica (del uso práctico de la razón) comienza a extenderse precisamente allá donde termina el territorio de la razón teórica. Había pues que hacer un hueco, como formula Muguerza (1990:157) a la razón práctica.

Los epígonos de Wittgenstein orientados según la ideología neopositivista se han basado en esta concepción para atacar precisamente a la ética que él quiso salvar afirmando que ahí lo único que queda (dado que sólo admiten la "razón teórica" como razón) sería la sin-razón (o mera retórica de emociones etc.).

En todo esto, Wittgenstein sigue un derrotero mental similar al de Kant que merece la pena examinar con mayor detalle.

El nuevo método de "deducción transcendental" - La reformulación del método kantiano

En su filosofía del Tractatus, como han visto Stenius[5] y Apel[6], el análisis realizado sobre las formas lógicas del lenguaje es análogo, en varios aspectos, a la deducción transcendental kantiana: el análisis sobre un lenguaje universal es pues paralelo a la deducción kantiana sobre la conciencia para hallar las estructuras o condiciones "a priori" de todo conocimiento.

En Wittgenstein es la forma lógica del lenguaje la que establece "a proiori" ls condiciones de posibilidad de los enunciados sobre los "estados de cosas". Estos, cuando son reales, es decir, cuando son "hechos", constituyen en su suma el mundo (el equivalente al mundo de los fenómenos en Kant).

Asímismo, a las categorías kantianas de la intuición y entendimiento (condiciones transcendentales para la objetividad de la experiencia) corresponde en el análisis del Tractatus la sintaxis de un lenguaje universal (el del conocimiento científico) en que se definen los ámbitos de posibilidad de enunciados "con sentido".

Es decir, en el Tractatus hay un nuevo "transcendentalismo", no de la conciencia, sino del lenguaje

El "Segundo" Wittgenstein 

La ruptura con los planteamientos del Tractatus

A su vuelta a Cambridge en 1929, 15 después de su partida para Noruega y luego a la Guerra Mundial, Wittgenstein había ya cambiado radicalmente sus planteamientos. Como nota Muguerza (1990), Wittgenstein poseía "el don de la perplejidad" (la misma actitud de admirarse - zaumatsein - que Platón consideraba comienzo de la sophia).

Esta nueva forma de plantear las cosas implicaba, en parte, una ruptura total con la filosofía del Tractatus: su "absolutismo" y el "atomismo lógico" que son rechazados explícitamente en sus Investigaciones Filosóficas (§ 46 ss).

El "absolutismo" se manifiesta en la tesis de que la realidad, los "hechos" sólo pueden ser descompuestos, analizables, de una sóla forma.

El "atomismo", en la tesis de que esa descomposición conduce a los hechos "más elementales" o simples en los que a su vez participan "átomos-cosa", es decir, individuos y atributos que no es posible seguir descomponiendo.

La razón es simplemente: (en la comunicación humana, algo muy distinto de las construcciones de lenguajes ideales) un enunciado (simple o compuesto) no posee un único significado absoluto o invariante al contexto. Todo lo que mentamos en nuestros enunciados es totalmente dependiente del contexto en que los utilizamos, y que es también lo que determina el modo de construir y combinar elementos del lenguaje en esas formulaciones

Incluso en el caso límite (por su simplicidad) del tablero de ajedrez, no basta responder que está compuesto de 64 elementos simples: 32 cuadrados blancos y de 32 cuadrados negros. También podría pensarse en otra descomposición en tres elementos: color blanco, color negro y esquema de red de cuadrados

No parece arriesgado decir que Wittgenstein-II vió los "estados de cosas" (Sachverhalte), con su estructura de "mundos posibles", como una simple construcción metafísica (especulación que ayuda a "comprender" la realidad, pero desconectada de todo contacto con lo empírico). Paradójicamente este reconocimiento implica que el Wittgenstein-I -y con él, todo el Empirismo Lógico aparentemente tan fijado en lo "empírico"- estaría pues mucho más cerca de la especulación idealista que el Wittgenstein-II al que se reprocha su recaída en una filosofía de la subjetividad y en el análisis introspectivo.

Lo que se deja atrás es pues la presuposición (del realismo ingenuo) de un mundo-en-sí, cuya articulación describiría, de forma verdadera o falsa, el lenguaje ideal de la ciencia. Frente a esa concepción se afirma que hay tantos modos de describir la realidad como formas de plantear la descomposición, el análisis de esa realidad.

En lugar de limitar la pluralidad a los "mundos posibles", es decir, al abandonar el monopolio del método de análisis "lógico" (el mismo que se implica en la concepción del esquema de explicación nomológica),  se abre una puerta a la praxis de la pluralidad de planteamientos[7] (formas de descomponer, de analizar la realidad) por las posibilidades del mismo lenguaje "normal" (el más rico de todos).

Esto no sólo implica el rechazo del monismo metodológico absolutista (sólo hay una forma de analizar), sino también el abandono del "atomismo". No tiene ni siquiera sentido hablar de que existe algo meramente simple. Por ejemplo, el campo de un rostro (un ejemplo al que recurre frecuentemente comparando lo que implica cambiar la forma de los labios, o los ojos etc.) puede ser descompuesto en elementos de muchos modos. Ahora bien, si no disponemos de un único modo de analizar o enfocar los objetos y problemas, tampoco puede darse un único tipo de descomposición de proposiciones en otras más elementales.

En relación a esta crítica de su anterior forma de plantear el análisis (la descomposición buscando elementos-átomos) está su distanciamiento del mismo concepto de "análisis" (InvFilos, 60-63; 90).

En la base de la posición de la Filosofía Analítica, cuando insiste en que ha de realizarse un análisis exhaustivo de los significados de los términos y del sentido de las proposiciones, está el pre-juicio de que significado y sentido son algo objetivo, aunque oculto bajo la superficie gramatical de los enunciados. El análisis filosófico debería llevar a explicitar ese substrato que es lo que propiamente manifiestan los enunciados del lenguaje. Wittgenstein

Critica estas pre-suposiciones como "esencialismo filosófico", como esfuerzo, inútil, por el descubrimiento de las esencias.

Esto no equivale a negar toda funcionalidad al análisis, por ejemplo, su función terapéutica para la reflexión filosófica. Y en su segunda filosofía, Wittgenstein presenta no pocas reflexiones como medios auxiliares terapeúticos para superar confusionismos filosóficos. Pero en esas terapias no se pretenderá ya haber descubierto el sentido verdadero de las formulaciones, un sentido verdadero que otros enfoques no habrían podido detectar. Contra esa prepotencia del anlista, él estaba demasiado consciente de la "contingencia" del mismo "entenderse" en la comunicación verbal, Wittgenstein sólo intenta ayudar a tomar conciencia de los por qués se asumen tales posiciones y se presupone un poder poseer la verdad en sí.

Asimismo, Wittgenstein rechaza también su concepto anterior de un "lenguaje exacto ideal". Para él, se trata sólo de un "ídolo" o un "mito lógico". En contra de toda la especulación sobre los lenguajes teóricos desarrollada en el Círculo de Viena (en realidad, en todos los representantes del Empirismo Lógico), afirma que lo que observamos como exacto depende del contexto, las circunstancias, de la situación comunicacional en que planteamos cuestiones como la del lugar o trayectoria exacta, la longitud, el tiempo etc (InvFilos 88). Aunque mi reloj no de una hora exacta (p.ej. según Greenwich) me bastará para llegar a tomar un tren, es decir, "vale" para actuar en situaciones prácticas. Y tampoco tiene demasiado interés el problema de la tolerancia de un error al medir la distancia de Marte a la tierra con un centímetro de diferencia. Exactitud e inexactitud formulan también "valoraciones" (se alaba o se vitupera algo). Contra el ideal de la exactitud en el Tractatus, Wittgenstein reconocer haber cometido entonces el mismo error que ahora consideraba ser el fallo fundamental filosófico: en lugar de examinar y describir el funcionamiento real del lenguaje, tal como se le usa en la interacción comunicativa, había visto términos y enuciados a través de la lente de "opiniones preconcebidas": entre ellas, la de que toda formulación tuviera que cumplir necesariamente las exigencias de una lógica ideal.

La renuncia a la exactitud del lenguaje idealizado se extiende a negar la necesidad de una exactitud en los significados de las proposiciones (InvFilos 79, 87). El contenido o significado del mismo concepto de "exactitud" debe verse en referencia, no a unas relaciones abstractas entre lenguaje y realidad, sino en referencia a la situación comunicacional en que se usan las palabras y enunciados del lenguaje. Según la situación, una formulación (¡ladrillo!) puede significar no que exista un objeto con ese nombre, sino, por ejemplo, un imperativo (dámelo). Y como en la comunicación todo comunicado puede explicarse (y sólo es posible hacerlo así) por otro comunicado dentro del mismo flujo, los significados comunicados se explican por otros comunicados[8].

En lugar de la exactitud (intensional) aparece la vaguedad y multisignficabilidad de los enunciados. En lugar del "calcular" (posible en lenguajes exactos estructurados more mathematico), ahora se propugna el "pensar" humano - esencialmente abierto al futuro (en paralelo a la experiencia existencia del estar lanzado al mundo, heideggeriano).

Esta forma de reinterpretar la función del lenguaje en el contexto (social) de la comunicación implica, no sólo la pérdida de la "exactitud" ideal del lenguaje, sino la esencial apertura del lenguaje a la duda, la pregunta (la admiración o la sorpresa).  Y eso es precisamente lo que permite llegar a una forma de filosofar menos orientada al "theorein", a la mera visión de la realidad, y más orientada a la praxis. La razón teórica, como en Kant, es sustituida por la razón práctica

Filosofar, una forma de vida

En sus reflexiones sobre la "Filosofía" como esfuerzo, como "renuncia" (en total paralelo a la concepción de filósofos antiguos como Marco Aurelio), Wittgenstein concibe el filosofar más como "forma de vida" (también los juegos de lenguaje eran "Lebensformen") que como mera actividad mental sobre palabras. Para él, "el trabajo en filosofía es justamente más .... un trabajo sobre uno mismo, sobre la propia concepción. Sobre cómo ve las cosas uno"[9]. Y es ahí donde se encuentran los "grandes problemas" - mientras que en el saber propio de la ciencia nunca se tratan esos problemas esenciales

Aquí podemos recordar las preguntas que Kant consideraba clave para todo filosofar:

El concepto de "Juegos de Lenguajes" (Sprachspiel)

En la evolución del pensamiento de Wittgenstein desde el enfoque inicial en el Tractatus hasta las Investigaciones Lógicas, es básico el concepto de "juego de lenguaje" (Sprachspiel; language game). Se trata de un concepto que manejó en sus lecciones de los años treinta (1931-33), inicialmente uniendo su consideración a la del "cálculo" (Gramática Filosófica I, § 26).

"La palabra 'juego de lenguaje' debe (...) poner de relieve que el hablar un lenguaje es una actividad, una forma de vida" (Invest. Filosóficas § 122).

Hablar del objeto más simple sólo tiene sentido en el contexto de un juego de lenguaje. Esto implicaba abandonar la primera concepción del lenguaje como si los términos tuvieran, independientemente del contexto comunicacional, un significado propio. Por un lado, se afirma así que el significado de una palabra de un lenguaje será, en general, idéntico a su uso según las convenciones sociales que han acuñado dicho lenguaje. Pero, por otro lado, ese uso no puede ser disociado de la situación vital (del "Sitz im Leben") en que se le emplea. Son esas situaciones las que podemos ver como "juegos" sujetos a las reglas establecidas (conveniconalmente) sobre el uso del lenguaje. Al denominar "juego" a este uso debe ponerse de relieve que "el hablar un lenguaje es una parte de una actividad o de una forma de vida" (Investig. Filosóficas I, § 23). Por tanto, el significado de un término sólo estará determinado por el juego de lenguaje concreto en que se le usa (de un modo similar a como se usa una pieza en diferentes jugadas de ajedrez). Esta referencia al contexto de interacción en que se habla debe entenderse enmarcada en la actitud de polémica de Wittgenstein contra las interpretaciones en que el significado de un término parece identificarse con entidades "ocultas" >(mentales).

El término "juego de lenguaje" tiene pues un sentido mucho más amplio que el del "acto verbal" (Speech Act). El empleo de la expresión metafórica de "juego" indica que se trata de algo que sucede entre varios sujetos que de una u otra forma admiten la vigencia de ciertas reglas (no tanto sobre su interacción, como sobre el significado de los términos que emplean).

La "metáfora" del juego es aquí el concepto clave para la construcción del sistema teórico de las Investigaciones Filosóficas y es precisamente ella la que permite ver mejor la diferencia entre la primera filosofía y la segunda filosofía de Wittgenstein.

Concepción en el Tractatus

Concepción en Investigaciones Lógicas

La metáfora de la "imagen" designa la función que desempeña el lenguaje en el conocimiento del mundo

La metáfora del "juego de lenguaje" se realiza como representación icónica de una "forma de vida"

La representación de un hecho real se efectúa mediante "símbolos" (el lenguaje) - en el sentido de la Semiótica de Ch.S. Peirce

La representación de lo real que se da en el juego de lenguaje es "icónica" (no simbólica en el sentido de Peirce).

La "verdad" es correspondencia entre el enunciado (una forma lógica) y el estado de cosas real

En lugar de referirnos al problema de la verdad, (en la comunicación) lo que necesitamos es la referencia a los contextos de la acción.

El lenguaje es meramente "re-presentación" de lo real (según el concepto griego del ver-hablar; theorein, Logos)

El lenguaje es sólo parte del sistema de acciones humanas; lo que se realiza en la acción es al mismo tiempo "comprendido" al hablarlo.

   

Las diferentes estructuraciones de estos juegos de lenguaje posibilita también caracterizar los distintos modos gramaticales (el llamado nivel de la gramática superficial). Pero a nivel de gramática profunda también hay innumerables tipos de proposiciones. (Invest.Filos. § 664).

Las reglas de esa gramática profunda no deben ser malentendidas como si ellas regularan el mismo curso de esos juegos (equívoco cognocitivista), sino en el sentido de articular sólo la operación del comprender que sigue al hacer y que ha sido entrenado (ejercitado). No regulan pues omportamientos (el malentedido en la interpretación behaviorista de los signos tal como lo defendió Morris).

Wittgenstein utiliza el concepto de "juego de lenguaje" para aclarar además los fenómenos de la comunicación verbal en referencia a un modelo simplificado de juego de lenguaje que le sirve de esquema para establecer comparaciones.

Gracias a este peculiar método de análisis de esos fenómenos verbales, Wittgenstein puede rechazar las teorías más generales sobre la "esencia" del lenguaje.

Un aspecto muy importante de la nueva concepción es la función que asigna Wittgenstein a esos juegos de lenguaje: funcionan como "objetos de comparación" (Invest.Filos.§ 130) o como "esquemas" (Invest.Filos. § 73), tanto en lo que concierne a los modos de ver el mundo (world views) como a los modos de vida en él (ways of life). Pero para ello es preciso que el lenguaje usado sea comprendido mediante una reconstrucción de su contexto vital (Sitz im Leben). Esto es, se trata de observar el fenómeno del uso (comunicacional) del lenguaje en referencia a los elementos vitales de un interacción sujeta a ciertas reglas (como todo juego), no en una visión abstracta en que sólo se atiende a los signos empleados (o a las reglas sintácticas que determinan formas válidas de unirlos etc.). Esa meta-observación no seguirá ya el programa logicista dictado en el Tractatus, no buscará explicar causalmente los fenómenos del uso del lenguaje, sino simplemente quiere "describir".

"Hay que dejar de lado toda explicación, y en su lugar debe estar sólo la descripción" (Invest. Filosof. § 105).

Incluso sería un obstáculo a la crítica filosófica del lenguaje ese querer lograr una explicación (nomológica), es decir, intentar comprender la realidad a partir de presupuestos lógico-teóricos como se hace en ese modelo causal. Por eso afirmaba:

"creemos que tenemos que encontrar aquel orden, el ideal, en el lenguaje real" (Invest. Filosóf. § 105).

En lugar de una observación sujeta al esquema de explicación jerarquizada (desde principios o pautas superiores) en inferencias deductivas, lo que Wittgenstein propugna aquí es un total giro epistemológico. Abandonar todo el esquema o modelo tradicional basado en el potencial analítico y deductivo de la mente [lo que a su vez implica realizar toda operación de observación desde pre-juicios teóricos] y buscar un modo de acercamiento a la comprensión de la realidad muy similar al programa husserliano: "A las cosas mismas". Es decir, se renuncia totalmente a las pretensiones de reconstrucción lógica, elaborando una sintaxis de lenguajes exactos o formalizados, así como también a utilizar tal reconstrucción con la finalidad terapeútica de eliminar los falsos problemas de la metafísica, ética o religión.

Por esto es comprensible que el Wittgenstein-II se dedicara, no al examen o fundamentación de la matemática (como había hecho el Wittgenstein-I siguiendo el sendero trazado por Russell), sino, en la ruta abierta por Moore (al que había sucedido en Cambridge) volviera a los fenómenos vistos sencillamente, sin más pre-juicios y filtros lógicos. El esquema de explicación seguido en la matemática o en la ciencia natural es así rechazado como esquema universal. 

Referencias

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La crítica de Wittgenstein al la base conceptual del Empirismo Lógico

(ver Stegmüller/Kripke pp. 59 ss.)

La crítica se desarrolla en tres pasos cada uno más duro que el anterior.

(1) Comprender como vivencia accesible introspectivamente

Se admite la existgencia de fenómenos accesibles a la introspección, se presupone que el comprender, o el opinar, son vivencias con una cualidad especial.

La objección es smiliar a la que se hace a la teoría de las disposiciones: no se ve como este tipo de propuesta puede suministrar una justificación, y por tanto una respuesta al desafío del escepticismo.

Para explicar mejor en qué consiste esta dificultad, Kripke parte de la simple suposiciòn de que comprender un significado sería algo así como tener un tipo de dolor de cabeza. Esto es evidentemente algo insuficiente para cualquier argumentación, pero en esa situación es admisible. Las cualidades que presenta el teórico de la percepción interna sólo se dan empíricamente. Y por eso es admisible hacer hipótesis a partir de esos datos empiricos, que ciertamente no son adecuados, pero que en rigor

El programa descriptivo de Wittgenstein (en los años de transición)

Este programa viene unido a su rechazo de la metafísica y al "principio de cálculo que Joachim Schulte denomina "principio del contexto o del juego de lenguaje (4) (además ligado a la obra de Frege "Grundlagen der Arithmetik" - nota 5).

Se trata de un principio muy simple: para que una actividad comunicacional (con el lenguaje) tenga éxito, para que un elemento de esa actividad tenga sentido, es necesario que se den ciertas condiciones contextuales (el entorno de un modo de acción). ¿Puede aullar un perro su dolor en una situación en que no sufre? Para que ese aullido exprese realmente dolor deberá existir una constelación de condiciones especialess (Inv. Filos. § 250). Nota 6

En contra de la idea neopositivista de que una proposición protocolo es verdadera simplemente por responder a una sensación, para Wittgenstein es decisivo insertar el entorno en la interpretación (nota*7*). Se puede llorar de alegría o de pena, en el caso de una boda es de esperar que el contexto supere esa ambigüedad en la interpretación. La actividad verbal es absurda fuera de su contexto y las condiciones extra-verbales en que se da la actividad comunicativo-lingüística.

En esta concepción se manifiesta una continuidad con su anterior teoría del significado: Una palabra sólo tiene sentido en el contexto de una proposición (Tractatus 3.3).

También usa Wittgenstein las metáforas del entretejido de la alfombra de la vida (Inv. Filos. p. 174), o del Todo (Inv. Filos. § 23). Observa pues este campo de fenómenos, el del lenguaje en la comunicación real, desde una perspectiva holística, en los antípodas a la consideración reduccionista del Empirismo Lógico.

Pero en esa fase intermedia, Wittgenstein todavía no usa la categoría de "juego de lenguaje" sino la del "principio de cálculo" ("Kalkülprinzip")[10].

Esto viene unido a su interés por la matemática, para cuya meta-observación es lógico empleara la categoría del cálculo. Pero también la aplica a la Gramática

Wuchterl (1969) planteó su interpretación del desarrollo de Wittgenstein en referencia a este concepto del cálculo.

Un cálculo (matemático) es en primer lugar un sistema de reglas. Todo cálculo es completo y constituye un mundo autónomo. Si cambio las reglas del cálculo surge otro cálculo nuevo. Por eso es problemático hablar de mejoras de un cálculo. Por otra parte no puede admitirse algo así como un meta-cálculo: admitirlo sería equivalente a aceptar que existe un punto de vista superior, fuera de las unidades delimitables que implica todo cálculo y ver como posibles unas teorías generales sobre los contextos en que se aplican las reglas del cálculo. Pero eso no es admisible.

Sólo podemos trabajar "dentro de un sistema", pero nunca podremos actuar o manejar de modo general sobre sistemas (MS 105: 33).

El cálculo es sólo un instrumento de trabajo, no un objeto de la teoría (es una forma de observación, que naturalmente no es observable mientras se la realiza).

Lo importante es aquí que el cálculo sea comprendido en relación al concepto de "operación" (la distinción operación-contenido) y eso implica a su vez una comprensión de la Praxis. Por tanto, Cálculo = Calcular. Y este es también el punto central en su crítica a la metafísica.

Ese principio afirma lo siguiente: las unidades de acción verbal sólo tienen sentido dentro del marco de una operación-cálculo; es decir, en el marco de un sistema verbal definido por reglas.

(i) No hay ningún metacálculo. El cálculo, como totalidad, es algo irrebasable (unhintergehbar), y sobre sus reglas no es posible construir otras meta-reglas: no puedo, con el lenguaje, ir más allá de, o sobre el lenguaje ("hinter die Sprache zurück"; "über die Sprache hinaus"

(ii). nota*9* El cálculo sólo tiene pues sentido como praxis del calcular, no hay metacálculo, y no es posible llegar, según Wittgenstein, a explicaciones universales sobre el mundo o el lenguaje (no podemos escapar o rebasar los horizontes en que vivimos o pensamos).

Pero la auto comprensión de la metafísica es vista por Wittgenstein precisamente en querer suministrar tales explicaciones universales sobre el mundo y el lenguaje y crear una especie de súper-cálculo que se ocuparía

  1. de observar los límites de los otros cálculos;

  2. de semejante manera rebasar el mismo lenguaje

La metafísica querría operar no con el lenguaje, sino con conceptos de orden superior, que serían los que crearian incluso la posibilidad de calcular. El metafísico querría estar sobre el lenguaje nota*10*,

Desacoplarse del uso y praxis de ese calcular, y llegar a un radicalmente nuevo cálculo.[11]

Por eso trabaja con conceptos como Yo, Mundo, Ser, Objeto (nota *12*), que, para Wittgenstein son

  1. conceptos "demasiado grandes",

  2. no están anclados en la praxis real.

(a) Son demasiado grandes ("zu groß")

 Wir können hier keine Fehler mehr

machen; es lassen sich zu diesen Sätzen keine Alternativen mehr

bilden. Denn: Welche Art von Satz ist ein metaphysischer Satz wie

"Ich staune über die Existenz der Welt"*14*? Ist es ein

Erfahrungssatz (MS 114: 184)? Kann dieser Satz wahr oder falsch

sein? Ist dieser Satz eine Hypothese, die durch die Erfahrung

bestätigt oder widerlegt werden kann? Anders ausgedrückt: Gibt es

Alternativen zu diesem Satz? Wittgenstein verneint all diese

Fragen, weist aus, daß wir keine Kriterien der Unterscheidung von

"wahren" und "falschen" metaphysischen Sätzen haben und kommt aus

diesem Grund zum Schluß, daß das kritikimmune Unternehmen der

Metaphysik aus grammatischen Gründen unhaltbar und aus

sprachanalytischen Gründen gefährlich sei.

Bedingung für die Sinnhaftigkeit eines Satzes ist ja, daß es

Alternativen zu diesem Satz gibt; die Selbstverständlichkeit der

Welt drückt sich eben in dem Umstand aus, daß die Sprache nur sie

bedeuten kann; es ist keine Sprache denkbar, die nicht diese Welt

darstellt (MS 108: 49). Nur was wir uns auch anders vorstellen

können, kann die Sprache sagen; was zum Wesen der Welt gehört,

kann die Sprache nicht sagen (MS 114: 40). Die Metaphysik

arbeitet also mit dem Anspruch einer "radikalen Grammatik", die

unsere Sprache nicht leisten kann. Metaphysische Äußerungen

fallen unter das Verdikt der Unsinnigkeit.

(b) "Sie sind nicht in der Praxis verankert": Die Wörter, mit

denen die Metaphysik umgeht, werden in einem "ultraphysischen

Sinn" (MS 114:18; BT 430) angewandt*15*. Daher kann der Kalkül

nicht mehr mit diesen Wörtern arbeiten, da die entsprechenden

Regeln des Gebrauchs mißachtet werden. Die einzelnen Elemente

eines Kalküls haben ja nur über die Operationen Sinn, eine Regel,

die niemals befolgt wird, ein Spiel, das nie gespielt wird, ein

Kalkül, mit dem nie operiert wird, sind unbrauchbar.*16* Die

Metaphysik, die am Philosophenschreibtisch entsteht, geht an der

konstitutiven Funktion der sprachlichen Operationen vorbei. Man

kann nicht etwas Sprache nennen, was nie angewandt wird (MS 110:

59). Und anwenden heißt: im menschlichen Handlungszusammenhang

gebrauchen.

Metaphysische Äußerungen vernachlässigen die Kontextbedingungen

und setzen eine radikale Grammatik voraus, die die "gemeinsame

menschliche Handlungsweise"*17* nicht überbrücken kann.

Bekanntermaßen besteht ja der Zugang zu fremden grammatischen

Strukturen (klassisches Beispiel: der fremde Stamm)*18* darin,

sich auf eine gemeinsame Handlungsweise oder wenigstens gewisse

gemeinsame Handlungsstrukturen zu berufen. Da metaphysische

Äußerungen aber nicht im Lebenskontext verankert sind, bleibt

diese Türe der Verständigung verschlossen. Die Begegnung

Wittgensteins mit dem Stamm der Metaphysiker scheitert eben

daran, daß die Metaphysiker keine Zeremonien, Riten und

Brauchtümer pflegen.

 Die Konsequenzen, die sich daraus ergeben, sind bekannt und in

dem Stichwort von der "theoriefreien Philosophie"

zusammenzufassen.*19* Das Kalkülprinzip läßt nur ein Handeln

innerhalb von Kalkülen bzw. ein Beschreiben von Kalkülen ohne

Metaanspruch zu.

(3) El principio de cálculo, con el que Wittgenstein fundamenta su rechazo de toda operación a un meta-nivel, es al mismo tiempo el nexo entre su reflexión filosófica sobre la matemática, y su filosofía del lenguaje. En los años de transición, uno tiene la impresión de que se trata de "two sets of problems", tratados de forma separada. Pero luego se constata que existe un claro nexo en su modo de ver las cosas: el "principio de cálculo" que le sirve para considera el sistema en las matemáticas y, como sistema de proposiciones, en la filosofía del lenguaje. El principio de cálculo es también lo que le permite traspasar cuestiones y conceptos de la matemática a la filosofía del lenguaje, y métodos de la filosofía del lenguaje a la matemática.[12]

en. Das Kalkülprinzip ist es auch, das

Fragestellungen und Begriffe der Mathematik in die

Sprachphilosophie überführen*20* sowie Methoden der

Sprachphilosophie in der Mathematik anwenden*21* läßt. Damit

werden konstruktive Elemente einer operativ verstandenen

Mathematik über den Kalkülbegriff als konventionalistische

Bausteine in die Sprachphilosophie transferiert.

Interessanterweise führt Wittgenstein die Begriffe "Logik" und

"Grammatik" in den frühen 1930er Jahren parallel

Das Kalkülprinzip trägt auch konsequent zur Ablehnung von

"Metamathematik" und "Metaphilosophie" bei: Wittgenstein

betrachtet mathematische Systeme als "eine Welt" (MS 105: 29);

ich kann nur INNERHALB eines Systems reden, nicht allgemein VON

Systemen (MS 105: 33), jeder Satz der Mathematik muß einem Kalkül

angehören (BT 637). Da es einen Metakalkül nicht geben kann, weil

der Kalkül den Kalkül voraussetzt (MS 107: 209), kann in der

Mathematik alles "auf einer Stufe" behandelt werden (MS 106:

163), in der Mathematik gibt es kein "Noch-nicht"*22*, keine

prinzipiell unbeantwortbaren Fragen (MS 106: 139), Wirklichkeit

und Möglichkeit liegen auf einer Ebene (MS 113: 196). Es gibt

keine Metamathematik, weil die Mathematik - eben weil sie ein

Kalkül ist - nur "Unwesentliches" ausdrücken kann (MS 110: 10).

Operationen mit den logischen Kalkülen können keine Wahrheiten

ÜBER die Mathematik zutage fördern (MS 110: 11). Und eben der

Operationsbegriff und damit ein Verständnis von Praxis ist

grundlegend für die Mathematik: Die Mathematik besteht aus

Rechnungen, die Mathematik besteht ganz aus Rechnungen (MS 111:

62). Es gibt auch keine "führenden Probleme der Logik" (MS 110:

189), so wie es keine Metaphysik gibt, so gibt es keine Metalogik

(MS 110: 189). Wie alle Kalküle sich auf einer Ebene befinden (MS

113: 11), so ist jede Sprache, was sie ist, und eine andere

Sprache ist nicht diese Sprache (MS 112: 204). Die Mathematik

erfährt damit bei Wittgenstein eine pragmatische Wende und erhält

eine anthropozentrische Note.

Die Philosophie hat es gemäß dem Kalkülprinzip ebenfalls mit

Kalkülen, nämlich mit regelgeleiteten Sprachkontexten zu tun,

nicht mit einem ausgezeichneten Kalkül und nicht mit einem Kalkül

vor allen Kalkülen (MS 111: 110) - wäre dem nicht so, gäbe es

eine Metaphilosophie und die kann es aufgrund des Kalkülprinzips

nicht geben. Wittgenstein weist darauf hin, daß man alles, was er

zu sagen habe, so darstellen könnte, daß dies als ein leitender

Gedanke erschiene (ibd). Die Philosophie verfügt nicht über eine

Metasprache, die der Praxis gegenüber entpflichtet wäre. Und über

eine Rede von "Metapraxis" würde Wittgenstein bestenfalls

lächeln. Die Philosophie ist daher ein deskriptives Unternehmen,

ein klärendes Handeln auf der Ebene der Grammatik, sie schafft

eine "übersichtliche Darstellung" des Gegebenen und läßt alles

unverändert.*23* Im Hintergrund steht hier augenscheinlich die

Idee des Kalküls, dessen Regeln übersichtlich und klar sind.

Aufgabe der Philosophie als "Verwalterin der Grammatik" ist es,

die grammatischen Regeln nach Vorbild eines Kalküls übersichtlich

und klar darzustellen.

Das illustrierende Beispiel UND Modell, das an der

Schnittstelle von Philosophie der Mathematik und

Sprachphilosophie von Wittgenstein gegeben wird, ist das

Schachspiel, das nach Regeln funktioniert und bei dem es keine

"Metaschachsteine" gibt. Wenn Wittgenstein von "Kalkül" spricht,

kann es hilfreich sein, an das Schachspiel zu denken, das einen

kulturellen Aspekt ("Spielen") mit dem mathematisch relevanten

Aspekt ("Klare Regeln") verbindet.

(4) Die Ablehnung der Metaebenen über das Kalkülprinzip, die sich

in den Umbruchsjahren am nachhaltigsten manifestieren, hat

gravierende Auswirkungen und eine nicht zu unterschätzende

Reichweite: Die Konsequenzen lassen sich über die Stichwörter

"Metaregel" (a), "Metalogik" (b) und "Metasprache" (c)

andeuten. Diese Stichwörter stehen zugleich für Wittgensteins

"praxeologischen Fundamentalismus" (Haller), für Wittgensteins

Bedeutungstheorie und für Wittgensteins Hinwendung zur

Umgangssprache. 

(a) Der Ausdruck einer allgemeinen Regel ist auch ein Zeichen,

das in einem Kalkül verwendet werden muß (MS 109: 221) und nicht

etwa eine "Regel über Regeln". Hinter die Regeln kann man nicht

kommen, weil es kein Dahinter gibt (MS 111:70). Eine Regel, um

der Regel eines Kalküls zu folgen, gibt es nicht. Die Begründung

von Regeln findet ein Ende. Und dieses Ende ist die Praxis. Der

Punkt, an dem ich sage "So handle ich eben"*24* oder "Dieses

Sprachspiel wird gespielt"*25* oder "So rechnet man"*26* oder "So

ist das menschliche Leben"*27* macht jeden weiteren (gerade auch:

metaphysischen) Begründungsversuch zunichte. Die in ÜG 34

aufgeworfene Frage, ob man denn auch dem Lehrer, der uns das

Regelfolgen beibringt, trauen könne, unterstreicht die Absurdität

dieses Verlangens: "Kann man aus einer Regel ersehen, unter

welchen Umständen ein Irrtum in der Verwendung der Rechenregeln

logisch ausgeschlossen ist? Was nützt uns so eine Regel? Könnten

wir uns bei ihrer Anwendung nicht wieder irren?"*28* Insofern es

sich um eine Regel handelt und insofern diese Regel im Handeln

grundgelegt ist, ist sie ein Letztes und nicht weiter

begründbar.*29* Damit wird der innere Zusammenhang von Praxis und

dem Kalkülprinzip für die Fundierung des Regelfolgens

konstitutiv.

(b) Wittgenstein fühlte sich durchaus nicht immer von der Idee

einer Metaebene unversucht. Stephen Hilmy weist auf

Manuskriptstellen aus den 1930er Jahren hin, in denen

Wittgenstein von seiner früheren Versuchung, eine Metalogik

anzunehmen, spricht.*30* Unter Metalogik versteht Wittgenstein in

den Umbruchsjahren die Bestrebung, die Bedeutung psychologischer

Begriffe wie "Verstehen", "Meinen", "Beabsichtigen"

ausschließlich auf psychische Phänomene zurückzuführen und damit

eine psychologische Hintertür zu einer Bühne einzusetzen, die auf

die Sprache im Zuschauerraum hinabblicken läßt. Diese Metaebene

macht Konstellationen wie "das Verstehen verstehen", "das Deuten

deuten", "das Meinen meinen" möglich.*31* Einem infiniten Regreß

sind damit ebenso Tür und Tor geöffnet wie einer privaten

Sprache. Um dies zu vermeiden, verklammert Wittgenstein

sprachliches (gemeinschaftliches) Handeln und psychische

Ausdrücke: Das Verstehen fängt erst mit dem Satz an - dadurch hat

man die Bedeutung des Wortes "Verstehen" auf ein bestimmtes

Gebiet festgelegt. Es gibt keine Metalogik, auch das Wort

"Verstehen" ist nicht metalogisch (MS 114: 62).*32* Wiederum

federt das öffentliche Handeln die Gefahr privater Metainstanzen

("Nur ich kann wissen, ob ich wirklich Schmerzen habe")*33*

ab. Mit der These "Man hat nicht die Sprache und daneben die

Gedanken" kann Wittgenstein seine pragmatische Bedeutungstheorie

fundieren, den sprachlichen Umgang mit psychischen Phänomenen

vergemeinschaften sowie die Installierung einer

privatsprachlichen Metaebene*34* und einer psychologischen

Hintergehbarkeit der Sprache*35* vermeiden.

(c) Eine derartige Hintergehbarkeit hätte eine

"phänomenologische Basissprache" nahegelegt, von der Wittgenstein

Anfang der 1930er Jahre gesprochen hatte und die die unmittelbare

Erfahrung exakt abbilden sollte. Dies war wohl mit Wittgensteins

Versuchungen gemeint, eine Metalogik anzunehmen. Die

diesbezüglichen Thesen Jaakko Hintikkas sind seit den 1980er

Jahren bekannt.*36* Das Projekt einer phänomenologischen

Basissprache, die geeignet ist, Sinnesdaten adäquat

wiederzugeben, kann auch als Projekt einer Metasprache verstanden

werden, die die Sprachspiele der Umgangssprache transzendiert und

sogar eine ausgezeichnete Instanz schafft, die unseren normalen

Sprachgebrauch kritisiert. Das Scheitern einer solchen

Basissprache kann mit dem Scheitern von Metaebenen ineins gesetzt

werden. Entscheidend bei diesem Scheitern war ja die Einsicht,

daß unsere Umgangssprache für unsere Zwecke hinreichend exakt ist

und daß auch gewisse Begriffe in der Mathematik ("Zahl",

"Kalkül") unscharfe Bedeutungsränder aufweisen. Damit kann der

Zusammenhang zwischen "Ablehnung der Metaebenen" und "Hinwendung

zur Umgangssprache" nicht unterschätzt werden

(5) Wittgenstein lehnt also die Metaphysik mit Berufung auf sein

Kalkülprinzip ab. Über dieses Prinzip kann er sich auch gegen

eine Meta- (und damit theorieerzeugende) Philosophie und die

Möglichkeit einer Metamathematik wenden. Die Fundierung von

Kalkülen in der Praxis bringt die Ablehnung von Metaregel,

Metasprache und Metalogik. Das Kalkülprinzip wird Wittgenstein

später zum Sprachspielprinzip unter zunehmender Berücksichtung

außersprachlicher Kontextbedingungen ausbauen. Sein deskriptives

Programm ist jedoch bereits grundgelegt:

Wittgenstein comprende la matemática en un sentido constructivista. La misma idea de un seguir reglas, concepto que hereda la idea del "cálculo", es vista como anclada en la acción humana. Nuestro lenguaje (en el sentido de "habla") es algo que debe comprenderse como lenguaje del participante en un juego entre varios. El lenguaje cotidiano, no el formalizado artificiosamente, es el correctivo superior. La filosofía se configura como una actividad de análisis terapéutico del lenguaje.

Hilmy (1987) ha subrayado que el modo de pensar del segundo Wittgenstein se había ido configurando en los años de ruptura con su primera concepción en el Tractatus. No es pues casual que en las Investigaciones filosóficas se hable tanto de ese período[13]

nicht von ungefähr, daß wesentliche Teile der PU auf diese Zeit

zurückgehen.*37* Die Demontierung säntlicher Metaebenen in den

Umbruchsjahren hat Wittgenstein befähigt, sorgsam die

Problemlandschaft "kreuz und quer, nach allen Richtungen hin zu

durchreisen"*38* Aus der Vogelperspektive wäre das Ergebnis

anders ausgefallen - man möchte sagen: it wouldn't be him

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NOTAS :

1 FAZ v. 20.2.1965; zugleich: Wittgensteins Rückkehr. in: Politisch-Philosophische Profile, FfM 1971, 141-146, 145.

2 Problemherde: Inwieweit fließt die "lost decade" (1918-1928) in die Bewertung der Umbruchsjahre ein? Suggeriert der Begriff "Umbruchsjahre" bereits Diskontinuität in Wittgensteins Werk, eine Diskontinuität, die heute immer präziser und differenzierter gesehen wird (Hintikka, Hilmy, Hark)? Legt man sich mit der Verwendung der Rede vom "mittleren Wittgenstein" bereits auf ein Modell seiner Denkentwicklung fest?

3 In den PU beispielsweise wird das Wort "metaphysisch" nur zweimal verwendet (§§ 58, 116).

4 Schulte (1990), 147.

5 ibd., 146. Auch im TLP hat Wittgenstein zweimal auf dieses Prinzip angespielt (3.3., 3.314).

6 siehe auch LSPP §§ 861f; vgl. Schulte (1990), 149.

7 vgl. PU § 539.

9 Zur Entwicklung des Kalkülprinzips ist anzumerken, daß sich der Gedanke der Kontextverwiesenheit sprachlicher Einheiten inhaltlich nicht mehr weiterverschoben hat, sondern nur in der Komplexität (außersprachliche Kontextbedingungen rücken ins Blickfeld) und in der Akzentsetzung (kulturtheoretische Momente  treten in den Vordergrund) weitergeführt wurde.

Wittgensteins tenía una concepción muy especial del modo de funcionar (en comunicación) el lenguaje, esto es: lo analizó en referencia a la diferencia "operaciones (mentales) de cálculo ["Kalkülperspektive"]/ operaciones cotidianas" (que podemos comprender como Lebenswelt). Esto tiene serias consecuencias: por ello no se puede hablar de "distintas concepciones del lenguaje" (MS 108: 246), tampoco puedo escapar (en el trabajo filosófico) al mismo lenguaje (MS  108: 103), no podemos al hablar ir más allá del límite al que alcanza nuestro lenguaje (MS 110: 261), el lenguaje hablado (es decir, utilizado en la comunicación) sólo puede ser explicado por el mismo lenguaje hablado y por eso es por lo que EL lenguaje no puede ser "explicado" (toda explicación requiere otro término externo de referencia) (MS 108: 277).

Tampoco es posible fundamentar o justificar el uso del lenguaje (MS 109: 225), pues para justificar ese uso tendría que recurrir a utilizar ese mismo lenguaje. Y por eso no es posible llegar a una explicación común, es decir, como si fueran campo de objetos similares, sobre el mundo y sobre el lenguaje (MS 110: 210f).

10 Man denke an das Bild von den leerlaufenden Rädern (PU § 132).

Röd weist an dieser Stelle auch auf Hintikka (1977) hin, der

die These von der Unüberschreitbarkeit der Grenzen der Sprache

scharf kritisiert hatte: Da sich Sprachen, die sich grundsätzlich

von der Alltagssprache unterscheiden, DE FACTO aufbauen lassen,

ist die Möglichkeit, die Grenzen der gewöhnlichen Sprache zu

überschreiten, anzuerkennen.

12 vgl. PU § 116. Man möge an dieser Stelle, an die "mystische

Lesart" des TLP denken, der die Grenzen von Welt nicht ziehen

läßt - TLP 5.6 ff, 6.41, 6.45

14 vgl. VE 14ff. An diesem Punkt kann eine Parallele zur

Philosophie der Mathematik hergestellt werden: "Ist also die

HYPOTHESE möglich, daß es alle die Dinge in unserer Umgebung

nicht gibt? Wäre sie nicht wie die, daß wir uns in allen

Rechnungen verrechnet haben" (ÜG 55).

15 ebenfalls PU § 116.

16 "Wird ein Zeichen NICHT GEBRAUCHT, so ist es bedeutungslos"

(TLP 3.328).

17 vgl. Haller (1981).

18 Dies ist die "Ursituation der neueren analytischen

Philosophie" (Schulte 1993, 112), die den Philosophen zum

Ethnologen, das Projekt einer Bedeutungstheorie zu einer

Expedition ins Reich der gavagais macht

19 vgl. Röd (1987)

22 vgl. TLP 2.012: "In der Logik ist nichts zufällig"; 5.552:

"Die Logik ist VOR jeder Erfahrung"; 6.1261: "In der Logik sind

Prozeß und Resultat äquivalent. (Darum keine Überraschung.)";

zum operativen Charakter der Logik im TLP siehe Richter (1965),

Siitonen (1989).

23 Dieser Gedanke ist ja entscheidend für Wittgensteins BFGB

geworden. Eine Metakultur gibt es nicht, an der die anderen

Kulturen gemessen werden könnten. Dieser Verzicht auf

Vergleichsambitionen ("die Kultur der Azteken in Peru ist

hochstehender als die Kultur der Cisena in Mozambique") bringt

einen Rückzug auf ein Beschreiben des Beobachteten mit sich.

Diese Beobachtungen können geordnet, "Übersichtlich dargestellt"

werden.

24 PU § 217.

25 PU § 654.

26 ÜG 39.

27 BFGB 31.

28 ÜG 26.

29 Darin liegt m.E. die intellektuelle Überanstrengung von

Kripkes "Hyperskeptizismus" (Kripke 1986). Kripke fordert eine

Begründung ein, die innerhalb des Kalkülprinzips nicht mehr

gegeben werden kann. Kripke vindiziert eine Metaebene, die

Wittgenstein in den Umbruchsjahren in sämtlichen Facetten

demontiert hat. Wittgensteins "ÜG" kann nur auf diesem

Hintergrund gelesen werden.

30 Hilmy 1987, 42f. Nach Hilmy bezieht sich die "Stunde der

Versuchung", auf die Wittgenstein anspielt, auf die Zeit VOR

1929, eventuell durchaus auf den TLP.

31 vgl. die Diskussionsgrundlage im Abschnitt über das Denken in

PU §§ 316-362.

32 Am eindrucksvollen Beispiel des taubstummen Mr. Ballard hat

Wittgenstein dies illustriert (PU § 342).

 33 PU § 246.

 34 In diesem Punkt kann auch Wittgensteins steter Kampf gegen den

Solipsismus mit seiner Ablehnung der Metaebenen in Zusammenhang

gebracht werden.

 35 Wittgenstein hat sich in dieser Frage explizit von Ogden und

Richards, aber auch von W. James und Russell abgesetzt.

 36 vgl. Hintikka (1986,1988).

 38 PU, Vorwort.

Las consecuencias de la filosofía del Wittgenstein-II para la teoría de la organización

Wittgenstein, en sus PU orienta el foco de su observación metateórica a la dimensión comunicacional y pragmática, la de los "juegos de lenguaje" insertos a su vez en la pluralidad de distintas "formas de vida". La comunicación no es primariamente transmisión de contenidos cognitivos sino es la forma natural en que el ser humano realiza su vida con otros (de ahí, esa esencial dimensión comunicacional-pragmática).

El significado de las formulaciones verbales, y el de los conceptos, no está pues determinado por estructuras independientes (abstractas a nivel de ideas, o definidas en un sistema de lenguaje), ssino se va constituyendo, también de forma evolutiva, a lo largo de las formas en que se van usando los términos en esos juegos de lenguaje. El contexto de una formulación no es pues el simple texto (como en algunas interpretaciones de la hermenéutica), sino es un contexto de "praxis comunicacional".

Esto es lo que llevó a los influidos por Wittgenstein (en la Filosofía del Lenguaje Ordinario de Oxford) al abandono del"lenguaje formalizado" como punto de partida más seguro y a dedicarse al análisis del "lenguaje ordinario".

Pero Wittgenstein mantiene también en su última filosofía la idea del Tractatus de que la "lógica-gramática" del lenguaje (el que sea) determina decisivamente el modo en que el ser humano accede a la realidad. Por tanto, una vez abandonadas las ideas de un lenguaje ideal, es desde la pluralidad de las formas de vida y de lenguaje desde donde también habrá que observar la pluralidad de las formas de concebir la realidad.

"En la última filosofía de Wittgenstein, al depotenciarse el lenguaje monopolizador de las ciencias naturales se abre paso al pluralismo de los lenguajes naturales que ya no apresan teóricamente la realidad en un único marco de comprensión del mundo, sino que la sitúan práctcamente en los diversos mundos de la vida. Las reglas de estos juegos de lenguaje constituyen gramáticas tanto de lenguajes como de formas de vida. A toda ética o forma de vida corresponde su lógica propia, es decir, la gramática de un juego de lenguaje determinado, no reductible." (Habermas: Lógica de las Ciencias Sociales, 1988, pg. 211).

Es a partir de esta liberación frente a los railes al pensamiento que implicaba, en el Tractatus, el tenerse que formular en un lenguaje único, como se han desarrollado una serie de nuevos intentos de filosofía de la ciencia (como el de Habermas). Entre estos destacan tres líneas de desarrollo que parecen más relevantes para el estudio de las Ciencias Sociales:

(a)     En 1958 apareció el libro de Winch: "The Idea of a Social Science" con el que quería fundamentar una Ciencia Social estructurada como "ciencia que comprende" (contrapuesta a la que sólo ofrece explicaciones nomológicas). Esta iniciativa, aunque mezclada con las ideas de la Lingüística de Chomsky (1965) y con la dicotomía entre Explicar y Comprender formulada por von Wright (1974)  promovió una serie de intentos, sobre todo en el ámbito alemán, para fundamentar las Ciencias Sociales en el análisis del lenguaje -que además iría más allá del ámbito de la crítica enfocada desde el marxismo ortodoxo.

(b)    También Wittgenstein influyó sobre la idea de Kuhn sobre las revoluciones científicas con su tesis de la incomensurabilidad y cambio de paradigmas. El "paradigma" muestra muchos puntos comunes con la idea de las "formas de vida y lenguaje" de Wittgenstein. Cada grupo de científicos que comparte un paradigma dispone de un juego de lenguaje propio y comparte también reglas (por ejemplo, metodológicas) que constituyen la forma de vida de una "scientific community" de este tipo.

(c)     Y también el discípulo (y crítico) de Popper, Feyerabend, en su "Conocimiento para hombres libres" (Erkenntnis für freie Menschen) se aproximaba mucho a la idea de los juegos de vida y lenguaje. Feyerabend habla así de "tradiciones" que caracteriza como formas de pensar y actuar y que tienen una componente de desarrollo histórico. El relativismo wittgensteiniano llega aquí a su punto culmen ante la pretendida superioridad de las tradiciones científicas sobre las no científicas (saberes cotidianos).

(d)    Hübner (1978)  en su "Kritic der wissenschaftlichen Vernunft" (Crítica de la razón científica) se mueve en un entorno similar. Las tradiciones de comprensión teórica o de investigación son así comprendidos como "sistemas históricos de reglas" que funcionan paralelamente a otros no científicos

Pero la afirmación básica que puede desprenderse de toda la crítica tanto de Wittgenstein como de sus continuadores es la de que es isostenible la visión de una ciencia construida sobre un paradigma único de métodos, lenguaje unificado, o presuposiciones (a modo de axiomas) básicas y comunes a todo saber científico, donde entre esas presuposiciones debe destacarse la afirmación de una única teoría de la verdad como correspondencia entre la realidad y su representación cognitiva.

A la diversidad de los juegos de vida y de lenguaje, reconceptualizada como "inconmensurabilidad de los contextos" del saber (Kuhn, Feyerabend) responde, por otro lado, la "poly-contexturalidad" (G.Günther) de toda la trama lógica de los distintos saberes, incluso científicos.

Por tanto, los enunciados coherentes o válidos en un contexto A no pueden ser reducidos a los enunciados de un contexto no-A.

El "significado" de los conceptos dependerá pues no sólo del sistema de reglas de la gramática-lógica de cada lenguaje, sino también del contexto total (la vida está en la base del mismo juego de lenguaje).

Los contextos no son ni comparables ni reducibles a una especie de meta-contexto.

Pero eso no excluye (contra lo afirmado por Maruyana) la posibilidad de una (atormentada, difícil y siempre inadecuada) traducción (Habermas 1977: 252).

De aquí hay que pasar la discusión del concepto de "contexto"

[1] El legado de Wittgenstein, es decir, la transcripción escrita de su pensamiento se encuentra todavía en curso de ublicación. La mayor parte de su obra se encuentra pues sólo, sin editar y en apuntes originales escritos en la difícil caligrafía gótica, en microfilms de la Universidad de Cornell. Existe una gran impaciencia en muchos autores como lo manifestaba:

Jaakko Hintikka (1991): An Impatient Man and His Papers, en Synthese 87(2): 183-201.

Una de las obras que facilitan el acceso a esos escritos es el tomo:James C. Klagge/Alfred Nordman (eds)(1993): Ocasiones Filosóficas 1912-1951 - Ludwig Wittgenstein; traducido en Catedra, Teorema (Madrid 1997).

[2] La traducción de Ogden sirvió de base a la española de Tierno Galván. Debe notarse ahí una probable fuente de malentendidos que podrían surgir en los textos españoles basados en dichas traducciones: El término alemán "Sachverhalt" (estado de cosas, como figura o estructura lógica - a nivel de mundos posibles) fue traducido por el de "atomic fact", que al castellano pasa como "hecho atómico" - con lo que, primero, se le puede confundir con los enunciados elementales o átomos del lenguaje según la concepción del Atomismo Lógico de Russell (realmente distinto del de Wittgenstein), y, en segundo lugar, con consecuencias peores para la comprensión de Wittgenstein, confunde el espacio lógico de lo "posible" con el de lo "fáctico".

[3] Von Wright, que tan bien le conoció en sus últimos años, refiere que Wittgenstein sólo había recibido ocasionalmente relámpagos que iluminaran su trabajo por parte de Spinoza, Hume o Kant.

[4] Stenius, E. (1969): Wittgensteins Traktat - Eine kritische Darlegung seiner Hauptgedanken. Frankfurt. Suhrkamp.

[5] Stenius, E. (1960): Wittgenstein's Tractatus. Oxford.

[6] Apel, K.O. (1975): Die Entfaltung der Sprachanalytischen Philosophie und das Problem der Geisteswissenschaften. Philosophisches Jahrbuch, 72; München.

Apel, K.O. (1966): Wittgenstein und das Problem des hermeneutischen Verstehen; Zeitschrift für Theologie und Kirche. 63 (1): 49 ss.

[7] Aquí remito el lector a los nudos sobre el Planteamiento metalógico del pluralismo y al concepto de poly-contexturalidad según Gotthard Günther, que reelaboró la Dialéctica de Proclo y Hegel en el marco de una teoría metalógica transclásica.

[8] En estas reflexiones, Wittgenstein anticipa la nueva concepción sistémica sobre la comunicación, y su clausura operacional (sólo se puede comunicar sobre la misma comunicación) tal como ha sido elaborada por Luhmann.

[9] Wittgenstein: Filosofía (§ 86 - del "Big Typescript" - nr. Catálogo 213) En: Ocasiones Filosóficas.

[10] Schulte (1992), Wuchterl (1969).

[11] "en el sentido de las reflexiones de Wittgenstein, que apuntan a la idea de que no podemos introducir ninguna nueva regla para los juegos de lenguaje que no hubiera sido desarrollada en conexión a juegos de lenguaje ya familiares, en lo que concierne a las formulaciones metafísicas, habría que decir que serían el precipitado del intento de fundamentar un juego de lenguaje absolutamente nuevo, pero que ese intento está condenado al fracaso y que, por tanto, toda formulación metafísica (...) forzosamente carecerá de sentido. Si, por ejemplo, queremos introducir un juego de lenguaje en que se emplee el giro "existencia del mundo", sólo podremos hacerlo sobre la base de nuevas reglas que, sin embargo, a fin de cuentas deberán ser determinadas en conexión a los juegos de lenguaje familiares. Pero todos los juegos de lenguaje que nos son familiares atañen a hechos del mundo, nunca a la existencia del mundo(Röd 1981, 95).

[12] No es solo los conceptos de "sistema" y "regla", también el de "cálculo" fueron así trasladados desde la matemática a la filosofía del lenguaje. Por ejemplo, Wittgenstein elige un planteamiento propio del análisis del lenguaje cuando trata del problema del "infinito" (¿qué es lo que significa ese término?) o sobre la cuestión de la validez universal de las proposiciones matemáticas.

[13] Ver: Hark (1990), 15-24; Hilmy (1987), 35 s.


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