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Principio
de incertidumbre según Werner Heisenberg
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Biografía
Werner Heisenberg
100310 -
Aquiles Rodríguez
- Heisenberg había presentado su propio modelo de átomo
renunciando a todo intento de describir el átomo como un compuesto de
partículas y ondas. Pensó que estaba condenado al fracaso cualquier
intento de establecer analogías entre la estructura atómica y la
estructura del mundo. Prefirió describir los niveles de energía u órbitas
de electrones en términos numéricos puros, sin la menor traza de
esquemas. Como quiera que usó un artificio matemático denominado
“matriz” para manipular sus números, el sistema se denominó “mecánica
de matriz”
Heisenberg recibió el premio Nobel de Física en 1932
por sus aportaciones a la mecánica ondulatoria de Schrödinger, pues esta
última pareció tan útil como las abstracciones de Heisenberg, y siempre
es difícil, incluso para un físico, desistir de representar gráficamente
las propias ideas
Una vez presentada la mecánica matriz (para dar otro
salto atrás en el tiempo) Heisenberg pasó a considerar un segundo
problema: cómo describir la posición de la partícula. ¿Cuál es el
procedimiento indicado para determinar dónde está una partícula? La
respuesta obvia es ésta: observarla. Pues bien, imaginemos un microscopio
que pueda hacer visible un electrón. Si lo queremos ver debemos proyectar
una luz o alguna especie de radiación apropiada sobre él. Pero un electrón
es tan pequeño, que bastaría un solo fotón de luz para hacerle cambiar
de posición apenas lo tocara. Y en el preciso instante de medir su posición,
alteraríamos ésta
Aquí nuestro artificio medidor es por lo menos tan
grande como el objeto que medimos; y no existe ningún agente medidor más
pequeño que el electrón. En consecuencia, nuestra medición debe surtir,
sin duda, un efecto nada desdeñable, un efecto más bien decisivo en el
objeto medido. Podríamos detener el electrón y determinar así su posición
en un momento dado. Pero si lo hiciéramos, no sabríamos cuál es su
movimiento ni su velocidad. Por otra parte, podríamos gobernar su
velocidad, pero entonces no podríamos fijar su posición en un momento
dado
Heisenberg demostró que no nos será posible idear un
método para localizar la posición de la partícula subatómica mientras
no estemos dispuestos a aceptar la incertidumbre absoluta respecto a su
posición exacta. Es un imposible calcular ambos datos con exactitud al
mismo tiempo
Siendo así, no podrá haber una ausencia completa de
energía ni en el cero absoluto siquiera. Si la energía alcanzara el
punto cero y las partículas quedaran totalmente inmóviles, sólo sería
necesario determinar su posición, puesto que la velocidad equivaldría a
cero. Por tanto, sería de esperar que subsistiera alguna “energía
residual del punto cero”, incluso en el cero absoluto, para mantener las
partículas en movimiento y también, por así decirlo, nuestra
incertidumbre. Esa energía “punto cero” es lo que no se puede
eliminar, lo que basta para mantener liquido el helio incluso en el cero
absoluto
En 1930,
Einstein demostró que el principio de
incertidumbre (donde se afirma la imposibilidad de reducir el error en la
posición sin incrementar el error en el momento) implicaba también la
imposibilidad de reducir el error en la medición de energía sin
acrecentar la incertidumbre del tiempo durante el cual se toma la medida.
Él creyó poder utilizar esta tesis como trampolín para refutar el
principio de incertidumbre, pero Bohr procedió a demostrar que la
refutación tentativa de Einstein era errónea
A decir verdad, la versión de la incertidumbre, según
Einstein, resultó ser muy útil, pues significó que en un proceso subatómico
se podía violar durante breves lapsos la ley sobre conservación de energía
siempre y cuando se hiciese volver todo al estado de conservación cuando
concluyesen esos períodos: cuanto mayor sea la desviación de la
conservación, tanto más breves serán los intervalos de tiempo
tolerables. Yukawa aprovechó esta noción para elaborar su teoría de los
piones. Incluso posibilitó la elucidación de ciertos fenómenos subatómicos
presuponiendo que las partículas nacían de la nada como un reto a la
energía de conservación, pero se extinguían antes del tiempo asignado a
su detección, por lo cual eran sólo “partículas virtuales”. Hacia
fines de la década 1940-1950, tres hombres elaboraron la teoría sobre
esas partículas virtuales: fueron los físicos norteamericanos Julian
Schwinger y Richard Phillips Feynman y el físico japonés Sin-itiro
Tomonaga. Para recompensar ese trabajo, se les concedió a los tres el
premio Nobel de Física en 1965
A partir de 1976 se han producido especulaciones acerca
de que el Universo comenzó con una pequeña pero muy masiva partícula
virtual que se expandió con extrema rapidez y que aún sigue existiendo.
Según este punto de vista, el Universo se formó de la Nada y podemos
preguntarnos acerca de la posibilidad de que haya un número infinito de
Universos que se formen (y llegado el momento acaben) en un volumen
infinito de Nada
El “principio de incertidumbre” afectó
profundamente al pensamiento de los físicos y los filósofos. Ejerció
una influencia directa sobre la cuestión filosófica de “casualidad”
(es decir, la relación de causa y efecto). Pero sus implicaciones para la
ciencia no son las que se suponen por lo común. Se lee a menudo que el
principio de incertidumbre anula toda certeza acerca de la naturaleza y
muestra que, al fin y al cabo, la ciencia no sabe ni sabrá nunca hacia dónde
se dirige, que el conocimiento científico está a merced de los caprichos
imprevisibles de un Universo donde el efecto no sigue necesariamente a la
causa. Tanto si esta interpretación es válida desde el ángulo visual
filosófico como si no, el principio de incertidumbre no ha conmovido la
actitud del científico ante la investigación. Si, por ejemplo, no se
puede predecir con certeza el comportamiento de las moléculas
individuales en un gas, también es cierto que las moléculas suelen
acatar ciertas leyes, y su conducta es previsible sobre una base estadística,
tal como las compañías aseguradoras calculan con índices de mortalidad
fiables, aunque sea imposible predecir cuándo morirá un individuo
determinado
Ciertamente, en muchas observaciones científicas, la
incertidumbre es tan insignificante comparada con la escala
correspondiente de medidas, que se la puede descartar para todos los propósitos
prácticos. Uno puede determinar simultáneamente la posición y el
movimiento de una estrella, o un planeta, o una bola de billar, e incluso
un grano de arena con exactitud absolutamente satisfactoria
Respecto a la incertidumbre entre las propias partículas
subatómicas, cabe decir que no representa un obstáculo, sino una
verdadera ayuda para los físicos. Se la ha empleado para esclarecer
hechos sobre la radiactividad, sobre la absorción de partículas subatómicas
por los núcleos, así como otros muchos acontecimientos subatómicos, con
mucha más racionabilidad de lo que hubiera sido posible sin el principio
de incertidumbre
El principio de incertidumbre significa que el Universo
es más complejo de lo que se suponía, pero no irracional
Principio de
incertidumbre según Werner Heisenberg
Es muy
posible que uno de los dogmas más intrigantes en el notoriamente complejo
estudio de la física cuántica sea el llamado «principio de
incertidumbre de Heisenberg», principio que revela una característica
distinta de la mecánica cuántica que no existe en la mecánica
newtoniana. Como una definición simple, podemos señalar que se trata de
un concepto que describe que el acto mismo de observar cambia lo que se
está observando. En 1927, el físico alemán Werner
Heisenberg se dio cuenta de que las reglas de la probabilidad que
gobiernan las partículas subatómicas nacen de la paradoja -reflejada en
los experimentos de pensamiento mostrados aquí- de que dos propiedades
relacionadas de una partícula no pueden ser medidas exactamente al mismo
tiempo. Por ejemplo, un observador puede determinar o bien la posición
exacta de una partícula en el espacio o su impulso (el producto de la
velocidad por la masa) exacto, pero nunca ambas cosas simultáneamente.
Cualquier intento de medir ambos resultados conlleva a imprecisiones
Según el
principio de incertidumbre, ciertos pares de variables físicas, como la
posición y el momento (masa por velocidad) de una partícula, no pueden
calcularse simultáneamente con la precisión que se quiera. Así, sí
repetimos el cálculo de la posición y el momento de una partícula cuántica
determinada (por ejemplo, un electrón), nos encontramos con que dichos cálculos
fluctúan en torno a valores medios. Estas fluctuaciones reflejan, pues,
nuestra incertidumbre en la determinación de la posición y el momento.
Según el principio de incertidumbre, el producto de esas incertidumbres
en los cálculos no puede reducirse a cero. Si el electrón obedeciese las
leyes de la mecánica newtoniana, las incertidumbres podrían reducirse a
cero y la posición y el momento del electrón podrían determinarse con
toda precisión. Pero la mecánica cuántica, a diferencia de la
newtoniana, sólo nos permite conocer una distribución de la probabilidad
de esos cálculos, es decir, es intrínsecamente estadística. Heinsenberg
ejemplificaba este notable principio de incertidumbre analizando la
capacidad de resolución de un microscopio
Heisenberg ejemplificaba su hallazgo del
principio de incertidumbre que hemos sintetizado arriba, analizando la
capacidad de resolución de un microscopio. Imaginemos que miramos una
pequeña partícula al microscopio. La luz choca con la partícula y se
dispersa en el sistema óptico del microscopio. La capacidad de resolución
del microscopio (las distancias más pequeñas que puede distinguir) se
halla limitada, para un sistema óptico concreto, por la longitud de onda
de la luz que se utilice. Evidentemente, no podemos ver una partícula y
determinar su posición a una distancia más pequeña que esta longitud de
onda; la luz de longitud de onda mayor, simplemente se curva alrededor de
la partícula y no se dispersa de un modo significativo. Por tanto, para
establecer la posición de la partícula con mucha precisión hemos de
utilizar una luz que tenga una longitud de onda extremadamente corta, más
corta al menos que el tamaño de la partícula
Pero, como advirtió Heisenberg, la luz
también puede concebirse como una corriente de partículas (cuantos de
luz denominados fotones) y el momento de un fotón es inversamente
proporcional a su longitud de onda. Así, cuanto más pequeña sea la
longitud de onda de la luz, mayor será el momento de sus fotones. Si un
fotón de pequeña longitud de onda y momento elevado golpea la partícula
emplazada en el microscopio, transmite parte de su momento a dicha partícula;
esto la hace moverse, creando una incertidumbre en nuestro conocimiento de
su momento. Cuanto más pequeña sea la longitud de onda de la luz, mejor
conoceremos la posición de la partícula, pero menos certidumbre
tendremos de su momento final. Por otra parte, si sacrificamos nuestro
conocimiento de la posición de la partícula y utilizamos luz de mayor
longitud de onda, podemos determinar con mayor certidumbre su momento.
Pero si la mecánica cuántica es correcta, no podemos determinar al mismo
tiempo con precisión absoluta la posición de la partícula y su momento
El modelo del principio de incertidumbre
de Heisenberg utiliza una característica del mundo cuántico que es
absolutamente general: para «ver» el mundo cuántico atómico, hemos de
dispersar otras partículas cuánticas de los objetos que queremos
observar. Lógicamente, para explorar el microcosmos de las partículas cuánticas
necesitamos pequeñas sondas, y las más pequeñas son las propias partículas
cuánticas. Los físicos exploran el micromundo observando choques de partículas
cuánticas. Cuanto más elevados son el momento y la energía de las partículas
que colisionan, menor es la longitud de onda y menores son las distancias
que pueden resolver. Por esta razón, los físicos que pretenden estudiar
distancias cada vez más pequeñas, necesitan máquinas que aceleren las
partículas cuánticas con energías cada vez más elevadas y luego las
hagan chocar con otras partículas que constituyen el objetivo
Dotados el círculo mundial de los físicos
experimentales con poderosas máquinas aceleradoras de partículas
empotradas, principalmente, en China, Japón, Estados Unidos de Norteamérica,
países de la Comunidad Europea, Rusia, etc., ha permitido abrir una
ventana al mundo del interior del núcleo atómico, la pequeña masa
central del átomo, sólo una diezmilésima de su tamaño total. El núcleo
lo componen primordialmente dos tipos de partículas, el protón, que
posee una unidad de carga eléctrica, y el neutrón, similar al protón en
varios aspectos, pero sin carga eléctrica. Protones y neutrones tienen
interacciones muy fuertes que los unen estrechamente formando el núcleo.
Los físicos estudian en particular esta fuerza, porque existe el
convencimiento de que en ella reside la clave de la estructura básica de
la materia: un complejo mundo de partículas
El poder de esas máquinas abrieron una
ventana al mundo del interior del núcleo atómico, la pequeña masa
central del átomo, sólo una diezmilésima de su tamaño total. El núcleo
lo componen primordialmente dos tipos de partículas, el protón, que
posee una unidad de carga eléctrica, y el neutrón, similar al protón en
varios aspectos, pero sin carga eléctrica. Protones y neutrones tienen
interacciones muy fuertes que los unen estrechamente formando el núcleo.
Los físicos deseaban estudiar esta fuerza, porque creían que en ella
residía la clave de la estructura básica de la materia. Pero nadie podía
haber previsto el rico y complejo mundo de partículas que engendraba esta
vigorosa fuerza nuclear, ni lo mucho que tardaría en descubrirse una teoría
verdaderamente fundamental que explicase aquella fuerza. Quedaban por
delante décadas de frustración. Pero fue en la fragua de la frustración
y la ignorancia donde forjaron los físicos su confianza en la teoría
correcta cuando ésta llegó al fin
Los frutos ya se empezaron a ver a
finales de la década de 1940, cuando se iniciaron estas investigaciones,
los físicos descubrieron unas cuantas partículas más que interactuaban
vigorosamente junto a protones y neutrones; las denominaron mesones pi.
Luego, en la década de 1950, cuando construyeron aceleradores de energía
aún mayor, fueron encontrando más y más partículas que interactuaban
vigorosamente, entre ellas hiperones, mesones K, mesones Rho, partículas
extrañas, todo un zoológico de partículas de número probablemente
infinito. Todas estas partículas, que interactuaban potentemente,
recibieron el nombre colectivo de hadrones, que significa fuertes, pesadas
y densas. La mayoría son bastante inestables y se descomponen rápidamente
en hadrones más estables. ¿Qué podría estar diciendo la naturaleza?
Esta proliferación de diferentes géneros de partículas subatómicas
parecía una broma. Según cierto postulado tácito de la física, a
medida que uno se acerca al nivel más bajo, la naturaleza se hace más
simple y no más complicada
Hoy día ha quedado ratificada esa fe en
la sencillez de la naturaleza. En la actualidad, se ha llegado a tener un
alto nivel de certidumbre que la materia del universo está constituida
por dos grandes familias de partículas: los hadrones y los leptones
Los hadrones participan en las cuatro
interacciones fundamentales posibles entre partículas y son los únicos
que presentan las llamadas interacciones fuertes. Los hadrones son partículas
compuestas, fabricadas en base a seis entidades básicas (posteriormente
hablaremos de ellas), que se conocen como quarks. Este modelo quark de la
estructura hadrónica, que propusieron en 1963 Murray Gell-Mann (e
independientemente George Zweig) quedó plenamente confirmado por una
serie de experimentos que se efectuaron en el acelerador lineal de
Stanford en 1968. Estos experimentos permitieron localizar quarks
puntiformes emplazados en el protón y el neutrón «como pasas en un budín»
Los físicos consideran hoy los hadrones
manifestaciones de la dinámica de unos cuantos quarks que orbitan unos
alrededor de otros, agrupados en una pequeña región del espacio, una
simplificación inmensa si la comparamos con el zoológico infinito de
partículas. En varios sentidos, esta simplificación era similar a la que
lograron los químicos del siglo XIX, cuando llegaron a la conclusión de
que podían formarse miles de compuestos moleculares a partir de unas ocho
docenas de elementos atómicos
A finales de la década de 1970, tras
importantes descubrimientos experimentales y teóricos, se completó una
nueva imagen del micromundo subatómico. Las unidades básicas de la
materia, como ya lo hemos mencionado, se agruparon en dos grandes
familias, a las cuales hay que agregarle una antifamilia. Las
interacciones de las partículas y antipartículas que conforman estas
familias podían explicar, en principio, todas las cosas materiales del
universo. Lo que implicaba un paso sustancial dentro del concierto de la
empresa que conforman los científicos para comprender la naturaleza.
Ello, ha representado una poderosa herramienta conceptual necesaria para
entender mejor los enigmas del universo
Al modelo matemático que describe esas
partículas y sus interacciones se le denomina el «modelo estándar». Lo
describiré con detalle en la última sección de este sexto capítulo de
«A Horcajadas En El Tiempo». Pero antes es importante que encontremos un
medio de imaginar el micromundo de partículas cuánticas. ¿De qué clase
de «material» están compuestas esas partículas? ¿Cómo podemos
concebir el mundo cuántico y sus distancias subnucleares? Para abordar
estas cuestiones, los físicos han inventado un lenguaje sumamente matemático,
denominado «teoría relativista del campo cuántico». Esta teoría
proporciona la estructura conceptual precisa para concebir las
interacciones de partículas cuánticas, lo mismo que la física
newtoniana proporciona la estructura conceptual precisa para pensar en el
movimiento de los planetas
Biografía
de Werner Karl Heisenberg
Físico y premio Nobel , desarrolló un modelo de mecánica
cuántica, cuya indeterminación o principio de incertidumbre ha ejercido
una profunda influencia en la física y en la filosofía del siglo XX.
Nació el 5 de diciembre de 1901 en Wurzburgo, Alemania. Sus padres fueron
August Heisenberg y Anna Wecklein. Cuando Werner nació, su padre recién
había sido promovido de profesor de escuela de lenguas clásicas a
docente en la universidad de Würzburg. Su suegro Nikolaus Wecklein era el
director del Maximilian Gymnasium de München cuando conoció, mientras
hacía su práctica como profesor de idiomas, a la madre de Werner. August
y Anna se casaron en mayo de 1899. Werner tuvo un hermano mayor que él
Erwin, que nació en marzo del 1900
En septiembre de 1906, poco antes de cumplir cinco años de edad,
Werner inició su enseñanza primaria en una escuela de Würzburg. Pasó
tres años en esa escuela, hasta que su padre fue nombrado, en 1909,
profesor de griego en la universidad de München. En junio de 1910,
algunos meses después de que su padre asumiera su nuevo cargo docente,
Werner y el resto de la familia se mudaron a München. Allí, a partir de
septiembre de ese año, Werner asistió a clases en la escuela
Elisabethenschule. En 1911, ingresa a estudiar al Maximilian Gymnasium de
München, donde era director su abuelo materno.
Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, en 1914, el edificio del
Gymnasium pasó a convertirse en un cuartel del ejercito. Por ello, las
clases tuvieron que ser impartidas en distintos espacios acondicionados,
lo que implicó un deterioro de la educación. Lo anterior, Heisenberg lo
asumió estudiando de manera independiente una serie de asignaturas que
probablemente tendrían un efecto beneficioso en su educación. Matemáticas,
física y religión fueron su elección prioritaria, aunque en general su
rendimiento en todas las asignaturas escolares fue excelente. Sus
habilidades en matemáticas eran tales que pudo coadyuvar en cálculo a
amigos universitarios de la familia. Durante ese período de la guerra,
Heisenberg perteneció a una organización paramilitar que funcionaba en
el Gymnasium, con el objetivo de preparar a los hombres jóvenes para
combatir en la guerra
También en ese período de la Primera Guerra Mundial, Heisenberg
trabajó en granjas como su contribución a otra organización voluntaria
que enviaba a los jóvenes a los campos en primavera y verano a ayudar en
las labores agrícolas. La primera vez que le tocó hacerlo, fue en 1918,
lejos de su hogar paterno, ya que lo enviaron a una granja ganadera en la
Alta Bavaria. Era una época de grandes dificultades con largas horas de
trabajo y escasez de alimentos. En sus períodos de descanso pasaba su
tiempo jugando ajedrez, lo que hacía muy bien, y leía y estudiaba textos
de matemáticas que había llevado. En ese tiempo, Heisenberg se interesó
especialmente en la teoría de los números, en el trabajo de Kronrcke y
trató de solucionar el último teorema de Fermat
Finalizada la guerra en 1918, la situación en Alemania llegó a ser
muy inestable con diversas facciones que intentaban tomar el poder por la
fuerza. Heisenberg participó en la supresión militar de las fuerzas
comunistas bávaras, pero aunque era algo muy serio, los hombres jóvenes
casi lo tomaban como un juego. Él se refirió más adelante sobre este
hecho, de la siguiente manera:
Era un muchacho de 17 años y lo consideraba
como una clase de aventura... era como jugar a los policías y a
ladrones...
En el Gymnasium Heisenberg formó un movimiento juvenil y, luego,
condujo un movimiento de la juventud dentro de la liga bávara denominado Bund
Deuscher Neupfadfinder. Este grupo de adolescentes potenciaba las
salidas al aire libre, especialmente a la montaña, al tiempo que prohibía
el fumar y beber. Este espíritu romántico marcó definitivamente su
personalidad y permite comprender muchas de sus actuaciones posteriores
En 1920, él rindió su examen de licenciatura secundaria y fue uno de
los dos alumnos del Maximilian Gymnasium que compitió en Bavaria por una
beca de la Fundación Maximilianeum. Once becas estaban disponibles y
Heisenberg se ganó una de ellas al ocupar el undécimo lugar entre todos
los postulantes. Sus resultados en los exámenes de matemáticas y física
fueron clasificados como extraordinarios, pero su ensayo sobre «el arte
poético de una tragedia» fue considerado bastante malo
En el período comprendido entre su licenciatura secundaria y su
ingreso a la universidad de München, Heisenberg solía salir de excursión
con su grupo de la juventud. En una de esas excursiones que el grupo
realizó, pernotaron en la noche en un castillo que había sido utilizado
como hospital militar, allí Heisenberg se contagió de tifus, lo que casi
le cuesta la vida. Se recuperó, a pesar de los problemas para obtener una
alimentación conveniente, en el período de inicio de sus estudios en la
universidad. Durante el verano de 1920, Heisenberg estuvo, como lo había
hecho frecuentemente, estudiando matemáticas puras en la universidad.
Estudió completamente los textos de Weyl y Bachmann, lo que le permitió
analizar completamente la teoría de números, tema que había previsto
para su tesis de doctorado. Tomó contacto con Ferdinand von Lindemann
para solicitarle que fuera su profesor guía en el desarrollo de sus
investigaciones
Tuvo con Lindemann una reunión que puede ser considerada para
Heisenberg como exitosa, ya que de una u otra manera influyó para que hoy
sea reconocido como un teórico excepcional de números. Sin embargo, la
entrevista en sí no fue tan buena para los propósitos que se había
fijado Heisenberg, ya que Lindemann tenía planeado retirarse luego de las
actividades académicas y había recibido a Heisenberg como un favor a su
padre que era un amigo y colega. Después de este hecho, Heisenberg tuvo
un encuentro con Arnold Sommerfeld, quién lo aceptó feliz como
estudiante
Teniendo a Wolfgang
Pauli como compañero, Heisenberg comenzó a estudiar física teórica,
en octubre de 1920, bajo la orientación pedagógica de Sommerfeld. Al
principio, lo hizo con cautela, cerciorándose que podría cambiarse a
matemáticas si fracasaba en los estudios de esa disciplina. Sin embargo,
evitó las clases de Lindemann, lo que implicó el cambio de sus intereses
en las matemáticas por los de la geometría. Pronto su confianza en la física
teórica fue tal que ya en el segundo semestre tomó todas las clases de
Sommerfeld . Paralelamente, asistió a todas las cátedras de física
experimental, que eran obligatorias y, además, comenzó a planear
emprender investigaciones en relatividad. Sin embargo, Pauli, que en
aquella época se encontraba trabajando para un importante examen sobre la
teoría de la relatividad, lo aconsejó que desistiera sobre ese propósito
y de que centrara sus esfuerzos en la estructura atómica, ya que entonces
se daba la situación sobre este tema de que la teoría no coincidía con
la experimentación
Heisenberg, describió así sus primeros años como estudiante
universitario:
Mis primeros dos años en la universidad de
München pasaron entre dos mundos absolutamente diversos: entre mis
amigos del movimiento de la juventud y en el reino abstracto de la física
teórica. Ambos mundos estaban llenos de un intensa actividad y de gran
agitación, lo que me reportó dificultades para convivir entre ambos
En junio de 1922, Heisenberg visitó la universidad de Göttingen para
asistir a algunas conferencias de Niels
Bohr. De regreso a München, Sommerfeld le dio como trabajo resolver
un problema en hidrodinámica, con el objeto de tenerlo ocupado mientras
él visitaba, por razones académicas, los EE.UU., entre 1922 y 23.
Heisenberg presentó sus resultados preliminares sobre el problema en una
conferencia en Innsbruck antes de volver de nuevo a Göttingen para
estudiar con Max
Bonr, Otto Franck, y David Hilbert, mientras que su profesor guía se
encontraba ausente. Allí trabajó con Bonr en la teoría atómica y
colaboró estrechamente con él en el desarrollo de la mecánica cuántica.
Finalmente, Heisenberg se doctoró en München en 1923, versando su tesis
de grado sobre la turbulencia de los fluidos
Después de doctorarse, Heisenberg viajó a Finlandia, en octubre de
1923, retornando posteriormente a Göttingen como asistente de Born. En
marzo de 1924, visita el Instituto de Física Teórica de Copenhagen que
era dirigido por Niels Bohr. En esa ocasión, conoció allí a Albert
Einstein. Posteriormente retorna a Göttingen y, el 28 de julio de 1924,
obtiene su calificación como decente para impartir enseñanzas en las
universidades alemanas
Sobre su período como estudiante universitario, Heisenberg escribió:
Aprendí optimismo de Sommerfeld , matemáticas
en Göttingen, y física con Bohr
A partir de septiembre de 1924 hasta mayo de 1925 Heisenberg trabajó,
financiado por Rockefeller, con Niels Bohr en la universidad de
Copenhague. Analizando allí los trabajos teóricos de Bohr, se cercioró
de los inconvenientes que presentaba el modelo de átomo desarrollado por
éste. Pese a su creciente aceptación, la teoría atómica de Bohr tenía
severas deficiencias. Aunque los cálculos basados en la teoría encajaban
perfectamente con el átomo de hidrógeno, no conseguían explicar los
espectros de otros elementos. El comportamiento de los átomos con más de
un electrón era evidentemente demasiado complicado para poder ser
descrito por el sencillo modelo de Bohr
De regreso a Göttingen, en el verano de 1925, Heisenberg; su
supervisor académico, Max Born; y otro estudiante, Pascual Jordan, se
dedicaron a construir los fundamentos matemáticos para el estudio de los
átomos. Heisenberg, reformuló la teoría cuántica de Bohr desechando la
noción de los electrones saltando de un lado para otro entre las llamadas
órbitas. ¿Acaso los planetas hacían esto? Por supuesto que no. Entonces
órbita no era el concepto adecuado. El lenguaje inexacto se estaba
entrometiendo en el camino del conocimiento, pensó Heisenberg
Volviendo a los hechos concretos de las líneas espectrales, dispuso la
evidencia en una forma conocida como matriz. Como, un mapa de distancias
entre ciudades, la matriz listaba posibles «estados» del electrón
(prefería este término al de «órbitas») a través de hileras y
columnas. Cada entrada en la matriz consistía en un símbolo que
representaba la intensidad y la frecuencia de la línea especial que un
electrón emitiría o absorbería al saltar de, digamos, el estado 1 al
estado 2, o del estado 10 al estado 9. Usando una técnica algebraica que
le permitía multiplicar matrices de atributos diferentes, como energía o
impulso, y con la ayuda matemática de Borne y Jordan, Heisenberg
desarrolló una forma de calcular las propiedades espectrales de los átomos.
Así podía predecir las características de las líneas espectrales que
serían emitidas por los electrones de cualquier átomo cuando saltaran de
un estado de energía a otro. Esto no se había hecho nunca antes
La mecánica de matriz o matricial fue desarrollada a fondo por
Heisenberg, Born y Jordan y, publicada en 1926, con el crédito para los
tres. En mayo de 1926, Heisenberg fue designado profesor de física teórica
en Copenhague donde él trabajó con Niels Bohr . En 1927, fue nombrado
profesor titular de cátedra en la universidad de Leipzig, dando su
primera conferencia allí el 1 de febrero de 1928. Desempeñó ese puesto
hasta 1941, cuando fue nombrado director del Instituto de Física Kaiser
Wilhelm en Berlín
Por otra parte, la mecánica matricial fue el primer paso hacia la
nueva teoría cuántica de los átomos. Mientras Heisenberg trabajaba con
Max Born y Pascual Jordan en Göttingen, elaborarón una versión completa
de la nueva teoría cuántica, una nueva dinámica que servía para
calcular las propiedades de los átomos, igual que había servido la mecánica
de Newton para calcular las órbitas de los planetas. Aunque la mecánica
cuántica (como se la denominaría más tarde) concordaba magníficamente
con el experimento, a sus creadores les resultaba difícil interpretarla
como imagen de la realidad. La imagen visual simple de la realidad
material que se deduce de la vieja mecánica newtoniana (planetas que
orbitan el Sol o movimiento de las bolas de billar) no tiene analogía en
la mecánica cuántica. Las convenciones visuales de nuestra experiencia
ordinaria no pueden aplicarse al micromundo de los átomos, que hemos de
intentar entender de otro modo.
Para concebir el mundo cuántico Heisenberg y Niels Bohr se esforzaron
por hallar una estructura nueva que estuviera de acuerdo con la nueva mecánic
a cuántica. Heisenberg descubrió, cuando intentaba resolver estos
problemas interpretativos, el «principio de incertidumbre», principio
que revelaba una característica distintiva de la mecánica cuántica que
no existía en la mecánica newtoniana
Según el principio de incertidumbre, ciertos pares de variables físicas,
como la posición y el momento (masa por velocidad) de una partícula, no
pueden calcularse simultáneamente con la precisión que se quiera. Así,
si repetimos el cálculo de la posición y el momento de una partícula cuántica
determinada (por ejemplo, un electrón), nos encontramos con que dichos cálculos
fluctúan en torno a valores medios. Estas fluctuaciones reflejan, pues,
nuestra incertidumbre en la determinación de la posición y el momento.
Según el principio de incertidumbre, el producto de esas incertidumbres
en los cálculos no puede reducirse a cero. Si el electrón obedeciese las
leyes de la mecánica newtoniana, las incertidumbres podrían reducirse a
cero y la posición y el momento del electrón podrían determinarse con
toda precisión. Pero la mecánica cuántica, a diferencia de la
newtoniana, sólo nos permite conocer una distribución de la probabilidad
de esos cálculos, es decir, es intrínsecamente estadística.
En 1932, Heisenberg fue galardonado con el premio Nobel de física por:
La creación de
la mecánica cuántica, cuyo uso ha conducido, entre otras cosas, al
descubrimiento de las formas alotrópicas del hidrógeno
Heisenberg, en 1928, publicó “Los Principios Físicos de la Teoría
Cuántica”. En 1929, viajó dando conferencias a los Estados Unidos, Japón,
y la India. En los años 30, Heisenberg y Pauli utilizaron un método de
cuantización para determinar un espacio cuadriculado. Heisenberg esperaba
que esta característica matemática fuera fundamental en la estructura de
la naturaleza con una «longitud fundamental» semejante a una constante
En 1932, Heisenberg escribió un ensayo compuesto de tres partes, en el
cual representaba una expresión moderna del núcleo de un átomo. En él,
describió la estructura del núcleo con las interacciones energéticas de
sus respectivos componentes y las estabilidades de éstos. Este ensayo
abrió las puertas para aplicar la teoría cuántica al núcleo atómico
En 1935, los nazis promulgaron una ley en Alemania la cual establecía
que los docentes mayores de 65 años debían retirarse de sus actividades
académicas. Sommerfeld tenía 66 años y había manifestado su deseo de
ser substituido, en su cargo en la universidad, por Heisenberg cuando
concretara su retiro. Se trataba de una posición académica muy del
agrado de Heisenberg. Sin embargo, en esa época en Alemania, los nazis ya
habían llegado al extremo de calificar a la relatividad y a la mecánica
cuántica como ciencia judía y, además, propugnaban que las «matemáticas
alemanas» substituyeran a las «matemáticas judías» y la «física
alemana» a la «física judía». Lo anterior, le trajo como consecuencia
a Heisenberg que los nazis bloquearan su posibilidad de ocupar la vacante
dejada por Sommerfeld en la universidad de München. Aunque él no era de
manera alguna judío, igualmente era atacado por la prensa gubernamental
alemana que señalaba que su modo de hacer ciencia era de «estilo judío»
Gracias a la mediación de su familia ante Himler, el 21 de julio del
1938 Heisenberg fue exonerado de todos los cargos que le formularon, tanto
la prensa como las SS. También, en ese mismo año, Heisenberg tuvo que
afrontar una difícil decisión. La guerra se veía inminente. Muchos físicos
alemanes de origen judío habían sido desposeídos de sus posiciones académicas
y optaban por la emigración. En julio de 1939, Heisenberg viajó a los
Estados Unidos, en donde se le trató de persuadir para que se quedase allí.
Heisenberg, no obstante, decidió regresar en Alemania. El 1 de septiembre
empezó la guerra
Heisenberg se había casado con Elisabeth Schumacher en 1937. La había
conocido por su afición a la música, ya que fueron presentados en un
concierto que se efectuaba en la casa de un amigo común. Heisenberg era
un excelente pianista. En ese entonces, Elizabeth tenía solamente 22 años
y Werner treinta y cinco. Se casaron tres meses después de su primer
encuentro, el 29 de abril de 1937. Fue justo en la época en que los nazis
bloquearon la posibilidad de Heisenberg de sustituir a Sommerfeld en la
universidad de München
Durante la segunda guerra mundial Heisenberg dirigió el fracasado
proyecto alemán de las armas nucleares. En él, trabajó con Otto Hahn,
uno de los descubridores de la fisión nuclear, en la construcción de un
reactor nuclear, pero no pudo desarrollar un programa eficaz para armas
nucleares. No se tiene claro si lo último se debió a una carencia de
recursos o de deseo de poner ese tipo de armas en manos de los nazis
Después de la guerra lo internaron junto a otros destacados físicos
del proyecto nuclear alemán en Gran Bretaña, recluyéndolos en un
recinto conocido como Farm Hall, un edificio en la ciudad británica de
Godmanchester, cerca de Cambridge, estrechamente vigilados y espiados por
los servicios de inteligencia militar aliados. Sus conversaciones fueron
grabadas y puntualmente comunicadas al general Groves, director del
proyecto Manhattan. Fue durante esta reclusión que Heisenberg se enteró
de la explosión de las primeras bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki.
Exonerado de culpas, volvió a Alemania en 1946 y fue designado director
del Instituto Max Planck de Física y Astrofísica en Göttingen. Cuando
el instituto se trasladó a München, en 1958, Heisenberg continuó siendo
su director. Desempeñó ese cargo hasta su dimisión en 1970
También en su vida profesional Heisenberg se interesó en la filosofía
de la física, publicando en 1962, “Física y Filosofía” y en
1971, “Más Allá de la Física”
Heisenberg murió el 1 de febrero de 1976 en su casa de München,
dejando una familia compuesta por su viuda y siete hijos