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El Ensayo como búsqueda y creación
Rigoberto Pupo
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. ¿Para qué sirve la filosofía?

. Filosofía
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Otros textos: El proceso de la creación artística - El problema de la creación artística

Primera parte - Segunda parte

IMAGEN, METÁFORA, VERDAD

El problema de la verdad ,por estar estrechamente vinculado al hombre, sus necesidades e intereses ha devenido tema central de las reflexiones filosóficas de todos los tiempos. Se trata de un eterno problema de las ciencias del hombre y de la conciencia cotidiana .

En la asunción de la verdad y su revelación en tanto tal se han expresado disímiles concepciones de carácter racionalista, empirista, realista, subjetivista, objetivista, fundamentalista, coherencista, fiabilista, escepticista, agnosticista, etc. Esto evidencia la complejidad del asunto y los varios enfoques –predominantemente gnoseologistas que se han dirigido a su solución y búsqueda de argumentos desentrañadores. Unido a esta búsqueda se han imbricado al objeto investigado múltiples problemas filosóficos, sin los cuales se hace difícil avanzar en la investigación ,tales como: la relación entre saber y opinar, los objetos del saber, la noción de opinión y creencia, la cuestión de la duda, el conocimiento y la certeza, el contenido del método, la percepción y la introspección, la distinción entre verdades de hecho y verdades de razón, la praxis como criterio objetivo de la verdad, etc.

En la generalidad de los enfoques de la verdad y sus mediaciones, históricamente se impuso la concepción a priorista, en mi criterio, de la adecuación o identidad del pensamiento con los los hechos, con la realidad en la convicción del conocimiento científico como único paradigma de saber y la reducción de éste (el saber)al conocimiento. Como si el mundo espiritual del hombre fuera sólo conocimiento, al margen de los valores y otros medios de que dispone el sujeto en relación con el objeto. Pierden de vista que la actividad humana, funciona y opera como esencial relación sujeto-objeto y sujeto-sujeto, donde lo ideal y lo material se convierten recíprocamente, mediante la praxis; y que no es posible reducir estas relaciones complejas sólo al conocimiento. Todas se integran al saber, como resultado aprehensivo de momentos cognoscitivos, valorativos, prácticos y comunicativos.

Al mismo tiempo, el reduccionismo racionalista epistemológico, convertido en único paradigma de la modernidad, redujo la verdad a la verdad científica, con la nefasta imposición teórica del del discurso cientificista-objetivista, fundado en un logicismo extremo y en un sistema categorial cerrado, en forma de modelo metodológico al cual la realidad y los hechos deben adecuarse. Metodologismo logicista que soslaya o no tiene en cuenta la subjetividad humana con toda su riqueza expositiva ,incluyendo el lenguaje que resulta reducido al lenguaje científico, con con sus respectivas categorías centrales y operativas. Olvidan que a la misma verdad de la ciencia, en tanto resultado humano, le es inherente el momento cultural y toda la carga de imaginación creadora que impregna el hombre en su acción. No tienen en cuenta, además, la existencia de la verdad histórica, artística, moral, etc.

Este modo de acceso a la verdad, por su reduccionismo epistemológico formal y la identificación del lenguaje con el puro lenguaje científico tradicional, se incapacita, teórica y metodológicamente para incluir en su discurso otras formas aprehensivas de la realidad por el hombre en la construcción de la verdad como proceso y resultado integral del quehacer humano en correspondencia con sus necesidades, intereses, objetivos y fines. Se margina o desecha del proceso del saber el lugar de la imagen que suscita, de la imaginación creadora del hombre, la metáfora y otras formas tropológicas, cuyo sentido figurativo no le resta valor cognoscitivo, práctico, axiológico y comunicativo. Todo lo contrario, activa el proceso del saber y le imprime más sentido de integralidad, y con ello, nuevas posibilidades de aperturas para penetrar los procesos reales .

1.-IMAGEN, POSIBILIDAD, REALIDAD, CREACIÓN.

La imagen, como representación viva de una cosa, un fenómeno, proceso, acontecimiento, etc, constituye un medio representativo de gran importancia cognoscitiva, práctica, valorativa y comunicativa, tanto en su sentido figurado (tropológico)como en su forma directa o sentido recto. Su riqueza de contenido deviene por sus múltiples poderes representativos de la imaginación, ya sea como expresión compuesta sólo de palabras que significan objetos sensibles, como forma viva y eficaz de algo por medio del lenguaje,como metáfora,sinécdoque,metonimia,etc.

La siguiente metáfora capta en su esencialidad la función de la imagen:".pone a los ojos del cuerpo lo que sólo es visible con los ojos del alma", es decir, a través de la imagen ,es posible elaborar un producto mental que da forma concreta a lo abstracto. Es que la imagen como resultado de la imaginación, constituye un medio indispensable en la construcción de toda verdad, en tanto creación espiritual capaz de revelar esencias y conceptos, inaprehensibles por los medios lógicos comunes, tradicionales, sin perder la logicidad que le es inmanente como producto mental humano.

"La imagen según Lezama Lima- es la causa secreta de la historia. El hombre es siempre un prodigio, de ahí que la imagen lo penetre y lo impulse. La hipótesis de la imagen es la posibilidad. Llevamos un tesoro en un vaso de barro, dicen los Evangelios, y ese tesoro es captado por la imagen, su fuerza operante es la posibilidad."

El gran poeta y pensador cubano, un Maestro de la imagen y la creación, logra con su profesionalidad filosófico-literaria, reducir lo ideal a lo tangible y viceversa para descubrir complejidades del cosmos humano en relación armónica con el Universo. El hombre como posibilidad latente de excelencia y creación-credo martiano-,por su capacidad imaginativa accede a la luz ,convierte la posibilidad en realidad. "Y ese ascender hacia la luz es el acierto de la posibilidad, mientras la imagen errante como una luciérnaga, se apoya en una sustantividad poética ,en ese campo magnético germinativo, para engendrar esa imagen que lo temporal necesita para formar esas inmensas masas corales, donde una poesía sin poeta penetra en el misterio de lo unánime. Es el cántico de la imagen, cuando logra verle la cara al develamiento de lo histórico porque ya anteriormente lo germinativo en el hombre, se nutrió de una imagen desmesurada que rebasaba al hombre y le comunicaba los prodigios de la sobrenaturaleza".

La posibilidad como " hipótesis de la imagen", en el decir lezamiano ,resulta reveladora ,pues el devenir del hombre en búsqueda eterna de la verdad, se funda en infinitas posibilidades para elegir lo que desea, en los marcos de laberintos a veces insospechados y confusos que impone la historia y la cultura. La libertad, como posibilidad de elección encuentra en la imagen vehículos orientadores o desorientadores,pues puede construir verdades, pero también mentiras, errores. No es un simple problema, como no lo son ningunos en el quehacer del hombre.

Sin embargo, sustatus positivo guía su razón utópica. De Martí, el más grande pensador cubano de todos los tiempos, dijo Lezama: "Llegó por la imagen a crear una realidad, en nuestra fundamentación está esa imagen como sustentáculo del contrapunto de nuestro pueblo. Esa fue la interpretación de las huestes bizoñas lanzadas al asalto de la fortaleza maldita. La posibilidad extendiéndose como una pólvora de platino,fue interpretada y expresada. No fue un fracaso, fue una prueba decisiva de la posibilidad y de la imagen de nuestro contrapunto histórico,al lado de la muerte ,prueba mayor, como tenía que ser. Son las trágicas experiencias de lo histórico creador."

En fin, la posibilidad, actuando sobre la imagen, vehicula procesos reales o funda utopías realistas en la construcción de la verdad. Son juegos y rejuegos del lenguaje y la imagen que armonizan la verdad, la belleza y la bondad, siguiendo la rica tradición griega que viene de Sócrates, Platón y sus seguidores contemporáneos. Es sencillamente una concepción que al considerar la posibilidad como hipótesis de la imagen,no hace más que unir conocimiento y valor, sentimiento y razón, ciencia y conciencia, realidad y utopía. Es que la imagen ,con la posibilidad como hipótesis ,abre caminos insospechados al acercamiento de la verdad. Porque la verdad, no es sólo conocimiento, razón. Es todo hacia lo cual se dirige el hombre con todos los medios disponibles que guían su espiritualidad creadora ,incluyendo el camino poético del lenguaje ,hasta convertir la posibilidad en realidad.

Tanto la imagen natural(representa un objeto sensible mediante otros objetos sensibles)como la idea (representación de de ideas abstractas o estados sensibles indefinidos a través de formas concretas ,reuniendo cualidades o atributos )son medios idóneos de acceso a la verdad ,pues son productos nuevos ,permeados de razón utópica, fantasía y sensibilidad. ¡Cuánto dice, suscita y enriquece la representación de la salida del Sol con la imagen!: "abre la mañana sus alas de oro", o representar con palabras del gran poeta español Juan Ramón Jiménez, un campo florecido en primavera, con la imagen :"Diríase que el cielo se deshace en rosas", o en García Lorca, para expresar el viento:

"Yo soy todo de estrellas derretidas,

sangre del infinito;

con mi roce descubro los colores

de los fondos dormidos .

Voy herido de místicas miradas…

O de Herrera Reissin, uando nos concreta ,cómo el cura campesino sacaba de la tierra lo suficiente para adornar el altar: el ordeñar la pródiga ubre de la

montaña

para encender con oros su pobre

altar de pino.

¿Por qué entonces la epistemología racionalista tradicional,teme tanto al camino poético del lenguaje, y sólo admite la imagen gnoseológica fría, impersonal, y por todo ello, abstracta, vacía?. Cuando históricamente la praxis muestra el valor de subjetividad, de la imaginación creadora y bella en la revelación de la existencia humana, incluyendo la verdad que cualifica una de los principales objeto de búsqueda para realizar su ser esencial. Sencillamente, el paradigma gnoseológico logicista ha quebrado .Asistamos a sus funerales, pero sin absolutizaciones para no incurrir en sus mismos errores.

El hombre mediante la imaginación crea imágenes que colorean la vida y su entorno .Un lenguaje cuando produce imágenes creativas no dispone, sino propone, suscita y anticipa. Es como un reflejo anticipado que no permanece pasivamente ,se dirige al futuro,a lo por venir con vocación ecuménica y en pos de la concreción. Por eso Descartes identifica la imagen con la idea o prefiere ésta en lugar de aquella, para significar la la representación mental ,sin reducirla al simple reflejo sensorial reproductivo ;pues la idea ,como como imagen mental, recrea con vuelo de altura, construye ,se adelanta y enriquece con la invención y nuevas propuestas, diferentes de las que ya existen.

Abordar la realidad subjetivamente, es imaginar, descubrir, develar algo nuevo, trasuntado en novedades que dejan el reino de la posibilidad para encarnar realidades concretas, que al mismo tiempo son fuentes de nuevas aprehensiones. Fundarse en la imagen creadora, es prolongar los fines humanos y realizarlos en bien del hombre.

Crear es imaginar con plena libertad y poner los fines para satisfacer necesidades e intereses humanos .No es sencillamente dar cauces a la ficción y a las quimeras de la razón .Es sentir al mismo tiempo que nos alejamos de lo inmediato con vocación trascendente hacia lo maravilloso que enaltece y da fuerzas en dirección a la verdad que siempre buscamos ,al saber integrador que altera la realidad para descubrirla. Sencillamente,"(…)lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro),de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad ,de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritus que lo conduce a un modo de "estado límite ".Para empezar, la sensación de lo maravilloso presupone una fe. Los que no creen en santos no pueden curarse con milagros de santos,ni los que no son Quijotes pueden meterse, en cuerpo y en alma y bienes, en el mundo de Amadís de Gaula o Tirante el Blanco"

Alejo Carpentier, nuestro Premio Cervantes, con imaginación creadora, revela la gran verdad, que toda Nuestra América,no es más que una crónica de lo real nmaravilloso. Esta concepción, o método, si se quiere ,le abrió amplias perspectivas para revelar la verdad del hombre en relación con el mundo, mediado por la praxis y sus circunstancias tropicales y otros contextos que tan sabiamente revela nuestro novelista mayor.

Sin artificios gnoseológicos, pero siguiendo la lógica especial del hombre y su espiritualidad, Carpentier construyó muchas verdades; creó verdades que hoy la historia y la cultura enriquecen y amplían con nuevos sujetos creadores.

Con razón suficiente, Roger Garaudy, refiriendo a Kafka señaló: El mundo que él vivió y el mundo que él construyó no son más que uno (…).Para sentir esa unidad profunda y viva, basta cojn no perderse en el juego de las interpretaciones, que consiste siempre en hacer entrar la obra en el lecho de Procusto de un sistema preconcebido, y a no buscar en ella más que la puesta en escena novelesca de una tesis"

La metáfora y la imagen como modos de revelación humana de la realidad.

Tanto la metáfora como la imagen propiamente dicha, son modos reveladores del cosmos humano en relación con el Universo. Ambas dan cuenta de la riqueza expresiva del pensamiento y el lenguaje y sus amplias posibilidades creadoras. Son en sí mismas realidades teñidas de

subjetividad sustantiva. Expresan conocimiento valor, praxis y comunicación en su despliegue progresivo y develador de esencias. "En mi sistema poético del mundo ,la metáfora y la imagen tienen tanto de carnalidad,(…)como de eficacia filosófica, mundo exterior o razón en sí. Es uno de los misterios de la poesía la relación que hay entre el análogo, o fuerza conectiva de la metáfora, que avanza creando lo que pudiéramos llamar el territorio sustantivo de la poesía,- enfatiza Lezama -con el final de este avance, a través de infinitas analogías, hasta donde se encuentra la imagen, que tiene una poderosa fuerza regresiva, capaz de cubrir esa esa sustantividad ¨"La imagen y la metáfora ,independientemente de su carga subjetiva, no son simples representaciones formales carentes de contenido. "La relación entre la metáfora y la imagen –escribe Lezama Lima- se puede establecer con un caballo tan alado como nadante que persiste en una sustancia resistente que en definitiva podemos considerar como imagen. La imagen –continúa el pensador y poeta cubano- es la realidad del mundo invisible",en la medida que hace tangible lo abstracto o es capaz de anticipar lo que en el presente es sólo deseo, sueño, utopía, es decir, sólo posibilidad, no realidad concreta. "Así los griegos –continúa Lezama-colocaban las imágenes como pobladoras del mundo de los muertos. Yo creo que la maravilla del poema es que llega a crear un cuerpo, una sustancia resistente enclavada entre una metáfora, que avanza creando infinitas conexiones, y una imagen final que asegura la pervivencia de esa sustancia, de esa poiesis. De la misma manera que el hombre ha creado la orquesta, la batalla, los soldados durmiendo a la sombra de las empalizadas, la gran armada,el caserío del estómago de la ballena, ha creado también un cuerpo artificial que resulta acariciable y existente, como la misma naturaleza escondiéndose al tacto. En alguna ocasión he hecho referencia, hablando de Martí y tratando de establecer las misteriosas leyes de la poesía (y no se olvide que las primeras leyes se hicieron en forma poética),que para esas prodigiosas leyes de la imaginación, veinte años de ausencia equivalen a un remolino de la muerte ;así como ,dentro de la orquesta ,una trompeta equivale a veinte violines. El cubrefuego que la imagen forma sobre la sustantividad poética es unitivo y fijo como una estrella. Por eso afirmo en unos de mis poemas, paradoja profunda de la poesía,que el amor no se ejerce caricioso, poro tras poro,sino de poro a estrella, donde el espacio forma una suspensión y el cuerpo se lanza a una natación que se prolonga"

No creo que Lezama ontologice la imagen y la metáfora o siga el camino de la introspección absoluta de la mente. Sin embargo, como poeta y profundo pensador, logra revelar los caminos poéticos del lenguaje en la aprehensión cosmovisiva del hombre en relación con la realidad y valorar el papel de sus formas representativas. Es que en el hombre , como decía Martí, resulta imposible separar lo ideal de lo material, sí como sus creencias e ilusiones. Considera Lezama que todo hombre que todo hombre cree en algo, pues hasta el propio ("…)Valery que hizo profesión de ateísmo, cuando definió la poesía, lo hizo diciendo que era el paraíso del lenguaje.Ya ve usted –destaca Lezama-el caso de un ateo usando la palabra paraíso con toda la resonancia de un católico"

En su cosmología poética, Lezama se propone destruir la causalidad aristotélica, en función de la búsqueda y encuentro de lo incondicionado, dela imaginación creadora. Al mismo tiempo cree posible hablar de caminos poéticos o metodología poética dentro de ese incondicionado que forma la poesía.

En la cosmología poética Lezamiana, imagen, mito y poesía constituyen una totalidad integradora del discurso aprehensivo de la realidad. En su criterio, "después que la poesía y el poema han formado un cuerpo o un ente, y armado de la metáfora y la imagen, y formados la imagen el símbolo y el mito – y la metáfora que puede reproducir en figuras sus fragmentos o metamorfosis-, nos damos cuenta que se ha integrado, una de las mas poderosas redes que el hombre posee para atrapar lo fugaz y para el animismo de lo inerte". Lo mismo ocurre con el juego, que toma en su sistema un sentido cósmico que preside todo el devenir universal hacia la unidad Lezama revela en el camino poético del lenguaje, con todos sus medios y formas de expresarse, un modo de perenne ascensión, propio de un logos profundo que se aprehende a través de dos vías esenciales: doxa y ciencia, y cuyo resultado encarna el sentido cósmico, o el cosmos mismo. Así, en Muerte de Narciso, "el mito que le sirve de base, la contemplación de la propia belleza que consume a su protagonista, permite establecer una especial relación cognoscitiva entre hombre y universo, dirigida al sentido cósmico de la unidad entre ambos".

En esta misma dirección, Lezama aporta cauces interpretativos. Podría analizarse la agudeza expresiva de su concepción sobre la teleología insular, estrechamente vinculada a lo cósmico universal, el problema de la existencia, de la muerte, el tiempo, el espacio, la historia y en fin, el hombre en relación con el mundo en varios avatares. Su cosmología poética en si misma es una eterna búsqueda de verdades por los infinitos medios de que dispone el hombre, en vinculación directa con la bondad y la belleza.

Como la metáfora es un cambio de una palabra o grupo de ellas al sentido figurado, fundado en la asociación por semejanza, y la imagen, una representación "concreta" de estados difusos o ideas abstractas, ambas, en su unidad integran la traslación de sentido (la metáfora) y la nueva creación por la reunión de atributos cualificadores sensibles (imagen). Metáfora e imagen en el discurso contemporáneo (no solo el eminentemente poético) aparecen indisolublemente unidos. Esto favorece "el sintetitismo" que tanto impera y se impone. Este poder sintetista de ambas, además de vigorizar el estilo y hacer más sugestivo y suscitador el discurso, le imprime belleza sensorial y racional a las palabras y a sus significaciones.

Es difícil encontrar un texto, incluyendo el ensayo estrictamente científico que no opere con imágenes y metáforas, pues necesariamente trabaja con palabras, con sus respectivos significados y significantes que no pueden reducirse a lo inmediatamente dado. Requieren de mediaciones y a estas le son inherentes por antonomasia. "Platero bebía cristales ensangrentados." Juan Ramón Jiménez expresa así como el hocico de su asno perturba la serenidad del agua enrojecida por el reflejo del sol. La literatura es metáfora. La poesía es, por excelencia, metáfora. El arte es metáfora. Mahler no quería que sus amigos miraran el paisaje que rodeaba su gabinete de trabajo. Quería que escuchasen su música. Porque ahí se encontraba el paisaje, filtrado y embellecido por la creación estética. El Guernica de Picasso es una metáfora de la guerra. Las catedrales góticas son metáforas de la gloria divina. La piedad de Miguel Angel es una metáfora del dolor".

La filosofía con todo el arsenal lógico cosmosivo y metodológico que le es propio y que la tradición ha impuesto desde antaño, resulta inconcebible sin el empleo de las imágenes y las metáforas: "La filosofía, aparentemente tan alejada del arte, también constituye una búsqueda de metáforas. Pero mientras el arte busca metáforas cimentadas, fundamentalmente, en lo sensible, la filosofía construye metáforas racionales. Un filósofo realista podría decir que no es así, que la realidad es como él la expresa. Sin embargo, en la medida en que expresa la realidad con signos, con palabras, con algo que media, que intercede entre la realidad y nosotros, está construyendo una metáfora".

Para Ortega y Gasset, gran ensayista contemporáneo español, es la metáfora un instrumento mental imprescindible y una forma del pensamiento científico. Marcel Proust considera que sólo la metáfora puede eternizar el estilo literario, y en general todo estilo de excelencia.

El logicismo cientificista al hiperbolizar el lenguaje científico y sus cadenas categoriales sólo ve en las metáforas figuras ornamentales y decoración estilística, carentes de información y saber. Su ceguera epístemologista y abstracta le impide comprender que no se trata, "(…) tan solo de un tropo intuitivo que maneja la teoría de la sustitución, no es una simple analogía, no es una palabra sustituta que sólo da belleza al lenguaje. La metáfora es una frase que construye una imagen no- idéntica, la cual implica una traslación, múltiples desvíos que generan plurisignificaciones".

La naturaleza del lenguaje metáforico está permeada de complejidad, incertidumbre y de ficción heurística. Por eso puede red-escribir la realidad y posibilitar nuevas imágenes creativas de lo real existente. Su capacidad heurística le permite partir de lo conocido hacia el descubrimiento de lo desconocido, infranqueable para el sentido recto del lenguaje. La metáfora funda relaciones contradictorias que traspasan el umbral de los signos ordinarios para transitar al mundo abstracto, a la esfera de los símbolos y nuevas profundidades de las esencias.

Es que la metáfora relaciona dialécticamente el signo y el símbolo en una unidad contradictoria, capaz de subvertir la lógica común para vincular en síntesis lo concreto del lenguaje cotidiano (signos) y lo abstracto del lenguaje de la ciencia (símbolo). Simplemente es la unidad contradictoria de conceptos diferentes, para generar un movimiento dialéctico suscitador de varias motivaciones aprehensivas que incita al pensamiento creador y con ello, también al lenguaje y a sus actos productivos que generan acciones, praxis y viceversa.

El siglo XXI, caracterizado por la globalización, la complejidad y la incertidumbre, plantea nuevos retos al hombre, a la ciencia y a la cultura en general. Los resultados científico-técnicos, concretados entre otros, en las revoluciones en las tecnologías de la comunicación, la genética etc, si bien son valores útiles al hombre, también pueden enajenar su ser esencial, despersonalizar las relaciones humanas, matar las utopías, en fin globalizar la inhumanidad a través de los centros que poseen la fuerza de poder. Ante esta situación se requiere mucho sentido de humanidad y sentido cultural para lograr revertirla y hacer que prevalezca la globalización de un humanismo que integre en unidad inseparable, verdad, belleza, bondad y garantice justicia y libertad.

Ante esta realidad, la dimensión lingüística del hombre el lenguaje, en tanto mediación central entre el pensamiento, la conciencia y la realidad, puede contribuir con eficacia al impulso de la cultura. Hay que desarrollar la sensibilidad en los marcos de los procesos intersubjetivos de la comunicación, pues en la cultura el contenido cognoscitivo "puro" no es suficiente. La sensibilidad cualifica por excelencia a la cultura.

El lenguaje, si bien es desacertado su ontologización, es decir, concebirlo como única realidad existente, con atribuciones de poderes "mágicos" , resulta importante como medio de comunicación humana y si es empleado en función del hombre y su creciente humanidad. La belleza expresiva, sugestiva, utópica, subjetiva del lenguaje, no está reñida con la ciencia, con la verdad. Por eso Martí dice de W. Whitman:"(…) él es un cosmos (…) . Pinta a la verdad como una amante frenética, que invade su cuerpo y, ansiosa de poseerle, lo liberta de sus ropas. Pero cuando en la clara medianoche, libre el alma de ocupaciones y de libros, emerge entera, silenciosa y contemplativa del día noblemente empleado, medita en los temas que más la complacen: en la noche, el sueño y la muerte; en el canto de lo universal, para beneficio del hombre común (…)"

El lenguaje metafórico no cierra el discurso. Abre, enriquece y activa al pensamiento. Su perenne sentido contradictorio, discontinuo ambiguo, propicia la diferencia y las interpretaciones diversas que generan significaciones nuevas, "pues no se trata de opinar sino de hacer suposiciones valederas, relaciones significativas, apelando a la imaginación, al sentimiento, a la cognición y a la sensibilidad. Allí donde habita todo acto de pensamiento, fruto de la experimentación mental, que permite concebir signos nuevos como un elemento discursivo, abre el camino a las acciones creativas "y trascendentes.

Al mismo tiempo, la creación humana es trascendente cuando se funda en totalidades, cuando rebasa lo inmediato, sin desecharlo, y se dirige a lo mediato, cuando se mueve a lo absoluto y aprehende el cosmos humano en relación con el Universo. El lenguaje metafórico, por sus especificidades heurísticas, es un medio accesible por excelencia del espíritu humano.El espíritu presiente; las creencias ratifican .El espíritu, -enfatiza Martí- sumergido en lo abstracto ,ve el conjunto; la ciencia, insecteando por lo concreto, no ve más que el detalle. Que el Universo haya sido formado por procedimientos lentos, metódicos y análogos ,ni anuncian el fin de la naturaleza, ni contradice la existencia de los hechos espirituales" .

VERDAD, CONOCIMIENTO, VALORES, PRAXIS, COMUNICACIÓN: SABER.

El tema de la verdad históricamente ha sido recurrente y no deja de serlo en la actualidad. Sin embargo, como en todo los problemas filosóficos complejos ha primado la unilateralidad de enfoques en su tratamiento. Lo más común ha sido la reducción del saber al conocimiento y con ello, las interpretaciones logicistas y gnoseologistas abstractas. Se ha pensado la verdad como forma de adecuación o identidad del pensamiento con la realidad que el sujeto convierte en objeto.

A pesar de los múltiples intentos valiosos de acercamiento al problema, en mi criterio, aún no se ha logrado un enfoque integrador de la verdad, donde conocimiento, valor, praxis y comunicación sean considerados, como mediaciones centrales en su construcción y despliegue. Las relaciones sujeto- objeto, y sujeto- sujeto y su eslabón primario en la conversión recíproca de lo ideal y lo material: la actividad humana, prácticamente han sido inadvertidas. Igualmente ha prevalecido el reduccionismo en el reconocimiento lingüístico de la verdad. En algunos casos absolutizando en grado extremo el papel del lenguaje en general y en otros, reduciéndolo sólo al lenguaje científico, sea de nivel empírico o de nivel teórico. Las otras formas del lenguaje, incluyendo por supuesto, el tropológico ha quedado marginado del proceso aprehensivo de la realidad por el hombre en la búsqueda de la verdad. No ha faltado tampoco la tendencia acuciante de identificar la verdad sólo con la verdad científica. ¿ Y las otras verdades que el hombre afanosamente busca apremiado por las necesidades, los intereses y los objetivos y fines propuestos? En los paradigmas de la verdad y sus repectivos diseños ha predominado el sentido de exclusión, tanto en su interior como al exterior de él. Se hace necesario los enfoques integradores de inclusión, que sin agotar la riqueza de mediaciones de la realidad – imposible históricamente – abarque la mayor cantidad posible, en tanto proceso subjetivo – objetivo, mediado por la praxis de asimilación constructiva de la verdad. Con razón Marx, en sus Tesis sobre Feuerbach, al criticar la especulación filosófica, en la consideración de la verdad, exige concreción en los análisis y aconseja abordar la realidad subjetivamente. En su concepción, la teoría de la verdad, adquiere terrenalidad sustantiva, si se funda en la praxis, como su criterio valorativo. Entendida la praxis como esencial relación sujeto – objeto y sujeto – sujeto, donde lo ideal y lo material se convierten recíprocamente.

La verdad es proceso y resultado del devenir humano. Un producto de la actividad del hombre (sujeto) en relación con la realidad que convierte en objeto de conocimiento, de la praxis y de valores que intercambia con otros sujetos. En tanto proceso histórico es absoluto y relativo. Cada generación construye verdades limitadas por la historia y la cultura y al mismo tiempo participa de lo absoluto. Lo absoluto y lo relativo son momentos inseparables constitutivos de la verdad, en su unidad y diferencia.

Si ciertamente la verdad se construye en la actividad humana, y esta representa el modo de ser del hombre, a través de la praxis, el conocimiento, los valores y la comunicación, fundados en las necesidades, los intereses y los fines del hombre, su revelación ( de la verdad) no es sólo un producto cognoscitivo, desentrañador de esencias, sino además de la actuación práctica transformadora del hombre, en correspondencia con el significado que adquiere la realidad y los deseos de satisfacción humana. Al hombre no sólo le interesa qué son las cosas, cuál es su esencia, sino ante todo, para qué le sirve, qué necesidad satisface o qué interés resuelve. Por eso, praxis, conocimiento y valor, son inmanente al proceso mismo de develación de la verdad.

Son momentos de su propio proceso. Al igual que los resultados de su actividad resultan estériles al margen de la comunicación, en tanto intercambio de actividad y de sus resultados.

La verdad se revela y descubre en las relaciones intersubjetivas, en espacios comunicativos, donde por supuesto, el consenso desempeña un lugar especial. Una verdad, fuera de la práctica del consenso, no encuentra legitimación y por tanto resulta estéril. Lo mismo que sin riqueza espiritual no hay acceso posible a ella. La creación subjetiva, humana, plena de sensibilidad, abre camino a la verdad. Las vías poéticas del lenguaje, sustantivan las potencias del pensamiento. El hombre con riqueza espiritual e imaginativa en estrecha comunión con la naturaleza y la sociedad, se aproxima con más facilidad al conocimiento, a la verdad. Sencillamente, "las ciencias- escribe Martí- confirman lo que el espíritu posee (…). Así, son una la verdad, que es la hermosura en el juicio; la bondad, que es la hermosura en los afectos; y la mera belleza, que es la hermosura en el arte (…). La naturaleza se postra ante el hombre y le da sus diferencias, para que perfeccione su juicio; sus maravillas, para que avive su voluntad a imitarlas; sus exigencias, para que eduque su espíritu en el trabajo, en las contrariedades, y en la virtud que las vence. La naturaleza da al hombre sus objetos, que se reflejan en su mente, la cual gobierna su habla, en la que cada objeto va a transformarse en un sonido. Los astros son mensajeros de hermosuras, y lo sublime perpetuo. El bosque vuelve al hombre a la razón y a la fe, y es la juventud perpetua(…). La aparición de la verdad ilumina súbitamente el alma, como el sol ilumina la naturaleza" .

Los caminos poéticos del lenguaje son iluminadores porque alumbran con luz de estrellas el proceso constructivo de la verdad. Sus posibilidades son infinitas no sólo por lo que informan, sino por lo que proponen y suscitan a la creación del hombre incluyendo a sus dimensiones gnoseológica y cosmovisiva.

Debe destacarse además que el lenguaje tropológico no sólo es propio del lenguaje literario, pues está presente en todas las acciones humanas. ¿ Quién puede negar que la educación, la cultura, la ciencia no son metáforas de la vida? En fin el lenguaje tropológico no puede aislarse del proceso constructivo de la verdad, como también es imposible negar la existencia de una verdad tropológica, que por ser representación figurada por excelencia tampoco debe absolutizarse sus excelsas posibilidades creativas. Debe evitarse, reproducir los vicios de otros paradigmas que han quebrado por su elitismo excluyente. La misión del discurso que busca la verdad, debe ser su vocación incluyente, abierta, tolerante, crítica, en resumen con sentido ecuménico e integrador.

La tropología y en particular la metáfora, por sus infinitas excelencias creativas, transita en unidad indisoluble con la teoría del conocimiento, en la representación del cosmos humano y el Universo que le sirve de claustro materno, y viceversa, la gnoseología imprime cauces nuevos expresivos a la sintaxis tropológica. "Pero creo que la intensificación de la "sintaxis figurada" en el marco de la poesía contemporánea tiene también sus razones contemporáneas, razones que atañen al desarrollo del conocimiento en nuestro tiempo. La diversidad tropológica se afina y se precisa ,se hace necesaria al amparo de la noción de que , el Universo es un infinito de fenómenos interconectados , en movimiento ,unitario en su diversidad ;al amparo de esa noción ,y por la necesidad de reflejarla"

Unido a esta valiosa idea de cómo la tropología se enriquece siguiendo el cauce contemporáneo del desarrollo de la gnoseología, se destacan algunas ideas importantes de la tropología para la gnoseología en la revelación de principios sustantivos de carácter epistemológico-cosmovisivo, tales como:

     

  • el fundar la analogía en las esencias y no en las apariencias.

     

     

  • el mostrar los opuestos, los contrarios, como unitarios.

     

     

  • desarrollar el principio de concatenación universal de los fenómenos.

     

     

  • afirmar la unidad del mundo en su diversidad.

     

     

  • desarrollar la idea de totalidad como criterio de verdad.

     

Esta idea última, en mi criterio, resulta interesante y coincide en parte con una tesis, que no por vieja, deja de ser sugerente, a pesar de que sobrevalora las posibilidades de la estética y por tanto, puede repetir enfoques reduccionistas. Me refiero al filósofo mexicano José Vasconcelos. En su criterio "(..) llegamos a ella después de agotar las posibilidades del Logos, y enseguida la verdad se nos revela como armonía, en vez de la verdad como identidad" . Propone como método la coordinación y la existencia de un a priori estético, extremadamente idealizante que opera según ritmo, melodía y armonía. Además de hiperbolizar una arista del problema objeto de análisis, su interpretación está permeada de artificios eclécticos que no conducen a presentar la armonía como integralidad incluyente.

En mi criterio el acceso a la verdad, requiere de una concepción compleja y flexible que priorice un enfoque de integralidad incluyente en la aprehensión de la realidad asumida. Creo que el concepto de saber, con un nuevo sentido hermenéutico, al margen de su significado histórico tradicional – como conocimiento en general, de algún modo garantizado en su verdad, por su objetividad lógico-cognoscitiva , la identidad y la adecuación- resulta una alternativa posible. La intelección del saber con un nuevo sentido hermenéutico, cuya interpretación se dirija no sólo al conocimiento, sino que incluya el valor, la praxis y la comunicación, abre perspectivas heurísticas inagotables. Propicia ante todo que no se absolutice la razón, entendida como único juez legitimador, y se incluyan los sentimientos y otras formas aprehensivas humanas en la construcción de la verdad. Esto posibilita que el logicismo abstracto, ceda paso a otras formas discursivas lingüísticas de carácter tropológico, es decir, otros modos, también discursivos que no operan sólo con las clásicas estructuras categóricas, que por su objetivismo impersonal, devienen unilaterales y abstractas. Un enfoque subjetivo- no subjetivista, porque no rechaza la objetividad- puede asumir la realidad con sentido histórico cultural y garantizar la integralidad sin a priori absolutos y al margen de la actividad práctica, que en última instancia condiciona el proceso mismo de la verdad.

La asunción del concepto de saber- y no el de conocimiento como ha sido tradicional- , comprendido (el saber) como forma integral humana que incluye todos los medios que emplea el lenguaje para designar y penetrar en la realidad permite vincular estrechamente conocimiento y valor, sobre la base de las necesidades, los intereses, y los fines humanos. Al mismo tiempo, ayuda a comprender que la verdad no se descubre espontáneamente, a través de una relación abstracta sujeto- objeto, sino que se revela en procesos intersubjetivos, en espacios comunicativos, que integran en su síntesis: conocimiento, valor y praxis. Todo en los marcos de la subjetividad humana, donde el hombre piensa, siente, desea, actúa e intercambia los productos de su actividad en una relación dialéctica sujeto- objeto, mediada por infinitos atributos cualificadores de su ser esencial, de la cultura, la historia y por el consenso legitimador.

Esto significa que si el saber del hombre se propone acceder a la verdad, en su concreción, no puede soslayar el papel importante de la actividad humana y su estructura compleja, así como la cultura y como parte de ella, los caminos del lenguaje, en toda su diversidad, y sentidos, incluyendo la vía práctica que tanto influye en la creación del hombre, así también como desechar por ineficaces y estériles las imposiciones "teóricas" y los autoritarismos intolerantes y excluyentes, expresados como convenciones gnoseologistas. Simplemente "(..) urge devolver los hombres a sí mismos; urge sacarlos del mal gobierno de la convención que sofoca o envenena sus sentimientos (…) y recarga su inteligencia con un caudal pernicioso, ajeno, frío y falso. Sólo lo genuino es fructífero".

Busquemos la verdad con sentido histórico- cultural humano, imaginación, razón utópica y vocación ecuménica incluyente. Una concepción del saber, como integralidad abierta al diálogo, a la crítica y a la comunicación puede ser una alternativa posible de construcción de la verdad, incluyendo por supuesto, la propiamente de las ciencias naturales.

En la apropiación de la realidad por el hombre, su pensamiento sigue el cauce de la ascensión de lo abstracto a lo concreto y este proceso es en sí mismo incluyente. Para descubrir la realidad en su mayor concreción tiene que asumirla en sus varias mediaciones. En caso contrario, el saber resulta unilateral y abstracto, por seguir un cauce excluyente que absolutiza algunos momentos y pierde el sentido de totalidad y de unidad en lo diverso y complejo. Con ello, se incapacita para apropiarse de lo concreto en sus diversas mediaciones y condicionamientos.

La concepción de la verdad como saber integral no puede soslayar tampoco la importancia cognitiva del lenguaje metafórico, capaz de lograr la unidad de la diferencia, como certeramente señalan Ricoeur y Jakobson. Igualmente no se puede negar la independencia relativa del conocimiento científico y otras formas de aprehensión humana de la realidad. Pero en los marcos de una perspectiva o enfoque cultural que vincule razón, sentimiento, ciencia y conciencia. No se debe olvidar, que la cultura como producción humana en su proceso y resultado no se cualifica sólo por su dimensión cognoscitiva, sino particularmente por la sensibilidad que incita y activa el saber en su búsqueda integradora de lo que llamamos verdad.

Nadie con sentido común, puede obviar los resultados de la tecno-ciencia en la época de la globalización contemporánea. Pero sin sentido cultural, devienen estériles para el hombre, pues enajenan y deshumanizan. Resulta perjudicial, porque la verdad es vacía de contenido, cuando se separa de la belleza y la bondad, cuya armonía la funda e introduce Pitágoras, a partir del sentido de medida, y es continuada por muchos filósofos y pensadores, incluyendo a José Martí.

No es posible hacer del conocimiento científico el núcleo arquetípico del pensamiento y convertir a éste en un modelo impersonal que condiciona de modo a priori y teleológico la realidad existente para hacer una unidad o identidad con ella, llamada verdad. La verdad, sea de cualquier naturaleza, es proceso y resultado aprehensivo humano, como saber profundo, construido por la actividad del hombre en relación con el mundo o la parte de él hacia la cual dirige su acción. Se trata de un proceso humanizador de la realidad y del hombre mismo en espacios intersubjetivos.

Una verdad que separe la esencia humana de la existencia y los espacios histórico- culturales en que realmente se aprehende, resulta ficticia y no resiste la prueba de la praxis social.

La educación, como gran metáfora de la vida tiene mucho que hacer en el logro de un saber integral incluyente en la búsqueda de la verdad. Una educación que renuncie a los métodos transmisionistas y al discurso teorizante y abstracto, y asuma la intersubjetividad como modo idóneo de formación humana, desarrolla sensibilidad, actitudes cognoscitivas creadoras, razón utópica y propicia que el lenguaje genere acciones creativas. Al mismo tiempo estará en mejores condiciones de vincular estrechamente los mundos de la vida, de la escuela y del trabajo, sin autoritarismos, intolerancias y cientificismos excluyentes.

FILOSOFÍA Y LITERATURA EN JOSE LEZAMA LIMA

  1. Ser y devenir del pensamiento y la obra de Lezama Lima.
  2. Filosofía y Literatura. Comunidad, interacción y condicionamiento.
  3. Especificidad del Universo poético lezamiano.
  4. Paradiso: una obra universal.

José Lezama Lima (1910-1976) constituye una de las figuras más relevantes de las letras de Hispanoamérica, del siglo XX. Hombre de vasta cultura, singular talento y aguda sensibilidad, desarrolló una extensa obrar poética que si bien refleja lo mejor de la cultura universal, le es inmanente el sello propio de su creación. En su concepción, " cuando se llega a sentir la influencia de la cultura universal, ya no hay influencias". Sencillamente, para el gran intelectual cubano, su cosmos poético se funda en premisas reales: "Por la imagen el hombre recupera su naturaleza, vence el destierro, adquiere la unidad como núcleo resistente entre lo que asciende hasta la forma y desciende a las profundidades (….). La imagen y su absoluto , y la metáfora en su libertad que avanza trazando su análogo, engendran la poesía como absoluto de la libertad. En esa libertad transcurre mi obra(…).

Este es su credo filosófico-poético o poético-filosófico, en su visión de sì mismo, pues según él "(…) su motor es esencialmente poético. Algunos ingenios enfatiza Lezama- aterrorizado por la palabra sistema, han creído que mi sistema es un estudio filosófico ad usum sobre la poesía. Nada más lejos de lo que pretendo. He partido siempre de los elementos propios de la poesía, o sea, del poema, del poeta, de la metáfora, de la imagen"

Se trata de un pensamiento poético, de una cosmología poética que hace poesía sobre la base de una rica cosmovisión filosófica, donde literatura y filosofía se integran en unidad, para desplegarse en un discurso que ve con las palabras, habla con los colores y anima lo inerte con alto vuelo cogitativo y siempre sugiriendo múltiples lecturas y aprehensiones.

I. Ser y devenir del pensamiento y la obra de Lezama Lima.

" Para conocer y asimilar su universo poético - se refiere, por su puesto a Lezama- debemos conocer su universo cotidiano. Porque Lezama es la reiterada presencia del impulso familiar y doméstico: en esencia del impulso materno."

Esta tesis resulta interesante y más aún cuando se trata de una visión de un amigo de Lezama, de un profundo conocedor de su vida y su obra.

Pasemos a exponer algunos momentos que son hitos de su ser y devenir.

José María Andrés Fernando nació en el Campamento de Columbia, Marianao, el 19de diciembre de 1910.

Su padre, José María Lezama y Rodda, coronel de artillería de la elite castrense que se formó en la República mediatizada.

Su madre, Rosa Lima y Rosado, era hija de imigrados cubanos revolucionarios que se formó en los Estados Unidos. Su familia se arruinó en el exilio colaborando con la causa independentista cubana.

El nacimiento de Lezama coincide con el traslado de la familia a la Fortaleza de la Cabaña y el nombramiento de su padre como director de la Academia Militar del Morro.

Sus primeros años están ligados estrechamente con la disciplina. " Sus juegos tienen como escenario la explanada donde las tropas realizan maniobras bajo las órdenes de su padre.

Sin embargo,- continúa Armando Alvarez- él no guarda un recuerdo áspero de este tiempo. El cuadro familiar, según dice, era muy risueño. La fe en el futuro era la divisa, y las imágenes que captaba componían una grata secuencia. Uniformes de Gala, Caballos, desfiles, viajes al extranjero, fiestas, llenaban su imaginación perfilando ilimitadas posibilidades. Pero este mundo encantado no duraría mucho. Con motivo de la Primera Guerra Mundial, su padre se ofrece como voluntario para servir a las tropas aliadas (…), el 19 de enero de 1919, encuentra la muerte (…) Cuatro meses después nace su hermana menor.

Este golpe inesperado pone fin a lo que parecía no tenerlo. Todavía niño, Lezama ve comenzar una vida distinta y, en su fuero interno resiste a aceptarla. No se explica la ausencia del padre. No comprende cómo la mesa siempre colmada ha quedado desierta. Cómo la madre apenas se alimenta y pasa largas horas contemplando un descomunal retrato. Cómo cambia sus trajes. Cómo su conversación no progresa, sino que se vuelve e indaga. Cómo una invisible presencia parece rondar los contornos

     

  • La familia se traslada a Prado 9, casa de la abuela materna. La salud de Lezama empeora, el asma que padece desde los 6 meses se recrudece. Permanece largas temporadas en la cama. No participa de los juegos infantiles por su precaria salud. Dos grandes momentos que dejarían hondos influencias tienen lugar: estrecho contacto con su adorable madre e inicio de las lecturas.

     

1920. Ingresa en el colegio Mimó y lee el Quijote. "Este libro- a pesar de sus

pocos años- le impresiona profundamente y le hace intuir que en la

literatura existe una realidad ajena al tiempo y a la circunstancia. Pasan

cinco años y termina sus estudios primarios".

     

  1. Ingresa en el Instituto de La Habana. Se inclina por las letras, pero en homenaje secreto a su padre ingeniero, asume con fuerza y ahinco el estudio de Algebra, Matemáticas, Geometría.
  1. . Se gradúa de bachiller y tiene lugar un nuevo cambio de perspectivas cuya influencia será decisiva en su vida
  1. La familia abandona la casa de la abuela y se traslada a Trocadero 162. La vida doméstica, coincidiendo con la realidad nacional. (década critica), tiene un nuevo estilo de vida (..) "El desahogo se sustituye por una ceñida pensión, que obliga a Rosa Lima a hacerse fuerte en su prudencia para sostener la casa y educar a los hijos.

Es en este año 29 cuando se inicia la fusión del poeta con su madre. Fusión que cristalizaría, haciéndose total, envolvente a la vuelta de unos años, cuando ambos quedan solos en la casa. No es aventurado proponer que el Lezama que se encuentra entre nosotros nace en este momento. Y nace, porque medita mucho: entendiendo que la muerte de su padre determinó su entrada al mundo de la imagen, que no es un mundo de superficiales contactos sino de profundas entregas. Un mundo que únicamente se aprende a través de la absoluta conciencia de las experiencias vitales y las lecturas, de la formación integral. Las presiones económicas impiden al poeta dedicarse de lleno a esa formación. Su tiempo debe dividirse entre ella y sus estudios de leyes; llevándole su presencia en la universidad a la necesaria ", contra el status que existe.

Más tarde diría sobre su participación en la protesta del 30 de septiembre de 1930: "Ningún honor ya prefiero al que me gané para siempre en la mañana del 30 de septiembre de 1930… Al lado de la muerte, en un parque que parecía rendirle culto a la sombra Proserpina, surgió la historia de la infinita posibilidad en la era republicana".

Es clausurada la Universidad. No hay posibilidades de trabajo, de estudio. Lezama se sumerge en los libros. Encuentra el equilibrio en las ansias de sabiduría. Estudia los clásicos y contemporáneos. Le apasionan Góngora y los gongorinos. "También los franceses cercanos en el calendario, determinan su visión, su toma de conciencia. El hermético Mallarmé, el racionalista Valéry, el atormentado Rimbaud, el detonante Lautremont y ese poeta descomunal, Marcel Proust, desatan un torbellino de inquietudes que se traducen en una labor que no vacila ante las incorporaciones, porque se sirve de ellas para mostrar un ámbito propio".

1932. Conoce a un joven poeta que se prepara para sacerdote, Angel Gaztelu, y lo dirige a los estudios teológicos que combinará con los históricos (…) y con los textos más conspicuos del misticismo oriental.

Esta etapa, insaciable devoradora de libros se interrumpe con la caída del tirano Machado y el reinicio de la universidad. "En él se ha operado un cambio. Ha comprendido que no es un hombre de acción; y, aunque se siente orgulloso de su ejecutoria, ve que su verdadero mundo es el de la cultura".

1936. Llega a Cuba Juan Ramón Jiménez. Un momento capital en su trayectoria intelectual. Lezama, redacta un "Coloquio con Juan Ramón Jiménez (1837) donde se plantean los temas del insularismo y la peculiar sensibilidad de las islas. Al coloquio le continúa una revista universitaria, Verbum, alrededor de la cual empieza a cohesionarse un grupo(Gaztelu, Lozano, Vitier,Porcarreroy Mariano) que devendrán figuras excelsas de la cultura cubana.

1937. En la Universidad publica " Muerte de Narciso, una verdadera joya de la Poesía que apunta al poeta creador.

Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo,

Hasta su última y alucinante estrofa:

Si atraviesa el espejo hierven las aguas que agitan

el oído.

Si se sienta en su borde o en su frente el

centurión pulsa en su costado.

Si declama penetran en la mirada y se fruncen

las letras en el sueño.

Ola de aire envuelve secreto albino, piel arponeada

que coloreado espejo sombra es del recuerdo y

minuto del silencio.

Ya traspasa blancura recto sinfín en llamas secas y

Hojas lloviznadas.

Chorro de abejas increadas muerden la estela, pídenle

el costado.

Así el espejo averiguó callado, así Narciso en pleamar

Fugó sin alas.

En "Muerte de Narciso", las varias ciencias filosóficas y humanistas aparecen en un solo haz. La cosmovisión del poeta vincula con maestría y en una sola pieza, filosofía y literatura. Es una síntesis que expresa las múltiples indagaciones poéticas y filosóficas y anticipa lo por venir en el grande poeta.

  1. Culmina su carrera de Derecho en la Universidad de La Habana y comienza a trabajar en un bufete. Pero su camino en la cultura, y en la literatura en particular no será abandonado jamás. Edita la Revista Espuela de Plata, que a diferencia de Verbum, se dedica íntegramente a la Literatura. En ella( se publicaron 6 números) aparecen los contenidos más sobresaliente del momento en Europa, así como su resonancia en los escritos de los miembros de su consejo de redacción.

1940. Abandona el bufete. Su misión no congenia con el oficio. Pasa a trabajar en el Consejo Superior de Defensa Social, en el Castillo del Príncipe, por muchos años

  1. Cuatro años después de la "muerte de Narciso", reúne sus poemas en un libro que lo consagra como poeta: Enemigo Rumor. ¿ Por qué ese título? ¿Por qué no, sòlo, Rumor? El lo explica en carta a su amigo, y nuestro grande poeta y ensayista martiano, Cintìo Vitier: "Se convierte a sí misma, la poesía, en una sustancia tan real, tan devoradora, -enfatiza Lezama en su concepción de la poesía- que la encontramos en todas las presencias. Y no es el flotar, no es la poesía en la luz impresionista, sino la realización de un cuerpo que se constituye en enemigo y desde allá nos mira. Pero cada paso dentro de esa enemistad, provoca estela o comunicación inefable".

Sirven estas palabras para inaugurar la lectura del primer poema de Enemigo rumor: Ah, que tú escapes. En él se aprecia cómo los conceptos de la carta se fundamentan clarificando. Con sólo tomar los dos primeros versos:

Ah, que tú escapes en el instante

en el que ya habías alcanzado tu definición mejor

el lector se da cuenta que en ellos se establece un distanciamiento entre el poeta y la sustancia poética. Si tomamos dos de los últimos:

Ah, mi amiga, sí en el puro mármol de los adioses

hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar.

vemos como Lezama, el poeta, ve que siempre tiene que ir en busca de algo conocido fugazmente y no esperar que ese algo venga a él. Ese algo, el enemigo rumor, lo que escapa, la poesía que engendra la poseía en el hacer.

Esta búsqueda de otro espacio para una realidad continúa en Una oscura pradera me convida. La pradera representa la lejana zona poética donde se ven:

……… …………………..ilustres restos

cien cabezas, cornetas, mil funciones abren su

cielo, su girasol callando.

Como es de esperarse, este incesante ir plantea una desazón en el corazón del poeta. ¿No quedará solo cuando le falten las fuerzas? La pregunta surge en los Sonetos a la Virgen:

¿Y si al morir no nos acuden alas?

Y encuentra su respuesta en lo religioso:

Pero sí acudirás; allí te veo,

ola tras ola, manto dominado

que viene a invitarme a lo que creo:

mi Paraíso y tu Verbo, el encarnado.

Es significativo cómo la noción de ser salvado –fundamental en Lezama- no se manifiesta en esta bella estrofa como una cosa simple; sino que la unidad se tiene que integrar basada en dos factores: su Paraíso (el poético) y el Verbo encarnado (lo religioso).

Más adelante, en Noche insular: jardines invisibles, nos acercamos a Lezama en cubano. Sirviéndose de un hecho cotidiano, nuestra noche, el poeta, trazando una fiesta, ironiza sutilmente. Característica esta que vemos casi como una constante en su obra. Pero este ironizar no es violento, sino doloroso. Se percibe una secreta angustia, un sentirse desarraigado y a la vez presente. Lo evidente se transforma por la imaginación y al llegar a un punto insostenible busca la redención por la luz, el día. El irónico se sosiega y se llena de esperanza, aunque en su interior todavía se mueva la angustia.

Se cierra Enemigo rumor con un tour de force: Un puente. Un gran puente. Este poema es una de las más violentas confesiones de nuestra literatura. El poeta reconoce todo lo que le rodea, todo lo que convive con él: analiza sus sueños, su figura que desea el reposo que sin embargo le niega su propia imaginación. Y, a través de todo este aquelarre poblado por seres reales, tanto más terribles por su condición, acata su destino y se dispone a seguir su camino atravesando el puente, dispuesto a morir

…………………………………….. como el rey

que ignora que ha sido destronado

y muere cosido suavemente a la fidelidad nocturna.

1942. Edita con su amigo Gaztelu diez números de una revista enteramente poético "Nadie parecía", donde lo religioso y la aprehensión de los clásicos es visible con facilidad.

Según Armando Alvarez, " terminado el año 43, Lezama se siente seguro, firme; se siente el poeta. A esto ha contribuido en gran parte la figura de la madre, que ante todos los contratiempos le ha acicateado, obligándolo a seguir adelante. Para Lezama no hacerlo significa traicionarla. Y el poeta se pone en marcha"

     

  1. Año cumbre en el ser y devenir lezamiano. Se inicia la publicación de la

     

    Revista "Orígenes" (1944-1954) Alrededor de Lezama se une un grupo

    destacado de jóvenes con profundas inquietudes literarias. Colaboran

    importantes escritores extranjeros. Orígenes poseía personalidad propia y

    vigencia internacional.

     

  2. Además de la dirección de Orígenes, con José Rodríguez Feo, comienza a trabajar en la Dirección de Cultura, y publica "Aventuras sigilosas", trabajo que prefigura el cosmos de Paradiso.

     

La etapa comprendida entre la edición de "Aventuras sigilosas(1945) y de "La fijeza" (1949) es fructifica y fecunda en trabajo y meditaciones. Pronuncia conferencias, ensancha sus contactos y relaciones y la siempre presencia de su madre y sus recuerdos.

  1. Viaja a México. Extiende su visión en tierra firme, con el paisaje americano, amplía sus conceptos sobre esta realidad, pues solo conocía las islas.

    Publica La fijeza, que es una prolongación de Enemigo rumor y otros trabajos que muestran vuelo de altura y virtuosismo en la escritura.

     

  2. Viaje breve a Jamaica. Empieza a fraguar una teoría sobre la expresión americana: Escribe además la monografía Arístides Fernández, que clarifican las motivaciones de la obra del joven y malogrado pintor.

     

1953. Reúne sus ensayos y trabajos breves en un libro titulado "Analecta del reloj". Aquí aparecen las imágenes posibles, que forma parte de la exposición del sistema poético.

Antes de 1954 publica en Orígenes los primeros cinco capítulos de su obra capital: Paradiso, novela donde el autor ha querido crear un cosmos, en cuyo texto tienen mayor valor los elementos imaginarios que los reales por el impulso que desarrollan. Se escribe cuando se encuentra solo con su madre y se propone fundar las bases de su sistema poético.

1954. Orígenes deja de publicarse por desacuerdo entre los editores. Tres años de silencio en la trayectoria lezamiana, trabajando en su sistema poético.

1957. Se publica "La expresión americana", con una visión señorial de nuestro mundo a través de una mirada que todo lo ve distante y que, regocijàndose en la proliferación sensual, barroca, parte de una exuberante grandeza propia y encuentra su destino en la tábula rasa de la grandeza universal, aunque sus manifestaciones están teñidas de enrevesados juegos y triquiñuelas. La primera línea de La expresión nos da el sentido de lo americano al postular: sólo lo difícil es estimulante. Es la dificultad para llegar a las esencias de ese mundo, su secreto, su atractivo, acaso, su razón de ser.

1958. Aparece su segundo libro de ensayos: Tratados en La Habana.

1959. Al triunfo de la Revolución. Lezama ocupa la dirección del Dpto. de Literatura y publicaciones del Consejo Nacional de Cultura.

1960. Aparece el libro Dador. Sólo comprensible para el que posea una previa asimilación del sistema poético lezamiano. Aquí el poeta en el umbral de su madurez, toma la posición de un espectador y contempla la vida como un gran ballet. Dador es un gran repaso a lo vivido. Un repaso necesario antes de acometer la obra definitiva.

En el período de 1959- 1962, el gran poeta ocupa el cargo de uno de los seis vicepresidentes del Unión de Artistas y Escritores de Cuba y pasa a trabajar como Asesor, en el Centro Cubano de Investigaciones Literarias.

  • El 12 de septiembre de 1964. Lezama sufre una pérdida irreparable: la muerte de su madre.

     

  • 1966 Aparece la primera edición completa de su obra maestra: Paradiso.

     

  • 1966-1976 Continúa su trabajo creativo y ocupa varias responsabilidades en instituciones culturales cubanas

II.- Filosofía y Literatura. Comunidad, interacción y condicionamiento.

A través de la historia espiritual de la civilización humana la filosofía y la literatura han tenido campos comunes de interacción y condicionamiento.

Tres rasgos comunes sobresalen:

  1. La existencia de ideas limítrofes de carácter cosmovisivos entre la filosofía y la literatura, en tanto refieren al hombre en relación con el mundo o al cosmos humano en sus múltiples mediaciones.

     

  2. La no limitación de la filosofía al conocimiento teòrico-científico, pues incluye formas práctico-espirituales de aprehensión de la realidad.

     

  3. El uso por la filosofía de medios expresivos no sólo lógicos, sino también imágenes, metáforas, símbolos, alegorías, mitos etc.

El propio Lezama Lima considera, además que "el estudio de la literatura debe rebasar las fuentes de información estrictamente literarias.

En la concepción de Santayana también está el criterio de unidad entre la filosofía y la literatura. "Los razonamientos e investigaciones de la filosofía son laboriosos; sólo de un modo artificial y con escaso donaire puede la poesía vincularse a ello. Pero la visión de la filosofía es sublime. El orden que revela en el mundo es algo hermoso, trágico, emocionante, es justamente lo que, en mayor o menor proporción, se esfuerzan todos los poetas en alcanzar".

No es posible concebir la filosofía sólo como sistema teóricamente elaborado, cuyo discurso se opere a través de conceptos lógicos, al igual que a la literatura como simple aprehensión subjetiva expresadas en imágenes. Tanto la filosofía como la literatura aprehende la realidad en su esencialidad en correspondencia con su objeto, y emplean las múltiples formas aprehensivas de que dispone el hombre. Por eso existe comunidad, interacción y condicionamientos mutuos. Los conceptos, las ideas, las imágenes, etc. son formas humanas de asimilación de la realidad y no son privativos de una ciencia específica.

Una filosofía que se aferre sólo a los tratados sistemáticos y a las expresiones categoriales y una literatura que no admita las contaminaciones filosóficas resultan estériles. " Toda obra poética que realmente merezca el nombre, tiene algo de filosófica. En los orígenes del filosofar, la poesía, tan antigua como el hombre, prestó su forma a la naciente reflexión sobre el universo para plasmar la búsqueda del argé o la aletheia.

Las primitivas cosmogonías, poemas de alta condición, se encuentran preñadas de ideas cosmovisivas destinadas a fructificar en órdenes muy diversos, pero, sobre todo, a constituirse en fuentes inmediatas de la filosofía. Esto nunca ha dejado de ocurrir".

La historia de la filosofía y la historia de la literatura, dan cuenta de la comunidad interactiva entre ambas disciplinas y las particularidades expresivas de los literatos filósofos y los filósofos literatos.

En Lezama Lima, todo su universo poético da cuenta de ello. Lo mismo pudiera decirse de Martí y Carpentier . Es que en todo creador con sólida base cultural, literatura y filosofía se presuponen , comunican y superan para expresar un discurso crítico de fuertes raíces, espiritu ecuménico y vuelo cogitativo.

III. Especificidad del universo poético lezamiano.

Un profundo universo poético contiene la obra de Lezama Lima. Un rico sistema que hace gala de erudición enciclopédica y subjetividad humana. Un discurso subjetivo, pleno de humanidad que parte de las raíces con vocación ecuménica para penetrar con éxito en el hombre en relación con el mundo y la sociedad. Su quehacer poético-filosófico hace de la imagen y la metáfora sustancia proteica de la poesía con cauce de honda aprehensión.

"En los términos de mi sistema poético del mundo, la metáfora y la imagen tienen tanto de carnalidad, pulpa dentro del propio poema, como de eficacia filosófica, mundo exterior o razón en sí. Es uno de los misterios de la poesía la relación que hay entre el análogo, o fuerza conectiva de la metáforas, que avanza creando lo que pudiéramos llamar el territorio substantivo de la poesía, con el final de este avance, a través de infinitas analogía, hasta donde se encuentra la imagen, que tiene una poderosa fuerza regresiva, capaz de cubrir esa substantividad. La relación entre la metáfora y la imagen se puede establecer con un caballo tan alado como nadante que persiste en una sustancia resistente que en definitiva podemos considerar como la imagen. La imagen es la realidad del mundo invisible. Así los griegos colocaban las imágenes como pobladoras del mundo de los muertos. Yo creo que la maravilla del poema es que llega a crear un cuerpo, una sustancia resistente enclavada entre una metáfora, que avanza creando infinitas conexiones, y una imagen final que asegura la pervivencia de esa sustancia, de esa poiesis. De la misma manera que el hombre ha creado la orquesta, la batalla, los soldados durmiendo a la sombra de las empalizadas, la gran armada, el caserío del estómago de la ballena, ha creado también un cuerpo artificial que resulta acariciable y existente, como la misma naturaleza escondiéndose al tacto. En alguna ocasión he hecho referencia, hablando de Martí y tratando de establecer las misteriosas leyes de la poesía (y no se olvide que las primeras leyes se hicieron en forma poética), que para esas prodigiosas leyes de la imaginación, veinte años de ausencia equivalen a un remolino en la muerte; así como, dentro de la orquesta, una trompeta equivale a veinte violines. Las conexiones de la metáfora son progresivas e infinitas. El cubrefuego que la imagen forma sobre la sustantividad poética es unitivo y fijo como una estrella. Por eso afirmo en uno de mis poemas, paradoja profunda de la poesía, que el amor no se ejerce caricioso, poro tras poro, sino de poro a estrella, donde el espacio forma una suspensión y el cuerpo se lanza a una natación que se prolonga"

En su sistema poético se opone a la concepción heideggeriana del hombre para la muerte, "levantando el concepto de la poesía que viene a establecer la causalidad prodigiosa del ser para la resurrección, el ser que vence a la muerte y a lo saturniano. De tal manera que si me pidiera que definiera la poesía, una coyuntura casi desesperada para mí, - enfatiza Lezama- tendría que hacerlo en los términos de que es la imagen alcanzada por el hombre de la resurrección".

En su sistema poético trata de destruir la casualidad aristotélica en función de la búsqueda y encuentro de lo incondicionado poético, de la imaginación creadora. Al mismo tiempo cree posible "hablar de caminos poéticos o metodología poética dentro de ese incondicionado que forma la poesía. Para ello se remite a la historia e ilustra con ejemplos.

Considera que todo hombre cree en algo, pues según él, hasta el propio "Valéry que hizo profesión de ateísmo , cuando definió la poesía, lo hizo diciendo que era el paraíso del lenguaje. Ya ve usted –destaca Lezama- el caso de un ateo usando la palabra paraíso con toda la resonancia de un católico ".

Ante una pregunta sobre la inexistencia del alma, si bien la afirma en su sistema, el poeta muestra tolerancia. "Amigo mío,- responde Lezama- siempre he creído que mi sistema poético es algo bello en sí: pero nunca he tenido la soberbia de pensar que es algo único. Sobre él, sitúo a la poesía. La poesía como misterio clarísimo o, si usted quiere, como claridad misteriosa. Esa ambigüedad me permite decirle que no soy quien debe responder esa pregunta, sino el tiempo, el tiempo que hace poesía y la poesía que hace en el tiempo.

En el sistema poético lezamiano, imagen, mito y poesía integran una totalidad integradora del discurso aprehensivo de la realidad. "Después que la poesía y el poema ha formado un cuerpo o un ente, y armado de la metáfora y la imagen, y formado la imagen, el símbolo y el mito -y la metáfora que puede reproducir en figuras sus fragmentos o metamorfosis-, nos damos cuenta que se ha integrado, una de las más poderosas redes que el hombre posee para atrapar lo fugaz y para el animismo de lo inerte". Lo mismo ocurre con el juego que forma en su sistema un sentido cósmico y preside todo el devenir universal hacia la unidad.

La relación hombre-cosmos en sus diversas manifestaciones está presente en toda la obra poética de Lezama Lima. En su esencia se traduce en una cosmología poética, extremadamente enrevesada y difícil de comprender para algunos. Pero esto no le preocupa al poeta. Sencillamente, afirma: "Hay la poesía oscura y la poesía clara (…), en definitiva ni las cosas oscuras lo son tanto como para darnos horror, ni las claras tan evidentes para hacernos dormir tranquilos. Lo que cuenta –aquí sigue a Pascal (…) es el eterno reverso enigmático, tanto de lo oscuro o lejano como de lo claro o cercano. La tendencia a la oscuridad, a resolver enigmas, a cumplimentar juegos entrecruzados es tan propia del género humano como la imagen reflejada en la clara lámina marina, que puede conducirnos con egoísta voluptuosidad a un golpe final, a la muerte. No hay que buscar oscuridades donde no existen" .

Lezama revela en lo poético, con todos los medios y formas de expresarse , un modo de perenne ascensión, propio de un logos profundo que se aprehende a través de dos vías esenciales: doxa y ciencia y cuyo resultado encarna el sentido cósmico, o el cosmos mismo. Así, en Muerte de Narciso, " el mito que le sirve de base, la contemplación de la propia belleza que consume a su protagonista, permite establecer una especial relación cognoscitiva entre hombre y universo, dirigida al sentido cósmico de la unidad entre ambas"

En esta misma dirección podría analizarse su teleología insular estrechamente vinculada a lo cósmico universal, el problema de la muerte, el tiempo y el espacio, la historia en fin, el hombre en relación con el mundo en sus varios avatares.

En todo su sistema poético y el discurso que lo expresa, filosofía y literatura aparecen mancomunados como un crisol unitario en pos de lo grande y absoluto y con la convicción que el conocer como forma del servicio, es la caridad entrando como una nueva categoría en todo filosofar" .

IV. Paradiso: una obra universal.

La primera edición de Paradiso aparece en 1966. Es una obra maestra de quilate universal que muestra la madurez de un autor en cuanto a profesionalidad, estilo, originalidad creadora, maestría filosófico –literaria y posesión de una vasta cultura.

No se trata de una novela épica. Es una novela poética, cuyos antecedentes están en la propia poesía de Lezama. En prosa resume su cosmos poético, estrechamente vinculado a su concepción del mundo, y a su visión del hombre en su formación y despliegue, en sus orígenes; en su pasado. "En Paradiso no se busca lo histórico concreto. Se busca recrear el pasado; pero siempre a través del recuerdo, de esa memoria afectiva que es la que guía el orden en que aparecen estructuradas las vivencias y recursos del autor". Su personaje central –protagónico- José Cemí – encarna la búsqueda lezamiana. "José Cemí no es más que un poeta que busca la verdad.- podríamos decir, la sabiduría a través de la poesía, en tanto libertad absoluta- .Y Paradiso es la historia de ese personaje, y de su familia, y de sus amigos, y de las solicitaciones que le hace la realidad", de sus aprehensiones sensoriales, sentimentales y ancestrales que le trasmite su madre y el destino que le ha fijado: Tu destino es contar la historia de tu familia".

La novela no soslaya totalmente la historia, pero no la asume de frente. Aparece sólo en aquellos que tiene que ver con el aprendizaje vital", es decir, poético, a través de recuerdos, imágenes. Los motivos históricos se subordinan a ello. "Sencillamente, hay otro sentido de lo histórico, que viene dado a través de la asimilación subjetiva del mismo.

Busca la expresión de la cubanía desde dentro: la familia, las tradiciones, las costumbres y los sentimientos" . Cemí lo asimila, se encuentra, a través de un mundo real e imaginario. Así asume el sentido de la vida, de la muerte, del destino, del deber, como experiencias vividas o trasmitidas por su madre y los recuerdos e imágenes.

Para Cintio Vitier –amigo de Lezama- "Paradiso es una invitación a la sabiduría". Una novela útil y trascendente por su contenido y riquezas expresiva y poética, "la historia imaginaria de la formación de un poeta que quiere alcanzar o merecer la sabiduría. Su intención es a la vez testimonial, catártica y pedagógica". El resultado, una pieza filosófica literaria, permeada de humanidad que sigue un cauce con sentido cultural antropológico en pos de trascendencia y universalidad.

Por eso y mucho más, coincidimos con Dolores Nieves, cuando afirma " Hace años, Cintio Vitier, al referirse a la poesía de Lezama, dijo: "Si aquello no se resolvía en un caos, tenía que engendrar un mundo". Y esto es realmente lo que ocurrió. Un mundo exuberante y complejo es la poesía de Lezama. Y como remate de ella, un mundo complejo, difícil, a veces desconcertante, pero siempre incitante es Paradiso, que se ha ganado ya, por derecho propio, un lugar entre las más importantes novelas cubanas de todos los tiempos" ¿y por qué no, un lugar entre la novelística universal?.

HUMANISMO Y VALORES EN JOSE MARTI

En la obra filosófica martiana no existe una axiología sistematizada. Más que teorizar sobre los valores el Apóstol se preocupa por encontrarlos y cultivarlos en la conducta del hombre, como medio de ascensión humana.

Sin embargo, es posible revelar en su ideario humanista un conjunto unitario de valores, coherentemente estructurado en torno a la persona humana, su razón del ser y los modos de conducirla a su humanidad creciente.

Los valores en Martí son modos esenciales del devenir del hombre en su naturaleza social, integrados en la cultura, a manera de formas de existencia del ser humano y sus necesidades materiales y espirituales.

Así, los valores, en su fundamento sociocultural y encarnados en la cultura tematizan el contenido esencial del ideal martiano de racionalidad humana. Se trata de una axiología de la acción que va a la raíz del hombre porque sabe de su grandeza interior. De una eticidad concreta que busca el hombre futuro en el hombre actual con pasión y fe y con sorprendente consagración heroica, animada por una misión redentora fundada en el pueblo y un oficio que identifica la belleza con la humanidad del hombre y la bondad con la dación desinteresada

El programa humanista martiano, fundado en la axiología de la acción, se concreta en un paradigma de racionalidad humana, cualificado como autoconciencia de la cultura. Tanto en la revelación del ser existencial de nuestra América, como en su determinación especial en las condiciones de su patria, José Martí funda un paradigma de emancipación humana y redención social, cuyo despliegue está mediado por un sustrato socio -cultural humanista que imprime racionalidad y verdad a su proyecto político. Es que en el paradigma martiano, los valores éticos y políticos se integran en un nivel tal de concreción que prácticamente se identifican. Por eso, más que encarnación individual, son conciencia de su necesidad y eficacia. Esto impregna optimismo, fuerza y vitalidad a la empresa emancipadora. Y Martí, ya en los albores de la contienda, como expresión del pueblo lo siente, lo sabe. "Jamás fue tanta nuestra virtud -escribe el Maestro- tan compacta nuestra acción, tan cercano nuestro esfuerzo, tan probable nuestro éxito. Cuántos obstáculos hubiéramos podido encontrar, hasta los osbtáculos insuperables que a la mayor virtud pone siempre la ambición o vanidad de la naturaleza humana, nada han podido, ni han aparecido siquiera, ante esta alma de redención que hoy nos consume y nos inspira. Somos un ejercito de luz, y nada prevalecerá contra nosotros. Nos queda por hacer lo que sabemos que queda por hacer.."

Existe ya un sistema de valores, conformado en la cultura, hecho conciencia, como valencia social, expresado en término ideopolítico, que si bien no agota el paradigma emancipador -existen otros componentes de la subjetividad humana- que matiza una idea, configura un ideal que impulsa, orienta y regula el hacer práctico -espiritual, que "con la mano en la conciencia- en el bello decir de Martí -pone ya la idea a las puertas de la realidad: . En tales condiciones "el espíritu ha cundido y los cubanos tienen fe... Nadie se lo pide; les nace así de corazón... Clubes-nuevos y pueblos, tiene el partido".

Es indudable la importancia de un paradigma, en tanto modelo que oriente racionalmente el pensamiento y acción del quehacer social, político y cultural en su connotación más integradora posible. El paradigma martiano, marcado por su visión del mundo y del hombre, por la experiencia americana y sobre todo por su sabiduría política, como grande hombre fundador, traza caminos, crea confianza, cultiva razón y sentimiento y prepara conciencia para realizar el ideal de la nación. En fin, funda una cultura con alma política y un carácter nacional henchido de patriotismo y amor desinteresado, capaz de estructurar un programa de liberación nacional, sobre bases nuevas.

El ideal de racionalidad martiana compendia en síntesis conocimiento, valor, acción práctica y comunicación intersubjetiva, es decir, las variadas formas en que el hombre asimila y reproduce creadoramente la realidad material y espiritual; pero al mismo tiempo, su pensamiento y su obra en toda su integridad encarna un cuerpo cultural de entraña política para realizar una República próspera de naturaleza ético-moral. Esto se fundamenta en el hecho de que al Maestro le interesa sobre todo la ascensión humana, el progreso socio -cultural del hombre, como medio fundamental de realizar sus fines. No se trata en modo alguno de una racionalidad instrumental de corte pragmático y utilitarista, sino de racionalidad humana, que sin menospreciar el conocimiento, la ciencia, la técnica, como medidas de desarrollo cultural humano, sabe que a la raíz del hombre, ante todo se llega revelando esas fibras, ocultas a veces, de su subjetividad. Por eso hay que buscar y encontrar sin vacilación el sentido humano, sobre todo, como vía de acceso primario a la esencia social del hombre. Sin ello -y la práctica corrobora la verdad del Maestro-, resulta estéril, ineficaz e ilusorio todo proyecto. Es que la ciencia, la política, el derecho, el arte, etc. sin motivaciones humanas, no realizan el ser esencial del hombre, no se encarnan en el cuerpo de la cultura como medida de progreso y desarrollo. Por eso Martí, no sólo hizo arte mayor, sino política científica, de profunda hondura, de alto vuelo social humano. En primer lugar, porque comprendió el arte de dirigir, como un encargo social por el bien de todos y no para acumular riquezas y obtener privilegios, en segundo lugar, porque tomó partido por la mayoría desheredada. Su gran obra política: la creación del Partido Revolucionario Cubano, para hacer la guerra necesaria por la República, y todo su pensamiento político en torno a Cuba y nuestra América, fue eficaz y trascendió porque se concibió y estructuró como empresa cultural de las grandes masas. Y esto de por sí comporta un concepto, una idea en Martí: no existe política eficaz, al margen de valores e ideales enraizados en la condición humana. Con esto continúa la tradición del pensamiento americano más genuino y revolucionario. Lo supera, en la medida que echa suerte con los pobres y abre nuevas perspectivas de enfoque y de discernimiento de la realidad política. Su humanismo revolucionario antiimperialista, expresión de un proceso de continuidad y ruptura sintetiza y concreta su escala de valores. Expresa el momento de máxima plenitud y madurez de su pensamiento político revolucionario, en correspondencia con los nuevos tiempos.

Sin embargo,su obra renovadora, revolucionaria, y creadora no se reduce a la esfera de la relación axiológica: ética - política, en los marcos de su concepción integradora de la cultura; pues si ciertamente Martí produce un viraje revolucionario en los conceptos e ideas políticas de su tiempo cubano y americano, incluyendo la tabla de valores conque juzga y piensa la realidad, también en la esfera de la estética, en relación estrecha con la ética, muestra originalidad y creación. Se trata no sólo de un hombre de pensamiento y acción que conjuga en unidad indisoluble misión y oficio, sino además de un artista y de un creador. Esto naturalmente mitiza su axiología con nuevos colores y esencias, incluyendo su concepción de la subjetividad humana y por su puesto la especificidad de la filosofía que nuclea su cosmovisión. Política, ética y estética y sus sistemas de conocimiento y valor que les son consustanciales, tematizados en Martí en una concepción integradora de la cultura, dan expresión unitaria a su discurso y lo dotan de modos apropiados y métodos idóneos para aprehender el objeto en su dinámica y concreción.

Si ciertamente, la grandeza martiana como dirigente revolucionario, deviene en gran medida del modo en que los valores ético-morales permean y penetran lo político, hasta concebirlo como empresa cultural humana de las grandes masas lo ético y lo estético, encarnando esta racionalidad conceptual propia del paradigma del Maestro, imprimen una determinada especificidad a su axiología. La vinculación estrecha de los valores ético y estético en la axiología martiana, en los marcos de una concepción unitaria de la cultura, en tanto resultado de la actividad humana y medida del desarrollo del hombre y la sociedad, abre perspectivas nuevas para acceder a la realidad humana y conformar un ideal de racionalidad, como proyecto emancipador que integra y sustancia como sistema orgánico la verdad, el bien y la belleza y junto con ello, el amor, la libertad, la justicia, el honor, la felicidad, la virtud y la dignidad plena del hombre, como valencias cualificadoras de la sociedad que preludia y se esfuerza por realizar.

En el ideal de racionalidad martiano, los valores ético y estético y político poseen un status especial. Esto dimana, además de su misión y oficio, de la singular concepción que posee de la cultura, como resultado y despliegue de la actividad de las grandes masas. Las determinaciones culturales -y los valores también lo son -no constituyen un acto individual de aprehensión para Martí, sino un proceso social que sin soslayar la experiencia individual propia de cada sujeto, da primacía al movimiento social, en tanto realiza y legitima la acción de las grandes masas. En esta dirección -en mi criterio- es posible comprender la cosmovisión martiana de la subjetividad humana, la axiología y la cultura

La inserción de los valores en la cultura - hecho que en mi criterio ya casi nadie niega-y la concepción de esta última como resultado social, del pueblo, funda en Martí una idea nueva que determina una connotación especial al elan humanista que le es intrínseco en su pensamiento. Y esto se pone de manifiesto no sólo en la relación ética -política, sino además en la relación ética- estética y sus mediaciones.

En primer lugar existe en Martí una concepción de los valores, penetrada de un sentido de lo real e histórico como proceso que evita que los piense y aborde como arquetipos o a priori, sino como hacer humano. Por eso el bien no es tal, porque es algo presupuesto como verdadero, sino porque es bueno en la praxis social. La belleza no es tal en tanto establecida extermamente, sino en tanto acción bella dimanante del comportamiento humano. Al igual que la verdad no es tal, como esencia válida en sí misma, sino como expresión de la realidad para el hombre. Esto no es practicismo, ni negación de lo universalmente dado, sino sentido práctico- valorativo, que busca, encuentra y proyecta los valores en el hombre, haciendo historia, en su acción y en la cultura, en que toma cuerpo

.Este concepto, de buscar los valores en la realidad, y en su despliegue, como devenir cultural en y por el hombre, como sujeto social, explica el sustrato ético- moral de la estética y política martianas. En esto se basa su tesis o enjuiciamiento de Espronceda, que en el decir de Martí pudo ser mártir, y no devino siquiera hombre. Subrayo hombre, para destacar cómo en la axiología del Maestro, la eticidad concreta, en las acciones del hombre, constituye su medida, es decir, un parámetro cualificador que define su status en tanto tal, y esto por supuesto penetra toda su dimensión cultural-humana, incluyendo expresiones concretas y valores. Y esta idea está tan arraigada en él, que fluye también en su labor magisterial, como maestro y educador. Tanto en su correspondencia pública, como de naturaleza intima Martí enseña, y los motivos de carácter artístico siempre aparecen vinculados a la conducta cívica del hombre. Como su motivo central es el hombre, en toda su integridad, al abordar la esencia y las formas de creación humana con arreglo a las leyes de la belleza, en su discurso subyace también un mensaje de carácter moral. El sabe que la belleza en sí, aislada del verdadero ser existencial del hombre,resulta superflua, estéril. En Martí la "belleza" externa, desvinculada de una cultura de los sentimientos fundada en el amor y la bondad,no constituye un valor definidor de la naturaleza humana. Una personalidad,aunque "bella externamente" si no es portadora de sentimientos nobles,de solidaridad humana, desinterés, justicia, dignidad personal, no se realiza como hombre y su conducta resulta rechazada por la propia sociedad en que vive.

En la Edad de Oro, obra martiana dedicada a formar hombres creadores, con ciencia y con conciencia, la intención del Maestro se hace patente. "El niño escribe Martí -ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecillas de hombre fuerte una flor para su amiga o cuando lleva del brazo a su hermana para que nadie se la ofenda...

En el lenguaje, simple, sencillo, para niño, el mensaje ético - humanista no falta,¿Cómo formar al hombre como sujeto, con ciencia, creatividad y con conciencia, si no se cultiva lo esencialmente humano: el sentido del deber, la bondad, el amor al trabajo, en fin la sensibilidad humana,capaz de transformar lo feo en bello? Más que un simple mensaje es una clave cultural paradigmática, que con visión preclara y de meridiana lucidez, deviene obra fundadora. "Las cosas buenas - dice Martí a los niños en el último número de la Edad de Oro - se deben hacer sin llamar al universo para que lo vea a uno pasar. Se es bueno porque sí; y porque allá adentro se siente como un gusto - continúa Martí, identificando lo moral con lo estético- cuando se ha hecho un bien, o se ha dicho algo útil a los demás. Eso es mejor que ser príncipe; ser últil. Los niños debían echarse a llorar, cuando ha pasado el día sin que aprendan algo nuevo, sin que sirvan de algo"

Con esto, Martí no sólo evoca y predica la necesidad de sembrar y cultivar humanidad en el hombre para que nazca, eche raíces y se multiplique, sino además funda una cultura de los valores, imprescindible para la conviviencia social y para el propio despliegue de las energías creadoras que el hombre lleva en sí y desarrolla en función de la sociedad. Así, refíriendo a Buda, enseña a los niños, que no "se ha de reposar hasta que el alma sea como una luz de aurora, que llene de claridad y hermosura al mundo, y llore y padezca por todo lo triste que hay en él, y se vea como médico y padre de todos los que tienen razón de dolor: es como vivir en un azul que no se acaba, con un gusto tan puro que debe ser lo que se llama gloria y con los brazos siempre abiertos"

Es que en Martí se capta el bien y la esfera humana en general como medio y fin que supone e impulsa la voluntad, y toda la subjetividad humana en el devenir social. Los valores morales devienen motivos catalizadores de creación, originalidad y proyección. Es como si los valores éticos y también estéticos se fundieran en un todo único, interconexionado, al igual que los restantes valores como componentes de la cultura.

La plasmación de la axiología como coducta, inserta en la cultura en todos sus componentes estructurales (valores) y sus expresiones jerárquicas, no es una tarea fácil. Martí está consciente de ello, y por eso da razones de la necesidad de que los valores morales se conciban como medios, y fin intrínsecos al devenir humano, como móviles de perfección del hombre. Con esto, el bien, el deber, no aparecen sólo como mandatos de la razón, como a priori, sino que su realización y proyección deben asumirse con satisfacción, con gusto, deseo, pasión, amor y con espíritu de consagración. Por eso no puede ser un fin ni un medio extrínsecos a la naturaleza humana. Deben mover y despertar sensibilidad, que es al mismo tiempo encontrar belleza, placer por la acción o el deber cumplido. De lo contrario no devienen cultura diaria, ni norma de actuación, ni se encarnan en convicción. No se integran a la cultural.

He ahí la necesidad de comprender el por qué Martí dimensiona el devenir humano como hecho cultural, como empresa eminentemente moral, porque incluso, las expresiones políticas, jurídicas, etc. si se fundan en la cultura y son expresión auténtica del pueblo, resultan bellas, despiertan sensibilidad y gusto estético. Realmente, ante las alternativas; debo hacer esto, o me gusta hacer esto, ¿cual de ella se asume?.Martí trata de develar en la realidad, sobre toda las cosas, humanidad, que es al mismo tiempo encontrar bondad y belleza en los actos humanos. Es asumir lo bueno, lo justo, lo heroico, etc. como manifestaciones bellas a plenitud, en tanto realizan la naturaleza social humana.

En este sentido, la acción esencialmente humana es heurísticas y adquiere una dimensión estética, porque "sólo lo que del alma brota en guerra, en elocuencia, en poesía llega al alma" "(...) Nobles,- refiere a J. J. Palma -son pues, sus musas; patria, verdad, amores...En un jardín, tus versos serían violetas. En un bosque, madreselvas. No son renglones que se suceden; son ondas de flores". Ondas de flores que nacen de su amor patriótico, como destellos que penetran la razón y los sentimientos y "hacen caminos al andar". Crean, fundan, porque nacen del hombre y su entorno social y porque son apropiación humana. Convidan, se asumen, encuntran recepción porque despiertan sentimientos, conceptos e ideas humanas. Con ello se convierten en resortes para la acción y nuevos modos creadores y originales de aprehensión.

Esta concepción martiana, al integrar los valores en la cultura, como producción del hombre, en función de la sociedad, sienta premisas teórico-metodológicas para establecer jerarquías y niveles en cuanto a determinaciones del quehacer humano se refiere. La unidad indisoluble entre lo ético y lo estético y el lugar que ocupa en los marcos de su axiología, responde en gran medida al hecho de que Martí es un hombre de pensamiento y acción, que une en su diario hacer misión y oficio. Esto determina en él un concepto. "La vida - escribe Martí a Joaquín Macal - debe ser diaria, movible, útil; y el primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo. No aplicar teorías ajenas, sino descubrir las propias. No estorbar a un país con abstracciones, sino inquirir la manera de hacer prácticas las útiles. Si de algo serví antes de ahora, - enfatiza el Maestro- ya no me acuerdo: lo que yo quiero es servir más. Mi oficio... es contar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer todo lo grande.. Vengo a ahogar mi dolor por estar luchando en los campos de mi patria, en los consuelos de un trabajo honrado, y en la preparaciones para un combate vigoroso" .

En este sentido, la belleza con que Martí capta la realidad y la obra humana, no dimana sólo de la prosa y el verso de un artista, de un poeta, ni del magno discurso de un escritor de talento mayor, ni del hombre hecho estilo, que tanto exalta Unamuno, Sarmiento y Dario. Además de su oficio -que ya es mucho para consagrarlo- existe una misión redentora, un compromiso con la realidad de su tiempo, con su bella isla y la América nuestra. Sólo un oficio, por muy grande y trascendente que sea, no es capaz de irradiar luz, "encender el entusiasmo por todo lo noble" y revelar la grandeza humana en toda su magnitud. La misión lo completa, lo dirige a la realidad concreta, busca cauce de realización. Enseña que al deber -ser no se accede a través del discurso, encerrado en sí mismo, sino se requiere de la acción práctica transformadora, capaz de subvertir la realidad presente y proyectar y realizar lo que falta y exigen la necesidad y los intereses de los hombres en el movimiento social. Si se desconoce esto -en mi criterio- resulta imposible comprender la obra martiana, incluyendo su filosofía y su axiología. El paradigma martiano y el ideal de racionalidad en que despliega, está mediado por convicciones ideopolíticas revoluinarias tan profundas que no le permiten soslayar las situaciones dramáticas en que se consume y dirime el hombre y la sociedad, para dedicarse al puro oficio de crear. Es que precisamente su magna obra creadora "que pertenece a los "alumbrados", en el decir de Gabriela Mistral; es un resultado de haber conjugado en inseparable unidad, misión y oficio" (..) Martí,criatura literaria completa, - enfatizó Gabriela Mistral - amaba sus clásicos y amaba la poesía del pueblo, porque el humanismo no lo disgustó de lo popular, ni lo elemental lo invalidó para lo clásico... Pero el trance del momento era duro, y Martí nos entregaba su poesía verbal cortada aquí y allá del sollozo patriótico o del puñetazo de fuego al tirano"

Martí desintrancendentaliza, hace concretos los valores en el instante mismo en que los trae al quehacer humano -social, y le trasmite sentido práctico, razon, inspiración y sensibidad" (...) y puso poesía castellana- refiere a Antonio Sellén- cuanto hay de enérgico y hermoso en los poetas nuevos. Ennobleció el destierro con un trabajo constante, templado por un carácter que no empañó nunca la malicia, y embellecía la pasión por la hermosura ideal, que lo tuvo siempre en un estado de íntimo deleite; más grato que los goces volubles del mundo. Era hombre de notable cultura y de juicio sagaz; pero el corazón se le inflamaba, aún en los últimos años, cuando veía volar un pájaro libre sobre su cabeza, o deshacerse una nube por el cielo azul...Fue tierno y sentido, y notable por la pureza de sus deseos, el fervor de su caridad, humana, y sus simpatías con todo lo ingenuo y poético del mundo"

Los valores que enseña, cultiva y transmite Martí, tanto en su verso como en en su prosa, no son entes abstractos, sino consustancial al despliegue humano, en fin, integrados a una cultura de la razón y de los sentimientos. Por eso en su discurso no sólo invoca y busca valores humanos, sino que los descubre. Pero en un "encontrar", que es más que todo un ininterrumpido tránsito del ser al deber -ser, como proyección humana, como remisión a la imaginación y a la creatividad cultural del hombre.

En esta dirección., a Martí no le interesa tanto qué es el hombre y cuáles son los valores, sino más que todo cómo deviene el hombre y su naturaleza humana constituida en un sistema de valores dinámicos, fluidos, en tanto expresión social. Sólo a partir de esta concepción de los valores adquieren trascendencia y vigencia. Trascienden porque son valencias sociales y formas aprehensivas de conductas sociales hechas cultura.

Esto no significa la existencia en Martí de una actitud nihilista hacia los valores universales, ni una concepción practicista, pragmático -utilitarista de los mismos. Todo lo contrario.

En su obra constantemente aparece la referencia a los valores universales, a sus conceptos e ideas. Significa simplemente que su concepción de los valores -por razones ya explicadas y reiteradas- se funda en una intelección propia, que se integra a la cultura del pueblo.

La inserción martiana de los valores como atributos cualificadores de la subjetividad humana, integrada a la cultura y como creatividad cultural social del hombre no sólo explica los fundamentos de su trascendencia en la axiología del Maestro. Da cuenta además de la especificidad propia del filosofar martiano en término de discurso vital, enérgico, siempre en función del hombre y la sociedad. Explica también su genio visionario para discernir la realidad presente y proyectar lo por venir. Pone de manifiesto, su gran poder revelador de esencia para ver más lejos y dimensionar realidades que ante sus contemporáneos pasan inadvertidas. Esto, por supuesto no tiene lugar sólo en su ideario político -que ya de por sí le consagró y devino jefe máximo e la guerra del 95 - sino en múltiples aristas del quehacer humano. Su capacidad de discernimiento humano para penetrar en determinadas personalidades históricas y descubrir obras paradigmáticas y fundadoras, también imprime vigencia y trascendencia a los valores, y junto con ello actualiza la memoria histórica que es forjar y vitalizar la identidad nacional y humana. El análisis de Luz y Caballero no es el único caso, pero es demostrativo. Con una frase lacónica, pero llena de sentimiento y razón lo define: "sembró hombres"(...) demandó con la fruición del sacrificio todo amor a sí y a las pompas vanas de la vida, nada quiso ser para serlo todo, pues fue Maestro y convirtió en una sola generación un pueblo educado para la esclavitud en un pueblo de héroes, trabajadores y hombres libres... Supo cuanto se sabía en su época; pero no para enseñar que lo sabía, sino para transmitirlo".Y de Mendive, con sólo una oración interrogativa da vigencia y trascendencia a una tríada de valores que Martí expone en un todo único revelador del bien, la belleza y la verdad: "¿ Y cómo quiere que en algunas líneas diga todo lo bueno y nuevo -interroga Martí- que pudiera yo decir de aquél enamorado de la belleza que la quería en las letras, como en las cosas de la vida, y no escribó jamás sino sobre verdades de su corazón y sobre penas de la patria?".

Obra fundadora y cultural en todo su sentido y definición, también revela en Heredia, un modelo en cuanto a definción valorativa se refiere. Un alma, una virtud, devenida cultura de cubanía descubre en el cantor del Niágara.¿" Cómo no habían de amar las mujeres -pregunta Martí -con ternura a aquel que era cuanto el alma superior de la mujer aprisiona y seduce: delicado, intrépido, caballeroso, vehemente, fiel, y por todo eso, más que por la belleza, bello" Para quien no conozca la esencia del humanismo martiano, la interrogante carcterizadora de Heredia pasa inadevertida, no revela su espíritu creador ni la dimensión cultural en que se sustenta también su concepción de los valores morales, incluyendo el sentido estético que la anima. La determinación moral no deviene cauce prefiguranete rígido, al igual que su connotación estética. Se advierte cómo calidades morales, en síntesis, devinen expresiones estéticas -define lo bello como compendio de rasgos humanos, como delicado, intrépido, caballeroso, etc.- y aunque paradójico, de la belleza, no deduce lo bello, sino de cualidades ético - morales. Es que Martí -y esto define en gran medida su discurso- piensa la realidad a partir del hombre, la actividad humana y su determinación en la cultura. Por eso no tiene que esforzarse para encontrar lo bello, en la realidad; lo aprehende revela y fluye porque es al mismo tiempo descubrir humanidad, contenido, sentido y potencialidades humanas de realización. En ello existencia y conciencia integran un proceso del devenir humano en la aprehensión práctico -espiritual de la realidad.

Martí revela belleza en la realidad que asume porque es sensible y posee humanidad, porque devela esencias, interioridades del hombre y la sociedad trasuntadas en la cultura. En este concepto resulta posible comprender por qué se preocupa tanto por exaltar y dar vigencia a los valores humanos encarnados en obras y hombres paradigmáticos, así como el sentido de sus tesis de que honrar honra: la cultura como condición de la libertad; la pasión y la ternura como premisas de todo proyecto humano y social, la virtud, el decoro y la dignidad, como esencia consustancial al hombre.

En Heredia ve al "genio de noble República, a quien sólo se le veía lo de rey cuando lo agotaba la indignación o fulminaba el anatema contra los serviles del mundo y los de su patria" Dando vigencia social y trascedencia al modelo de valores que sintetiza Heredia, define"... dos clases de hombre: los que andan de pie cara al cielo, pidiendo que el consuelo de la modestia descienda sobre los que viven sacándose la carne, por un pan más o pan menos, a dentelladas, y levantándose por ir de sortija de brillante, sobre la sepultura de su honra: y otra clase de hombre, que van de hinojos, besando a los grandes de la tierra el manto"

En la axiología martiana hay optimismo como todo humanista que confia en el hombre y en sus posibilidades de perfeccionamiento y creación; pero no un optimismo exacerbado que soslaya los atributos negativos de las acciones y conductas humanas .Estos atributos son asumidos de modo crítico y estigmatizados al mismo tiempo como no inherentes a lo verdaderamente humano y como males que no se integran a la cultura. Sin embargo, como maestro al fin, y hombre fundador, no sólo critica el mal, sino además y sobre todo proclama el bien y lo cultiva para que prevalezca. El sabe que"... odian los hombres y ven como a enemigo al que con su virtud le echa involuntariamente en rostro que carecen de ella... Y es necesario e incuestinable para Martí actuar con respeto y humanidad para no herir sensibilidades. Cuando se le ofende al hombre su decoro y dignidad que es al mismo tiempo befar su integridad humana, más que cultivar en él el bien, lo bello, lo verdadero; valores permanentes en la humanidad del hombre, se mata su naturaleza humana y las "semillas dormidas" que siempre esperan terreno propicio para germinar. Se trata entonces -según el espíritu y el mensaje que anima la axiología martiana- de obrar con humanidad para que crezca y se imponga sobre la maldad, el egoísmo y todo lo que de animalidad-concebida por Martí como no permanente, sino transitorio - pueda anidarse en el hombre. Esta concepción axiológica está enraizada en el hombre y en la confianza de la "grandeza de sus entrañas, pero ello evoluciona, como parte esencial del todo, en correspodencia con la evolución de la totalidad de su pensamiento. Si ciertamente son los valores el núcleo central que lo anima durante toda su vida, en la etapa de madurez teórica e ideológica, aparecen nuevas mediaciones y matices que la hacen más concreta. Es fácil encontrar en Martí, en cualquiera de sus etapas evolutivas de desarrollo, la búsqueda de la ley del progreso del hombre, sobre la base de las fuerzas que lleva en sí y que sólo precisa revelarlas y cultivarlas. En esta concepción, la impronta del naturalismo romántico está presente con sus especificades, incluyendo su concepción unitaria del ser y los valores del hombre; sin embargo, el hombre para el Maestro, es lógica y providencia de la humanidad, es decir, es sujeto. Con esto establece a límites, que rebasan los marcos de las influencias y transita y accede nuevos niveles de la realidad, o sea, al naturalismo - sin desecharlo- se impone el papel de la subjetividad, de la actividad humana, en fin, de la axiología de la acción.

Por otra parte, junto a la radicalización de su pensamiento político - si bien el núcelo central de su axiología, permanece - los valores y las valoraciones adquieren más concreción en cuanto al alcance y proyecciones sociales se refiere. Así, en Patria 8 de diciembre de l894, refiriendo al pintor cubano Juaquin Tejada después de señalar la dicha de ser de nuestra patria; señala: "el mundo es patético, y el artista mejor no es quien lo cuelga y racama, de modo que solo se le vea el raso y el oro, y pinta amable el pecado oneroso, y mueve a fe inmoral en el lujo y la desdicha, sino quien usa el don de componer, con la palabra, o los colores de modo que se vea la pena del mundo, y quede el hombre movido a su remedio. Mientras halla un antro, no hay derecho al sol".

Estas ideas recuerdan su critica al "realismo" positivista en el arte, de su etapa de México o del Liceo de Guanabacoa, pero ahora con mayor alcance social, lo cual se pone de manifiesto en la propia valoración que hace del artista cubano. "Amese -escribe Martí- puesto que ama al hombre, al artista nuevo de Cuba, al que padece de la pena humana, y no tiene pinceles para los vanos y culpables de la tierra, sino para los adoloridos y creadores".

Hay un reclamo de amor hacia el pintor cubano por Martí, no sólo porque ama al hombre y padece de la pena humana- que para algunos pudiera parecer abstracto - sino porque no tiene pinceles para los vanos y culpables de la tierra, sino para los adoloridos y creadores.

Continúa Martí buscando la ley del progreso humano y sus valores pero apareceen nuevas vías de acceso de penetración en la esencia del problema. Hay una toma de partido por un sector de hombre que considera sujeto verdadero de realización humana: los adoloridos y creadores, los desdichados y los mansos, en fin, los humildes, las grandes masas del pueblo, y con ellas echa suerte.

Ya no se trata como en Luz -lo que no resta valor al Maestro de todas las ciencias-, preparar la juventud de la clase de los hacendados para ganar la libertad", pues la guerra del 68 ha transformado el estado de cosas y engendrado nuevos sujetos. El problema es otro y Martí tiene conciencia de ello. El pueblo, las grandes masas han devenido sujeto portadores del ideal emancipador y a dicho sujeto se dirige el discurso del Maestro.

Su labor conciliadora de fuerza, en pos de la unidad en torno al Par