Filosofía / Philosophy

Holística
Marcos Fidel Barrera Morales
sypal@cantv.net

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Índice

1. Qué es la holística

2. Holopraxis filosófica

3. Importancia de la holística

4. Holismo y superholismo

5. Etapas del pensamiento holístico

6. Principios de la holística

7. Hologogía: praxis de una nueva educación

8. Sintagmas

9. Holística y sistemas

10. Referencias

1. Qué es la holística
La holística alude a la tendencia que permite entender los eventos desde el punto de vista de las múltiples interacciones que los caracterizan; corresponde a una actitud integradora como también a una teoría explicativa que orienta hacia una comprensión contextual  de los procesos, de los protagonistas y de sus contextos. La holística se refiere a la manera de ver las cosas enteras, en su totalidad, en su conjunto, en su complejidad, pues de esta forma se pueden apreciar interacciones, particularidades y procesos que por lo regular no se perciben si se estudian los aspectos que conforman el todo, por separado.

La voz griega holos  se expresa en castellano como prefijo, hol  u holo,  y significa entero, completo, "todo"; indica también íntegro y organizado. Con holos se significa totalidad, relaciones, contexto o cualquier evento, aspecto, circunstancia, cualidad o cosa que en su momento esté siendo estudiado o tomado en cuenta, como "uno", como complejidad o como totalidad. Por ejemplo, cuando en una investigación cualquiera se han precisado los aspectos conceptuales y en consecuencia se ha delienado la investigación -se ha focalizado la misma y se ha delimitado-, para los efectos de la investigación ese contexto corresponde al holos  de la investigación. Holos alude, entonces, a contextos, a complejidades, a realidades objeto de estudio,  en relación con otros holos, es decir, con otros eventos, pues el holos es complejo, expresa múltiples relaciones, es dinámico y está en permanente relación. En otras palabras, el holos -el uno-, es múltiple en sus manifestaciones y expresa relaciones diversas, contínuas, a veces insólitas y paradójicas. Constituye el holos la unidad de referencia para el estudio y comprensión de los eventos y de la realidad, en un contexto de relaciones e interacciones multidimensionales constantes.

La holística ha estado presente en el desarrollo del pensamiento universal. La comprensión filosófica, desde sus inicios, es holista, es decir, parte de una comprensión universal, global, entera o íntegra de los procesos y de las apreciaciones, para derivar progresivamente hacia aspectos de las realidades comprendidas en dichos procesos.

Se reconoce como uno de los textos más significativos de la holística el escrito por el filósofo sudafricano Jan Christian Smuts (1870-1950), nacido en Malinesbury, quien tuvo vida activa política y militar en su país. En 1926 publicó Holismo y evolución. En este texto, desarrolla su concepción holística o de totalidad de las cosas según la cual, si se configura el todo con sus partes pero se observa la totalidad, se producen realidades y efectos diferentes a los producidos por las partes. El proceso “holista”, Smuts lo inscribió dentro de procesos evolutivos, caracterizados por la síntesis creadora, en una actividad dinámica, en evolución, hacia los ideales holísticos.

Cualquier mirada permitirá apreciar que el mundo está hecho de conjuntos, recalcó Smuts, aclarando que éstos están contenidos dentro de otros contextos u holos, y éste a su vez está contenido en otros más, configurando el cosmos e integrando realidades y procesos de manera constante, dinámica e interactiva.  Vista la realidad de esta manera, se podrá percibir como dinámica, interactiva y creativa, ya que «este proceso cósmico global, al desplegarse en el cosmos, no es sino la evolución” (Wilber, 1989). En consecuencia, los procesos naturales, el crecimiento, las relaciones, las actividades intelectuales, todo, estaría influenciado o realizado dentro de consideraciones holísticas; esto significa, como parte de un proceso en el cual la determinación o la precisión de las cosas se logra por múltiples relaciones, eventos dinámicos, sinergias y expresiones de contexto.

La holística tuvo repercusión en biología y medicina, gracias a Kurt Goldstein, biólogo e investigador, quien en 1934 publicó “El organismo. Una aproximación holística de la biología”. Allí estudió las interacciones entre organismo, estímulos y órganos, en base a un proceso global, armónico, integrado.

Según la comprensión holística, «el todo y cada una de las sinergias están estrechamente ligados con interacciones constantes y paradójicas» (Weil, 1996). Esto quiere decir que cada acontecer está relacionado con otros acontecimientos, los cuales producen entre sí nuevas relaciones y eventos en un proceso que compromete el todo.

Cada hecho constituye un acontecimiento, sabiéndose que cada circunstancia produce una serie de nuevas situaciones, las cuales de alguna u otra manera influyen sobre sí y sobre los otros, en el más amplio contexto. Este proceso relacional, esta holopraxis social, afecta el todo en sus posibilidades y crea a su vez una aprehensión novedosa en el campo de la investigación y de la vida misma ya que si el humano trata de determinar sus propios límites, la orientación holística conduce a aceptar que el lindero de toda comprensión, vivencia y razón de ser, está en las interacciones de cada evento, así como también en el sentido de trascendencia. En otras palabras, la comprensión de los procesos, situaciones o contextos ha de ocurrir desde el holos, ya que en su dinamismo, en las relaciones, en los eventos, surge nueva sinergia, ocurren nuevas relaciones y se generan nuevos acontecimientos. Es el todo lo determinante, aun cuando este reconocimiento no impide que se analice cada caso en particular, análisis que es más provechoso cuando ocurre dentro de una comprensión holística.

Cuál es, entonces, el paradigma: el reconocer, al igual que las teorías físicas y astronómicas, que el universo, la totalidad, ocurre continuamente; que «el todo es mayor que la suma de las partes», según el enunciado aristotélico; que la totalidad es producto del conjunto de relaciones, las cuales corresponden a eventos sucedidos, a otros que se suceden y a infinito número que está por sucederse.

¿El riesgo? Confundir el todo con lo absoluto. En una interpretación holista, lo absoluto expresa relaciones. El todo, como absoluto, resulta imposible de ser aprehendido pues de ocurrir así «ya no sería un todo». El todo se asocia, entonces, a las experiencias concretas de totalidad que mediante procesos holísticos permiten  comprensiones referenciales a otros holos, ante un holos (totalidad) imposible de abarcar pero con posibilidades de ser entendido progresivamente, a partir de los aspectos que lo expresan, en holos de relación. Por eso, el «todo» en holística es: interacción constante; realización cósmica y universal; potencialidad ilimitada; trascendencia; realización histórica; y caos, entendido éste como plenitud de posibilidades; dinamismo, optimismo... De ahí también que en holística los límites, más que puntos de llegada o cercas de contenido, son realidades a transcender, puntos a rebasar, comprensiones a desarrollar...

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El proceso hacia la globalización, la comprensión integradora y el desarrollo transdisciplinario, se conocen como expresiones del holismo. Las cosas en sí mismas integran una realidad por las interacciones propias, por campos de acción que se entrecruzan. La apreciación de un hecho cualquiera está dada por la aprehensión holista de las distintas interacciones del objeto de análisis, por lo cual se obtiene un mayor y mejor entendimiento del suceso. Es la ilación y la tendencia a rebasar estructuras y límites lo que determina los eventos; es la relación profunda entre lo inmanente y lo trascendente lo determinante en el estudio y comprensión de los seres; es la posibilidad de establecer relaciones entre objetos, particularidades, ideas, eventos y posibilidades lo que propicia la comprensión del holos. Movimiento, interacción, trascendencia, actividad, son constantes en el contexto de cada ser o de cada cosa. Inteligencia es relación, de estímulos, de ideas, de experiencias, de percepciones, de intuiciones, en contextos relacionales y situacionales marcados por la integralidad: inteligencia con sentido de contexto, como expresión holística. Inteligencia como capacidad de relacionar, de establecer contextos; inteligencia, incluso, como indicios sinápticos que aluden a complejidades mayores.

2. Holopraxis filosófica
En holística, el universo, el cosmos, la realidad, es «todo»: lo que es, lo que fue, lo que está siendo lo que será, lo que está en posibilidad de ser. Un todo, además, dinámico, en evolución, que ocurre permanentemente; continuum  pero a su vez inmediato; permanente pero a su vez fugaz... El todo, en la holística  aristotélica, se entiende como unidad (1992:141...). El cosmos es la totalidad; y es la totalidad en todos sus elementos la que está ocurriendo, pues las parcialidades expresan el todo. No son el todo pero manifiestan su pertenencia a un holos. ¿Cuál es el sentido o finalidad, o teleología del cosmos?: la realización, la perfección, la totalidad, la ampliación permanente de posibilidades, la expansión de iniciativas, la integración en holos de comprensiones cada vez mayores. Para potenciar la comprensión holista, es importante tomar en cuenta  distintas manifestaciones que expresan la totalidad, las cuales evolucionan por su constante interacción, por las sinergias que orientan hacia nuevos holos.

Holística y filosofía se relacionan estrechamente. Una y otra pretenden encontrar el sentido profundo de las cosas, sin pretensión de agotar el conocimiento, ni mucho menos hacerlo propio. Por ésto, es bueno tener en cuenta que la holística tiene su fundamentación en la filosofía y su holopraxis está expresada en la experiencia, una experiencia que vive, observa, aprehende, abstrae, simboliza, construye... Una experiencia eminentemente holística. Del “holos”, del todo, la filosofía abstrae a través de particularidades el conocimiento para progresivamente ir comprendiendo la totalidad. Sin embargo, esa aprehensión primigenia debe ser nuevamente confrontada con el holos para poder percibir en ese proceso los cambios que se producen, fruto de los distintos factores y situaciones del conocimiento.

El proceso del pensamiento es holístico, ocurre de lo general a lo particular y de lo particular a lo general. La vivencia humana está referida al contexto, a las relaciones espaciales. Un punto cualquiera es percibido por las interacciones, por sus sinergias, por las relaciones espaciales, situacionales y de contexto.

3.  Importancia de la holística
Toda época histórica entraña contradicción: mientras fuerzas de diversa naturaleza se enfrentan entre sí, fragmentando lo humano, ideas poderosas aupan la integración, así como también una visión totalizante e integral de los procesos. La humanidad se debate entre los enfrentamientos por intereses individualistas y las necesidades de colectivos regionales; y entre las corrientes caracterizadas por una autodiferenciación radicalizada y la orientación global de la sociedad y del devenir humano. La tendencia unificante se presenta como experiencia integradora debido a su propia sinergia, y está orientada hacia la comprensión de los fenómenos sociales, culturales y políticos desde la óptica de la unidad, de la unificación, de la integridad, de lo integral, y de la totalización. 

Esta actitud implica «superar» los paradigmas, las maneras de ver las cosas, para propicir la figura del sintagma, que puede ser entendida, de manera simple, como la integración de paradigmas. Una actitud sintagmática propicia la convergencia, el conocimiento, la apertura hacia otras maneras de ver las cosas, y ésto se logra con criterios holísticos. Cuando se dice «superar los paradigmas» se quiere decir conocerlos, estudiarlos e integrarlos en nociones amplias. En eso consiste la holística: tendencia, movimiento, actitud psicológica y social, enraizada en las distintas disciplinas humanas, orientada hacia la búsqueda de una cosmovisión que esté basada en preceptos comunes para el género humano.

4. Holismo y superholismo

La holística estimula la iniciativa intelectual hacia la aceptación de los fenómenos y del quehacer científico a partir de una comprensión que considera los diferentes aspectos, fenómenos y caracterizaciones propios de cualquier contexto. Sin embargo, hay que diferenciar el “todo holístico” del superholismo. En el "todo" holístico se busca aprehender diversos aspectos que componen un holos cualquiera -el cual a su vez está relacionado en mayor o menor grado con otros holos en un conjunto multirrelacional, donde de variadas maneras se incide en los eventos que lo componen-. Este holos, llámese contexto, complejidad, o situación, se puede estudiar, conocer en las partes integrativas, teniendo en cuenta, si se quiere, que está a su vez vinculado con otros contextos, con otras complejidades, y esas relaciones se expresan a través de múltiples sinergias.

En la línea del superholismo, se pretende creer que todo, absolutamente todo, forma parte de un mismo holos -lo cual es probable hasta cierto punto, como unidad, pero este planteamiento presenta graves riesgos-. En el superholismo, el "holos" corresponde a todo lo posible, en toda consideración, cosa por lo demás absurda; en esta perspectiva, la clave del asunto está en percibir la totalidad absoluta para poder entender la «totalidad del todo total». Esta posición confunde porque el todo, visto de esa manera, es incomprensible, vastamente inabarcable por su inconmensurabilidad. Además, al intentar abarcar el «todo total», éste desaparecería pues ya dejaría de ser el todo por estar considerado dentro de otro todo continental, superior al superholismo (llegado este momento, cualquier recuerdo con las discusiones cartesianas pudiera inducir a leer sus Meditaciones o el Discurso del Método). En consecuencia, la búsqueda del todo -es decir, la definición de los eventos, de las circunstancias, de las características y de las manifestaciones de un contexto- como manera de acercarse a la comprensión de una realidad cualquiera, en sus distintos aspectos que lo componen, se hace necesaria, especialmente cuando se tiene claridad en que «las cosas son o pueden ser en la medida de quien las percibe» o, aun más, de acuerdo al marco teórico o epistémico que subyace en la comprensión asumida, o del contexto al cual se adhiere dicha comprensión. Existen múltiples maneras de abordar un suceso o de comprender un fenómeno, y no necesariamente una de esas formas -perspectivismo puro- es o debe ser la correcta o la que se tome como referencia obligatoria para todos. En holística, es preciso tener la capacidad integradora, la experticia suficiente para percibir las variadas relaciones de un suceso, y a su vez la posibilidad de escrudiñar las derivaciones, especialmente si se es capaz de apreciar el conjunto, la complejidad, la cual en cierta manera se constituye en orientación de las distintas «partes» o sinergias que componen el corpus  holístico.

5. Etapas del pensamiento holístico

La holística ha de remontarse a la historia del devenir humano en todas su fases, como también al proceso de evolución del conocimiento. Desde el punto de vista antropológico, la naturaleza abstractiva de carácter cerebral es holística, pues los procesos cognitivos devienen de las relaciones y de las interacciones, en un contexto en el que las cosas, vistas en este caso como "eventos", ocurren en el espaciotiempo.

En los orígenes del conocimiento humano, la existencia de mitos demuestra la tendencia, capacidad y orientación humanos hacia la holística. Cualquier cosmogonía y teogonía egipcia, griega, babilónica, brahamánica, chibcha, incaica o azteca, pretenden dar respuesta a inquietudes nacidas de la experiencia, algunos fruto de las inferencias y otras más aprendidas culturalmente como legado histórico. La evolución del pensamiento está signada por la percepción holística de la realidad.

A partir de un holos, de una "totalidad", de un contexto, se genera el conocimiento y por sus múltiples relaciones se expanden el pensamiento, las ideas, la ciencia. Inteligencia, como ya se ha insistido, es relación, capacidad de establecer nexos dinámicos, interactivos, en contextos también relacionales. Conocimiento es abstracción, es “reducción del holos”. Para comprender cualquier noción, se requiere del contexto -del holos-, al cual se debe tal consideración.

El conocimiento tiene sus fases. La evolución intelectual de la humanidad -más allá del discurso positivo (Comte, 1884) que reduce la progresión intelectual a tres estados-, desarrolla diversos momentos del desarrollo del pensamiento que configuran un proceso de intelección, cuyo acceso obtiene cada quien según su historia personal, y lo expresa la humanidad como un holos, a partir de sinergias y eventos que expresan los estados de conciencia de la sociedad o el nivel de conocimiento de un pueblo, de una cultura o de una institución. Estos estadios o etapas, son:

Etapa natural

Un primer estadio o instancia del conocimiento es de carácter fenoménico. Está profundamente relacionada con las situaciones, con los hechos y circunstancias propias del devenir. Es una etapa ingenua. Se expresa y se asume el conocimiento con la naturalidad del acontecer, y se producen interpretaciones simples. Es el pensamiento del niño: natural y cándido. Es el aprender de quien va descubriendo cosas nuevas, situaciones novedosas. Dentro de estas circunstancias, el conocimiento se da de manera espontánea, fruto de los acontecimientos, de la cotidianidad, de los contextos, y como tal ocurre.  Tiene como características el pasmo, la sorpresa, el asombro.

Etapa esotérica

Etapa complementaria del pensamiento es la esotérica: es misteriosa. Está determinada por la actitud de indagación que presenta interpretaciones lejanas a una comprensión inicial, ante lo cual corresponde una actitud de misterio: es cosa extraña, ajena, puede ser tabú, puede ser difícil de comprender. La respuesta está en buscar interpretaciones complementarias, sustitutas o colaterales para comprender el contexto y las situaciones. La etapa esotérica está asociada con la superstición y tiene componentes psicológicos vinculados con temores arcanos, con sentimientos, sensaciones, percepciones ocultas, donde el temor se convierte en esperanza, como también en miedo patológico. Esta etapa del pensamiento es mágica. Corresponde a la justificación de hechos o fenónemos a fuerzas o naturalezas completamente diferentes o trascendentes, sobre las cuales se operan poderes especiales para modificar las circunstancias. Existe conocimiento, experiencia, inferencia, intuición, y asociaciones interpretativas misteriosas, al estilo de "los dioses que habitan todas las cosas" y al modo de "fuerzas miseriosas que dominan todo". Para el entendimiento mágico detras de cada acontecimiento está un poder que supera las circunstancias, responsable del acontecer. Si el interesado domina las técnicas, los secretos, el idioma, entonces, adquiere el "supremo" conocimiento.

Etapa mítica

Otra etapa del pensamiento lo constituye lo mítico. La actitud esotérica, el entendimiento mágico, las inquietudes y las indagaciones con respecto a los eventos, permiten respuestas que justifican los fenómenos y las situaciones en proceso, con criterios cosmovisionales, totalizadores,  expresado ésto en auténticas ficciones.

Los mitos son ficciones, son invenciones que se toman como existentes, como reales. Justifican y explican los eventos y expresan el conocimiento. Ofrecen interpretaciones a los acontecimientos, con criterios de generalidad, y orientan el entendimiento de los mismos, incluso con criterios de moralidad. Pero siempre sobre ficciones.

Etapa religiosa

Otra etapa está asociada a la estructuración del pensamiento religioso. Corresponde a la consolidación de los mitos, de las ficciones, los cuales adquieren fuerza de verdad.
En la etapa religiosa se integran el asombro y la ingenuidad, con el misterio y el mito, en una fase doctrinaria: lo expuesto religiosamente  es lo válido, es absoluto, pues es la verdad.
Es una etapa reduccionista, en lo teórico, en lo mitológico, en lo esotérico y en lo mágico, que propicia la visión de la realidad con criterios generalizantes y exclusivos pues se insiste en que "esa es la única manera verdadera de ver las cosas".  La etapa religiosa es dogmática.

Etapa teorética

Otro momento particular de la evolución del pensamiento lo constituye la teorética. En esta etapa, se especula sobre el sentido y la verdad de las cosas, y se formulan interpretaciones capaces de presentar de manera organizada un cuerpo de ideas. La propuesta de ideas es especulativa, interpretativa y probablemente autónoma con respecto a aplicaciones o comprobaciones. Las teorías que en esta fase se plantean ofrecen diversas formas de entender aquello de lo cual trata, sean eventos, realidades, situaciones o ideas sobre ideas, con carácter especulativo. La consistencia de la teoría está dada por la forma como la misma es expuesta, la manera como se sustenta y las relaciones de ideas que presente con propósitos de convencimiento.

 Etapa ideológica

La etapa ideológica del pensamiento se caracteriza por el propósito de organizar las ideas, el conocimiento, de forma coherente, estructurada y "científica". Es una etapa fundacionista, coherentista y sistémica, asociada el pensamiento "científico".
Es una etapa paradigmática, esto es, construido el sistema, definidos el método, los recursos, las técnicas, las estrategias y los demás aspectos que tienen que ver con la obtención de conocimiento, se plantea como estructura de pensamiento suficiente, con capacidad de convertirse en oficial en contextos estructurales y organizacionales.
Es producto de la confrontación de realidades y de pareceres, como también, de la búsqueda del conocimiento por vía de la experiencia, de la comprobación o de métodos que garanticen resultados cónsonos con el proceso indagativo. Esta etapa es estructural (las estructuras conforman los sistemas) propone el conocimiento elaborado, comprobado, organizado con criterios metodológicos. Tiene fuerte raíz con la experiencia y puede ser eminentemente racional, especulativa, empírica y también puede derivar hacia el eclecticismo.

Etapa escéptica

Pensamiento escéptico. Alude a la etapa del conocimiento caracterizada por la necesidad de dudar para obtener principios, como también de comprobar el conocimiento para justificar la veracidad del mismo.
El escepticismo tiene diversas manifestaciones, tales como el relativismo, el pragmatismo y el empirismo. El relativismo, supedita la razón de ser de las cosas a las relaciones y a los contextos en los cuales se originan las interpretaciones. El pragmatismo tiene como propósito el comprobar por via de los hechos, de la utilidad y del beneficio o efectividad, la veracidad del conocimiento. Y el empirismo, se propone comprobar por la experiencia o por la experimentación la veracidad del conocimiento.
La etapa escéptica esconde el dilema de la incertidumbre, lo pretende resolver por vía de la constatación, pero mantiene la incertidumbre activa pues la misma justifica la actitud escéptica: si desaparece la incertidumbre, se supera el escepticismo.

Etapa filosófica

El desarrollo filosófico corresponde a una fase avanzada del pensamiento. Se caracteriza esta etapa por la reflexión permanente, por la búsqueda reflexiva, histórica y situacional, de los aspectos fundamentales de todas las cosas, con el propósito de proseguir en la indagación, siempre teniendo como propósito la adquisición de conocimiento, la búsqueda del saber y la razón de ser de las cosas.
La etapa filosófica es instrospectiva, profunda en el análisis, metódica, y trasciende hechos, cosas y contextos, pues aspira a encontrar las razones primera y última de las cosas... para continuar la indagación.
La etapa filosófica es dinámica.

Etapa holística

El pensamiento holístico implica la actitud abierta a la historia, a los acontecimientos, a percibir contextos, ideas y situaciones dentro de múltiples relaciones. El pensamiento holístico es relacional: está en posibilidad de integrar experiencias, relacionar conocimientos, vincular acciones, dimensiones, interpretaciones, inferencias, con trasfondos de posibilidades abiertas.
El pensamiento holístico pareciera caótico: está en  permanente indagación, está abierto a la comprensión, está orientado hacia variadas interpretaciones y dispuesto a apreciar posibilidades, a percibir diferentes maneras de entender, de percibir el ser y las cosas. El caos se entiende como posibilidades abiertas, el contexto y la circunstancia metahistórica en el cual se pueden entender las cosas y en donde abstracción, realidades y procesos se relacionan.
Por eso el pensamiento holístico conduce a percibir los eventos con amplitud, con apertura, pues interpreta que la realidad es una y es compleja, es una pero múltiple, es el aquí y el ahora pero tiene una filiación histórica sorprendente: alude a lo pretérito pero avisora, a su vez, los tiempos por venir, y es trascendente.

6. Principios de la holística
Principio de la unidad del holos
Bajo este principio aristotélico, se comprende que la realidad es una, aunque se exprese de diversas maneras. Contexto, comprensión, objeto de estudio, tan sólo son evidencias de una realidad de la cual todos y cada uno son eventos constituyentes. La comprensión, estudio, percepción y vivencia de la realidad está supeditada a múltiples factores, producto de relaciones dinámicas, factoriales, las cuales a su vez propician nuevas comprensiones y contextos. Las visiones dicotómicas, dialécticas y dualistas quedan aceptadas en nociones integradoras, las cuales propician una comprensión relacional de los procesos, independientemente de sus diversas manifestaciones.

Principio de universalidad

El universo en toda su complejidad y en toda su comprensión es producto de múltiples relaciones. Hilos invisibles y evidencias empíricas y analíticas constatan la existencia del gran tramado universal, el cual vincula energía con esfuerzo, intelecto con ejecución, teoría y praxis, en una comprensión que integra a unos y otros, en relaciones ciertas y paradójicas.

Principio de unicidad

Cada suceso, cada evento tiene la característica de su singularidad, de su particularidad. Podrán existir seres, objetos, personas, eventos o circunstancias similares, pero nunca las mismas. Cada hecho, situación o ser tiene la exclusividad de formar o integrar una autenticidad propia, pero como un contínuo, como una posibilidad permanente, de ser, de existir, de participar en eventos y en sucesos y en realidades «únicas».  Cada evento ocurre en sí mismo; es a su vez único, el evento en sí es similar a otros pero corresponde a uno sólo como tal.

Principio de identidad

Está determinado por las características propias de la relación. El sentido de identidad tiene que ver con el ser o con el evento en relación con  otros seres y con otros eventos, en procesos dinámicos de interrelación. Para que un evento se afirme en sí mismo, ésto lo consigue en la medida que establece o se reconoce en procesos relacionales característicos de su contexto. En ese proceso relacional se desarrolla el principio de identidad, el cual basa su razón de ser en las relaciones. Cada ser es por lo que es por sus relaciones, dentro de contextos dinámicos y progresivos. De ahí que la noción de identidad también sea dinámica, evolutiva e integradora.

Principio de mismidad

En el contexto de las relaciones y de la dinámica propia de cada ser y de cada evento, se opera el principio de mismidad, el cual viene a constituirse en la identidad consigo mismo. Este principio se refiere a la autenticidad en cuanto a los propios procesos o manifestaciones de los eventos, en cuanto sus propias características, circunstancias y manifestaciones, en un proceso holopráxico contínuo porque dicha mismidad es, a su vez, dinámica. La mismidad habla  de la identidad consigo mismo, en el plano de las relaciones y del devenir.

Principio de integralidad

Alude al reconocimiento de la realidad como compleja, como expresión de diversas dimensiones o caracterizaciones que en su conjunto constituyen la conformidad del evento. Los eventos se expresan de múltiples maneras porque éstos son expresión de variadas condiciones; las circunstancias se aprecian de forma heterogénea pues aluden a múltiples condiciones, factores y manifestaciones. La realidad expresa diversas dimensiones, puede ser percibida de distinta manera pero la percepción es expresión de relaciones profundas, complejas y a veces paradójicas, en contextos dinámicos.

Principio de continuidad

El holos es un contínuo. Deviene, ocurre permanentemente. En holística, aquéllo que pareciera un fin se constituye en el principio de algo: toda conclusión es punto de partida. Los límites son conexiones. Las barreras constituyen fuentes de comprensión. Fenoménicamente, se pueden precisar «principios” y «fines» a procesos o a eventos, pero éstos tan sólo son recursos para simplificar y facilitar comprensiones en relaciones espaciotemporales. Sin embargo, los hechos en sí son manifestaciones transitorias de contextos u holos mayores que progresivamente continúan ocurriendo. El contínuo no es lineal: es multidimensional, ocurre en diversas direcciones, es inmanente pero también es trascendente. El conocimiento es un contínuo; lo entendido, puede decirse, es "metafórico": radica en lo que se entiende pero fundamentalmente en el nuevo conocimiento que lo ya entendido permite entender. El conocimiento que ya se tiene facilita el acceso a nuevo conocimiento y este conocimiento es válido básicamente por aquello que permite captar, en un proceso dinámico hacia más conocimiento.

Principio del todo y del contexto

En todo análisis, comprensión o vivencia se debe tener en cuenta el holos, la totalidad de la circunstancia o del evento a considerar, interpretado a su vez dentro del contexto, es decir, visto desde las múltiples interacciones que determinan o precisan ese «todo». La cultura, el lenguaje, los valores, las relaciones, son de contexto: surgen y se expresan a partir de múltiples interacciones, en el devenir y en la circunstancia...

Principio del evento y sus sinergias

Teniendo en cuenta los criterios gestálticos, también en holística «el todo es mayor que la suma de las sinergias»: la totalidad, el hecho en sí o el evento, está determinado por los múltiples aspectos que lo integran, pero más que de manera sumatoria, como producto de interacciones y expresiones pluridimensionales. La actitud holista propicia una comprensión mayor, vista desde la totalidad, que si se hiciera a partir de los distintos elementos que componen cualquier suceso. Si se permite la metáfora, un plato de comida se saborea por el conjunto de sus interacciones y por la totalidad, que por la sumatoria de todos y cada uno de los ingredientes.

Principio de relacionabilidad

Todo está profundamente relacionado. Todo es producto de múltiples interacciones. Cualquier evento, hecho o circunstancia es resultado de interacciones y gracias a éstas, a esa relación permanente, se puede precisar la naturaleza del evento en sí.  Los seres se determinan, se definen, justamente por la posibilidad de hacerlo en el contexto de las interacciones. De hecho, un ser que se aisla "se frustra".

Principio del caos

El caos en sentido holístico se refiere a  posibilidades abiertas. Más que desorden en el sentido estricto de la palabra, el caos expresa la multiplicidad de eventos en un holos cualquiera, la infinitud de sinergias, relaciones y expresiones. El caos, visto como contexto dinámico de múltiples interacciones abiertas, paradójicas, evidentes y trascendentes, matriz generador de ideas, de experiencias, de órdenes sociales y políticos, de estructuras y relaciones transitorias. El Principio de posibilidades crea alternativas para nuevos descubrimientos, así como también para comprender las cosas desde múltiples vertientes.

Principio del uno complejo

Tiene que ver con que cualquier evento, cualquier aspecto o situación ha de ser visto desde sus manifestaciones, como también desde los distintos aspectos que lo caracterizan. La realidad es variada, es múltiple y relacional; aquello que es objeto del conocimiento, es uno pero a la vez es múltiple; es simple pero a la vez complejo. Esto lo expresa muy bien Morin cuando desde su fenomenología advierte que “la complejidad es, efectivamente, el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico” (1998:32). En holística, si un investigador, por ejemplo, analiza un caso cualquiera, puede precisar el evento en estudio pero la descripción del mismo ha de ser hecha teniendo en cuenta lo complejo, esto es, integrando los diferentes aspectos que permiten precisar el uno, porque el uno no es aislado, es un evento profundamente conectado con holos interactivos.

7. Hologogía: praxis de una nueva educación

El proceso educativo tradicional, propio del modernismo, está signado por una versión mecanicista y generacional que concibe al ser humano como producto de “etapas” que se viven en momentos particulares de la existencia, las cuales hay que atender de manera especial, indistintamente de los estadios anteriores o de los procesos por vivir.

Visto así, cuando se es niño, joven adulto o anciano, la educación atiende la condición de niño, de joven, de adulto o de anciano, sin realmente importar la historia inmediata pasada, o su perspectiva futura, ya que resulta difícil concebir un proceso formativo para un ser determinado por la “transitoriedad”. Por eso, se  prefiere hablar de pedagogía, asociada a los niños, o de andragogía, vinculada a los adultos.

Esta manera de ver las cosas conduce a un trabajo fragmentado, impulsivo, pues se atiende a cada quien según el momento que vive, en desconexión con sus experticias y experiencias pasadas, con las presentes y con las venideras. En este contexto, la historia personal está señalada por “etapas” pretéritas o futuras: “cuando seas grande...”, se le dice al infante, o al joven. Y el adulto viene a constituir un estorbo pues no hay proyectos de vida para él.

Sin embargo, está demostrado que la vida humana es un continuum, es un proceso permanente que cada quien vive como “ser en devenir”: esto significa, como ser que vive una permanente posibilidad de realización, a pesar o con el favor de su condición biológica, psicológica, social o moral.

En consecuencia, el proceso educativo ha de ser visto como “único”, como una ilación en la cual prime una comprensión holística del ser humano: que no trate de parcelar la educación en “momentos particulares inconexos entre sí”, sino que gestione la labor educativa bajo una concepción que aprehenda lo humano en una perspectiva histórica, con pasado, presente y futuro, con criterios epigenéticos y de trascendencia.

Es por ésto que es necesario profundizar en el concepto de hologogía (del griego holos, íntegro, entero, todo; y gogía-agein, conducción, formación) (Barrera, 1990), orientado a crear conciencia sobre la necesidad de originar procesos educativos a partir de una comprensión que integre a toda la persona, esto es, en su integralidad, en su potencialidad, en su devenir, en sus múltiples dimensiones, y a todas las personas, en su acepción universal (toda la sociedad, todo el pueblo, todos los pueblos), en la permanencia de la vida humana.

La hologogía viene a ser, entonces, el proceso educativo contínuo, la praxis formativa que integra al ser humano en su perspectiva más amplia, pero que se expresa en la necesidad de diseñar una estructuración educativa armónica, que atienda a cada quien en su condición de infante, como también en su realidad de joven, o de adulto y, por supuesto, lo integre además en su senectud.

¡Un proceso formativo que justifique en todo momento y lugar, y según sean las condiciones, una comprensión del humano en su percepción antropológica, psicológica y social más amplia! ¡Que le reconozca actualidad al niño, al adolescente, al joven, al adulto, al anciano, al hombre y a la mujer, y que reinvindique el derecho de existir en cada época y bajo cualquier circunstancia!

La hologogía, pues, está centrada en una visión universal de la persona, como ser en devenir, en evolución constante, en tránsito permanente, en realización pasada, presente y futura, en una actitud que reinvindica lo fundamental de su naturaleza.

8. Sintagmas

El conocimiento y la apertura hacia nuevos horizontes están dados por la integración de paradigmas, en un proceso creativo de carácter sintagmático. Por paradigma se entiende estructura de pensamiento o perspectiva epistémica bajo los cuales es apreciada una realidad cualquiera; paradigma significa “del lado de”, “en la perspectiva de”, “bajo la óptica de”, y se refiere a una manera determinada de ver la realidad, una forma de actuar o una particular manera de ver el todo (el holos).

Actuar paradigmáticamente significa ver, juzgar y actuar según un modelo teórico determinado, muchas veces en detrimento de otras maneras de ver las cosas, las cuales también tienen validez y derecho a ser tenidas en cuenta. En una sociedad tan compleja no basta con ser paradigmático; todavía más, ser paradigmático constituye un problema serio sobre todo en contextos donde la realidad debe ser vista desde distintos ángulos, para poder tener una apreciación completa. Un mundo paradigmático es un mundo dialéctico, enfrentado, pues un paradigma por lo regular es visto como opositor, y percibido con recelos y temores.

Sin embargo, en la sociedad que se perfila, es necesario trascender las posiciones paradigmáticas para converger a una manera abierta, participativa, holística de la realidad. El trabajo multidisciplinario, los nuevos desarrollos y los alcances en ciencia, en técnica y en nuevos desarrollos se logran con el esfuerzo mancomunado, con el trabajo de profesionales de distintas disciplinas quienes desde diversos modelos teóricos -Mt- interpretan los eventos y en consecuencia sugieren respuestas a los dilemas de la complejidad.

Por eso en holística se habla de los sintagmas (Sypal, 1995). Para comprenderlos, es preciso trascender la posición paradigmática y asumir una actitud abierta, integradora, capaz de reconocer distintos paradigmas para integrarlos en contextos epistémicos más completos.

Y esa tarea corresponde a los sintagmas. ¿Qué es, entonces, un sintagma?

En sentido simple, un sintagma es la integración de paradigmas. Un sintagma constituye la integración de experiencias y saberes, los cuales mediante un proceso relacional dan origen a una comprensión  amplia, trascendente, compleja, sujeta al contexto y a las relaciones. Esto significa que un sintagma integra, comprende y aprehende conocimiento y experticias, y genera una nueva manera de percibir la realidad, teniendo en cuenta siempre los aportes de los anteriores paradigmas, pero planteándose el nuevo conocimiento como un modelo, válido hasta tanto esa manera de ver las cosas pueda ser integrada en un proceso de conocimiento, esto es, en un nuevo sintagma.

El valor del sintagma no radica en “el sí mismo”: los sintagmas orientan hacia nuevas comprensiones, pues no pretenden presentar el conocimiento como “final y determinante”, ya que los sintagmas son procesos de investigación, de indagación y de creación abiertos hacia interacciones permanentes, de carácter creativo.

Los sintagmas están integrados en holos de comprensión, y éstos a su vez tienen que ver con otros holos que también expresan múltiples relaciones de eventos, sinergias y contextos diversos.

Si bien es cierto que en un proceso sintagmático la comprensión generada contiene aportes fundamentales de los diversos paradigmas, el sintagma logrado -entiéndase la nueva comprensión-, para una mejor apreciación del proceso y de dicho sintagma, ha de ser visto: a. desde su propia significación; b. en el contexto de las relaciones con los paradigmas que lo generaron; c. en la posibilidad que se genera de percibir potenciales paradigmas emergentes; y d. en las interacciones de a, b y c, ya que es necesario tener en cuenta, en un proceso sintagmático, la multiplicidad de relaciones.

El sintagma exige estudio, investigación, apertura y comprensión, pero permite al intelectual, al investigador, al docente y al científico, estar abierto a los nuevos tiempos, percibir la complejidad con más naturalidad y proveerse de un recurso -si se quiere técnico- para la obtención y la generación de mayor conocimiento.

9. Holística y sistemas

Con respecto a los sistemas, la holística conduce a entender que éstos constituyen holos definidos por las interacciones características de su propia configuración, los cuales dentro de una comprensión abierta se conjugan y expresan en múltiples interacciones con otros sistemas en procesos interactivos de carácter geotemporal. En consecuencia, la holística conduce a conocer y comprender los sistemas en sus múltiples eventos, sinergias e interacciones, dentro de las consideraciones propias del sistema, como también dentro de las múltiples interaciones y sinergias de estos holos con otros contextos, eventos y sistemas.

En el plano de la gerencia y de las organizaciones económicas, sociales y políticas, la holística exige que la concepción de la misma sea amplia, abierta, dinámica e interactiva, teniendo siempre posibilidades de apertura y de desarrollo hacia diversos contextos, como bien lo expresan las diversas características y exigencias que las distintas organizaciones están en cierta manera obligadas a aplicar para garantizar su sobrevivencia.

En holística, la gerencia debe estar caracterizada por la formación profesional especializada, pero abierta a comprensiones multidisciplinarias, en base a delegaciones y liderazgos compartidos, los cuales propicien mayor participación de los involucrados en los procesos, especialmente en la ejecución de tareas, en el ejercicio del liderazgo, en la toma de decisiones y en los factores diversos, propios de los contextos en los cuales la gerencia ocurre.

Una gerencia con criterios holísticos conduce a visualizar el holos, entiéndase estructura, sistema, empresa, organismo, etc., en su mayor amplitud, aprehendiendo en este proceso los distintos eventos y aspectos que lo constituyen, en su relación con otros contextos y proyecciones, de forma tal que las decisiones, los hechos y las circunstancias «particulares» puedan ser apreciadas en mayor magnitud por su propia incidencia y por los efectos y derivaciones que puedan tener en otros contextos.

10. Referencias

Aristóteles:

-1992. Metafísica. Ediciones Universales. Bogotá, Colombia.

Barrera Morales Marcos Fidel:

-1999. Holística, comunicación y cosmovisión. Fundación Sypal-Fundacite Anzoátegui. Caracas, Venezuela.

-1999. El intelectual y los modelos epistémicos. Fundación Sypal. Caracas.

-1995. «La importancia del enfoque holístico». Revista Medio Internacional. Nº 8. Fundación Sypal. Caracas, julio de 1995.

Capra, Fritjof:

-1992. El Tao de la Física. Editorial Humanitas. Barcelona, 1992.

Capra, Fritjof  y Steindl-Rast, David:

-1994. Pertenecer al Universo. Encuentros entre Ciencia y Espiritualidad. Editorial Edaf. Madrid.

Comte, Augusto

-1995. Discurso sobre el espíritu positivo. Altaya. Barcelona, España.

Hurtado de Barrera, Jacqueline:

-2000. Metodología de la Investigación Holística. Fundación Sypal-IUT-Caripito. Caracas.

Martínez Echeverri, Leonor. Martínez Echeverri, Hugo:

-1996. Diccionario de Filosofía. Panamericana Editorial. Bogotá, Colombia.

Morin, Edgar:

-1998. Introducción al pensamiento complejo. Gedisa.Barcelona, España.

Weil, Pierre:

-1993. Holística. Una nueva visión y abordaje de lo real. Ediciones San Pablo. Bogotá.

Resumen: La holística constituye una de las vertientes del conocimiento con más atractivo en el siglo XXI.  Los procesos de la complejidad, las redes, la globalización, la integración de paradigmas, la trandisciplinariedad, la globalización, son evidencias de una condición de la sociedad y del conocimiento, que pese a las incomprensiones de algunos, transita hacia apreciaciones cada día más actuales de la sociedad y de la cultura. Sin embargo, ¿qué es la holística?, ¿cómo entenderla?, ¿qué aspectos formula?, ¿cómo se expresa? Estos son algunos de los interrogantes que este texto desarrolla, como un acercamiento más que con propósito de exhaustividad. En él, el autor expone consideraciones sobre la holística, sus expositores, principios, evidencias y reflexiones, e invita a profundizar en el estudio de una corriente del pensamiento actual que cada día impacta la política, la medicina, la economía, en fin, la ciencia en general.

Descriptores: Holística. Holismo. Globalidad. Holos. Totalidad

El autor: Marcos Fidel Barrera Morales. Licenciado en Comunicación Social, Universidad Católica Andrés Bello, Ucab, Caracas, Venezuela; periodista; editor y director de medios impresos; articulista y escritor. Director General de la Fundación Sypal y editor de Medio Internacional, órgano informativo de Sypal. Estudios de maestría en filosofía en la Universidad Simón Bolívar, Caracas. Investigador. Miembro fundador de la Sociedad Internacional de Investigación Holística. Escritor. Conferencista invitado en de las universidades Santa María, Universidad Bicentenaria de Aragua, Universidad de Oriente, Universidad Pedagógica Experimental, Santiago de Cali, Uniciencia... Conferencista internacional, asesor y coordinador de proyectos. Director general de las Jornadas Internacionales de Investigación Holística y del Seminario Internacional  Educación Etica y Sociedad. Libros: Planificación prospectiva y holística (2000). Sugerencias para redactores, comunicadores e investigadores (2000). Cuentos (2000). El intelectual y los modelos epistémicos (1999); Holística, comunicación y cosmovisión (1999); Comunicación y Antropología (1987)...

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