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-Por lo menos no se despidió de todo lo que tenía que ver con la
filosofía
aunque empezara a creer en el cristianismo.¿verdad?
-Pero señaló que, en cuestiones religiosas, la razón sólo puede llegar
hasta unos limites.
El cristianismo también es un misterio divino al quo sólo nos podemos
acercar a través de la fe. Pero si creemos en el cristianismo, Dios
"iluminará" nuestra alma para que consigamos unos conocimientos
sobrenaturales de Dios. El mismo San Agustín había descubierto que la
filosofía sólo podía llegar hasta ciertos límites. Hasta que no se
convirtió al cristianismo, su alma no encontró la paz. "Nuestro
corazón
está intranquilo hasta encontrar descanso en Ti", escribe.
-No entiendo muy bien cómo la teoría de las Ideas de Platón podía unirse
con el cristianismo -objetó Sofía-. ¿Qué pasa con las Ideas eternas?
-Es verdad que San Agustín piensa que Dios creó el mundo de la nada. Esta
es una idea bíblica. Los griegos tendían a pensar que el mundo había
existido siempre. Pero él opinaba que antes de crear Dios el mundo, las
"ideas" existían en los pensamientos de Dios. Incorporó de esta manera las
ideas platónicas en Dios, salvando así el pensamiento platónico de las
ideas eternas.
-Pero esto demuestra como San Agustín y otros Padres de la Iglesia se
esforzaron al máximo por unificar la manera de pensar judía con la griega.
En cierta manera fueron ciudadanos de dos culturas. También en la
problemática del mal, San Agustín recurre al neoplatonismo. Opina, como
Plotino, que el mal es la "ausencia de Dios". El mal no tiene una
existencia propia, es algo que no es.
Porque la Creación de Dios es en realidad sólo buena. El mal se debe a la
desobediencia de los hombres, pensaba San Agustín. O, para decirlo con sus
propias palabras: "la buena voluntad es obra de Dios, la mala voluntad es
desviarse de la obra de Dios".-¿También opinaba que los seres humanos
tienen un alma divina?
-Sí y no. San Agustín dice que hay un abismo infranqueable entre Dios y el
mundo. En este punto se apoya firmemente sobre cimientos biblicos, y
rechaza la idea de Plotino de que todo es Uno. Pero también subraya que el
ser humano es un ser espiritual. Tiene un cuerpo material, que pertenece
al mundo físico donde la polilla y el óride corroen, pero también tiene un
alma que puede reconocer a Dios.
-¿Qué sucede con el alma humana cuando morimos? -Según San Agustín toda la
humanidad entró en perdición después del pecado original. Y sin embargo,
Dios ha determinado que algunos seres humanos serán salvados de la
perdición eterna.
-Entonces opino que igual podría haber decidido que nadie fuera a la
perdición -objetó Sofía.
-Pero en este punto San Agustín rechaza cualquier derecho del hombre a
criticar a Dios. En este contexto se remite a algo que escribió San Pablo
en su Carta a los romanos:
¿Pero quién eres tú, hombre, que protestas contra Dios? ¿Puede lo que está
formado decir al que lo formó:"¿Por qué me hiciste así?".¿No es el
alfarero el señor de la arcilla para que del mismo material pueda hacer
una vasija fina y una vasija barata?
-¿Entonces quiere decir que Dios está sentado en el cielo jugando con los
seres humanos?
-La idea de San Agustín es que ningún ser humano se merece la salvación de
Dios. Y sin embargo Dios ha elegido a algunos que se salvarán de la
perdición. Para él, por lo tanto- no existe ningún secreto sobre quién se
salva y quién se pierde ya que está decidido de antemano. Somos arcilla en
la mano de Dios. Dependemos totalmente de su misericordia.
-Entonces volvió en cierto modo a la vieja fe en el destino.
-Algo así. Pero San Agustín no les quita a los hombres la responsabilidad
de sus propias vidas. Nos aconsejó que viviésemos de manera que por
nuestro ciclo vital pudiéramos darnos cuenta de que pertenecemos a los
elegidos. Porque no Tomas es que no tiene que haber necesariamente una
contradicción entre un filósofo como Aristóteles y la doctrina cristiana.
-¿Entonces igual podemos apoyarnos en Aristóteles que en la Biblia?
-No, no. Aristóteles sólo llega hasta un punto en el camino porque no
llegó a conocer la revelación cristiana. Pero recorrer una parte del
camino no significa equivocarse de camino. Por ejemplo, no es incorrecto
decir que Atenas está en Europa. Pero tampoco es muy preciso. Si un libro
sólo te dice que Atenas es una ciudad europea, quizás sea también
conveniente consultar un libro de geografía en el que se te proporcione
toda la verdad: Atenas es la capital de Grecia, que a su vez es un pequeño
país en la parte sureste de Europa. Si tienes suerte, a lo mejor también
te cuenta algo de la Acrópolis; por no decir de Sócrates, Platón y
Aristóteles.
-Pero también era verdad el primer dato sobre Atenas.
-¡Exactamente! Lo que quiso mostrar Tomás es que sólo existe una verdad.
Cuando Aristóteles señala algo que nuestra razón reconoce como verdad,
entonces tampoco contradice la doctrina cristiana. Podemos acercarnos
plenamente a una parte de la verdad mediante nuestra razón y nuestras
observaciones hechas con los sentidos; son precisamente esas verdades las
que menciona Aristóteles cuando describe el reino animal y el reino
vegetal. Otra parte de la verdad Dios la ha revelado Dios a través de la
Biblia. Pero las dos partes de la verdad se superponen la una a la otra en
muchos puntos importantes. También hay algunas cuestiones sobre las que la
Biblia y la razón nos dicen exactamente lo mismo.¿Por ejemplo que existe
un Dios?
-Exactamente. También la filosofía de Aristóteles suponía que había un
Dios, o una causa primera, que pone en marcha todos los procesos de la
naturaleza. Pero no nos proporciona ninguna descripción más detallada de
Dios. En este punto tenemos que apoyarnos exclusivamente en la Biblia y en
la palabra de Cristo.
-¿Es tan seguro que realmente existe un Dios?
-Naturalmente es algo que se puede discutir. Pero incluso hoy en día la
mayor parte de la gente está de acuerdo en que al menos la razón del ser
humano no puede probar que no haya un Dios. Tomás fue más allá. Pensaba
que basándose en la filosofía de Aristóteles se podía probar la existencia
de Dios.
-También con la razón podemos reconocer que todo lo que hay a nuestro
alrededor tiene que tener una "causa original", decía. Dios se ha revelado
ante los hombres tanto a través de la Biblia como a través de la razón. De
esta manera, existe una "teología revelada", y una "teología natural". Lo
mismo ocurre con la moral. En la Biblia podemos leer cómo quiere Dios que
vi vamos. Pero a la vez Dios nos ha provisto de una conciencia que nos
capacita para distinguir entre el bien y el mal, sobre una base natural.
Hay pues "dos caminos", también para la vida moral. Podemos saber que está
mal herir a otras personas, aunque no hayamos leído en la Biblia: "Haz con
tu prójimo lo que quieres que tu prójimo haga contigo".Pero también en
este punto lo más seguro es seguir los mandamientos de la Biblia.
-Creo que lo entiendo -dijo Sofía-. Es más o menos como que podemos saber
que hay tormenta tanto viendo los relámpagos como oyendo los truenos.
-Correcto. Aunque seamos ciegos podemos oír que truena. Y aunque seamos
sordos podemos ver los relámpagos. Lo mejor es, claro está, ver y oir. Pero
no hay ninguna "contradicción" entre lo que vemos y lo que oímos. Al
contrario, las dos impresiones se complementan.(...)
-Más o menos así es la relación entre la obra de creación de Dios y la
Biblia. Sólo mediante la observación de la naturaleza podemos reconocer
que hay un Dios.
(...)
-¿No había filósofas en la Edad Media?
-La Iglesia estuvo fuertemente dominada por los hombres, lo cual no
significa que no hubiese pensadoras. Una de ellas fue Hildegarda de
Eibingen...
Sofía abrió los ojos de par en par.
- Hildegarda era una monja del Valle del Rhin que vivió de 1098 a 1179.
A pesar de ser mujer era predicadora, botánica y científica. Podría
simbolizar la idea de que a menudo las mujeres eran las más realistas, por
no decir las más científicas, en la Edad Media.
(...)
-Entre los judíos y los cristianos había una creencia que decia que Dios
no sólo era hombre. También tenia un lado femenino o una "naturaleza
materna". Porque también las mujeres están creadas a imagen y semejanza de
Dios. En griego este lado femenino de Dios se llamaba Sophia. "Sophia" o "Sofia"
significa "sabiduría" - Fuente: El Mundo de Sofía de Jostein Gaarder |