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“La
Vida sin Discernimiento no es Digna de ser Vivida”
Miguel
Angel dijo al joven escultor, “no te preocupes demasiado con respecto a
la luz en tu estatua, la luz de la plaza pública
La
verdad habla por si misma; sin encontrar audiencia en las masas, ella
permanece eternamente, esperando ser reconocida por unos pocos. Así
permanece la verdad de Sócrates.
La
mayor parte de lo que sabemos
de Sócrates viene de los diálogos de Platón. Estos parecen obras de
teatro, con Sócrates como personaje principal. A través de su conversación
con otros, él toma vida, un místico empeñado en una misión que le dio
Apolo, Dios del Sol.
En el diálogo titulado La Apología, Sócrates dice al jurado que al principio él estaba confundido porque el oráculo de Delfos dijo que no había hombre más sabio que él. Sócrates dijo: “¿Qué quiere dar a entender el dios?; porque yo sé que no tengo sabiduría. Con todo, él es un dios y no puede mentir”. Sócrates empezó a buscar un hombre más sabio que él, pero al no encontrar ninguno, dedujo acerca de todos los que entrevistó: “Estoy en mejores condiciones que él, porque él no sabe nada y piensa que si sabe; yo no sé, ni creo que sé”. El dedicó que la verdad del misterio es que, “Sólo Dios es sabio... El sólo está usando mi nombre como ilustración, como si dijera: ‘Oh hombres, el más sabio es aquel que, como Sócrates, sabe que en realidad su sabiduría no vale nada’ y así voy por el mundo, obedeciendo al dios e investigando la sabiduría de todo el que parece ser sabio; y si no lo es, entonces en vindicación del oráculo, le muestro que no es sabio”
Sócrates,
por medio de su método dialéctico de enseñanza, mostró a los hombres
que no eran sabios. La dialéctica, se define como el arte o práctica de
examinar las afirmaciones lógicamente, por medio de preguntas y
respuestas, para determinar su validez; pero en la dialéctica de Sócrates
se puede ver mucho más. El se presenta como un hombre con buen sentido
del humor, que sabe mucho, pretende que nada sabe y usa el ingenio y la
ironía al máximo. cuando alguien investiga la naturaleza de algo, Sócrates
pretende no saber nada al respecto; él replica con
una pregunta. Continúa así hasta que con sus inteligentes
preguntas ha llevado a la otra persona a responder su propia pregunta.
Cuando Sócrates ve a alguien exhibiéndose, pretendiendo sabiduría, él
señala la insensatez de sus palabras. En forma severa lleva al
pretencioso a lo que es verdad, mostrándole lo que no es. El se llamó a
sí mismo un partero intelectual y decía que las ansiedades son los
dolores del parto. Decía que él no tenía las ideas, que ayudaban a
otros a tenerlas o a encontrarlas.
Conocer
la Verdad
Sócrates
creía que la verdad, el conocimiento, la belleza y la virtud absolutas
existen eternamente y que el hombre en la tierra conoce y reconoce estas
cualidades porque él las recuerda de una existencia previa en la que moró
con ellas. En otro diálogo, Fedón, él dice, “después de descender a
la Tierra el alma tiene reminiscencias del mundo de la verdadera
existencia...A menudo nuestro aprendizaje consiste en recordar lo que una
vez supimos en otra vida”. Con sus preguntas, Sócrates ayudaba al
investigador a recordar sus respuestas.
Probablemente
las dos citas más conocidas de Sócrates son: “Conócete a ti mismo”
y “La vida sin discernimiento no es digna de ser vivida” Su mayor
preocupación fue “la buena vida”. Anteriormente los filósofos
estaban interesados principalmente en la naturaleza de los cielos y la
Tierra, pero Sócrates dijo que a él no le interesaba cómo o de qué
estaba hecho el universo, sino por qué estaba hecho en esa forma. El
concentró su atención en el hombre interno y en la obtención de la
felicidad.
El
creía que la verdadera virtud y la verdadera felicidad son una sola, que
el hombre puede llegara ser racional y que por medio de un proceso de
arete (llegar a ser experto en algo) puede encontrar la satisfacción.
Pensaba que todos deben vivir al máximo de su potencial.
Los
absolutos de los cuales Sócrates hablaba son esencias, formas o ideas,
que permanecen después de que la cosa que las representa ha desaparecido.
El creía que somos capaces de compartir estos absolutos porque los
recordamos. Un ejemplo es la idea de la belleza, que permanece después de
que la flor que pensábamos era bella se ha marchitado . Esta idea de
belleza es también la verdadera naturaleza de la flor y conociendo su
naturaleza uno puede conocer también su propósito . Sócrates pensó que
el hecho de que exista una variedad total en el universo no es un
accidente; todas las cosas tienen su propósito y su relación con el
todo. Existe una función que cada persona o cosa realiza mejor que
cualquiera otra persona o cosa; esa función es su propósito.
Buscador
del Conocimiento
Si
un hombre busca el conocimiento y aprende lo que es realmente bueno, él
actuará para su propio beneficio. El conocimiento genera comprensión, la
cual lleva a la virtud y a la buena vida. Los errores se cometen debido a
la falta de información. Si alguien sabe lo que es mejor, lo hará. Ningún
hombre se daña intencionalmente. Consideren al hombre que roba; él debe
creer que la adquisición de lo que roba le traerá felicidad. ¿ No cree
el hombre que comete un homicidio, que ya sea él o el mundo estará de
alguna manera mejor sin su víctima? Sócrates dijo “El conocimiento es
virtud”.
La
verdadera naturaleza del hombre es buena, él tiene un mecanismo inherente
de seguridad que lo lleva otra vez a la corriente cuando él la abandona.
Ningún hombre o grupo puede continuar indefinidamente con un
comportamiento que es dañino para si mismo ,o para su semejantes. Cuando
lo intenta, las cosas no resultan bien para él; por lo tanto, para
encontrar la verdadera felicidad, uno debe encontrar la verdadera virtud.
Como
muchos de nuestros grandes maestros, Sócrates era impopular entre las
masas. Su vida termino en Atenas en el año 399 a. C., en el mismo lugar
en que había comenzado en 469 a.C. El jurado le ordenó tomar cicuta
después de que lo encontró culpable de no adorar a los dioses que el
estado adoraba, sino más bien estar introduciendo prácticas religiosas
nuevas y extrañas, y de corromper a la juventud.
Durante
el juicio, se le dio la oportunidad de cambiar su comportamiento, pero él
lo haría; dijo que creía que su juicio y los resultados de éste eran en
su propio beneficio. Hablando de su daimon (compañero interno) él dice:
Esta señala, que es una voz suave, comenzó a llegar a mi cuando era un
niño; siempre prohíbe, pero nunca me ordena Hacer cualquier cosa que voy
hacer...Hasta fecha la facultad divina, de la cual el oráculo interno es
la fuente, ha tenido constantemente el hábito de oponérseme, aun en
fruslerías, si iba a cometer una falta o error; y ahora pueden ver que me
ha tocado aquello de lo que se piensa, y así se cree generalmente es el
último y peor de los males; pero el oráculo no hizo ningún signo de
oposición... Esto es una indicación de que lo que me ha sucedido es
bueno y que aquellos de ustedes que piensan que la muerte es un mal están
equivocados; porque la señal habitual seguramente se me habría opuesto
si hubiera estado procediendo mal.
Se
cree que el concepto de que la vida necesariamente sigue a la muerte
porque los opuestos brotan de opuestos es de Platón, si bien él lo
atribuye a Sócrates. Muchos creen que en los Diálogos es imposible
separar realmente la filosofía de Platón de la de Sócrates. En muchos
casos se cree que Platón usó a Sócrates como el portavoz a través del
cual él expresó sus propios puntos de vista. ¿Que importa? ¿No es el
mensaje lo importante? ¿Cuando a menudo oyen una cita que ustedes
consideran sabia y con el tiempo recuerdan la cita pero no quien la dijo?
En realidad, la verdad habla por si misma.
Tal
vez Platón tuvo intención de mezcla sus ideas con las de Sócrates en
forma que fueran indistinguibles. De alguna manera esto parece reforzar la
filosofía de Sócrates de que es un desperdicio de tiempo argüir sobre
cosas en las que todos los sabios disienten, en busca de conocimiento que
no haría ningún bien si se tuviera. ¿Que bien nos haría el saberlo?
Esto nos protege también de respetar al maestro pero no al mensaje. Después
de todo si Platón quería crédito, todo lo que tenía que hacer era
pedirlo. Los Diálogos fueron escritos después de la muerte de Sócrates;
Platón lo amaba como a un padre, ya que había sido maestro durante
veinte años.
Podría ser que Platón meramente reconoció la verdad que perduraba y deseaba preservar porque Sócrates, su amado profesor, nunca escribió una línea? El la preservó; ésta permanece, todavía esperando. La Luz de la plaza pública no la ha encontrado deficiente. |
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