Fotografía y Video
¿Estamos ante el renacimiento
del visor directo?

A. Becquer Casaballe

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Fabricantes como Kyocera (Contax), Hasselblad y ahora Cosina (Voigtländer), ofrecen modelos que significan el resurgimiento de las cámaras de 35 mm con visor directo y objetivos intercambiables. Ese segmento del mercado, hasta mediado de los noventa, era exclusivo de Leica, que si bien conserva el liderazgo por la excepcional calidad de los objetivos de la serie M.
 

En 1964 cesaba la fabricación de la Nikon SP, la última cámara de visor directo con objetivos intercambiables de la empresa japonesa. Canon, por su parte, recién en 1968 dio de baja a la 7sZ, que entre otras cosas se distinguió por disponer de un objetivo de f:0,95 —acaso el de mayor luminosidad de la historia de la fotografía—. Tanto Nikon como Canon habían iniciado la producción de cámaras réflex en 1959, con los modelos Nikon F y Canonflex respectivamente, siguiendo los exitosos pasos de Pentax, que en 1951 había presentado la Asahiflex I y de la Miranda T de 1953.

Desde entonces, únicamente Leica, que había sido la creadora de la fotografía en 35 mm, continuó con el desarrollo de cámaras de visor directo y ópticas intercambiables, verdaderas piezas de colección que, tras varias décadas, siguen con el mismo diseño básico.

Lo cierto es que en la década del '60 la casi totalidad de los fabricantes líderes (1) suspendieron la fabricación de tales cámaras ante el desarrollo experimentado por las réflex monobjetivas de 35 mm. Algo similar sucedió en el formato medio, donde el sistema también se impuso tecnológicamente

Pero en los últimos años, varios fabricantes han comenzado a interesarse de nuevo por el sistema de visor directo con objetivos intercambiables, algo que parece marcar una tendencia interesante.

En una breve reseña recordemos que en 1994 la Kyocera presentó la Contax G1 y, dos años después, una versión mejorada, la G2. En 1998, Hasselblad, en colaboración con Fujifilm que desarrolló los objetivos, anuncia la Hasselblad XPan (se distingue por su formato dual de 35 mm y panorámico). Cosina, por su parte, acaba de presentar la Voigtländer Bessa—L con dos objetivos de 15 y de 25 mm. Cada una de esas cámaras —a las cuales debemos agregar la Leica M6—, ofrecen particularidades que las hacen únicas, tanto por el precio como por sus prestaciones, aunque pertenezcan a la misma categoría (2).

Esto nos lleva a formularnos varios interrogantes: ¿Estamos ante el renacimiento del visor directo en cámaras de altas prestaciones y con objetivos intercambiables? ¿Qué distingue a este tipo de cámaras para que un segmento significativo del mercado se interese por ellas? Es decir, ¿qué ofrecen en comparación con las réflex para que se justifique tal resurgimiento? Las razones son varias y las respuestas pueden ser también no menos amplias.

Es sabido que la fotografía en 35 mm fue un desarrollo de la casa Leitz cuando, en 1913-14, Oskar Barnack diseñó una cámara para película cinematográfica. La Gran Guerra y la crisis económica de Alemania atrasaron su presentación comercial hasta el año 1925. En poco tiempo, el nuevo formato causó un gran impacto en el documentalismo y el fotoperiodismo, generando incluso una nueva estética. Diez años más tarde, en 1935, la casa soviética Gomz presentó la Cnopm (Sport), que habría de ser la primera cámara de 35 mm con visor réflex (3) junto con la alemana Kine Exakta I, cámaras que carecían de penta prisma. Este tipo de visor venía siendo usado en equipos de gran formato desde fines del siglo XIX. A partir de la Cnopm y la Exakta, muchos otros fabricantes se interesaron por un sistema que permitía enfocar a través del propio objetivo de toma.

El lento avance de las cámaras réflex se debió a cuestiones de detalles de su diseño, tales como la escasa luminosidad de los visores que dificultaba el enfoque en tomas de acción o en condiciones pobres de iluminación, además de ser más lentas de operar. Debieron transcurrir más de dos décadas para que el sistema alcanzara un rendimiento superior y muy satisfactorio. Hoy, una moderna réflex de 35 mm constituye un sistema complejo y avanzado, que permite afrontar un amplio espectro de situaciones fotográficas en forma confiable y precisa.

El sistema de visor directo, por su parte, habría de permanecer como una tecnología más económica para cámaras de 35 mm destinadas al mercado de consumo masivo. Con los revolucionarios avances de la electrónica que se produjeron a partir de la década del 80, tales como la miniaturización de componentes, el enfoque automático y la exposición programada, aquellas cámaras evolucionaron hacia el actual concepto de "compactas", que aseguran fotografías perfectamente expuestas y nítidas casi en cualquier situación. Los fabricantes de películas, químicos y papeles, agradecidos.

En cambio, en el campo de la fotografía profesional o con mayores exigencias, la principal desventaja del visor directo es que limita la cantidad de accesorios y de objetivos que se pueden emplear, en especial en el rango de los teleobjetivos por encima de 135 mm, así como su escasa capacidad para la fotografía de aproximación. Incluso un fotógrafo como Sebastião Salgado, a quienes la mayoría asocia a la M6, alterna el uso de ésta para sus trabajos profesionales con una R 6.2.

Pero si partimos de la base de que no existe la cámara perfecta o ideal, es decir, aquella que posibilita afrontar todas las situaciones de toma con el mayor rendimiento en términos absolutos, algo fácilmente demostrado por la existencia de grandes grupos o sistemas tales como el de gran formato, de formato medio y de 35 mm, cada una de las cuales se justifica plenamente, podemos comprender las razones que también justifican el empleo de cámaras de visor directo con objetivos intercambiables.

 
Las cámaras de visor directo resultan indicadas para realizar tomas en sitios donde se debe actuar con sigilo. Esta fotografía, durante una misa en la Catedral Metropolitana, fue realizada con una Leica M4 y objetivo Canon 28 mm f:3,5. (Foto: A. Becquer Casaballe)

Conocidas las limitaciones propias del sistema de visor directo es momento entonces de ver sus ventajas:

Visor. Permite ver la escena en forma clara y brillante, independientemente de la luminosidad máxima del objetivo y aún en condiciones de muy bajo contraste de iluminación, lo que facilita el encuadre y el enfoque manual de precisión. Tampoco se pierde la visión en el momento que se obtura, por lo que el fotógrafo sabe que sucedía exactamente en el momento del disparo.

Diseño compacto. El cuerpo de la cámara y los objetivos son más compactos y pequeños, reduciendo notablemente el volumen del equipo. Además, la cámara pasa más desapercibida y el fotógrafo puede trabajar con mayor comodidad.

Funcionamiento silencioso, rápido y sin vibraciones. Debido a que carecen de espejo rebatible y el diafragma permanece en el valor que ha sido ajustado, son menos las piezas móviles que se activan. El disparo es más silencioso y casi sin vibraciones. Por esa misma razón, la secuencia del disparo consiste únicamente en liberar el obturador, por lo que no existe retardo. Eso permite captar con exactitud el "instante preciso" y hacer tomas cámara en mano con exposiciones más largas y, además, el disparo pasa desapercibido.

 
En condiciones de muy baja iluminación y escaso contraste —como esta escena nocturna de una vendedora de cigarrillos en Madrid—, el enfoque por medio de telémetro de imagen coincidente es rápido y muy preciso. Además, es posible obturar con tiempos largos sin riesgo de vibración. (Foto: A.B.C.)

Todas esas características son las deseables en lo que se ha denominado "reportaje humanista": un tipo de fotografía donde las personas son siempre protagonistas y se las desea fotografiar en su propio medio, sin interferencias de ningún tipo, para poder expresar así la realidad de su existencia.

Un tipo de cámara silenciosa, que por su aspecto no amedrenta a la gente, con la posibilidad de elegir de objetivos gran angulares a teleobjetivos cortos de elevada luminosidad, es una de las más adecuadas. Los diseñadores parece que así lo han entendido y vemos como se ofrecen más alternativas para poder aplicar este concepto de fotografía. En una de esas, hasta Canon y Nikon aceptan el desafío y hacen renacer, con la actual tecnología, sus cámaras de la década del 50.

 

Notas:
  
(1)  Leica presentó en 1964 la Leicaflex y en 1975 dejó de fabricar la M5 sin tener un modelo para sustituirla. Es ese año se vendieron solamente 1.000 Leicas. La producción de la clásica serie M fue reiniciada en 1978, con el modelo M4-2, que tuvo una gran demanda.

(2) En este grupo no hemos incluido a las cámaras Mamiya 6 y Mamiya 7 debido a que la nota se circunscribe al formato de 35 mm. De todas maneras, cabe destacara que las mismas han sido concebidas con la misma filosofía de aquellas a las cuales se refiere el artículo.

(3) Las primeras réflex de 35 con pentaprisma datan de 1949 y son la Contax S, producida en la ex-República Democrática Alemania por la Pentacon, y la Rectaflex Standard, fabricada en Roma, Italia.  

Leica M6

 

Enfoque: Manual por telémetro de imagen superpuesta con acople por la base del objetivo.

Visor: Recuadro de compensación de paralaje, marcos para objetivos de 28 a 135 mm, combinados 28-90 mm, 50-75 mm, 35-135 mm. Leds de control de exposición.

Exposición: Obturador mecánico de Plano Focal de desplazamiento horizontal con tiempos de 1 a 1/1.000 de seg. y B, sinc. X en 1/50. Fotometría TTL con fotocélula SPD, rango EV 0 a 20. Ajuste ISO 6-6400.

Objetivos: Elmarit-M 21 mm f:2,8 ASPH (con visor)/ Elmarit-M 24 mm f:2,8 / Elmarit-M 28 mm f:2,8 / Summilux-M 35 mm f:1,4 ASPH / Summicron-M 35 mm f:2 ASPH / Tri-Elmar-M 28-35-50 mm f:4 ASPH / Noctilux–M 50 mm f:1 / Summilux-M 50 mm f: 1,4 / Summicron-M 50 mm f:2 / Elmar-M 50 mm f:2,8 / Summilux-M 75 mm f:1,4 / Apo Summicron-M ASPH 90 mm f:2 / Elmarit-M 90 mm f:2,8 / Apo Telyt-M 135 mm f:3,4.

Otros: Motor acoplable tipo M4. Version con visor de 0,85x.

Contax G

 

Enfoque: AF Combinado activo/pasivo y manual.
Visor: Compensación de paralaje con zoom de imagen real tipo Kepler, para objetivos de 28 a 90 mm, con ajuste de dioptrías +0,3 a -2.

Exposición: Fotocélula SPD TTL (externa para el Hologon 18 mm), de EV 1 a 19.  Exposición AE con prioridad de abertura y manual. Obturador electrónico, con tiempos de 1/6000 en Auto y 1/4000 en manual, sincronización en 1/200. Codigo DX ISO 25-5000 y manual 6-6400. Compensación de exposición y autohorquillado (autobracketing).
Objetivos: Carl Zeiss Hologon 16 mm f:8 (con visor) / Zeiss Biogon 21 mm f:2,8 (con visor) / Zeiss Biogon 28 mm f:2,8 / Zeiss Planar 35 mm f:2 / Zeiss Planar 45 mm f:2 / Zeiss Sonnar 90 mm f:2,8.
Otros: Motor incorporado, disparo cuadro a cuadro o continuo 4 cps.
 

Hasselblad Xpan

 

Enfoque:  por telémetro de imagen superpuesta con acople por la base del objetivo.
Visor: Con marcos brillantes para cada uno de los formatos, corrección automática de paralaje e indicadores Leds de exposición.

Exposición: Manual y automática con prioridad de diafragma, compensación de exposición y autohorquillado. Fotometría TTL. Obturador de plano focal con tiempos de 8 seg. a 1/1000 y sinc. en 1/125. ISO por código DX o manual, de 35-3200.

Objetivos: Hasselblad 45 mm f:4 — Hasselblad 90 mm f:4.

Otros: Formato dual de 24 x 36 mm y panorama de 24 x 65 mm. Avance motorizado cuadro a cuadro y 3 cps (en normal) y 2 cps (en panorama), con sistema de prebobinado.

 

Voigtländer Bessa-L



Enfoque: Manual, por escala grabada en el objetivo.

Visor: Para cada uno de los objetivos, visor externo con montaje sobre zapata de accesorios.

Exposición: Obturador de plano focal controlado mecánicamente con tiempos de 1 a 1/2.000 de seg y B, sinc. X en 1/125. Fotometría con fotocélula de silicon TTL, rango EV 4 a 19. Leds sobre el cuerpo de la cámara.

Objetivos: Super Wide-Heliar Aspherical 15 mm f:4,5 y Snapshot-Skopar 25 mm f:4. Montura con rosca M39 (acepta todos los objetivos Leica/Canon a rosca de 39 mm). En el 2.000 se suman los lentes Ultron 37 mm f:1,7 — Nokton 50 mm f:1,7 y Color Heliar 75 mm f:2,5.

Otros: Avance de la película por medio de palanca. Sin telémetro. Acepta visores tipo revolver. 

 

El visor de la Leica M6

Es una pieza de elevada precisión que muestra con claridad toda la información necesaria para el control total de la medición de la exposición (del tipo TTL con fotocélula SPD), y que permite el enfoque incluso en condiciones difíciles de iluminación.

El área que rodea al sujeto queda también visible, lo que significa una ventaja para mantener una visión del conjunto de la situación cuando se trata de tomas de acción. Al colocarse un objetivo, se activa automáticamente en el visor el recuadro luminoso correspondiente. Se puede conseguir, además, que aparezcan manualmente, para así determinar previo al cambio de objetivo cuál es el más indicado.

 
Sección del visor telemétrico de la M6.

Los expertos consideran que el telémetro de base larga de la Leica M6 es una obra maestra. Mientras que la longitud focal y la abertura del objetivo que se está utilizando determinan la base de telemetría en un sistema réflex monocular (de ahí que sea mucho más difícil enfocar con objetivos gran angulares), en la M6 permanece inmutable, con independencia del objetivo montado. Esto permite un enfoque de máxima precisión, incluso con sujetos de bajo contraste. Con objetivos de longitudes focales cortas, la precisión del enfoque de la M6 es mayor que la que se consigue con una cámara réflex.

La combinación de los telémetros de imagen partida y de coincidencia permiten alcanzar una nitidez máxima en el punto exacto que se desea, en forma rápida y efectiva. Su construcción comprende más de 100 componentes mecánicos y ópticos. 

 
Recuadros combinados en el visor de la M6, que se ajustan automáticamente cuando se montan los objetivos de 28 y 90 mm, 35 y 135 mm, y 50 y 75 mm.

La M6 TTL se fabrica con dos versiones de visor: el tradicional con magnificación de 0,72x (que viene empleándose desde el modelo M4-2) y el nuevo de 0,85x, más indicado para cuando se trabaja con frecuencia con objetivos de distancia focal larga. Este visor incrementa la base de medición efectiva de 49,9 mm a 59,1 mm, por lo que el enfoque es aún más preciso.


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