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Fotografías Post Mortem. Partes 1 -
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La fotografía de difuntos
160411 -
Quefotografia
- La fotografía post mortem fue una práctica que se inició
prácticamente al mismo tiempo que la fotografía, en París en
1839. Esta costumbre se extendió rápidamente hacia otros países.
Esta modalidad de fotografía consistía en vestir al cadáver con
sus ropas habituales para fotografiarlo. Las fotos podían tener
algunas variantes: las fotos del difunto solo, en su féretro;
podía también fotografiárselo acompañado en actitudes
cotidianas, como si todavía estuviera vivo. Estos retratos
grupales generalmente eran con la familia, pero también podían
incluir amigos o compañeros.
Esta práctica tenía sus antecedentes en el Renacimiento, antes
de que se inventara la fotografía, cuando se retrataba a los
muertos como recordatorio de que todos somos mortales. En la
Edad Media, se retrataba a los muertos como forma de preparase
para aceptar que todos vamos a morir.
Técnicas de la fotografía post mortem:
Para la toma de fotografías mortuorias, el
fotógrafo debía aplicar una serie de estratagemas para lograr
que el cadáver se viese de la forma más natural posible.
El cuerpo era arreglado y embellecido, empleando
maquillaje y vestuario para hacerlo. En otras ocasiones, se
recurría al retoque fotográfico mediante pintura a mano.
En los primeros tiempos de la fotografía, cuando los tiempos de
exposición requeridos para una toma eran larguísimos, los
muertos resultaban los modelos ideales, pues podían permanecer
inmóviles todo el tiempo que hiciera falta.
Esto liberaba al fotógrafo de tener que recurrir a soportes que
sostuvieran la cabeza, brazos y piernas del modelo para que no
se moviera.
Las fotografías de esta clase, muestran a los
muertos en actitudes de la vida cotidiana, cenando junto a sus
familiares vivos, ancianos vestidos elegantemente sostenidos con
su bastón. También los niños y bebés muertos eran retratados,
frecuentemente en el regazo de sus padres, o junto a sus
juguetes.
Ocasionalmente, se agregaban elementos icónicos a la fotografía,
como una rosa con el tallo cortado, vuelta hacia abajo, lo cual
simbolizaba la muerte de una persona joven, o relojes de mano
que enseñaban la hora de la muerte de la persona, entre otros.
También se acostumbraba a retratar a militares, sacerdotes,
monjas, etc, con sus uniformes o vestimentas características. A
los niños se los solía fotografiar con sus juguetes o se los
colocaba en sus cunas. Al acompañar al difunto de sus parientes,
se buscaba dotarlo de identidad, la edad del pariente que se
incluía, ubicaba temporalmente el hecho en la historia familiar.
Como regla general, los parientes que acompañaban el retrato del
difunto, lo hacían sin dar muestras de dolor, de una manera
solemne.
Había tres modalidades principales de retratos
mortuorios:
· Simular que el difunto estaba vivo, en cuyo
caso, se lo fotografiaba con los ojos abiertos y en poses
usuales. Puede reconocerse al difunto en la fotografía por la
nitidez con que es retratado, debido a la falta de movimiento.
Las fotografías solían retocarse a mano, pintando los ojos
generalmente sobre los párpados cerrados.
· Simular que el difunto estaba dormido: estas tomas se
utilizaban principalmente para niños, retratándolos en un
supuesto sueño pacífico. Muchas veces aparecen en brazos de sus
padres, para darle naturalidad a las tomas.
· Sin simulación: en estas fotografías, el difunto aparece en su
féretro adornado con flores.
Esta modalidad fotográfica fue cayendo en desuso en el siglo XX
y en la actualidad parece morbosa. Pero persiste la fotografía
post mortem en otras modalidades como la periodística, retratos
artísticos o de guerra.
La
fotografía de difuntos - Hernán
Pesis -
Leedor
Esta original y extraña modalidad, nació con
la misma fotografía hacia mediados del siglo XIX y consistía en
la preparación del difunto para su último retrato grupal.
La idea era darle al sujeto retratado la misma apariencia que
cuando se encontraba vivo. Es por ello, que muchas de estas
fotografías (daguerrotipos en su mayoría) hoy nos pueden parecer
un tanto morbosas, pero en aquella época gozaban de mucha
popularidad. Los retratados podían aparecer junto a sus
parientes cercanos, amigos o simplemente conocidos, en escenas
como por ejemplo una cena familiar o en una partida de naipes,
incluso, se han encontrado daguerrotipos de madres con sus hijos
fallecidos en brazos.
Parece ser que esta modalidad fotográfica tuvo sus comienzos en
la ciudad de Paris pero pronto se difundió por todo el mundo. En
el caso de nuestro país, tuvo un rápido desarrollo.
En muchos de los diarios de la época aparecían publicaciones
sobre estudios fotográficos que se dedicaban a esta actividad,
algunas muy graciosas, como la aparecida en la "Gaceta
Mercantil", un diario federalista de la época, la cual anunciaba
que el francés M. Ledoux (que estableció su taller en Buenos
Aires hacia 1845) realizaba... "retratos de muertos, en los que
obtenía una perfección absoluta".
Otra publicación de 1861, anunciaba que Francisco Rave, y su
socio, José María Aguilar… "Retrataban cadáveres a domicilio...
a precios acomodados".
Inclusive, en el 1867, un anuncio publicitario del estudio del
artista y fotógrafo Mr. Faroni publicado en el diario "El
Nacional" escribía... "retratos de toda clase en tamaño natural,
así como los retratos de difuntos a quienes damos la apariencia
de vida".
En la Argentina este tipo de fotografía fue desapareciendo hacia
1950, aunque hoy día, es común encontrarlas (especialmente de
niños difuntos) en algunos pueblos pequeños de la provincia de
nuestro país.
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