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060511 - Esteban Cynowiec - Fondo de olla - Parece que al tipo le gustaba el vino dulce más que la sangre. Apodado vino de reyes y rey del vino “vinum regum, rex vinorum” el Tokaji (Tocai) húngaro continúa siendo el más extraordinario vino de postre del mundo.

En 1703 Ferenc Rákòczi, príncipe de Transilvania, regaló a su amigo el rey Luís XIV una gran cantidad de botellas de un vino dulce que se fabricaba en cierta zona de Hungría y que únicamente probaban los labios de la más alta nobleza de su tierra: un vino que más tarde se conocería como Tokaji. Trescientos años antes de esto unos labios mucho más rojos que los del rey de Francia ya lo habían bebido…

Era noviembre o diciembre de 1431, y a través de la gruesa puerta de en una de las habitaciones de la fortaleza de Sighiasoara, en Transilvania, se oyó el llanto de un bebé: era el hijo del gobernador húngaro Vlad Dracul. Esa madrugada había nacido Vlad Tepes, “el empalador”, mejor conocido como Drácula, un diminutivo que no significa otra cosa que “hijo de Dracul”. La orden de los Dracul o Dragones a la que pertenecía Vlad padre tenía la misión de salvaguardar los intereses del Catolicismo y detener el avance de los Turcos; pronto el hijo del Dragón sería recordado por la “dedicación” con que se encomendaría a esta tarea.
 

Tal vez todo comienza cuando a los 11 años el joven Vlad y su hermano menor Radu son capturados por el Sultán turco Murad II y mantenidos prisioneros por seis años, tras lo cual liberan a Vlad luego de decirle que los boyardos habían asesinado a su padre. Al parecer esta experiencia no le hizo mucha gracia al futuro empalador dado que en 1459, ya sentado en el trono de Wallacia que había sido de su padre, arrestó a la familia Boyarda relacionada con el crimen y, tras empalar a todos los adultos, hizo que los jóvenes caminaran sin descanso hasta una población a 50 millas de ahí y le construyeran un castillo que hoy en día aún existe y se conoce como el castillo de Drácula.
Luego de esto comienza el período que lo llevaría a la inmortalidad de la mano de Bram Stoker: por las brutales técnicas con que castigaba a sus súbditos se lo conoció como Vlad “Tepes” que en rumano significa “el empalador”, o “Kaziglu Bey” que en turco quiere decir “el príncipe empalador”.
 

(Ver: - Glosarios del Vino)
 

Vlad Tepes Drácula fue asesinado en su castillo en diciembre de 1476, aunque no sin antes dejarle un legado imborrable al mundo: en 1462, exhaustos luego de una prolongada batalla librada contra las tropas de transilvania, el Sultán Mehmed II y su ejército entran a Wallacia. La imagen con que se encuentran los horrorizó tanto que se rindieron sin pelear: se encuentran con una ciudad vacía… no, en realidad no estaba vacía, había más de 20.000 prisioneros turcos empalados en algo a lo que el poeta Víctor Hugo llamó “el bosque de los empalados”. La leyenda del príncipe Drácula había nacido.
 

El castillo de Drácula, hoy convertido en restaurante y atracción turística, fue testigo de grandes fiestas donde sin ninguna duda no faltaron jamás las botellas de ese delicioso vino de la región de Tokaj. Este vino dulce, de postre, que al igual que muchos otros adoptó el nombre de la zona donde nació es un vino cuya fabricación es tan legendaria -pero real- como la del empalador.
 

Quienes tengan la suerte de caminar por los campos húngaros de esa zona a finales de octubre podrán ver con seguridad grupos de campesinos cosechando uvas -a veces una por una- que si prestan atención verán que están… podridas. Sí, el gran secreto del vino Tokaji es que en su elaboración participan uvas con botritis, lo que se conoce como “podredumbre noble”. La Botrytis cinerea es un hongo microscópico que afecta a las uvas y que bajo ciertas condiciones muy determinadas es la clave de los más extraordinarios vinos licorosos del mundo. El vino de Tokaj, es un vino color ámbar que se fabrica mezclando un vino seco blanco hecho anteriormente, con una pasta densa extremadamente dulce y espesa resultado de la prensión de las uvas con botritis. El Aszú -como se llama a esta pasta- se elabora únicamente con uvas Moscatel Blanc o con una cepa llamada Orémus, luego se pone en unas cestas de vendimia llamadas Puttonyos y se vuelca en el vino blanco hecho exclusivamente de uvas Furmint o Hárslevelü.


 

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