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120911 - EntreMujeres - Hipertensión: cuando la mesa es una buena aliada
La sal puede reemplazarse sin que se note en platos deliciosos y saludables. Consejos de especialistas para que la dieta tenga bajo control la presión arterial y sea el mejor complemento del tratamiento médico.

 

La alimentación es uno de los cambios fundamentales que debe realizar el paciente hipertenso para lograr un estilo de vida más saludable. Por eso, los especialistas recomiendan que, además de eliminar del menú diario los alimentos que tienen sodio en forma natural o agregada, es necesario mantener una dieta baja en calorías. Aseguran que poniendo en práctica algunos consejos sencillos para evitar la sal, se puede armar un menú rico y saludable.

Conviene destacar que la eliminación parcial o total de los productos de riesgo dependerá del grado de hipertensión del paciente y de lo que recomiende el especialista para que el cambio sea paulatino.

"La alimentación del hipertenso debe ser baja en calorías, ya que la obesidad y la diabetes aumentan los riesgos. Y es necesario que cuenten con un gran aporte de vitaminas y minerales", explica Elba Albertinazzi, presidenta de la Asociación de Médicos Naturistas.

(Ver: Mitos acerca del Aceite de Oliva)

Más allá del salero

"El sodio llega al menú a través de la sal que se añade al cocinar, pero también con los mismos alimentos y el agua que bebemos", aclara la licenciada Viviana Falanga, nutricionista del hospital de Clínicas. De ahí que sea imprescindible estar bien atento para evitar los alimentos que contienen sodio en forma natural o agregada. En esta lista figuran las carnes blancas o rojas ahumadas, como el salmón y el bacalao; los fiambres (el jamón es el que tiene mayor concentración de sodio) y los embutidos como salchichas; también, los chacinados, como chorizos y morcillas.

En los alimentos industrializados, la forma de detectar la presencia de sodio es leyendo con atención las etiquetas. "Como regla general debemos tener presentes que en los alimentos industrializados, ya sea para que duren más o porque se congelan, se usan compuestos con sodio", aclara Albertinazzi. En esta categoría entran los enlatados, como el atún y las sardinas, las salsas y caldos envasados, los alimentos precocidos o congelados en base a pescados o mariscos, los snacks, los productos de copetín, las sopas instantáneas, toda clase de vegetales enlatados o envasados congelados, los aderezos, los panificados y las galletitas de agua y salvado, y algunos quesos.

Las aguas minerales no están absolutamente prohibidas, pero se deberán manejar según el nivel de sodio que cada paciente pueda consumir diariamente, dado que no todas tienen el mismo porcentaje de sodio. Es aconsejable consultar al médico sobre la marca apropiada para cada nivel de hipertensión.

Entre los alimentos a incorporar están los vegetales crudos o cocidos. Albertinazzi recomienda los de hojas verdes como lechugas, berro, apio y rúcula; las raíces (zanahoria, hinojo); los frutos como tomates y pepinos, y los hongos (champignones, gírgolas). "Tienen pocas calorías (evitan el aumento del tejido adiposo) y muchas fibras, son ricas en minerales (magnesio, molibdeno, cromo, zinc, calcio) y vitaminas", señala. Leche y yogur descremados, carnes magras, pescados magros, quesos untables descremados y sin sal, cereales y legumbres, pan y galletitas sin sal, entre otros, están permitidos.

El cambio alimentario será más llevadero si el hipertenso se encuentra con platos ricos y atractivos. "Por eso recomendamos que tengan buena presencia, ya que el color y lo visualmente grato estimulan el apetito e inclinan a encontrar más sabroso lo que se come", indica Falanga. Un menú, por ejemplo, puede incluir carne con ensaladas aderezadas con aceite de oliva, nueces y aceitunas lavadas, o se pueden preparar verduras cocidas con un huevo estrellado y semillas de girasol o zapallo. Otra opción son las ensaladas con brócoli, berenjenas, zucchini y chauchas. "Se pueden saltear al wok con fideos y condimentarse con semillas de sésamo. Así no es tan difícil cambiar el hábito", sugiere Albertinazzi

(Ver: 25 reglas para comer bien (si eso es lo que quiere)

El rey ajo

Una buena opción para saborizar y evitar la sal son las especias y condimentos naturales que realzan sabores y estimulan las enzimas digestivas. "El ajo es el rey de los condimentos contra la hipertensión: da sabor a las comidas y regula la presión", explica Mavi Díaz, especialista en cocina gourmet ligth.

Con respecto a las demás, "si no se está acostumbrado, al principio es mejor usarlas disecadas porque su sabor no es tan intenso como las envasadas. Conviene arrancar por las más tradicionales, albahaca, provenzal, orégano o salvia. Y, luego, incorporar otras como cúrcuma, estragón, cardamomo, semillas de hinojo, kummel o anís, etc.

"Se puede agregar una cucharada sopera de levadura de cerveza natural en polvo en el momento de servir: contiene glutamina y también vitaminas del grupo B", aconseja Albertinazzi. Los condimentos picantes (ají y pimienta negra recién molida) pueden utilizarse en pequeñas cantidades. Uno de los pocos condimentos que no debe ser usado por hipertensos es el jengibre, ni en polvo ni fresco, ya que aumenta la tensión arterial.


 

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