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La Bodega de Accua
Desde los Celtas hasta 1638, los inicios
Los primeros habitantes de la región de
Champagne fueron los celtas, que formaban parte del pueblo belga que
se extendía por todo el norte de Europa. Contrariamente a la idea que
se tiene de ellos, algunos datos permiten afirmar que eran bebedores
de vino, que importaban de Grecia
En el año 57 a. C., Julio César decide invadir toda
la Galia. Sorprendidos por esta invasión, los habitantes de la
Champagne no tienen tiempo de formar un ejército y deciden enviar
una delegación a Julio César para ponerse bajo su protección.
Julio César y Roma son reconocidos en la capital
Durucortorum, la actual Reims, que se convierte en cuartel
general del César y después en la capital de la Galia Belga.
Alrededor de Durucortorum empiezan a surgir villas que instalan
los nobles romanos, en las que se empieza a cultivar la viña. Aunque
existen muestras de fósiles que demuestran que había vides en la
comarca durante la Era Terciaria y algunos estudios afirman que las
uvas se utilizaban para elaborar vino antes de que llegasen los
romanos, no hay muchos datos para demostrar que esta afirmación sea
cierta. Por lo tanto, podemos decir, que es a partir de la
construcción de estas villas cuando aparece el vino en la Champagne.
San Nicasio, primer obispo de Reims, consagra a la Muy
Santa Virgen, un antiguo santuario dedicado a Júpiter y Venus. En
torno a él surge un mar de viñas y trigos, los dos elementos
fundamentales de la nueva consagración.
Los francos se instalan en Champagne.
Clovis aprovecha la decadencia romana para tomar esta plaza y
después toda la Galia. El día de Navidad del año 496, San Remy
da gran publicidad al bautizo de Clovis, rey de Francia. Cuando
marcha a la guerra contra Alarico, San Remy, bendice un vaso de
vino y se lo da a Clovis, que promete la victoria.
En los siglos VI y VII el viñedo que se cultiva principalmente en
torno a las propiedades eclesiásticas, aprovecha la instalación de
numerosas abadías en la región para extenderse. Una de esas abadías es
la de Hautvillers, que se funda en torno al año 650.
Los monjes aprovisionan a los nobles y a las nuevas ciudades de vino.
Son varios los factores que favorecen la popularidad de los vinos de
Champagne. Entre ellas destaca la creación de varias rutas
navegables, sobre todo las de Marne, Aisne y Aube, que convergen sobre
París y Rouen. Los vinos de Champagne viajan sobre todo por río.
Por su parte, los romanos habían construido tres grandes vías, que
partían desde los Alpes e iban hasta el Rhin, La Mancha y el Mar del
Norte, pasando las tres por Reims. En el siglo VII estas vías
pasan a ser importantes rutas de comercio, gracias al nacimiento de
las grandes ferias de Champagne, que son pronto conocidas y
atraen a comerciantes y banqueros de toda Europa.
Herbert de Vermandois, Primer Conde de Champagne, nombra
Arzobispo de Reims a su hijo de 5 años. Él y sus sucesores
contribuyen a desarrollar todavía más las grandes ferias de la región,
asegurando su regularidad y su seguridad. En el siglo XIII, estas
ferias se institucionalizan y en ellas podemos encontrar todo tipo de
especias, joyería, paños y abundante vino.
En 1284, Francia incorpora a Champagne como territorio gracias
a la boda de Jeanne, hija del último Conde de Champagne, con
Philippe le Bel. La guerra de los Cien años arruina a Champagne,
que juega en ella un importante papel. La producción de vino pasa por
uno de los peores momentos.
En 1398, el rey Carlos VI se encuentra en Reims con
Wenceslao, emperador de Alemania que continuamente borracho,
debido a la gran cantidad de vino que bebió, firma todo lo que los
franceses quieren.
En el siglo XVI, los bandoleros, la peste y los inviernos sin fin,
hacen desaparecer numerosas aldeas y ciudades. En esta época
Champagne era conocido por sus vinos tranquilos, blancos, sobre
todo en el valle del Marne, tintos, en la montaña de Reims, y
"gris", que tendrían algo que ver con los actuales rosados.
Los vinos rivalizaban con los de Borgoña y había una importante
competencia entre ellos. Los médicos del rey Luis XIV decidieron, tras
un largo estudio, que los vinos de Borgoña eran mejores para la salud
que los de Champagne.
Los vinos "gris" se elaboraban con uvas blancas y tintas y son
la base de los actuales espumosos, pues para elaborarlos no había que
macerar el mosto con la piel. De hecho, en 1666, Samuel Buttler
se refiere a los vinos espumosos llegados a Inglaterra en un poema
cómico.
Desde Dom Perignon hasta
Dom Grossard
En el año 1638 nace Pierre
Pérignon, que sería abad de Hautvillers desde 1668 hasta su muerte en
1715. Dom Pérignon es el hombre clave en el futuro del Champagne.
Nadie sabe qué hay de verdad y de leyenda en su vida, pero es evidente
la importancia de su papel
Se dice que era ciego y que al probar una uva sabía
de qué viñedo procedía. En 1661 Dom Pérignon ordena cavar en la
creta una gran cava con capacidad para 500 barricas. La abadía tenía
unas doce hectáreas de viñedo y recibía las uvas del cobro de los
diezmos de los pueblos de Ay y Avenay.
La naturaleza de esos diezmos fue objeto de incesantes litigios entre
los campesinos y el abad. Gracias a estas polémicas, sabemos que
cultivaban la cepa tinta Pinot Noir. El abad quería recibir los
diezmos en el mismo viñedo. En el momento de la vendimia se
distribuían los "trentins", anchos recipientes que se llenaban de la
mayor cantidad posible de uvas. En Ay, un "trentin" de cada once era
para el abad. Al aplastar las uvas los vinos se coloreaban y no eran
perfectamente blancos.
Dom Pérignon decide modificar la organización de las vendimias
para obtener un vino totalmente blanco. Selecciona las mejores
parcelas y perfecciona los métodos de trabajo. Las reglas de "El arte
de tratar bien la viña y el vino de Champagne", que él creó, fueron
publicadas en 1718, tres años después de su muerte, por el canónigo
Godinot.
Las principales normas, que suponían una auténtica revolución en la
forma de vendimiar, eran:
1.- No utilizar nada más que el Pinot Noir. Aunque en las viñas había
Pinot Meunier, Gris de Pinot Blanc y Chardonnay. Dom Pérignon
no era partidario de las uvas blancas porque aportaban al vino una
cierta tendencia a refermentarse.
2.- Podar abundantemente la viña, de manera que su altura no
sobrepasase los 90 centímetros y diera una producción más limitada.
3.- Vendimiar con las máximas precauciones para que las uvas aguanten
intactas, sujetándolas por el pedúnculo y procurando recogerlas lo más
frías posible. Vendimiar temprano por la mañana.
4.- Rechazar todas las uvas aplastadas o simplemente dañadas. Recordar
que las uvas pequeñas son mejores que las grandes.
5.- Disponer de una mesa de mimbre en el viñedo para seleccionar la
vendimia, con el fin de eliminar los racimos podridos, las hojas y
toda materia no deseada.
6.- Extender telas húmedas sobre los racimos expuestos al sol para
conservarlos frescos.
7.- Intentar que la prensa esté cerca del viñedo para llevar las
cestas a pie, y si no escoger mulas, que son menos nerviosas que los
caballos, o mejor todavía burros.
8.- No oprimir el racimo y no permitir bajo ningún pretexto cualquier
maceración que perjudique al sabor del mosto.
9.- Conseguir una prensada eficaz y rápida es esencial para la calidad
del vino.
10.- Los racimos deben ser prensados varias veces de forma rápida y
suave. El mosto que sale de cada prensada debe ser guardado separado.
11.- La primera prensada debe hacerse con los pies y el vino que se
obtiene es el "vin de goutte", que es el más delicado y con menos
cuerpo. Las dos prensadas siguientes se denominan primera y segunda "taille"
y su calidad sigue siendo buena. Con las prensadas siguientes se
obtiene el vino de prensa, que no se puede utilizar para los vinos de
calidad.
Su trabajo tuvo pronto la recompensa: mientras las barricas de sus
vinos se vendían a 900 libras, las de sus vecinos difícilmente
alcanzaban las 500 libras.
Aunque la leyenda atribuye a Dom Pérignon el descubrimiento del
llamado Método Champenoise, es posible que él haya mejorado una
técnica que se venía aplicando anteriormente. Pero es indudable su
aportación para convertir al Champagne en un vino de lujo,
gracias a sus normas de vendimia y a su idea de elaborar los distintos
pagos por separado, tal como continúa haciéndose en la actualidad.
La demanda de vinos espumosos creció mucho y a ello contribuyó el
hecho de que los fabricantes de vidrio ingleses mejoraron la calidad.
En 1640 sir Kenelm Digby comienza a fabricar una botella de
vidrio ahumado, con más espesor, peso y solidez. Desgraciadamente fue
hecho prisionero por realista y católico romano. No es hasta 1662
cuando el parlamento reconoce la paternidad de esta nueva botella.
Pero no fueron adoptadas por los viticultores franceses hasta el año
1707.
Dom Jean Oudard (1654-1742), encargado de la bodega de la
abadía de Pierry, perfecciona la técnica de embotellado, decide añadir
el licor de tiraje y es uno de los primeros en usar el tapón de
corcho.
Nuevamente la leyenda y la realidad se mezclan y es difícil saber
quién fue el primero que decidió utilizar un tapón de corcho para la
botella. Algunos defienden que fue Dom Pérignon tras visitar el
monasterio benedictino de Sant Feliu de Guixols. No hay datos fiables
sobre este hecho y mientras Oz Clarke se lo atribuye a él en su libro
"Atlas del vino", Hugh Jonhson lo desmiente en su obra "El vino. Nuevo
atlas mundial". Algunas de estas leyendas son debidas a la imaginación
de Dom Grossard, el último bodeguero de la Abadía de
Hautvillers, que la abandona cuando sus bienes son confiscados durante
la revolución francesa y desaparecen los archivos
La consolidación del champagne
Los siglos tienen sus grandes personajes. Si
en el XVIII es Nicolas Ruinart, quien crea la primera bodega de
Champagne, en el XIX la Viuda de Clicquot introduce una serie de
mejoras en la elaboración del vino, que aún hoy se utilizan. En el
siglo XX, entre guerras y filoxera, la zona de Champagne se consolida
En 1728, un edicto real autoriza el transporte de vinos en
botellas. Un año después, Nicolas Ruinart funda la primera
bodega
de Champagne. A finales del siglo XVIII vuelve la prosperidad a
Champagne, gracias a la ganadería, la carne y la lana, los
artesanos, los fabricantes de punto y a la mejor calidad de los vinos.
En 1790 la comarca es dividida en cuatro departamentos: Marne, Aube,
Ardennes y Hautes Marne.
En el siglo XIX aparece otra figura clave: la viuda de Clicquot.
Su marido tenía un pequeño negocio de vinos en Reims y muere muy joven
debido a unas fiebres. La viuda se hace cargo del negocio y gracias a
ella aparecen las técnicas del
degüelle
y del removido.
Las botellas por entonces eran oscuras y las lías no eran eliminadas.
Ella observó que los posos se acumulaban en el tapón de corcho y pensó
que si se conseguía dejarlos allí podían ser eliminados sin afectar al
resto del vino. En 1816 encarga una enorme mesa perforada con agujeros
en los que introducía las botellas invertidas. De esta forma se
juntaban allí los posos y después abría la botella y los eliminaba.
Más tarde, idea el sencillo sistema de imprimir a la botella una
pequeña sacudida con el fin de que los posos que se quedan pegados en
el fondo lleguen hasta el corcho. Así, en 1840, nacen los actuales
pupitres. En 1850 aparece el precinto de alambre que protege al
corcho. En 1876, Henri de Muller emplea el método de degüelle
con hielo.
Cuarenta año antes, en 1836, un farmacéutico, J. B. François,
calcula la cantidad idónea de azúcar a introducir en el
tiraje.
Esto, unido a los estudios de Pasteur sobre fermentos, pone fin
a una de las grandes pérdidas del Champagne, el estallido de
botellas durante la segunda
fermentación.
Desde 1852 el Champagne se extiende por el mundo, siendo la
Rusia de los zares su más importante consumidor. En 1887 se crea el
Sindicato de Grandes Marcas de Champagne y en 1908 se hace una primera
delimitación de la zona de viñedo, amparándose unas 15.000 hectáreas.
En 1882 la
filoxera llega a Champagne, afectando a las dos
primeras hectáreas. En la primera década del siglo XX estaban
afectadas más de siete mil hectáreas, la mitad de los viñedos de la
comarca. La única técnica que vale para luchar contra la plaga es el
injerto. Esto supone un cambio absoluto en las costumbres de los
campesinos: las viñas en bancales son abandonadas, sustituyéndose por
las espalderas,
que permiten el trabajo con animales.
En 1910 estalló la revolución en la zona. Los campesinos asaltaron los
vehículos con uvas que venían del sur, tanto del Midi como del valle
de Ródano. Algunas bodegas de negociantes son destruidas en los
alrededores de Epernay. El ejército ocupa la región. Cuatro meses de
insurrección campesina y nueve meses de ocupación del ejército sientan
las bases para un principio de acuerdos y reglamentos sobre el origen
de las uvas y la forma de elaboración.
El 11 de febrero de 1911, el Senado presentaba su primer proyecto de
ley delimitando las características de la denominación Champagne.
El 22 de julio de 1927 se definen los límites de la zona de
producción, que llega a las 34.000 hectáreas.
En estos años nacen los dos grandes organismos en que se asocian tanto
los productores como los elaboradores. Por un lado, el "Syndicat des
Grandes Marques de Champagne", que recientemente ha cambiado su nombre
por el de "Grandes Marques de Champagne" y el "Syndicat des Négociants
en vin de Champagne", que juntos forman la "Union des Maisons de
Champagne". Por el otro, el "Syndicat Generale des vignerons".
En 1930 se crea la Comisión de propaganda y defensa de los vinos de
Champagne. Diez años después este organismo se transforma en la
Oficina Nacional de Champagne. En 1941 los viticultores y los
negociantes crean el CIVC, el Comité Interprofesional de los Vinos de
Champagne.
La revolución rusa hace que algunas casas pierdan casi el 70% de sus
ventas, en algunos casos con Cuvées exclusivas como es el caso del
Brut Cristal de Louis Roederer, pero pronto consiguen
introducir los vinos en otros mercados emergentes, como el americano o
el asiático.
Las dos Guerras Mundiales causan un gran daño en la zona, en especial
la Primera, que asola Reims, destruyendo en gran parte su preciosa
catedral gótica. En los últimos años el Champagne, a pesar de
sus numerosos altibajos, se consolida como la bebida de la fiesta y el
lujo. La llegada del nuevo milenio hace cada vez más difícil encontrar
vinos en las mejores casas de la zona.
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