Publicaciones
La Divisoria Digital y la Globalización de la Educación: ¿Pueden Representar una Nueva Forma de Colonización?
Jaime Ricardo Valenzuela González
rvalenzu@campus.ruv.itesm.mx
 

. Globalización
.
Comunicación Social
. Derechos Humanos
.
Política y Economía Americanas

La Divisoria Digital y la Globalización de la Educación - Los valores de la educación
Fuente Educación a Distancia
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Universidad Virtual
Av. Eugenio Garza Sada No. 3791 Sur, P.M.B. 4 – 890
Col. Contry, Monterrey, N.L., C.P. 64860 México
Teléfono: 52 (8) 358 – 2000 ext. 6625
Fax: 52 (8) 328 – 4055

Ponencia presentada en la 3a. Reunión Regional de América Latina y el Caribe, del Consejo 
Internacional de Educación Abierta y a Distancia (ICDE). San Pablo, Brasil. [Presentación 
dentro del Panel: "La divisoria digital y la globalización de la educación: ¿pueden
representar 
una nueva forma de colonización?"]17 de agosto de 2000

El hablar de un tema como lo es el de la globalización de la educación tiene grandes riesgos: como dice la policía, "todo lo que uno diga puede ser usado en su contra". El tema resulta de especial consideración cuando uno debe abordarlo en la tierra de uno de los grandes pedagogos de todas las épocas: Paulo Freire. ¡No es una tarea sencilla! Mucho menos es un tema fácil para tratarse en apenas 15 minutos. A pesar de esto, tomo el riesgo aclarando que tal vez tenga que sacrificar profundidad, en aras de claridad. He querido aquí escribir algunas ideas y leerlas a ustedes, con el
fin de no divagar y procurar dar precisión a mis palabras.

Enfoques

Al pensar lo que iba a decir en este panel, varias ideas surgieron de manera natural. Creo que este tema frecuentemente se trata sin mayor consideración del tipo de discurso que uno habrá de abordar. Es por ello que yo he querido hacer una distinción entre dos formas de tratar el tema. Por una parte, tendemos a ver el fenómeno de globalización de una manera reactiva, como algo que simplemente ocurre y sobre lo que no podemos hacer nada de nuestra parte; y, por otra parte, tendemos a ver el fenómeno de una manera proactiva, como algo para lo que debemos estar preparados y en donde nuestras voluntades pueden llegar a hacer una diferencia.

Así, el enfoque reactivo tiende a verse más de una manera descriptiva; esto es, a través de señalar lo que la globalización es. En contraste, el enfoque reactivo tiende a verse más de una manera prescriptiva; esto es, señalando lo que cada uno de nosotros debe hacer. Esto es lo que yo he llamado el enfoque del investigador versus el enfoque del encargado de política educativa. Mientras que el investigador tradicional tiende a estudiar las cosas más como realmente son, los encargados de política educativa tienden a buscar cómo las cosas deben ser. Si bien esta diferencia es cuestionable, apelo a la condescendencia de la audiencia para que vean esta división como un recurso didáctico, más que como una diferenciación rigurosa de los papeles que cada uno tiene.

El Enfoque del Investigador

Tomando un papel de investigador, una de las primeras cosas que uno tiende a preguntarse es: "¿qué es esa cosa que llamamos globalización?" El definir términos siempre tiene sus riesgos. A
través de las definiciones, ponemos límites que no son siempre aceptados. Así, cuando hablamos
de globalización, podemos apreciar posturas extremas en la forma de definir este término; posturas que están estrechamente relacionadas con la intencionalidad que apreciamos al usarlo.

Intencionalidad. En un extremo, vemos posturas como la de Luis Pazos (1998), un economista mexicano que ve la globalización como un fenómeno más allá de cualquier intencionalidad. Para él, la palabra globalización se deriva de globo, que hace referencia a nuestro planeta Tierra. En el sentido en que lo usamos actualmente, la globalización se refiere a un fenómeno en el que se observa una mayor comunicación e intercambio de bienes y servicios entre los diversos países, siendo éstos afectados por lo anterior en sus sistemas políticos, económicos, sociales y culturales. Con esta acepción, el término de globalización bien puede considerarse como sinónimo de mundialización, internacionalización o ecumenismo, éste último, un término usado en medios religiosos para señalar "lo universal". Así entendida, la globalización no es un fenómeno nuevo: la Iglesia Católica es un
buen ejemplo de una "empresa" globalizadora, incluso en áreas de educación.

Así entendida, la globalización es como un libro de física nuclear: describe los fenómenos que
ocurren a nivel de partículas atómicas y subatómicas, independientemente del uso que se le quiera dar. El uso puede ser bueno o malo, según los intereses de las personas. Así, la globalización es un fenómeno que no tiene ideología. No se le puede considerar como sinónimo de capitalismo o neoliberalismo. Dicho de otra manera, la globalización es un simple fenómeno que se ha visto favorecido por la reducción en los costos de transportación de personas y mercancías, por la reducción en los costos de llamadas de larga distancia, por la reducción de barreras arancelarias para la importación de mercancías y por la disminución en el precio de equipos computacionales en los últimos años.

En el otro extremo, podemos citar a personas como Eduardo Galeano (1998, pp. 41-42), escritor y periodista uruguayo:

En la época victoriana, no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita. Hoy por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública:

el capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado;

el imperialismo se llama globalización;

las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, que es como llamar niños a los enanos;

el oportunismo se llama pragmatismo;

la traición se llama realismo;

los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos;

la expulsión de los niños pobres por el sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar;...

el lenguaje oficial reconoce el derecho de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría;...

cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos;

el saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito...

En esta línea de ideas, la globalización puede ser vista como un proceso de homogeneización ideológica, más que como una integración económica o política. Globalización no significa internacionalización. El primer término habla de una cierta imposición imperialista de una forma de pensar; el segundo, respeta las diferencias entre los países. En este contexto, la educación es
una herramienta de ideologización que va orientada a "sembrar" una forma de pensar, a crear una
cultura única. Así, la globalización parece ser vista como una ideología del capitalismo predatorio; como un invasión extranjera que amenaza con destruir culturales locales y tradiciones nacionales. Ante esta visión, las respuestas son diversas y van desde respaldar las tendencias globalizadoras, hasta fomentar nacionalismos mediante posturas políticas populistas.

En resumen, ¿a quién beneficia más esto? Para unos, los gobiernos de los países más poderosos son los que imponen sus políticas e ideologías, y son sus principales beneficiarios. Para otros, los países más beneficiados son los menos desarrollados, pues hacia ellos fluyen con mayor rapidez las innovaciones tecnológicas.

Al respecto, Mason (1998) se pregunta: ¿es la llegada de la educación global una amenaza o una promesa?. Su respuesta es simple: ninguna de las dos. Él no encuentra evidencia de que una o varias instituciones se estén preparando para acaparar, a gran escala, el mercado educativo. Distinto al mercado de los refrescos de soda, dice Mason, la educación difícilmente será dominada por proveedores gigantes. ¿Por qué? Simplemente porque la tarea es muy difícil, no hay mucho dinero que ganar y hay mucho asuntos complejos que manejar. La educación a distancia, al igual
que la presencial, no admite tantas ganancias como muchos podrían pensar

Tendencias. Otra forma de ver el fenómeno desde una perspectiva del investigador es analizar las tendencias que podemos observar en el mundo de la educación.

A manera de ejemplo, podemos citar a la revista canadiense Maclean's Online:

For thousands of students around the world, online learning is a match made in cyberspace. From courses in fly-fishing or auto mechanics to a degree program from MIT, the offerings are boundless. Worldwide, more than 17,000 courses are now available entirely online—about 2,700 of them from Canadian schools—and the figure is literally growing by the hour. Thousands more combine an Internet component with brief stints on campus. According to the Massachusetts-based International Data Corp., about 15 per cent of all postsecondary students—or 2.2 million people—will be enrolled in online courses by 2002 in the United States alone, compared with five per cent last year. Corporate powerhouses such as Microsoft, IBM and Disney are spending billions to cash in on the boom. In North America, IDC says, the Web-based learning market will grow to $8.3 billion by 2002. "This is not just another form of distance learning," says David Johnston, president of the University of Waterloo and former chairman of the federal Information Highway Advisory Council. "What we have is a new set of tools. It's as profound a change as the founding of the printing press 500 years ago" (Schofield, 1999).

Otras de estas tendencias son (Mason, 1998):

  1. El inglés como lengua predominante en el uso de tecnología, así como el hecho de que los principales proveedores de tecnología sean de origen anglo.
  2. La globalización de la educación ha hecho poco por considerar diferencias culturales entre los países.
  3. Las ofertas educativas tienden a mostrar una diversidad enorme de productos y servicios
    Esto es interesante ya que normalmente vemos la globalización como un proceso homogeneizador, y el fenómeno contrario parece ser la realidad.
  4. La globalización de la economía ha avanzado mucho más rápido que la globalización de la educación. Si bien la educación es vista por muchos como un negocio, los e-business parecen serlo mucho más.
  5. Aunque se pone énfasis en aspectos pedagógicos, muchas de las preocupaciones que manifiestan las instituciones ponen énfasis en los aspectos económicos (para fines de
    negocio) y tecnológicos.
  6. Al menos en Estados Unidos, parece haber un movimiento en la educación a distancia para dejar la producción de programas de televisión y moverse hacia Internet.
  7. Precisamente por lo anterior, la interactividad tiende a tener una mayor importancia.
  8. Cada vez más, las universidades se están preocupando por captar nuevos mercados y por competir con otras universidades, a veces con poco cuidado de lo que significa la calidad educativa.

A pesar de esas tendencias, una pregunta lógica que debemos hacernos es: ¿qué tanto de la educación que se realiza en el mundo tiene lugar a una escala internacional? La respuesta es obvia: muy poca. El debate sobre la influencia de la globalización en la educación ha dominado muchos escenarios y, en realidad, estamos muy lejos de que la educación esté globalizada. Simplemente,
una de las grandes carencias para que la educación se dé a una escala verdaderamente global es que no existe un sistema de acreditación globalizado..., y parece lejano el día en que éste se dé.

Tal parece ser que este debate, con las amenazas de una colonización imperialista, ha
ensombrecido el potencial de una educación internacional. Así, las instituciones educativas deberían preocuparse menos en tratar de dominar los mercados mediante la exportación de sus cursos y, en su lugar, ver la forma de capacitar a sus estudiantes para convertirse en buenos "ciudadanos del mundo"

Educación comparada. Como investigador, otra forma de entender el fenómeno de globalización es a través de las enseñanzas de la Educación Comparada. Ésta es una disciplina que nos da un buen marco de referencia para apreciar las diferencias y similitudes entre los países, así como la efectividad de sus sistemas educativos.

Cuando pensamos en los fenómenos de globalización, frecuentemente los pensamos como tendencias de homogeneización, con la pérdida consiguiente de un conjunto de valores culturales y nacionales. Como si se tratase de agua, la globalización es vista como una amenaza que se "mezcla" con las culturas de otros países, "disolviendo" su identidad. La realidad es que el agua, al igual que
la globalización, tiende a mezclarse, en mayor o menor proporción, con otras sustancias con las que tiene contacto. Al tocar la sal, ésta se disuelve; sin embargo, con el aceite no se mezcla. De igual forma, habrán países que sean más como la sal y que, ante la acción globalizadora de algunos países, se "disuelven", perdiendo la identidad que como país y como cultura tienen. Por otra parte, habrán países que sean más como el aceite y que resistan más la acción globalizadora.

La Comunidad Económica Europea es un buen ejemplo de cómo los países retienen su identidad cultural aun cuando las fronteras económicas se abran. Ciertamente, esta Comunidad apenas va comenzando y es pronto para ver los efectos de la globalización. Sin embargo, todo parece apuntar a que sus países van a seguir reteniendo aquello que los ha distinguido por siglos y que los hace orgullosos; en otras palabras, van a retener aquello que les da su identidad. En términos económicos, los países seguirán siendo distinguidos en un mundo globalizado por aquello que ellos saben hacer bien: los suizos, por sus relojes y los alemanes, por sus automóviles (por poner algunos ejemplos simplistas). Esto, desde luego, puede extrapolarse a aquellas características culturales
que les dan su identidad. En síntesis, la Comunidad Económica Europea se aprecia como un ejemplo de que la síntesis es posible al contrastar la tesis de la globalización y la antítesis de la preservación de la identidad cultural.

Un estereotipo común que tenemos, a veces más un miedo que una creencia, es la que se refiere
al potencial efecto de la tecnología para ampliar la brecha entre aquellos que la tienen y aquellos que no la tienen. Ciertamente, aquellos que usamos la tecnología tenemos fe en su potencial para
apoyar muchos procesos educativos. Sin embargo, también reconocemos que la tecnología, por sí sola, no va a resolver los problemas educativos de los países. Desde la aparición de la radio, y luego la televisión y más adelante los famosos programas tutoriales, la tecnología ha sido vista como el "Salvador", como la solución a muchos de nuestros problemas; y, en todos estos casos, siempre ha surgido el "anticristo" para destruir esa imagen de "Salvador". Estos ejemplos nos han enseñado a
ser cautos para no caer en los extremos de una tecnofilia y una tecnofobia a ultranza.

Al considerar los avances tecnológicos, la misma Educación Comparada nos proporciona algunos ejemplos interesantes de desigualdades de carácter educativo. Uno podría esperar que aquellos países que más usan los avances tecnológicos van a tener un mayor nivel educativo. Sin embargo, no siempre es así. En comparación a los Estados Unidos, algunos países europeos y orientales muestran serios atrasos en el uso de tecnologías para la información y la comunicación y, sin embargo, sobrepasan a Estados Unidos en múltiples estudios de educación comparada. Ciertamente, el uso intensivo de estas tecnologías tendrá apenas unos cinco años de antigüedad, pero datos preliminares de recientes estudios de educación comparada no pronostican que Estados Unidos
salga bien librado en su lucha por ocupar los primeros lugares educativos en la competencia
mundial

A lo anterior, hay que agregar consideraciones metodológicas que nos hacen difícil responder la pregunta sobre si las nuevas tecnologías servirán o no para democratizar el conocimiento o para profundizar la brecha existente entre los países. Desde una perspectiva metodológica, ésta es una pregunta que no admite respuesta categórica... y nunca la tendrá. La brecha entre los países ha existido y existe por muy diversas razones. Las causas de esa brechas son muy diversas y teorías atribuidas a la posición geográfica, la religión o la evolución histórica de los países han tratado de dar cuenta a las diferencias en su desarrollo. Cualquiera que sea la explicación, es muy difícil saber
si las brechas actuales, o las que habremos de ver, serán causadas por estos factores o por la llegada de nuevas tecnologías. Por fortuna o por desgracia, el aislar los efectos de la tecnología, en un estudio bajo condiciones controladas, no es posible.

El Enfoque del Responsable de Política Educativa

En otra línea de discurso, podemos ahora incursionar en el enfoque de los responsables de política educativa. Así, cuando a los investigadores se les pregunta, ¿qué nos recomiendan hacer?, es cuando pasamos a tomar una postura más prescriptiva que descriptiva. Desde luego, la pregunta se puede realizar desde dos niveles diferentes: uno, desde la posición de un directivo de instituciones educativas; y otro, desde aquellos responsables de política educativa a nivel nacional. Veamos cada caso.

Nivel "micro": perspectiva de las instituciones educativas. Para aquellos al frente de una institución educativa, la pregunta obvia es: ¿qué debemos hacer en nuestra institución ante estos avances en tecnología educativa?

En mi opinión, creo que el número de preguntas debe ser ampliado: al "deber" debemos agregar el "querer" y el "poder". ¿Debemos incluir avances de tecnología educativa en nuestros sistemas educativos? Mi recomendación es que sí, sí debemos incluirlos, lo cual no implica tener que incursionar en la educación a distancia. Mi postura personal es que estas herramientas tecnológicas son precisamente eso, herramientas que nos pueden ayudar enormemente en nuestra tarea educativa. Desde luego, su simple uso no hace milagros. De ahí la importancia que tiene el saber cómo seleccionar tecnología adecuada y cómo usarla apropiadamente.

A pesar de lo anterior, yo les plantearía otra pregunta a los directivos de las instituciones
educativas y esta pregunta va más en el contexto de la educación a distancia: ¿quieres realmente incursionar en esta modalidad educativa? La pregunta es importante, porque en mi andar por diversas universidades, he visto dos extremos. En un extremo, he visto a varios rectores de universidades que incursionan en la educación a distancia simplemente porque está de moda. No
hay una claridad de lo que significa esta modalidad, ni de cómo entra dentro de su misión institucional. Simplemente se incursiona en ella como una forma de ganar más mercados, pero sin una visión clara de lo que se quiere hacer. En el otro extremo, he visto muchos esfuerzos aislados
de profesores que implementan un curso aquí y otro allá, sin el respaldo total de sus autoridades. La pregunta sobre el "querer" es importante y hay que hacerla con toda la claridad posible. Hay que entender que no todos tenemos que incursionar en la educación a distancia, simplemente porque el sistema presencial no ha muerto ni creo que desaparecerá en un buen tiempo. Cada sistema tiene
su razón de ser y seguirán coexistiendo por buen tiempo.

Finalmente, la otra pregunta que habría que hacer es: ¿puedes? El deber y el querer no siempre va asociado al poder, y esto es especialmente cierto en nuestros países latinoamericanos, en donde hay muchas carencias más apremiantes por atender. En muchas ocasiones, la educación a distancia se aprecia precisamente como una forma de atraer más recursos. Con la idea de la masividad, se cree que una institución va a percibir mayores ingresos, sin incrementar significativamente los
costos de producir un curso. Esto es una falacia y lo sabemos bien los que trabajamos en educación a distancia. Ciertamente, muchas instituciones educativas hacen negocio con la educación a distancia, pero no es difícil llegar a identificar que esta "eficiencia", por llamarla de alguna forma, tiene como costo una disminución en la calidad del servicio educativo. Mi idea es clara: si vas a incursionar en la educación a distancia, hazlo bien y cuida siempre la calidad del servicio que ofreces, ya que eso es parte de tu misión y de tu compromiso con la comunidad.

Nivel "macro": perspectiva de los ministerios de educación. Dar recomendaciones a aquellos encargados de dictar políticas educativas a nivel nacional es un riesgo grande y, por ello mismo, mi única recomendación es: ¡ser cautos!

En uno o dos ejemplos que me han tocado observar, he apreciado convenios que ministros de educación han querido firmar con el Tecnológico de Monterrey para llevar programas de educación a distancia a sus países. Es lo que está de moda y no pocos sucumben a la tentación de estar a la supuesta vanguardia. Desde luego, al plantear requerimientos, no tardamos mucho en darnos cuenta que los destinatarios finales del servicio educativo son profesores de zonas rurales que ya no digamos no tienen computadoras, sino que ni siquiera tienen una línea telefónica en sus escuelas y, a veces, ni siquiera electricidad. ¿Podemos trabajar así nuestros cursos "on line"?

En el terreno educativo, al menos en mi país, ha existido una tendencia sexenal de hacer revoluciones educativas. Pero revolución, etimológicamente hablando, no es sinónimo de evolución. Una revolución nos habla de dar la vuelta completa a una cosa para que termine quedando igual. Y, la verdad, en no más de una ocasión las revoluciones se han dado... y todo sigue igual. La innovación educativa no es un fin, sino un medio para llegar a un fin. El cambio, por el cambio, no tiene razón de ser si no se aprecia dirigido a la consecución de ciertas metas.

Así, mi recomendación a este nivel es similar a la que hiciera a los directivos de instituciones educativas: tener claridad en cómo el uso de las nuevas tecnologías se aprecia dentro de los fines educativos que, como país, se tienen. Yendo más allá, yo diría que esta claridad debe tenerse también al buscar una congruencia entre una innovación educativa y los planes de desarrollo económico, político y social del país. Y, por último, una revisión de la historia propia del país no está de más, para identificar aquellos valores que hacen del país tener una identidad dentro del contexto mundial

Conclusión

Quiero cerrar esta plática leyendo un escrito que hiciera Benjamín Franklin en 1774 (citado por Adams, 1966, pp. 12-13), y que titulara "Observaciones en relación a los salvajes de Norte
América". Aquí va el escrito para su reflexión:

... Un ejemplo de esto ocurrió en el tratado de Lancaster, en Pennsylvania, en el año de 1774, entre el gobierno de Virginia y las Seis Naciones. Después de que el tema principal de la agenda estuvo establecido, los comisionados de Virginia informaron a los indios, mediante un discurso, que en Williamsburg había una universidad con fondos para educar jóvenes indios; y que, si las Seis Naciones enviaban a la institución a media docena de sus jóvenes, el gobierno se encargaría de que ellos estuvieran bien atendidos e instruidos en todos los aprendizajes de los hombres blancos.

Es una regla de cortesía de los indios el no contestar una propuesta pública el mismo día en que ésta ha sido hecha. Ellos creen que esto equivaldría a tratar las cosas a la ligera; y ellos muestran su respeto cuando emplean tiempo para considerar las cosas como algo importante. Por eso, los indios difirieron su respuesta para el día siguiente.

Su vocero inició expresando gratitud por el generoso gesto del gobierno de Virginia al hacerles esta propuesta, y continuó: "Hasta donde sabemos, ustedes valoran mucho el tipo de aprendizaje que es enseñado en esas universidades y reconocemos que el sostenimiento de nuestros jóvenes varones, mientras estén ahí, sería muy costoso para ustedes. Nosotros estamos convencidos de que ustedes quieren hacernos un bien con su propuesta; y se los agradecemos desde el fondo de nuestro corazón. Pero ustedes, que son personas sabias, deben saber que naciones distintas tienen distintas concepciones de las cosas; y, por ello, no van a tomar a mal que les digamos que nuestras ideas sobre educación no son iguales a las suyas. Nosotros hemos tenido alguna experiencia al respecto: varios de nuestros jóvenes fueron en alguna ocasión instruidos formalmente en las ciencias de los hombres blancos pero, cuando regresaron con nosotros, ellos eran malos corredores, ignorantes de cualquier forma de sobrevivir en los bosques e incapaces de soportar el frío o el hambre; no sabían cómo construir una tienda de campaña, cómo cazar un venado, ni cómo matar a un enemigo; hablaban incorrectamente nuestro idioma y, por todo esto, no fueron aptos para ser ni cazadores, ni guerreros, ni consejeros; ellos eran totalmente... buenos para nada. Nosotros nos sentimos no menos obligados ante su gentil oferta, la cual queremos declinar; y, para demostrar nuestro profundo agradecimiento, si los señores de Virginia aceptaran el enviarnos una docena de sus hijos, nosotros nos encargaremos con mucho cuidado de su educación, los instruiremos en todo lo que sabemos y haremos de ellos unos hombres de verdad".

Queda esto para su reflexión. Por su atención, ¡muchas gracias!

Referencias

Franklin, B. (1774/1966). Remarks concerning the savages of North America. In D. K. Adams (Ed.), Introduction to education: A comparative analysis (pp. 12-13). Belmont, CA: Wadsworth.

Galeano, E. (1998). Patas arriba: La escuela del mundo al revés. México: Siglo XXI.

Mason, R. (1998). Globalising education: Trends and applications. London: Routledge.

Pazos, L. (1998). La globalización: Riesgos y ventajas. México: Diana.

Schofield, J. (1999, September 6). Back to school online. Maclean's [On-line serial]. Available:

http://www.macleans.ca/pub-doc/1999/09/06/Cover/Index.shtml

Currículum Vitae del Autor

Jaime Ricardo Valenzuela González nació en México, D.F. Su formación profesional es de Ingeniero Civil, realizando sus estudios en la Escuela de Ingeniería de la Universidad La Salle. Posteriormente, en la misma institución, realizó sus estudios de Maestría en Enseñanza Superior. Gracias al apoyo del Programa Fulbright y de la Fundación Ford-MacArthur, realizó sus estudios de maestría y doctorado en Psicología Educativa en la Universidad de Texas de Austin. Su experiencia de trabajo se ha ubicado siempre en el campo educativo. Como docente, ha impartido clases en los niveles de preparatoria, licenciatura y postgrado, tanto en instituciones públicas como privadas. Algunas de las áreas en las que ha impartido clases son matemáticas, física, metodología de la investigación, psicología y educación. Como investigador, ha realizado diversos proyectos, siendo sus líneas de investigación las de aprendizaje estratégico, evaluación del desempeño de los profesores, desarrollo de habilidades del pensamiento y emoción y motivación en los procesos educativos. Como consultor, ha realizado diversos trabajos a empresas e instituciones educativas, con una orientación principal al desarrollo del factor humano de las organizaciones. Finalmente,
como administrador, ha ocupado los cargos de Coordinador del Departamento de Física y Matemáticas y Secretario Académico de la Escuela de Ingeniería de la Universidad La Salle, así
como el cargo de Vicerrector Académico de la Universidad La Salle Morelia. Actualmente ocupa el cargo de Director del Programa de Doctorado en Innovación y Tecnología Educativas de la Universidad Virtual del Sistema Tecnológico de Monterrey


Principal-|-Consulta a Avizora-|-Titulares-| Clima-|-Sugiera su Sitio
Temas Que Queman | Periodísticos Selectos | Libros Gratis | Publicaciones | Glosarios
Desarrollo Web | Libro de Visitas |-Chat-|-Horóscopo


AVIZORA
TEL: +54 (3492) 434313 /+54 (3492) 452494 / +54 (3492) 421382 /
+54 (3492) 15 612463 ARGENTINA
Web master: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m. Avizora.com