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240711 -
José Luis Pozo Fajarnés
La vigencia del Ensayo sobre las categorías de la economía política de Gustavo Bueno

5. Conclusión

Estas pocas páginas han querido servir para hacer un estudio que extracte las ideas que el sistema del Materialismo Filosófico tiene en relación con la economía mundial. Los textos de Gustavo Bueno están ahí, por si aquí algunas de sus propuestas no están muy claras o para ampliar cualquier idea que en este trabajo haya quedado poco desarrollada. Para mostrar lo que el materialismo filosófico plantea en relación a la economía mundial, hemos partido del cierre operatorio de la economía política que Gustavo Bueno nos plasma en su Ensayo sobre las categorías de la economía política, y después hemos tenido en cuenta el exhaustivo análisis que de la «Idea de Globalización» desarrolla en el texto La vuelta a la caverna. Terrorismo, Guerra y Globalización. También nos hemos apoyado en diversos escritos que, sobre estos asuntos, desarrolla en artículos y en otros de sus libros. La clarificación que Gustavo Bueno nos propone, de los conceptos económicos que se barajan normalmente en estos ámbitos del saber, va paralela a sus críticas a las distintas teorías económicas, sean éstas de índole marxista o liberal. Por otra parte, la clarificación de la «Idea de Globalización» la lleva a cabo mediante la propuesta taxonómica de los distintos tipos de globalización que se dan, de manera que con tal análisis consigue la completa demolición de la «idea oficial» que de ella se tiene.

En primer lugar, y en relación al primer libro estudiado, podemos concluir que respecto del marxismo su diagnóstico fue certero: la economía política marxista era un gigante con pies de barro. No pasaron ni veinte años de la publicación del «Ensayo sobre las categorías de la economía política» y la praxis marxista –personificada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas– se vino abajo. Tal debacle vino a significar que la trasformación social no podía ser llevada a cabo por un sujeto inexistente, metafísico, como era ese «género humano» tan mentado en los textos marxistas –e incluso constantemente «cantado» en las reuniones de comunistas de todo el orbe–. El elemento trasformador, el elemento que ejerce la tracción en la historia de hombres y mujeres, no puede ser un ente metafísico sino que es el individuo cuando se relaciona con otros individuos de forma compleja, cuando conforma Estados y los intereses de estos últimos chocan entre sí… La teoría del Estado de Gustavo Bueno se desarrolló en muchos de sus textos tras que la prudencia le llevara a esperar a ver qué sucedía con un proyecto tan importante como era el de la URSS (el proyecto del comunismo futuro, pero que los rusos, ingenuamente, querían hacernos ver ya como presente){48}. El poco tiempo trascurrido tras la publicación del mismo vino a confirmar que la praxis del marxismo no había sido la adecuada, que se había desarrollado a partir de errores teóricos de base, los cuales se muestran de forma diáfana en el «Ensayo».

Además de la contundente crítica que en el texto de 1972 desarrolla para con la economía del bloque del Este dominado por el gigante soviético, en el mismo texto enfrenta su propuesta clarificadora también a distintas propuestas de la economía liberal. Desde la perspectiva de la Historia de la Filosofía, hemos atendido a cómo autores como Adam Smith, Pierre Naville y William Stanley Jevons son analizados, haciéndolos atravesar por tamiz crítico del Materialismo filosófico. La economía del liberalismo impera desde la caída de la URSS el año 1991. El liberalismo económico lleva por tanto dos décadas sin rival y, hoy por hoy, es el protagonista en la economía mundial marcada por el fenómeno de la «globalización». Una globalización cosmopolita que se conformó como ideología política tras el derrumbamiento de la URSS. La globalización tal y como se habla de ella en la actualidad en todos los informativos, en la prensa escrita, en Internet… es una idea que considera que su radio de acción efectiva es la de un inexistente Estado planetario asociado a la totalidad de los seres humanos que lo deberían conformar.

Pero este problema no era importante en los días en que se escribió el Ensayo sobre las categorías de la economía política, por lo que tuvo que ser en el texto de 2004. En este texto, Gustavo Bueno nos muestra cómo, dentro del «marco» de la Globalización, la economía sigue su movimiento habitual de mercado, con su consiguiente rotación de los intercambios, y cómo ese movimiento centrífugo no es un movimiento normal por darse en una situación ficticia, la de un irreal Estado Universal. Si no podemos hablar de «rotación recurrente» en una situación así, es porque no existe la propia situación, o sea, que no hay «economía global» propiamente dicha. Las categorías económicas («rotación recurrente») y la idea filosófica de la economía deben engranar y no lo hacen pues esta idea no es capaz de incorporar («críticamente») conceptos categoriales materialmente utilizados como son «Género humano», «Estado Universal», «economía global», &c. Y que lo que hace que el fenómeno de la «Globalización» se pueda ver como verdaderamente nuevo es que se ha conformado como una nueva «idea aureolar». Hemos visto también, como Gustavo Bueno tritura en su libro la oscura «idea general» de Globalización que desborda el marco de referencia –la categoría económica– que le habíamos impuesto para que pudiera ser tratada en principio con el mínimo rigor.

En la taxonomía que nos ha mostrado Gustavo Bueno en La vuelta a la caverna, la «democracia parlamentaria» es la más importante de entre las globalizaciones en marcha. Esta democracia es la forma de gobierno que EEUU quiere imponer mundialmente como garantía de la libertad «democrática» y de la paz «democrática» también. Para Gustavo Bueno la mayor debilidad de este proyecto globalizador es la consideración de promotora de paz y libertad a escala mundial, ya que tal punto de vista es gratuito pues la democracia parlamentaria es inseparable del sistema de «mercado pletórico» universal. Por tanto, la globalización de la democracia es, en si misma, un proyecto abstracto, imposible de llevar adelante, a espaldas de la globalización de los mercados pletóricos de la denominada hoy día «sociedad del bienestar». Y es que la forma de hacer política de EEUU es el también proyecto actual de globalización que podemos observar como exportación del «American Way of Life».

Bibliografía

Bueno, Gustavo. Ensayo sobre las categorías de la economía polític, La Gaya Ciencia, Barcelona 1972.

España frente a Europa, Alba Editorial, Barcelona 1999.

«Etnocentrismo cultural, relativismo cultural y pluralismo cultural», El Catoblepas nº 2, abril 2002.

«Mundialización y Globalización», El Catoblepas nº 3, mayo 2002.

El mito de la izquierda, Ediciones B, Barcelona 2003.

La vuelta a la caverna. Terrorismo, Guerra y Globalización, Ediciones B, Barcelona 2004.

La fe del ateo, Ediciones Temas de hoy, Madrid 2007, pág. 367.

Carvallo, Ismael. «Tesis de Gijón», El Catoblepas nº 53, julio 2006.

Delgado, Javier. «La economía como disciplina científica», El Catoblepas nº 13, marzo 2003.

Engels, Federico. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, Editorial Fundamentos, Madrid 1977.

Notas

{48} Incluso en el XXII Congreso del PCUS, llegaron a afirmar que la «Dictadura del proletariado » había terminado, que ya habían alcanzado la fase histórica del comunismo: «Después de haber asegurado la plena y definitiva victoria del socialismo –primera fase del comunismo– y el paso de la sociedad a la amplia edificación del comunismo, la dictadura del proletariado –se señala en el programa del P.C.U.S.– ha cumplido su misión histórica y desde el punto de vista de las tareas propias del desarrollo interno, ha dejado de ser necesaria en la U.R.S.S.» http://www.filosofia.org/enc/ros/dic.htm

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