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El uranio empobrecido
0101 - Uranio y uranio empobrecido
El uranio es un elemento natural que se utiliza, entre otras
cosas, en la producción de energía nuclear. El uranio natural tiene tres
isótopos radiactivos principales: el U-238, el U-235 y el U-234.
El uranio empobrecido es un
subproducto del proceso de enriquecimiento del uranio (aumento de la
concentración de U-235, el isótopo fisible) en la industria de la energía
nuclear, por el cual se extrae prácticamente todo el isótopo radiactivo
U-234 y alrededor de dos tercios del U-235. Por consiguiente, el uranio
empobrecido está compuesto casi en su totalidad por U-238 y su
radiactividad es aproximadamente el 60% de la del uranio natural. El
uranio empobrecido también puede contener trazas de otros isótopos
radiactivos introducidas durante su procesamiento.
El uranio empobrecido se
comporta, química, física y toxicológicamente de la misma manera que la
forma metálica del uranio natural. Las partículas finas de ambos metales
se inflaman fácilmente, produciendo óxidos.
Usos del uranio empobrecido
Entre los usos pacíficos del
uranio empobrecido figura la fabricación de contrapesos para aeronaves, y
de blindajes contra radiaciones para los servicios médicos de radioterapia
y el transporte de isótopos radiactivos.
El uranio empobrecido se utiliza
en el blindaje de tanques pesados y la fabricación de municiones
antitanque, misiles y proyectiles debido a su alta densidad y alto punto
de fusión y a su disponibilidad. Las armas con uranio empobrecido se
consideran armas convencionales y las fuerzas armadas las utilizan
libremente.
Inquietudes suscitadas por la utilización de uranio
empobrecido
El uranio empobrecido se libera de
las armas disparadas en forma de pequeñas partículas o de polvo, que
pueden ser inhaladas o ingeridas, o permanecer en el medio ambiente.
Las armas con uranio empobrecido
pueden afectar la salud de las poblaciones que viven en las zonas de
conflicto en el Golfo y los Balcanes. Se ha conjeturado que el "síndrome
del Golfo" está relacionado con la exposición al uranio empobrecido, pero
todavía no se ha establecido una relación causal.
Aviones que se estrellaron (por
ejemplo, en Amsterdam (Países Bajos) en 1992 y en Stansted (Reino Unido)
en enero de 2000) liberaron uranio empobrecido en el medio ambiente; esto
ha suscitado la preocupación de los gobiernos y de las organizaciones no
gubernamentales.
El uranio empobrecido y la salud humana
Los efectos del uranio empobrecido
sobre la salud humana son complejos, debido a la forma química en que
entra en el organismo, y pueden estar causados por mecanismos químicos y
radiológicos.
No se dispone de mucha
información sobre los efectos del uranio sobre la salud y el medio
ambiente. No obstante, dado que el uranio y el uranio empobrecido son
esencialmente el mismo elemento, excepto por su contenido en isótopos
radiactivos, los estudios científicos sobre el uranio natural son
aplicables al uranio empobrecido.
En cuanto a los efectos
radiológicos del uranio empobrecido, el cuadro se complica aún más, ya que
la mayoría de los datos existentes se refieren a los efectos sobre la
salud del uranio natural y el uranio enriquecido.
Los efectos sobre la salud
dependen de la modalidad y la magnitud de la exposición (ingestión,
inhalación, contacto o lesiones) y de las características del uranio
empobrecido (tamaño y solubilidad de las partículas). La probabilidad de
detectar posibles efectos podría depender del marco (militar, civil,
laboral).
Tipos de exposición
El organismo humano contiene como
promedio 90 µg de uranio, proveniente de la absorción normal de alimentos,
aire y agua; se encuentra aproximadamente un 66% en el esqueleto, un 16%
en el hígado, un 8% en los riñones y un 10% en otros tejidos.
Se produce exposición externa
debido a la proximidad al uranio empobrecido en su forma metálica (por
ejemplo, en un depósito de municiones o en un vehículo con municiones de
uranio empobrecido o blindaje de uranio empobrecido) o por contacto con el
polvo o los fragmentos creados tras una explosión o impacto. Los efectos
debidos únicamente a la exposición externa (y no a la ingestión,
inhalación o absorción cutánea) se limitarían a los efectos radiológicos.
Se produce exposición interna por
ingestión e inhalación. En el entorno militar, las heridas representan
otra vía de exposición si han sido causadas por el impacto de proyectiles
o blindaje con uranio empobrecido.
Absorción del uranio en el organismo
La mayor parte (>95%) del uranio
que entra en el organismo no se absorbe, sino que se elimina por las
heces.
En cuanto al uranio que pasa a la
sangre, aproximadamente el 67% es filtrado por los riñones y excretado en
la orina en 24 horas.
El uranio se distribuye por los
riñones, los huesos y el hígado. El tiempo necesario para excretar en la
orina la mitad de la cantidad total de uranio absorbido se ha estimado en
180 a 360 días.
Riesgos para la salud
Toxicidad química: El
uranio causa lesiones renales en animales de laboratorio y algunos
estudios indican que la exposición a largo plazo puede producir daños en
la función renal de los seres humanos. Se han observado alteraciones
nodulares en la superficie de los riñones, lesiones del epitelio tubular y
un aumento de los niveles de glucosa y proteínas en la orina.
Toxicidad radiológica:
La desintegración del uranio
empobrecido se produce principalmente por emisión de partículas alfa que
no van más allá de las capas cutáneas externas, pero que podrían afectar a
las células internas (que son más sensibles a los efectos ionizantes de la
radiación alfa) cuando se ingiere o inhala uranio empobrecido. Por
consiguiente, la exposición a las radiaciones alfa y beta debido a la
inhalación de partículas insolubles de uranio empobrecido puede producir
lesiones en el tejido pulmonar y aumentar la probabilidad de contraer
cáncer de pulmón. Igualmente, se estima que la absorción en la sangre y la
retención en otros órganos, en especial el esqueleto, conlleva un riesgo
adicional de cáncer en esos órganos, según el nivel de exposición a las
radiaciones. Sin embargo, se considera que con niveles de exposición bajos
el riesgo de cáncer es muy escaso.
Hasta la fecha, no se han
demostrado efectos adversos para la salud en los limitados estudios
epidemiológicos realizados sobre la exposición interna a la radiación
debido a la ingestión e inhalación de partículas de uranio empobrecido o a
lesiones cutáneas y heridas contaminadas con uranio empobrecido, ni en los
estudios realizados con trabajadores expuestos al uranio natural o
enriquecido.
¿El uranio empobrecido podría causar leucemia al
personal militar?
La incidencia mundial de leucemia
en adultos es de alrededor de 50 casos por millón por año para el grupo de
edad de 20 a 45 años. La tasa exacta de leucemia varía según los países.
Si bien teóricamente la exposición al uranio empobrecido podría entrañar
un riesgo de cáncer, parece poco probable que este haya sido el caso del
personal militar en los Balcanes por los siguientes motivos:
En general, es necesario esperar
varios años (al menos de dos a cinco) tras la exposición a radiaciones
ionizantes para que se pueda detectar clínicamente una leucemia inducida
por radiación.
Si bien la exposición a
radiaciones ionizantes es una causa conocida de leucemia, el riesgo es
proporcional al nivel de exposición a las radiaciones. Como han demostrado
experiencias previas, alrededor de la mitad de los casos de leucemia en
supervivientes de las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki son
atribuibles a la exposición a los rayos gamma y a los neutrones generados
por el bombardeo. En cambio, se considera que alrededor del 10% de las
muertes por leucemia observadas en un gran estudio multinacional de los
trabajadores de la industria nuclear se deben a la exposición externa a
rayos gamma. Además, si bien se ha demostrado un gran aumento de los casos
de cáncer de tiroides en niños 15 años después del accidente del reactor
nuclear de Chernobyl, todavía no se ha detectado ningún aumento de la
incidencia de leucemia en las poblaciones que sufrieron exposición
medioambiental en los territorios más contaminados.
No se han comprobado aumentos de
los casos de leucemia provocados por la radiación en personas que trabajan
en minas de uranio ni en trabajadores que fabrican combustible para
reactores nucleares a partir de uranio metálico.
Se ha calculado que la inhalación
e ingestión de polvo contaminado con uranio empobrecido en las zonas de
guerra, incluso en condiciones extremas y poco después del impacto de un
proyectil, produce una exposición a las radiaciones de menos de 10
milisieverts (mSv) determinada por la cantidad de polvo que puede
inhalarse. Esto representa alrededor de la mitad de la dosis anual máxima
para las personas que trabajan en la industria nuclear. Se considera que
esta exposición no puede entrañar sino un ligero aumento proporcional del
riesgo de leucemia, del orden del 2% por encima de la incidencia natural.
Si bien a la luz de los
conocimientos científicos actuales parece poco probable que se detecte un
aumento del riesgo de padecer leucemia relacionado con la exposición al
uranio empobrecido entre el personal militar en los Balcanes, la
Organización Mundial de la Salud (OMS) no dispone de información
suficiente sobre las circunstancias de la exposición en el Golfo o los
Balcanes para extraer conclusiones definitivas. Es necesario realizar un
estudio detallado para determinar el número de soldados expuestos, la
cantidad de uranio empobrecido utilizada, la cantidad que existe en la
superficie, la cantidad enterrada, la proporción de partículas finas y
gruesas, y si el número de casos de leucemia comunicados entre el personal
militar supera la incidencia normal. Cuando se realicen estudios sobre el
personal militar posiblemente expuesto al uranio empobrecido, será
importante recoger información sobre todos los posibles factores de riesgo
(incluidas otras exposiciones medioambientales) a fin de tener en cuenta
cualquier posible causa de leucemia.
Uranio empobrecido en el medio ambiente
En las regiones áridas, la mayor
parte del uranio empobrecido permanece en la superficie en forma de polvo.
Se dispersa en el suelo con más facilidad en zonas con precipitaciones
pluviales mayores.
El cultivo de tierras contaminadas
y el uso de agua y alimentos contaminados puede plantear riesgos para la
salud, pero se estima que son limitados. Cabría esperar que la toxicidad
química fuera la principal preocupación, en lugar de la exposición a las
radiaciones.
Los niños pequeños podrían correr
más peligro de exposición al uranio empobrecido que los adultos al volver
a sus actividades normales en una zona de guerra, debido a la
contaminación de los alimentos y el agua, ya que su curiosidad natural les
impulsa a llevarse todo a la boca, lo que podría causar una elevada
ingestión de uranio empobrecido procedente del suelo contaminado.
Normas
La OMS tiene directrices sobre el
uranio que también podrían aplicarse al uranio empobrecido. En la
actualidad son las siguientes:
Directriz para la calidad del agua
potable (2 µg/litro); se considera que este valor garantiza protección
contra los efectos subclínicos en los riñones comunicados en estudios
epidemiológicos (OMS, 1998).
La dosis diaria admisible para la
exposición oral al uranio es de 0,6 µg/kg de peso corporal/día (OMS,
1998).
Los límites de la exposición a
radiaciones ionizantes son de 1 mSv/año para la población general y 20 mSv/año
como promedio de cinco años para los profesionales (Normas básicas de
seguridad, 1996).
Actividades de la OMS
La OMS ha realizado un amplio
examen de la literatura para determinar las consecuencias generales para
la salud de la exposición al uranio y al uranio empobrecido. Próximamente
la OMS publicará una monografía en la que se resumirán los resultados del
examen.
Uno de los objetivos del examen
científico de la OMS fue determinar las lagunas en los conocimientos que
hacían necesario realizar investigaciones adicionales, a fin de evaluar
mejor los riesgos para la salud humana o de la exposición al uranio
empobrecido. La OMS reunirá a un grupo de expertos científicos de alto
nivel para que examinen esas necesidades y formulen propuestas de
investigaciones detalladas.
La OMS continúa asesorando al
equipo especial de las Naciones Unidas en los Balcanes (Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)) y sobre las posibles
consecuencias para la salud y el medio ambiente de la guerra del Golfo.
La OMS, por conducto de su Centro
Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), continúa
estudiando los efectos de la exposición a bajos niveles de radiaciones
ionizantes a fin de mejorar las bases científicas de la protección contra
las radiaciones. En particular, el CIIC tiene previsto hacer un estudio
para evaluar si se ha producido un aumento en la incidencia de cáncer
entre el personal militar que prestó servicios en la guerra del Golfo o en
los Balcanes, así como entre las poblaciones expuestas (y, si procede,
evaluar el posible papel del uranio empobrecido en ese aumento).
Necesidades en materia de investigación
Hasta el momento, entre las
necesidades determinadas por el examen de la OMS figuran las siguientes:
Comprender mejor las lesiones
renales asociadas con alteraciones de la función renal (y si son
reversibles) en poblaciones sometidas a diferentes niveles de exposición
al uranio.
Investigar la forma química y
física, el comportamiento fisiológico, la lixiviación y el ciclo
medioambiental subsiguiente de las diversas formas de uranio procedentes
de diversas fuentes industriales y militares. Esos datos deben
relacionarse con la amplia base de datos sobre el comportamiento
medioambiental y fisiológico de los compuestos de uranio.
Mejorar nuestra comprensión, por
medio de estudios científicos válidos, de las repercusiones sobre el
sistema reproductivo y los efectos mutagénicos y carcinogénicos del uranio
y, por deducción, del uranio empobrecido.
Recomendaciones
Nuestros conocimientos sobre el
uranio empobrecido son incompletos y es necesario hacer más
investigaciones. Es preciso un esfuerzo coordinado para obtener
información válida mediante investigaciones de alta calidad a fin de poder
evaluar mejor los riesgos para la salud y hacer recomendaciones más
precisas sobre la necesidad de descontaminar después de los conflictos.
Habida cuenta de las
incertidumbres que persisten sobre los efectos del uranio empobrecido,
parece razonable iniciar operaciones de descontaminación en las zonas de
impacto en las que exista un gran número de partículas radiactivas. Si
existen concentraciones muy elevadas de uranio empobrecido, podría ser
necesario acordonar las zonas hasta que se eliminen las partículas. Esto
es especialmente importante si es probable que haya niños en esas zonas.
Para más información, los
periodistas pueden ponerse en contacto con la Oficina del Portavoz, OMS,
Ginebra: Teléfono: (+41 22) 791 2599, Fax: (+41 22) 791 4858, Correo
electrónico: inf@who.int Todos los
comunicados de prensa, fichas descriptivas y de características, así como
otras informaciones sobre este tema, pueden consultarse en la Internet en
la página de presentación de la OMS
http://www.who.int
El uranio empobrecido es un residuo
obtenido de la producción del combustible destinado a los reactores
nucleares y las bombas atómicas.
El material que se utiliza en la
industria civil y militar nuclear es el uranio U-235, que es el isótopo
que puede ser fisionado. Como este isótopo se encuentra en muy bajas
proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de ser enriquecido,
es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción de isótopo U-235.
Este proceso produce gran cantidad de desechos radiactivos de uranio
empobrecido, así denominado porque está compuesto principalmente por el
otro isótopo de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima proporción del
U-235.
Desde 1977 la industria
militar norteamericana emplea uranio empobrecido para revestir munición
convencional (artillería, tanques y aviones), para proteger sus propios
tanques, como contrapeso en aviones y misiles Tomahawk, y como componente
de aparatos de navegación. Ello es debido a que el uranio empobrecido
tiene unas características que lo hacen muy atractivo para la tecnología
militar: en primer lugar, es extremadamente denso y pesado (1 cm3, pesa
casi 19 gramos), de tal manera que los proyectiles con cabeza de uranio
empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y
edificios; en segundo lugar, es un material pirofórico espontáneo, es
decir, se inflama al alcanzar su objetivo, generando tanto calor que
provoca su explosión.
Después de más de 50 años de producción
de armas atómicas y de energía nuclear, EEUU tiene almacenadas 500.000
toneladas de uranio empobrecido, según datos oficiales. El uranio
empobrecido es también radiactivo y tiene una vida media de 4,5 mil
millones de años. Por ello, estos desechos han de ser almacenados de forma
segura durante un período de tiempo indefinido, un procedimiento
extremadamente caro. Para ahorrar dinero y vaciar sus depósitos, los
Departamentos de Defensa y de Energía ceden gratis el uranio empobrecido a
las empresas de armamento nacionales y extranjeras. Además de EEUU, países
como Reino Unido, Francia, Canadá, Rusia, Grecia, Turquía, Israel, las
monarquías del Golfo, Taiwan, Corea del Sur, Pakistán o Japón compran o
fabrican armas con uranio empobrecido.
Cuando un proyectil impacta contra un
objetivo el 70% de su revestimiento de uranio empobrecido arde y se oxida,
volatilizándose en micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Estas
partículas, al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras
quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de
distancia por el aire, la cadena alimenticia o las aguas. Un informe
técnico de 1995 del Ejército norteamericano señala que "si el uranio
empobrecido penetra en el cuerpo tiene la potencialidad de provocar graves
consecuencias médicas. El riesgo asociado es tanto químico como
radiológico". Depositados en los pulmones o los riñones, el uranio 238 y
los productos de su degradación (torio 234, protactinio y otros isótopos
de uranio) emiten radiaciones alfa y beta que provocan muerte celular y
mutaciones genéticas causantes, al cabo de los años, de cáncer en los
individuos expuestos y de anormalidades genéticas en sus descendientes.
En sus 110.000 ataques aéreos contra
Iraq, los aviones A-10 Warthog de EEUU lanzaron 940.000 proyectiles con
uranio empobrecido, y en la ofensiva terrestre sus tanques M60, M1 y M1A1
dispararon otros 4.000 proyectiles también revestidos de uranio. Se estima
que en la zona hay 300 toneladas métricas de desechos radiactivos, que
podrían haber afectado ya a 250.000 iraquíes. Tras la Guerra del Golfo,
investigaciones epidemiológicas iraquíes e internacionales han permitido
asociar la contaminación ambiental debida al empleo de este tipo de armas
con la aparición de nuevas enfermedades de muy difícil diagnóstico
(inmunodeficiencias graves, por ejemplo) y el aumento espectacular de
malformaciones congénitas y cáncer, tanto en la población iraquí como
entre varios miles de veteranos norteamericanos y británicos y en sus
hijos, cuadro clínico conocido como Síndrome de la Guerra del Golfo.
Síntomas similares al de la Guerra del Golfo se han descrito entre un
millar de niños residente en áreas de la antigua Yugoslavia donde en 1996
la aviación norteamericana recurrió también a bombas con uranio
empobrecido, al igual que durante la intervención de la OTAN contra la
Federación Yugoslava de 1999
Mensaje de Ramsey Clark al Seminario
Internacional "Uranio empobrecido: aspectos sanitarios, ecológicos,
legales y económicos del empleo de armamento radiactivo convencional", a
celebrar en Gijón, Asturias, los días 25 y 26 de noviembre de 2000
Queridos amigos, queridas amigas:
Quiero haceros llegar mi máxima
solidaridad con vuestra importante Conferencia Internacional sobre uranio
empobrecido, así como mis felicitaciones al Comité de Solidaridad con la
Causa Árabe por haberla organizado. Desearía de todo corazón estar con
vosotros hoy para participar en el trabajo que estáis desarrollando en el
combate contra los peligros de las armas de uranio empobrecido. Pero el
Gobierno de EEUU está dando peligrosos pasos que amenazan con provocar una
gran guerra en otra área del Planeta. Estoy hablando ahora de Colombia, en
Sudamérica. Con los 1,3 millones de dólares de la nueva ayuda militar
presentada bajo el pretexto de la así llamada "guerra contra el
narcotráfico", Washington amenaza con una versión para el siglo XXI de la
Guerra de Vietnam. Otros miembros del Centro de Acción Internacional y yo
mismo nos encontramos en una misión de evaluación viajando a las áreas de
Colombia bajo control de las fuerzas populares insurgentes.
Deseo presentaros aquí el llamamiento
que nosotros elaboramos en 1996 llamando a la prohibición de las armas de
uranio empobrecido, con las esperanza de que podáis incluirlo como parte
de los resultados de vuestra Conferencia.
Muchas gracias
Ramsey Clark
Llamamiento internacional para la
prohibición del uso de armamento con uranio empobrecido.
Las armas de uranio empobrecido
constituyen una inaceptable amenaza contra la vida, una violación de la
legislación internacional y un atentado contra la dignidad humana. A fin
de salvaguardar el futuro de la Humanidad, hacemos un llamamiento
internacional para la prohibición de la investigación, fabricación,
ensayo, transporte, posesión y uso del uranio empobrecido con fines
militares. Asimismo, llamamos al aislamiento y contención de todas las
armas y los desechos de uranio empobrecido, la reclasificación del uranio
empobrecido como una sustancia radiactiva y peligrosa, la limpieza de las
áreas actualmente contaminadas con uranio empobrecido y el desarrollo de
esfuerzos integrales para prevenir la exposición humana así como el
tratamiento médico de aquellos que hayan sido ya expuestos al uranio
empobrecido.
Durante la Guerra del Golfo, municiones
y vehículos fabricados con uranio empobrecido fueron empleados por primera
vez en una acción militar. Iraq y el norte de Kuwait fueron virtualmente
un campo de pruebas del armamento de uranio empobrecido. Más de 940.000
proyectiles de 30 milímetros de uranio empobrecido y "más de 14.000 de
largo alcance fueron empleados en la Operación Tormenta del Desierto",
según el Instituto de Política Ambiental del Ejército de EEUU.
Estas armas fueron empleadas en Iraq sin
preocupación alguna por las consecuencias de su uso sobre la salud y el
medioambiente. Entre 300 y 800 toneladas de partículas y polvo de uranio
empobrecido fueron esparcidas sobre la tierra y las aguas de Kuwait,
Arabia Saudí e Iraq. Como resultado de ello, cientos de miles de personas,
tanto civiles como militares, han sufrido los efectos de la exposición a
armas radiactivas.
De los 697.000 combatientes
estadounidenses que sirvieron en el Golfo, más de 90.000 han señalado
padecer problemas de salud. Los síntomas incluyen disfunciones
respiratorias, renales y hepáticas, pérdida de memoria, dolores de cabeza,
fiebre o baja presión arterial, y se han detectado malformaciones
congénitas entre sus nacidos. El uranio empobrecido es el principal
sospechoso de tales males. Los efectos sobre la población residente en
Iraq son aún mayores. Bajo presión el Pentágono ha sido obligado a
reconocer que existe un Síndrome de la Guerra del Golfo, aunque sigue
negando cualquier asociación con el uranio empobrecido.
Poblaciones residentes cerca de plantas
de fabricación y ensayo de armas de uranio empobrecido, de bases y
arsenales han sido también expuestas a este material radiactivo cuya vida
media en de 4,4 mil millones de años. Armamento de uranio empobrecido ha
sido igualmente desplegado en Bosnia por las tropas de EEUU. La expansiva
toxicidad del uranio empobrecido amenaza la vida por doquier.
Las armas de uranio empobrecido no son
armas convencionales. Son armas altamente tóxicas y radiactivas. Toda le
legislación internacional sobre conflictos ha intentado limitar la
violencia de los contendientes y evitar el uso de armas crueles e
indiscriminadas. Los acuerdos y convenciones internacionales han procurado
proteger a los civiles y a los no combatientes del azote de la guerra y
evitar la destrucción del medio ambiente y de los suministros alimentarios
a fin de salvaguardar la vida sobre la Tierra.
Consecuentemente, las armas de uranio
empobrecido violan la legislación internacional debido a su inherente
crueldad e ilimitados efectos mortíferos. Amenazan a las poblaciones
civiles ahora y durante generaciones futuras. Son precisamente las armas y
su uso que la legislación internacional, incluida la Convención de Ginebra
y sus Protocolos Adicionales de 1977, vienen prohibiendo desde hace más de
un siglo
DECLARACIÓN FINAL DEL SEMINARIO
Los participantes en el Seminario
Internacional Uranio empobrecido: Aspectos Sanitarios, ecológicos, legales
y económicos del empleo de armamento radiactivo convencional, convocado en
Gijón, España, los días 25 y 26 de noviembre del 2000 por el Comité de
Solidaridad con la Causa Árabe, en el marco del Campaña Estatal por el
Levantamiento de las Sanciones a Iraq (CELSI),
Habiendo sido informados del uso masivo,
indiscriminado y premeditado de armamento de Uranio Empobrecido (U.E.)
durante la guerra del golfo en 1991 contra Iraq y sus gravísimas
consecuencias sobre la salud y el medio ambiente, y de su uso de nuevo
contra Yugoslavia en 1999.
Considerando las evidencias de la
asociación entre el empleo de armamento de Uranio Empobrecido en áreas de
experimentación y en las intervenciones contra Iraq y la ex República
Federal Yugoslava y el incremento de afecciones y enfermedades tanto entre
los combatientes como a las poblaciones.
Considerando el articulado de la Sexta
Convención de la Haya y de la Convención de Ginebra y sus dos Protocolos
adicionales relativos a las restricciones del uso de la fuerza en los
conflictos militares y la protección de poblaciones civiles en tiempo de
guerra, de la Carta de Naciones Unidas y la declaración de Derechos
Humanos, de sucesivas resoluciones de la Asamblea General de NNUU así como
del Subcomité para la Prevención de la Discriminación y Protección de las
Minorías, en concreto la 1996/16 del 29 de agosto de 1996.
Considerando las resoluciones elaboradas
con anterioridad sobre esta materia por distintas organizaciones
internacionales, en concreto la del International Action Center de 1996 y
la de la conferencia de Bagdad de mayo de 1999,
EXIGEN:
Que se considere el armamento y el
equipamiento militar fabricado con Uranio Empobrecido como armamento NO
convencional, gravemente peligroso para la salud de las poblaciones y la
conservación del medio ambiente.
Que se considere el uso del armamento
uranio empobrecido como delito de Crímenes de Guerra y contra la
Humanidad, punible en consonancia con la legislación internacional.
La prohibición internacional de la
fabricación, almacenamiento, comercialización, posesión, ensayo y uso de
armamento y de todo tipo de equipamiento militar con Uranio Empobrecido.
La destrucción de todo tipo de armamento
e equipamiento militar fabricado con uranio empobrecido, así como el
almacenamiento seguro de los deshechos de ello derivado, y de las actuales
reservas de uranio empobrecido.
La descontaminación de los territorios
que se han visto afectados por la polución por uranio empobrecido,
incluyendo tanto las áreas próximas a los centros civiles y militares de
tratamiento de uranio empobrecido, de fabricación de armamento con este
material y de su experimentación, así como de los escenarios de combate,
en concreto, los países de las regiones del Golfo y de los Balcanes, muy
particularmente Iraq y la República Federal Yugoslavia.
La plena asistencia sanitaria y técnica
a los países mencionados para atender a los afectados por la contaminación
derivada del uso de este tipo de armamento.
La plena clarificación por parte de los
gobiernos de EEUU, Gran Bretaña y demás miembros de la OTAN sobre el
empleo de este tipo de armamentos. Los gobiernos de estos países son
considerados responsables de las consecuencias directas del uso de este
tipo de armamento y por ello responsables de la limpieza de las áreas
afectadas, estando obligados a proveer plenas compensaciones por todos lo
danos causados en sus agresiones contra Iraq y Yugoslavia.
El inmediato y completo levantamiento de
las sanciones impuestas a Iraq como requisito imprescindible para que el
pueblo y el gobierno de Iraq puedan hacer frente a las graves
consecuencias que el empleo masivo de armamento con uranio empobrecido
durante la intervención de 1991 y las sucesivas agresiones contra este
país diariamente en las llamadas Areas de Exclusión Area.
El compromiso del Secretario General de
NNUU para que tome las medidas apropiadas para que este organismo
internacional aborde de manera inmediata el análisis con detenimiento de
las consecuencias sobre la salud y el medio ambiente del uso del uranio
empobrecido a partir de las evidencias acumuladas en los últimos años y
proceda en consecuencia a su prohibición.
Finalmente, los participantes en este
Seminario desean reiterar su plena solidaridad y apoyo a todas las
personas afectadas por este tipo de armamento en Iraq y Yugoslavia así
como con los veteranos afectados por el denominado Síndrome del Golfo, una
solidaridad que en estos momentos no podemos dejar de hacer extensible al
pueblo palestino.
Gijón, 26 de noviembre de 2000
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