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0505
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José Daniel Fierro
- Tres millones
de vietnamitas
fueron expuestos a la terrible
sustancia
Un grupo vietnamita ha comenzado un juicio en los EE.UU.
contra las compañías responsables por la fabricación del ‘Agente Naranja’,
un producto químico utilizado por el ejército estadounidense durante la
guerra en Vietnam en la década de los 60. Grandes empresas de ese país,
como Dow Chemicals y
Monsanto junto a otra treintena, han
sido demandadas por estar vinculadas al citado 'negocio' cívico-militar.
En el juicio, que se está desarrollando en un tribunal de Nueva York, los
demandantes han afirmado que tres millones de vietnamitas fueron expuestos
a la sustancia química conocida como 'Agente Naranja'. Más de un millón de
estas personas sufren serios problemas de salud debido a dicha exposición.
En su descargo, las compañías han rechazado cualquier posible castigo
alegando ‘obediencia debida’. Según los representantes de las empresas,
simplemente se siguieron las órdenes del gobierno estadounidense. Además
alegan que no existen pruebas contundentes que vinculen los problemas de
salud de los demandantes con su exposición al 'Agente Naranja'.
(Ver:
El Agente Naranja, a 50 años de uno de los mayores
crímenes contra la humanidad)
Dow Chemical, de Vietnam a Bhopal
La verdad es que conociendo las bondades de las grandes multinacionales,
dan ganas de creerles sino fuera por algunos flecos que decoran el
curriculum de la Dow Chemical. El historial es largo, pero para no
aburrir nos ceñiremos únicamente a los hechos más destacados y que mejor
reflejan su espíritu ‘innovador’.
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1972
-
Kim Phuc, la niña que huye de la guerra |

2005 -
Kim Phuc, en la actualidad |
Anticipándose al encargo que poco después le haría el gobierno de los
EE.UU., la Dow Chemical contrató en 1964 a un dermatólogo de la
Universidad de Pensilvania para que hiciera ensayos con dioxina utilizando
a reclusos de la Prisión de Holmesburg, de Filadelfia. Los ensayos se
realizaron sobre 70 internos y sus ‘avances’ serían usados a gran escala
contra la población civil vietnamita.
Entre 1970 y 1971, la factoría de la Dow en Midland, Michigan,
vertió más de 17.000 millones de litros de aguas residuales diariamente al
río Brazos y al golfo de México.
También en 1971, la empresa continuó sus ensayos con presos esta vez para
probar un pesticida tóxico en el organismo humano. El resultado, al
parecer satisfactorio, les valió para conocer un nuevo agente nervioso, el
Chlorpyrifos. Este producto sustituyó al DDT cuando fue prohibido en 1972.
En 1980, un grupo de investigadores descubrieron que 25 trabajadores de
las instalaciones de la empresa de Freeport, Texas, tenían tumores
cerebrales, 24 de los cuales resultaron mortales. Pero la manipulación y
la fabricación de productos altamente peligrosos por parte de los
trabajadores no se detuvo.
En diciembre de 1984, la fábrica de pesticidas de Union Carbide
(filial de Dow Chemical) en Bhopal (India) sufrió una fuga de 27
toneladas de gases letales que mataron en el acto a unas 8.000 personas y
envenenaron a miles. Desde entonces más de 20 mil personas han muerto como
consecuencia de enfermedades relacionadas con la exposición al gas y cada
mes se producen nuevas víctimas. En la actualidad, al menos 150.000
personas padecen problemas de salud relacionados con aquel escape de gas,
tales como cáncer, daños neurológicos, ciclos menstruales caóticos y
enfermedades mentales. Veinte años después la empresa responsable de este
desastre y sus antiguos ejecutivos siguen eludiendo la justicia.
La última heroicidad, es actualmente noticia de portada en Nicaragua.
Miles de campesinos de ese país están afectados por el pesticida
Nemagón, un producto químico que elimina las plagas pero también a los
seres humanos. Sólo entre los trabajadores bananeros, el pesticida ha
acabado con la vida de 849 de ellos en los últimos cuatro años. Dow
Chemical figura entre las compañías demandadas por los agricultores.
Estas empresas, que fabrican, distribuyen y venden productos tóxicos y
cancerígenos, dicen no ser responsables de los daños causados. Se embolsan
los beneficios pero eluden satisfacer a los damnificados (si es que eso
puede ser considerado una compensación justa).
Según los últimos datos, la compañía química Dow Chemical incrementó un
61% su beneficio neto en 2004 y logró un volumen de negocio récord que
alcanzó los 40.161 millones de dólares, un 23% más que el año anterior.
Monsanto especialistas en trámites judiciales
Como la Dow Chemical, Monsanto también suministró al
ejército estadounidense su propia versión del herbicida ‘Agente Naranja’.
Sin embargo, esta variante contenía concentraciones de dioxina mucho más
altas que la producida por su competidora en el ‘negocio’ vietnamita.
Durante la llamada "Revolución Verde" de la agricultura, en los 60 y 70,
Monsanto incrementó temporalmente los rendimientos de las cosechas,
pero hizo a los agricultores de todo el mundo cada vez más dependientes de
costosos productos químicos. Esto provocó inmensos desplazamientos de
gente de sus tierras, y en muchos países ha minado el suelo, el agua y la
base económica que había sostenido a los pueblos durante milenios. Estos
movimientos migratorios han fomentado el crecimiento de la población, la
urbanización y la marginación social, que a su vez han llevado a un nuevo
ciclo de pobreza y hambre.
En los 80, Monsanto fue denunciada por la fabricación del ‘Agente
Naranja’, que no sólo afectó a los combatientes estadounidenses, sino
también a sus propios empleados de la planta de West Virgina. El juicio,
en el que se condenó a Monsanto a 16 millones de dólares, reveló
que muchos de los productos de la empresa, desde herbicidas domésticos
hasta el germicida Santophen, estaban conscientemente contaminados
con dioxinas. Según se publicó entonces, a los directivos de Monsanto
"simplemente no les importaban la salud y seguridad de sus
trabajadores, en vez de intentar hacer las cosas más seguras, confiaron en
la intimidación y amenazaron con despidos para mantener a sus empleados
trabajando".
En 1986, la multinacional fue condenada a pagar 108 millones de dólares
por su responsabilidad en la muerte por leucemia de un empleado en Texas.
En 1991, tuvo que pagar una multa de 1 millón de dólares, impuesta por el
Fiscal General de Massachussets, por el caso de un escape de 756 mil
litros de ácido. Por las mismas fechas hizo frente a 39 millones de
dólares en Houston, Texas, por depositar elementos químicos peligrosos en
fosas no protegidas.
En 1995, Monsanto era la quinta empresa de los EE.UU en el
Inventario de Residuos Tóxicos, habiendo descargado cerca de 17 mil
toneladas de productos tóxicos en el aire, tierra, agua y subsuelo.
Una de las ‘virtudes’ de esta empresa es la de inventar productos que
enseguida se comprueba son cancerígenos. Y no sólo en lo que hace
referencia a sus herbicidas y productos modificados genéticamente, también
sus productos farmacéuticos cuentan con un pésimo historial.
Uno de sus fármacos estrella es el Searle, edulcorante artificial
aspártamo. Según varios estudios el aspártamo puede inducir tumores
cerebrales y asocian esta sustancia al fuerte incremento de cánceres
cerebrales justo después que se pusiera a la venta el producto.
Pero si algo caracteriza a Monsanto es la capacidad que tiene para
minimizar sus acciones mediante campañas publicitarias que laven su
imagen. En Gran Bretaña invirtió 1 millón de libras en una campaña de
marketing patrocinando una exposición sobre Biodiversidad con la más
avanzada tecnología. En el Museo Americano de Historia Natural en Nueva
York, y en muchos otros, están intentando aparecer como una empresa
concienciada, ‘verde’, y más progresistas incluso que sus oponentes.
También con el lenguaje está haciendo un esfuerzo de purificación.
Roundup no es un herbicida, es una herramienta para minimizar la
labranza y disminuir la erosión del suelo; las cosechas genéticamente
modificadas no son una fuente de beneficios, son la solución para resolver
el inexorable problema del crecimiento de la población; la biotecnología
no es reducir todo lo vivo al rango de mercancía, es fomentar la
sustitución de productos manufacturados por una vasta gama de productos
especializados hechos a medida.
Otro medida adoptada es la de captar políticos de alto nivel que ayuden en
la gestión empresarial. En mayo de 1997, Mickey Kantor, asesor de la
campaña electoral de Bill Clinton en 1992 y Representante Comercial de los
EE.UU durante el primer mandato, fue elegido como miembro del Consejo de
Dirección de Monsanto. Marcia Hale, antigua asistente personal del
mismo presidente, ha trabajado como relaciones públicas de Monsanto
en Gran Bretaña. En Indonesia la empresa sobornó a 140 funcionarios para
conseguir que se aprobara una ley que le beneficiara. Razón por la que fue
juzgada y condenada en ese país.
Pero por si todo ello no basta, la compañía intenta intimidar a sus
críticos con denuncias y suprimir los juicios negativos en los medios.
Monsanto cuenta con 75 empleados y un presupuesto anual de 10 millones
dólares dedicados en exclusiva a investigar y perseguir a los
agricultores.
No todo está perdido
Pese a todo, en 1984 un grupo de veteranos de la guerra de Vietnam
demandaron a varias compañías por el uso del ‘Agente Naranja’, y
obtuvieron su condena y la suma de 180 millones de dólares en concepto de
daños a la salud por los efectos adversos de la exposición al químico.
De ser exitoso el juicio que se sigue en Nueva York, los vietnamitas
podrían contar con miles de millones de dólares que serían
utilizados, según se ha podido saber, en políticas ambientales y
compensación a las víctimas de aquel genocidio -
BBC
Más información:
Monsanto: una historia manchada
http://www.zmag.org/Spanish/9911mons.htm
Veinte cosas que hay que saber sobre Dow Chemical
http://www.ambiental.net/noticias/contaminacion/BhopalVeinteAnos.htm
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