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Las huellas de
Monsanto
y Dow
Chemicals permanecen
en Vietnam. Xuan
Minh, el niño de la
foto tiene tres
años
de edad. |
050710 -
Hugh Warwick
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"La paz es la única batalla digna de emprenderse"
- Albert Camus
Monsanto ha
estado muy implicada y ha sido el mayor beneficiario económico de uno de
los escándalos más importantes de nuestra era.
Monsanto fue uno de los principales suministradores de los 76
millones de litros de
herbicida con que se roció Vietnam desde 1961 a 1972. Bajo el proyecto
militar cuyo código secreto era Operación Ranch Hand, las Fuerzas Aéreas
estadounidenses fumigaron alrededor de 2,5 millones de hectáreas de los
bosques del sur de Vietnam y de los campos de cultivo para acabar con las
cosechas. Cuando no se aplicaba a los cultivos, el herbicida se utilizaba
para abrir grandes pasillos en la jungla, impidiendo cualquier escondite
al enemigo, especialmente a lo largo de las vías de comunicación, para
dificultar las emboscadas.
(Ver:
El Agente Naranja, a 50 años de uno de los mayores
crímenes contra la humanidad)
El defoliante más utilizado fue el Agente Naranja, del
que se utilizaron al menos unos 44 millones de litros. El Agente Naranja
es una mezcla al 50% de dos herbicidas con grupos fenoxi: el 2.4-D (ácido
2,4-diclorodifenoxiacético) y el 2,4,5-T (ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético).
Estos productos químicos eran muy utilizados en el sector agrícola de
EE.UU. Su nombre viene del color de los bidones utilizados por el ejército
(había un código de colores para identificar el espectro de diferentes
productos químicos utilizados como defoliantes, que incluía a los Agentes
Blanco, Azul y Rosa). Desgraciadamente, debido a la prisa por satisfacer
la demanda de Agente Naranja por parte del ejército de los EE.UU., el
producto se contaminó durante el proceso de producción.
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Estados Unidos roció sobre Vietnam 76 millones de litros de herbicida (defoliante
"Agente Naranja") entre 1961 y 1972
Algunos cálculos sitúan ahora en más de 500.000 el número de niños nacidos
en Vietnam desde los años 60 con deformidades relacionadas con las
dioxinas
El que una compañía como Monsanto, que
ahora se erige en salvadora de un mundo hambriento, se haya beneficiado
de esta brutal desgracia es una triste realidad.
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La TCDD (la 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-para-dioxina) es
un inevitable e indeseable subproducto de la fabricación del 2,4,5-T. En
uso comercial, el TCDD estaba presente en el herbicida en concentraciones
muy inferiores, 0,05 partes por millón (ppm), mientras que en los lotes de
herbicida enviados a Vietnam llegaba a alcanzar las 50 ppm. Como
consecuencia la contaminación por dioxinas debida al Agente Naranja fue
1.000 veces superior que la que ocasionaban los herbicidas agrícolas. Se
estima que la TCDD es la más tóxica de las dioxinas, una familia de
compuestos químicos que ha sido descrita como el grupo de «las sustancias
más tóxicas para los humanos que se conocen 1,2».
El legado dejado por el Agente Naranja es mucho más
grave que el simple daño a los ecosistemas. Sus consecuencias van más allá
de los bosques del Sudeste Asiático. Han seguido al personal
norteamericano hasta sus casas. A pesar de las numerosas conjeturas de las
industrias químicas, un informe científico independiente concluyó que
existe una relación muy estrecha entre la exposición al Agente Naranja y
graves enfermedades como varios tipos de cáncer, afecciones cutáneas (cloroacné)
y trastornos hepáticos3.
Los casos de norteamericanos afectados recibieron una
gran atención de la opinión pública, pero tengamos en cuenta que los
norteamericanos raramente prestaban servicio en Vietnam durante más de un
año. Sin embargo para aquellos cuyos hogares fueron envenenados
reiteradamente no hubo escapatoria. Algunas estimaciones elevan a 500.000
la cifra de niños nacidos en Vietnam desde los 60 con deformidades
relacionadas con las dioxinas.
Probablemente, el más horrible legado del herbicida
contaminado se encuentra en un cuarto cerrado del Hospital Tu Du de
Obstetricia y Ginecología de Saigón. Las paredes están cubiertas de
estanterías repletas de frascos con formol donde se conservan fetos
procedentes de nacimientos y abortos. Sólo son una muestra del horror que
sufrió Vietnam, pues durante mucho tiempo el hospital no pudo proveerse de
frascos y formol suficientes para guardar todas las muestras. Entre ellas
hay cuerpos unidos de dos en dos y de tres en tres, rostros cubiertos con
crecimientos cancerosos y terribles deformidades4.
Sería, pues, de esperar que, cuando los veteranos de la
guerra del Vietnam empezaran a sucumbir a un amplio espectro de
enfermedades, las compañías responsables de la contaminación ofrecieran
alguna clase de compensación. Sin embargo, compañías como Monsanto y Dow
Chemicals se implicaron en una prolongada campaña para desacreditar la
evidencia científica que probaba la toxicidad de las dioxinas. Se abrió un
proceso judicial contra las siete compañías involucradas (Monsanto, Dow
Chemical, Uniroyal, Hercules, Diamond Shamrock, Thompson Chemical y TH
Agriculture) y fueron condenadas en mayo de 1984 al pago de 180 millones
de dolares a las víctimas expuestas al herbicida y a sus familias, pero
las compañías continuaron negando que el Agente Naranja fuera responsable
de los problemas de salud5.
El argumento de las industrias químicas se basaba en el
hecho de que las distintas especies de seres vivos reaccionan de forma
diferente ante el contaminante y que hay impedimentos obvios a la
experimentación con humanos. De los pocos estudios que hay sobre la
exposición de humanos a las dioxinas, algunos no permitían establecer una
relación con el aumento de riesgo de sufrir cáncer. Los más llamativos son
dos estudios patrocinados por Monsanto sobre trabajadores accidentalmente
expuestos a las dioxinas6.
Por estudios como estos, los veteranos hubieron de
conformarse con las bajas compensaciones por las «molestias» sufridas.
Cuando más tarde se obtuvieron evidencias de que las dioxinas eran
carcinogénicas ya era demasiado tarde pues los tribunales habían dado el
caso por cerrado para nuevos procesos7.
Algunos cálculos sitúan ahora en más de 500.000 el
número de niños nacidos en Vietnam desde los años 60 con deformidades
relacionadas con las dioxinas.
Sin embargo, la Doctora Cate Jenkins, una química de la
EPA (Environmental Protection Agency) de los EE.UU. denunció en 1990 que
había evidencias de que los estudios realizados por Monsanto se habían
realizado fraudulentamente. Jenkins reclamó que se realizara una
investigación científica, pero su solicitud fue ignorada, por lo que la
EPA hubo de emprender un proceso criminal de Monsanto. El gigante de las
empresas químicas presionó fuertemente: el proceso duró mas de dos años y
terminó por volverse en contra de quien dio la alarma: la Doctora Jenkins.
Mientras el caso criminal fue silenciosamente archivado, la campaña de
acoso contra Jenkins sólo fue contestada por la Secretary of Labor.
Pero, a pesar de los esfuerzos de Monsanto, la realidad
de los riesgos asociados a las dioxinas son ya evidentes. De hecho los
informes recientes de la EPA afirman que existen pruebas convincentes de
que las dioxinas son cancerígenas. La Organización Mundial de la Salud ha
reducido drásticamente la dosis límite por ingestión entre un 60 y un 90%
de su anterior valor. Esto supone que muchos consumidores ya habrán
ingerido bastante más de lo que ahora es el nuevo límite. Un grupo de
expertos destacó que «ya pueden estar produciéndose efectos leves sobre la
población para los niveles de fondo actuales... se debería realizar
esfuerzos para reducir la exposición al mínimo posible8».
Es pues razonable preguntarse, ¿manipuló deliberadamente Monsanto sus
estudios para reducir su responsabilidad legal con los veteranos del
Vietnam?9.
La absurda guerra de Vietnam arruinó la vida de
muchísima gente. El que una compañía como Monsanto, que ahora se erige en
salvadora de un mundo hambriento, se haya beneficiado de esta brutal
desgracia es una triste realidad. Es una lamentable desgracia que Monsanto
siga eludiendo su responsabilidad para con las víctimas de este conflicto,
tanto norteamericanos como vietnamitas.
Hugh Warwick es periodista
y editor de Splice, revista del Genetics Forum.
Referencias:
1Roberts, L.
«Dioxin Risks Revisited», Science, 8 February, 1991, páginas 624-6.
2Beder, S. Global Spin: The Corporate
Assault on Environmentalism, Green Books, 1997.
3Rachel's Environment & Health Weekly,
número 212, December 19, 1990.
4Cury,C.B. «Residual Dioxin in
Vietnam», Vietnam Generation Journal, 92, volumen 4, número9 3-4.
5Op. Cit.
2.
6Sanjour,W., 1996. «The Monsanto
Investigation», Annals of the EPA: Part 4.
7Ibid.
8ENDS Report 281- June 1998.
9Op. Cit.
6.
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