2.
Los Contendientes.
Durante la Guerra Civil no quedaron delimitadas
las líneas entre los Estados que se separaron y los que
permanecieron en la Unión. La mayoría de la gente se unió con los
suyos, los más cercanos. El ejército de los Estados Unidos estaba
divido, había oficiales del Sur que comprendieron que debían
defender lo suyo, mientras que otros comprendieron que la Unión era
la Sagrada causa de un Estado republicano y democrático. Es
llamativo el caso de Robert E Lee, abominaba de la esclavitud y
cuestionaba los derechos de secesión, pero al ofrecerle el mando en
las filas de la Unión lo rechazó, pues según él “no podía
levantar su espada contra la tierra que lo vio nacer”. La mujer
de Lincoln perdió tres parientes de las filas de la Confederación,
la mujer de Davis tenía familia en las armas de la Unión. Estos
casos se dieron en cada casa de los Estados Unidos, fue
verdaderamente una guerra de hermanos divididos. Hay que señalar que
una de las curiosidades del conflicto, era la confraternización
entre contendientes antes de una batalla. Solía ser común tener un
familiar o amigo del otro lado.
La guerra se planteaba de la siguiente
forma. El Norte para restablecer la Unión debería conquistar el Sur,
debía conquistar un territorio tan amplio como Europa occidental, de
ahí que la Guerra tomara aires de Cruzada según la propaganda del
Norte. Además fue Cruzada pues el conflicto no podía acabar con la
una salida negociada pues sino esto hubiera supuesto una victoria
del Sur, había que acabar con cualquier resto del Gobierno
Confederado y de su Ejército. Por tanto para la Confederación debía
de defenderse. La Confederación territorialmente era grande, estaba
mal dotada de carreteras. El Norte tendría que mantener largas
líneas de comunicación, avanzadas en territorio enemigo. La invasión
del Norte por parte de la Confederación era
imposible, esto explica que su máxima pretensión era el
reconocimiento de la misma en las esferas internacionales (sobre
todo europeas) y la entrada del viejo continente en la guerra, lo
que alargaría el conflicto hasta dejar exhausto a la Unión. La Unión
conociendo que los recursos industriales del Sur dependían de ella y
de Europa, resolvió a la puesta en marcha del bloqueo para ver
cuanto tiempo podía resistir. A pesar del bloqueo el Sur poseía
importantes puertos y brazos de mar, que lo dificultaba, de ahí que
la guerra durara cuatro años. El Sur creía posible mediante una
guerra defensiva legitimarse como Estado, ¿acaso no lo hicieron 13
colonias frente al poderoso Imperio Británico?
Al estallar la Guerra, había menos de 200.000
fusiles en manos confederadas, además el resto de maquinaria de
Guerra procedía del saqueo de los fuertes militares federales. Pero
en el Sur apenas existía una fabrica capaz de crear y sustituir
nuevo material para la guerra. El 97% de las industrias
armentísticas se encontraban en el Norte. El Norte era superior en
hombres, dinero, ferrocarriles, potencial industrial y militar, de
este modo los Estados Confederados debían contar con los 4 puertos
libres del bloqueo para suministrarse de material bélico.
La defensa del Sur, se centro en dos puntos
básicos: en Tennessee, por el Oeste, pues era vital para las líneas
férreas del Sur (Chattanooga – Atlanta – Savannah) y la defensa de
la capital Richmond, que desde finales de mayo se había trasladado
de Montgomery (Alabama) a la Capital de Virginia. Esta táctica
ofensivo defensiva salvaguardaría al Sur, desgastando al Norte.
Los confederados también tenían sus diferencias en torno a qué
estrategia aplicar. Davis era partidario de una guerra defensiva
prolongada que desgastara al norte, mientras que parte de sus
asesores recomendaban una rápida ofensiva que impidiera al norte
movilizar su superior contingente humano y bienes materiales,
conscientes de que cuanto más se prolongara la guerra, menos
oportunidades tenía el Sur de ganarla.
Otro problema que se planteaba en el Sur estaba
precisamente en su génesis, pues se había constituido como
Confederación, tomaba como norma el derecho de cada Estado. La
Confederación del Sur por tanto adolecía de demasiado localismo.
Existía un nacionalismo del Sur, pero más como forma de vida que
como creación Estatal. Jefferson Davis por tanto se vio prisionero
de su propia política según la cual cada Estado disponía el derecho
a dirigir su propio destino, política incapaz de conseguir un
esfuerzo común. Lincoln en cambio dirigió su esfuerzo a mantener la
Unión, no sólo conseguir que los secesionados volvieran, sino en
mantener a los restantes unidos en la causa común de la Guerra. Esto
explicará los poderes extraordinarios que toma tras el inicio del
conflicto (Como la suspensión del sacrosanto derecho de Habeas
Corpus, instituido en Inglaterra tras la “gloriosa” Revolución
de 1689) con el fin de mantener a los estados fronterizos dentro de
la Unión. Durante 1861 el Norte obtuvo algunos éxitos clave para
asegurar los estados fronterizos de Maryland, Delaware, Kentucky y
Missouri, donde prevalecía el sentimiento unionista, si bien los
secesionistas eran también bastante fuertes. La importancia de
Maryland radicaba en su proximidad a Washington y en la ubicación de
Baltimore como punto de enlace del ferrocarril con el Medio Oeste.
Kentucky y Missouri eran importantes para la estrategia bélica del
norte porque controlaban los puntos de aproximación a los valles de
los ríos Mississippi, Tennessee y Cumberland, por los cuales las
fuerzas de la Unión podían introducir la contienda en el corazón
mismo de la Confederación.
Los soldados del Sur, campesinos en su mayoría,
optaron por la guerra de guerrillas al igual que en la Guerra de
Independencia lo hicieron sus abuelos, además estos soldados
contaban con la ventaja de luchar sobre su terreno. Los sureños
estaban luchando por todo lo que los hombres amaban: libertad y
autogobierno, hogar y casa. La derrota sería para ellos el fin de su
modelo de vida. Un dato curioso de los soldados Confederados, era su
falta de disciplina y la frecuente deserción que se producía en sus
filas. Era más bien el soldado-granjero-guerrillero, pues después de
visitar su hogar volvía a filas. Sin duda este hecho motivaría el
retraso en los planes de algunos generales del Sur. Los soldados del
Norte luchaban sólo por mantener el supremo
ideal de la Unión, para muchos de ellos, la lucha contra la
esclavitud era un ideal secundario; Cuando la guerra se dilató en el
tiempo la Unión tuvo que contar con los inmigrantes recién llegados
(algunas unidades estaban constituidas enteramente por alemanes o
irlandeses), y vieron en la Guerra una forma de ganar dinero e
insertarse rápidamente en la sociedad del nuevo mundo, pero no sólo
la soldadesca también parte de la oficialidad. Como eran inexpertos
en su mayoría, éstos recibieron una férrea disciplina táctica,
buscaban la lucha a la Europea, en grandes campos abiertos. Los dos
ejércitos eran similares en cuanto a capacidad combativa. Si los
confederados ganaron más batallas, se debió a la superioridad de sus
mandos, al factor táctico. Pero el Norte ganó la guerra, lo que se
debió al factor estratégico. En resumen, el Sur, aunque menos
militar, era más combativo y estaba libre de minucias; por lo tanto,
el soldado confederado se adaptaba mejor a las condiciones
variables, mientras que el federal trataba de superar las
dificultades ciñéndose a la instrucción.
La Confederación disfrutó de cierta ventaja al desarrollar
operaciones defensivas en terreno conocido. Por contra, el norte
necesitaba atacar enfrente abierto y soportar enormes gastos en
comunicaciones y suministros, por lo que todo presagiaba que su
estrategia exigía una marcha directa por tierra sobre Richmond (en
Virginia) la capital de la Confederación, para poner un rápido final
a la guerra.
En la
preparación de la Guerra el Sur contaba con ventajas, pues la mayor
parte de la oficialidad del ejercito de Estados Unidos era
procedente del sur, tan sólo Windfield Scott, George Thomas y Davis
G. Farragut se mantuvieron fieles a la Unión. La épica de la guerra
siempre recordará a Lee, los dos Johnston, Beauregard, “JEB” Stuart,
A. P. Hill “Stonewall” Jackson y D. H.
Hill como los grandes generales del Sur. El norte sólo pudo sacar a
U. S. Grant, Sherman y Sheridan y ya al final de la guerra.
Al principio
ambos contendientes debieron contar con voluntarios, pues como en
todas las guerras se piensa que sólo es cosa de pocos meses. Los
voluntarios en el Norte se organizaban sobre la base de milicias
estatales. Otro sistema era que un individuo se comprometía a cambio
del mando a crear una unidad de voluntarios, un regimiento, una vez
formado y equipado se le enviaba a un campo de preparación quedando
tal regimiento bajo la dirección del Ejercito federal. La
Confederación contó con un sistema similar de voluntarios. El
problema del Sur era el excesivo número de oficiales sobre el de los
soldados. Al año de la guerra se tuvo que recurrir al
reclutamiento. El Sur que pidió voluntarios para un año,
temió la desbandada de sus tropas, así que emitió la ley de
reclutamiento del 14 de abril de 1862. La Unión esperó a 1863, pero
la ley de Conscripción de los Estados Unidos que movilizaba hombres
entre los 20 y 45, fue más corrupta. Por esta ley cada Estado tenía
una cuota de soldados que debía integrarse a filas, si un Estado (en
concreto distritos) cumplía su cuota con voluntarios, no había
entonces que recurrir al reclutamiento forzoso. Para evitarlo, los
estados, distritos y ayuntamientos recaudaron fondos para inducir a
los voluntarios a alistarse con la promesa de una recompensa
generosa. Sin embargo, esta practica dio origen a los salta
recompensas, hombres que se alistaban, desertaban y se volvían a
alistar en otro distrito bajo otro nombre. Cada vez que se imponía
un reclutamiento, los jóvenes ricos podían librarse pagando, o
proclamar su inmunidad para el resto de la guerra proporcionando un
sustituto que luchará por él. Estas medidas causaron graves
disturbios en algunos Estados, sobre todo en Nueva York (13 de Julio
de 1863)
Simultáneamente al decreto de bloqueo
(19 de Abril de 1861) convocó el aislamiento de 75.000 voluntarios
por tres meses, en contra de la opinión del Comandante Militar de la
Unión Windfield Scott, pues según él debía convocar a 300.000 por un
espacio de dos a tres años. Lincoln desconocía la capacidad del Sur
y pensaba que la Guerra apenas duraría una batalla. Además el
Presidente tampoco evaluó su estrategia denominada “Plan Anaconda”
que consistía en conquistar Nueva Orleáns por medio de una
expedición naval y militar conjunta así como bloquear todos los
puertos del Sur; y segundo, formar dos grandes ejércitos, uno de los
cuales descendería el Mississippi, dejando a los Estados
Confederados occidentales aislados de los orientales, mientras que
el otro amenazaba Richmond, conteniendo así al grueso de las fuerzas
confederadas de Virginia.
3. El Conflicto.
La campaña peninsular
Desde que comenzó la guerra, Washington
fue ocupada por 35 mil voluntarios de la Unión. Periódicos y
Congresistas estaban deseosos de entrar en acción y acabar de una
vez con todas con la rebelión. Pronto Lincoln dio ordenes a sus
generales de lograr hacer efectiva la consigna de esos días “A
Richmond”, en contra de la opinión del Estado Mayor de la Unión
que consideraba a estas tropas poco preparadas.
En mayo de 1861 las tropas de la Unión,
al mando del general Irwin McDowell, avanzaron sobre Virginia y se
dirigieron hacia Manassas, base del principal ejército confederado
de Beauregard. Estaban mal preparadas las tropas de ambos bandos,
tenían sus respectivos oficiales tan poca costumbre de mandar a
tantos soldados, eran tan semejantes las banderas, y tan variados
los uniformes en un mismo ejército (Azul, el verde de los Tiradores
de Precisión, el rojo de los Zuavos de Nueva York) que se produjo
una confusión terrible. La batalla inicialmente del lado de la
Unión, pronto se estrelló contra las tropas del mítico
“Stonewall” Jackson siendo derrotadas por éste el 21 de julio en
la primera batalla de Bull Run. La derrota de la Unión vuelve a
amenazar la integridad de la Capital. Después de esta batalla,
Lincoln sustituyó a McDowell por el general George B. McClellan como
comandante del recién creado Ejército del Potomac, procediendo éste
a su inmediata reorganización.
El teatro naval de la guerra se centra
en el bloqueo. Al principio de la guerra el aislamiento del Sur no
fue efectivo, habrá que esperar hasta 1863. Uno de los mitos de la
guerra civil es el enfrentamiento entre el Merrimac y el
Monitor, era la primera vez en la Historia en que dos barcos
metálicos se enfrentaban entre sí.
Con el Ejército del Potomac
reorganizado, McClellan avanzó en la primavera de 1862 hacia la
península situada entre los ríos James y York con la intención de
marchar sobre Richmond. En la batalla de Fair Oaks y Seven Pines
(31 de mayo-1 de junio) se repelió un ataque confederado y se eligió
a Lee, como comandante del Ejército del Norte de Virginia, para
sustituir a Joseph E. Johnston que había resultado herido. En junio
el ejército de McClellan se aproximó a Richmond. Mientras tanto, el
general “Stonewall” Jackson hizo avanzar su ejército
confederado hasta el valle de Shenandoah y cruzó el Potomac, por lo
que el gobierno negó a McClellan los refuerzos que él creía
necesarios para atacar Richmond. La estrategia de Lee se sustentaba
en la base de la inferioridad numérica de los hombres del Sur, con
lo cual sus movimientos de flanco con Longstreet y “Stonewall”
Jackson a modo de maniobras de distracción, motivaban que el Norte
pocas veces pudiera contar con la superioridad numérica necesaria,
así siempre rechazaba cualquier avance hacia Richmond. Con la
intención de sacar el máximo provecho de la excesiva cautela de
McClellan, Lee, con los refuerzos de los hombres de Jackson, se
enfrentó a las fuerzas de la Unión formadas cerca de Richmond en la
batalla de los Siete Días (25 de junio-1 de julio), que tuvo
un resultado indeciso, si bien expulso a los hombres de McClellan
del cerco sobre la capital del Sur. No obstante, McClellan ordenó la
retirada al río James, concluyendo así tristemente su campaña
peninsular. Decepcionado por la excesiva precaución de McClellan,
Lincoln nombró general en jefe al general de división Henry Wager
Halleck, que había obtenido algunas victorias recientes en el oeste.
McClellan conservó el mando del Ejército del Potomac, pero Lincoln
trajo del oeste al general John Pope para que encabezara al nuevo
Ejército de Virginia, formado principalmente por tropas que habían
sido retenidas en el norte de Virginia para controlar a Jackson, el
cual campaba a sus anchas por el Valle del Shenandoah.
El 30 de agosto, en la segunda batalla
de Bull Run, las fuerzas confederadas de Lee, Jackson y el general
James Longstreet hicieron replegarse a las tropas de la Unión hasta
Washington, donde Pope fue relevado de su cargo. Tras esta victoria,
Lee sorprendió al norte invadiendo Maryland con 50.000 hombres. Con
esta atrevida maniobra esperaba obtener el reconocimiento extranjero
de la Confederación. Ésta fue una de las crisis más agudas de la
Unión. En el Oeste, una ofensiva de los confederados estaba anulando
la labor de Grant; de triunfar, Kentucky
quedaría seguro para la Confederación, y a ello podía seguir una
invasión de Ohio por los sureños. Lee esperaba ganar Maryland para
la Confederación, lograr esto suponía cortar a Washington de su
conexión con el Norte, y poner al Ejercito de Virginia sobre la
Capital, Filadelfia o Baltimore, así hubiera logrado la
independencia del Sur. McClellan detuvo el avance de Lee en la
batalla de Antietam, gracias ha descubrir los planes de Lee,
pero por no perseguirle en su retirada, Lincoln le relevó del cargo.
La opinión pública del Norte no estaba tan agradecida a McClellan
después de tantas dilaciones al decidirse por atacar a Lee.
McClellan siempre que le insinuaban el ataque, respondía con la
necesidad de más tropas y abastos, alegando que en el Ejercito de
Virginia existía paridad numérica con el del Potomac. Esto motivó
que fue relavado y sustituido por Burnside. Aquí la historiografía
ha abierto un curioso debate. La vertiente política del asunto es
que McClellan era demócrata y trataba de lograr una salida negociada
al conflicto, de ahí su escaso interés en perseguir a las tropas de
Lee. La vertiente militar es que McClellan no podía seguir al
Ejército del Norte de Virginia pues de esta forma dejaría libre al
Sur en su camino a Washington, dado que Lee siempre daba muestras de
adelantarse a los movimientos del enemigo.
No se le podrá negar tampoco a “Little Mac” su labor de organización
y preparación de las tropas del Potomac, hasta entonces netamente
novatas y poco instruidas. De todas formas esta “victoria” motivo
que Lincoln se decidiera por abalar con su firma el acta de
Emancipación de los esclavos.
A finales de 1862 el Ejército del
Potomac reanudó su ofensiva contra Richmond, esta vez bajo las
órdenes del general Ambroise E. Burnside, sufriendo una grave
derrota en los alrededores de Fredericksburg, en Virginia, por lo
que Burnside también fue destituido.
Las victorias de la Unión
en el Oeste.
Mientras en el este la situación estaba
en punto muerto, las operaciones militares de la Unión en el oeste
tuvieron más éxito. El objetivo en este frente era controlar el
valle del Mississippi para dividir en dos el territorio de la
Confederación. A comienzos de 1862, Grant, con el apoyo de una flota
de buques acorazados, consiguió capturar Fort Henry y Fort Donelson
con lo que tenía vía libre para dominar el Mississippi. Mientras
tanto, al oeste del río, las tropas de la Unión derrotaban a los
confederados en Pea Ridge, Arkansas (6-8 de marzo), consolidando el
control de la Unión sobre el Missouri. El ejército confederado del
norte de Tennessee se retiró hacia el Mississippi para intentar
establecer una nueva línea de defensa, pero Grant detuvo su avance
en la batalla de Siloh (6-7 de Abril de 1862) A principios de
junio las fuerzas de la Unión habían invadido casi todo el este y el
oeste de Tennessee y controlaban el sur del Mississippi hasta
Memphis.
En una estrategia coordinada, las
fuerzas de la Unión también avanzaron al norte del Mississippi. En
abril, un escuadrón naval comandado por el capitán David Glasgow
Farragut penetró en las defensas confederadas de la desembocadura
del Mississippi y forzó la rendición de Nueva Orleans, el principal
puerto de la Confederación. Durante los últimos meses de 1862, Grant
consolidó su posición a lo largo del Mississippi. Buell, que había
recibido órdenes de desplazarse a Chattanooga (Tennessee) se
enfrentó a las fuerzas confederadas mandadas por el general Braxton
Bragg. En diciembre, el general William S. Rosencrans, que había
sustituido a Buell, se enfrentó a las tropas de Bragg en la
batalla de Murfreesboro (Tennessee) obligándoles a retirarse.
Entretanto, Grant se preparó para el asalto a Vicksburg
(Mississippi), la última fortaleza de los confederados en el oeste.
El punto de inflexión de
la Guerra.
Cuando retomó el mando del Ejército del
Potomac, el general Joseph Hooker, más decido, prometió invertir la
larga serie de derrotas de la Unión en el este. En abril, con un
ejército de 130.000 hombres, se preparó para atacar a Lee en
Fredericksburg, pero su dubitativa ofensiva tuvo como consecuencia
la derrota de sus tropas en la batalla de Chancellorsville
(Virginia), frente a las fuerzas combinadas de Lee y Jackson,
muriendo este último en el curso de la misma, a manos de sus propios
hombres.
Animado por la victoria, Lee tomó la
iniciativa y trasladó su ejército al norte, Pennsylvania, cortando
de esta forma las líneas de comunicación de Washington con el resto
de la Unión, con la intención de inducir a la Lincoln a negociar la
paz. En junio, un ejército confederado de 75.000 hombres marchó
sobre el valle de Shenandoah y entró en el sur de Pennsylvania. El
Ejército del Potomac (unos 85.000 hombres), mandado ahora por el
general George Meade, se dispuso a detener el avance de Lee. Estos
dos enormes ejércitos se enfrentaron en la batalla de Gettysburg
(1-3 de Julio de 1863), Pennsylvania, en la que Lee, tras ser
derrotado perdió una buena parte de su ejército en un ataque
fallido.
En el frente occidental, en abril de
1863, Grant preparó sus fuerzas en un nuevo esfuerzo para tomar
Vicksburg. Finalmente, y tras un largo asedio, el 4 de julio, el día
después de la derrota de Lee en Gettysburg, la guarnición
confederada se rindió. El ejército de la Unión había cumplido su
objetivo en el oeste: al dividir a la Confederación en dos partes.
Con el Mississippi en su poder, el alto
mando de la Unión decidió expulsar a los confederados del este de
Tennessee, Alabama y Georgia. En el otoño de 1863, Rosencrans y su
Ejército del Cumberland, compuesto por 55.000 hombres tomaron
Chattanooga, aunque posteriormente fueron derrotados por el ejército
confederado de Bragg en la batalla de Chickamauga (19-20 de
septiembre) Grant, ahora con el mando absoluto de las fuerzas de la
Unión en el oeste, sustituyó a Rosencrans por George H. Thomas y se
dirigió a Chattanooga con parte de su Ejército del Tennessee. En la
batalla de Chattanooga, que duró tres días (23-25 de
noviembre), las fuerzas de la Unión dislocaron las defensas
confederadas y las obligaron a una retirada caótica.
Hacia finales de 1863 la guerra se
había puesto a favor de la Unión. Tras su derrota en Gettysburg, Lee
fue incapaz de mantener ninguna operación defensiva más en el norte.
El ejército de la Unión en el oeste había dividido a la
Confederación y su victoria en Chattanooga hizo posible extender la
guerra a Alabama y Georgia.
Hacia la victoria de la
Unión.
Confiando en que finalmente había
encontrado a la persona adecuada, a principios de 1864 Lincoln
nombró a Grant comandante en jefe de todas las fuerzas de la Unión y
éste diseñó una estrategia para asestar un golpe definitivo a la
Confederación. El Ejército del Potomac, dirigido por Grant y Meade,
se enfrentaría a Lee en el norte de Virginia y avanzaría hacia
Richmond. Un ejército mandado por Sherman marcharía hacia el sur
desde Chattanooga para adentrarse en Georgia y tomar Atlanta. Un
tercer ejército a las órdenes del general Philip Sheridan, operaría
en el valle Shenandoah y privaría a las fuerzas de Lee de los
víveres de esa región.
A finales de marzo se puso en marcha el
Ejército del Potomac, formado por 115.000 hombres. Tras sucesivos
enfrentamientos con las tropas confederadas de Lee en Wilderness,
Spotsilvania Courthouse y Cold Harbor, Grant decidió cortar la línea
de suministros de Richmond tomando Petersburg, ciudad a la que puso
sitio el 20 de junio. Esta serie de batallas habían costado a la
Unión la perdida de una gran cantidad de hombres. Cualquier general
hubiera sido sustituido, pero Lincoln ya tenía por fin un general
capaz y decidido y no lo iba a soltar fácilmente. La guerra en
Virginia acabó siendo una auténtica guerra de trincheras, obligando
al posicionamiento de los frentes, sobre todo durante el
asedio de Petersburg. ¿Por qué esta espera? Grant conocía la
superioridad táctica de Lee, de ahí que desgastando a su oponente,
él lograría la victoria. Además obligaba a Davis a sostener en
recursos a Lee, dejando sin ellos a Joseph Johnston, lo cual
significaría dejar libre a Sherman para llegar al mar.
Por su parte, y cumpliendo lo previsto
en el plan de Grant, Sheridan ocupó el valle de Shenandoah, y
Sherman tomó Atlanta; compensando el estancamiento de la situación
en Virginia y contribuyendo a asegurar la reelección de Lincoln como
presidente de la Unión en noviembre.
El intento de reconquista de Atlanta
llevado a cabo por el ejército confederado a las órdenes del general
John Bell Hood, fracasó días después en la batalla de Nashville
(15-16 de diciembre), quedando así desbaratada la resistencia
confederada en el oeste. El 15 de noviembre Sherman inició su marcha
hacia el mar. Dejando Atlanta en llamas, su ejército de 60.000
hombres avanzó finalmente sin oposición por Georgia, devastando el
territorio a su paso. Savannah cayó poco antes de Navidad y el
ejército de Sherman continuó hacia el norte adentrándose en Carolina
sin encontrar apenas oposición. En abril de 1865 cayeron Mobile,
Selma y Montgomery, en Alabama.
Al mismo tiempo, Sheridan se preparaba
para unirse a Grant y realizar el ataque definitivo al ejército de
Lee. En abril de 1865 Grant consiguió finalmente apoderarse de la
línea del ferrocarril que aprovisionaba a Richmond. Obligado a
abandonar Petersburg y Richmond, Lee se retiró hacia el oeste
esperando unirse al ejército confederado de Joseph Johnston en
Carolina del Norte. Grant bloqueó su paso y el 9 de abril de 1865
Lee se rindió a Grant en Appomatox, Virginia. Con la rendición de
Lee, los demás ejércitos confederados se fueron desplomando
rápidamente.
("Stonewall" Jackson
en la foto de la derecha)
4.
La política durante la Guerra.
La inacción de McClellan intensificaba
las dificultades políticas de Lincoln. El Presidente era desafiado
en su propio partido por los conservadores y por los radicales. La
presión principal que ejercían al presidente era en materia de la
esclavitud. Algunos de estos radicales insistían al gobernante en
emancipar a los esclavos y darles armas. Lincoln era consciente que
tal medida podía suponer el descontento de los Estados de Frontera,
de gran importancia estratégica. Pero en la Unión, pese a las
diferencias todos tenían el objetivo común de ganar la guerra. En
cambio Davis se encontraba con los problemas de las prerrogativas
estatales, cada estado a su modo quería una guerra y unos intereses.
Pero la Guerra no impidió que se
celebraran las elecciones. Lincoln fue elegido candidato por parte
del partido Republicano, apoyado por algunos Demócratas favorables a
la Guerra, de ahí que su vicepresidente fuese el
demócrata de Tennessee Andrew Jhonson. Sin embargo a las pocas
semanas que la Convención Republicana eligiera a Lincoln, una
facción de su partido, compuesta en su mayoría de radicales
abolicionistas, amenazó la elección del Presidente. Esta situación
fue originada por las disensiones entre miembros del Gobierno sobre
cómo se debía llegar a la reconstrucción de la Unión después de la
guerra. Siendo los radicales los que pretendían una paz más dura
para el Sur. Según Lincoln su lenguaje se parecía más al del
Conquistador que al del Unificador. Por el partido demócrata se
eligió como candidato al general McClellan. Mientras tanto Jefferson
Davis seguía insistiendo en que para lograr la Paz, el Sur debía ser
independiente. Al final Lincoln consiguió la reelección. Davis vio
como el Sur se hundía rápidamente, no se había logrado el
reconocimiento extranjero, el bloqueo, la destrucción de Atlanta
(único centro industrial del Sur), y la marcha de Sherman hacia el
mar que dividirá el Sur en tres partes. El Sur estaba tan
desesperado que ofreció a las potencias europeas la abolición de la
esclavitud a cambio del reconocimiento.
La política exterior.
Los demócratas europeos eran firmen
defensores del ideal republicano que dominaba en los Estados Unidos
desde su Constitución. Las elites europeas conservadoras veían con
recelo el potencial de este joven país. En Inglaterra los
conservadores eran más proclives a la causa del Sur, no así los
liberales. Los empresarios y comerciantes favorecían un Sur
independiente, ya que en el futuro sería el suministrador ideal de
materias primas, además este nuevo estado debía contar con buques
ingleses, así estaría más sujeto al dominio inglés. Los lideres de
la incipiente clase obrera industrial, ya sean Karl Marx o Bakunin,
se dividían por un bando u otro. Así para Marx la victoria del Norte
suponía el triunfo de la clase obrera industrial (motor de la
revolución), mientras que para el teórico anarquista, el Sur estaba
sustentando por una base agraria, y el discurso agrario estaba en el
ideal anarquista.
La política exterior y económica del
Sur versaba en la importancia de esta región como centro algodonero
mundial. El gobierno retiró su principal producto de los mercados
extranjeros, y limitó el cultivo. Demasiado tarde cambió su política
algodonera y compró algodón para explotarlo o para tener la
seguridad contra prestamos extranjeros. Por un lado el bloqueo, y
por otro que la principal compradora Inglaterra plantará su propio
algodón en sus Colonias (India y Egipto) sobre todo el país hindú
que tras la rebelión de los Cipayos (1857) había pasado al control
de la Corona Inglesa, esto explica parte del fracaso del Sur. La
Confederación siempre esperó el reconocimiento y el apoyo del
extranjero, especialmente de Gran Bretaña y Francia, el anhelo
consistía en que ambas potencias rompieran el bloqueo para conseguir
algodón. Esa esperanza se cifraba principalmente en la dependencia
de ambos países del algodón sureño para sus industrias textiles.
Cuando Gran Bretaña y Francia declararon formalmente su neutralidad
en 1861, ese acto constituyó el reconocimiento de la Confederación
como poder beligerante, lo que levantó una vigorosa protesta del
gobierno de Lincoln. Cuando en 1861 dos representantes confederados
fueron sacados a la fuerza del vapor inglés Trent por
autoridades unionistas, Lincoln los liberó en respuesta a la presión
británica. Con la invasión de Maryland por parte de las tropas de
Lee, Napoleón III insinuó a Seward que debía reconocer la
independencia de los Estados del Sur, esperando el Emperador galo
que Inglaterra hiciera lo mismo.
Una tercera ronda de crisis exteriores
resultó por las fallas de los generales de la Unión. La destitución
de McClellan por Burnside, aunque decidido, su incompetencia llevó a
una de las mayores derrotas de la Unión en Fredericksburg. Europa
animada por la indefinición del resultado de la guerra y la aparente
debilidad que parece el Norte, decide intervenir en la crisis
mexicana, saltándose los principios de la “Doctrina Monroe”. La
Confederación ofreció el apoyo al nuevo Emperador de México.
Disimuladamente España había vuelto a tomar posesión de Santo
Domingo. Habrá que esperar a las decisivas derrotas de la
Confederación en Gettysburg y Vickisburg para que Europa
reconsiderara su posición hacia el Sur. Los barcos construidos en
Inglaterra: Alabama y Florida estaban destruyendo naves de la
Unión, en 1863 Gran Bretaña accedió a prohibir la construcción de
barcos confederados en sus astilleros. Lo mismo hizo el emperador
francés en sus astilleros.
La diplomacia del algodón de la
Confederación fue saboteada de diversas maneras. Antes de que
estallara la guerra, las manufacturas textiles británicas habían
almacenado grandes cantidades de algodón. Además, Gran Bretaña y el
Norte estaban comprometidos en un comercio rentable para ambos: el
norte compraba armas y manufacturas y Gran Bretaña trigo.
Finalmente, con la proclamación de la Emancipación de los esclavos,
la opinión pública internacional se decantó por la causa de la
Unión.
5.
Resultados y Coste de la Guerra.
Al comienzo de la guerra Lincoln y el
Congreso dejaron claro que su único objetivo era mantener la
supremacía de la Constitución y conservar la Unión. Consciente de la
necesidad de contar con la lealtad de los estados esclavistas
fronterizos, el presidente fue muy cauto al tratar el tema de la
esclavitud, pero finalmente, el 1 de enero de 1863 entró en vigor la
proclamación de Emancipación de los esclavos estadounidenses, que el
Presidente defendió como necesidad militar. La abolición definitiva
de la esclavitud fue ratificada en diciembre de 1865, cuando fue
aprobada la 13ª Enmienda de la Constitución. Finalmente, la Guerra
Civil estadounidense supuso la libertad para casi cuatro millones de
negros.
¿Si la
guerra era por la esclavitud que pasó con los negros? Los negros
desde el principio estaban deseosos por entrar en las filas de la
Unión, pero el gobierno se mostró reacio a la inclusión de éstos. A
medida que captar voluntarios era cada vez más difícil, la Unió
aceptó la inclusión de estos en las filas Federales. Así se creo la
US Colored
Troops.
Eran considerados soldados de segundas categoría, mal pertrechados y
haciendo casi siempre el trabajo sucio, incluso cobrando la mitad de
lo que ganaban los blancos. Con el tiempo y por su valentía se les
equiparó el sueldo, y fueron de los primeros ciudadanos de derecho
de la Unión. Pero no sólo la Unión tuvo en sus filas soldados
negros, pocos meses antes de acabar la Guerra el Sur permitió la
existencia de compañías negras, dada la tarea cada vez más
dificultosa de reclutar hombres. Ofrecían a estos soldados la
libertad a cambio de alistarse. Estos hombres no pudieron ejercer un
servicio activo pues ya era demasiado tarde.
Pese a que
la Guerra acabó con la esclavitud, la libertad de los negros tardó
en llegar otros 100 años. Los negros que optaron por vivir en el
Sur, vivieron con muy pocos derechos, así entendemos la lucha de los
derechos civiles que tuvo lugar en los años 60. De todas formas y
gracias al principio democrático, la Unión y su Constitución,
definieron sus espacios para poder luchar por la inclusión de este
sector social en la legalidad vigente.
El Sur verá
como el Ejército federal se aposenta en sus tierras, instituyéndose
un gobierno militar por el espacio de una década. La Guerra Civil
acabó con el modo de vida del Sur. En cierto modo comienza una nueva
“esclavitud” la asalariada. Todos somos iguales, pero ahora las
diferencias se marcarán por las de la clase. Según un Magistrado de
la Corte Suprema:
“ ...por
todas partes había en la gente un sentimiento de profunda inquietud.
La nación se había librado de la esclavitud humana..., pero existía
la convicción general de que el país estaba en grave peligro de otra
forma de esclavitud: la esclavitud que resultaría de la
concentración de capital en manos de unos pocos”
En términos de vidas humanas, La Guerra
Civil es el conflicto más costosos en el que se han enzarzado los
americanos. Los Estados Unidos y los Estados Confederados tenían,
entre ambos, una población de 32.300.000 habitantes. Entre 1861 y
1865 el Norte y Sur movilizaron, respectivamente, 2.777.304 y
1.400.000 hombres, cuya media de edad estaba en los 26 años.
Murieron unos 600.000 hombres (360.222 federales y 258.000 rebeldes)
Las estadísticas se amplían si sumamos 471.000 heridos. Lo que
supone un millón de bajas.
Grandes territorios de Richmond,
Charleston, Atlanta, Mobile y Vicksburg quedaron en ruinas. El campo
por el que cruzaron los ejércitos contendientes acabó lleno de
plantaciones asoladas, casas y graneros arrasados, puentes quemados
y líneas de ferrocarril destrozadas. Muchas cosechas fueron
destruidas o confiscadas, y gran parte del ganado se perdió. Más de
cuatro billones de dólares en propiedades desaparecieron a causa de
la emancipación, la repudiación de bonos y monedas confederadas, la
confiscación de la producción de algodón y los destrozos de la
guerra. El costo monetario de la guerra fue aterrador. Los préstamos
e impuestos aplicados por el gobierno federal, fueron de cerca de 3
mil millones de dólares y el interés de la deuda de guerra añadió
2800 millones de dólares. Por tanto desde el punto de vista
financiero, se calcula que los cuatro años de conflicto costaron a
la Confederación 4.000 millones de dólares, y a la Unión 16.000
millones de dólares.
Los problemas materiales pudieron
resolverse, no así los morales. La violencia, destrucción y odio
llegaron a la categoría de virtudes. Los vicios marcaron más de una
generación. Y sin duda las atrocidades cometidas fueron el
antecedente de las guerras del Siglo XX. A pesar de todo fue una
guerra puente entre la atrocidad y la última guerra de caballeros.
Los asedios y capitulaciones se desarrollaron siguiendo
estrictamente las reglas bélicas; los prisioneros se intercambiaban
y se liberaban bajo palabra.
6. La
Primera Guerra Contemporánea.
Son varios los datos que certifican a
la Guerra de Secesión Americana, como la primera guerra moderna. Fue
la primera en que combatían ejércitos de ciudadanos comunes y no
soldados profesionales. No fue la típica contienda Europea motivada
por derechos Regios sobre determinados territorios. Como lo había
sido la Guerra de Crimea, antecesora de la Guerra de Secesión. Si no
que existía un componente ideológico. El resultado del conflicto se
tenía que dar en el campo de Batalla, no se planteaban negociaciones
alternativas a las que las bayonetas imponían. Fue una guerra donde
importó la estrategia sobre la táctica. Pues ganó quien más
capacidad de aguante tuvo, quién más industria tuvo, quien más
capacidad tuvo para reponer con hombres nuevos las victimas de los
campos de batalla. La Guerra Total aparece, Sherman en su “avance
hacia el mar” destruyó todo lo que pudo, entendiendo que lo no
devastado podía servir para el enemigo.
Por vez primera se emplea el telégrafo
y el ferrocarril en las operaciones militares. Si bien el componente
tradicional no desaparece, todavía las ordenes en el campo de
batalla y los transportes necesitaban del componente animal. Se
utilizaron por vez primera barcos metálicos, aunque el bloqueo se
hizo enteramente por los tradicionales barcos de madera y de vela.
En esta guerra apareció el rifle de retrocarga, la ametralladora e
incluso el submarino, la bomba de relojería y
las minas,
tanto de tierra como submarinas. Aunque las últimas no fueron
decisivas. Y si cuestionadas pues dañaban el orden moral de la
guerra y eran consideradas como herramientas bárbaras. Además no se
las consideraba como elementos decisivos para la guerra.
La importancia
estratégica del ferrocarril.
Cuando el general Johnston trasladó
rápidamente en tren a más de 8.000 hombres desde el Valle del
Shenandoah para reforzar al ejército confederado
en Bull Run, dio al mundo la primera demostración de la importancia
estratégica de los ferrocarriles en tiempos de guerra. Los
observadores europeos estuvieron presentes en esta guerra, de ahí
que el ejercito Prusiano se movilizará contra Austria poco antes de
la Batalla de Sadowa (1866), en ferrocarril, siendo este el primer
caso europeo. Estados Unidos poseía unas 30.000 millas de vías. Las
tres cuartas partes en el Norte. Las líneas férreas federales, que
enlazaban la costa atlántica con el valle del Mississippi, se usaron
a destajo durante la guerra para el movimiento de tropas y
suministros. La red se fue desarrollando constantemente: se tendían
vías y se construyeron locomotoras y vagones a
modo de auténticos hospitales rodantes. El Sur con menos tendido
férreo trabajó en su red ferroviaria, con el problema de depender
anteriormente del Norte, y por tanto sin ninguna industria de ese
tipo. No se construyeron nuevas líneas durante la guerra: todas las
nuevas líneas tendidas para el servicio de las tropas se
construyeron a expensas de una longitud equivalente de trazado en
alguna otra parte. Como las líneas férreas fueron tan importantes se
convirtieron en objetivos militares. No sólo se destruyeron
locomotoras y puentes, también vías. Los raíles eran arrancados,
arrojados a hogueras hechas con los travesaños,
deformados y enroscados a los árboles para volverlos inutilizables.
La
comunicación a través del telégrafo.
El telégrafo eléctrico jugó un papel
importante para enviar órdenes y recibir informes durante la Guerra
Civil. Ambos bandos hicieron pleno uso de las redes telegráficas
civiles existentes al principio de las hostilidades y las
desarrollaron y ampliaron a medida que crecía el conflicto. El Norte
capitalizó el telégrafo más que el Sur, y
creo durante la Guerra 15.000 millas más de tendido. Esta rama del
servicio de señales federales, aunque conocido como Cuerpo
Telegráfico Militar, estaba formada por civiles que informaban al
centro telegráfico instalado en la Secretaría de Guerra. Los
mensajes eran transmitidos en código Morse, y los más importantes
era cifrados. Para evitar la rotura accidental de estos cables, se
utilizó el cable aislado. Cada cuerpo de Ejército utilizaba este
sistema, conectados entre sí y con destino a Washington. Pronto esta
medida se convirtió en norma de los ejércitos. Ambos bandos trataban
de intervenir los cables contrarios en un intento de espionaje.
Para hacer señales de alcance corto en
zonas operativas, los dos ejércitos confiaban en un sistema que
empleaba banderas durante el día y antorchas o luces de colores
durante la noche. El Ejército confederado fue el pionero en este
sistema. Luego lo copió la Unión. Los señalizadores trabajan desde
cimas de colinas, altos edificios o torres especialmente
construidas. Los mensaje se podían leer fácilmente con un
telescopio. Los mensajes importantes se enviaban cifrados.
Espionaje.
El primer reconocimiento de los movimientos de
tropas enemigas desde un globo tripulado se hizo durante este
conflicto. Los pioneros fueron los hombres de la Unión. Utilizados
durante la campaña peninsular de McClellan. Los globos una vez en el
cielo atraían los disparos. Los globos de la Unión tenían mecanismos
portátiles para fabricar oxigeno, lo que facilitaba los movimientos
para elegir el mejor campo de visión. Una vez en tierra un mensaje
telegráfico avisaba al mando. Los Confederados sólo poseían un
globo, hecho a partir de vestidos de seda donados por las damas del
Sur. Al no tener un equipo de gas portátil debía ser inflado en
Richmond y desde allí por otro trasporte al frente.
Los generales de ambos bandos eran
conscientes de la importancia de conocer las fuerzas e intenciones
del enemigo. Ambos bandos emplearon espías civiles, hombres y
mujeres que se arriesgaban a la pena de muerte si eran capturados, y
de hecho muchos fueron ahorcados, los periódicos también jugaron un
papel importante al proporcionar inconscientemente información
valiosa a los ejércitos enemigos, dado que no existía un sistema
riguroso de censura, los periódicos imprimían lo que querían, y los
comandantes utilizaban rápidamente los hechos militares divulgados
de esta forma. De ahí la labor de Seward en el
cierre de algunos diarios. El general Lee
confiaban en la caballería para vigilar al enemigo y extraer
información sobre movimiento y número de tropas. El Sur confió
plenamente en está táctica, aunque hubo momentos como en Gettysburg
donde la caballería obligó a luchar en un terreno no deseado por
Lee, pues las fuerzas de la Unión habían ocupado las alturas, de
fundamental valor estratégico. La Confederación nunca intentó
organizar una oficina central de inteligencia. La Unión decidió
utilizar los servicios de una agencia de detectives situada en
Chicago dirigida por Allan Pinkerton. Éste era amigo del general
McClellan, por desgracia sus agentes carecían de experiencia para
calcular el número de hombres y siempre daban estimaciones infladas
sobre el número de fuerzas del Sur. Esto motivó que McClellan se
comportará con una cautela injustificada. La destitución de
McClellan motivó que la agencia de Pinkerton no trabajará más para
el ejército. Habrá que esperar hasta 1863 cuando la Unión se decida
a crear una Oficina de Inteligencia.
La ingeniería militar.
Al principio de la guerra, el conflicto de
movimientos no hizo necesario a las trincheras. Con el paso del
tiempo los soldados, que odiaban cavar, comprendieron que tal
instrumento podía ayudarlos a sobrevivir.
Fue el
Ejército Confederado el primero en apreciar las ventajas de la lucha
de trincheras. Los defensores podían oponerse a una fuerza tres
veces superior y causar enormes bajas a sus atacantes con un coste
propio mínimo. El General Lee consciente de la superioridad numérica
de los Federales fue el mayor defensor de este método de lucha, pese
a que al principio la detestara. A medida que la guerra avanzaba,
las tropas de ambos bandos solían construir defensas dondequiera que
se detuviesen. Los confederados parecían más rápidos en este
trabajo. Durante la campaña de Petersburg, federales y confederados
vivían en trincheras a prueba de bombas y dirigían complicadas redes
de fosos para rifles y cañones emplazados en lugares donde podían
dominar extensiones despejadas. Los accesos estaban protegidos con
filas de troncos rematados con afiladas estacas de madera.
La ayuda en campaña.
Las autoridades de la Unión y la
Confederación se aplicaron a la tarea de cuidar a los cientos de
miles de enfermos y heridos que fueron bajas en este conflicto. Sin
embargo, muchos pacientes murieron y otros sufrieron, sobre todo
porque los conocimientos médicos de la época no comprendían el uso
de antisépticos y vendas e instrumentos esterilizados, ni reconocían
la importancia de la higiene y la aplicación de la ciencia
sanitaria.
El Departamento Médico de los Estados
Unidos y el Servicio Médico de los Estados Confederados del Sur
fueron organizados cada uno al mando de un Cirujano General, y
proporcionaron primeros auxilios en lo campos de batalla, transporte
en ambulancias, hospitales de campaña y generales, más cuidados
diarios a las tropas. La Unión empleó a 10.000 cirujanos, los
Confederados a 4.000. Muchos de estos doctores fueron enviados al
frente o cerca de él y aunque generalmente eran considerados no
combatientes muchos resultaron muertos o heridos. Cuando una batalla
estaba en curso, era habitual que el cirujano de un regimiento
estuviera en el centro. Lo acompañaba un enfermero, con una mochila
de campaña de 10 kilos, y los encargados de enfermería (camilleros y
encargados de las ambulancias) El cirujano asistente aplicaba
vendaje temporales y enviaba a los heridos a un hospital de campaña
emplazado por el cirujano en la retaguardia.
Después de 1862, los hospitales de
campaña federales fueron organizados por divisiones o Cuerpos. Estos
hospitales de campaña estaban a menudo cerca del fuego del campo de
batalla, con lo cual resultaban el doble de peligrosos. Además
importantes operaciones, sobre todo amputaciones, se hacían sin
ninguna higiene. Con lo cual es importante el número de victimas en
los postoperatorios. Era normal sobre todo en las ciudades, que
grandes edificios fueran transformados en hospitales. El transporte
a estos establecimientos se hacía por medio de ambulancias, que no
eran sino vehículos acolchados empujados a caballo, aunque también
era frecuente la utilización del tren.
Como la guerra era cada día más larga, las listas
de bajas eran cada vez más amplias, así se tuvo que recurrir a
construir nuevos edificios. Estos era edificaciones de un solo piso,
bien ventilados y calentados, con camas limpias y comida nutritiva.
El más importantes de estos es el de “Chimborazo” en Richmond.
La anestesia todavía no era muy conocida, lo más
parecido era el cloroformo. Así que la ingestión de alcohol o operar
sin anestesia era uso común. El Sur se vio con problemas para
obtener medicinas vivía de la compra a Europa, con el riesgo del
bloqueo. Como anécdota muchas damas vivían del contrabando cosiendo
bajo sus enaguas las medicinas. Ante tal situación se revitalizó el
uso de la medicina natural.
La difícil situación en la que se encontraban los
soldados en el trascurso de las hostilidades, motivaron que las
autoridades se preocuparan por aliviar la situación de los soldados.
Fue el Gobierno Federal el que organizó este apoyo. En Junio de 1861
se creó la Comisión Sanitaria para recaudar fondos privados y
trabajo de voluntarios con el propósito de mejorar la salud y la
higiene en los campamentos del ejército y en buscar en general el
cuidado y la comunidad de las tropas. Además sus agentes en el
frente se encargaban de la higiene en los campamentos y entregaban
“extras” a los soldados, la Comisión se encargaba de los cuidados
alimenticios, suministros médicos, hogares de recuperación para los
heridos, alojamiento para las tropas en tránsito, un valioso
directorio de todos los heridos en los hospitales de la Unión, y
servicios de consulta gratis para todo el personal militar y su
familias. La Comisión Cristiana se encargaba del bienestar moral de
los soldados. Formada en 1861 por la Asociación Juvenil Cristiana,
su labor en el frente era distribuir biblias, libros de himnos y
tratados religiosos, cuidando a los heridos y administrando a los
moribundos. No sólo eso, también suministros hospitalarios, carretas
de café, materiales de escritura y sellos gratis para los soldados,
y salas de lectura en los campamentos permanentes. Esta organización
funcionaba con contribuciones voluntarias. El Sur no gozaba de
instituciones similares, existían pero en el ámbito local.
|

Lincoln después de la Batalla de Antietam. |
La primera guerra fotografiada.
La fotografía apenas llevaba 30 años como
ciencia, arte o medio de representación. Pero fue en la Guerra Civil
Americana cuando además sirvió como documento gráfico,
como medio de representación de la realidad. Junto a
militares aparecieron unos hombres que iban acompañados de extraños
aparatos: cámaras fotográficas, cuartos oscuros. Eran los primeros
corresponsales de guerra.
Las fotografías de acción eran imposibles porque
la exposición de diez segundos requerida por el proceso de placa
húmeda de la época difuminaba todo el movimiento. Las fotos solían
representar la vida de cotidiana de los soldados, y sobre todo los
campos después de la batalla. Estas fotos no gustaron al público
pues la cruda realidad destruía los ideales románticos de la Guerra.
Estas fotografías no se podían reproducir en los periódicos, pues
las técnicas de la época no lo permitían, pero muchas fotografías
sirvieron de base para grabados.
De los fotógrafos más importantes de la guerra tenemos a Mathew
Brady. Brady y sus ayudantes viajaron con
el Ejército de la Unión, trabajando en estudios instalados en
vagones. A pesar de las grandes dificultades y riesgos que corrían,
consiguieron tomar más de 3.500 fotos
de los campos de batalla y de
los soldados durante las actividades cotidianas.
La Identificación de los muertos.
A medida que la Guerra Civil ganaba
impulso, se libraron grandes batallas con más de 100.000 hombres. La
tarea de identificar los restos de los soldados se hizo cada vez más
dificultosa para los grupos de enterradores. Algunos soldados,
temiendo que nunca se encontraran sus cadáveres si les mataban,
llevaban alrededor del cuello pequeñas chapas de madera con su
nombre y unidad inscritas. Algunas empresas comenzaron a vender
placas de plata o metálicas, por lo general éstas estaban lejos del
poder adquisitivo de los soldados. Grant ordenó que sus hombres
llevaran una hoja de papel cosida a la guerrera con sus datos de
identificación.
7. La
Reconstrucción.
El 8 de diciembre de 1863 el presidente
firmó una Declaración de Amnistía y Reconstrucción. Excepto para los
funcionarios y oficiales militares de alto rango de la
Confederación, todos los sureños que juraran lealtad a la
Constitución y obediencia a la legislación así como a las
proclamaciones concernientes a la esclavitud tenían garantizada la
amnistía. Cuando el 10% del electorado de un estado del 1860 hubiera
cumplido estas condiciones, ese estado podía redactar una nueva
Constitución, elegir nuevos cargos estatales y enviar representantes
al Congreso. Cuando Lincoln fue reelegido, también triunfó la
Reconstrucción. El nuevo espíritu significaba que había que olvidar
la rebelión; y había que readmitir a cada Estado del Sur dentro de
la Unión con todos sus privilegios en cuanto el 10% de los blancos
hubieran prestado juramento de fidelidad y organizado un gobierno
estatal. De esta forma los Radicales veían frustrados sus intentos
de victoria sin perdón. Pero el espíritu de la reconstrucción se
truncó cuando el Presidente Lincoln es asesinado. Justo el mismo día
en que el Mayor Robert Anderson enarbolaba de nuevo la bandera de
las barras y estrellas sobre Fuerte Sumter, cuatro años después de
que la arriará.
La guerra zanjó la cuestión del
mantenimiento de la Unión; se desacreditó la doctrina de la secesión
y, a partir de 1865, los estados encontraron otras formas de exponer
sus diferencias. La guerra amplió la autoridad del gobierno federal,
que ejercería una jurisdicción y poderes más amplios que en
cualquier otro momento anterior en la historia del país. El Norte
había entablado la guerra con tres propósitos: Unión, libertad y
democracia. Al principio conservar la Unión había sido la meta
principal. Después de 1862 la abolición de la esclavitud llegó a ser
un segundo objetivo reconocido. Y para muchos, tanto en Europa como
en América, mantener “un gobierno del pueblo, por el pueblo y
para el pueblo” era el tercero.
La Unión se había restaurado, la larga disputa por la
naturaleza de la Unión quedaba resuelta finalmente por la posición
nacionalista, pese a la utilización de la fuerza. Pese a todo el
espíritu secesionista no cambió, añadiéndose otro sector en la
opinión americana como será el del Oeste.
|
 |
Bibliografía.
- ALBA Víctor. Lincoln. Barcelona,
Planeta, 1989.
- AGAR Herbert.
Abraham Lincoln.
Londres,
Collins, 1953.
- DONALD Davis
Herbert. Lincoln reconsidered: essays on the Civil War era.
New York, Vintage Book, 1956.
- ELIOT MORISON Samuel, STEELE COMMAGER
Henry, LEUCHTENBURG William E. Breve Historia de los Estados
Unidos. México. Fondo de Cultura Económica, 1987.
- FULLER J.F.C. Batallas decisivas del Mundo
Occidental. Madrid, Ediciones Ejército, 1979.
- JONES Maldwyn A. Historia de los
Estados Unidos. Madrid, Cátedra. 1995.
- KEEGAN Jhon, Grandes Batallas de la Guerra
Civil Americana. Barcelona, Rombo, 1995.
- NEVIS Allan. The
Statesmanship of the Civil War.
Nueva York, Macmillan, 1953.
- PHILLIPS
Donald T. Lincoln y el liderazgo: estrategias ejecutivas para los
tiempos difíciles. Madrid, Deusto, 1993.
- RUIZ
RIVERA Juan Bautista. Abraham Lincoln. El sueño Americano.
Sevilla, Universidad de Sevilla, 1991.
-
VIDAL Gore: Lincoln. Barcelona,
Edhasa, 1985.