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Tribunal y Juicios de Nuremberg

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¿Fue justo el Juicio de Nuremberg?

210109 - Segunda Guerra Mundial - Entre el 20 de Noviembre de 1945 y el 1 de Agosto de 1946 se llevó a cabo en el palacio de Justicia de Nuremberg uno de los juicios más importantes de la historia ya que se juzgaba a los principales culpables de crímenes que atentaban contra la humanidad, la paz y, sobre todo, crímenes de guerra. En dicho juicio se trataba de juzgar a la cúpula más alta de la jerarquía nazi. Este hecho no llego a producirse debido a que muchos de los pesos pesados de la Alemania nazi se suicidaron antes del juicio (algunos ejemplos son Himmler, Goebbels y Hitler). El único que llego con vida al juicio de Nuremberg fue Hermann Goering Mariscal del Reich. Este juicio pasó a la historia como el fin de la barbarie humana y el comienzo de una fuerte paz futura basada en un orden internacional que no permitiese la repetición de los hechos vividos durante la Segunda Guerra Mundial

Debido a todos estos hechos, el proceso de Nuremberg es un acontecimiento histórico digno de ser recordado por la humanidad debido a su grandiosa importancia en la sociedad actual. Por este motivo intentaremos tratarlo de forma clara y precisa describiendo las causas del juicio de Nuremberg, como los acusados, sentencia, ejecución....

Empezaremos situando los antecedentes del juicio de Nuremberg en el vacío legal existente en aquella época con respecto a juzgar a los mandatarios de países soberanos que declaran la guerra al mundo sin causa justificada. En aquella época los dirigentes de un país solo debían rendir cuentas con los tribunales de sus países por lo que los dirigentes alemanes juzgados solo debían ser castigados por los tribunales alemanes. Este era un hecho incomprensible ya que una de las características de la Alemania nazi era el control absoluto sobre todas las instituciones del país por lo que un juicio en contra de éstos era, cuanto menos, una auténtica farsa.

Una fecha destaca fue principios de 1942 debido a la aparición de la organización encargada de identificar y encontrar todas aquellas personas culpables de la guerra para ser juzgados por tribunales internacionales más tarde. El 8 de Agosto de 1945 es una fecha clave debido a la importancia de su consecuencia la cual fue la creación de un tribunal internacional con poder para juzgar a todos los miembros activos de la guerra.

El procesamiento de los culpables empezó en Berlín el 18 de Octubre de 1945 pero esta sesión fue una mera sesión inicial ya que el grueso del juicio se celebró entre el 20 de Noviembre de 1945 y el 1 de Octubre de 1946 en el palacio de justicia de Nuremberg. Durante este tiempo pocos altos cargos nazis fueron capturados y juzgados debido a los numerosos suicidios entre los cargos nazis (como los de Himmler, Goebbles y Hitler).

Muchas fueron las voces que se alzaron en contra de la elección de Nuremberg como sede para este echo trascendental pero, debida a la precaria situación de Berlín (no tenía edificios preparados para albergar acontecimientos de esta índole) y la posesión de Nuremberg de un gran palacio de justicia, se optó por esta opción ya que Nuremberg ofrecía un centro penitenciario próximo al palacio por lo que todos los traslados eran seguros y, de esa forma, se podía mantener el aislamiento de los dirigentes nazis.

Una vez se disponía de lugar donde celebrar el juicio y alojar a los presos se podía empezar la verdadera sesión. Para ello se citaron los cargos de los que se acusaban a los dirigentes nazis. Dichos cargos eran los siguientes:

1.- Crímenes contra la paz: aquellos por lo que se violan los tratados internaciones o favorecen el ataque sin justificación contra otra nación.

2.- Crímenes contra la humanidad: planificación, ejecución o participación en exterminios y genocidios.

3.- Crímenes de guerra: incumplimiento de las leyes o convenios internacionales sobre la guerra..

4.- Conspiración.

Con todo esto, los acusados empezaban a ser juzgados. El juicio se basó en una lista de 24 de donde los únicos jerarcas presentes eran Goering (marcado por el tribunal como "líder de una guerra de agresión y creador del programa de persecución contra los judíos") y Rudolph Hess (Hess intentó aparentar una locura para no formar parte de los juzgados). Basó su locura en sonrisas sin justificación, garabatos en el banquillos ... pero cuando estaba a punto de terminar mostró cordura al referirse a Hitler como el hombre más importante que había nacido en Alemania en los últimos 1000 años y del cual no se arrepentía haberle servido.

Mientras Hess basaba su defensa en la locura, Goering defendía la memoria de Hitler ya que consideraba que fue digna de admiración. En Nuremberg todos los miembros del nacionalsocialismo imputados culpaban a Hitler como la persona que mandaba las órdenes que todos debían ejecutar. Ante tal acto de cobardía Goering se levantó indignado con sus compatriotas y dijo "como me hubiese gustado que los alemanes aquí presentes hubiesen limitado su defensa a tres palabras: chupame el culo". Goering demostró la mayor de las fidelidades hacia Hitler incluso en una situación límite como era aquella. Göring nunca mostró arrepentimiento alguno ya que estaba convencido de que sus actos eran por el bien de la humanidad. El único momento donde mostró un poco de corazón fue cuando al mostrarle las atrocidades echas por los nazis en los campos de concentración optó por bajar la mirada ante la dureza de las imágenes.

Cabe destacar la actitud cobarde y patética del resto de prisioneros entre los que citaremos algunos y sus alegaciones:

- Ribbentropp : soberbia echa persona. Capaz de arrastrarse hasta el final con la finalidad de intentar salvar su cuello.

- Hess : decía no recordar nada de los sucedido los años anteriores. Alegaba locura en su defensa.

- Kaltembrunner: se consideraba una víctima de Himmler.

- Keitel : su defensa la basaba en que el cumplía órdenes por lo que no era culpable de nada.

- Albert Speer : único junto a Göring que no se escondió y asumió su culpa contestando de forma digna como decía que debían hacerlo los alemanes.

Tras la exposición por parte de la acusación y la defensa de todos los alegatos, el tribunal de Nuremberg dictó sentencia tras 216 sesiones de juicio el 1 de Octubre de 1946. En dicha sentencia se encontraron culpables a 19 de los 22 imputados. Las condenas fueron las siguientes:

- Hess, Raeder y Funk : cadena perpetua.

- Speer y Schirach : condenados a veinte años de prisión.

- Neurath : quince años.

- Doenitz : diez años.

- Göring, Ribbentrop, Keitel, Kaltenbrunner, Rosenberg, Frank, Frick, Streicher, Seyss-Inquart, Sauckel , Jodl, Bormann : condenados a la pena de muerte en la horca.

- Schacht, Fritzsche y Von Papen : el tribunal los absolvió tras no encontrar pruebas contra ellos (sentencia increíble por todo lo ocurrido).

220708 - Alta Voz - Mario García - ¿Fue justo el Juicio de Nuremberg?

Los Juicios de Nuremberg fueron una serie de procesos seguidos contra los principales criminales de guerra nazis entre noviembre de 1945 y octubre de 1946. De todos ellos, el que más interés me genera es el juicio principal, que fue llevado a cabo por un tribunal internacional militar (TMI) compuesto por jueces de los países vencedores, contra los principales líderes políticos y militares del Estado alemán. Los líderes más relevantes que fueron juzgados fueron Hermann Göring, Karl Dönitz, Rudolf Hess o Albert Speer, entre otros.

El Tribunal estuvo compuesto por cuatro jueces titulares y cuatro jueces suplentes, dos por cada nación vencedora, designados por los gobiernos de cada país. Fueron:

1. Coronel retirado Sir Geoffrey Lawrence (Gran Bretaña)
- Suplente: Sir Norman Birkett
2. Francis Biddle (Estados Unidos)
- Suplente: John Parker
3. Profesor Henry Donnedieu de Vabres (Francia)
- Suplente: Robert Falco
4. Mayor Iona Nikitchenko (Unión Soviética)
- Suplente: Teniente Coronel Alexander Volchkov

Así mismo, había un fiscal por cada nación vencedora. Los cargos de los que se les acusaron venían determinados por la Carta de Londres, tratado internacional publicado el día del fin de la guerra, el 8 de agosto de 1945. La acusación consistía en cuatros cargos:

1. Participación en un plan común o conspiración para la perpetración de crímenes contra la paz.
2. Planificar, iniciar o perpetrar guerras de agresión u otros crímenes contra la paz.
3. Crímenes de guerra.
4. Crímenes contra la humanidad.

Los delitos 1, 2 y 4 fueron definidos en la Carta de Londres y no existían antes de 1945. De hecho, el término crimen contra la humanidad sólo se había usado en 1915 para referirse a la actitud del Gobierno otomano en el genocidio armenio, pero no como delito internacional. El delito contra la paz tenía su primer origen en el Pacto Kellogg-Briand de 1927, si bien éste no era aplicable a Alemania, que lo había abandonado; no obstante, la acusación no hizo referencia a este pacto de 1927 para fundamentar los cargos, sino a la Carta de Londres. Así, el único delito existente antes de 1945 era el de crímenes de guerra, definido en las Convenciones de La Haya y de Ginebra.

Por ello, el juicio de Nuremberg a los principales líderes nazis me plantea varios problemas de legalidad:

1. Algunos acusados no habían cometido ningún delito.

Al menos, cuando los cometieron no eran delito. Una de las normas más básicas del Derecho Penal es la irretroactividad de las normas sancionadoras. A las leyes posteriores a un delito se las llama normas ex post facto, e incumplen el principio de nullum crimen nulla poena sine praevia lege poenali. Así pues, no se puede castigar a una persona que comete una acción si en ese momento no era delito. Sólo cuando la norma se publica y es conocida, ésta le puede ser aplicada a quien la infrinja. Así pues, el Tribunal sólo podría haber juzgado a aquellos que hubiesen sigo acusados de un delito de crímenes de guerra.

Como consecuencia de esto, Rudolf Hess, condenado por crímenes contra la paz a cadena perpetua (murió en prisión) debería haber sido absuelto; Baldur von Schirach, condenado a 20 años por crímenes contra la humanidad, debería haber sido absuelto (o ni siquiera juzgado, puesto que no se le acusó de crímenes de guerra); Julius Streicher, condenado a muerte por crímenes contra la humanidad, debería haber sido absuelto (o ni siquiera juzgado puesto que no se le acusó de crímenes de guerra).

Esta postura no será apoyada por los defensores del Derecho Natural, que considerarán que algunos delitos pueden castigarse incluso cuando no están recogidos por ninguna ley. Pero claro, todos sabemos que el Presidente Harry Truman, que mandó lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki también fue juzgado por infringir el Derecho Natural ¿verdad?...

2. El Tribunal no era ni imparcial ni independiente.

Los jueces fueron seleccionados por los Gobiernos de las potencias vencedoras y los acusados no tuvieron el derecho a apelar o recusar la formación del Tribunal. Algunos de los magistrados designados por los Gobiernos ni siquiera eran jueces: Francis Biddle era Fiscal General de Estados Unidos (es decir, miembro del Gobierno americano, un político) hasta que el presidente Truman le nombró juez del Tribunal de Núremberg; Henri Donnedieu de Vabres era profesor universitario de Derecho Penal. La independencia de los jueces soviéticos era inexistente (por decirlo suavemente): el juez Nikitchenko participó en los juicios que se organizaron durante la Purga de Stalin en 1936-1938.

3. El Tribunal ocultó y falsificó deliberadamente algunas de sus conclusiones.

Algunos de los acusados fueron encausados por conspirar contra la paz al invadir Polonia. Wilhem Keitel, Alfred Jodl, y Joachim von Ribbentrop (los tres condenados a muerte) fueron hallados culpables de la conspiración para la invasión de Polonia. Sin embargo, por si alguien no lo recuerda, al principio de la Segunda Guerra Mundial, la URSS y Alemania firmaron el Pacto de No Agresión Germano-Soviético, en el que Hitler y Stalin acordaron repartirse el territorio polaco en dos una vez Alemania hubiese conquistado el país. El Tribunal Internacional, como era de esperar, no sólo ignoró la participación de los soviéticos en la misma conspiración que le costó la horca a los nazis, sino que además proclamó falsamente que el supuesto pacto ruso-alemán era falso y que nunca había existido, el cual es una certeza histórica.

4. El Tribunal obstaculizó la defensa de los acusados.

En un primer momento, la defensa de los alemanes planeaba demostrar que la formación del Tribunal era interesada. Para ello, pretendía hacer un listado de las violaciones cometidas por los Aliados en la guerra: bombardeos indiscriminados de ciudades alemanas en los que murieron civiles, instauración de campos de concretración en Estados Unidos para civiles japoneses y alemanes que no estaban acusados de ningún delito, empleo de armamento nuclear de destrucción masiva contra civiles... Todo ello fue eliminado por el Tribunal para que no saliese a la luz pública durante las vistas orales.

5. Las reglas de aceptación de evidencias eran demasiado laxas.

La Carta de Londres establecía unas normas de admisión de pruebas que normalmente serían inadmisibles ante un tribunal ordinario. El artículo 19 del tratado de Londres decía:

El Tribunal [de Nuremberg] no estará limitado por ninguna regla técnica de prueba (...) y admitirá todas aquellas evidencias que aparenten tener valor probativo.

El artículo 21 añadía:

El Tribunal no requerirá pruebas de los hechos que sean de conocimiento común, aunque tomará nota judicial de ello.

Ello provocó que, en algunos casos, se atribuyera valor probatorio a evidencias que no probaban la existencia de un nexo causal en los hechos de los que se acusaban a algunos de los condenados.

Algunos importantes juristas han puesto en cuestión la validez del Tribunal Internacional de Nuremberg. El antiguo Presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos, el juez Harlan Fiske Stone declaró que el juicio era "una fiesta de linchamiento de alto nivel". Otro magistrado del Tribunal Supremo americano, el juez asociado William O. Douglas afirmó que "la ley ex post facto se había creado especialmente para responder a la pasión y al clamor de la época" y que "los juicios de Nuremberg carecían de fundamento". El profesor de Oxford Arthus Goodhart aseguró que no había sido más que un claro ejemplo de justicia de los vencedores sobre los vencidos y que no podría considerarse lo sucedido en Nuremberg como "un juicio en el sentido estricto de la palabra". El propio juez francés, el profesor Donnedieu, presentó algunas reservas sobre determinadas acusaciones, especialmente las de crímenes contra la paz, por ser un delito demasiado difuso.

Notorio es el hecho de uno de los acusados, Alfred Jodl. Fue hallado culpable de delitos contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad y fue ejecutado en la horca por ello. Sin embargo, su condición de militar profesional (lo era desde antes de la llegada de los nazis al poder) llevó a numerosas protestas tanto desde círculos jurídicos como militares, especialmente en Estados Unidos, puesto que al actuar siempre bajo orden directa de sus superiores no podría considerársele culpable de ninguna de las acciones cometidas como subordinado. En 1953, un tribunal de Munich le declaró inocente póstumamente y todos sus bienes, que habían sido confiscados, fueron devueltos a su viuda.
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NOTA: Se ha eliminado una referencia a Eisenhower que se ha reportado inexacta.

210109 - Caspocidad - El juicio de Nuremberg

INTRODUCCIÓN

En 1946 se estaban desarrollando las sesiones del proceso de Nuremberg, en el que fueron juzgados los dirigentes del régimen nazi que dirigió el III Reich Alemán. Algunos países y muchas gentes de la época no aceptaron la validez jurídica de aquel Tribunal Internacional. Se aducía que los vencedores no podían ser justos jueces de los vencidos. Sin embargo, los dirigentes de las naciones que se vieron arrastrado a a la guerra tenían muy claro que aquello no podía volver a repetirse y que era necesario juzgar y condenar a los principales responsables de la terrible catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. El tribunal era un primer paso para robustecer la paz futura y para garantizar un orden internacional que impidiera la repetición de situaciones semejantes.

Más de medio siglo después casi nadie discute la oportunidad de aquellos juicios. La Organización de Naciones Unidas configuró un nuevo sistema de relaciones internacionales, que no ha conseguido erradicar las guerras, pero que ha logrado controlarlas y localizarlas, evitando su extensión. No hemos alcanzado otra PAX Augusta, pero se ha evitado la conflagración total, a pesar de los difíciles tiempos de la guerra fría y la carrera de armamentos.

Por eso los Procesos de Nuremberg son uno de esos acontecimientos históricos complejos, que pueden ser analizados y juzgados desde distintas perspectivas, y que merece ser recordado.

Antecedentes.
Juicio a criminales de guerra.
Los cargos de la acusación.
El desarrollo del proceso.
Sentencia.
Ejecución.
Nuevo orden y nuevo derecho internacional.
Condena histórica del nazismo.
Efecto disuasorio.
Conclusión.

Antecedentes:

En la historia no existían precedentes de la celebración de un juicio internacional contra los dirigentes de una nación soberana después de perder una guerra contra otras naciones.

La inexistencia de un derecho internacional reconocido por todas las naciones constituía un gran obstáculo para imputar delitos a los políticos desde instancias ajenas a la soberanía de su estado. Sus acciones estaban solo sometidas al ordenamiento jurídico de su país y el político era únicamente responsable ante los tribunales de este. Los políticos nazis, pues, solo podrían ser juzgados por los tribunales alemanes.

Las noticias de las atrocidades que estaban cometiendo los alemanes durante la guerra y la convicción de que el gobierno nazi había provocado deliberadamente la contienda favorecieron desde principios de 1941 el desarrollo de la idea de someter a un juicio internacional a los dirigentes del nazismo.

Wiston Churchill fue quien primero habló de crímenes de guerra y de la necesidad de que "el castigo por estos crímenes debiera tener lugar cuando se produjera el desenlace definitivo de la contienda".

En 1942 se creó una comisión con el fin de ir elaborando una lista de responsables que debían ser juzgados cuando terminase el conflicto.

En 1945, en la conferencia de Yalta, Stalin, Churchill y Roosevelt trataron también este tema, analizaron un amplio documento elaborado en Estados Unidos y establecieron las bases para llegar a un convenio entre los aliados sobre la forma en que el juicio debería celebrarse.

Finalmente, el 8 de agosto de 1945, cuando ya se había acabado la guerra, se firmó en Londres el acuerdo entre los 26 países que habían intervenido en ella contra Alemania por el que se decidió la creación de un Tribunal Internacional Militar.

JUICIO A CRIMINALES DE GUERRA

Este proceso comienza con una sesión preliminar en Berlín, el 18 de octubre de 1945, presidida por el juez militar ruso Nikitchenko. Pero el proceso como tal en contra los principales culpables de crímenes contra la paz, de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad se celebró entre el 20 de noviembre de 1945 y el 1 de octubre de 1946 en el Palacio de Justicia de la ciudad de Nuremberg. Lamentablemente muy pocos responsables de la barbarie alemana fueron juzgados e incluso muchos jerarcas nazis lograron evitar ser atrapados. A Nuremberg llegaron las caras más conocidas del III Reich, al menos, aquellas personas que aún seguían vivas al momento de celebrarse el proceso. Himmler, Goebbels y el propio Hitler se habían suicidado para evitar ser juzgados; solo Göring llegó vivo a Nuremberg en su condición de gran jerarca nazi.

Se escogió la ciudad de Nuremberg por una cuestión práctica: en Berlín no había quedado en pie ningún edificio que pudiera albergar un procedimiento judicial de estas características, pero Nuremberg poseía un palacio de justicia con una sala capaz para 600 personas, contiguo a un gran centro penitenciario en el que se podía recluir a los detenidos y con un acceso a la sala, que, por una parte, evitaba todo contacto no deseado de los dirigentes nazis, y por otra, hacía completamente seguros los traslados de los presos desde las celdas al tribunal.

Nuremberg ofrecía además, un aliciente añadido: había sido la sede de las grandes manifestaciones; allí habían desplegado todos sus símbolos y banderas aclamadas por multitudes, y allí se había aprobado las leyes más racistas del III Reich. El ingrediente simbólico también era importante.

Los cargos de la acusación

La acusación formuló cuatro cargos:

1.- Crímenes contra la paz: es decir, actuaciones que llevaran a la planificación o ejecución de violaciones de tratados internacionales o comisión de actos de agresión injustificada contra naciones.

2.- Crímenes contra la humanidad: planificación, ejecución o participación en exterminios y genocidios.

3.- Crímenes de guerra: violaciones de las leyes y convenios internacionales sobre la guerra.

4.- Conspiración: actuación con otros o asociación con ellos para cometer cualquiera de los crímenes señalados en los cargos anteriores.

Jueces:

El tribunal quedó constituido por cuatro jueces procedentes de las cuatro potencias principales que habían intervenido en la guerra: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y la URSS. Cada uno de ellos tenía un sustituto de su misma nacionalidad. La presidencia recayó en manos del inglés Geoffrey Lawrence.

Acusados:

Los acusados fueron seleccionados entre los ochocientos altos jefes detenidos en los últimos días de la guerra. La lista, al final, quedó reducida a 24 nombres, aunque el tribunal solo abrió la causa contra 22, porque la acusación contra el magnate de la industria pesada Gustav Krupp se sobreseyó por su avanzada edad y mala salud y porque Robert Ley, responsable de los campos de trabajo, consiguió suicidarse, ahorcándose con una sábana antes de que se abriera el proceso. Ante el tribunal se presentó todavía uno menos, ya que Martin Borman sería juzgado en rebeldía porque aun no se había confirmado su muerte en la batalla de Berlín (el total de acusados presentes en Nuremberg fue de 21 personas).

El proceso:

El único jerarca que acompañó a Göring durante el proceso fue Rudolph Hess quien, por su parte, aparentó no estar en sus cabales. Durante los interrogatorios Hess sonreía sin motivos, miraba fijo al techo o dibujaba mamarrachos sobre su banquillo. Apenas en su alegato final esbozó cierto grado de cordura cuando dijo que no se sentía arrepentido de haber servido al hombre más importante que había nacido en tierras alemanas en los últimos mil años, refiriéndose naturalmente a Hitler. Nunca se sabrá si Hess simuló su estado de locura aunque sus miradas cómplices con Göring parecen ratificar esta sospecha. Hermann Göring, por su parte, también defendió a Hitler con una vehemencia que mereció la admiración de sus adversarios. Mientras los generales y ministros de Hitler se echaban las culpas unos a otros haciendo recaer la responsabilidad en Hitler como impartidor de las órdenes, Göring se levantó indignado y dijo ante el tribunal : "como me hubiese gustado que los alemanes aquí presentes hubiesen limitado su defensa a tres palabras: chupame el culo". Göring bajó la vista una sola vez durante todo el proceso, en ocasión de la exhibición de algunas escenas de los campos de exterminio, y jamás se quebró ante el maltrato de sus carceleros. El otro poderoso Reichsmarschall vestía unas ropas viejas y gastadas y era obligado a comer en una lata sin cubiertos en una pequeña celda de 3x3 sin calefacción ni agua caliente. El mismo trato recibieron el resto de los prisioneros en un acto que demuestra que la sentencia ya estaba firmada antes de que el "juicio" empezara. Nuremberg fue un circo con Göring como figura estelar a falta de Hitler que astutamente se anticipó a la intención de los aliados suicidándose y ordenando quemar su cuerpo. El resto de los prisioneros, especialmente los ministros de Hitler, demostraron una conducta cobarde y egoísta que no sólo indignó a Göring sino también a sus acusadores. El arrogante y soberbio Ribbentropp se rebajó a niveles increíbles con tal de salvar su pellejo pronunciando frases ridículas como cuando se negó a revelar los secretos del pacto ruso-germano de 1939 alegando sus deberes de discreción como diplomático; Schact no entendía de qué lo acusaban; Frank apelaba al juicio de Dios para condenar el reinado de Hitler; Kaltembrunner se consideraba una víctima de Himmler; Von Papen en su rol de corderito inocente consideraba a Hitler como un embustero patológico que los había engañado a todos; Hess repetía que no se acordaba de nada; Keitel se escudaba en su obediencia como soldado y por lo tanto se consideraba exento de toda responsabilidad. Albert Speer, organizador de la industria bélica, fue el único junto a Göring que no trató de eludir su responsabilidad y contestó siempre con rectitud.

Vista de la causa:

La causa se fue desarrollando durante diez meses y diez días, en 216 sesiones.

Se emplearon 4 idiomas: inglés, francés, ruso y alemán. Cada delegación de los cuatro países que componían el tribunal estaban integradas por 600 personas que se afanaron en buscar pruebas. Se analizaron más de diez mil documentos y se utilizaron películas como pruebas.

No todos los imputados fueron acusados de los cuatro cargos.

Los argumentos de la defensa pretendían negar la competencia del Tribunal y poner de manifiesto la dificultad de aplicar unas leyes con carácter retroactivo. Las acusaciones describían delitos que no lo eran en el momento de haberse cometido, porque no existían las leyes internacionales que habían sido creadas con posteridad. La defensa hábilmente recordó que los países acusadores mantuvieron relaciones con la Alemania de Hitler incluso durante los primeros años de guerra, tal el caso de los Estados Unidos. Las leyes raciales en Alemania ya estaban vigentes cuando se celebró la conferencia de Munich en 1938 o el pacto ruso-germano al año siguiente. Especialmente se hizo hincapié en la obediencia debida y en la supuesta ignorancia por parte de los implicados en la llamada solución final. Los jueces, sin embargo, querían sentar jurisprudencia y condenar no sólo a los jefes nazis sino a la guerra misma y a sus horrores. (El juicio de Nuremberg fue concebido para que se transformara en una norma de conducta para la humanidad y así poder impedir futuras tragedias. El proceso, las actas de acusación y las sentencias de Nuremberg formaban parte de la doctrina que había quedado plasmada en la Carta de las Naciones Unidas. Lo concreto es que el juicio de Nuremberg resultó una farsa jurídica que ni siquiera cumplió sus propósitos originales en el sentido de prevenir otras guerras).

Sentencia:

Se dictó sentencia el 1 de octubre de 1946, los jueces hallaron a 19 de los 22 acusados culpables de alguno de los cargos que se les imputaban. Hess, Raeder y Funk fueron condenados a cadena perpetua; Speer y Schirach fueron condenados a veinte años; Neurath a quince años; Doenitz a diez años. Condenados a morir en la horca: Göring, Ribbentrop, Keitel, Kaltenbrunner, Rosenberg, Frank, Frick, Streicher, Seyss-Inquart, Sauckel , Jodl, Bormann (fue condenado en ausencia puesto que se hallaba prófugo). En lo que respecta a los acusados Schacht, Fritzsche y Von Papen fueron increíblemente absueltos.

No hubo acuerdo pleno entre los jueces a la hora de fijar sentencia. El juez ruso disintió en dos cuestiones: no aceptó las tres absoluciones y exigió sin conseguirlo, que fueran condenados globalmente como organizaciones criminales tanto los gobiernos del III Reich, como los Estados Mayores de sus Fuerzas Armadas.

Concluido el juicio, las autoridades norteamericanas juzgarían a 199 personas más, acusadas de actividades criminales durante la guerra, entre 1945 y 1949 en el Tribunal de Nuremberg. De ellos, 38 fueron absueltos, 36 condenados a muerte (de los que 18 fueron ejecutados), 23 a cadena perpetua y 102 a condenas menores. De hecho, y de otros juzgados por los norteamericanos, ninguno de los que quedaron con vida cumplieron más de siete años de prisión.

Además se crearon los Tribunales alemanes de desnazificación en la zona de ocupación norteamericana, en los que se definieron cuatro categorías de nazis: delincuentes principales, delincuentes, delincuentes menores y seguidores. Por ellos pasó un importantísimo número de personas que habían tenido algún tipo de responsabilidad civil en instituciones del III Reich.

Ejecución:

Las ejecuciones de los condenados fueron consumadas por el sargento primero John C. Wood, de San Antonio, Texas, un verdugo profesional que hasta entonces había ejecutado a 299 personas. Hermann Göring escapó de las manos del verdugo porque se suicidó horas antes de su celda ingiriendo una cápsula de cianuro. Nunca se llegó a saber como llegó el veneno a manos de Göring, que le sirvió para salvar el orgullo del hombre censurado con mayor dureza por el Tribunal, que le tachó de "líder de una guerra de agresión y creador del programa de persecución contra los judíos. Su culpabilidad es única en su enormidad".

El 16 de octubre de 1946, a la una y once minutos de la madrugada, Ribbentrop subía las escaleras del patíbulo, instalado en el gimnasio de la prisión, para ser ahorcado. Le seguirían en un corto intervalo, Keitel, Kaltenbrunner, Rosenberg, Frank, Frick y Streicher, quién gritó ¡¡ Heil Hitler !! mientras el verdugo rodeaba su cuello con la soga de horca. Los demás, Jodl, Sauckel y Seyss-Inquart, subieron al patíbulo con serenidad. Borman, juzgado en ausencia, no pudo se ejecutado. Más tarde se confirmó su muerte durante los últimos días de Berlín.

Para evitar cualquier tipo de manifestación en memoria de los líderes nazis ejecutados, sus cuerpos fueron incinerados en el único horno crematorio que existía en Dachau, cerca de Munich, y sus cenizas fueron esparcidas en el cercano río Isar.

Nuevo orden y nuevo derecho internacional

La enormidad de los crímenes del nazismo planteó la necesidad de crear un ámbito jurídico internacional por encima de la soberanía de los estados. Conscientes de ello, la mayor parte de las naciones de la Tierra crearon, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la Carta de las Naciones Unidas. Esta organización, convertida más tarde en Naciones Unidas, es el lugar donde se ha ido cimentando un Derecho Internacional y un Tribunal que todavía está en proceso de desarrollo.

Condena histórica del nazismo

El proceso contribuyó a la objetivación y divulgación de las atrocidades nazis. Gracias al fiel cumplimiento de todas las garantías procesales que se establecen en un juicio, la historia posterior no puede dudar de la veracidad de los crímenes, todos ellos probados.

Se trata además de temas que ya no están sometidos a la especulación de historiadores interesados. Ahora ya no se puede maquillar la historia. A menudo, personajes históricos han sufrido procesos de envilecimiento para unos y de exaltación para otros. Drake, por ejemplo, es un héroe visto desde la historiografía inglesa y un vulgar pirata visto desde la española. Pero será prácticamente imposible redimir a Hitler o al nazismo después de Nuremberg.

Efecto disuasorio

Las naciones que ganaron la guerra intentaban también crear un precedente que surtiera en el futuro un efecto disuasorio sobre potenciales políticos alocados. El proceso de Nuremberg se planteó como una catarsis para escarmentar en cabeza ajena. Todos los que detentan el poder último en un país soberano, incluso aquellos que disponen de un poder absoluto y están por encima de las leyes de su propio país, saben que no son impunes ante la historia.

La identificación de culpables y de crímenes sirvió también para ir diluyendo el sentimiento generalizado de culpa en el pueblo alemán, y para distanciarle de los crímenes a los ojos de las demás naciones. Quizá eso propiciara una profunda reconciliación posterior que hizo posible el nacimiento de una nueva Europa.

Conclusión

Finalizando, Los juicios post-SGM, fueron en gran medida un necesidad moral de los pueblos envueltos en este conflicto. Los lideres Aliados, entendieron la situación y en parte trataron de "civilizar" el comportamiento durante y post-guerra, pero como en cada actividad humana, las situaciones políticas y las circunstancias, obligaron a actuar de una manera, no tan apegada el estricto derecho y justicia.

Fueron los juicios realmente justo ?... no fueron perfectos

Se castigaron a Todos lo culpables ?... no, algunas circunstancias evitaron dicha posibilidad.

Cumplieron su cometido histórico ?... en mi opinión si... no había otra opción, los líderes nazis, habían cometido cosas tan horribles, que un mundo como el nuestro, no debían quedar impunes.

Vale la pena una justicia imperfecta, a una falta total de justicia ?.. Eso queda a su criterio.

 


 

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