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Complejo Militar Industrial: Militarismo transnacional. Parte 2

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Parte 1 / Parte 2

090910
- Dr. Esteban Morales Domínguez -
LA INDUSTRIA MILITAR Y LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA.

Como en cualquier otro sector de la economía, la toma de decisiones en la industria militar esta fuertemente influida por la obtención de la máxima ganancia. Tales cálculos, son determinantes  en como se concibe el desarrollo y fabricación de cualquier sistema de armamento.

La producción militar, al mismo tiempo, no puede ser  vista al margen  de sus extraordinarios vínculos con los asuntos políticos- estratégicos.

Es que la producción militar sirve de soporte material a la construcción de estrategias militares y  los que pudiéramos llamar escenarios de seguridad. Creándose así, de manera indisoluble,  opciones de defensa y potenciales amenazas.

A todo lo cual se agrega  que la seguridad de que se habla y las estrategias político-militares, están íntimamente ligadas  a la realidad de que vivimos dentro de un mundo desigual y hegemonizado, por un conjunto de potencias imperialistas,  que utilizan a la fuerza militar como instrumento de su hegemonía.

De modo tal, que los cambios que se han operado en la producción militar, desde el llamado final dela guerra fría,  son el reflejo de los cambios que se han producido en el escenario estratégico y el sistema económico internacional, así como también en las tecnologías. De aquí que podamos decir, que  en los años finales del siglo XX y principios del siglo XXI,  se ha estado generando un cambio radical dentro de la industria militar.

Tales cambios se observan  en los procesos de innovación tecnológica que tienen lugar, pues la revolución técnica da impulso a una mejora continua del equipamiento  militar, en términos de capacidad de detección, alcance, precisión y capacidad de destrucción. Ello se hace particularmente visible en los grandes sistemas,  pero también en equipos más simples (  Ver:  Revista Española de Defensa- 2000, p.9.)

Las rápidas mejoras han restado valor estratégico  a las versiones menos avanzadas de los sistemas, en la medida en que su rendimiento era inferior. Como consecuencia,  los  ejércitos han mantenido una presión constante sobre la industria para obtener equipos modernos competitivos. De tal modo que las empresas se han visto obligadas a mantener un gran esfuerzo de investigación y desarrollo permanente. ( Ver: Revista Española de Defensa- 2000, p.9)

Todo ello ha traído como consecuencia,  que la correlación entre tecnología civil y militar  se ha hecho cada vez mas compleja y  estrecha. De modo que, muchos de los avances que han surgido en la microelectrónica o telecomunicaciones en el sector comercial, se han pasado a aplicar  luego en la industria militar, aunque no de manera directa ni sencilla.

Europa y Estados Unidos han mantenido niveles científicos similares, aunque Washington ha logrado, en general, una aplicación tecnológica militar más eficiente. (Ver: Revista Española de Defensa, p. 9).

Lo anterior, es representativo de la realidad,  de que existe una  estrecha y creciente relación entre la tecnología militar y la civil. Por lo que la industria de defensa, a pesar de sus  ventajas, ya antes apuntadas, no puede ser vista al margen  de la industria civil y mucho menos del entorno económico creado  por el desarrollo tecnológico de la industria en general, dentro de los países capitalistas desarrollados. Razones entre otras, por las que la producción militar no puede ser aislada de la producción industrial en general. Y el ciclo de la industria militar, no se encuentra sino  dentro del ciclo industrial en general. Entrelazándose, tanto  en términos material,  tecnológico y de objetivos de racionalidad capitalista ( de obtención de máxima ganancia) de tal modo, que ya el uno no puede existir sin el otro.

“La tasa de inversión productiva puede variar con los cambios que tienen lugar en el peso del sector civil y el sector militar. Sobre todo,  si estos cambios van dirigidos fundamentalmente a la elevación de la producción industrial militar a partir del presupuesto”[25]

Este solapamiento entre tecnología militar y civil  profundiza  extremadamente  el impacto  del Complejo Militar Industrial dentro de la economía, dado que aparecen con mucha fuerza los multipropósitos de la producción industrial, llegando incluso desdibujarse, en algunos casos,  los objetivos finales de determinadas producciones.

Por ejemplo, es difícil distinguir entre la Investigación-desarrollo  de vectores espaciales para uso comercial y científico y el de mísiles balísticos; algo parecido sucede con los satélites de comunicaciones o reconocimiento.  Si se desciende al ámbito de los componentes básico, como nuevos materiales o circuitos  microelectronicos, la discriminación es todavía más compleja. ( Ver: Revista Española de Defensa- 2000, p.9)

Tal situación antes apuntada, encierra grandes peligros, por cuanto se hace muy difícil controlar la proliferación de determinados tipos de armas, por cuanto se va haciendo cada vez más fácil  adquirir en el mercado civil equipamientos  de posible utilización militar.

Ello hace más viable  el comercio clandestino de armamentos, el contrabando de  componentes para la producción nuclear  y la adquisición  de armas para la actividad terrorista.

Entonces, este continuo quiebre de las fronteras  entre tecnología militar y tecnología civil, limita  evitar la proliferación. Pero también ello ha tenido su impacto sobre el mercado. Produciendo una creciente difuminacion de las barreras entre compradores y vendedores en el mercado mundial de armamentos

Los gobiernos receptores de sistemas de armamentos   tratan de potenciar  la industria de defensa propia y facilitar el mantenimiento y la reparación  de los equipos.  Al mismo tiempo, la producción local potencia la economía nacional, convirtiendo el  gasto de defensa  en una inversión industrial. ( Ver: Revista Española de Defensa- 2,000, p.13.

Dentro de tal dinámica tecnológica  y las intenciones de los gobiernos por potenciar su industria militar, la carrera de los armamentos, no solo no desaparece, sino que se hace más compleja,  en caso de que  existiese la voluntad política  por  detenerla. Por cuanto el gasto militar se hace cada vez mas una parte  indivisible  del gasto gubernamental y del desarrollo de las industrias nacionales. Lo que antes podía ser considerado como un gasto inútil, desde el ángulo de la satisfacción de las necesidades del  ser humano,  ha comenzado a ser visto como algo consustancial  al proceso inversionista  para el desarrollo industrial.

Otro factor determinante en la evolución del sector de defensa  ha sido la globalización económica. La necesidad de los gobiernos de mantener  los  equilibrios macroeconómicos,    para resultar un destino atractivo a la inversión extranjera,  ha funcionado como un estrecho corsé sobre el volumen del gasto publico en general, y el de defensa en particular. Ello se combina  con el incremento de los costos de los sistemas de armamentos,  en la medida en que estos últimos se hicieron mas sofisticados, repercutiendo en la necesidad  de mas inversiones. ( ver: Revista Española  de Defensa -2000)

Al mismo tiempo, hacia principios del 2000, ello se vinculaba   particularmente en Europa Occidental  y la antigua URSS, con reducciones significativas de las Fuerzas Armadas y la consiguiente disminución de las necesidades de armamento. Trayendo como resultado una contracción sustancial de la cantidad y variedad de la demanda a la industria militar.[26]

La Guerra de Kosovo, posteriormente Afganistán  y  poco más tarde la invasión de Estados Unidos a Irak, vino en auxilio de las industrias militares de los que quedaron enrolados dentro de estas contiendas bélicas,  sobre todo  los que han colaborado con Estados Unidos, integrando la coalición que se formo contra Irak.

Estos conflictos mencionados  no hacen  sino confirmar lo dicho por muchos analistas  políticos, cuando al caracterizar a la Guerra del Golfo ( 1991),  dijeron que allí se desplegaba el modelo  de guerra contra los  países del tercer mundo. Efectivamente, no fue Afganistán lo que inauguró esta nueva etapa, sino la operación “Tormenta del Desierto”. Desarrollada por Estados Unidos contra Irak,  cuando este ultimo le proporciono oportunamente mostrar el poderío militar que estaba preparado para intervenir en cualquier país del tercer mundo.[27]

Es que hace mucho tiempo se viene produciendo una transformación sustancial  en el patrón de conflicto bélico. Lo que ha determinado  nuevos tipos de misiones militares y al mismo tiempo, nuevos requerimientos de tipos de armamentos. Así emerge con fuerza el dotar de un mayor poder destructivo y de una mayor eficacia a las armas convencionales. Pero mas que ello, van  desapareciendo paulatinamente las fronteras que permiten   diferenciar a las armas convencionales, de las no convencionales o nucleares. Dotando a las primeras de un poder destructivo, sofisticación, movilidad y efectividad, que terminan  por convertir a la llamada guerra convencional,  en algo muy alejado de sus parámetros  durante   los años de la segunda  postguerra.

Durante los últimos años,  han proliferado los enfrentamientos civiles, los conflictos localizados en pequeños espacios, los ataques quirúrgicos y las invasiones” humanitarias”  en nombre de la democracia y de los derechos humanos, o  supuestamente contra el terrorismo.

Estos enfrentamiento demandan equipo ligero, de media y baja tecnología, como los que fueron utilizados en Yugoslavia. Habiéndose satisfecho estas demandas  a partir de ciertas reservas, que no siempre  habían   sido modernizadas.

En medio de la actual situación internacional, caracterizada, en primer lugar, por la política extremo  agresiva de Estados Unidos, con posterioridad  a los ataques terroristas del 11 de septiembre, se ha producido un incremento de la demanda de armamentos, proveniente del interés de algunos  Estados  que han querido dotarse de medios militares modernos para ganar status internacional, asegurar su influencia regional, protegerse  de vecinos que lo amenazan, o simplemente, para dar respuesta  a los llamados de Estados Unidos, en  la formación de coaliciones bélicas, que den respuesta a los conflictos  que la propia política norteamericana ha creado o contribuido a crear.

Tales situaciones han producido una importante reanimación en las adquisiciones de tecnologías  media-alta y altas en el Oeste Asiático, Oriente medio y ciertas zonas de Africa y América Latina.

Además,  la situación actual, ha provocado que tanto Estados Unidos como la Unión Europea, junto a otras potencias occidentales, enfrenten la necesidad de contar con una creciente capacidad de intervención de los conflictos que han creado fuera de sus fronteras, para proteger sus intereses externos y promover los valores que sustentan sus sociedades.

En medio de tales situaciones, la producción militar en todo el mundo, ha tomado formas muy distintas,  según las condiciones regionales y los objetivos con que los gobiernos la fomentan.

La proliferación de la producción de armamentos ha avanzado,  por medio de la extensión de licencias de fabricación de material bélico ligero, impulsando la aparición de microproductores. Estados tan variados como Argelia, Colombia o Birmania, disponen de instalaciones propias para la producción de armamentos ligeros, reparación y modificación de vehículos blindados. Se trata de una industria nacida para garantizar cierta autonomía en las necesidades  más inmediatas, mantenidas políticamente sin aspirar a una cierta rentabilidad financiera. La importancia estratégica de estos pequeños productores no es despreciable, al hacer difícil el control internacional de la circulación de armas. ( Ver. Revista Española de Defensa-2000, p.17.)

Otro grupo de industria, llamadas Autóctonas, lo forman un buen  numero de países muy diferentes, que con mayor o menor éxito, están desarrollando sectores nacionales de defensa diversificados. Entre ello se encuentran aquellos que han optado por tener industria autóctona, básicamente destinadas a sus propias necesidades   pero poco presentes en el mercado de exportación. Estos  Estados han invertido enormes recursos  públicos para dotarse de capacidad productiva en una amplia gama de equipos de cierta entidad, en un esfuerzo que responde a condicionantes estratégicos muy diversos: respaldar una política de gran potencia (La India); ser  inmunes a un embargo internacional ( Irán); disponer de capacidad de defensa frente a un vecino poderoso ( Pakistán) o apuntalar un régimen de autarquía política ( Corea del Norte). ( Ver: Revista Española de Defensa- 2000, p. 17.)

Ante tal proliferación de los armamentos, los Estados Unidos,  adoptan una actitud, que no tiene nada que ver con la ética de la no-proliferación, sino con la de la conveniencia  a su política estratégica de fuerza. Ejemplos claros de ello lo son la actitud que asumen ante Pakistán, que incluso ha llegado a tener armas nucleares, pero es su aliado  en el Conflicto  Afgano; y la actitud que asumen  ante Corea del Norte,  a la que continuamente amenazan por haber adquirido capacidad nuclear. Ocurriendo algo similar con los casos  de Colombia y Venezuela. Pero, sin embargo, permitiéndole a Israel disponer de armas nucleares, por ser su aliado principal en un área de conflicto que es de su  completo  interés.

Otro grupo de países con industria de defensa relevantes son los antiguos exportadores emergentes en los  años ochenta:  Brasil, Sudáfrica, Israel y a cierta distancia, Argentina y Chile. ( Ver: Revista  Española de Defensa- 2000, p.20.)

Un tercer grupo esta constituido por países del Este y varias exrepublicas de la URSS. A excepción de la Federación Rusa;  en el resto de los casos  sus industrias han seguido una trayectoria similar.

Tradicionalmente, las industrias militares situadas en Bielorrusia, Ucrania, Eslovaquia o Rumania, se orientaban a satisfacer necesidades propias. Disfrutando de una preeminencia en la estructura económica y en el esfuerzo de investigación desarrollo nacional. Pero  con el hundimiento del sistema soviético,  estas ventajas han desaparecido, a la par que el calamitoso estado de las finanzas y la reducción de los aparatos militares,  han  provocado una drástica reducción de la demanda interna.

Un cuarto grupo significativo  esta compuesto por una serie de productores emergentes que han creado sectores autóctonos de armamento, en paralelo a un rápido desarrollo tecnológico civil. Los casos  más significativos se han dado en Asia, donde esta tendencia ha estado animada por fuertes amenazas exteriores, pero sobre todo, por el liderazgo en tecnologías claves fácilmente militarizables. ( Ver: Revista Española de Defensa-2000, pp.21- 30.)

Sin embargo, muy  por encima de todos los grupos  industriales militares mencionados, con industrias  autóctonas notables, se encuentra el grupo de los grandes productores-exportadores: la Federación Rusa, China, Estados Unidos y la Unión Europea.

Particularmente,  Estados Unidos   y Rusia  lideran los suministros de armas a nivel mundial. Aunque el primero,  ha podido incrementar su posición dominante en el mercado mundial de armamentos, hasta una cuota entre el 40  y el 50 porciento del total. La que mantiene y tiende a aumentar, sobre todo a partir de los mas recientes acontecimientos bélicos en el mundo.

Veamos como se comporta este comercio.

LA INDUSTRIA  MILITAR Y EL TRANSITO AL NUEVO PARADIGMA TECNOLÓGICO.

La industria militar siempre ha estado  muy vinculada al surgimiento y desarrollo de los adelantos científico-técnicos.

Mas que vinculada, durante todo el periodo  de la Segunda Guerra Mundial , así como los 30 años de la posguerra , hasta la crisis económica de 1974-1975, la industria militar fue el origen de la casi totalidad de los adelantos científico-técnicos, que después , exponencialmente,  pasaron  a la industria y el comercio civil.

Este fenómeno del avance científico-técnico,  dentro de la industria militar, ha estado impulsado por dos factores fundamentales: la competencia  en el plano militar y el disponer de un fuerte financiamiento para la investigación, proveniente de las asignaciones realizadas a cuenta del presupuesto estatal de que esta industria disfruta. Ello le ha permitido, realizar investigaciones sin grandes preocupaciones por los costos. Muchos de estos resultados, pasan a la economía civil, como resultado de que muchos de estos productores monopolistas, también están vinculados a la economía y el comercio civil.

Es decir, el presupuesto militar, ha  devenido crecientemente  en un factor impulsor  de los adelantos científico-técnicos con fines militares, pero que a la larga, la mayoría de ellos, pasan a la economía civil.

Con el decursar de este proceso descrito,  la industria civil, también termina generando componentes y producciones que pasan a la economía militar. Por lo que, como ya hemos expresado,  se verifica , que aunque la economía militar constituye una subregion de la economía global, estas tienden a vincularse de manera estrecha y creciente.

A diferencia del periodo de posguerra, en que lo dominante fue  el complejo Automovilístico-Metalmecanico-petroquímico, que constituyo la base material del ciclo Fordista- Keynesiano, en la actualidad la industria Electrónica –Informática, ha devenido en la nueva base tecnológica de la economía y de la sociedad.

El Complejo Electrónico-Informatico ha emergido como el núcleo integrador y dinamizador de la producción social  y la acumulación del capital. Lo que ha producido un nuevo dinamismo y un nuevo ciclo industrial.

Tal situación se pone de manifiesto  en la participación creciente de la industria electrónica e informática,  la cual supera a la industria automovilística, la metalmecánica y  la petroquímica, observándose el predominio creciente de la industria electrónica- informática dentro del comercio a nivel  internacional .En particular, dentro de la economía norteamericana,  es posible observar el peso determinante que esta ultima industria mencionada tiene en los gastos de consumo.

Todo ello trae como resultado un cambio importante en las características  y el comportamiento del ciclo económico.

Estos c cambios ha tenido  un impacto importante sobre la industria militar, lo cual se expresa, entre otros, del modo siguiente:

a- La industria militar, logra establecer estándares tecnológicos,  lo cual se suma a las ventajas que ya esta tiene al producir a cuenta del presupuesto militar . Lo que, entre otras cosas, le  facilita  disponer de mejores insumos, la fuerza de trabajo mas calificada, limitadas preocupaciones respecto a los costos de la producción y  fondos para investigación .Todo lo cual le  permite  disfrutar de un monopolio “Natural “,   que la convierte en receptora permanente de altas ganancias.

b- Le permite establecer  una relación con las restantes actividades productivas, que al hacerse  por la vía del sistema de los subcontratos,  es mucho mas directa e integrada.

c- La integración se produce hacia delante , al estimular la demanda, por medio de una oferta , que es estimulada por el presupuesto militar creciente y la política armamentista. Por lo cual, no esta obligada, como el resto de la industria, a generar una oferta a precios decrecientes.

Esta industria militar, aprovecha las ventajas del nuevo paradigma tecnológico, al mismo tiempo, que en los países capitalista desarrollados, principalmente, recibe  el estimulo  de una política económica que privilegia la existencia de un  presupuesto militar creciente.

Esta dinámica entre   industria militar y presupuesto militar creciente, dentro del contexto del nuevo paradigma tecnológico, generado por el predominio del complejo electrónico- informatico,  ha realizado una contribución  importante  a los cambios en el desenvolvimiento del ciclo económico.

Tales cambios, tienden a manifestarse del modo siguiente:

a-      La fase expansiva del ciclo se hace mas prolongada y el crecimiento  así como la productividad se hacen mayores, debido al papel dinámico de la oferta a precios decrecientes.

b-      L a fase de contracción  del ciclo resulta menos duradera y recesiva. Puesto que para la industria militar  el coeficiente de inventario es menor respecto a los pedidos y las ventas, dado que estas ultimas están aseguradas por los contratos estatales.

Tal situación se pone claramente de manifiesto en Estados Unidos, la economía mas altamente militarizada y el principal suministrador de armas del mundo. En términos comerciales, pero sobre todo, en inversiones conjuntas para la producción de armamentos, en todas las regiones del mundo, principalmente con los países desarrollados.

De modo que la mas reciente fase expansiva de la economía norteamericana se prolongo por diez años., del segundo trimestre de 1991 al primero del 2001.

En el periodo 1995-2000 la economía norteamericana  tuvo una tasa promedio de crecimiento del 4,1%, contra una del 4,2% entre 1959-1973.La productividad creció el 3,2% en el periodo 1995-2000, contra el 2,9% durante el periodo 1959-1973.

Es decir, este crecimiento tuvo lugar dentro de un periodo de altos gastos militares, lo que no impidieron el equilibrio presupuestario e incluso, el superávit .

Es la administración de George Bush ( hijo )  quien  consume  este superávit. Además,  eleva el presupuesto militar, produciendo un déficit creciente que ya amenaza  seriamente la salud de la economía norteamericana.

Es decir, a pesar de sus efectos sociales nocivos, en términos de la competencia del gasto militar contra los gastos sociales; el desvió de recursos humanos y materiales de la producción civil y el clima de tensión interna e internacional que provoca, al garantizar la mas alta ganancia, la industria militar, entra en la racionalidad del capitalismo como sistema. No es posible prescindir del gasto militar,  por cuanto  ninguno  garantiza  como este el principio racional que guía a la producción capitalista.

COMERCIO MUNDIAL DE ARMAS  LLAMADAS  CONVENCIONALES.

En las tablas No. 4 y 5 anexas, podemos observar muy claramente el comercio  de armas convencionales del periodo 2000-2004, para los 10 mayores suministradores y los 38 mayores recipientes.

Como se ve, Rusia y Estados Unidos, son los principales suministradores, mientras que Asia, Europa y Medio Oriente son los principales receptores de este comercio.

Salta a la vista, que siendo Africa el continente mas pobre,  compro  5130,0 millones de dólares en armamentos, solo entre los años del 2000 al 2004. Luego, cuando se piensa en el posible traslado, de aunque sea una pequeña parte de los gastos en armamentos para trasladarlos al desarrollo, no tiene nada de extraño, que se tenga que pensar en la propia Africa.

Para todas las regiones,  el  comercio  en armamentos  fue de 84,491 millones de dólares, de lo cual Rusia  y Estados Unidos suministraron de conjunto  52,855 millones de dólares, 26,925 millones Rusia, el mayor suministrador  y  25,930 Estados Unidos. Para un 62,26 % de todo el comercio mundial de armamentos.

Tales  ventas  por parte de Rusia y Estados Unidos, sobrepasan en mucho a las del  resto de los  ocho  suministradores restantes, que solo distribuyen el 37,74 %, para un promedio del 4,19 % para cada suministrador.

En la tabla No. 5 anexa, en particular,  es posible observar, como  para los periodos 2000-2004,  Rusia y Estados Unidos se repartieron alternativamente el  liderazgo del comercio  de armamentos  en el  mundo. Además de estos lideres mencionados, se han mantenido entre los primeros suministradores de armamentos, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Ucrania, Canadá, China, Suiza, Israel , Italia, Holanda, Bielorrusia, Uzbekistán y España;  para un rango de ventas  de armamentos por parte de  todos los   países  mencionados,  que oscila entre los 26,925 y 25,930  para Rusia y Estados Unidos respectivamente y entre  6,358 millones y 479  millones , esta ultima cifra  para el caso de España,  que aparece como el menor suministrador.

Es evidente, que Rusia y Estados Unidos son los principales responsables de  las ventas  de armamentos a nivel mundial, durante los primeros años del siglo  que transcurre.

A pesar de presentar cantidades similares, para una diferencia entre ambos de solo 995 millones a favor de Rusia, no obstante, se observa que las ventas de Estados Unidos  están mas concentradas en Asia ,  Europa y Medio Oriente; mientras que los suministros de Rusia están mas dispersos por el mundo. Lo cual  pone de manifiesto

La encarnizada competencia existente entre ambos.

No es difícil percatarnos, de  por que los llamados “Siete Grandes”, le han reservado a Rusia un rincón No. 8, entre ellos. Rusia  fue y continua siendo una potencia militar y un gran exportador de armamentos,  lo cual es sumamente importante  en la estrategia de fuerza, que particularmente Estados Unidos lleva adelante , con su llamada Guerra Contra el Terrorismo.

LA TRANSNACIONALIZACION DE LA ECONOMÍA MILITARISTA HACIA LOS PAÍSES SUBDESARROLLADOS.

Las Corporaciones Transnacionales, es uno de los indicadores imprescindibles de las dimensiones económicas del imperialismo norteamericano.

La mayoría de los economistas  coincidimos en que estas corporaciones, constituyen el centro de los flujos internacionales  de inversiones, transacciones financieras y comercio mundial.

Según la UNTACD, en el 2003, existían unas 65,000 corporaciones con un estimado de 860,000 filiales.

De las 500 más importantes del mundo, el 48% son norteamericanas; le sigue Europa con el 28%, Japón 9%, y el resto del mundo 4%.

Pero la concentración  del poder de Estados Unidos se evidencia aun más, cuando sabemos, que de las 50 más grandes corporaciones  transnacionales, el 60% son norteamericanas y que de las 20 aun más grandes, el 70%, son también norteamericanas.

En las tablas Nos. 6, 7, 8 y 9, se pone de manifiesto  claramente el poderío de las transnacionales de armamentos, en particular las norteamericanas.

En que medida los países subdesarrollados  son clientes de esa economía militar transnacional,  ha quedado evidenciado con claridad al analizar el comercio de armamentos convencionales, según las tablas anexas No. 4 y 5.

Pero otros datos que evidencian también  el poderío de que disfruta Estados Unidos  en el mundo. Son los siguientes:

-Estados Unidos tiene bases militares en 120 países.

- No existe una secuencia precisa entre expansión económica y expansión o acción militar,  aunque sí una vasta red de vínculos.

-Unas veces son los intereses económicos los que imponen la existencia de las bases  militares; otras son los propios intereses militares.

 - No existe una simetría perfecta entre los gastos imitares,  la participación  militar imperial y la construcción  económica del imperio.

 -Estados Unidos cuenta con Estados Clientes  que asumen tareas militares por él.

La política agresiva del imperialismo, cuyo principal instrumento es el  Complejo Militar Industrial, necesita que los gastos militares de los países subdesarrollados  se incrementen continuamente, para dar respuesta a la estrategia de militarización de la economía  y a la política imperialista a nivel mundial, que persigue, en esencia, los objetivos siguientes:

1-      Sostener y desarrollar  el sistema transnacional de  obtención de altas ganancias por parte de las corporaciones armamentistas.

2-      Apoyar  el acceso a las  fuentes de recursos energéticos y de materias primas donde quiera que estos se encuentren.

3-      Aprovechar las fuentes de  mano de obra barata calificada, especialmente en los países subdesarrollados clientes del comercio de armamentos.

4-      Fortalecer la capacidad ofensiva de una red de  estados  que respaldan la política imperialista. Dotándolos  de todas las posibilidades para reprimir cualquier movimiento contestatario o de resistencia a la explotación capitalista.

5-      Sostener la posición interna de las oligarquías, llamadas nativas, o subalternas, que facilitan o dan cobertura a la política de control y  saqueo de los recursos.

6-      Ampliar el espacio dentro de la competencia interimperialista  en el lucrativo negocio de la comercialización de armamentos.

La estrategia imperialista de militarización transnacionalizada  hacia  los países subdesarrollados  tiene su expresión en fenómenos como los siguientes:

1-      El auge de la venta de armamentos a los países subdesarrollados.

2-      La creación y desarrollo de la industria bélica en  diferentes regiones subdesarrolladas, con el objetivo de elevar  la capacidad logística de las fuerzas armadas  de las principales potencias imperialistas.

3-      La creación y desarrollo de subgendarmes  regionales, lo  cual se concreta  en un grupo de Estados subdesarrollados que aumentan continuamente su capacidad militar.

4-      La inducción al incremento de los gastos militares por parte de un grupo de países subdesarrollados progresistas, que al estar  amenazados por  conflictos regionales,  se ven forzados   a desviar importantes recursos con fines de defensa.

5-      La generación de  tensiones regionales  relativas a  problemas  como el narcotráfico, la emigración,  disputas territoriales, el medio ambiente etc.

Los fenómenos antes señalados, son expresión de en que medida los países subdesarrollados  se ven  empujados a participar en el armamentismo, a pesar de las ingentes y continuamente agravadas dificultades que estos confrontan en el orden económico y social.

El  neocolonialismo, desarrollado por las potencias imperialistas, con particular fuerza después de la  Segunda Guerra Mundial, trajo consigo nuevos fenómenos y mecanismo de dominación en el plano militar.

Se acelero el proceso de transnacionalizacion de la economía militarista,  impulsada por el Complejo Militar Industrial  y en su apoyo surgieron mecanismos tales como los siguientes:

-          Programas de Ayuda Militar abierta e incubierta.

-          Sistema de Escuelas Militares y de entrenamiento con vistas a la preparación de cuadros para apoyar a las oligarquías dominantes en los países subdesarrollados.

-          Comercio cautivo de armas.

-          Bases Militares .

-          Sistema de Intercambio con miembros de la OTAN.

Los mecanismos neocoloniales-militares, instrumentos del Complejo Militar Industrial en los países subdesarrollados, tienen un apoyo fundamental  en los llamados Programas de Ayuda Militar, entre los que podemos mencionar los siguientes:

-Programa de Asistencia Económica para la Seguridad.

-Ley Publica 480- Alimentos para  la Paz.

-Programa de  Artículos Excedentes de la Defensa.

-Programas de la AID ( Agencia Internacional del Desarrollo).

- Programas de Entrenamiento del Sistema de Escuelas Militares.

- Programas de Becas de las Academias Militares.

Una clara expresión de esa transnacionalizacion militarista  la encontramos hoy en América Latina  bajo el denominado “Plan Colombia “ o llamado ahora “Iniciativa Regional Andina”, elaborado en ingles bajo él titulo de “ Plan for Peace, Prosperity and  the Strenghtenin  of  the    State  “.

Corea ( 1950-1953), Indochina ( 1965-1974), la época de Reagan ( 1981-1989) y ahora Irak, son ocasiones en que la participación militar domina la agenda económica

Asia meridional en la actualidad es una demostración del rápido crecimiento del imperio militar norteamericano y de la creación de nuevas oportunidades  para que las corporaciones transnacionales  norteamericanas expandan el imperio económico.

Luego los fenómenos que impulsan la necesidad del crecimiento industrial militar, y del complejo, como estructura dentro de la cual ese crecimiento funciona,  no provienen principalmente del funcionamiento de  la  economía para garantizar la ganancia. Ese seria un objetivo muy limitado. Provienen  del  máximo objetivo  estratégico  imperial  de mantener su poder hegemónico  a nivel mundial.

Particularmente Estados Unidos, al ser la primera potencia militar , utiliza este poder incompartido para   garantizar sus intereses , no solo políticos, sino también económicos. Lo logra, haciéndoles  pagar   a sus aliados  buena parte de la factura de la llamada defensa del  “mundo libre “.

Entonces, si  en una  aproximación final, quisiéramos definir el Complejo Militar Industrial, diríamos que se trata de  un  SUBSISTEMA DE RELACIONES ECONÓMICO-POLITICO-MILITARISTAS, QUE TENIENDO SU BASE  EN LA ESTRECHA RELACIÓN  CREADA  ENTRE LAS CORPORACIONES INDUSTRIALES MILITARES Y EL ESTADO,  ESTAS  PRODUCEN  A CUENTA DEL LLAMADO  PRESUPUESTO  DE DEFENSA, GENERANDO  LAS MÁS ALTAS GANANCIAS, SOBRE LA BASE DEL SISTEMA DE PRIVILEGIOS ESTATALES  DE QUE DISFRUTAN,  AL TRABAJAR PÁRALE LLAMADO PRESUPUESTO DE DEFENSA, BAJO LA COBERTURA  DE  LA SEGURIDAD NACIONAL.

ESTE SUBSISTEMA    HA GENERADO ADEMÁS  SU PROPIO APARATO  IDEOLÓGICO, REPRODUCTOR DE LAS IDEAS DEL MILITARISMO.

TENIENDO SU CENTRO HEGEMÓNICO  EN LOS ESTADOS UNIDOS, EL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL,  SE DESPLAZA POR EL MUNDO COMO  UN SUBSISTEMA TRANSNACIONAL DE COMERCIO CAUTIVO  DE ARMAS, PATENTES E  INVERSIONES, PARA LA  PRODUCCIÓN CONJUNTA DE ARMAMENTOS,  PRINCIPALMENTE CON PAISES DESARROLLADOS, APOYÁNDOSE EN LOS CONVENIOS  MILITARES Y  EL SISTEMA DE BASES, PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO Y  COLABORACIÓN MILITAR.  TOMANDO TAMBIÉN  COMO HOLGURA DE SU DESARROLLO ARMAMENTISTA  A LOS PAÍSES SUBDESARROLLADOS;  LOS QUE SE VEN ENTONCES OBLIGADOS  AL CONTINUO INCREMENTO DE SUS GASTOS MILITARES. HACIÉNDOLOS   FUNCIONAR COMO OLIGARQUÍAS SUBALTERNAS, QUE APOYAN  REGIONALMENTE LOS OBJETIVOS DE LA POLÍTICA IMPERIALISTA.

Este Subsistema de relaciones económico-político-militaristas, ha devenido en una necesidad del proceso de reproducción económica, política e ideológica del imperialismo  en el ámbito mundial. Viéndose reforzado, en los umbrales del siglo XXI, por la posición de hegemonía absoluta, que en el plano militar, estratégico y  regional, ha logrado Estados Unidos. Trayendo todo ello  aparejado un conjunto  peligros para la paz mundial,  que hoy  sobrepasan  a los del periodo de la llamada Guerra Fría.

Septiembre  Del 2005.

Notas

[25]
Ver : Esteban Morales. “Estados Unidos en el 2004: Economía y Elecciones Presidenciales”,  El economista, No.1del 2004, La Habana, Cuba,  p.13.

[26] La actualmente denominada Guerra contra el Terrorismo, tiende a contrarrestar ese fenómeno, al incrementar  la utilización de los armamentos. (Nota del Autor ).

[27] En realidad, Sadam Hussein no habría podido resultarle mas oportuno a Estados Unidos,  cuando le proporciono esta oportunidad precisamente en el año del derrumbe de la URSS. ( Nota del Autor ).

[i] Llamamos “ Tecnoburocracia”  a ese sector de la burocracia estatal, ligado a la actividad militar, que ocupa cargos no políticos,  sino mas bien  técnicos y que por tanto generalmente  no cambia  con cada administración. Estos   permanecen  largo tiempo en sus posiciones, controlando actividades, que por su alto nivel de especialización no pueden  ser sustituidas  con facilidad. Esta tecnoburocracia controla y asesora,  la programación y  contratación de determinados armamentos ,  estableciendo vínculos y  relaciones de beneficio mutuo  con las  corporaciones, grupos de investigación etc .Esta tecnoburocracia, podemos encontrarla dentro de cualquier actividad  gubernamental.  ( Nota del Autor).

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