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0711 -
Revista
Fusión - En ocasiones todavía se piensa que
el hambre es
fruto de la superpoblación, de una mala gestión política, de la
escasez de alimentos, de unas infraestructuras insuficientes o
de un desastre ecológico. Hoy el hambre no es un hecho fortuito.
Es un arma empleada conscientemente por algunos gobiernos para
eliminar grupos molestos de población dentro de su propio país.
¿EL HAMBRE, UN ARMA DE GUERRA? -
Mariló Hidalgo
Sí. Se trata de una fórmula muy eficaz y económica empleada por
los señores de la guerra para eliminar a poblaciones molestas
dentro de su propio territorio -minorías étnicas, disidentes,
independentistas-. Esta fórmula ha tenido gran acogida en
diferentes lugares del mundo debido a su rentabilidad. No exige
gastos de armamento y en poco tiempo -y de manera silenciosa- se
pueden exterminar miles de vidas. ¿Cómo? Quemando cosechas,
impidiendo nuevas siembras, forzando desplazamientos de
población con violencia y amenazas, etc. Al final se consigue el
objetivo: miles de personas habrán muerto por falta de alimento.
Principalmente, mujeres y niños.
(Ver:
Segunda Guerra Mundial)
¿QUIENES SON ESOS SEÑORES DE LA GUERRA?
Actúan de la misma forma porque todos buscan lo mismo: poder.
Decidieron en un momento dado dejar a un lado los conflictos con
los pueblos limítrofes, para declarar la guerra a su propia
gente. Con ello consiguen muchos más beneficios ya que esta
última opción trae aparejada la ayuda humanitaria: dinero,
alimentos y la mejor tribuna para lanzar su mensaje al mundo,
aprovechando los medios de comunicación desplazados hasta el
lugar del conflicto.
¿QUE FORMULAS EMPLEAN?
Hay tres sistemas que vienen resultando infalibles. La fórmula
clásica ha sido empleada con éxito en Sudán y Myanmar
(Birmania). Hace unos años la Comunidad Europea envió a Sudán
decenas de toneladas de mijo para forraje junto con 233.000
toneladas de alimentos como ayuda humanitaria para combatir la
penuria causada por la guerra civil. Ese mismo año, en el país
que estaba gobernado por un grupo islámico, se recogieron
abundantes cosechas que permitió incluso exportar a Libia.
Mientras, la minoría cristiana del Sur del país moría de hambre.
Los nubios -minoría étnica sudanesa- también han sido expulsados
de sus tierras, y conducidos a campos de "paz" o de
concentración donde esperan la muerte. El caso de Birmania es
muy parecido. El país recibe ayudas pero no las hacen llegar a
sus minorías étnicas, que han tenido que abandonar sus
territorios. La gente muere de hambre por los caminos.
La segunda fórmula utiliza la exhibición como reclamo, y aquí
Sadam Hussein ha sido todo un pionero. Se trata de sacar partido
al embargo impuesto por Naciones Unidas. Por un lado el
dirigente irakí pide al mundo el levantamiento del embargo y por
otro se niega a aplicar medidas que podrían atenuar la grave
situación que vive su pueblo. Es más, Sadam ha quemado cosechas
y creado un clima de terror entre la población civil, que huye
del medio rural hacia ciudades que hoy son auténticas ratoneras
porque no llegan los alimentos y la población allí está
hacinada. Cuando tiene toda esta dramática escenografía
organizada, convoca a la prensa de todo el mundo para que puedan
dar fe de todo lo que allí ocurre.
La tercera fórmula la provocan los gobiernos incompetentes,
aquellos que están cegados por su propia ideología. El informe
de Acción contra el Hambre señala como ejemplos el caso del
comunismo de Corea del Norte y el fundamentalismo islámico que
en Afganistán ha dejado sin fuente de ingresos a miles de
hogares por el mero hecho de que el cabeza de familia es una
mujer.
(Ver:
Lebensraum o
"Espacio vital")
¿Y LAS CATÁSTROFES CLIMÁTICAS?
Claro que provocan hambre entre la población, pero demasiadas
veces han servido para justificar muchas barbaries producidas
por la mano del hombre. En ese sentido "El Niño" se ha
convertido en la coartada perfecta. Ha sido el culpable de los
incendios que asolan Indonesia, ha roto el oleoducto de Ecuador,
ha producido terremotos en Honduras, hasta ha llegado a afectar
a las fresas de Huelva. Las Ong's que se conocen el terreno
porque están allí trabajando, han denunciado el abusivo recurso
de El Niño como factor explicativo de los trastornos del
planeta.
¿NO HAY QUIEN PARE ESTO? ¿QUE OPINA EL RESTO DEL MUNDO?
"En las relaciones internacionales -señala José María Mendiluce-
se sigue utilizando un doble lenguaje. Por un lado se habla de
derechos humanos, pero por otro se sostiene a dictadores porque
nos interesan por razones políticas o económicas. Se sigue
cooperando con esos dictadores que se embolsan gran parte de los
recursos dedicados a la cooperación y se les permiten que actúen
dentro de su territorio como les venga en gana respaldándose en
el principio de soberanía nacional. A nivel internacional no se
prevén las crisis antes de que se produzcan: no es rentable
prevenir, es mejor sacarse la foto posterior con el niño
reventado o con un avión de ayuda humanitaria para los
supervivientes del genocidio. Cuando la mediación no ha
funcionado -continúa Mendiluce- entra en el juego la ayuda
humanitaria, la gran trampa. Porque es utilizada en muchas
ocasiones como sustituto de la política, cuando es precisamente
ésta quien debería evitar las guerras y llevar a cabo una
cooperación seria y honesta, que promoviese los derechos
humanos".
GUÍA DE HAMBRUNAS - Elena F. Vispo
"El arroz es un arma bélica". Estas palabras de Ahmad Tejan
Kabbah, presidente de Sierra Leona, describen la ideología que
se esconde detrás de las hambrunas. En Sierra Leona, por
ejemplo, se despliega gran parte de la gama de posibles
aplicaciones del hambre como herramienta de poder. Es uno más de
los muchos casos actuales de hambrunas evitables: en Liberia la
población eligió "democráticamente" a Charles Taylor, el
principal causante del hambre, por miedo a que se reanude la
guerra civil; en Somalia, donde la intervención americana
constituyó un fracaso con cierta influencia en la actuación
aliada en Kosovo, a los efectos de la guerra civil se añadió una
sequía desastrosa; en Brasil ningún plan contra la sequía ha
conseguido superar la oposición de los dirigentes, ya que los
desastres naturales atraen ayuda humanitaria y convierten a los
miles de personas sin hogar en mano de obra barata... La lista
puede seguir y seguir: Ruanda, Níger, Corea del Norte, la
ex-Birmania, etc. Las razones de las hambrunas pueden ser
diversas, pero casi todas buscan afianzar o crear una situación
de poder.
Si el hambre siempre es estremecedora, lo es aún más sabiendo
que es evitable. El caso de Sudán apela a la conciencia mundial:
es el país más grande de África y sufre la mayor guerra civil de
la historia. Una guerra intermitente de más de cuarenta años,
que no ha parado en los últimos quince. En ese tiempo han muerto
un millón y medio de sudaneses y la cosa va a más: según UNICEF,
aproximadamente el 60% de los niños en Sudán sufren de
desnutrición. A pesar de que la tregua de junio del año pasado
supuso un pequeño alivio, la guerra en Sudán es un ejemplo
perfecto de cómo la población es manipulada por intereses
políticos. El pueblo sudanés ha sido condenado al hambre por sus
dirigentes, para que la ayuda humanitaria financie la guerra
religiosa entre Norte y Sur.
Las ONGs y los medios de comunicación suelen tener un papel
importante: las primeras, como fuente de ingresos; los segundos,
como medio para atraer la ayuda humanitaria y como acceso a la
difusión internacional. Es decir, propaganda.
En Irak la búsqueda de promoción se acelera hasta el extremo más
dramático. El embargo ordenado por Estados Unidos disminuyó
claramente el acceso de la población a los recursos, pero esta
escasez ha sido deliberadamente agravada por el propio gobierno
iraquí. Sadam Hussein tiene una fortuna personal que se cuenta
entre las mayores del mundo, a la vez que es considerado como un
mártir por la población civil, al oponerse al monopolio
norteamericano. Este sentimiento contrasta con el hecho de que
el gobierno iraquí empeora la situación hasta que roza los
límites de lo inaceptable, y es entonces cuando se llama a los
medios de comunicación. Los periodistas cumplen con su parte de
transmitir la dramática situación al público y, de paso, la
propaganda gubernamental se cuela en la noticias, apareciendo
Estados Unidos como el responsable último. Ese es el reclamo
para la ayuda humanitaria internacional, que luego se desvía
para financiar los ejércitos y la maquinaria bélica. El hambre
también tiene su marketing.
RELACIONES IMPOSIBLES - Marta Iglesias
En una hambruna entran en juego muchos factores que van más allá
de la comida. Desde los gobiernos de los países afectados hasta
los países del llamado Primer Mundo que los hacen dependientes,
en medio se mueven una serie de personajes. Las ONGs cobran cada
vez más protagonismo, y los periodistas se convierten en
estrellas de una guerra que no es la suya. En esta historia cada
uno tiene su parte oscura, y no todos se atreven a hablar. Los
únicos que no dicen nada son los pueblos que se esconden detrás
de las estadísticas. Novecientos millones de personas pasan
hambre en el planeta y no hemos encontrado la declaración de
ninguna.
¿LAS ONGS TIENEN UN LÍMITE?
Cuando una ONG llega a un país tiene que colaborar con las
autoridades locales. Ellas le permitirán moverse, ofrecer la
ayuda necesaria, y le protegerán ante posibles peligros. El
problema viene cuando deben pagar el precio de esta protección.
Muchas ONGs denuncian el desvío de las ayudas para los intereses
gubernamentales, y no pocas se han retirado de zonas donde la
ayuda era vital. Por su parte, los gobiernos de los países
afectados parecen felices con la situación. La ayuda humanitaria
resulta muy rentable y bastante fácil de manipular: al que no le
guste, que se vaya.
En su libro Geopolítica del Hambre, Acción contra el Hambre se
ha dedicado a analizar y denunciar los casos más relevantes de
hambrunas por causas políticas, en muchos de los cuales se han
visto implicados. Eva Valdés, Responsable de Comunicación:
"Cuando Acción contra el Hambre se dispone a trabajar en un
país, se inician una serie de conversaciones con las autoridades
y son ellas quienes deciden darte la autorización o no. Por
supuesto siempre te tienes que adaptar a la normativa en curso
pero eso no implica que tengas que modificar tus objetivos, la
decisión última de cómo y de qué manera se quiere trabajar la
fija la organización. Aún así, siempre pueden surgir problemas
como fue el caso del sur de Sudán, donde estábamos desarrollando
un programa de asistencia nutricional y el nivel nutricional de
los niños no mejoraba. Propusimos llevar a cabo una encuesta
para detectar el fallo y nos encontramos con la negativa de las
autoridades que temían que descubriésemos que parte de esa
comida estaba siendo desviada hacia el ejército. El resultado
fue nuestra expulsión del país. Las negociaciones fueron
complicadas, pero meses después pudimos volver a entrar
asegurándonos antes el control sobre el abastecimiento".
José María Mendiluce, eurodiputado, fue uno de los principales
responsables de la modernización y optimización del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
En su libro "Con rabia y esperanzas", habla de la actuación del
ACNUR en la guerra de Bosnia. "¿Sabía yo que parte de la comida
que se distribuía iba a parar a los soldados de todos los
ejércitos? No; no lo sabía. Pero habría sido un imbécil si no lo
supusiera. Pero mientras la OTAN se decidía a parar la guerra,
preferí niños vivos y soldados alimentados, que niños muertos y
soldados alimentados... por otros. Porque los soldados siempre
comen. Como las armas siempre llegan".
¿QUÉ TIENEN QUE VER LOS PAÍSES MÁS RICOS?
Felipe Sahagún es periodista y analista político, y ofrece
siempre una explicación global a los hechos: "Los países
desarrollados tienen una responsabilidad fundamental en la mayor
parte de estas hambrunas, por muchos factores. Muchas veces las
ayudas de Occidente destruyen la infraestructura agrícola de los
países que reciben esas ayudas, sin que se pretenda que sea así.
A esos países se les envía ayuda agrícola masiva en respuesta a
una hambruna, pero entonces los precios de la producción local
caen al suelo y los agricultores no pueden seguir produciendo.
Al año siguiente la producción cae a cero y al no recibir nuevas
ayudas masivas se repite la hambruna. Si a esto añadimos las
guerras civiles, las sequías, los desplazamientos masivos de
refugiados como consecuencia de conflictos o de catástrofes
naturales o humanas... A estos problemas cuyo origen puede
encontrarse en buena medida en los países más ricos hay que
superponer, añadir o sumar la responsabilidades de los propios
dirigentes de estos países".
¿QUIÉN NOS LO CUENTA? EL "EFECTO CNN"
"Está pasando, lo estás viendo". La publicidad de la CNN se hace
eco de esa necesidad de la urgencia. Lo que cuenta, cada vez más
es la imagen y estar en el momento en que se produce. Las
cadenas de noticias emiten las veinticuatro horas, ¿cuándo
tenemos tiempo de pararnos a pensar?
José María Mendiluce cuenta en "Con rabia y esperanzas" como
asistió en Nicaragua al reencuentro entre una madre repatriada y
su hijo, cuando ambos daban por muerto al otro. Cuenta también
como una reportera les hizo separarse y repetir la escena porque
la cámara había perdido la toma. ¿Hasta donde llega la
manipulación de la información? "Los medios tienden cada vez más
a coproducir las crisis(...) Si hay cámara, hay noticia. Si hay
noticia, hay que ser noticia; se te tiene que ver en la
noticia".
Gervasio Sánchez. Reportero gráfico de guerra. Ha cubierto los
conflictos más importantes de los últimos años. Contesta a la
pregunta recién llegado de la frontera con Kosovo. "Está claro
que en cualquier conflicto o crisis humanitaria hay un intento
de transmitir información que muchas veces es simplemente
propaganda. Eso lo hace desde un dictador como Sadam Husseim o
Milosevic, hasta un amante de las libertades públicas como es el
portavoz de Javier Solana en Bruselas. Estos días hay una rueda
de prensa diaria en Bruselas donde se transmite lo que se quiere
transmitir. Pasó en la Guerra del Golfo, que fue la mentira
mediática más importante de la historia, donde los periodistas
fuimos manipulados descaradamente. Un problema grave es que la
mayoría de los periodistas no nos planteamos con mucho rigor
nuestro trabajo. También es verdad que en estas ruedas de prensa
hay preguntas durísimas, brutales, pero ellos dan una respuesta
banal y no pasa nada."
FUENTES: Para elaborar este reportaje se ha contado con
la colaboración e información de "Geopolítica del hambre".
Informe 98-99 de Acción contra el Hambre. "Guía Eco-Eco" de
Graciela Malgesini del CIP. "Con rabia y esperanza" de José Mª
Mendiluce.
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