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La Bayoneta

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0204 - Antonio Marzo - Determinado tipo de invenciones y/o descubrimientos, como todos sabemos, aplicados al ámbito militar, han causado profundas transformaciones en los ejércitos haciéndolos con frecuencia más letales, o más movibles, o más rápidos, haciendo reconfigurar estrategias, tácticas y las más de las veces uniformes y equipos, tal puede decirse de la pólvora en su aplicación a las armas de fuego, el empleo militar de gases tóxicos, el avión militar, y un largo etc.


Pues bien, uno de esos inventos o, quizás, descubrimiento, podemos decir que fue la bayoneta todavía en uso, aunque evidentemente con un fin menos práctico del que tuvo en siglos anteriores, dada la precisión y rapidez de disparo de las armas de fuego actuales. Su concepto es sencillo: arma blanca que se coloca en la parte anterior del fusil o del mosquete.


En cuanto al origen de la bayoneta es difícil de precisar con exactitud, aunque bien es cierto que existe acuerdo en que el arma en cuestión apareció durante el S. XVII, soliendo ser fechada hacia el año 1640, siendo tradición acunarla en la ciudad francesa de Bayona de donde se dice se labraron las primeras armas de este tipo, de ahí su nombre. Puede que así fuera, pero en cualquier caso el galicismo pasó a diferentes idiomas, incluido al inglés, con la raíz de esa ciudad.


Puede que os sorprenda conocer que las primeras bayonetas tienen poco que ver, en su forma y en su calado, con las que solemos ver en las películas o en nuestras figuras, básicamente consistían en un cuchillo con mango redondo que se alojaba directamente en el cañón del mosquete o sistema de clavija, lo cual evidentemente impedía al infante dispararlo, pues de hecho al instalarla se convertía en piquero. En la foto anexa aparecen dos de estas primitivas bayonetas.

 

La versatilidad del arma no cayó en saco roto y poco a poco se fueron viendo las tremendas ventajas que esta sencillísima arma aportaba al arte de la guerra, entre otras se pueden señalar:


- En la infantería se podrían disponer de tantos piqueros como mosquetes hubiera, por lo que el infante mosquetero serviría a la vez de piquero.


- Las líneas de infantería podrían pasar a posiciones defensivas u ofensivas con una rapidez absolutamente inusitada en los siglos anteriores.


- La mosquetería podría enfrentarse a las cargas de caballería como lo hiciera antes el piquero tradicional.


- La cuestión del transporte de la engorrosa pica del XVII, que recordemos podía llegar a medir entre 2 y 5 metros de larga, quedaba ahora facilísimamente solucionado modificando el tahalí del soldado, acoplando al mismo la funda de la bayoneta, manteniendo el infante toda su libertad de movimiento. Los uniformes y sus correajes empiezan a cambiar.


- La infantería montada, los dragones, también podrían hacer uso del arma.

Sin duda hay más ventajas, pero lo que si está claro es que tras la adopción del arma, la vida de los piqueros tradicionales tenía los días contados. Igualmente el avance en las armas de fuego, tanto en su carga, a partir de los cartuchos de papel que el ejército sueco de Gustavo Adolfo Vasa empleaba, como las invenciones en los nuevos mecanismos de disparo, más rápidos y eficaces, proporcionan la posibilidad de crear un arma de fuego más larga y eficaz que la del mosquete tradicional, surgiendo el fusil y desapareciendo del equipo del infante las cuerdas de encendido y los “doce apóstoles” o cargas de pólvora que llevaban en frascos colgados en bandolera.


La primera reglamentación que he encontrado sobre el uso de la bayoneta, hace referencia al reinado del soberano francés Luis XIV, narciso y ambicioso monarca que tuvo la tremenda suerte de estar rodeado de hombres que estaban a la altura de su tiempo en una Francia que emergía como primera potencia europea, generales como Conde y Turenne, el gran ministro de finanzas y Hacienda Colbert, y para lo que aquí nos interesa su ministro de Guerra, Louvois, quien reorganiza el ejercito e introduce en la infantería francesa el fusil y la bayoneta.


Entre 1680-1690, se produce una transformación importante en el arma blanca mediante un simple cambio en el sistema de sujeción al fusil, trocando el de clavija por el sistema de anillo, esto supone un verdadera revolución pues el infante, aunque tenga calada la bayoneta, puede disparar su fusil, con lo que el carácter letal del mismo quedaba duplicado. De todo lo expuesto y en este sentido evolutivo del arma, he de discrepar totalmente del autor John MacDonald, cuando el mismo afirma en su libro de divulgación “Grandes Batallas” que la bayoneta fue inventada en el año de 1690 lo cual es a todas luces incierto, salvo que el mismo quisiera referirse al sistema de sujeción de anillo, lo cual tampoco puede afirmarse con total rotundidad.

 

Para que veáis con claridad la evolución de la bayoneta, en el gráfico adjunto se puede observar una primera bayoneta con sistema de clavija, mientras que las dos segundas son primeras variaciones del sistema de anillo.


En una Europa como la del S. XVII donde la guerra era endémica, es difícil precisar en que combate concreto se inició el uso de la bayoneta, habida cuenta de la inmensa cantidad de batallas menores, grandes y escaramuzas que se dieron. Las primeras referencias concretas de dicho uso en combate que he encontrado me llevan a los campos irlandeses durante los años 1689 y 1690, pero resulta evidente que dadas las formaciones tácticas que se usaron en esos combates, el uso militar de la bayoneta tenía que ser más anterior a esos años. En efecto, el conflicto que se dio entre el católico Jacobo II de Inglaterra y Guillermo III de Orange, se decidió en los campos de batalla de Irlanda. Allí desembarcó Jacobo II con sus fuerzas, francesas al haber obtenido el apoyo de Luis XIV, y católicas de Escocia, Inglaterra y sobre todo de la propia Irlanda, y a su encuentro fue Guillermo III de Orange con sus fuerzas inglesas, sus guardias azules holandeses, así como luteranos, hugonotes y protestantes de las Islas. El encuentro definitivo se dio en la Batalla de El Boyne el 1 de julio del año de 1690 en la que no se dieron las formaciones clásicas del S. XVII, y es de hacer notar que en la misma se habían reducido los piqueros de forma alarmante, 1 por cada 5 mosqueteros, y de igual manera los piqueros ya no formaban delante o a los laterales de los mosqueteros si no detrás de ellos, acudiendo al combate tan solo cuando eran llamados para ello. En el transcurso de la batalla, Guillermo III consiguió que sus guardias azules cruzaran el río y tras dura lucha lograron ocupar el pueblo de Old Bridge que debían de mantener hasta que el resto del ejercito cruzase el río, a tal fin reorganizaron sus formaciones al lado de la localidad para impedir que los católicos la volviesen a ocupar. A la vista de la situación, Jacobo II lanzó sus escuadrones de caballería contra los guardias azules, los cuales a una orden de mando dada, formaron en cuadros con la bayoneta calada y..., la caballería jacobita se estrelló directamente contra las bayonetas sufriendo grandes perdidas y debiendo replegarse. La batalla siguió su curso y Jacobo II la perdió, pero para lo que aquí nos interesa parece claro que lo realizado por los guardias azules no pasó desapercibido en la mentalidad militar, pues en menos de 10 años el uso de la bayoneta se extendió por los ejércitos de toda Europa.


Curiosamente, los piqueros aún tardarían un poco en desaparecer, así durante la Gran Guerra del Norte, el ejercito sueco de Carlos X aún los llevó a sus campañas (de Narva 1700, hasta Poltava 1709), pero la disminución de estos efectivos en relación con la fusilería era abrumadora. Es de hacer notar también que el ejercito ruso de Pedro I El Grande, también conocía el uso de la bayoneta.

 

El devenir posterior del arma muestra un uso continuado de la misma durante todo el S. XVIII, siendo la novia inseparable del fusil desde la Gran Guerra del Norte hasta la Guerra de Independencia de Norteamérica, mejorando desde luego el sistema de sujeción, de forma que su colocación para calado y desmontado fuese todavía más rápido.


Quizás una de las batallas del XVIII en las que su uso resultó altamente importante, fue la de Culloden en 1746. Durante la última rebelión Jacobita, los clanes escoceses habían demostrado saber combatir a una infantería organizada, como la británica, de forma muy efectiva y mediante una táctica realmente primitiva: lanzarse con gritos y al son de las gaitas contra las filas británicas, descargando todas sus armas de fuego para, a continuación tirarlas, desenvainando sus espadas y arremeter con ellas y su escudo puntiagudo contra las filas enemigas, operación que debían de realizar en corto espacio de tiempo para alcanzar la tercera fila y no darles oportunidad de recargar el fusil.
La respuesta a esta forma de combatir la dio Cumberland a su desmoralizado ejercito mediante un instrucción severísima en el uso de la bayoneta, y para Culloden los clanes escoceses no pudieron superar los muros de bayonetas hábilmente manejadas, ahora si, por los británicos.


En 1795, aparece un modelo altamente raro en Estados Unidos, del que, por desgracia, no he podido conseguir foto alguna, tratándose de un mosquete que tenía soldada la bayoneta al cañón, modelo que no triunfó en su uso, pues al poco lo abandonaron.
 

A lo largo del S.XIX, la bayoneta continúa siendo la fiel pareja del fusil, introduciéndose sucesivas mejoras en su sistema de sujeción, permitiendo a su vez modificaciones en las hojas de la bayoneta, apareciendo los sables-bayoneta, espadas-bayoneta, cuchillos bayoneta, y como no solo bayonetas con sistemas de anillos. Todos conocemos el uso de este arma durante las guerras napoleónicas y lo peligrosísimas que eran las formaciones en cuadro para la caballería, ¡anda que no hemos hecho figuras de este periodo con bayonetas caladas!. Quizás lo más novedoso de este siglo es la aparición de la Bayoneta con sistema de baqueta larga y baqueta corta, que permite calar el arma bajo el cañón con un único movimiento, sin embargo los sistemas de sujeción coexisten, tal y como podemos ver en la siguiente fotografía de bayoneta usadas en la Guerra Civil Americana.


Se puede observar tanto el sistema de sujeción al cañón, y el clásico modelo de hoja triangular usada en el conflicto. Como anécdota contaré, que esta larga bayoneta no solo sirvió para combatir, si no que también tuvo usos culinarios ensartando en ellas patatas, pollos o pavos para asarlos.

Evidentemente, durante las guerras coloniales de este siglo también se usaron las bayonetas, siendo empleadas cada vez más las de baqueta, pudiendo decirse que para 1880 era la usual en los ejércitos. No obstante he encontrado una de las usadas en la Guerra Zulú con sujeción clásica, probablemente de las que inicialmente se usaron en los Martín Henry.


El S.XX, demuestra que la capacidad de las armas de fuego en todas sus variedades ha llegado a extremos infernales, y no obstante la bayoneta pervive. Como en siglos anteriores, cada nación va creando sus bayonetas a sus fusiles de creación nacional o importada, pero la naturaleza de los combates que se desarrollan en este siglo demuestran que, si bien no es imposible, cada vez es más difícil llegar al “cuerpo a cuerpo”. Durante la 1ª Guerra Mundial, los masivos ataques suicidas a las trincheras se hacen con bayoneta calada, siendo barridos normalmente con fuego cruzado de ametralladoras, cuando no por la artillería, arma fundamental del conflicto.

 

En la 2ª Guerra Mundial se sigue proporcionando a las infanterías de las naciones implicadas sus correspondientes bayonetas o cuchillos-bayonetas, no pareciendo que sirvieran de mucho en el frente Occidental, salvo su uso simplemente complementario o auxiliar.

Quizás no se pueda decir lo mismo del Frente del Este, sobre todo en lugares como Stalingrado. En cuanto a la Guerra en Asia, los japoneses usaron las bayonetas tanto en la guerra contra China, con relativo éxito, como después contra los norteamericanos, con evidente fracaso, siendo este escenario asiático donde quizás se hayan dado los últimos asaltos masivos a la bayoneta. Igualmente, puede considerarse al Japón de ese periodo como una de las naciones más impías y crueles en el aprendizaje e instrucción del uso de la bayoneta, ya que al recluta se le enseñaba, no sobre sacos, si no sobre blancos vivos, normalmente chinos o coreanos, no parando hasta que los destripaban.

Pese a entrar en la era atómica, la bayoneta todavía persiste, quizás le quede poco de vida, no lo se, pero puede, aparte del servicio auxiliar que presta, que aún se le considere como el último salvavidas del infante.


En fin..., espero no haberos cansado con este breve e incompleto resumen de la historia de la bayoneta y que haya llamado un poco vuestro interés.
 


 

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