Historia antigua
Se sabe que Nicaragua estaba poblada hace al menos 10.000
años, que es la edad de unas huellas encontradas en una zona de Managua (Acahualinca).
También se sabe que varios siglos antes de Cristo hubo migraciones de
indígenas de México a la zona del Pacífico.
Fue Cristóbal Colón, en su segundo viaje, quien tomó por
primera vez contacto con la costa del Caribe, aunque el primer explorador
que recorrió el país fue Gil González de Ávila. El cacique Nicarao se
resistió a la colonización española. Francisco Hernández de Córdoba fundó en
1524 las
ciudades coloniales de León y Granada.
Los españoles se sintieron atraídos por el oro con que
fueron obsequiados inicialmente por los indígenas, pero este oro pronto se
acabó. Las ciudades de León y Granada obtuvieron su riqueza de la
agricultura y del comercio y pronto surgió una gran rivalidad entre ellas.
La zona del Caribe no fue nunca dominada por los
españoles. Los ingleses mantuvieron relaciones comerciales con los indios
Miskitos, que poblaban esa zona, y no fueron raras las expediciones
violentas de dichos indios a las ciudades del interior. Como consecuencia de
esta colonización inglesa, todavía una parte importante de la población del
Caribe habla inglés e incluso llama "españoles" a los habitantes del resto
de Nicaragua.
La independencia y el siglo XIX hasta la invasión
filibustera
Tras la invasión napoleónica de España se desató por todo
América una ola de independentismo. En el momento de la independencia,
Nicaragua formó parte de las Provincias Unidas de Centroamérica y luego se
emancipó totalmente en 1838.
Todo el siglo XIX en Nicaragua fue una sucesión de
rivalidades y conflictos entre liberales y conservadores. Los liberales
tenían su asiento en la culta ciudad de León (sede de la Universidad),
mientras los conservadores hacían de Granada su feudo económico y comercial.
Para acabar de complicar las cosas, la posibilidad de
construir un canal interoceánico abrió los
apetitos de las potencias europeas. En 1848 los ingleses se apoderaron de la
ciudad de San Juan del Norte, en la costa atlántica con el fin de controlar
la salida al Caribe del río San Juan y ejercer un protectorado sobre la
Costa de los Miskitos
La invasión filibustera
A mediados de siglo se descubrió oro en California y miles
de aventureros se lanzaron a su búsqueda en lo que se ha dado en llamar
"fiebre del oro". A diferencia de lo que nos muestran las películas del
oeste, la mayor parte de los viajeros se dirigía de la Costa Este de los
Estados Unidos a la California por mar (no por tierra). La ruta empezaba en
Nueva York, de ahí se viajaba a San Juan del Norte (Greytown), se cruzaba el
Río San Juan, el lago de Nicaragua y el istmo por San Jorge y se embarcaba
hasta San Francisco. Otros viajeros hacían la ruta por un ferrocarril que
atravesaba Panamá.
La afluencia de viajeros originó la fundación de la
llamada Compañía del Transito, propiedad del magnate Cornelius Vanderbilt.
Las rivalidades entre conservadores y liberales y las
apetencias de Vanderbilt, junto con la ambición de unos aventureros sin
escrúpulos propiciaron la invasión filibustera de Nicaragua. En 1855 un
aventurero llamado William Walker fue llamado por los liberales de León
para participar en su guerra contra los conservadores. Walker llegó a
Nicaragua con 56 mercenarios (conocidos como "filibusteros") y al poco
tiempo se había apoderado del país y se había hecho nombrar presidente. En
el transcurso de la guerra Granada fue arrasada, se instituyó la esclavitud
(con la idea de incorporar Nicaragua a los Estados Unidos como un estado
esclavista más) y se declaró el inglés como idioma oficial de Nicaragua. Al
llamado de Walker acudieron muchos aventureros y mercenarios, engañados por
la perspectiva de un enriquecimiento rápido.
Las potencias de América Central reaccionaron y en 1857
Walker fue derrotado. Una nueva expedición de Walker en 1860 fracasó y
Walker fue ajusticiado por los hondureños.
La presidencia de José Santos Zelaya y la segunda
invasión
Los ingleses instituyeron un auténtico protectorado en la
costa del Pacífico e incluso se llegó a proclamar un "rey Miskito" que
gobernaba desde Bluefields.
Un presidente liberal, José Santos Zelaya, llegó al poder
en 1893. Este presidente recuperó la costa del Pacífico para el país y
depuso al llamado "rey Miskito". Sin embargo, pronto chocó con los intereses
norteamericanos que organizaron en 1909 una trama para derrocarlo del país.
Los marines norteamericanos invadieron el país y en los
años siguientes la política nicaragüense fue dirigida completamente por el
"gran hermano del Norte". Estos marines permanecieron en Nicaragua hasta
1925, pero tras su marcha de nuevo volvieron los conflictos y los marines
regresaron en 1927.
La lucha de Sandino
El conflicto entre conservadores y liberales se cerró en
falso cuando el liberal Moncada accedió a firmar en Tipitapa el llamado
"pacto del Espino Negro" (por el árbol bajo el que se acordó). En este pacto
se aceptaba la presidencia de Adolfo Díaz, y se repartían distintas
prebendas a los jefes rebeldes. Todos los generales y caudillos liberales
aceptaron el trato, excepto Augusto César Sandino. Se inició así una cruenta
lucha contra las tropas norteamericanas de ocupación.
Sandino era un obrero que había estado trabajando en las
plantaciones de banano y caña de azúcar de Honduras y Guatemala y en las
empresas petrolíferas de México. Con algunos ahorros producto de su trabajo
volvió a Nicaragua y compró armas para intervenir en el conflicto interno
entre liberales y conservadores. Sandino no aceptó nunca el "pacto del
Espino Negro" y mantuvo una lucha sin cuartel para liberar Nicaragua de los
marines norteamericanos. Su "pequeño ejército loco" mantuvo en jaque durante
varios años a las tropas americanas y finalmente fue necesario que éstas se
retiraran y dejaran en su lugar a un cuerpo recién formado (la Guardia
Nacional) para que se pudiese llegar a un acuerdo
Anastasio Somoza García, jefe de la Guardia Nacional urdió
en 1934 un complot para asesinar a Sandino y hacerse con el poder. En 1936
derrocó al presidente Sacasa y se proclamó presidente tras unas elecciones
llenas de irregularidades celebradas en 1937.
La dinastía de los Somoza
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Los Somoza
Dinastía
Comenzaba así un largo periodo en la historia de Nicaragua
en el cual la familia Somoza se convertiría en la dinastía que explotó y
gobernó el país casi sin ningún escrúpulo.
A partir de 1937, Anastasio Somoza dirigió el país con
mano de hierro, reformó la constitución y se alió con los Estados Unidos,
país que apoyó su régimen dictatorial. Somoza acumuló tierras y riquezas y
se hizo dueño de algunas de las empresas más productivas del país. Se
atribuye una frase a Somoza cuando fue preguntado acerca de sus muchas
fincas y posesiones: "que yo sepa sólo tengo una finca y se llama
Nicaragua". Otra frase célebre del presidente Roosevelt sobre Somoza es
"Será un hijo de perra, pero es nuestro hijo de perra"
Somoza murió por efecto de los disparos de Rigoberto López
Pérez, un poeta leonés, que se infiltró en septiembre de 1956 en un fiesta
en su honor. En este atentado murió el propio Rigoberto López. El suceso
originó una oleada de represión sin precedentes y muchos opositores fueron
detenidos y torturados.
El hijo de Anastasio Somoza García ("Tacho"), Luis Somoza
Debayle, se hizo cargo del poder gracias al control que la familia tenía
sobre la Guardia Nacional, único cuerpo armado del país. A la muerte de Luis
Somoza en 1967 le sucedió su hermano Anastasio Somoza Debayle ("Tachito"),
tras un breve período con algún presidente títere. Anastasio Somoza Debayle
gobernó el país hasta que fue derrocado en 1979. La acumulación de riquezas
por parte de la familia continuó sin ningún escrúpulo. Cuando en diciembre
de 1972 se produjo el terrible terremoto que destruyó Managua, una parte
importante de la ayuda internacional fue desviada a los almacenes de la
familia y vendida.
La lucha del Frente Sandinista
En 1962 Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga
fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), una
organización armada que pretendía acabar con la dictadura de la familia
Somoza. Los inicios de la lucha del Frente Sandinista estuvieron plagados de
dificultades, pero poco a poco fue logrando implantación, sobretodo entre
jóvenes estudiantes de la Universidad y obreros.
La oposición a los Somoza fue creciendo en los años 70 y
las acciones de los sandinistas cada vez se hicieron más audaces. Así, por
ejemplo, en 1974 una fuerza sandinista tomó como rehenes a importantes
funcionarios del régimen que se habían dado cita en la casa de José María
Castillo, un hombre de negocios amigo de Anastasio Somoza. Los sandinistas
consiguieron en aquella ocasión que fuesen liberados numerosos prisioneros
políticos, a la vez que su causa era difundida por todo el mundo.
En 1976 Carlos Fonseca murió en un combate con la Guardia
Nacional. El Frente Sandinista se dividió en varias tendencias a la vez que
el apoyo popular a su causa crecía.
En 1978 una fuerza sandinista ocupó el Palacio Nacional de
Managua (sede del congreso somocista) y consiguió la liberación de más
presos políticos. La situación se hizo cada vez más tensa y estalló una
insurrección popular que, finalmente, fue aplastada.
Fue en junio de 1979 cuando el FSLN se lanzó a la ofensiva
final. De nuevo estalló la insurrección en toda Nicaragua y de nuevo fue
reprimida por las tropas de la Guardia Nacional que no dudaron en bombardear
a la población civil y en asesinar a cualquier sospechosos de apoyar a los
sandinistas. Tras varias semanas de intensos combates que causaron numerosas
víctimas, Somoza fue derrocado y huyó al extranjero. El 19 de julio de 1979
los sandinistas celebraron, por fin, el triunfo de su revolución
La revolución sandinista
Con el triunfo de la revolución comenzaba un nuevo período
lleno de ilusión pero también de dificultades. El país había quedado
destrozado por la guerra, las víctimas habían sido muy numerosas y los
Estados Unidos mostraban una actitud recelosa ante las nuevas autoridades
nicaragüenses
Se formó una junta de 5 miembros para administrar el país
y Daniel Ortega, un comandante sandinista, fue nombrado coordinador. Se
anuló la constitución somocista y se inició la obra de reconstrucción del
país. Se llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización, se
nacionalizaron las tierras y propiedades de la familia Somoza y de sus más
importantes colaboradores, aunque se respetaron otras propiedades y
empresas. Se dieron los primeros pasos para mejorar la atención sanitaria y
para llevar a cabo una reforma agraria. El proyecto sandinista no pasaba por
el reparto indiscriminado de tierras a los campesinos, sino por el
agrupamiento de éstos en cooperativas de trabajadores. Ello provocó algunos
roces y decepciones entre quienes habían pensado que la revolución daría
paso a la propiedad de la tierra. Por otra parte, muchos nicaragüenses
afines a Somoza emigraron a Miami donde constituyeron, junto con los
cubanos exiliados, un poderoso grupo de influencia en la política
norteamericana.
Pronto empezaron los problemas. Una parte importante de la
Guardia Nacional se refugió en Honduras y Costa Rica y, ayudada y financiada
por Estados Unidos, inició una guerra contra el régimen sandinista. En el
curso de esta guerra las atrocidades fueron enormes y los recursos dedicados
a la misma cada vez eran mayores. Fue necesario instituir un servicio
militar y eso causó descontento de muchas personas en Nicaragua. Las
cooperativas de campesinos fueron el blanco preferido de los
contrarrevolucionarios (o "contras") y los errores de los sandinistas
hicieron que una parte de la población que inicialmente apoyaba al gobierno
se decantase por la "contra"
Una ola de solidaridad mundial fue la respuesta a la
agresión. Se formaron numerosos comités de solidaridad con Nicaragua y los
gobiernos europeos desarrollaron importantes proyectos de colaboración con
el pequeño país que pugnaba por salir de su atraso. Muchos nicaragüenses
fueron enviados a estudiar a universidades extranjeras y brigadas de
cooperantes y voluntarios acudían a poner su grano de arena (y a veces a
hacer su particular revolución) al agitado contexto nicaragüense.
La guerra dificultaba las comunicaciones, consumía
recursos ingentes y ocasionaba una gran escasez en el país. El gobierno de
Estados Unidos fue condenado por el Tribunal Internacional de la Haya y
requerido, sin éxito, para que cesase en su guerra de agresión contra
Nicaragua. En 1984 los sandinistas vencieron en unas elecciones supervisadas
atentamente por observadores internacionales y Daniel Ortega fue elegido
presidente
La guerra de agresión continuó y en 1985 los Estados
Unidos decretaron un embargo comercial contra Nicaragua. Estalló el
escándalo Irán-Contra cuando se descubrió que la CIA vendía armas a Irán
(contraviniendo el bloqueo decretado por las Naciones Unidas) y con el
dinero obtenido apoyaba a la "contra" nicaragüense. También se descubrió el
pago de armas con cocaína y el desvío de armamento supuestamente destinado
a otros países hacia la "contra" nicaragüense.
Para financiar la guerra, el gobierno sandinista recurrió
a la devaluación de la moneda, lo que provocó una espiral inflacionista sin
precedentes. Los precios subían día a día y la escasez aumentaba, mientras
el país dedicaba a veces hasta la mitad de su presupuesto a la guerra.
La intervención de otros países, en el marco de unos
acuerdos de paz globales para la región (en aquella época había conflictos
armados en Guatemala y El Salvador) se tradujo en la celebración de nuevas
elecciones en 1990 que, contra todo pronóstico, fueron ganadas por una
coalición derechista, la UNO (Unión Nacional Opositora)
Desde la derrota electoral de los sandinistas hasta
nuestros días
A raíz de las elecciones de abril de 1990, fue elegida
presidente doña Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín
Chamorro, periodista y político conservador asesinado en 1978 por orden de
Somoza. La victoria de la UNO trajo, con el tiempo, la pacificación del
país. Durante varios años las carreteras de muchas zonas fueron inseguras
debido a las bandas de ex-contras ("recontras"), ex-sandinistas ("recompas")
o mixtas ("revueltos") que se dedicaban al saqueo. A pesar de haber quedado
en minoría, los sandinistas tenían todavía mucho poder e influencia en el
país.
Comenzó el regreso de los nicaragüenses exiliados en Miami
y la devolución de propiedades y tierras a sus antiguos dueños. Sin embargo,
el gobierno no fue capaz de desalojar a muchas cooperativas de trabajadores
de las tierras a las que habían accedido gracias a la revolución.
Se puso en marcha un duro plan de ajuste económico que
logró, mediante un cambio en la moneda, contener la inflación galopante, a
costa de hundir en la miseria a amplias capas de la población nicaragüense y
se hicieron intentos por reconstruir infraestructuras dañadas.
En 1996 unas nuevas elecciones dieron la victoria a
Arnoldo Alemán (del derechista "Partido Liberal") y los sandinistas
volvieron a quedar en segundo lugar. Las luchas internas por el poder dentro
del sandinismo, la corrupción de algunos de sus dirigentes y el cansancio de
la población han terminado por desprestigiar a esta opción política.
En 1998 el huracán Mitch asoló Honduras y Nicaragua y
ocasionó numerosas víctimas. Los campesinos y personas que vivían en la
pobreza fueron los más damnificados por el desastre que provocó un daño
notable en las infraestructuras del país.
En este contexto histórico, un sector del campesinado
nicaragüense lucha por salir adelante desde la propiedad colectiva de sus
tierras (herencia de la revolución), en un intento por salir de la miseria y
la marginación y por desarrollar un proyecto de
economía popular alternativa |