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Afganistán La crisis olvidada - Mapa del Cáucaso

Fuente Ministerio de Asuntos Exteriores de España - 0204
I DATOS BÁSICOS  - II DATOS HISTÓRICOS  - III GOBIERNO

 

I. DATOS BÁSICOS

Características Generales

Superficie: 652.090 km².

Límites: Situado en el suroeste de Asia. Limita con Turkmenistán,

Uzbekistán y Tajikistán, al norte; Irán al oeste; la

República Popular de China al noreste y Pakistán al

este y sur.

Población: 27,2 millones de habitantes (2001).

Capital: Kabul (1.424.400 hab. est.1993).

Otras ciudades: Qandahar (225.500 hab); Herat (177.300 hab); Mazari-

Sharif (131.000); Jalalabad;Kunduz; Baghlan; Maymana;

Pul-i-Khomri; Ghazni.

Grupos étnicos: Pashtun 38%; Tajik 25%; Uzbek 6% Hazara 19%; otros

grupos minoritarios: Chahar Aimaks; Turcos; Baloch, etc.

Idiomas oficiales: Persa (dari) y pashtu.

Moneda: Afghani.

Religiones: Musulmanes suníes 84%; musulmanes shiíes 15%; otras 1%.

Geografía:

Afganistán ocupa una región de altas mesetas accidentadas por cadenas

montañosas. La principal cordillera, que divide el territorio de oeste a

este comprende el Parapamisos, el Band-i-Bawán, el Kuh-i-Baba y el Hindu

Kush (7.680 m) y, a los 6.000 m. de altitud, alcanza la meseta del Pamir.

En el centro del país hay pequeños valles fértiles y excelentes terrenos

para la cría de ganado. Al N del Hindu Kush y de la cordillera central, la

altitud disminuye, lo que permite el cultivo de algodón, frutas, granos, etc.

El suroeste es desértico.

Los principales ríos son el Amu Darya (antiguo Oxus), único navegable,

que desemboca en el mar de Aral; Helmand, Kabul y Harirud. Hay

algunos lagos pequeños.

Aunque el país está en la zona subtropical, la altitud condiciona su
clima. En invierno, es muy frío y en verano, muy caliente.

Temperaturas extremas registradas en la capital: –21ºC (mínima),

40ºC (máxima).

División Administrativa:

Provincias área (km²) capital

Kabul 4.585 Kabul

Kapesa 1.871 Mahmudraki

Parwan 9.399 Sharikar

Wardag 9.023 Maidanshar

Loghar 4.652 Baraiki Barak

Ghazni 23.378 Ghazni

Paktia 9.581 Gardiz

Nangarhar 7.616 Jalalabad

Laghman 7.210 Mehterlam

Kunar 10.479 Asadabad

Badakhshan 47.403 Faizabad

Takhar 12.376 Talukan

Baghlan 17.109 Baghlan

Kunduz 7.827 Kunduz

Samangan 15.465 Aibak

Balkh 12.593 Mazar-i-Sharif

Jawzjan 25.553 Shiberghan

Fariab 22.279 Maymana

Badghis 21.858 Kalainow

Herat 61.315 Herat

Farah 47.788 Farah

Provincias área (km²) capital

Neemroze 41.356 Zarang

Helmand 61.829 Lashkargha

Qandahar 47.676 Qandahar

Zabul 17.293 Qalat

Uruzgan 29.295 Terincot

Ghor 38.666 Cheghcheran

Bamian 17.414 Bamian

Paktika 19.336 Sheran

Indicadores sociales:

Densidad de población (hab. por km²) 2001: 41,7

Esperanza de vida al nacer (2001)(años): 43

Crecimiento de la población anual % (90-01): 3,9

Indice de Fecundidad (2001): 6,8

Población urbana (2001) (% del total): 22

Tasa bruta de mortalidad infantil (2001)(1/1000): 165

Tasa de analfabetismo % (2000): 43

Estructura del PIB (2000)

Distribución por sectores %del PIB Total

Agricultura, Silvicultura y Pesca 52,6

Industria 34,3

Servicios 13,1

Fuente: Economist I.U.; World Bank Social Indicators y elaboración REI.

Coyuntura económica

Indicadores Económicos 1999 2000 2001

PIB mill. $ 5.900 5.800 5.500

PIB % crecimiento real –1,7 –1,8 –5,2

PIB per cápita en $ 281 276 262

Tipo de cambio sobre $ USA 3.000 3.000 3.000

(*) Estimaciones.

Comercio Exterior

Estructura de la Balanza Comercial (Mill. $) 1998 1999 2000 2001

Importaciones CIF 476 468 636 601

Exportaciones FOB 139 111 133 80

Saldo –337 –357 –503 –521

Cobertura 29,2 23,7 20,9 13,3

% Variación Importación* –14,7 –1,7 35,9 –5,5

% Variación Exportación* –3,5 –20,1 19,8 –39,8

* Tasa variación sobre año anterior.

Distribución del comercio por países. 2000

Principales Principales

clientes % total proveedores % total

1. Pakistán 27,1 1. Pakistán 21,2

2. Bélgica 12,8 2. Corea del Sur 14,6

3. Reino Unido 9,0 3. Kazahstán 10,1

4. India 7,5 4. Japón 9,0

5. Finlandia 6,8 5. Turkmenistán 6,6

. España 0,0 .España 0,0

Distribución del comercio por productos 1990

Principales exportaciones Mill.$ Principales importaciones Mill.$

Frutas 39,6 Bienes de equipo 32,3

Alfombras 18,7 Alimentos 16,7

Lana 4,3 Textiles 13,0

Pieles 1,3 Petróleo 11,0

Algodón 1,3 Azúcar y aceites vegetales 5,9

Fuente: Economist IU, World Bank Tables y elaboración REI.

Defensa:

Con la instalación del Gobierno de los mujahidines en Kabul, en abril de

1992, se anunció que todos los cuerpos militares del antiguo régimen comunista,

incluido el ejército de tierra –que se estimaba en torno a 40.000 hombres

en junio de 1991–, la policia (Sarandoy), el servicio de seguridad del Estado

(KHAD), la guardia de frontera y todas las milicias regionales se disolvían y se

fusionaban con los mujahidines para formar una nueva fuerza nacional militar

islámica. A mediados de 1993, como parte del Acuerdo de Paz de Islamabad,

se formó una comisión de defensa, compuesta por 16 miembros, que tenían

como misión el establecimiento de un Ejército Nacional.

De acuerdo con estimaciones oficiales rusas, los talibanes cuando capturaron

Kabul en septiembre de 1996, comandaban un ejército de en torno a 40.000
hombres. En marzo de 1998, cuando los talibanes controlaban ya las dos terceras

partes del país, se había comenzado a trabajar en la formación de un Ejército
Nacional, adiestrando a jóvenes para la milicia.

En 1998 el presupuesto para Defensa se estimaba en 250 millones de

$USA. En 1997 los gastos habían supuesto 200 millones de $USA.

Tras la caída de los talibanes y la inauguración de una administración

interina en diciembre de 2001, se planteó la formación de un nuevo Ejército

Nacional: la Guardia Nacional Afgana. Inicialmente la Defensa se formó

con 200.000 soldados con la misión del mantenimiento del orden y de la

seguridad además de conseguir el desarme de cientos de afganos. A largo

plazo los cuerpos de Defensa habrían de estar formados por entre 60.000 y

70.000 efectivos. En enero de 2002 acudió al país una fuerza internacional,

liderada por el Reino Unido y compuesta por en torno a 5.000 soldados,

cuya misión se extendería por un periodo de seis meses.

 

Medios de Comunicación Social:

Algunas de las publicaciones a que hacemos referencia no siempre

tienen una aparición regular y, en otros casos, pueden haber suspendido

su publicación.

Principales diarios

- Anis. Fundado en 1927. Vespertino. Tirada: 25.000 ejemplares.

- Badakhshan. Fundado en 1945. 3.000 ejemplares.

- Dariz.

- Ettehadi-Baghlan. Fundado en 1930. 1.200 ejemplares.

- Hewad. Fundado en 1959. 12.200 ejemplares.

- Jawzjan. Fundado en 1942. 1.500 ejemplares.

- Kabul New Times. Fundado en 1962 como Kabul Times, rebautizado

en 1980. 5.000 ejemplares.

- Nangarhar. Fundado en 1919. 1.500 ejemplares.

- Sanae. Fundado en 1953. 1.700 ejemplares.

- Seistan. Fundado en 1947. 1.800 ejemplares.

- Shahadat. Organo del Hizb-i Islami Gulbuddin

- Times.

- Tulu-i-Afghan. Fundado en 1924. 1.500 ejemplares.

- Wolanga. Fundado en 1943. 1.500 ejemplares.

Publicaciones de diferente periodicidad de mayor tirada.

- Afghanistan Today. Bimensual. Fundado en 1985. 10.500 ejemplares.

- Awaz. Fundado en 1940. Mensual. 20.000 ejemplares.

- Erfan. Publicación del Ministerio de Educación. Bimensual. 7.500

ejemplares.

- Haqiqat-e-Sarbaz. Publicación del Ministerio de defensa. Tres números

a la semana. 18.370 ejemplares.

- Pamir. Trimestral. 30.000 ejemplares.

Agencias de Noticias.

-Afghan Islamic Press.

-Bakhtar Information Agency (BIA).

 

Radio y Televisión.

Tras la ocupación de Kabul por los talibanes en septiembre de 1996, se

prohibió la televisión y se cerró la emisora. Radio Afghanistan fue rebautizada

con el nombre de Radio Voz de la Sharia.

Cabe señalar que desde Faizabad operaba la antitalibán Badakhshan

TV que emitía tres horas diarias. Tras la expulsión de los talibán se inició

un periodo de reconstrucción de los medios.

El 13 de noviembre de 2001 Radio Afganistán reunió sus emisiones en Kabul.
La música volvió a escucharse después de 5 años. Pocos días después

la Kabul TV también comenzó a emitir y, además, se abrió de nuevo la

posibilidad de contratar a mujeres.

Datos prácticos

Formalidades aduaneras: Es necesario visado.

Pesos y medidas: Sistema Métrico Decimal. Sistemas tradicionales.

Clima: Continental. Veranos secos y calurosos e inviernos con

copiosas nevadas, sobre todo en el Hindu Kush.

Diferencia horaria con España: GMT +1/2: +3,30 horas.

Fiestas oficiales 2004: 1 de febrero, Dia de Aafat; 2 de febrero, Id al-Adha, Fiesta

del Sacrificio; 2 de marzo, Ashura, Martirio del Iman

Husayn; 21 de marzo, Nauroz, año nuevo del calendario

iraní; 28 de abril, Día de la Liberación; 1 de mayo,

Día de los Trabajadores; 2 de mayo, Roze-Maulud,

Nacimiento del Profeta Muhammad; 19 de agosto,

Día de la Independencia; 15 de octubre, primer día

del Ramadán; 14 de noviembre, Id al-Fitr, fin del

Ramadán.

 

II. DATOS HISTÓRICOS

Dario I y Alejandro el Grande fueron los primeros en utilizar el territorio

afgano como el paso hacia la India. Los conquistadores islámicos

llegaron en el siglo VII y Genghis Khan y Tamerlane llegaron en el siglo

XIII y en el siglo XIV.

En el siglo XIX, Afganistán rivalizó con el imperio Británico y con la

Rusia zarista por el control de Asia Central. Tres guerras anglo-afganas

(1839-42; 1878-80; y 1919) terminaron de forma poco concluyente.

En 1893 los británicos establecieron una frontera no oficial, la Durand

Line, separando Afganistán de la India británica, y Londres concedió su

plena independencia en 1919. El emir Amanullah fundó la monarquía

afgana en 1926.

Durante la guerra fría, el rey Mohammed Zahir Shah desarrolló relaciones

muy estrechas con la Unión Soviética de quien recibió ayuda técnica

y económica. Fue derrocado en 1973 por su sobrino Mohammed Daoud,

quien sería derrocado a su vez en 1978 por un golpe de Estado por Noor

Taraki. Taraki y su sucesor, Babrak Karmal, intentaron crear un estado

marxista. Sin embargo se encontró con la resistencia de parte del ejército

que se oponía al comunismo y que intentó a su vez la implantación de

un estado islámico. Las tropas soviéticas acudieron en ayuda de Karmal

respondiendo con una invasión a gran escala sobre el país en diciembre

de 1979.

Los soviéticos se enfrentaron a una resistencia muy fuerte desde grupos

opositores al Gobierno de Karmal. La guerrilla (mujahidines), llamó a la

jihad, o guerra santa, contra los invasores. Inicialmente los mujahidines

contaron con la ayuda de Pakistán y de Estados Unidos. En abril de 1988

la URSS, Estados Unidos, Afganistán y Pakistán firmaron un acuerdo por

el que se comprometían a retirar la ayuda exterior a ambas facciones en

lucha. El 25 de mayo la URSS inició la retirada de sus tropas que sería

completa el 5 de febrero de 1989. No obstante en Kabul, la capital, continuó

un gobierno pro-soviético, el del presidente Najibullah.

En 1990 el ministro de Defensa, Shahnawaz Tanai, fracasó en un intento

de golpe de Estado contra el presidente Najibullah. Posteriormente

Najibullah se reunió en Ginebra con los líderes rebeldes para buscar el fin

de la guerra civil.

A mediados de abril de 1992, Najibullah fue expulsado mientras los

rebeldes islámicos avanzaban sobre la capital. Inmediatamente varios grupos

rebeldes comenzaron a disputarse el control: los tayikos, reagrupados

en el Jamiat-Islami (islamistas moderados) del presidente B. Rabbani y

del comandante A.S. Massud; los hazaras chiítas, unificados en el Hizb-i

Wahdat dirigido por Alí Mazarí y respaldado por Irán; los uzbekos, agrupados

en torno al general Rashid Dustom, con apoyo de Uzbekistán, y

Gulbuddín Hekmatyar, jefe del radical Hizb-i Islami, integrado esencialmente

por pashtúes y arropado desde hacía veinte años por los servicios

secretos pakistaníes.

El 28 de junio de 1992 fue nombrado jefe de Estado y de Gobierno

Burhanuddín Rabbani.

En enero de 1994, una inversión de alianzas unió al Hizb-i Islami con R.

Dustom y al Hizb-i Wahdat contra el Gobierno. Pero la coalición fracasaría

en su intento de derrocar al presidente.

Asimismo se desarrollaban combates en el norte, teniendo como objetivo

la ciudad de Kunduz, que pasó de manos de las fuerzas gubernamentales

a las de R. Dustom. Por lo que se refiere al resto del país, seguía dividido

entre una multitud de comandancias locales, entre la que surgió el “emirato

del Oeste” liderado por Ismail Jan, miembro del Jamiat-i Islami, que

se mantuvo apartado de la batalla por Kabul.

En el otoño de 1994, el representante especial del secretario general

de la ONU, Mahmud Mestirí, intentó conseguir una fórmula política en la

que se sustituiría al presidente Rabbani por un consejo de personalidades

apolíticas que representaran a las diferentes provincias de Afganistán,

respaldado por una fuerza de interposición formada por elementos procedentes

de todo el país. Pero, tras ser aceptado en enero de 1995, el plan
caducó cuando surgieron los talibanes.

El movimiento talibán había aparecido a finales de agosto de 1994 en la

región de Kandahar, integrado por “estudiantes de teología” que procedían

del cinturón tribal pashtú, y más particularmente de las confederaciones

pashtúes Durrani y Ghizlay (sur de Afganistán). Formados en las madrasas

(escuelas coránicas) instaladas a ambos lados de la frontera pakistaní, bajo

la influencia de la escuela denominada deobandí, fundada en Deoband y

representada en Pakistán por el partido Jamiat-i Ulema Islami, liderado

por Maulama Fazlur Rehman y de tendencia fundamentalista pero opuesto

(en Pakistán) al islamismo político del Jamaat-i Islami, así como al Wahabismo

saudí. La transformación de los talibanes en movimiento politicomilitar

–a lo largo del verano del 94– fue, según los analistas políticos, el

resultado de varios factores: el callejón sin salida político y el cansancio

de la población; el hecho de que los pashtúes, que siempre habían ostentado

el poder central desde la creación de Afganistán, se negaban a verse

representados por el entonces primer ministro Hekmatyar; y un cambio

en la estrategia pakistaní.

Tras la toma de Kandahar, el 13 de noviembre de 1994, y de Ghazni, el

24 de enero siguiente, los talibán lanzaron una ofensiva relámpago sobre

Kabul, a donde llegaron en febrero de 1995. El día 13 se apoderaron del

cuartel general de Hekmatyar quien, obligado a huir, se refugió en Sarobi,

cerca de la frontera pakistaní. A continuación los taliban se negaron a

suscribir el compromiso elaborado por la ONU, exigiendo el desarme de

las tropas gubernamentales. El presidente B. Rabbani se negó a ello, y

aplazó su dimisión.

La guerra continuó y en septiembre de 1996 el control de Kabul por

los talibán dictó una división del país norte/sur partiendole casi por la

mitad. La situación cambió en mayo de 1997 cuando, por primera vez, los

talibán entraron en Mazari-Sharif, principal ciudad del norte, entre ciertas

divergencias de la Coalición del Norte, en la que participaban, entre

otros, los hazaritas chiítas de Abdul Karim Jalilí, los uzbejos del general

Dustum y los tayikos de Ajmad-Shaj Masud. En agosto de 1998 los talibán

regresaron al norte y en septiembre, tras una masacre de varios miles de

chiítas en Mazarí-Sharif, se abrieron paso hacia el nordeste, conquistando

las provincias de Kunduz, Baglan y Tojar. A finales de 1998 el control sería

ya del 90% del país, mientras que el resto quedaba en manos de la Alianza

liderada por el presidente Burhanuddin Rabbani, cuyo gobierno era el

único reconocido por las Naciones Unidas, (en realidad sólo Arabia Saudí,

Pakistán y Emiratos Árabes Unidos reconocían al Gobierno formado por

las milicias Talibán).

Los talibán impusieron sus leyes fundamentalistas: lapidación por

adulterio o amputación de las manos por delito de robo, por ejemplo. A

las mujeres se les excluyó del trabajo y de todos los niveles de enseñanza

y, de hecho, de la asistencia sanitaria, que preveía hospitales separados

que entonces no estaban aún disponibles. A las jóvenes que llegaban a la

pubertad se les privó de su identidad y de su propio rostro, que para salir

a la calle debían esconder bajo el burka.

En febrero y junio de 1998 se produjeron dos terremotos que asolaron

Afganistán, en la provincia de Tajar, el primero, y de Badajshan, el segundo.

La comunidad internacional acudió con ayuda humanitaria. No obstante a

finales de julio, numerosas organizaciones no gubernamentales decidían

abandonar Kabul ante los impedimentos que la milicia talibán imponía

a su labor. La Oficina Humanitaria de la Comisión Europea también fue

objeto de diferentes operaciones de extorsión de los talibán, que ignoraron

repetidamente su estatus diplomático.

El 20 de agosto, Estados Unidos atacó por sorpresa una serie de bases

e instalaciones pretendidamente terroristas en Afganistán y Sudán como

represalia por los atentados contra sus embajadas en Africa oriental a

principios de ese mes, al tiempo que acusaba públicamente al integrista

y multimillonario saudí Osama Bin Laden, (líder que fue en la lucha contra

la expulsión de tropas soviéticas) que residía en Afganistán, de ser el

cerebro de los atentados. Los ataques motivaron reacciones de violencia

en países como Libia y Pakistán, mientras que la Liga Árabe denunciaba

el ataque como “un acto injustificable contra la soberanía de un país”. El

22 de agosto moría tiroteado en Kabul el observador de Naciones Unidas

en Afganistán, Carmine Calo. Un portavoz de la ONU aseguraba poco

después que los autores del atentado habían sido detenidos.

A principios de septiembre la rivalidad entre Afganistán e Irán se

agravó por la muerte de diez diplomáticos iraníes en la ciudad afgana de

Mazar-i-Sharif. El régimen iraní desmintió las informaciones según las

cuales preparaba un ataque contra Afganistán, si bien había concentrado

en la frontera parte de su ejército. El Gobierno saudí llamó a ambos países

a la contención y a calmar la tensión. En un comunicado el rey Fahd recomendaba

a Irán, gobernado por el clero chií, y a la milicia suní talibán, que

entablaran un diálogo para resolver sus problemas. No obstante la tensión

se agravó después de que los talibán conquistaran la ciudad afgana chií

de Bamian, controlada hasta entonces por la facción chií Hezb-e-Wahdat,

apoyada por Irán.

En octubre los talibanes aceptaron liberar a todos sus prisioneros

iraníes después de haber recibido garantías de un enviado especial de

la ONU de que Teherán se disponía a poner en libertad a los detenidos

afganos.

El 14 de marzo de 1999, se llegó a un preacuerdo en Ashjabad, capital

de Turkmenistán, entre los talibanes y la Alianza del Norte del general

Massud. Bajo mediación de la ONU, líderes de los dos bandos se comprometieron

a poner fin a la lucha y a repartirse el gobierno futuro del país.

Además propiciaron el regreso al país de la misión de la ONU, evacuada

en agosto del año anterior.

El 6 de julio, Estados Unidos decidió imponer a Afganistán sanciones

económicas y comerciales como represalia por servir de escondite a Osama

Bin Laden y a su red terrorista. La administración estadounidense exigía

que el régimen de Kabul expulsara a Laden para que pudiera ser juzgado

en territorio norteamericano o en un tercer país por los atentados del verano

de 1998 en sus embajadas de Kenia y Tanzania. El 30 de julio, y según

fuentes oficiales afganas, Osama Bin Laden había abandonado Afganistán.

En octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU emitía un ultimátum al

régimen talibán para que extraditara antes de un mes al presunto terrorista

Laden bajo la amenaza de embargo aéreo y sanciones financieras.

La resolución 1.267 que fue adoptada por unanimidad de los 15 miembros

del Consejo, exigía a los talibanes la “entrega inmediata de Bin Laden” a

cualquier país que estuviera dispuesto a juzgarle. Agotado el ultimátum

el 14 de noviembre entraron en vigor las sanciones.

El 24 de diciembre, un grupo de integristas musulmanes de origen

indio secuestró un avión con 178 pasajeros (entre ellos cuatro españoles)

y 11 tripulantes a bordo. Tras sobrevolar y aterrizar en algunos países de

Oriente Medio, el aparato tomó tierra definitivamente al sur de Afganistán.

Serían liberados el día 31 gracias a la mediación de los gobiernos

indio y paquistaní y la liberación de tres independentistas como exigían

los secuestradores de la aeronave.

El 16 de enero de 2000, el secretario general de la ONU, Kofi Annan,

nombró al español Francesc Vendrell como representante especial y jefe

de la misión de Naciones Unidas para Afganistán.

A principios de febrero una delegación del régimen talibán visitó

París a fín de entrevistarse con “responsables del gobierno francés” en

lo que era la primera visita a Francia de una delegación de alto nivel

desde que los integristas tomaran el poder en 1996. La delegación estuvo

presidida por el viceministro de Asuntos Exteriores del régimen talibán,

Abdul Rahwan Zahed y no se precisó con quien se entrevistarían.

Asimismo una delegación talibán viajó a Berlín si bien el portavoz de

Exteriores subrayó que “Alemania no mantiene contactos oficiales con

los talibán” del régimen de Kabul y que cualquier encuentro no tendría

carácter oficial.

El 22 de mayo de 2000, el portavoz del Kremlin para Chechenia, Serguéi

Yastrzhembski, afirmó que varias zonas del norte de Afganistán, en

donde Rusia sospechaba que los talibán habrían organizado campos de

entrenamiento para terroristas, podrían ser objeto de “ataques preventivos”

de la artillería y la aviación rusas.

El 23 de septiembre la agencia Uncpd de Naciones Unidas, hizo público

que Afganistán era el principal país cosechador de opio con más del 79 por

ciento de la producción mundial, recolectando un total de 3.275 toneladas

en el 2000.

A principios de octubre de 2000, según los analistas políticos, la comunidad

internacional comenzaba a variar su posición frente al régimen

integrista de Afganistán. Signo de ello sería la visita a Nueva York de una

delegación talibán, a mediados de septiembre, con el viceministro de Exteriores

del régimen de Kabul, Abderraman Zajid al frente. Por otra parte,

el ministro de Exteriores ruso, Igor Ivanov, que también se encontraba en

Nueva York por aquellas fechas, dijo que Moscú ya “no rechaza a los talibán

como interlocutores” y se declaró dispuesto a mantener “contactos”

con ellos. En realidad ya había habido contactos. El 17 de julio, Alexander

Mariasov, un alto funcionario del departamiento asiático del Ministerio de

Exteriores, se había entrevistado en la capital de Turkmenistán, Ashjabad,

con el ministro de Exteriores talibán, Mullah Mutabakil. Poco después, en

agosto, visitó Moscú el jefe del espionaje paquistaní (Pakistán era valedor

y apoyo militar de los talibán), general Majmud, quien se entrevistó con

su homólogo ruso, Nikolai Patrushev, jefe del FSB, el organismo ruso que

dirigía la política rusa hacia Afganistán. Además de los ya citados contactos

de los talibán en París y del interés de los vecinos de Afganistán por la

estabilidad de la región.

El 1 de marzo de 2001 el ministro de Información y Cultura de Afganistán

Quadratullah Jamal, señaló que todas las estatuas “antiislámicas

serían destruidas” conforme al decreto del mulá (jefe religioso) Mohamed

Omar, que dirigía la milicia islámica en Kabul. De esta manera los talibán

iniciaron la destrucción de estatuas y obras de arte budistas y preislámicas

en todo el territorio del país, a pesar del clamor internacional contra ello.

La UE, India, Estados Unidos y Rusia manifestaron su indignación por

este “crimen cultural”.

El 7 de marzo el presidente egipcio Mubarak aceptó actuar de intermediario

ante los talibán, a petición del director general de la Unesco,

Koichiro Matsuura. Se trataba de que los talibán pusieran fin a la destrucción

de estatuas preislámicas en Afganistán y especialmente los Budas de

Bamiyan.

La milicia integrista talibán, que controlaba el 90 por ciento de Afganistán,

rechazó el 3 de mayo de 2001 la entrada en vigor de un alto el fuego

en el país para permitir el reparto de ayuda humanitaria a los refugiados,

como pedía la ONU. El ministro talibán de Asuntos Exteriores, Wakil

Ahmed Muttawakil, informó al responsable de la Alta Comisaría de las

Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), Ruud Lubbers, de que su

Gobierno no detendría las hostilidades. Según la ONU al menos 500.000

personas habían abandonado en los últimos ocho meses sus hogares a causa

de la guerra y la sequía.

Por su parte, tres mujeres afganas acudieron el mismo día 3 de mayo

a la sede del Parlamento Europeo en Bruselas para pedir el apoyo internacional

a su lucha diaria contra el régimen talibán, después de haber

salido clandestinamente del país. Las tres mujeres fueron recibidas por la

presidenta de la Eurocámara, Nicole Fontaine.

El 20 de mayo el régimen talibán exigió el cierre de las oficinas de la

ONU en Kandahar, Herat, Jalalabad y Mazar-i-Sharif, en respuesta a la

clausura, en enero, de su representación oficiosa en Nueva York.

24 miembros de una ONG (ocho de ellos occidentales: dos estadounidenses,

dos australianos y cuatro alemanes) fueron detenidos el 3 de agosto

en Afganistán acusados de intentar convertir al cristianismo a musulmanes

afganos, un delito penado con la muerte según un decreto del jeque Omar.

El 27 de agosto una delegación formada por tes diplomáticos de Australia,

Alemania y Estados Unidos, y por los padres de dos de los prisioneros
estadounidenses, pudieron visitar (tras días de infructuosas negociaciones) a
los cooperantes de la organización Shelter Now International (SNI).

Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre sobre Nueva York

y Washington, que provocaron más de cinco mil víctimas y cuyo principal

imputado volvía a ser (como en las matanzas de Tanzania y Kenia de 1998)

Osama Bin Laden y la organización terrorista Al Qaeda, el Gobierno de

Estados Unidos exigió a Afganistán la entrega sin condiciones del terrorista

que se suponía refugiado en el país.

Tras días de deliberaciones, el Consejo Islámico afgano decidió recomendar

al Gobierno Talibán que solicitara a Osama Bin Laden que abandonara

el país voluntariamente. Al mismo tiempo los “ulema”, doctores del

islam, reunidos en Kabul, mantenían su amenaza de declarar la “yihad”

a EEUU si se produjera un ataque contra su país. El 23 de septiembre el

régimen talibán afirmaba que el terrorista había desaparecido y que no

era posible encontrarlo.

Mientras el presidente estadounidense, George Bush, preparaba una

eventual acción militar contra Afganistán y contactaba con la Alianza

del Norte (coalición de grupos guerrilleros que, tras expulsar a la Unión

Soviética, iniciaron una guerra civil y, en 1996, a raíz de la toma de Kabul

por los talibán, terminaron uniéndose frente a la nueva milicia. El nombre

lo recibió la coalición de la zona geográfica en la que logró hacerse fuerte,

pero apenas controlaba un 10% del país, junto a las fronteras con China y

Tayikistán, y algunos enclaves aislados en la montaña), el ejército de los

talibán se replegaba y convocaba a trescientos mil hombres para defender

Kabul.

El 25 de septiembre Arabia Saudí rompió sus relaciones diplomáticas

con los talibán, régimen que ya sólo reconocía Pakistán, cuyo régimen, a

su vez, se comprometió a cooperar con EEUU, tanto con la apertura de

su espacio aéreo como con el suministro de información. Asímismo la UE

comenzó a desplegar una serie de maniobras diplomáticas, entre ellas la

visita a Islamabad donde una delegación europea (el ministro de Exteriores

belga, Louis Michel; el alto representante, Javier Solana; el comisario de

Exteriores, Chris Patten, y el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep

Piqué) ofreció un amplio acuerdo comercial a Pakistán. Por otra parte el

presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció su amplio apoyo a una operación

antiterrorista en Afganistán. En la misma linea se situaron Kazajstán,

Uzbekistán, Tadjikistán o Turkmenistán. A estos apoyos se unió la OTAN

(incluido Turquia), que invocó el artículo 5 de su tratado fundacional, por

el que los países miembros se comprometen a defender a un socio que

haya sido agredido desde el exterior. Estados Unidos, que insistió en que

una operación de castigo militar contra el régimen talibán no debía ser

interpretada como un choque de civilizaciones, también ofreció un gesto al

mundo musulmán al cambiar el nombre de la operación antiterrorista, que

inicialmente se denominó Justicia Infinita, por el de Libertad Duradera.

El primer nombre podía herir a los musulmanes para quienes la justicia

sólo la puede impartir Alá.

Al tiempo que la estrategia bélica antiterrorista sobre el régimen talibán

lograba su objetivo (se había iniciado el 7 de octubre), la ONU buscó

fórmulas para evitar un vacío de poder en Afganistán. El grupo llamdo Seis

más Dos (los seis países fronterizos con Afganistán, más Estados Unidos

y Rusia) convocó el 12 de noviembre una reunión de “representantes cualificados

de la población afgana” con el objetivo de designar un gobierno

provisional. La propuesta fue aceptada también por la Alianza del Norte,

así como por el Presidente legítimo, Burhanuddin Rabbani, expulsado en

1996. Por su parte, el rey Zahir de Afganistán en el exilio, se mostró dispuesto

a regresar a su país en cuanto lo permitiera la situación.

El 15 de noviembre el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por

unanimidad una resolución que legitimaba los esfuerzos de la ONU para

establecer una autoridad provisional en Afganistán y posibilitaba la formación

de una fuerza multinacional de paz que ofreciera protección a las

principales ciudades del país.

El 19 de noviembre fueron asesinados cuatro periodistas (entre ellos

el español Julio Fuentes del diario “El Mundo”) cuando viajaban de Jalalabad

a Kabul. El Gobierno provisional de Afganistán acusó a los talibanes

del crimen, si bien otras versiones apuntaban a vulgares salteadores de

caminos.

Finalmente la conferencia sobre el futuro de Afganistán arrancó el

27 de noviembre en Bonn. Los delegados de las cuatro facciones afganas

allí reunidos (tayikos, uzbekos, hazaras y pashtunes) apoyaron el plan de

transición política elaborado por la ONU y se comprometieron a formar un

Gobierno sin talibanes en el que estuvieran representadas todas las etnias

del país. En un plazo breve se celebrarían elecciones. El 3 de diciembre se

llegó al acuerdo de la composición del Gabinete que estaría integrado por

unos 30 ministros, entre ellos un presidente y cinco vicepresidentes. Hamid

Karzai sería el presidente del Gobierno provisional. Karzai acudiría el 18 de

diciembre a Roma donde se entrevistó con su compatriota el ex rey Mohamed

Zahir Shah, para estudiar las condiciones de su regreso a Kabul.

Por otra parte, el 11 de diciembre se había reabierto el llamado “Puente

de la Amistad”, que permitía la entrada de ayuda humanitaria desde

Uzbekistán.

El 17 de diciembre EEUU reabrió formalmente su Embajada en Kabul,

cerrada desde enero de 1989.

El 20 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la esperada

resolución que autorizaba el despliegue en Afganistán por un periodo

de seis meses de una fuerza militar multinacional para la pacificación del

país.

El 21 de enero de 2002 comenzó en Tokio la conferencia sobre la

reconstrucción del país. La conferencia estaba patrocinada por Estados

Unidos, Japón, la Unión Europea (UE) y Arabia Saudí, y reunió a los representantes

de más de 60 gobiernos y organizaciones internacionales. La

comisión estadounidense estuvo encabezada por el secretario de Estado,

Colin Powell, junto al secretario del Tesoro, Paul O’Neill. Powell aseguró

que Washington asumiría compromisos a “largo plazo” con la población

afgana, para acabar con el ciclo de guerras que había devastado el país

durante los últimos 23 años.

En la clausura de la conferencia, el 22 de enero, en la que se acordó

que la ayuda a Afganistán alcanzaría los 4.500 millones de dólares, el primer

ministro afgano, Hamid Karzai, pidió a los participantes que no se

dejaran engañar por las apariencias y asistieran con urgencia a su país. El

secretario general de la ONU, Kofi Annan, afirmó que la reconstrucción

del país era un proceso que se debía acometer con el pueblo de Afganistán

y consideró que las donaciones no deberían conllevar recortes en los

presupuestos humanitarios que se destinan a otros países. Sadako Ogata,

enviada especial del Gobierno japonés para Asuntos Afganos y copresidenta

de la Conferencia, pidió a los asistentes “un compromiso continuado durante

varios años”. Miquel Nadal, secretario de Estado de Asuntos Exteriores

de España, país que ostentaba la presidencia de la Unión Europea (UE),

anunció que los países europeos ofrecerían una contribución de 550 millones

de euros para el primer año.

El 28 de enero de 2002, el jefe del Gobierno interino afgano, Hamid

Karzai, subrayó en Washington, durante su entrevista con el presidente

norteamericano Bush, la importancia que tenía el apoyo financiero de

EEUU y del resto del mundo para evitar el regreso del terrorismo a Afganistán.

Cabe señalar que S.M. el Rey de España despidió el 24 de enero de

2002 en Zaragoza al contingente de tropas españolas que viajó a partir

del día 25 hacia Afganistán formando parte de la Fuerza Internacional de

Seguridad y Asistencia (ISAF). Don Juan Carlos, a la vez que expresó su

confianza en que realizarían una misión “brillante”, reafirmó el compromiso

internacional de las Fuerzas Armadas.

El 10 de febrero las autoridades iraníes cerraron las oficinas de un líder

afgano opuesto a los acuerdos de paz y al nombramiento de Karzai al frente

del Gobierno provisional. La medida, según los comentaristas políticos,

parecía una muestra de buena voluntad de Teherán hacia el Ejecutivo del

vecino Afganistán.

El 17 de febrero el presidente Hamid Karzai aseguró que estaba dispuesto

a pedir una ampliación del mandato de la ISAF “si a Afganistán

no se le permite vivir en paz”. En rueda de prensa, Karzai descartó, por

otro lado, “motivaciones políticas” en el asesinato del ministro de Turismo

y Aviación Civil de su Gobierno, Abdul Rahman, que había muerto una

semana atrás en el aeropuerto de Kabul en un episodio que en principio

fue atribuido a peregrinos afganos que perdieron un avión para viajar a

La Meca y luego, según declaraciones del propio Karzai, a sectores de los

servicios de seguridad del Gobierno.

El 18 de febrero, el ministro de Defensa español, Federico Trillo, anunció que
las tropas españolas permanecerían en Afganistán hasta finales

de junio, dos meses más de lo acordado en un principio por el Gobierno

español. Trillo señaló que los soldados no abandonarían Kabul hasta que

concluyera el mandato otorgado por la ONU a la ISAF.

El 25 de febrero se estrenó en Kabul un programa de radio financiado

por la Unión Europea (UE). Se trataba de un programa matinal de dos

horas de duración con el objetivo de devolver la confianza y estrechar las

relación interétnica en el devastado país centroasiático. La emisión sería

difundida en los idiomas pashtún y dari, y alcanzaba al 80% de la población

afgana.

Hamid Karzai, jefe del Gobierno provisional afgano, de visita oficial

en Moscú, se entrevistó el 12 de marzo de 2002 con el presidente Vladímir

Putin y el ministro de Exteriores, Igor Ivanov. “Rusia tiene un solo objetivo

en Afganistán y es que queremos verlo como un Estado indpendiente, floreciente

y amigo”, declaró Putin al recibir a Karzai en el Kremlin. Ambos

líderes firmaron 17 acuerdos la mayoría referidos a la reconstrucción de la

infraestructura de Afganistán, a yacimientos de petróleo y gas, a exportaciones

rusas de máquinas tanto para la agricultura como para la industria.

Antes de Karzai habían visitado Moscú en el mes de febrero, los ministros

afganos de Defensa, Mahmed Fahim, y de Interior, Yunis Qanuni.

El 26 de marzo un fuerte terremoto causó miles de muertos y heridos

en el norte de Afganistán. El terremoto , de 6,7 grados en la escala

de Ritcher, devastó la provincia de Baghlan. Inmediatamente la fuerza

Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán realizó

una misión de emergencia en la zona. Asímismo la Unión Europea y varias

ONG enviaron ayuda humanitaria.

El 18 de abril el ex rey Zahir Shah regresó a Afganistán tras 29 años de

exilio. “Es el día más feliz de mi vida”, dijo el ex rey en su primer mensaje

a la nación, difundido a través del servicio en pastún de la cadena británica

BBC. En su viaje de regreso Zahir Shah estuvo acompañado desde Roma

por el primer ministro interino Hamid Karzai. También hicieron el viaje

seis ministros de su Gabinete. “Esperamos que su llegada traiga más estabilidad,

prosperidad, desarrollo económico y bienestar social a Afganistán”,

dijo Karzai, quien dijo confiar en que la figura de Zahir Shah fuera una

elemento de unificación de las distintas etnias y tribus que conforman el

mosaico afgano.

El 12 de junio el ex rey de Afganistán, Mohamed Zahir Sha, inauguró la

asamblea tradicional de la Loya Jirga con una declaración de apoyo al líder

interino Hamid Karzai para que fuera designado como jefe de Estado, en

un discurso ante 1.551 delegados en Kabul. Al día siguiente, y de acuerdo

con las previsiones, la Gran Asamblea (Loya Jirga) nombró a Karzai presidente

de la Autoridad Transitoria, el ejecutivo que debía conducir Afganistán

hacia la estabilidad. Los pactos de los días anteriores, traducidos

en 1.295 votos, garantizaron la elección del jefe del Gobierno provisional.

A partir de entonces la asamblea tenía por delante la tarea de definir la

estructura y funcionamiento del nuevo Ejecutivo, el número y nombre

de sus ministros, y una cámara legislativa de 111 miembros que habrían

de preparar la convocatoria de elecciones a nivel nacional. Karzai reiteró

su compromiso en la lucha contra el terrorismo y subrayó su voluntad de

acabar con la corrupción. Asimismo se comprometió a que el Gobierno de

la Autoridad Transitoria fuera representativo, y negó que las diferencias

étnicas constituyeran un problema.

El 17 de junio, el Consejo de Ministros de Asuntos Generales de la UE

nombró al español Francesc Vendrell su representante especial en Afganistán.

Vendrell, antiguo enviado de la ONU en ese país, tomaría posesión de

su cargo el 1 de julio y su mandato duraría hasta finales de 2002. Vendrell,

de 62 años, sustituía en el cargo al alemán Klaus-Peter Klaiber.

El 17 de junio el presidente Karzai descartó sus planes de que la Loya

Jirga eligiera representantes para un Consejo Nacional, en su lugar ocho

regiones del país deberían elegir entre cuatro y cinco representantes que

habrían de determinar en Kabul, entre otras cosas, la modalidad de las

elecciones. El presidente anunció que el futuro sistema de justicia del

país estaría basado en la ley coránica, y que el nuevo Gobierno se llamaría

Administración Islámica de Transición. Karzai también anunció la

formación de varias comisiones diferentes para tratar la repatriación de

refugiados la reconstrucción de los sistemas de radio y televisión del país

y el sistema bancario.

El 19 de junio Hamid Karzai juró el cargo de presidente de la Autoridad

de Transición de Afganistán, y por tanto jefe del Estado, ante la Loya

Jirga (Gran Asamblea), que a continuación fue disuelta. Karzai anunció los

nombramientos de tres vicepresidentes y catorce ministros. Entre los tres

vicepresidentes que nombró, el primero fue el jefe militar de la Alianza

del Norte, el mariscal Mohamed Fahim Jan, que también quedaba encargado

de la cartera de Defensa. Los otros dos vicepresidentes fueron el más

importante líder de la minoría hazara, Abdulelí Jalili, y el pastún, Hayi

Abdul Qadir, gobernador de la provincia de Nangarhar y jefe del Consejo

del Este que agrupa tres provincias.

Karzai repitió el juramento que le fue leído por el presidente del Tri-

bunal Supremo, el maulei Shinuarí, después de haber concedido medallas

a ocho personalidades relevantes, entre ellos: el representante especial de

EEUU, Zalmay Khalilzad, y el jefe de la Misión de la ONU para la Asistencia

en Afganistán, Lakdhar Brahimi.

En los días posteriores fueron nombrados los ministros hasta formar

un Ejecutivo de casi 30 miembros. Todos ellos prestaron juramento el día

24 de junio en el palacio presidencial de Kabul.

Este Gobierno con un mandato de hasta dos años, nació con la meta

prioritaria de la unidad nacional. También debería impulsar la reconstrucción

del país tras 23 años de conflicto.

El 6 de julio fue asesinado el vicepresidente y ministro de Obras Públicas,

Abdul Qadir, una de las figuras pastunes en la Alianza del Norte. Era

el segundo ministro asesinado en la capital afgana desde que el gobierno

de Karzai asumió el poder tras la caida de los talibanes, el primero había

sido el ministro de Turismo, Abdul Rahman, en febrero. Tanto el Gobierno

afgano como los responsables de la ISAF, la Fuerza Internacional de Seguridad

para Afganistán, negaron que el suceso cuestionara la paz en Kabul.

A una semana del primer aniversario de los ataques terroristas del 11

de septiembre en EE UU, se produjo en Afganistán un intento fallido de

asesinato del presidente Karzai y al menos 30 muertos en atentados-bomba

en Kabul. El 6 de septiembre Karzai reapareció tras los atentados y aseguró

que su país “no se hundiría en el caos”.

El 17 de septiembre pactaron una tregua el representante del presidente

Karzai en la región del norte de Afganistán, Rashid Dostum, de etnia

uzbeka, y el general Atta Mohamed, de etnia tayika. Mohamed estaba al

mando del séptimo ejército.

Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas a finales

de noviembre en cruentos combates en el oeste de Afganistán entre tropas

de dos “señores de la guerra” rivales (el tayiko Ismael Jan, gobernador de

Herat, y el pastún Amulá Jan) que provocaron un bombardeo en la línea

del frente por parte de la aviación de Estados Unidos, que se vio sometida

a fuego cruzado cerca de la ciudad de Shindand.

El 2 de diciembre se celebró cerca de Bonn la reunión de seguimiento

de la conferencia de paz para Afganistán, cuyos resultados más concretos

fueron la constitución de un Ejército nacional bajo mando del presidente

interino afgano, Hamid Karzai, y una declaración de cooperación con los