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Afganistán La crisis olvidada - Mapa del Cáucaso |
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Fuente Ministerio de Asuntos Exteriores de España - 0204
Características Generales Superficie: 652.090 km². Límites: Situado en el suroeste de Asia. Limita con Turkmenistán, Uzbekistán y Tajikistán, al norte; Irán al oeste; la República Popular de China al noreste y Pakistán al este y sur. Población: 27,2 millones de habitantes (2001). Capital: Kabul (1.424.400 hab. est.1993). Otras ciudades: Qandahar (225.500 hab); Herat (177.300 hab); Mazari- Sharif (131.000); Jalalabad;Kunduz; Baghlan; Maymana; Pul-i-Khomri; Ghazni. Grupos étnicos: Pashtun 38%; Tajik 25%; Uzbek 6% Hazara 19%; otros grupos minoritarios: Chahar Aimaks; Turcos; Baloch, etc. Idiomas oficiales: Persa (dari) y pashtu. Moneda: Afghani. Religiones: Musulmanes suníes 84%; musulmanes shiíes 15%; otras 1%. Geografía: Afganistán ocupa una región de altas mesetas accidentadas por cadenas montañosas. La principal cordillera, que divide el territorio de oeste a este comprende el Parapamisos, el Band-i-Bawán, el Kuh-i-Baba y el Hindu Kush (7.680 m) y, a los 6.000 m. de altitud, alcanza la meseta del Pamir. En el centro del país hay pequeños valles fértiles y excelentes terrenos para la cría de ganado. Al N del Hindu Kush y de la cordillera central, la altitud disminuye, lo que permite el cultivo de algodón, frutas, granos, etc. El suroeste es desértico. Los principales ríos son el Amu Darya (antiguo Oxus), único navegable, que desemboca en el mar de Aral; Helmand, Kabul y Harirud. Hay algunos lagos pequeños.
Aunque el país está en la zona subtropical, la altitud condiciona su Temperaturas extremas registradas en la capital: –21ºC (mínima), 40ºC (máxima). División Administrativa: Provincias área (km²) capital Kabul 4.585 Kabul Kapesa 1.871 Mahmudraki Parwan 9.399 Sharikar Wardag 9.023 Maidanshar Loghar 4.652 Baraiki Barak Ghazni 23.378 Ghazni Paktia 9.581 Gardiz Nangarhar 7.616 Jalalabad Laghman 7.210 Mehterlam Kunar 10.479 Asadabad Badakhshan 47.403 Faizabad Takhar 12.376 Talukan Baghlan 17.109 Baghlan Kunduz 7.827 Kunduz Samangan 15.465 Aibak Balkh 12.593 Mazar-i-Sharif Jawzjan 25.553 Shiberghan Fariab 22.279 Maymana Badghis 21.858 Kalainow Herat 61.315 Herat Farah 47.788 Farah Provincias área (km²) capital Neemroze 41.356 Zarang Helmand 61.829 Lashkargha Qandahar 47.676 Qandahar Zabul 17.293 Qalat Uruzgan 29.295 Terincot Ghor 38.666 Cheghcheran Bamian 17.414 Bamian Paktika 19.336 Sheran Indicadores sociales: Densidad de población (hab. por km²) 2001: 41,7 Esperanza de vida al nacer (2001)(años): 43 Crecimiento de la población anual % (90-01): 3,9 Indice de Fecundidad (2001): 6,8 Población urbana (2001) (% del total): 22 Tasa bruta de mortalidad infantil (2001)(1/1000): 165 Tasa de analfabetismo % (2000): 43 Estructura del PIB (2000) Distribución por sectores %del PIB Total Agricultura, Silvicultura y Pesca 52,6 Industria 34,3 Servicios 13,1 Fuente: Economist I.U.; World Bank Social Indicators y elaboración REI. Coyuntura económica Indicadores Económicos 1999 2000 2001 PIB mill. $ 5.900 5.800 5.500 PIB % crecimiento real –1,7 –1,8 –5,2 PIB per cápita en $ 281 276 262 Tipo de cambio sobre $ USA 3.000 3.000 3.000 (*) Estimaciones. Comercio Exterior Estructura de la Balanza Comercial (Mill. $) 1998 1999 2000 2001 Importaciones CIF 476 468 636 601 Exportaciones FOB 139 111 133 80 Saldo –337 –357 –503 –521 Cobertura 29,2 23,7 20,9 13,3 % Variación Importación* –14,7 –1,7 35,9 –5,5 % Variación Exportación* –3,5 –20,1 19,8 –39,8 * Tasa variación sobre año anterior. Distribución del comercio por países. 2000 Principales Principales clientes % total proveedores % total 1. Pakistán 27,1 1. Pakistán 21,2 2. Bélgica 12,8 2. Corea del Sur 14,6 3. Reino Unido 9,0 3. Kazahstán 10,1 4. India 7,5 4. Japón 9,0 5. Finlandia 6,8 5. Turkmenistán 6,6 . España 0,0 .España 0,0 Distribución del comercio por productos 1990 Principales exportaciones Mill.$ Principales importaciones Mill.$ Frutas 39,6 Bienes de equipo 32,3 Alfombras 18,7 Alimentos 16,7 Lana 4,3 Textiles 13,0 Pieles 1,3 Petróleo 11,0 Algodón 1,3 Azúcar y aceites vegetales 5,9 Fuente: Economist IU, World Bank Tables y elaboración REI. Defensa: Con la instalación del Gobierno de los mujahidines en Kabul, en abril de 1992, se anunció que todos los cuerpos militares del antiguo régimen comunista, incluido el ejército de tierra –que se estimaba en torno a 40.000 hombres en junio de 1991–, la policia (Sarandoy), el servicio de seguridad del Estado (KHAD), la guardia de frontera y todas las milicias regionales se disolvían y se fusionaban con los mujahidines para formar una nueva fuerza nacional militar islámica. A mediados de 1993, como parte del Acuerdo de Paz de Islamabad, se formó una comisión de defensa, compuesta por 16 miembros, que tenían como misión el establecimiento de un Ejército Nacional. De acuerdo con estimaciones oficiales rusas, los talibanes cuando capturaron
Kabul en septiembre de 1996, comandaban un ejército de en torno a 40.000
partes del país, se había comenzado a trabajar en la formación de un
Ejército En 1998 el presupuesto para Defensa se estimaba en 250 millones de $USA. En 1997 los gastos habían supuesto 200 millones de $USA. Tras la caída de los talibanes y la inauguración de una administración interina en diciembre de 2001, se planteó la formación de un nuevo Ejército Nacional: la Guardia Nacional Afgana. Inicialmente la Defensa se formó con 200.000 soldados con la misión del mantenimiento del orden y de la seguridad además de conseguir el desarme de cientos de afganos. A largo plazo los cuerpos de Defensa habrían de estar formados por entre 60.000 y 70.000 efectivos. En enero de 2002 acudió al país una fuerza internacional, liderada por el Reino Unido y compuesta por en torno a 5.000 soldados, cuya misión se extendería por un periodo de seis meses.
Medios de Comunicación Social: Algunas de las publicaciones a que hacemos referencia no siempre tienen una aparición regular y, en otros casos, pueden haber suspendido su publicación. Principales diarios - Anis. Fundado en 1927. Vespertino. Tirada: 25.000 ejemplares. - Badakhshan. Fundado en 1945. 3.000 ejemplares. - Dariz. - Ettehadi-Baghlan. Fundado en 1930. 1.200 ejemplares. - Hewad. Fundado en 1959. 12.200 ejemplares. - Jawzjan. Fundado en 1942. 1.500 ejemplares. - Kabul New Times. Fundado en 1962 como Kabul Times, rebautizado en 1980. 5.000 ejemplares. - Nangarhar. Fundado en 1919. 1.500 ejemplares. - Sanae. Fundado en 1953. 1.700 ejemplares. - Seistan. Fundado en 1947. 1.800 ejemplares. - Shahadat. Organo del Hizb-i Islami Gulbuddin - Times. - Tulu-i-Afghan. Fundado en 1924. 1.500 ejemplares. - Wolanga. Fundado en 1943. 1.500 ejemplares. Publicaciones de diferente periodicidad de mayor tirada. - Afghanistan Today. Bimensual. Fundado en 1985. 10.500 ejemplares. - Awaz. Fundado en 1940. Mensual. 20.000 ejemplares. - Erfan. Publicación del Ministerio de Educación. Bimensual. 7.500 ejemplares. - Haqiqat-e-Sarbaz. Publicación del Ministerio de defensa. Tres números a la semana. 18.370 ejemplares. - Pamir. Trimestral. 30.000 ejemplares. Agencias de Noticias. -Afghan Islamic Press. -Bakhtar Information Agency (BIA).
Radio y Televisión. Tras la ocupación de Kabul por los talibanes en septiembre de 1996, se prohibió la televisión y se cerró la emisora. Radio Afghanistan fue rebautizada con el nombre de Radio Voz de la Sharia. Cabe señalar que desde Faizabad operaba la antitalibán Badakhshan TV que emitía tres horas diarias. Tras la expulsión de los talibán se inició un periodo de reconstrucción de los medios.
El 13 de noviembre de 2001 Radio Afganistán reunió sus emisiones en Kabul.
la Kabul TV también comenzó a emitir y, además, se abrió de nuevo la posibilidad de contratar a mujeres. Datos prácticos Formalidades aduaneras: Es necesario visado. Pesos y medidas: Sistema Métrico Decimal. Sistemas tradicionales. Clima: Continental. Veranos secos y calurosos e inviernos con copiosas nevadas, sobre todo en el Hindu Kush. Diferencia horaria con España: GMT +1/2: +3,30 horas. Fiestas oficiales 2004: 1 de febrero, Dia de Aafat; 2 de febrero, Id al-Adha, Fiesta del Sacrificio; 2 de marzo, Ashura, Martirio del Iman Husayn; 21 de marzo, Nauroz, año nuevo del calendario iraní; 28 de abril, Día de la Liberación; 1 de mayo, Día de los Trabajadores; 2 de mayo, Roze-Maulud, Nacimiento del Profeta Muhammad; 19 de agosto, Día de la Independencia; 15 de octubre, primer día del Ramadán; 14 de noviembre, Id al-Fitr, fin del Ramadán.
II. DATOS HISTÓRICOS afgano como el paso hacia la India. Los conquistadores islámicos llegaron en el siglo VII y Genghis Khan y Tamerlane llegaron en el siglo XIII y en el siglo XIV. En el siglo XIX, Afganistán rivalizó con el imperio Británico y con la Rusia zarista por el control de Asia Central. Tres guerras anglo-afganas (1839-42; 1878-80; y 1919) terminaron de forma poco concluyente. En 1893 los británicos establecieron una frontera no oficial, la Durand Line, separando Afganistán de la India británica, y Londres concedió su plena independencia en 1919. El emir Amanullah fundó la monarquía afgana en 1926. Durante la guerra fría, el rey Mohammed Zahir Shah desarrolló relaciones muy estrechas con la Unión Soviética de quien recibió ayuda técnica y económica. Fue derrocado en 1973 por su sobrino Mohammed Daoud, quien sería derrocado a su vez en 1978 por un golpe de Estado por Noor Taraki. Taraki y su sucesor, Babrak Karmal, intentaron crear un estado marxista. Sin embargo se encontró con la resistencia de parte del ejército que se oponía al comunismo y que intentó a su vez la implantación de un estado islámico. Las tropas soviéticas acudieron en ayuda de Karmal respondiendo con una invasión a gran escala sobre el país en diciembre de 1979. Los soviéticos se enfrentaron a una resistencia muy fuerte desde grupos opositores al Gobierno de Karmal. La guerrilla (mujahidines), llamó a la jihad, o guerra santa, contra los invasores. Inicialmente los mujahidines contaron con la ayuda de Pakistán y de Estados Unidos. En abril de 1988 la URSS, Estados Unidos, Afganistán y Pakistán firmaron un acuerdo por el que se comprometían a retirar la ayuda exterior a ambas facciones en lucha. El 25 de mayo la URSS inició la retirada de sus tropas que sería completa el 5 de febrero de 1989. No obstante en Kabul, la capital, continuó un gobierno pro-soviético, el del presidente Najibullah. En 1990 el ministro de Defensa, Shahnawaz Tanai, fracasó en un intento de golpe de Estado contra el presidente Najibullah. Posteriormente Najibullah se reunió en Ginebra con los líderes rebeldes para buscar el fin de la guerra civil. A mediados de abril de 1992, Najibullah fue expulsado mientras los rebeldes islámicos avanzaban sobre la capital. Inmediatamente varios grupos rebeldes comenzaron a disputarse el control: los tayikos, reagrupados en el Jamiat-Islami (islamistas moderados) del presidente B. Rabbani y del comandante A.S. Massud; los hazaras chiítas, unificados en el Hizb-i Wahdat dirigido por Alí Mazarí y respaldado por Irán; los uzbekos, agrupados en torno al general Rashid Dustom, con apoyo de Uzbekistán, y Gulbuddín Hekmatyar, jefe del radical Hizb-i Islami, integrado esencialmente por pashtúes y arropado desde hacía veinte años por los servicios secretos pakistaníes. El 28 de junio de 1992 fue nombrado jefe de Estado y de Gobierno Burhanuddín Rabbani. En enero de 1994, una inversión de alianzas unió al Hizb-i Islami con R. Dustom y al Hizb-i Wahdat contra el Gobierno. Pero la coalición fracasaría en su intento de derrocar al presidente. Asimismo se desarrollaban combates en el norte, teniendo como objetivo la ciudad de Kunduz, que pasó de manos de las fuerzas gubernamentales a las de R. Dustom. Por lo que se refiere al resto del país, seguía dividido entre una multitud de comandancias locales, entre la que surgió el “emirato del Oeste” liderado por Ismail Jan, miembro del Jamiat-i Islami, que se mantuvo apartado de la batalla por Kabul. En el otoño de 1994, el representante especial del secretario general de la ONU, Mahmud Mestirí, intentó conseguir una fórmula política en la que se sustituiría al presidente Rabbani por un consejo de personalidades apolíticas que representaran a las diferentes provincias de Afganistán, respaldado por una fuerza de interposición formada por elementos procedentes
de todo el país. Pero, tras ser aceptado en enero de 1995, el plan El movimiento talibán había aparecido a finales de agosto de 1994 en la región de Kandahar, integrado por “estudiantes de teología” que procedían del cinturón tribal pashtú, y más particularmente de las confederaciones pashtúes Durrani y Ghizlay (sur de Afganistán). Formados en las madrasas (escuelas coránicas) instaladas a ambos lados de la frontera pakistaní, bajo la influencia de la escuela denominada deobandí, fundada en Deoband y representada en Pakistán por el partido Jamiat-i Ulema Islami, liderado por Maulama Fazlur Rehman y de tendencia fundamentalista pero opuesto (en Pakistán) al islamismo político del Jamaat-i Islami, así como al Wahabismo saudí. La transformación de los talibanes en movimiento politicomilitar –a lo largo del verano del 94– fue, según los analistas políticos, el resultado de varios factores: el callejón sin salida político y el cansancio de la población; el hecho de que los pashtúes, que siempre habían ostentado el poder central desde la creación de Afganistán, se negaban a verse representados por el entonces primer ministro Hekmatyar; y un cambio en la estrategia pakistaní. Tras la toma de Kandahar, el 13 de noviembre de 1994, y de Ghazni, el 24 de enero siguiente, los talibán lanzaron una ofensiva relámpago sobre Kabul, a donde llegaron en febrero de 1995. El día 13 se apoderaron del cuartel general de Hekmatyar quien, obligado a huir, se refugió en Sarobi, cerca de la frontera pakistaní. A continuación los taliban se negaron a suscribir el compromiso elaborado por la ONU, exigiendo el desarme de las tropas gubernamentales. El presidente B. Rabbani se negó a ello, y aplazó su dimisión. La guerra continuó y en septiembre de 1996 el control de Kabul por los talibán dictó una división del país norte/sur partiendole casi por la mitad. La situación cambió en mayo de 1997 cuando, por primera vez, los talibán entraron en Mazari-Sharif, principal ciudad del norte, entre ciertas divergencias de la Coalición del Norte, en la que participaban, entre otros, los hazaritas chiítas de Abdul Karim Jalilí, los uzbejos del general Dustum y los tayikos de Ajmad-Shaj Masud. En agosto de 1998 los talibán regresaron al norte y en septiembre, tras una masacre de varios miles de chiítas en Mazarí-Sharif, se abrieron paso hacia el nordeste, conquistando las provincias de Kunduz, Baglan y Tojar. A finales de 1998 el control sería ya del 90% del país, mientras que el resto quedaba en manos de la Alianza liderada por el presidente Burhanuddin Rabbani, cuyo gobierno era el único reconocido por las Naciones Unidas, (en realidad sólo Arabia Saudí, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos reconocían al Gobierno formado por las milicias Talibán). Los talibán impusieron sus leyes fundamentalistas: lapidación por adulterio o amputación de las manos por delito de robo, por ejemplo. A las mujeres se les excluyó del trabajo y de todos los niveles de enseñanza y, de hecho, de la asistencia sanitaria, que preveía hospitales separados que entonces no estaban aún disponibles. A las jóvenes que llegaban a la pubertad se les privó de su identidad y de su propio rostro, que para salir a la calle debían esconder bajo el burka. En febrero y junio de 1998 se produjeron dos terremotos que asolaron Afganistán, en la provincia de Tajar, el primero, y de Badajshan, el segundo. La comunidad internacional acudió con ayuda humanitaria. No obstante a finales de julio, numerosas organizaciones no gubernamentales decidían abandonar Kabul ante los impedimentos que la milicia talibán imponía a su labor. La Oficina Humanitaria de la Comisión Europea también fue objeto de diferentes operaciones de extorsión de los talibán, que ignoraron repetidamente su estatus diplomático. El 20 de agosto, Estados Unidos atacó por sorpresa una serie de bases e instalaciones pretendidamente terroristas en Afganistán y Sudán como represalia por los atentados contra sus embajadas en Africa oriental a principios de ese mes, al tiempo que acusaba públicamente al integrista y multimillonario saudí Osama Bin Laden, (líder que fue en la lucha contra la expulsión de tropas soviéticas) que residía en Afganistán, de ser el cerebro de los atentados. Los ataques motivaron reacciones de violencia en países como Libia y Pakistán, mientras que la Liga Árabe denunciaba el ataque como “un acto injustificable contra la soberanía de un país”. El 22 de agosto moría tiroteado en Kabul el observador de Naciones Unidas en Afganistán, Carmine Calo. Un portavoz de la ONU aseguraba poco después que los autores del atentado habían sido detenidos. A principios de septiembre la rivalidad entre Afganistán e Irán se agravó por la muerte de diez diplomáticos iraníes en la ciudad afgana de Mazar-i-Sharif. El régimen iraní desmintió las informaciones según las cuales preparaba un ataque contra Afganistán, si bien había concentrado en la frontera parte de su ejército. El Gobierno saudí llamó a ambos países a la contención y a calmar la tensión. En un comunicado el rey Fahd recomendaba a Irán, gobernado por el clero chií, y a la milicia suní talibán, que entablaran un diálogo para resolver sus problemas. No obstante la tensión se agravó después de que los talibán conquistaran la ciudad afgana chií de Bamian, controlada hasta entonces por la facción chií Hezb-e-Wahdat, apoyada por Irán. En octubre los talibanes aceptaron liberar a todos sus prisioneros iraníes después de haber recibido garantías de un enviado especial de la ONU de que Teherán se disponía a poner en libertad a los detenidos afganos. El 14 de marzo de 1999, se llegó a un preacuerdo en Ashjabad, capital de Turkmenistán, entre los talibanes y la Alianza del Norte del general Massud. Bajo mediación de la ONU, líderes de los dos bandos se comprometieron a poner fin a la lucha y a repartirse el gobierno futuro del país. Además propiciaron el regreso al país de la misión de la ONU, evacuada en agosto del año anterior. El 6 de julio, Estados Unidos decidió imponer a Afganistán sanciones económicas y comerciales como represalia por servir de escondite a Osama Bin Laden y a su red terrorista. La administración estadounidense exigía que el régimen de Kabul expulsara a Laden para que pudiera ser juzgado en territorio norteamericano o en un tercer país por los atentados del verano de 1998 en sus embajadas de Kenia y Tanzania. El 30 de julio, y según fuentes oficiales afganas, Osama Bin Laden había abandonado Afganistán. En octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU emitía un ultimátum al régimen talibán para que extraditara antes de un mes al presunto terrorista Laden bajo la amenaza de embargo aéreo y sanciones financieras. La resolución 1.267 que fue adoptada por unanimidad de los 15 miembros del Consejo, exigía a los talibanes la “entrega inmediata de Bin Laden” a cualquier país que estuviera dispuesto a juzgarle. Agotado el ultimátum el 14 de noviembre entraron en vigor las sanciones. El 24 de diciembre, un grupo de integristas musulmanes de origen indio secuestró un avión con 178 pasajeros (entre ellos cuatro españoles) y 11 tripulantes a bordo. Tras sobrevolar y aterrizar en algunos países de Oriente Medio, el aparato tomó tierra definitivamente al sur de Afganistán. Serían liberados el día 31 gracias a la mediación de los gobiernos indio y paquistaní y la liberación de tres independentistas como exigían los secuestradores de la aeronave. El 16 de enero de 2000, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, nombró al español Francesc Vendrell como representante especial y jefe de la misión de Naciones Unidas para Afganistán. A principios de febrero una delegación del régimen talibán visitó París a fín de entrevistarse con “responsables del gobierno francés” en lo que era la primera visita a Francia de una delegación de alto nivel desde que los integristas tomaran el poder en 1996. La delegación estuvo presidida por el viceministro de Asuntos Exteriores del régimen talibán, Abdul Rahwan Zahed y no se precisó con quien se entrevistarían. Asimismo una delegación talibán viajó a Berlín si bien el portavoz de Exteriores subrayó que “Alemania no mantiene contactos oficiales con los talibán” del régimen de Kabul y que cualquier encuentro no tendría carácter oficial. El 22 de mayo de 2000, el portavoz del Kremlin para Chechenia, Serguéi Yastrzhembski, afirmó que varias zonas del norte de Afganistán, en donde Rusia sospechaba que los talibán habrían organizado campos de entrenamiento para terroristas, podrían ser objeto de “ataques preventivos” de la artillería y la aviación rusas. El 23 de septiembre la agencia Uncpd de Naciones Unidas, hizo público que Afganistán era el principal país cosechador de opio con más del 79 por ciento de la producción mundial, recolectando un total de 3.275 toneladas en el 2000. A principios de octubre de 2000, según los analistas políticos, la comunidad internacional comenzaba a variar su posición frente al régimen integrista de Afganistán. Signo de ello sería la visita a Nueva York de una delegación talibán, a mediados de septiembre, con el viceministro de Exteriores del régimen de Kabul, Abderraman Zajid al frente. Por otra parte, el ministro de Exteriores ruso, Igor Ivanov, que también se encontraba en Nueva York por aquellas fechas, dijo que Moscú ya “no rechaza a los talibán como interlocutores” y se declaró dispuesto a mantener “contactos” con ellos. En realidad ya había habido contactos. El 17 de julio, Alexander Mariasov, un alto funcionario del departamiento asiático del Ministerio de Exteriores, se había entrevistado en la capital de Turkmenistán, Ashjabad, con el ministro de Exteriores talibán, Mullah Mutabakil. Poco después, en agosto, visitó Moscú el jefe del espionaje paquistaní (Pakistán era valedor y apoyo militar de los talibán), general Majmud, quien se entrevistó con su homólogo ruso, Nikolai Patrushev, jefe del FSB, el organismo ruso que dirigía la política rusa hacia Afganistán. Además de los ya citados contactos de los talibán en París y del interés de los vecinos de Afganistán por la estabilidad de la región. El 1 de marzo de 2001 el ministro de Información y Cultura de Afganistán Quadratullah Jamal, señaló que todas las estatuas “antiislámicas serían destruidas” conforme al decreto del mulá (jefe religioso) Mohamed Omar, que dirigía la milicia islámica en Kabul. De esta manera los talibán iniciaron la destrucción de estatuas y obras de arte budistas y preislámicas en todo el territorio del país, a pesar del clamor internacional contra ello. La UE, India, Estados Unidos y Rusia manifestaron su indignación por este “crimen cultural”. El 7 de marzo el presidente egipcio Mubarak aceptó actuar de intermediario ante los talibán, a petición del director general de la Unesco, Koichiro Matsuura. Se trataba de que los talibán pusieran fin a la destrucción de estatuas preislámicas en Afganistán y especialmente los Budas de Bamiyan. La milicia integrista talibán, que controlaba el 90 por ciento de Afganistán, rechazó el 3 de mayo de 2001 la entrada en vigor de un alto el fuego en el país para permitir el reparto de ayuda humanitaria a los refugiados, como pedía la ONU. El ministro talibán de Asuntos Exteriores, Wakil Ahmed Muttawakil, informó al responsable de la Alta Comisaría de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), Ruud Lubbers, de que su Gobierno no detendría las hostilidades. Según la ONU al menos 500.000 personas habían abandonado en los últimos ocho meses sus hogares a causa de la guerra y la sequía. Por su parte, tres mujeres afganas acudieron el mismo día 3 de mayo a la sede del Parlamento Europeo en Bruselas para pedir el apoyo internacional a su lucha diaria contra el régimen talibán, después de haber salido clandestinamente del país. Las tres mujeres fueron recibidas por la presidenta de la Eurocámara, Nicole Fontaine. El 20 de mayo el régimen talibán exigió el cierre de las oficinas de la ONU en Kandahar, Herat, Jalalabad y Mazar-i-Sharif, en respuesta a la clausura, en enero, de su representación oficiosa en Nueva York. 24 miembros de una ONG (ocho de ellos occidentales: dos estadounidenses, dos australianos y cuatro alemanes) fueron detenidos el 3 de agosto en Afganistán acusados de intentar convertir al cristianismo a musulmanes afganos, un delito penado con la muerte según un decreto del jeque Omar. El 27 de agosto una delegación formada por tes diplomáticos de Australia,
Alemania y Estados Unidos, y por los padres de dos de los prisioneros Tras los atentados terroristas del 11 de septiembre sobre Nueva York y Washington, que provocaron más de cinco mil víctimas y cuyo principal imputado volvía a ser (como en las matanzas de Tanzania y Kenia de 1998) Osama Bin Laden y la organización terrorista Al Qaeda, el Gobierno de Estados Unidos exigió a Afganistán la entrega sin condiciones del terrorista que se suponía refugiado en el país. Tras días de deliberaciones, el Consejo Islámico afgano decidió recomendar al Gobierno Talibán que solicitara a Osama Bin Laden que abandonara el país voluntariamente. Al mismo tiempo los “ulema”, doctores del islam, reunidos en Kabul, mantenían su amenaza de declarar la “yihad” a EEUU si se produjera un ataque contra su país. El 23 de septiembre el régimen talibán afirmaba que el terrorista había desaparecido y que no era posible encontrarlo. Mientras el presidente estadounidense, George Bush, preparaba una eventual acción militar contra Afganistán y contactaba con la Alianza del Norte (coalición de grupos guerrilleros que, tras expulsar a la Unión Soviética, iniciaron una guerra civil y, en 1996, a raíz de la toma de Kabul por los talibán, terminaron uniéndose frente a la nueva milicia. El nombre lo recibió la coalición de la zona geográfica en la que logró hacerse fuerte, pero apenas controlaba un 10% del país, junto a las fronteras con China y Tayikistán, y algunos enclaves aislados en la montaña), el ejército de los talibán se replegaba y convocaba a trescientos mil hombres para defender Kabul. El 25 de septiembre Arabia Saudí rompió sus relaciones diplomáticas con los talibán, régimen que ya sólo reconocía Pakistán, cuyo régimen, a su vez, se comprometió a cooperar con EEUU, tanto con la apertura de su espacio aéreo como con el suministro de información. Asímismo la UE comenzó a desplegar una serie de maniobras diplomáticas, entre ellas la visita a Islamabad donde una delegación europea (el ministro de Exteriores belga, Louis Michel; el alto representante, Javier Solana; el comisario de Exteriores, Chris Patten, y el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué) ofreció un amplio acuerdo comercial a Pakistán. Por otra parte el presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció su amplio apoyo a una operación antiterrorista en Afganistán. En la misma linea se situaron Kazajstán, Uzbekistán, Tadjikistán o Turkmenistán. A estos apoyos se unió la OTAN (incluido Turquia), que invocó el artículo 5 de su tratado fundacional, por el que los países miembros se comprometen a defender a un socio que haya sido agredido desde el exterior. Estados Unidos, que insistió en que una operación de castigo militar contra el régimen talibán no debía ser interpretada como un choque de civilizaciones, también ofreció un gesto al mundo musulmán al cambiar el nombre de la operación antiterrorista, que inicialmente se denominó Justicia Infinita, por el de Libertad Duradera. El primer nombre podía herir a los musulmanes para quienes la justicia sólo la puede impartir Alá. Al tiempo que la estrategia bélica antiterrorista sobre el régimen talibán lograba su objetivo (se había iniciado el 7 de octubre), la ONU buscó fórmulas para evitar un vacío de poder en Afganistán. El grupo llamdo Seis más Dos (los seis países fronterizos con Afganistán, más Estados Unidos y Rusia) convocó el 12 de noviembre una reunión de “representantes cualificados de la población afgana” con el objetivo de designar un gobierno provisional. La propuesta fue aceptada también por la Alianza del Norte, así como por el Presidente legítimo, Burhanuddin Rabbani, expulsado en 1996. Por su parte, el rey Zahir de Afganistán en el exilio, se mostró dispuesto a regresar a su país en cuanto lo permitiera la situación. El 15 de noviembre el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó por unanimidad una resolución que legitimaba los esfuerzos de la ONU para establecer una autoridad provisional en Afganistán y posibilitaba la formación de una fuerza multinacional de paz que ofreciera protección a las principales ciudades del país. El 19 de noviembre fueron asesinados cuatro periodistas (entre ellos el español Julio Fuentes del diario “El Mundo”) cuando viajaban de Jalalabad a Kabul. El Gobierno provisional de Afganistán acusó a los talibanes del crimen, si bien otras versiones apuntaban a vulgares salteadores de caminos. Finalmente la conferencia sobre el futuro de Afganistán arrancó el 27 de noviembre en Bonn. Los delegados de las cuatro facciones afganas allí reunidos (tayikos, uzbekos, hazaras y pashtunes) apoyaron el plan de transición política elaborado por la ONU y se comprometieron a formar un Gobierno sin talibanes en el que estuvieran representadas todas las etnias del país. En un plazo breve se celebrarían elecciones. El 3 de diciembre se llegó al acuerdo de la composición del Gabinete que estaría integrado por unos 30 ministros, entre ellos un presidente y cinco vicepresidentes. Hamid Karzai sería el presidente del Gobierno provisional. Karzai acudiría el 18 de diciembre a Roma donde se entrevistó con su compatriota el ex rey Mohamed Zahir Shah, para estudiar las condiciones de su regreso a Kabul. Por otra parte, el 11 de diciembre se había reabierto el llamado “Puente de la Amistad”, que permitía la entrada de ayuda humanitaria desde Uzbekistán. El 17 de diciembre EEUU reabrió formalmente su Embajada en Kabul, cerrada desde enero de 1989. El 20 de diciembre el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la esperada resolución que autorizaba el despliegue en Afganistán por un periodo de seis meses de una fuerza militar multinacional para la pacificación del país. El 21 de enero de 2002 comenzó en Tokio la conferencia sobre la reconstrucción del país. La conferencia estaba patrocinada por Estados Unidos, Japón, la Unión Europea (UE) y Arabia Saudí, y reunió a los representantes de más de 60 gobiernos y organizaciones internacionales. La comisión estadounidense estuvo encabezada por el secretario de Estado, Colin Powell, junto al secretario del Tesoro, Paul O’Neill. Powell aseguró que Washington asumiría compromisos a “largo plazo” con la población afgana, para acabar con el ciclo de guerras que había devastado el país durante los últimos 23 años. En la clausura de la conferencia, el 22 de enero, en la que se acordó que la ayuda a Afganistán alcanzaría los 4.500 millones de dólares, el primer ministro afgano, Hamid Karzai, pidió a los participantes que no se dejaran engañar por las apariencias y asistieran con urgencia a su país. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, afirmó que la reconstrucción del país era un proceso que se debía acometer con el pueblo de Afganistán y consideró que las donaciones no deberían conllevar recortes en los presupuestos humanitarios que se destinan a otros países. Sadako Ogata, enviada especial del Gobierno japonés para Asuntos Afganos y copresidenta de la Conferencia, pidió a los asistentes “un compromiso continuado durante varios años”. Miquel Nadal, secretario de Estado de Asuntos Exteriores de España, país que ostentaba la presidencia de la Unión Europea (UE), anunció que los países europeos ofrecerían una contribución de 550 millones de euros para el primer año. El 28 de enero de 2002, el jefe del Gobierno interino afgano, Hamid Karzai, subrayó en Washington, durante su entrevista con el presidente norteamericano Bush, la importancia que tenía el apoyo financiero de EEUU y del resto del mundo para evitar el regreso del terrorismo a Afganistán. Cabe señalar que S.M. el Rey de España despidió el 24 de enero de 2002 en Zaragoza al contingente de tropas españolas que viajó a partir del día 25 hacia Afganistán formando parte de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia (ISAF). Don Juan Carlos, a la vez que expresó su confianza en que realizarían una misión “brillante”, reafirmó el compromiso internacional de las Fuerzas Armadas. El 10 de febrero las autoridades iraníes cerraron las oficinas de un líder afgano opuesto a los acuerdos de paz y al nombramiento de Karzai al frente del Gobierno provisional. La medida, según los comentaristas políticos, parecía una muestra de buena voluntad de Teherán hacia el Ejecutivo del vecino Afganistán. El 17 de febrero el presidente Hamid Karzai aseguró que estaba dispuesto a pedir una ampliación del mandato de la ISAF “si a Afganistán no se le permite vivir en paz”. En rueda de prensa, Karzai descartó, por otro lado, “motivaciones políticas” en el asesinato del ministro de Turismo y Aviación Civil de su Gobierno, Abdul Rahman, que había muerto una semana atrás en el aeropuerto de Kabul en un episodio que en principio fue atribuido a peregrinos afganos que perdieron un avión para viajar a La Meca y luego, según declaraciones del propio Karzai, a sectores de los servicios de seguridad del Gobierno.
El 18 de febrero, el ministro de Defensa español, Federico Trillo, anunció
que de junio, dos meses más de lo acordado en un principio por el Gobierno español. Trillo señaló que los soldados no abandonarían Kabul hasta que concluyera el mandato otorgado por la ONU a la ISAF. El 25 de febrero se estrenó en Kabul un programa de radio financiado por la Unión Europea (UE). Se trataba de un programa matinal de dos horas de duración con el objetivo de devolver la confianza y estrechar las relación interétnica en el devastado país centroasiático. La emisión sería difundida en los idiomas pashtún y dari, y alcanzaba al 80% de la población afgana. Hamid Karzai, jefe del Gobierno provisional afgano, de visita oficial en Moscú, se entrevistó el 12 de marzo de 2002 con el presidente Vladímir Putin y el ministro de Exteriores, Igor Ivanov. “Rusia tiene un solo objetivo en Afganistán y es que queremos verlo como un Estado indpendiente, floreciente y amigo”, declaró Putin al recibir a Karzai en el Kremlin. Ambos líderes firmaron 17 acuerdos la mayoría referidos a la reconstrucción de la infraestructura de Afganistán, a yacimientos de petróleo y gas, a exportaciones rusas de máquinas tanto para la agricultura como para la industria. Antes de Karzai habían visitado Moscú en el mes de febrero, los ministros afganos de Defensa, Mahmed Fahim, y de Interior, Yunis Qanuni. El 26 de marzo un fuerte terremoto causó miles de muertos y heridos en el norte de Afganistán. El terremoto , de 6,7 grados en la escala de Ritcher, devastó la provincia de Baghlan. Inmediatamente la fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en Afganistán realizó una misión de emergencia en la zona. Asímismo la Unión Europea y varias ONG enviaron ayuda humanitaria. El 18 de abril el ex rey Zahir Shah regresó a Afganistán tras 29 años de exilio. “Es el día más feliz de mi vida”, dijo el ex rey en su primer mensaje a la nación, difundido a través del servicio en pastún de la cadena británica BBC. En su viaje de regreso Zahir Shah estuvo acompañado desde Roma por el primer ministro interino Hamid Karzai. También hicieron el viaje seis ministros de su Gabinete. “Esperamos que su llegada traiga más estabilidad, prosperidad, desarrollo económico y bienestar social a Afganistán”, dijo Karzai, quien dijo confiar en que la figura de Zahir Shah fuera una elemento de unificación de las distintas etnias y tribus que conforman el mosaico afgano. El 12 de junio el ex rey de Afganistán, Mohamed Zahir Sha, inauguró la asamblea tradicional de la Loya Jirga con una declaración de apoyo al líder interino Hamid Karzai para que fuera designado como jefe de Estado, en un discurso ante 1.551 delegados en Kabul. Al día siguiente, y de acuerdo con las previsiones, la Gran Asamblea (Loya Jirga) nombró a Karzai presidente de la Autoridad Transitoria, el ejecutivo que debía conducir Afganistán hacia la estabilidad. Los pactos de los días anteriores, traducidos en 1.295 votos, garantizaron la elección del jefe del Gobierno provisional. A partir de entonces la asamblea tenía por delante la tarea de definir la estructura y funcionamiento del nuevo Ejecutivo, el número y nombre de sus ministros, y una cámara legislativa de 111 miembros que habrían de preparar la convocatoria de elecciones a nivel nacional. Karzai reiteró su compromiso en la lucha contra el terrorismo y subrayó su voluntad de acabar con la corrupción. Asimismo se comprometió a que el Gobierno de la Autoridad Transitoria fuera representativo, y negó que las diferencias étnicas constituyeran un problema. El 17 de junio, el Consejo de Ministros de Asuntos Generales de la UE nombró al español Francesc Vendrell su representante especial en Afganistán. Vendrell, antiguo enviado de la ONU en ese país, tomaría posesión de su cargo el 1 de julio y su mandato duraría hasta finales de 2002. Vendrell, de 62 años, sustituía en el cargo al alemán Klaus-Peter Klaiber. El 17 de junio el presidente Karzai descartó sus planes de que la Loya Jirga eligiera representantes para un Consejo Nacional, en su lugar ocho regiones del país deberían elegir entre cuatro y cinco representantes que habrían de determinar en Kabul, entre otras cosas, la modalidad de las elecciones. El presidente anunció que el futuro sistema de justicia del país estaría basado en la ley coránica, y que el nuevo Gobierno se llamaría Administración Islámica de Transición. Karzai también anunció la formación de varias comisiones diferentes para tratar la repatriación de refugiados la reconstrucción de los sistemas de radio y televisión del país y el sistema bancario. El 19 de junio Hamid Karzai juró el cargo de presidente de la Autoridad de Transición de Afganistán, y por tanto jefe del Estado, ante la Loya Jirga (Gran Asamblea), que a continuación fue disuelta. Karzai anunció los nombramientos de tres vicepresidentes y catorce ministros. Entre los tres vicepresidentes que nombró, el primero fue el jefe militar de la Alianza del Norte, el mariscal Mohamed Fahim Jan, que también quedaba encargado de la cartera de Defensa. Los otros dos vicepresidentes fueron el más importante líder de la minoría hazara, Abdulelí Jalili, y el pastún, Hayi Abdul Qadir, gobernador de la provincia de Nangarhar y jefe del Consejo del Este que agrupa tres provincias. Karzai repitió el juramento que le fue leído por el presidente del Tri- bunal Supremo, el maulei Shinuarí, después de haber concedido medallas a ocho personalidades relevantes, entre ellos: el representante especial de EEUU, Zalmay Khalilzad, y el jefe de la Misión de la ONU para la Asistencia en Afganistán, Lakdhar Brahimi. En los días posteriores fueron nombrados los ministros hasta formar un Ejecutivo de casi 30 miembros. Todos ellos prestaron juramento el día 24 de junio en el palacio presidencial de Kabul. Este Gobierno con un mandato de hasta dos años, nació con la meta prioritaria de la unidad nacional. También debería impulsar la reconstrucción del país tras 23 años de conflicto. El 6 de julio fue asesinado el vicepresidente y ministro de Obras Públicas, Abdul Qadir, una de las figuras pastunes en la Alianza del Norte. Era el segundo ministro asesinado en la capital afgana desde que el gobierno de Karzai asumió el poder tras la caida de los talibanes, el primero había sido el ministro de Turismo, Abdul Rahman, en febrero. Tanto el Gobierno afgano como los responsables de la ISAF, la Fuerza Internacional de Seguridad para Afganistán, negaron que el suceso cuestionara la paz en Kabul. A una semana del primer aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre en EE UU, se produjo en Afganistán un intento fallido de asesinato del presidente Karzai y al menos 30 muertos en atentados-bomba en Kabul. El 6 de septiembre Karzai reapareció tras los atentados y aseguró que su país “no se hundiría en el caos”. El 17 de septiembre pactaron una tregua el representante del presidente Karzai en la región del norte de Afganistán, Rashid Dostum, de etnia uzbeka, y el general Atta Mohamed, de etnia tayika. Mohamed estaba al mando del séptimo ejército. Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas a finales de noviembre en cruentos combates en el oeste de Afganistán entre tropas de dos “señores de la guerra” rivales (el tayiko Ismael Jan, gobernador de Herat, y el pastún Amulá Jan) que provocaron un bombardeo en la línea del frente por parte de la aviación de Estados Unidos, que se vio sometida a fuego cruzado cerca de la ciudad de Shindand. El 2 de diciembre se celebró cerca de Bonn la reunión de seguimiento de la conferencia de paz para Afganistán, cuyos resultados más concretos fueron la constitución de un Ejército nacional bajo mando del presidente interino afgano, Hamid Karzai, y una declaración de cooperación con los |