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La formación del
estado de Israel:
El estado de Israel (Medinat-Yisrael) inició su existencia en 1948, a los
pocos meses de que la Asamblea General de las Naciones Unidas hubiera optado
por la partición como única solución posible a las rivalidades árabe-judías
en Palestina. Su creación fue el momento culminante de más de sesenta años
de agitación sionista. Desde sus mismos inicios Israel ha sido un país
sitiado, en lucha por su existencia en cuatro guerras contra los países
árabes vecinos. Palestina, una gran parte del imperio otomano, quedó bajo
control británico durante la primera guerra mundial y desde 1923 bajo la
administración de Gran Bretaña por mandato de la Liga de Naciones. Los
británicos ya habían prometido su ayuda a los judíos para el establecimiento
de un hogar nacional en Palestina en la Declaración de Balfour (1917), con
tal de que fueran respetados los derechos civiles y religiosos de las
comunidades no judías allí existentes. En los tiempos del mandato, en
Palestina había sólo 80.000 judíos; pero Gran Bretaña hizo honor a su
promesa y fomentó la inmigración de tal manera que, hacia 1939, la población
judía casi alcanzaba ya el medio millón. El resentimiento de los árabes ante
la creciente inmigración judía se había puesto ya de manifiesto en una clara
rebelión, hasta el punto en que los británicos se vieron obligados a poner
límites a una ulterior entrada de judíos. Tras la segunda guerra mundial, y
en plena actividad terrorista judía y árabe, la situación se deterioró
rápidamente y los británicos se vieron obligados a entregar su mandato.
El plan de las
Naciones Unidas (1947):
Contemplaba la división de Palestina en dos países independientes y la
conversión de Jerusalén
en ciudad internacional, fue aceptado por los judíos palestinos y rechazado
por los árabes. Gran Bretaña había fijado el 15 de mayo de 1948 como fecha
de entrega de su mandato, pero el 14 de mayo se proclamó el Estado de
Israel. Los países árabes vecinos invadieron inmediatamente Palestina.
Cuando finalizó la batalla, con un armisticio en abril de 1949, los
israelíes habían ganado para su nuevo estado una extensión mucho mayor de la
que habían propuesto las Naciones Unidas. A partir de entonces y hasta 1967,
las fronteras de facto de Israel fueron las líneas de demarcación señaladas
por el armisticio, si bien durante la guerra de Suez (1956) Israel
ocupó temporalmente la mayor parte del Sinaí. La Guerra de los Seis Días
(5-10 de junio de 1967) significó una aplastante derrota para Egipto y sus
aliados y dio a Israel el control de la franja de Gaza y todo el Sinaí hasta
el Canal de Suez,
juntamente con el territorio situado en la margen occidental del río Jordán,
así como los altos del Golán sobre la frontera siria. Fue con la intención
de recuperar estos territorios perdidos por lo que Egipto y Siria iniciaron
la cuarta guerra árabe-israelí (7-24 de octubre de 1973), conocida también
con el nombre de guerra del Yom Kipur porque empezó el día de la expiación.
Cuando ambos lados aceptaron la llamada de las Naciones Unidas para un alto
el fuego, los israelíes se encontraban ya a muy poca distancia de Damasco,
la capital siria, y, atravesando el Canal de Suez,
habían penetrado también en Egipto hasta las proximidades de los lagos
Amargos, al tiempo que los egipcios habían irrumpido entre las líneas
defensivas israelíes a través del canal y habían penetrado en el Sinaí. Las
Naciones Unidas organizaron una comisión para la supervisión de la tregua, y
tras la voluntad aparente de ambos lados para el inicio de negociaciones, se
produjo una intensa actividad diplomática que en 1974 dio por resultado el
establecimiento con Siria y Egipto de unos territorios negociados por el
secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger. En ellos se establecía
una zona neutral a lo largo de la margen oriental del Canal de Suez y a lo
largo de los altos del Golán, patrullada por las fuerzas de las Naciones
Unidas. En 1977 el presidente egipcio Sadat visitó Israel, iniciándose así
un período de negociaciones que culminó con la firma de un tratado de paz
entre ambos países y la devolución a Egipto de la península del Sinaí,
operación que finalizó en abril de 1982. En junio del mismo año, las tropas
israelíes invadieron el sur del Líbano y llegaron hasta las puertas de
Beirut, en una ofensiva militar destinada a destruir las bases de los
guerrilleros de la OLP, que proseguían sus operaciones de hostigamiento
contra la región septentrional de Israel. La retirada de los israelíes al
interior de sus fronteras, cediendo a la presión internacional, no se
produjo hasta 1985.
[El conflicto] tiene
su origen en las actitudes del movimiento sionista, que desde finales del
siglo XIX planteó el retorno judío a Palestina, entonces bajo dominio turco,
después de dieciocho siglos de éxodo. Si bien es cierto que la primera
consagración de ese proyecto sólo se consiguió cuando en noviembre de 1917,
en el Parlamento de Westminster, el entonces Ministro de Asuntos Exteriores
Lord Balfour, anunció la disposición de Su Graciosa Majestad de facilitar el
nacimiento de un "hogar nacional judío"; que empezó a hacerse realidad
cuando Palestina, no casualmente -y faltando a todas las previas promesas
británicas a favor de la creación de una Gran Nación Arabe- se convirtió en
un mandato de la Sociedad de Naciones bajo administración de Londres. Poco
después, en 1922 los mandatarios autorizaron la creación de la Agencia
Nacional Judía, que desde ese momento pasó a ser el embrión de un verdadero
Estado. En tales condiciones, el flujo inmigratorio fue in crescendo, para
trastocarse en una auténtica invasión una vez terminada la Guerra Mundial en
1945. Todo ello al amparo de las organizaciones pro-Estado de Israel, que
organizaron, además fuertes movimientos terroristas -siendo los más
importantes Hagana, Stern y el Irgun Zvai Leumi, para acabar con las
dubitaciones del protectorado de los británicos. Hasta el punto de que
éstos, ante la imposibilidad de resolver un problema cada vez más
enrevesado, recurrieron a las Naciones Unidas, que en célebre reunión del 19
de noviembre de 1947 decidió la partición de Palestina en dos Estados: uno
israelí y otro árabe con una zona internacional para Jerusalén. Poco después
se proclamaría la independencia del Estado judío el 15 de mayo de 1948, con
la huida masiva de palestinos de su territorio. Y la guerra que siguió,
hasta 1949, permitió ampliar el espacio israelí en 5.000 kilómetros
cuadrados sobre la previa partición de la ONU, incluyendo una zona muy
importante de Jerusalén. La Palestina árabe quedó sometida a sendos
despojos, la franja de Gaza y de Cisjordania.(Ramón Tamames)
Separación de razas:
A mi juicio, la clave del problema es que en 1917 se adoptó la opción étnica
como guía de la política. Y en 1947 se fue aún más allá, dividiendo un país
originario de judíos y árabes -que por siglos habían convivido
pacíficamente- con el arbitrismo de separar razas y creencias. Mal sistema
en ambos casos, porque los estados étnicos son lo peor para la protección de
las minorías y de los derechos ciudadanos. Llegando en ocasiones, como ésta,
a los integrismos... la solución a largo plazo no podrá pasar sino por una
confederación de árabes y judíos en todo el territorio de la antigua
Palestina. Renunciando a pretensiones teocráticas y de hegemonía racial, y
restableciendo la concordia de otros tiempos. (Ramón Tamames)
Winston Churchill y Palestina:
Durante los años veinte, de hecho se produjeron la mayoría de los
movimientos independentistas de las Colonias del siglo XIX e Inglaterra tuvo
que negociar con ellas diferentes estatutos, ya que como se demostró más
tarde, aparte de los problemas políticos, el costo de mantenimiento de las
colonias podía llevar a la metrópoli a la bancarrota. Su primer trabajo,
pues, como Ministro de las Colonias fue el de estudiar un sistema de
gobierno para el Medio Oriente que redujese el costo de la dominación
inglesa. Sólo en 1920, Palestina, Iraq y Arabia habían costado al
contribuyente británico 37 millones de libras esterlinas. El objetivo de
Churchill era reducir la cifra al menos en un 50 por ciento. ... Nombró
consejero para los asuntos árabes al coronel T.E.Lawrence, quien sería
conocido después como Lawrence de Arabia. Lawrence negoció con el
emir Feisal quien aceptó renunciar a todas las reivindicaciones de su padre
en Palestina a cambio del trono de Iraq para él y de la Transjordania para
su hermano Abdullah. Esta división creaba una línea de repartición natural:
el río Jordán, y Churchill -confiando en que los dos hermanos aceptarían no
atacar a los franceses en Siria- dio así la orden de evacuar a los soldados
ingleses de Iraq en el plazo de un año. En Palestina, sin embargo, las cosas
serían más difíciles. En la reunión del 31 de mayo de 1921, los árabes de
Palestina exigieron la creación de una Asamblea Legislativa, opción que
había sido descartada pues cualquier órgano elegido prohibiría sin duda
la emigración de los hebreos. Pero para no ganarse la total enemistad de
los árabes se aprobó una propuesta para limitar la emigración judía según
los límites económicos de Palestina. Finalmente, y temiendo que los
desórdenes en Palestina continuasen, aceptó una propuesta de Lloyd George y
el 9 de junio se cedió a Estados Unidos el mando sobre Palestina e Iraq.(Pilar
Pastor) |
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