Google

Avizora - Atajo Google


 

Avizora Atajo Publicaciones Noticias Biografías

Países y Protagonistas
Afganistán, una visión histórica
Zayar

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Afganistán
- Afganistan: la crisis olvidada
-
Aumenta el cultivo de adormidera de opio
-
El Rey Juan Carlos acusado de hechos
-
¡LLEGA el Amero! La nueva moneda de EEUU,

 

Google

Avizora - Atajo Google
 

 

 

. ¿Qué es Talibán?
. Historia

01 - Para comprender la actual guerra en Afganistán hay que tener en consideración los factores que han dado forma a la historia de esta trágica tierra.

La historia afgana ha atravesado muchas vicisitudes, invasor tras invasor han conquistado Afganistán. Algunos se integraron con la población local, otros llegaron y se fueron. Afganistán fue la puerta del sur de Asia. A principios del siglo XX el virrey británico de la India llamó a Afganistán “el campo de batalla de Asia”, el famoso poeta Iqbal lo describió como “el corazón de Asia”.

Los arios, que llegaron en oleadas desde occidente y el noroeste, destruyeron las antiguas culturas y civilizaciones y crearon las bases para el surgimiento de una nueva cultura. Esta fue la tierra donde florecieron antiguas religiones como el zoroastrismo, el maniqueísmo y el budismo.

En el siglo 654 los ejércitos árabes atravesaron Afganistán y llegaron al río Oxus llevando consigo el mensaje del islam. El éxito de la nueva religión no es difícil de comprender. A pesar de las brillantes conquistas del imperio sasánida que dominó Persia y Afganistán, éste se caracterizó por la opresión extrema de las masas.

En los últimos 2.500 años al menos veinticinco dinastías diferentes han gobernado Afganistán. Gengis Jan y sus mongoles fueron precedidos por los persas, griegos, indios y turcos entre otros, cada uno de ellos se encuentra incorporado en parte o completamente a Afganistán, aquí vivieron grandes, aunque menudo breves, imperios que se extendieron desde el Mediterráneo al subcontinente indio o desde la India a las estepas de Asia Central.

Cada nueva invasión o migración dejó tras de sí sus propios depósitos étnicos en la forma de colonos, éstos se cruzaron con los habitantes o les obligaron a retirarse a las montañas, creando a lo largo de siglos un mosaico étnico de desconcertante complejidad.

Afganistán es un país con un tamaño similar a Francia. Las cordilleras Hindu Kush y Pamir dividen el país en norte y sur. El primer censo data de 1979 (después de la revolución Soar) y estimaba la población total de Afganistán en 15,5 millones de habitantes. Se hablan veinte lenguas aunque la mayoría entienden dos: el phastun y el dari, que es un dialecto del persa.

El grupo étnico dominante son los phastun que habitan el sur del país. En el norte hay tres principales grupos étnicos, que se vinculan con otros de la misma filiación étnica en Asia Central. La minúscula población turcomana en la provincia de Badghis está relacionado con Turkmenistán, la población uzbeca de la región central del norte del país, centrada en Mazar-e-Sharif, está relacionada con Uzbekistán, y los tayikos del norte de Afganistán están vinculados con Tayikistán.

A principios del silgo XVIII surgieron dos potencias locales destacadas en el sur de Afganistán, los abdalis y los ghazalis. Durante doscientos años las tribus y subtribus se mantuvieron más o menos debido a sus propias y amargas disputas y también, por los tres poderosos imperios extranjeros que se encontraron y lucharon en Afganistán; los mongoles, los safávidas persas y los uzbecos de Asia Central. Después de 1747 cuando el conquistador persa Nadir Shah fue asesinado, los tres imperios estaban exhaustos. Para llenar el vacío político creado con la muerte de Nadir Shah en octubre de 1747 se creó la Jirga (asamblea) de jefes tribales que se reunió en Kandahar para nombrar a un rey. La Jirga eligió a Ahmed Khan, un joven guerrero que había servido en el ejército de Nadir Shah. Fue coronado rey con una espiga en su turbante. Tomó el nombre de Ahmed Shah Durrani. Ahmed Shah fue el fundador del moderno estado afgano y entre sus se incluyeron los phastun. Después de su muerte el imperio se desintegró a causa de las guerras tribales.

En 1780 el imperio durrani terminó con un tratado firmado por los gobernantes de Asia Central que designó el rió Oxus (Amy Darya) como la frontera entre Asia Central y el nuevo estado de Afganistán. Al siguiente siglo los emperadores durrani perdieron sus territorios al este del rió Indo.

Las luchas entre los distintos clanes durrani al final acabaron con su poder. Pero durante los siguientes doscientos años uno u otro clan durrani gobernaría Afganistán hasta 1973, cuando el primo del rey Zahir Shah le derrocó y declaró Afganistán una república.

Fue el imperialismo europeo, más que ningún otro, quien con el tiempo daría a Afganistán una apariencia de cohesión nacional. No mucho tiempo después de la conquista de Ahmed Shah, en la India comenzó la implacable marcha de Gran Bretaña para incluir Afganistán en sus dominios.

En Europa Napoleón estaba en el cenit de su poder. Él y el zar Alejandro I firmaron el tratado de Tiltist en 1807 y los dos planificaron una invasión conjunta de la India. Este peligro persuadió a Gran Bretaña para llegar a un acuerdo amistoso con los gobernantes afganos. Una misión encabezada por Elphinstone se reunió con Shah Shuja en Peshawar y firmaron un tratado el 7 de junio de 1809. Pero antes de que se secase la tinta, Sha Shuja había perdido el poder. Shah Shuja escapó hacia Lahore donde encontró refugio con los británicos.

En 1821-33 un oficial británico, Alexander Barnes, visitó Afganistán, Bukhara y Turkmenistán. En primer lugar llegó a la corte del maharajá Ranjit Singh en Lahore. Barnes en realidad se encontraba en una misión de estudio topográfico y otros aspectos relacionados con las tareas militares. En mayo de 1836 el rey de Afganistán Dost Mohammed mandó un enviado a Rusia. A su regreso llegó acompañado por el teniente Yan Vitkerich, éste traía un mensaje del zar Nicolás I que intentaba conseguir la cooperación entre Rusia, Persia y Afganistán. Cuando Dost Mohammed mandó a su enviado a Rusia apareció el enviado británico en Kabul. Éste no era otro que Alexander Barnes con la tarea de convencer a Dost Mohammed.

Las negociaciones británico-afganas finalizaron sin acuerdo. Dost Mohammed aceptó la oferta de Nicolás I. Esto irritó a Gran Bretaña y una vez más comenzaron a apoyar al Shah Shuja para atacar Afganistán. Gran Bretaña, el maharajá Ranjit Singh y Shah Shuja firmaron un acuerdo. El imperialismo británico y Ranjit Singh prometieron devolver a Shuja su trono ancestral. Las fuerzas británicas se juntaron en Firozpur y comenzaron el 2 de noviembre de 1838 su marcha hacia Kandahar. Carlos Marx dijo con relación a esto: “Palmerton [el primer ministro británico] había emprendido la guerra sin el conocimiento del parlamento. La guerra afgana se justificó con documentos falsos”.

El 25 de abril de 1839 las tropas británicas capturaron Kandahar después de una intensa lucha e instalaron a Shuja como rey. Pero las tropas británicas se enfrentaron a una dura resistencia en Kabul, cerca de Cheikar y Jalalabad. El pueblo afgano les atacó desde todos los rincones. De 15.000 soldados británicos sólo uno llegó a Jalalabad. El 13 de enero de 1842 los centinelas divisaron a un hombre que llevaba un ajado uniforme inglés montado sobre un miserable potro y terriblemente herido. Era el doctor Brydon, el único superviviente de los 15.000 que habían dejado Kabul tres semanas antes. Agonizaba a causa del hambre, esto se puede leer en los famosos artículos de Carlos Marx sobre la historia de la India.

Las fuerzas afganas sitiaron Kandahar. En abril de1842 Shuja fue capturado en el fuerte de Bala Izar. Las fuerzas británicas fueron derrotadas en la Primera Guerra Angloafgana. Las lecciones de la historia son duras de aprender. Incluso los británicos olvidaron rápidamente el resultado de su primera intervención desastrosa en Afganistán. Durante los siguientes cincuenta años la política británico osciló entre dos extremos. Una escuela de pensamiento era favorable a dejar al turbulento pueblo de la frontera noroeste de la India a su propia suerte.

La otra decía que la India nunca estaría a salvo a menos que sus fronteras avanzaran hacia el norte de Hindu Kush. Rusia reinició su marcha hacia el sur en la década de los sesenta del siglo XIX e hizo una nueva provocación cuando envió una misión diplomática rusa a Kabul el 21 de noviembre de 1878. El ejército británico invadió Afganistán por segunda vez. Pero los afganos una vez más los derrotaron a la segunda invasión británica. El pueblo se levantó una vez más y hubo una insurrección general en Kabul; el mayor Cavagnari y los otros componentes de la misión militar británica  fueron asesinados. Irónicamente el hombre que se convirtió en nuevo gobernante de Kabul, Abdul Rheman Khan, llegó directamente desde Rusia, llevaba un uniforme ruso y traía consigo ofertas de ayuda militar. Aunque la guerra de 1878-80 ¾la Segunda Guerra Angloafgana¾ no consiguió poner a Afganistán bajo control británico, al menos sí estableció, hasta cierto punto, un régimen más amistoso en Kabul.

Abdul Rheman Khan no abrigaba ilusiones en la delicada situación de su país. En su autobiografía escribió lo siguiente: “¿De qué forma un pequeño país como Afganistán ¾una cabra entre leones o un grano de trigo entre dos ruedas de molino¾, puede permanecer entre las ruedas sin ser reducido a polvo?” La única respuesta que pudo ofrecer a sus sucesores fue que siguieran una política cuidadosa o neutral, que evitaran los antagonismos con sus gigantescos vecinos e impedirles que intervinieran en los asuntos internos del país. Los británicos no cejaron en su empeño de subyugar al pueblo afgano. A los pocos años una enorme fuerza británica llegó a Afganistán desde las fronteras oriental y meridional. El secretario de asuntos exteriores del gobierno británico en la India, Henry Durand, llegó el 12 de noviembre de 1893. Amir Abdul Rheman Khan llegó a un acuerdo sobre la cuestión de la nueva frontera de Afganistán. La nueva frontera quedó demarcada por lo que se llamó línea Durand y privó a Afganistán de un tercio de su población. La línea Durand dividió artificialmente la población de Afganistán y creó un límite artificial. Durante los siguientes cuarenta años, hasta la Tercera Guerra Angloafgana de 1919, Afganistán permaneció como un protectorado británico.

La revolución rusa de 1905 también tuvo un efecto en Afganistán. Se inició un movimiento de reformas en Afganistán y Turquía. El rey Habibulla, hermano de Nasirullah Khan, tomó parte activa en el grupo Tarsi, que en 1901 comenzó a publicar el periódico Siraj-ul-Akber. Este se hizo muy popular entre los elementos progresistas y militares patriotas. Se convirtió en la voz de los jóvenes turcos. Este fue realmente el período del despertar de Asia como Lenin describió el proceso: “Desde la India muchos grupos radicales emigraron a Afganistán para formar un frente antiimperialista. En noviembre de 1917 se produjo en Rusia un hecho que hizo época, la Revolución de Octubre, que sacudió todo el mundo, especialmente a Asia. Comenzaba una nueva era y Afganistán, como muchos otros países sometidos, sintió tremendamente sus influencias”.

La revolución bolchevique despertó las esperanzas de las masas de Asia. La revolución bolchevique inspiró tanto al rey Amanullah que éste, declaró la independencia de Afganistán. La Unión Soviética reconoció el gobierno de Amanullah.

Los bolcheviques con sus actos demostraron que eran amigos de todas las masas trabajadoras, especialmente las de oriente. Pero el imperialismo británico no aceptó la independencia afgana. El secretario de exteriores británico, Henry Dobbas, llamó al enviado afgano a la India y le preguntó ¿por qué Afganistán permitía que un embajador bolchevique llegara a Kabul? El enviado afgano le respondió que Afganistán era independiente, Dobbas señaló que EEUU, Francia e Italia eran independientes, pero que nunca permitirían a un enviado bolchevique entrar en sus países. Dobbas señaló que la bandera de Amanullah era roja del mismo color de la bandera bolchevique. El 28 de febrero de 1921 se firmó un tratado de amistad entre Afganistán y la Rusia soviética. Muy pronto Amanullah se volvió muy popular en Asia.

Después de firmar el tratado de amistad afgano-turco en Moscú, el enviado afgano se fue a occidente. El 28 de abril firmó un acuerdo comercial afgano-francés en París y el 3 de junio otro tratado con Italia e iniciaron relaciones diplomáticas. El 22 de junio firmó otro tratado de amistad con Irán en Teherán.

Afganistán por primera vez en su historia ya no estaba aislado en sus cordilleras y todo gracias a la Revolución de Octubre. El 22 de noviembre se firmó un tratado entre Gran Bretaña y Afganistán en el que se concedía a Afganistán la independencia completa, incluida la política exterior. Se eliminó la ayuda económica aunque se mantuvo la frontera (línea Durand).

Amanullah puso en práctica reformas progresistas en Afganistán. Declaró el país un estado secular. El papel del clero en los asuntos estatales se redujo, se limitó la tierra de los mulás y los jefes tribales. A algunas tribus se las impuso impuestos de los que antes estaban exentas. Se creó el sistema bancario. Se prohibió la esclavitud, comenzaron las reformas educativas y la liberación de la mujer. En 1928 Amanullah inició una visita de seis meses a Europa. Amanullah en su visita firmó acuerdos comerciales y consiguió nuevas ayudas económicas de occidente.

Estas reformas sacudieron la tradicional sociedad tribal. Los más afectados fueron los mulás. Sus tierras Waqf fueron confiscadas, su supremacía mermó y se crearon juzgados separados. La extensión de la educación femenina amenazaba también su posición social. Ellos junto con los señores feudales formaron el núcleo de la reacción con el apoyo del imperialismo británico que al final provocó la caída de Amanullah.

El hombre que se aprovechó de la anárquica situación fue un bandido tayiko de uno de los valles del norte de la capital, le apodaban Bacha Saqa (“hijo del portador de agua”). Saqa ¾al menos para los tayikos¾ era una especie de Robín Hood con fama de robar a los viajantes y funcionarios reales y distribuir una parte del botín entre los pobres. Capturó Kabul y se autoproclamó rey de Afganistán.

Amanullah huyó y se estableció en Roma, un precedente que cuarenta años después seguiría otro rey derrocado, Zahir Shah. A principios de 1929 Nadir Khan llegó de París a la India y consiguió el respaldo británico para volver a capturar Kabul. Para los británicos era una buena oportunidad. A mediados de octubre Nadir Khan había conseguido reunir un gran ejército tribal y derrotó a Bacha Saqa, ocupó Kabul y se convirtió en rey. Su primer paso fue conseguir el apoyo de los líderes religiosos que habían jugado un papel importante contra las reformas y que incitaron la agitación contra Amanullah. Puso a los imanes de la capital de las mezquitas en la nómina del gobierno.

En noviembre de 1933 un joven estudiante le disparó en los jardines de su propio palacio, probablemente fue el resultado de su sangrienta enemistad con la familia de Amanullah. El hijo de 19 años de edad de Nadir Khan, el príncipe Zahir Shah, se convirtió en rey el 8 de noviembre de 1933. Pero Zahir Shah no era más que un testaferro que durante los siguientes veinticinco años reinó a la sombra de sus tíos. El príncipe Zahir Shah y su primo Daud, que más tarde derrocó la monarquía y estableció una república, apenas acaban de salir de la adolescencia cuando Nadir Shah fue asesinado en 1933. Los dos primos se encontraban juntos estudiando en Francia y continuaron su educación en la escuela militar afgana de Kabul. Derrocado por su primo Daoud con la ayuda de la facción Parcham del PDPA en 1973, Zahir Sha se fue al exilio en Roma.

La revolución Soar

El régimen estalinista establecido por los oficiales de izquierdas del ejército en 1978 llevó a cabo una serie de reformas, incluida la reforma agraria y medidas progresistas relacionadas con la mujer y la educación, intentaban llevar a Afganistán al siglo XX. Esto se trataba de una amenaza mortal no sólo para los intereses de los terratenientes afganos, usureros y mulás, pero también lo era para la reaccionaria monarquía de Arabia Saudí y otros estados vecinos, particularmente Pakistán e Irán. Por esta razón y debido a su proximidad con Moscú (que no jugó realmente ningún papel en la revolución de 1978), el imperialismo estadounidense se opuso implacablemente al nuevo régimen de Kabul que, aunque de una forma distorsionada, representaba una revolución. Por eso el imperialismo estadounidense armó e incitó una coalición de los elementos reaccionarios más bárbaros contra la revolución afgana.

Sin la traición de la burocracia rusa los muyaidines nunca habrían podido conquistar Kabul o cualquiera de las otras ciudades importantes, llevaban ya catorce años de lucha sin ningún resultado. La caída de Kabul representó una victoria para el fundamentalismo islámico. El imperialismo estadounidense gastó miles de millones de dólares y proporcionó una generosa ayuda militar a los muyaidines para derrocar el régimen de Kabul. Pero cuando Moscú retiró sus tropas, las fuerzas de Najibullah todavía consiguieron repeler algún ataque de la reacción. Pero la retirada de la ayuda puso al régimen en una situación imposible. La caída de Najibullah por un golpe de estado planificado por la CIA y el ISI preparó el camino para la captura de Kabul de los fundamentalistas islámicos. El nuevo régimen liquidó la mayoría de las reformas progresistas de los regímenes anteriores. Pero desde el principio este nuevo gobierno era muy inestable.

Rápidamente surgió la lucha entre el Hiz-e-Islami ¾encabezado por Gulbadin Hikmatyar¾ y  el Jamat-e-Islami de Ahmed Shah Masud. Estas bandas rivales de contrarrevolucionarios lucharon entre sí despiadadamente, hasta que 1994 ninguno de los dos bandos había conseguido una victoria decisiva sobre el otro, y por lo tanto, habían preparado el terreno para una nueva oleada de reacción fundamentalista incluso más extremista: los talibán. Los talibán fueron la creación del ejército y servicio de inteligencia pakistaníes con el apoyo activo de la CIA. Fue EEUU quién puso los recursos necesarios para el movimiento contrarrevolucionario de Afganistán en 1979, entonces todavía las niñas podían ir a la escuela y las mujeres trabajar. El imperialismo estadounidense es directamente responsable de la reacción talibán en Afganistán.

El papel de EEUU como policía mundial ahora está afectando a EEUU de forma muy directa. Durante los últimos veintiún años hemos presenciado la brutal masacre de hombres, mujeres y niños en Afganistán. Ahora el hambre, los estragos de la guerra y la sequía, están golpeando a Afganistán que se encuentra en una situación verdaderamente horrible. Las sanciones impuestas por EEUU han intensificado la miseria y la angustia, y ha deteriorado las condiciones de vida, todo esto ha añadido una dimensión trágica a la situación. La extensión del hambre y la malnutrición se ha agravado por la continuación de una brutal guerra de rapiña donde las potencias extranjeras luchan entre sí por el control de Asia Central y su vasta riqueza petrolera, Afganistán ocupa una posición estratégica como posible ruta para un oleoducto. Afganistán se ha convertido en un desierto. Cuando los talibán finalmente ocuparon Kabul se vengaron de sus enemigos. Najibullah, el anterior presidente, fue colgado de un poste de la luz con sus genitales en la boca. Con estos métodos el “occidente civilizado” y sus agentes a sueldo consiguieron sus principales objetivos. Muchas personas están conmocionadas por las imágenes aparecidas en los medios de comunicación que muestran la tragedia que se vive en Afganistán. El régimen talibán impuso un reino de terror, llevó a cabo una limpieza étnica en Bamiyan y Mazar-e-Sharif y una brutal represión contra las minorías religiosas y nacionalidades oprimidas. La destrucción de las estatuas de Buda, las ejecuciones y azotes públicos a mujeres en Kandahar demuestran el verdadero carácter del violento régimen talibán. La cuestión es ¿quién es el responsable de esta guerra civil sangrienta y de todas estas muertes, el hambre, la limpieza étnica y la barbarie? Fue el imperialismo estadounidense el que hizo retroceder a Afganistán a la Edad de Media y destruyó la civilización.

Su propia creación (los talibán) ahora se han vuelto contra su amo. Los estadounidenses se han quemado los dedos y se ha reflejado en los acontecimientos de Nueva York y Washington. Eliminar a los talibán posiblemente requiera una invasión terrestre para controlar Kabul y otras ciudades importantes. Eso dejaría el campo donde se encuentran localizadas las bases de los fundamentalistas fuera del control militar estadounidense.

Es muy difícil para las fuerzas estadounidenses ganar una guerra en Afganistán. El simple control de Kabul nunca ha significado el control del resto del país. El pueblo afgano están muy bien entrenado en las tácticas de la guerra de guerrillas. La lucha continúa entre los talibán y las fuerzas del norte. Ahora los estadounidenses intentan forjar un acuerdo con los partidos que conforman la Alianza del Norte y el antiguo rey Zahir Shah. Mientras, intentan dividir a los talibán.

En los talibán hay dos facciones importantes que están apoyando, encubiertamente, a Zahir Shah. Podría iniciarse una guerra abierta entre estas dos facciones talibán. Es un hecho que desde 1996, cuando capturaron Kabul, los talibán han perdido un considerable apoyo entre las masas, sus consignas pacifistas rápidamente se transformaron en una brutalidad inmensa contra las masas. La acción militar estadounidense, el apoyo de la Alianza del Norte y la instalación de Zahir Shah como rey fortalecerían el núcleo duro talibán. Los talibán comenzarán una guerra de guerrillas y no desaparecerán tan rápidamente de la escena.

El apoyo iraní a los fundamentalistas chiítas de la Alianza del Norte que están en contra del rey Zahir Shah y por otra parte, el Hiz-e-Islami de Gulbadin Hikmatyar tampoco se acomodan en esta ecuación de estrategia imperialista. Por lo tanto la idea de un régimen “de amplia base” con Zahir Shah no tiene mucho futuro. Es posible que los estadounidenses consigan instalar a Zahir Shah pero no durará mucho tiempo, no podrán controlar todo Afganistán y no conseguirán acabar con las revueltas.

Sin fuerzas terrestres no será posible que EEUU ponga en el gobierno a Zahir Shah, la intervención militar en Afganistán necesitará un despliegue permanente de tropas en Asia Central y en Pakistán. En este escenario a Moscú no le gustaría ver a EEUU controlando Afganistán y fortaleciendo su influencia en Asia Central. Hay intereses poderosos relacionados con el petróleo y el gas y la cuestión espinosa de la construcción de un oleoducto a través de Afganistán hasta el océano Índico.

Rusia, India, Irán, ahora EEUU, Arabia Saudí, Pakistán y Turquía están detrás del frente unido que apoya a la Alianza del Norte, pero todos tienen sus propios intereses creados, todos esconden un cuchillo en la mano. La nueva guerra pronto provocará más anarquía y probablemente Afganistán se desintegre en diferentes zonas cada una representando a grupos étnicos y nacionalidades diferentes. Después, los aliados ocultos bajo el paraguas antiterrorista llegarán para coger cada uno una parte de este nuevo gran juego. La desintegración de Afganistán sería una pesadilla para la población de toda la región, una nueva desintegración de la región en líneas nacionales tendrá unos efectos catastróficos. Toda la región se vería arrastrada a una guerra horrible.

Los 120 miembros del comité ejecutivo de la Loya Jirga (asamblea de jefes tribales) han propuesto reunir a la Jirga en el sur de Baluchistán, cerca de la frontera afgana, donde Zahir Shah cuenta con algo de apoyo.

En el comité ejecutivo dominan los nacionalistas, en particular los phastunes. Probablemente ellos planteen la cuestión de la línea Durand. Esta será la única razón para que Pakistán se niegue a que la Jirga se reúna en suelo pakistaní.

Pero sin el suelo de Afganistán la Jirga carece de sentido. Quizá los estadounidenses presionen al régimen militar pero sólo servirá para abrir nuevas crisis en el ya debilitado estado pakistaní. Bajo este sistema no hay solución para la guerra civil afgana, la pobreza y la emigración de masas. Sobre bases capitalistas toda la región se dirige hacia la Edad Media, la civilización está en peligro, la barbarie está llamando a la puerta de Asia. Los talibán son la manifestación de la barbarie. En un sentido amplio los talibán y Osama bin Laden son los salvadores del corrupto y sangriento sistema capitalista, que ha hundido a la región en la guerra, el terrorismo, la muerte y el hambre.

Las masas afganas necesitan pan, viviendas, ropas, medicinas e infraestructura para vivir. Y estas necesidades no se podrán conseguir a menos que derroquen a este podrido sistema. La alternativa al fundamentalismo no es el liberalismo sino es el socialismo. La historia de Afganistán es la historia de la lucha y la resistencia contra los invasores. La memoria de lo ocurrido a los británicos y rusos todavía está fresca en la mente de los militares estadounidenses. Los estadounidenses deben recordar una cosa, las masas de Afganistán se levantarán contra la agresión del imperialismo estadounidense y las brutalidades de los talibán. Pero para conseguir la victoria necesitan el apoyo de los oprimidos, sobre todo de la clase obrera de Pakistán.


¿Qué es Talibán? - Los Talibán. La batalla por unificar Afganistán - Manuel Martorell

La milicia talibán controlaba el 90% de Afganistán, pero sólo Pakistán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos reconocían su soberanía. En el resto del mundo fue unánime la condena de este régimen fundamentalista que se hizo famoso por la violación sistemática de los Derechos Humanos, especialmente los de las mujeres.

¿Cuál es el origen de los talibán?
 

Talibán o talebán es el plural de la palabra persa telebeh, que puede traducirse como buscador de la verdad. Los talibán surgieron en septiembre de 1994 de las escuelas coránicas -madrasas- de Kandahar (Afganistán), Queta, Karachi y Lahore (Pakistán).

Esta milicia estaba formada por jóvenes de etnia pastum y religión suní, mayoritarias en Afganistán. Apoyados por los servicios secretos paquistaníes, se lanzaron a una guerra santa para poner fin al caos étnico y religioso en que había quedado Afganistán tras la retirada de las tropas del Ejército soviético. El objetivo de las milicias talibán era, por lo tanto, unificar y homogeneizar cultural y religiosamente Afganistán.

¿Por qué consiguieron llegar al poder?
Porque su mensaje de paz y estabilidad para superar la división del país cuajó entre una población cansada por 15 años de guerra y sufrimientos. En sus éxitos militares también tuvo gran importancia el apoyo militar y financiero de Pakistán y Arabia Saudí, así como su táctica de convencer a los señores de la guerra locales en base a la necesidad de unir a todos los musulmanes de Afganistán.

Desde que conquistaron Kabul -la capital afgana-, solamente tienen la oposición de las minorías étnicas y religiosas: los uzbecos turcos, que lidera el general Dostum, los tayikos persas dirigidos por el comandante Ahmad Masud, hazaras de religión chií y lengua persa, e ismailíes, también de religión chií.

¿Cuál es su diferencia con estos grupos afganos?
En su afán por unir y estabilizar el país, rechazan las aspiraciones de estas minorías étnicas y religiosas que, aunque también son integristas, exigen un mapa político más plural que el ofertado por los talibán y tienen una interpretación menos rígida del Islam, de la cultura, la educación y sobre la inserción de la mujer en la vida social. Frente a la uniformidad de los pastumes talibán, los otros pueblos aceptarían un modelo de Estado con más autonomía cultural y política.

Talibán - Talibanes

El surgimiento del grupo Talibán -originalmente un grupo de estudiosos del Islam- produjo un poco de estabilidad luego de casi dos décadas de conflicto, pero al costo de muerte y desolación. Por todo esto, su interpretación radical del islamismo ha atraído la crítica generalizada, incluso dentro del mundo musulmán.

Al grupo Talibán -de mayoría pashto- se oponen una alianza de facciones llamada Frente Unido o la Alianza del Norte, integrada por minorías con asiento en el norte del país.
En la actualidad, aunque el Talibán controla el 80% de Afganistán, sólo tres países lo reconocen como el gobierno legítimo, entre ellos Pakistán.

En 1999 decía el informe anual de Amnistía Internacional:
"Decenas de miles de mujeres permanecieron privadas de libertad en sus casas en aplicación de edictos talibanes. Varios millares de civiles, entre ellos posibles "presos de conciencia", fueron hechos prisioneros. Según informes, casi todos los prisioneros fueron torturados o maltratados. Se mató deliberada y sistemáticamente a miles de personas, y millares más se encontraban en paradero desconocido. Decenas de civiles murieron como consecuencia de ataques lanzados directa o indiscriminadamente por todas las facciones del conflicto contra la población civil en zonas residenciales. Se anunció la ejecución de al menos 8 penas de flagelación, 14 de amputación y 10 de muerte, pero se creía que las cifras reales eran más altas"

Los Talibán surgieron de la unión de varios grupos de estudiantes -talib significa estudiante en pashto- de las madrassas o
escuelas islámicas de Afganistán.

Los talibán tienen como señal de identidad el ser seminaristas, estudiosos religiosos y fanáticos musulmanes por lo que se diferencian notoriamente de otras facciones, que se identifican por cuestión de etnia o de clan.

Su manifiesto o más bien declaración de propósitos, que surgió de una reunión en Kandahar en 1993, se basaba fundamentalmente en imponer la Sharia o ley islámica y restaurar la paz.
La elección del término Talibán tiene especial significado para quienes lo integran. Los talib son los estudiantes, los que aprenden, en contraposición con los mullahs que son los que enseñan, los que proporcionan el conocimiento.

Con ello querían indicar que su movimiento buscaba purificar la sociedad pero sin tener interés en los aspectos políticos o de gobierno.

Todos los talibán eran muyahidines y creían en la Jihad o guerra santa pero despreciaban a quienes habían accedido al poder por considerarlos corruptos. Contexto histórico
Tras la retirada soviética de Afganistán en 1989 se produjo una larga lucha entre el entonces presidente Najibullá y la guerrilla muyahidin, que se saldó con la caída de Kabul en manos de Rabbani y su jefe militar, Ahmad Shah Masud.

Ello fue un duro golpe para la mayoría étnica de Afganistán, la pashto, ya que las fuerzas de Rabbani eran en su mayoría tayikas y uzbecos. Se trataba de la primera vez en tres siglos en que los pashtunes perdía el control de la capital e inmediatamente se inició una guerra civil entre todas las milicias islámicas que operaban en el país. En ese ambiente de confrontación surgió el Talibán.

Muchos de sus miembros nacieron en campos de refugiados de Pakistán y se educaron en las madrassas paquistaníes.

Allí también aprendieron la lucha de guerrillas y se prepararon para la toma de Kabul, propósito este que cumplirían con éxito al tomar la capital del país en una rápida y enérgica acción militar
Una vez en Kabul el líder de los talibán, el mullah Mohamed Omar, nombró al nuevo gobierno, integrado por seis mullahs y dirigido por su brazo derecho, Mohamed Rabani. En el comunicado emitido a través de la Agencia Prensa Islámica Afgana, con sede en Pakistán, se declaraba a
Afganistán como un "Estado islámico" en el que se "implantará un sistema islámico completo". Violencia y muerte
Los ataques terroristas en Estados Unidos son la continuidad de toda una serie de hechos de crueldad y violencia promovidos por el régimen talibán.

Estos basan su actuación en la interpretación fanática e irracional del Corán y las enseñanzas islámicas, es decir, los talibán promueven una redefinición del islamismo coincidente, en realidad, con sus propósitos de dominación y violencia.

Derechos humanos
En la primera semana tras la toma de Kabul, los talibanes prohibieron a las niñas ir a la escuela, a las mujeres ir a trabajar, con el consiguiente caos en hospitales y servicios de ayuda humanitaria. No vestir el burka es castigado con 40 latigazos. La peor parte es para las viudas, mas de 25.000 en Kabul, sin ningún tipo de subsidio y con hijos y heridos a su cargo. Los talibanes han reportado a Afganistán el record de desescolarización: sólo el 4% de las niñas de los territorios dominados por ellos reciben educación. Centenares de chicas estudian clandestinamente o cruzando la frontera con Irán.

En Herat, tomada por los talibanes en Septiembre de 1995, mas de la mitad de los maestros eran mujeres. Al comienzo de 1996 la UNICEF suspendió sus programas de educación hasta que las niñas dejaran de ser excluidas. La mortalidad infantil afecta a uno de cada 8 nacidos, lo que crea a las autoridades el dilema de la asistencia sanitaria: o dejan que las mujeres la estudien y ejerzan, o dejan que los médicos atiendan a mujeres.
Algunos jefes talibanes sostenían que cuando se garanticen espacios separados por sexos, las mujeres podrán volver a las escuelas y los hospitales, pero no a las oficinas. Intervención de la ONU

En 1996 el Secretario de la ONU Boutros Ghali advertía que la violación de los derechos humanos y en particular del de las mujeres y las niñas a la educación y el trabajo "podría tener serias consecuencias sobre la capacidad de Naciones Unidas para realizar programas de asistencia y de reconstrucción del país". La Resolución del Consejo de Seguridad de 22 de Octubre de 1996 en su apartado 11 "Denuncia la discriminación contra las jóvenes y las mujeres y otras violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en Afganistán y observa con profunda inquietud las posibles repercusiones sobre los programas internacionales de socorro y reconstrucción en Afganistán".

El Proyecto de Resolución no aprobado por la Asamblea General en 22 de Noviembre no vincula la continuidad de la ayuda al respeto de los derechos humanos, aunque "declama el grave empeoramiento de los derechos humanos de la mujer e insta a las autoridades afganas a proporcionar a las víctimas de violaciones graves de derechos humanos una reparación suficiente y efectiva y que enjuicien a quienes cometan estas violaciones de conformidad con las normas internacionalmente aceptadas para garantizar la defensa de los derechos humanos.

En abril de 1999, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU condenó enérgicamente los abusos generalizados que se cometían contra estos derechos en Afganistán y expresó honda preocupación por los perpetrados contra las mujeres y las niñas. En noviembre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el establecimiento, dentro de la Misión Especial de la ONU en Afganistán de una unidad encargada de mantener bajo observación los abusos contra los derechos humanos e impedir que se cometieran.

Los últimos acontecimientos demuestran la permanencia de actos de violencia y crueldad extrema en perjuicio de los que intentan oponerse al régimen talibán y reflejan el limitado accionar de los grupos de asistencia y defensa de los derechos humanos más allá del esfuerzo desplegado o los gestos de buena voluntad.


Historia

Darío I y Alejandro Magno fueron los primeros en usar a Afganistán como la puerta de entrada a la India. Los conquistadores islámicos arribaron en el siglo VII y Gengis Kan y Tamerlán siguieron l en los siglos 13 y 14.

En el siglo 19, Afganistán se convirtió en campo de batalla de la rivalidad entre el Imperio Británico y la Rusia zarista por el control de Asia Central. Tres Guerras Anglo-Afganas (1839–42, 1878–80, y 1919) terminaron en forma inconclusa. En 1893, Gran Bretaña estableció una frontera no oficial, denominada Línea Durand, separando Afganistán de la India Británica, y Londres les otorgó plena independencia en 1919. Emir Amanullah fundó una monarquía Afgana en 1926.

Durante la guerra fría. El Rey Mohammed Zahir Shah creó lazos con la Unión Soviética, aceptando extensiva ayuda económica de Moscú. Fue derrocado en 1973 por su sobrino Mohammed Daoud el que a su vez fue derrocado en 1978 por el golpe de Noor Taraki. Taraki y su sucesor, Babrak Karmal, intentaron crear un estado Marxista. Sin embargo, el nuevo liderazgo fue criticado por insurgentes fuerzas armadas que se oponían tenazmente al comunismo y confiaban crear un estado Islámico en Afganistán. Temiendo que su país entrara en colapso, Karmal pidió a las tropas soviéticas que intervinieran. Moscú respondió con una invasión a plena escala del país en Diciembre 1979.

Los soviéticos se encontraron con una feroz resistencia por parte de los grupos de oposición al gobierno de Karmal. Las fuerzas guerrilleras, auto denominadas mujahedeen o mujaidín, lanzaron una Jihad, o Guerra Santa para repeler al invasor  y se convirtieron en foco de la estrategia de Estados Unidos en la Guerra Fría contra la Unión Soviética. Con la ayuda de Pakistán, Washington comenzó a suministrar armas sofisticadas a la resistencia. Las tropas moscovitas fueron rápidamente superadas en un conflicto sin_ganador contra determinadas fuerzas afganas. En Abril 1998, la USSR, Estados Unidos y Pakistán firmaron un acuerdo para dar término a la ayuda externa a las facciones en guerra. La retirada soviética tuvo lugar en Febrero 1989, pero el gobierno pro soviético del Presidente Najibullah permaneció en la capital Kabul.

A mediados de Abril 1992 Najibullah fue derrocado ante el avance de las tropas islámicas rebeldes que se acercaban a la capital. Casi inmediatamente, los varios grupos rebeldes comenzaron a pelear entre ellos por el control. Entre el caos de facciones en pugna, un grupo llamado Talibán – que era de estudiantes islámicos- tomó el control de Kabul en Septiembre 1996. Impuso rígidas reglas fundamentalistas, tales como morir apedreado por adulterio y cortar las manos a los ladrones. A las mujeres se les prohibió trabajar y educarse, y debían cubrirse en público de la cabeza a los pies. En Otoño 1996 los Talibanes controlaban casi el 90% del país.

En Agosto 1998, Estados Unidos lanzó mísiles para destruir un complejo terrorista en Afganistán, que se suponía financiado por Osama bin Laden, un millonario islámico radicalizado, a quien se involucraba como autor ideológico en el bombardeo de las embajadas de Estados Unidos en Kenia y en Tanzania en Agosto 7 del año 1998.

En 199, los Talibanes se concentraron en derrotar a las tropas de Ahmed Shah Masood, su último obstáculo para tener el control total de Afganistán. Las tácticas de desolación y de desprecio a los Derechos Humanos de los Talibanes los aislaron de la comunidad internacional. Solo tres giobiernos reconocieron al gobierno de los Talibanes como legítimo: Pakistán, Arabia Saudita, y Los EAU. El país permanece en la extrema pobreza con 500.000 personas viviendo en campamentos de refugiados.

En Marzo 2001, a pesar de las protestas mundiales, los Talibanes destruyeron enormes estatuas budistas, las cuáles databan de la segunda a quinta centuria después de Cristo. Alegaron que fueron destruidas pues la adoración de imágenes grabadas estaba en contra del Islam.

Cuadro de Situación General

La ubicación de Afganistán como paso obligado entre el subcontinente Indio y Asia Central ha tentado a los conquistadores a lo largo de la historia. Sus altas montañas, si bien atentan en contra de la unidad, ayudó a las tribus de las alturas a preservar su independencia. Es probable que hubiera civilizaciones desarrolladas en Afganistán del Sur en tiempos prehistóricos, pero ello no queda claro de los registros arqueológicos. Lo cierto es que existieron culturas que florecieron en el norte y en el este antes que el rey Persa Darío I (c.500 B.C.) conquistara esas tierras. Más tarde, Alejandro magno las conquistó (329–327 A.C.) en su paso hacia la India

Luego de la muerte de Alejandro (323 A.C.) la región fue parte del imperio Seléucida. En el norte Bactria llegó a independizarse mientras el sur fue adquirido por la dinastía Murya. Bactria se expandió hacia el sur pero cayó (a mediados del siglo II antes de Cristo) ante los Partians y tribus rebeldes (notoriamente Saka). El Budismo fue introducido desde el este por los Yuechi, quienes fundaron la dinastía Kushan (tempranamente en el siglo III antes de Cristo). Su capital fue Peshawar. Los Kushans declinaron (IIIer, siglo antes de Cristo) siendo suplantados por los Sasánidas, los Eftalitas y los Turcos Tu-Kuie.

La conquista musulmana de Afganistán comenzó en el siglo séptimo. Varias dinastías Musulmanas de corta vida se fundaron, la más poderosa instaló su capital en Ghazna. Mahmud de Ghazna, quien conquistó las tierras desde Khorasan en Irán al Punjab en India en los comienzos del siglo XI fue el más grande de los gobernantes de Afganistán. Gengis Kan, circa 1220 y Timur, fueron los sucesivos  conquistadores de renombre. Babur, un descendiente de Timur, usó a Kabul como base de su conquista de la India y el establecimiento del imperio Mughal en el siglo XVI. En el siglo XVII el Persa Nadir Shah extendió su poder al norte del Hindu Kush. Después de su muerte (1747)  su lugar teniente Ahmad Shah, un líder tribal afgano, estableció un estado unido cubriendo la mayor parte del Afganistán actual. Su dinastía, los Durrani, dio a los afganos en nombre Durrani que frecuentemente usan.

Guerras de Independencia

La dinastía de los Durrani terminó en 1818, y a partir de allí no surgió ningún liderazgo saliente hasta Dost Mamad quien se convirtió en Emir en 1826. Durante su reinado, el status de Afganistán fue un problema internacional en tanto Gran Bretaña y Rusia competían por el control de Asia Central. Intentando el control de acceso a la India por el norte, los ingleses intentaron reemplazar a a Dost Mamad con otro subordinado a ellos. Esta política provocó la primera guerra Afgana (1838-42) entre Gran Bretaña y los Afganos,

Dost Mamad fue inicialmente depuesto pero luego de una revuelta en Kabul fue restaurado. En 1857, Dost Mamad firmó una alianza con los británicos, Murió en 1863 y fue sucedido, después de una lucha familiar por su tercer hijo Sher Ali.

A medida que los rusos adquirían territorio bordeando el Amu Daria, Sher Ali y los británicos comenzaron nuevamente a pelear, dando lugar a la segunda guerra (1878). Sher Ali murió en 1879. Su sucesor, Yakub Kahn, cedió el Paso Khyber a los británicos y otras áreas. Después que un enviado británico fue asesinado, los británicos ocuparon Kabul.

Eventualmente Abd ar-Rahman Khan fue reconocido (1880) como emir, En los siguientes años las fronteras de Afganistán fueron definidas en forma precisa. Se firmaron Acuerdos de frontera con Rusia (1855 y 1895), India Británica (el Acuerdo Durand, 1893) y Persia (1905).

El acuerdo Anglo-Ruso de 1907 garantizaba la independencia de Afganistán bajo la influencia británica en cuanto a asuntos internacionales. Abd ar-Rahman Khan murió en 1901 y fue sucedido por su hijo Habibullah. A pesar de la presión Británica, Afganistán permaneció neutral      en la Primera Guerra mundial. Habibullah fue asesinado en 1919. Su sucesor Amanulla, intentó de liberarse de la influencia británica e invadió a la India (1919). Esto dio lugar a una tercera guerra Afgana que terminó con el tratado de Rawalpindi, que dio a Afganistán pleno control sobre sus relaciones internacionales.

Intentos de Modernización y Reforma

Los intentos de Amanullah, que a partir de 1926 se autodenomina rey, por Occidentalizarse – incluyendo la reducción del poder de los líderes religiosos y aumentando las libertades de las mujeres- provocó tal oposición que condujo a su derrocamiento en 1929. Un líder tribal, Bacha-i Saqao, mantuvo Kabul por unos meses hasta ser derrotado por el sobrino de Amanullah, Mamad Nadir Khan, quién se convirtió en el rey King Nadir Shah. El nuevo rey fue más cauteloso con las modernizaciones hasta su asesinato en 1933. Su hijo Mamad Asir Shah lo sucedió. Afganistán se mantuvo neutral en la Segunda Guerra mundial. Se convirtió en miembro de las Naciones Unidas en 1946.

Cuando la India Británica fue particionada (1947) Afganistán reclamó que los Patans de la frontera Noroeste, quines habían sido separados de los Patans Afganos por el Acuerdo Durand de 1893, pudieran optar por unirse a Afganistán, a Pakistán o ser independientes. A los Patans solo se les ofrecieron las posibilidades de unirse a Pakistán o a la India; ellos eligieron unirse a Pakistán. Desde ese entonces, la relaciones entre Afganistán y Pakistán se han visto endurecidas. Afganistán en 1955 urgió la creación de un estado Patan autónomo: Pushtunistán (Pakhtunistán). Esta ponencia de fines de la década del 60 fue revivida por Afganistán en 1972 cuando Pakistán se vio debilitado por la pérdida de su ala Oriental (ahora Bangla Desh) y por la guerra con la India.

En cuanto a sus relaciones con las grandes potencias, Afganistán fue neutral hasta fines de la década del 70, recibiendo ayuda tanto de los Estados Unidos como de la Unión Soviética. A principios de la década del 70 el país fue asolado por serios problemas económicos, particularmente una severa y larga sequía en el centro y en el norte. Como el rey Mamad Asir Khan había manejado mal esa crisis y además proponía severa reformas un grupo de oficiales jóvenes lo depuso (Julio 1973) y proclamó una república.

El teniente General Muhammad Daoud Khan, sobrino del rey, se convirtió en presidente y primer ministro. En 1979 Daoud fue depuesto por un grupo liderado por Noor Mohammed Taraki, quien instauró reformas marxistas alineando al país con la Unión Soviética. En Septiembre 1979, Taraki fue asesinado tomando el poder Hafizullah Amin. Poco después, la Unión Soviética envió tropas a Afganistán y Amin fue ejecutado, convirtiendo en presidente títere a Babrak Karmal.

Las Guerra de Afganistán y el Fundamentalismo Islámico

A fines de la década del 70 el gobierno enfrentaba fuerte oposición social a sus políticas sociales. En 1979, las guerrillas popularmente conocidas como mujaidín (por guerreros islámicos), se activaron por todo el país combatiendo al gobierno y a la Unión Soviética. En 1986, Karmal renunció y fue reemplazado por Mohammad Najibullah. El país fue desolado por la Guerra de Afganistán (1979-89) que tomó cuantiosas pérdidas humanas y económicas. Luego de la retirada soviética, el gobierno comenzó a perder terreno frente a las guerrillas. A principios del 1992, Kabul fue capturada, y la alianza guerrillera estableció un nuevo gobierno consistente de un consejo de 50 miembros encabezado por Sibghatullah Mojadedi. Burhanuddin Rabbani fue nombrado presidente.

Las guerrillas victoriosas no pudieron unirse y uno de sus líderes, Gulbuddin Hekmatyar, se lanzó al ataque del nuevo gobierno. A medida que las luchas internas tomaron forma Afganistán fue de hecho dividido en varias zonas independientes, cada una de las cuales tenía su propio gobierno. A fines de 1994 una milicia de estudiantes fundamentalistas islámicos Pashtun, los Talibanes, surgió con fuerza distintiva. A principios de 1996, a medida que los Talibanes iban tomando el control de Afganistán, Rabbani y Hekmatyar firmaron un acuerdo de poder compartido  que hizo a Hekmatyar primer ministro. En Septiembre, los Talibanes capturaron Kabul y se declararon asimismo el gobierno legítimo de Afganistán. Impusieron la ley islámica en la dos terceras parte del país que controlaban.

En Agosto 1998, cuando ya los Talibanes estaban a punto de controlar totalmente el país, mísiles de Estados Unidos destruyeron lo que el Pentágono describió como un complejo campo de entrenamiento terroristas cerca de Kabul. En Marzo 1999 se logra un acuerdo de paz apoyado por las Naciones Unidas entre los Talibanes y su oposición remanente, las fuerzas del norte comandadas por Ahmed Shah Massoud, un Tajic y ex líder mujaidín, pero las hostilidades se reabrieron nuevamente en Julio. En Noviembre, las Naciones Unidas impusieron sanciones económicas sobre Afganistán. Esta acción, así como el ataque con mísiles, se relacionaron con la negativa del gobierno Afgano de entregar a Osama ben Laden, un militante de Arabia Saudita acusado de ser el cerebro detrás de los bombardeos de las embajadas de Estados Unidos en Kenia y en Tanzania. La guerra continua ha causado ya más de un millón de muertos, con 3 millones de afganos refugiados en Pakistán e Irán. A fines de la década de los 90, los Talibanes controlaban de 85 a 90% del país, pero su gobierno no era reconocido por la comunidad internacional.

 


 

 

 

 

AVIZORA.COM
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com