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CAPÍTULO
INTRODUCTORIO
SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y COLONIALISMO
Datos geográficos
básicos
Cuba, isla del océano
Atlántico, en el mar Caribe, la mayor con unos 105.007 kilómetros
cuadrados, que, junto con la isla de la Juventud, el archipiélago de
Camagüey y otros islotes y arrecifes, constituye la República de Cuba
con 114.524 kilómetros cuadrados y casi 10 millones de habitantes.
La capital, La Habana,
y otras ciudades importantes como Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín,
Guantánamo y Santa Clara, forman el núcleo administrativo y geográfico
de la República que se encuentra dividida en 14 provincias y un
municipio especial, Isla de la Juventud, dependiente del gobierno
central.
La República de Cuba (a
partir de ahora solamente Cuba) forma parte del continente americano,
éste está dividido políticamente como América del Norte, Centroamérica y
América del Sur, quedando la zona del mar Caribe integrada en la
división artificial que comprende Centroamérica.
América y las dos
Américas
La palabra América
hasta hace pocos años tenía un significado diferente en España con
respecto a Estados Unidos, los españoles se referían a América como la
zona del continente americano que se hablaba español y en Estados Unidos
la palabra América hacía referencia a ellos mismos, los habitantes de
América del Norte (incluso excluyendo en algún caso a Canadá). Pero
desde hace unos años acá el significado en España de la palabra América
se ha ido modificando de tal manera que se acepta el significado
importado por los Estados Unidos debido principalmente a su
preponderancia política y económica mundial.
La colonización
americana por parte de los habitantes de la península Ibérica y por
parte de los anglosajones del archipiélago británico fue diferente,
tanto portugueses como españoles realizaron una colonización más estatal
que los británicos. Es decir, las diferencias entre la colonización
británica y la ibérica las podemos resumir en los siguientes conceptos:
mientras que los británicos poblaban y explotaban las tierras
colonizadas, los ibéricos incorporaban y "salvaban" a los colonos, los
ibéricos viajaban sin familias y la mayoría eran solteros, los
británicos sin embargo solían viajar con las familias lo que se
convertiría en un asentamiento con toda una cultura tradicional detrás,
los ibéricos buscaron oro y buenas tierras para que los indígenas las
trabajaran mientras que los británicos explotaban la tierra
personalmente, estos conceptos son a nivel general y hay que saber que
nos podemos encontrar con excepciones a estas normas de colonización.
Actualmente la zona que
fue colonizada por los británicos tiene diferencias con la zona que fue
colonizada por portugueses y españoles, diferencias que autores como
José Luis Abellán piensa que tienen su origen es la diferente
colonización de las tierras del norte y del sur (y del centro) de
América. Abellán distingue dos diferencias de conducta importantes entre
el sur (incluyendo el centro) y el norte: una primera diferencia sería
la conciencia del colectivo en Sudamérica y la conciencia del sentido
individualista en Estados Unidos, y una segunda diferencia relacionada
con la primera sería la conciencia de unidad profunda hacia los
individuos en Hispanoamérica y la conciencia de que las instituciones y
organismos sólo representan a grupos concretos y particularizados en
América del Norte, especialmente en Estados Unidos.
Encontramos dos
tendencias en cuanto a la valoración de las dos colonizaciones, una
tendencia llamada hispanista que defiende la cultura que actualmente se
disfruta en la zona hispanoamericana, y la tendencia de los no
hispanistas que mantienen una posición más favorable a la conducta
actual de la América del Norte. Dentro de los hispanistas podemos
destacar a Waldo D. Frank, nacido en New Jersey, que halaga la cultura
individual y unitaria española y la destaca del resto de Europa para
diferenciarla con los ingleses y sus costumbres y por tanto su tipo de
colonización, otro hispanista importante es William R. Crawford, también
estadounidense, que destaca el hombre universal de América del Sur del
hombre del Norte. En cuanto a los autores no hispanistas destacan:
Edmund Stephen Urbanski que compara hispanoamericanos con
angloamericanos en su libro Angloamérica e Hispanoamérica: análisis
de dos civilizaciones, en el cual dota a los hispanoamericanos un
carácter contemplativo, doctrinario y apasionado por las cosas y a los
angloamericanos les capacita de un carácter pragmático, desapasionado y
realista, a esta diferencia de caracteres le añade una diferencia
filosofo-cultural: los hispanoamericanos son románticos, dotados de
conceptos filosóficos y visionarios, los del norte son empiristas,
racionalistas o positivistas siempre conceptos enfocados a fines
concretos. Y otro autor que cabe reseñar como no hispanista es Juan
Roura-Parella el cual destaca entre unos y otros la diferencia de que
los hispanoamericanos viven de una tradición y un presente, mientras que
los angloamericanos destacan el futuro.
Cuba en América
Antes de la llegada de
los españoles, en Cuba habitaban tres tipos distintos de población: al
oeste, los guanajatabeys, pueblo primitivo y nómada, que sobrevivió
hasta el siglo XVII; en el centro, los ceboneyos o ciboneys, pescadores
y agricultores de civilización correspondiente al neolítico; al este,
los taínos, llegados en época más reciente a la isla y de civilización
superior a la de los restantes grupos. Éstos dominaron a los ciboneys,
pero no les sometieron a servidumbre. Frente a los pocos centenares de
españoles desembarcados en la isla, los indocubanos sólo pudieron oponer
su mayor número (hay crónicas que dan cuenta de que la isla estaba muy
poblada, aunque las cifras son muy irregulares y varían entre 1 millón y
60.000 habitantes). No obstante, lo que se puede afirmar es que en 1540,
tras 30 años de ocupación española efectiva, el número de indocubanos no
llegaba a 5.000 y en 1570 a 1.000. La desaparición de la población
indígena obligó a importar masivamente esclavos negros a partir de 1513.
Desde 1511, cuando dejó de buscarse oro en la isla de Santo Domingo,
empezó la conquista efectiva de Cuba: Diego Velásquez, uno de los
mayores beneficiarios de la conquista de Santo Domingo, dirigió la
campaña con un grupo entre los que se encontraban Hernán Cortés, Pedro
de Alvarado, Bernal Díaz del Castillo y Bartolomé de las Casas. En pocos
años se establecieron en la isla gran cantidad de colonos en busca de
oro y se fundaron las primeras grandes ciudades, La Habana, Santiago de
Cuba...
El primer impulso
colonizador fue breve y no pasó de 1520, ya que el oro se agotó
rápidamente. A petición de los colonos, los indios fueron "repartidos"
según el sistema que, mediante el compromiso de proteger y catequizar,
"encomendaba" una familia o un pueblo de indígenas a un colono español.
Las epidemias de origen europeo diezmaron la población indígena, y el
índice de natalidad de ésta bajó, tanto por la separación de las
familias como por la voluntad de autodestrucción. Cuando, en 1519, la
expedición de Cortés puso al descubierto las posibilidades inmensas del
continente, Cuba fue abandonada por la mayor parte de los colonizadores,
La Habana (futura capital), no contaba con más de 60 jefes de casa y
Santiago de Cuba no contaba con más de 30.
A partir del siglo XVI,
pese a que el este y el sur de la isla continuaron despoblado y el
centro fue invadido por la vegetación tropical, alrededor de La Habana
fueron surgiendo nuevos elementos de renovación y a partir de 1560 La
Habana fue cita de las flotas que retornaban a Europa.
Desde finales del siglo
XVI hasta mediados del siglo XVIII, Cuba reconstituyó muy lentamente su
población: hacia 1750 contaba con menos de 240.000 habitantes. En el
siglo XVII, La Habana se convirtió en el segundo centro de
construcciones navales de América, abasteciendo a las flotas, lo que le
permitía exportar a la vez azúcar, cueros y tabaco. A finales del siglo
XVI alrededor de La Habana y Sancti Spíritus nacieron los primeros
"ingenios de azúcar", pero sobre todo en la bahía de Matanzas en las
cercanías de La Habana. En 1595, una arribada masiva de esclavos, más de
4.000, favoreció este primer desarrolló de la producción azucarera.
Al extenderse por
Europa el consumo del tabaco, Cuba se transformó, en el siglo XVII, en
uno de los centros productores más célebres. La monarquía española
intentó instaurar un estricto monopolio del tabaco, mediante la
imposición de sus precios; los cultivadores modestos de tabaco o
vegueros se levantaron en tres ocasiones entre 1717 y 1723, llegando a
amenazar incluso La Habana. La gran extensión de las costas cubanas
facilitaba el comercio con los filibusteros británicos, franceses,
neerlandeses, y el comercio intercolonial, que estaba prohibido.
Durante la Guerra de
los Siete Años, los británicos ocuparon La Habana durante once meses
(1762). Esta ocupación demostró el gran valor estratégico de la ciudad;
los españoles, al recuperarla, construyeron en ella la mejor fortaleza
de América y la convirtieron en uno de los mayores centros del comercio
colonial. En 1765, se proclamó la libertad de comercio entre Cuba y los
principales puertos españoles. La Guerra de Independencia de Estados
Unidos (1775 - 1783) fue ocasión para un comercio directo, autorizado
por España, entre Cuba y Estados Unidos. La sublevación de los negros
haitianos (1791 - 1795) facilitó el triunfo de los productos cubanos, el
azúcar en primer lugar, en los mercados europeos.
La población pasó de
272.000 habitantes en 1775 a 362.000 en 1791. El brusco desarrollo de
ciertos sectores y el crecimiento demográfico crearon profundas
contradicciones sociales, que agravaron las condiciones coloniales de
explotación. Mientras que la población blanca había aumentado un 75%, la
población negra se había triplicado. Para los negros libres y, en
general, para las clases pobres significó el subempleo, y obligó a las
gentes a emigrar a las ciudades. Incluso las clases medias sufrieron a
causa de la brusca polarización de las riquezas en pocas manos. En estas
circunstancias, nació en las clases dirigentes de la isla una voluntad
de independencia, favorecida por la influencia del pensamiento económico
y de la política británica, por el ejemplo de Estados Unidos y por la
difusión de la ideología revolucionaria francesa.
Sin embargo, las
tentativas revolucionarias para conseguir la independencia, que a
principios del siglo XIX triunfaron en todo el continente, fracasaron en
Cuba, fundamentalmente a causa de la prosperidad económica, que de 1791
a 1805 benefició a las clases dirigentes de la isla, y a la revuelta de
los negros de Santo Domingo, que arruinó la prosperidad colonial de la
isla vecina y aterrorizó a los propietarios cubanos, que se inclinaron
por la colaboración con la metrópoli.
La independencia de los
países latinoamericanos es debida a una corriente de causas que
confluyen en un corto periodo de tiempo, el comprendido entre 1780 y
1830. La causa principal del movimiento de independencia es la
incapacidad de la metrópoli para hacer frente a las exigencias de
reforma y expansión comercial de sus colonias. Además, el impacto
material y jurídico de la Revolución Francesa de 1789 y de las guerras
napoleónicas, el ejemplo de los Estados Unidos de América, el deseo de
Inglaterra de romper el monopolio colonial español son factores a tener
en cuenta también. Pero Cuba es una excepción en cuanto a la
independencia de la metrópoli se refiere porque no conseguirá su
independencia de España hasta 1898.
Las primeras
insurrecciones
La primera insurrección
de negros estalló en 1795, dirigida por Nicolás Morales, y la segunda,
la de José Antonio Aponte, en 1812. Estos movimientos, nacidos entre los
negros libres de las ciudades, fueron dominados fácilmente y reprimidos
con dureza. En 1808, un propietario, Román de la Luz, y un abogado,
Joaquín Infante, intentaron infructuosamente implantar una constitución
cubana autónoma, favorable a la oligarquía. En 1810 Cuba envió dos
diputados a las cortes de Cádiz, éstas concedieron 5 de los 6 puntos que
los diputados habían llevado a Cádiz pero se negaron en lo concerniente
al "pacto colonial". Los propietarios cubanos, como reacción al hecho de
que las cortes habían discutido la legitimidad de la esclavitud, se
inclinaron hacia el bando absolutista español y entre 1814 y 1820,
mientras las colonias suramericanas se independizaban, Cuba conoció una
época de prosperidad; en 1818 el rey de España le concedió la libertad
de comercio a Cuba, con lo que se acentuó la riqueza de la aristocracia
criolla de la colonia. En América tan sólo Cuba y Puerto Rico no se
independizaron.
En este período, la
clase dirigente cubana dudó entre luchar por la independencia, ser
anexionada por Estados Unidos, y conseguir de la metrópoli, sin romper
con ella, algunas reformas. Las ideas liberales fueron propagadas en
Cuba por el padre Félix Varela, diputado a las cortes españolas en 1822.
Diversos complots fracasaron en 1824, 1826 y 1829, cayeron las primeras
víctimas de la libertad cubana en 1826: Aquero Velasco y Andrés Sánchez.
Tras 1829 las tentativas insurreccionales desaparecieron y el gobernador
Vives (de 1823 a 1832) actuó favoreciendo el progreso material pero
transformando la isla en un campo de concentración militar. El
desarrollo económico de la isla progresaba y el escepticismo y el
pesimismo cundieron entre los reformadores.
Los negros constituían
el 56% de la población. La necesidad de importar esclavos alió a
propietarios de esclavos con gobernadores españoles. Turnbull, cónsul
británico, hizo una propaganda abolicionista contra la esclavitud, fue
expulsado pero a partir de 1843 se sucedieron diversas rebeliones de los
negros en las explotaciones azucareras, en las plantaciones de café y en
las empresas constructoras de ferrocarriles. Entre 1845 y 1846 se
consiguieron acuerdos para limitar la trata de esclavos, estas
circunstancias empujaron a la oligarquía cubana a pensar, entre 1842 y
1857, que los problemas de la isla se resolverían con su anexión a los
Estados Unidos.
Rumores sobre una
posible abolición de la esclavitud y una inquietud por las revoluciones
europeas de 1848 dieron fuerza al movimiento "anexionista". Hasta 1857 y
desde 1850 varios complots, animados por los estados sudistas,
intentaron separar Cuba de España, pero a partir de 1857 tras duras
represiones españolas contra los anexionistas, la corriente favorable a
la anexión estadounidense fue desapareciendo de la vida política.
Los reformistas, como
Arango, que representaban a los negociantes no españoles de los grandes
puertos, a los intelectuales y a las clases medias, que solicitaban una
amplia autonomía administrativa, intentaron llevar una oposición
constructiva. Pero esta oposición constructiva fracasó, lo que explica
la forma insurreccional que adoptó el conflicto tras 1868.
CAPÍTULO 1
LA CUBA
PRE-INDEPENDIENTE Y LA GUERRA DE 1898
El fin de la eterna
colonia
Tras 1837 las cortes
españolas tomaron la decisión de que la isla debía ser gobernada por
leyes especiales, convirtiéndose de facto en colonia. Este fracaso
reformista acentuó entre los cubanos la forma de conciencia nacional.
Hasta 1865 los
gobernadores españoles en la isla: Serrano y Dulce, reemprendieron la
tradición de colaboración con la aristocracia cubana, ese mismo año fue
creada una Junta de información de 16 miembros, 12 eran reformistas.
En 1847, 1857 y 1867 se
produjeron crisis económicas, a causa de la caída del precio del azúcar
y del café en los mercados mundiales. La economía cubana pasó a depender
cada vez más de los Estados Unidos, éstos absorbían el 40% de las
exportaciones y España sólo el 12%. La Junta de información aprobó la
abolición de la esclavitud hacia 1868 pero llevada a cabo
progresivamente e indemnizando a los propietarios de esclavos; la Junta
deseaba mayor representación y la creación de asambleas locales
autónomas y exigió la libertad de comercio con Estados Unidos. Estas
reivindicaciones reformistas planteadas entre 1867 y 1868 fracasaron de
nuevo como en 1837. Pese a la caída de Isabel II, que parecía que iba a
favorecer a la consecución de los objetivos de los cubanos reformistas,
el gobierno español siguió mostrándose intransigente y los patriotas
cubanos iniciaron la lucha por la independencia en octubre de 1868,
iniciando así la Guerra de los Diez Años (1868 - 1878).
La Guerra de los Diez
Años se inició en el ingenio La Demajagua propiedad de Carlos Manuel
Céspedes y en el pueblo vecino de Yara se produjo la proclamación de la
República cubana (10 de octubre de 1868, movimiento conocido como el
grito de Yara). La política española respecto a la isla se endureció y
tomó como cabeza visible a los capitanes generales que se iban
sucediendo tras ser destituidos por su inoperancia ante los exaltados
cubanos. A partir de 1872, la insurrección cobró más fuerza, debido en
parte por la ayuda norteamericana y por la necesidad española de sofocar
la tercera guerra carlista en la península Ibérica. Pero tras el fin de
la guerra carlista llegaron a la isla de Cuba 20.000 hombres mandados
por el general Martínez Campos que logró sofocar parte del alzamiento y
preparó el terreno para la paz que se firmó el 10 de febrero de 1878:
paz de Zanjón.
Con el pacto de Zanjón
se inició una época de calma turbulenta. Desde 1879, los jefes de la
guerra de los Diez Años reemprendieron los contactos previos al
levantamiento. En 1886, los tres exiliados más significativos, Antonio
Maceo, Máximo Gómez y José Martí, renunciaron a realizar desde el
exterior un levantamiento; en 1890, Maceo volvió legalmente a Cuba y
coadyuvó a la creatividad de los grupos revolucionarios, pero fue
detenido y desterrado. Los negros que habían sido mayoritarios en 1840,
constituían en 1890 sólo un tercio de la población. La guerra había
destruido cerca de la mitad de los ingenios y había detenido el impulso
demográfico; la baja mundial del precio del azúcar obligó a mecanizar el
proceso de elaboración de éste. En 1883 una compañía norteamericana
compró una gran explotación cubana, en 1895, las inversiones de los
Estados Unidos en la isla eran de 50 millones de dólares.
Desde 1880 las cortes
españolas habían puesto fin a la esclavitud pero el esclavo continuaba
al servicio de su dueño por un salario muy bajo, finalmente en 1886 se
suprimió, sin limitaciones, la esclavitud.
En 1894 sólo el 10% de
los niños asistían a la escuela, en 1880 aparece con fuerza el
anarquismo dentro de las asociaciones obreras, en 1892 se reivindicó la
propiedad colectiva y la jornada laboral de 8 horas.
Entre los esclavos, el
paso de la esclavitud a la condición de obrero les creó una fuerte
conciencia de clase; como los negros constituían la masa asalariada, el
problema racial se sumaba al problema social.
José Martí (fotografía
del monumento a José Martí en La Habana) fundó el Partido Revolucionario
Cubano en 1892, explícitamente separatista. En 1893 las reivindicaciones
autonomistas de asambleas locales y nuevas leyes locales no siguieron
adelante en las cortes. La amenaza económica y la intranquilidad
política junto con la caída del precio del azúcar, que hizo que los
propietarios abandonaran las cosechas dejando en paro a sus obreros,
hicieron posibles un levantamiento iniciado el 29 de enero de 1895
ordenado por José Martí desde Nueva York.
Guerra de la independencia
La negativa del
gobierno español a reformar el régimen colonial y esclavista que
imperaba en Cuba hizo renacer la lucha por la independencia, cuyo
dirigente indiscutible sería a partir de entonces José Martí. La guerra
estalló un mes después de que Martí ordenara el levantamiento, fue el 24
de febrero de 1895 (conocido como grito de Baire). En los primeros
momentos de la lucha cayeron jefes tan prestigiosas como Flor Crombet y
Guillermo Moncada, pero la llegada a la isla de Martí y de Máximo Gómez,
reanimó a los insurrectos.
El 6 de mayo los jefes
cubanos llegaron a un acuerdo total: Martí sería el jefe supremo de la
revolución, Máximo Gómez, el general en jefe, y Antonio y José Maceo
recibirían el mando de las fuerzas de las provincias de Oriente y de
Santiago de Cuba, respectivamente. Dos semanas más tarde murió Martí en
un combate, su desaparición representó un duro golpe para la causa
cubana, que no disponía de otro dirigente civil de tanta valía. El 11 de
septiembre se nombró presidente a Salvador Cisneros Betancourt y se votó
una constitución democrática.
Weyler, en enero de
1896, substituyó a Martínez Campos al frente de la isla como
representante español anunciando que llegaba con el propósito de hacer
una guerra total, sin contemplaciones de ningún género.
Los insurrectos
sufrieron una serie de reveses: muerte de Antonio y José Maceo y también
la muerte del hijo de Máximo Gómez, pero los métodos aplicados por
Weyler sólo sirvieron para crearle una fama de crueldad que favorecía
los propósitos del gobierno norteamericano, ansioso de intervenir, a la
vez que los rumores de graves escándalos administrativos extendían a
alarma en España.
En octubre de 1897
Weyler fue remplazado por Blanco y se le concedió una autonomía a la
isla. Pero los independentistas, al frente ahora Massó, no hicieron el
menor caso de estas concesiones y el gobierno autónomo de la isla
comenzó a existir en el más absoluto vacío.
Mientras tanto, unos
sucesos ocurridos en La Habana motivaron que el gobierno de los Estados
Unidos enviase a ese puerto el acorazado Maine, el 25 de enero de 1898,
con el pretexto de proteger a sus súbditos. El 16 de febrero el Maine
voló por los aires en extrañas circunstancias, aún hoy no aclaradas
aunque parece que la teoría más creíble es que fuera una estrategia
norteamericana, buscando así un motivo que justificase una intervención
directa.
En abril se llegó a la
declaración formal de la ruptura de las hostilidades y dio comienzo una
guerra con presencia norteamericana. Aunque en apariencia se tratase de
ayudar a los cubanos a ganar su independencia, sus objetivos reales era
precisamente todo lo contrario: asegurar el dominio norteamericano sobre
la isla. Así los cubanos vieron cómo, al cabo de treinta años de lucha,
no habían conseguido más que cambiar de "dueño"; su independencia formal
se vería diferida aún por unos años y su liberación real no llegaría
sino mucho más tarde.
Los españoles tuvieron
que abandonar la isla, derrotados y obligados a firmar un tratado de paz
(Tratado de París) con los norteamericanos sin presencia de ningún
delegado cubano. El 1 de enero de 1899 un gobernador norteamericano,
Leonard Wood tomó posesión de la isla.
CAPÍTULO 2
DE LA INTERVENCIÓN
NORTEAMERICANA A BATISTA
Panamericanismo
La intervención
norteamericana en Cuba inicialmente duró cuatro años, tiempo que el
general Máximo Gómez ya había pedido como tope a los norteamericanos
para poder iniciar su política independiente de cualquier nación. Pero
Estados Unidos no estaba dispuesto a que su intervención en una guerra
tan sólo tuviera unos beneficios comerciales, que por otra parte ya
tenía desde antes de la guerra, había algo más.
Ya Simón Bolívar, desde
principios del siglo XIX, luchó para que se realizase una unión política
de América del Sur (paralela a la que se había producido en el Norte) y
se quitasen de encima la amenaza europea encarnada en españoles
principalmente. Pero no sólo desde Latinoamérica se buscaba una unión
americana, el presidente de los Estados Unidos, J. Monroe, en 1823 dictó
una ley conocida como la doctrina Monroe que impedía más colonizaciones
en América, recordaba a Europa su incompatibilidad política con los
sistemas americanos y advertía a los europeos de que no debían
intervenir en América, básicamente la doctrina Monroe venía a decir algo
así como "América para los americanos".
Pues bien, Estados
Unidos hizo únicamente suya la doctrina Monroe para justificar su
intervención en Cuba (entre otros países sudamericanos). Estados Unidos
pasó de un capitalismo industrial a un capitalismo financiero en poco
tiempo, en 1889 se crea en Washington la Oficina Comercial sólo para
países americanos y controlado por los Estados Unidos, con unas
características muy favorables para ellos: unidad aduanera americana,
sistema uniforme de medidas, relaciones recíprocas para sus productos...
La Oficina Comercial
dio paso a la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, también
instalada su sede principal en Washington y que tenía como fin la
compilación y distribución de datos sobre el comercio. Se convirtió en
la Unión Panamericana.
Abellán, autor del
libro La idea de América: origen y evolución, destaca como todas
las oficinas comerciales y uniones aduaneras (etc) están en manos de los
norteamericanos que tenían un país más desarrollado comercialmente que
los del sur siendo además una nación más grande y con más productos a
exportar, es decir, Estados Unidos se aseguraba un mercado que había
visto que podía darle buenos beneficios pero que siempre había
encontrado el obstáculo de la metrópoli para poder asegurar su
estrategia.
Ya a mediados del siglo
XX se produce un fenómeno derivado del panamericanismo del siglo XIX y
es la realidad jurídica extraída de la Conferencia de Bogotá de 1948,
después de una Guerra Mundial de donde Estados unidos sale como gran
triunfadora y nación a seguir para los países sudamericanos, que
acompañada con la Conferencia de Río de Janeiro de 1947 dieron lugar a
diversos tratados internacionales de colaboración interamericana tanto
en seguridad colectiva del continente como a la creación de órganos
consultivos en cuanto a problemas fronterizos. De estas conferencias
surgió la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.) en 1948.
Colonialismo
norteamericano
Hasta 1959 la historia
de Cuba es la de un solo y largo sometimiento colonial. Con el paso del
dominio español al control norteamericano, la situación de los cubanos
no iba a mejorar radicalmente, como ellos mismos habían supuesto.
Para Estados Unidos
Cuba significaba (y significa) un baluarte para la defensa militar de la
Florida. Desde Florida José Martí junto con Antonio Maceo o Máximo
Gómez, años atrás habían intentado asaltar Cuba pero Estados unidos lo
evitó secuestrando armas y barcos en la Florida. Pese a esto José Martí
llegó a la isla, fue precursor del nacionalismo que más tarde encontrará
hombres como Gandhi o Yat-sen. Decidió dar la vida por una causa
continental, no sólo nacional cubana.
Tras el Tratado de
París en 1899, y mientras Cuba en 1901 elaboraba su 1ª Constitución, el
Senado de los Estados Unidos vota una enmienda que será incluida en la
Constitución cubana: la enmienda Platt.
La enmienda Platt tenía
tres puntos importantes: la cesión de bases militares estadounidenses en
territorio cubano, otro punto era la prohibición de Cuba para firmar
tratados o contraer préstamos sin el consenso previo de los Estados
Unidos, y finalmente, el derecho que la enmienda le daba a los Estados
Unidos para intervenir con sus fuerzas armadas en Cuba para proteger
"las vidas, las propiedades o las libertades individuales". Es decir,
que Cuba había pasado de ser una colonia, como tal, española, a tener
una "constitución dependiente" de Estados Unidos con una enmienda que
ponía muchos límites a la teórica independencia estatal cubana.
En el 1906 Estrada
Palma, que había substituido a Wood al frente de la gobernación de la
isla en el 1902, pidió la intervención militar norteamericana al
producirse pequeñas escaramuzas por figuras que habían participado en la
Guerra de Independencia pero que no habían sido relevantes, es decir, se
produce un progreso generacional en los cubanos pro-independentistas.
Taft, Bacon y Magno se sucederán como gobernadores de Cuba enviados por
Estados Unidos hasta 1909, que se celebraron elecciones ganadas por José
Miguel Gómez, líder de los liberales.
Vemos como Estados
Unidos va consiguiendo su objetivo que era restablecer y extender los
intereses económicos norteamericanos y preparar la anexión política.
Cuatro años después de iniciarse la ocupación, la American Tobacco
Company controlaba el 90% del tabaco exportado por Cuba. La producción
del azúcar pasó de 1 millón de toneladas a 300.000 toneladas a causa de
la guerra pero volvió a alcanzar las 800.000 toneladas en 1902.
En 1913 es elegido
presidente de Cuba Mario García Menocal que fue presidente en dos
periodos, siempre bajo el control estadounidense. En 1920 se había
iniciado un proceso de crisis, bajada del precio del azúcar, ruinas y
quiebras empresariales, y aumento de paro. A esto hay que añadirle el
aumento de inmigrantes procedentes de Jamaica y Haití en su mayoría
negros.
Una enmienda a la
Constitución en 1920, prohibía la reelección de Menocal, lo que permitió
que en 1921 fuera elegido presidente Alfredo Zayas, pero se mantenía el
control norteamericano con el general Crowder, en Cuba desde la
intervención norteamericana que dieron lugar a las elecciones de 1909.
En las elecciones de
1925 llega al poder el general Gerardo Machado (en la fotografía), que
había formado una coalición electoral con el hasta entonces presidente
Zayas. En 1927 Machado visitó Washington con objeto de cancelar la
enmienda Platt, pero no logró este objetivo y estableció relaciones con
España firmando incluso un tratado comercial con ella. Machado consiguió
sin embargo, que Estados Unidos renunciara a la Isla de los Pinos, que
se incorporó a Cuba. En 1928 Machado fue reelegido presidente y con el
fin de parar la crisis económica se adoptó una política de austeridad
compaginada con una represión.
Represión y caos
gubernamental cubano
En 1925 se funda el
Partido Comunista Cubano en el que participa Julio Antonio Mella. Éste
había intentado unir las fuerzas nacionalistas con las fuerzas
internacionalistas con fines prácticos de una insurrección
revolucionaria. Mella se inspiró en las tesis de Lenin en la
universidad, para Mella la Revolución Rusa fue una fuente de
inspiración.
Rubén Martínez Villena,
delfín de Mella, ocupó el puesto de Mella tras la huída al extranjero de
éste al haber pasado por las cárceles y estar avisado por el régimen de
Machado. Villena se convirtió en el máximo exponente de las ideas de
Mella, le dio al Partido Comunista Cubano al mismo tiempo nacional,
internacional, obrero e intelectual.
Tras la reelección de Machado en 1928 se desencadenaron unas rebeliones
que eran paradas con una fuerte represión gubernamental. En marzo de
1930 tras la huelga general de obreros que duró 24 horas, Villena tiene
que exiliarse a Nueva York, Moscú... En septiembre de 1930 muere un
dirigente estudiantil, Rafael Trejo, tras la jornada de los estudiantes,
manifestación en protesta por el régimen del presidente. El 8 de enero
de 1931 se produce una manifestación de mujeres ante el Palacio
Presidencial. Estos actos fueron reprimidos con fuerza por la policía
del presidente Machado.
No obstante este fracaso revolucionario, el Directorio estudiantil
universitario continuó en su empeño insurreccional. Se formó una
sociedad secreta, llamada ABC, cuya actuación tuvo un carácter
terrorista, de amplitud aumentada continuamente, y la O.C.R.R.
(Organización celular radical revolucionaria), y se constituyó en Nueva
York una Junta revolucionaria. Las fuerzas populares, tras asegurarse
que la nueva administración norteamericana de Roosevelt no apoyaría más
a Machado, se lanzaron a la acción para derrocarle.
Antonio Guiteras cogió
el testigo de la lucha anti-imperialista y anti-dictatorial contra
Machado que había dejado Villena, pese a que nunca llegaron a coincidir.
Guiteras trató de levantar a la población de Río Verde, La Gallinita,
Manzanillo... pero el Partido Comunista no quiso apoyar la acción
insurreccional de los "guiteristas" debido a que Guiteras era de origen
burgués. Antonio Guiteras fue arrestado tras unos fallidos actos
insurrecciónales en 1931 y apenas fue liberado intentó dar un golpe
asaltando el cuartel Moncada de Santiago de Cuba.
Tras la huelga de
transportes, agosto de 1933, el 12 de ese mismo mes Machado huye a
Nassau con toda su familia, dejando así vacío de poder al Gobierno de
Cuba.
Durante un tiempo,
Carlos Manuel de Céspedes ocupó el gobierno provisional, de agosto a
septiembre de 1933, hasta que el 5 de septiembre se produjo un
movimiento militar, dirigido por el sargento Fulgencio Batista, que
instaló a Ramón Grau San Martín en el poder. Guiteras fue nombrado
Ministro del Interior, confirmando las sospechas del Partido Comunista
Cubano.
El gobierno de Grau
tomó diversas medidas, algunas apoyadas por los obreros como la
reducción a ocho horas laborales, un salario mínimo profesional, empleos
para toas las personas ya sean españolas o cubanas, mínimas normas de
seguridad en los trabajos y pensiones de jubilación, disolvió los
partidos políticos que habían sostenido la dictadura y nacionalizó la
compañía de electricidad que era norteamericana. Ante este cambio de
gobierno y la confusión creada, Estados Unidos envió un crucero y tres
acorazados, como primer aviso, y poco después algunas unidades navales y
varias escuadrillas de aviones.
Ante tal confusión
algunos oficiales depuestos tras la insurrección se hicieron fuertes en
un hotel de La Habana, donde se libró una dura batalla hasta que se
consiguió su rendición. Poco después el ABC estudiantil se apoderó de
gran parte de los edificios públicos de la capital. La rebelión finalizó
cuando las fuerzas gubernamentales ocuparon la ciudad de Santa Clara,
que había sido tomada por los comunistas. Grau tuvo que convocar
elecciones para una asamblea constituyente, que se celebraron en abril
de 1934.
Ganó Carlos Mendieta y
los campesinos fueron expulsados de las fincas rústicas que habían
invadido y se anuló la nacionalización de la compañía de electricidad.
El 12 de junio de 1934 se aprobó una nueva Constitución y se renovó el
derecho de intervención militar de Estados Unidos previsto en la
enmienda Platt.
En marzo de 1935 se
produce una huelga general encabezada por los maestros y Guiteras que es
sofocada brutalmente por el ejército de Batista y el 8 de mayo de 1935
Antonio Guiteras es asesinado en el Morrillo.
Tras José A. Barnet,
que gobernó de diciembre de 1935 a mayo de 1936, resulta elegido de las
elecciones de 1936 Miguel Mariano Gómez. En estas elecciones el Partido
Comunista se negó a participar. Durante los años transcurridos entre
1934 y 1937 se alternan diversos presidentes pero siempre bajo la tutela
del militar Batista.
Con Gómez en el poder
se dio una amnistía para los presos y los exiliados políticos, y se
adoptó una legislación social. Se firmó un nuevo tratado con Estados
Unidos, substituyendo el de 1903 y anulando la enmienda Platt. En
diciembre de 1936, el Congreso, siempre a instancias de Batista,
destituye a Gómez y lo substituye su vicepresidente Federico L. Bru.
En 1938 el Partido
Comunista volvió a la "legalidad" y se fusionó con la Unión
Revolucionaria, colocándose al frente del partido Blas Roca y Juan
Marinello. En 1939 se reconstruye la central sindical unitaria con la
creación de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC).
Las elecciones de 1940
para la constituyente se realizaron en dos grandes bloques, Coalición
Socialista Popular, que englobaba a Batista, comunistas y fuerzas
menores tradicionales y la oposición, que englobaba al ABC (renovado del
de 1933), Partido Democrático y al Partido Revolucionario de Cuba. El 9
de enero de 1940 se reúne la constituyente y por primera vez el Partido
Comunista puede hablar a todo el país libremente por la radio. El 8 de
junio se aprueba una nueva constitución, que introdujo en la práctica
política cubana un semiparlamentarismo, el presidente era elegido por
sufragio universal para un periodo de cuatro años. El 14 de julio de
1940 Fulgencio Batista fue elegido presidente de Cuba, ésta cooperó con
los aliados y declaró la guerra a Japón, Alemania e Italia.
En 1944, Ramón Grau San
Martín gana las elecciones a Saladrigas, candidato de Batista, y se
entiende como una protesta del pueblo contra Batista. Grau San Martín
llegó sólo al poder y sus primeras manifestaciones fueron
anticomunistas, al principio se correspondió con sus nuevas premisas,
nada que ver con el de 1933, fueron unos años bajo aprobación
norteamericana y para combatir la revolución.
En diciembre de 1944 se
celebró el IV Congreso de la CTC, en el cual salió elegido secretario
general Lázaro Peña. El gobierno concede el diferencial azucarero
reivindicado por Jesús Menéndez y consigue una mayoría en el Congreso.
Pudo así sustituir altos cargos batistianos por cargos más fieles. Pero
el gobierno se precipitó en la corrupción, se organizó el negocio de
intercambio de mercancías con países Latinoamericanos, se emplearon
fondos públicos para comprar hombres políticos, se compraron
funcionarios, se utilizaron grupos de delincuentes al estilo gángsters.
A Grau San Martín le
sucedió Carlos Prío Socarrás, que había sido Ministro del Trabajo,
elegido presidente el 1 de junio de 1948, luchó contra la inflación,
fundó el Banco nacional y organizó los tribunales laborales, llevó la
maniobra de destrucción de los sindicatos unitarios para dárselos a
dirigentes vendidos a organizaciones sindicales-patronales de Estados
Unidos, fue un anticomunista declarado y venció en las elecciones a Juan
Marinello el candidato comunista.
Tras las protestas
populares Prío respondió con la furia acostumbrada, se prohibió hablar a
Chibás y García Agüero por la radio, el primero dirigente del Directorio
estudiantil y el segundo comunista, se creó el G.R.A.S. (Grupo Represivo
de Actividades Subversivas), las sedes sindicales fueron ocupadas por
reformistas a punta de pistola, la imprenta del diario HOY fue asaltada
y destruida,...
El pueblo cubano no
hacía caso a las palabras huecas, los economistas de la banca
internacional observaban la realidad cubana para intentar elaborar un
plan de "orientaciones nuevas" como el plan Truscow de 1950 que
pretendía eliminar la corrupción y paralizar las leyes para poner en
práctica la Constitución, apoyó masivamente a Chibás el cual proponía
limpieza y moralidad.
Los acontecimientos se
precipitaron con la aparición de Chibás en la radio y hablando en tono
de urgencia y angustia se disparó y murió una semana más tarde, en
agosto de 1951.
En 1952 se celebraban
las elecciones presidenciales que tenían como favoritos a losortodoxos y
comunistas que estaban preparados para pactar y formar gobierno, pese a
la muerte de Chibás, pero se produjo un complot contra el pueblo cubano
y sobre todo contra las instituciones cubanas y constitución; Batista
(fotografía de la portada de la revista TIME de abril de 1952),
"empujado" por oficiales y sin resistencia alguna entró en Columbia,
sede del Estado Mayor, el 12 de marzo.
CAPÍTULO 3
DEL GOLPE DE
Batista
AL GOLPE DE FIDEL
Aparición de Fidel
Castro y asalto al Moncada
Fidel Castro recurrió a
las armas tras el Golpe de Estado de
Fulgencio Batista Zaldívar, cuando no quedaba ninguna
vía legal política para hacerle frente, un golpe permitido por los
mismos Estados Unidos. Fidel era hijo de un rico agricultor que había
tenido que trabajar duro para poder llegar a esa situación, desde los 18
años se interesó por la política pero parece ser que siempre defendió la
violencia para defenderse de la violencia. A partir de 1950 perteneció a
la juventud ortodoxa, ese mismo año se doctoró y abrió un bufete de
abogados para defender las causas de gentes pobres, este trabajo no le
daba, parece ser, ni siquiera para cubrir los gastos del despacho.
Tras el golpe de
Batista, Castro denunció al Tribunal de la Suprema Corte todas las
violaciones a la Constitución cometidas por Batista. El Tribunal examinó
y estableció que la "revolución" era frente de toda ley y no había
motivo para proceder. Es entonces cuando parece ser que él mismo decidió
hacer la Revolución del pueblo cubano comunicándoselo a sus amigos
íntimos (Jesús Montané, Abel y Haydée Santamaría, entre otros, pero muy
pocos y bien escogidos por Castro), se estaba preparando el asalto al
cuartel Moncada.
El 26 de julio de 1953,
tras una serie de organizaciones en células, la compra de armas en el
mercado negro y el adiestramiento bélico en fábricas, 160 hombres y 2
mujeres se dirigieron a Santiago, capital de la región de Oriente, en
automóviles, autobuses y en tren. En Santiago se celebraba el carnaval y
contaban con que muchos soldados estarían ebrios y otros muchos estarían
dormidos.
En Santiago se
reunieron en una fábrica alquilada y a las cinco de la madrugada dejaron
la fábrica para iniciar el ataque; fue un fracaso, un auténtico fracaso,
al cuartel Moncada fueron 20 coches pero sólo pudieron llegar 45 hombres
ya que se perdieron unos 50 por el camino, otros tres grupos lucharon
también en Bayamo, a pocos kilómetros de Santiago, pero dos de esos
grupos fueron exterminados y otro grupo luchó inútilmente, tan sólo Raúl
Castro, hermano de Fidel, y Abel Santamaría consiguieron ocupar el
Palacio del Tribunal y el Hospital respectivamente, pero fueron
capturados horas más tarde.
Fidel Castro tuvo que
retirarse a las montañas para no ser capturado, y seguramente fusilado,
pero siete días más tarde fue capturado por el teniente Sarriá que le
perdonó la vida en el momento de su captura y le condujo a la prisión
civil.
En la prisión, Fidel (fotografía del interrogatorio tras el asalto al
cuartel Moncada) realizó un profundo análisis de la situación vivida y
de la posible situación del país tras ese acontecimiento. Escribió La
historia me absolverá, en el cual habla a los jueces cubanos y en
especial a los que le tienen que juzgar por sus actos, analiza
críticamente, pero positivamente, al movimiento del 26 de julio, le
define como movimiento de perfecta táctica militar pero que por dos
imprevistos no pudo conseguir sus objetivos: desvío de atacantes y
encuentro fortuito con la ronda del cuartel, según palabras textuales,
lo cual demuestra la capacidad dialectiva, en este caso descrita, de
Fidel al referirse como desvío de atacantes al hecho de que se perdieran
más de la mitad de los revolucionarios cuando se dirigían al cuartel
Moncada. Destaca también, en el libro, la grandeza del ánimo de los
atacantes, y en un arrebato de falsa modestia, a mi parecer, que no es
el mismo que el del señor Saverio Tuttino, dice que no ocupó la radio
por no derramar más sangre y que se vistieron de soldados para que el
pueblo no se les uniese en la revolución.
Fidel basó su teoría de
la revolución, descrita en su libro, en unas preocupaciones sociales
generales basadas en unos datos: 600.000 personas desocupadas, un 60% de
la población, 500.000 trabajadores del campo, 100.00 campesinos sin
tierras, sólo 30.000 profesores y estaban mal pagados, 20.000
comerciantes con deudas y 10.000 jóvenes licenciados sin empleo.
Con estos datos y el
ingenio del autor, Fidel describe una por una las reformas y
modificaciones que se hubieran hecho si el levantamiento del 26 de julio
hubiera triunfado, concesión de bienes a pequeños campesinos,
participación en las utilidades para obreros y empleados de industria,
participación en las utilidades del azúcar, confiscación de bienes a los
malversadores, reformas generales agrarias, reforma de la escuela y
nacionalización del teléfono y la electricidad.
Pero pese a todo Fidel,
junto con los apresados del movimiento 26 de julio, fue condenado a 15
años de cárcel en la Isla de Pinos.
Nacimiento del ejército
rebelde
Fidel permaneció en la
Isla de Pinos hasta 1955, casi siempre en una celda de castigo, y salió
gracias a una amnistía junto con su hermano Raúl y otros cabecillas del
movimiento 26 de julio. Se mantuvo fiel a Chibás, aunque ya había
desaparecido, y mantuvo las posiciones revolucionarias posteriores al
golpe de Batista de 1952. Tras su salida de la cárcel inició una campaña
de desacreditación de la dictadura e intentó unir las fuerzas que
ideológicamente estaban cercanas a las ideas de Chibás. Pero la presión
y el riesgo por su vida en Cuba era muy grande y junto con su hermano
tiene que abandonar el país y marcharse a México, allí conocerá a
Ernesto "Che" Guevara (Alberto Korda, fotografió al "Che" en una
manifestación, imagen que se convirtió en un símbolo para la juventud
del mundo entero).
El 19 de marzo de 1956
Fidel rompe con los partidos de la burguesía, que hasta entonces le
habían estado apoyando, incluso con el Partido Ortodoxo, del cual había
pertenecido, y crea el Movimiento 26 de Julio con un artículo-manifiesto
de autoproclamación como abanderado de la revolución inminente.
Este movimiento encontrará como aliados al Directorio estudiantil, con
José Antonio Echeverría a la cabeza, y al Partido Socialista Popular,
con Lázaro Peña y Flavio Bravo. Ese mismo año (1956) se produce un hecho
importante y a la vez curioso, la Unión Soviética realiza la primera
ayuda financiera a Cuba con la compra de 443 mil toneladas de azúcar.
Mientras tanto Frank País (hombre fuerte del Movimiento 26 de Julio) y
un grupo de estudiantes revolucionarios de la Universidad de Oriente
preparan un movimiento insurreccional.
El 30 de noviembre de
1956 en Santiago se produce el movimiento insurreccional encabezado por
País, un movimiento que duró apenas cinco horas y que al final tiene que
ceder ante las fuerzas del gobierno. A la vez 82 hombres estaban
embarcados en el Granma, entre ellos Fidel y Guevara, y se dirigían a
Cuba desde México, pero otra vez más los planes de Fidel Castro iban a
salir mal parados. La estrategia era que el movimiento insurreccional de
País coincidiera con el desembarco del Granma en Cuba, pero Fidel tardó
7 días en llegar y atracaron en una parte de la isla donde no estaba
previsto. Así pues, el 2 de diciembre llegó Fidel a Cuba con las fuerzas
del gobierno de Batista esperándoles, y con un largo camino hasta
Niquero que era donde tenían previsto llegar con el Granma.
Tras la llegada del
Granma sus ocupantes revolucionarios tuvieron que despistar a las
fuerzas dictatoriales en varias ocasiones hasta los acontecimientos de
Alegría del Pío, lugar donde Fidel ordenó que se parara la marcha hacia
el punto de encuentro, pero el ejército batistiano aprovechó ese momento
para atacarles duramente y tuvieron que dispersarse cada uno como pudo y
por sus propios medios. Así se formaron tres pequeños grupos de hombres
y muchos otros quedaron dispersos o de dos en dos, ninguno de ellos
sabía si existía el otro grupo o si había sobrevivido alguien más.
Estos "guerrilleros",
término que empezaron a adoptar tras la huída que tuvieron que hacer
hacia las montañas y por su lucha semi-clandestina contra el ejército,
caminaban de noche y se escondían de día, se relacionaron con los
campesinos de la zona de tal manera que se empezó a fraguar un lazo de
unión entre el movimiento guerrillero, ridículo en su inicio, y el
movimiento campesinado. Los campesinos les acogían en sus casas, les
daban de comer y les explicaban en la situación en que vivían.
El 18 de diciembre de
ese año consiguieron reunirse los supervivientes del desembarco y del
ataque del ejército en casa de un campesino, Crescencio Pérez, eran
alrededor de 15, de los 80 que habían desembarcado. Se habían convertido
en una guerrilla, guerrilla prolongada , y su objetivo de realizar una
insurrección inmediata volvió a fracasar. Pero este hecho permitió ir
formando una base ideológica propia y aunar las ideas de los componentes
que hasta entonces eran muy diversas.
Mientras esto ocurría
en el campo, en las ciudades, sobre todo en la provincia de Oriente, se
reprimía con dureza a los simpatizantes de la revolución, ya que las
noticias del desembarco habían llegado ya a toda la provincia de
Oriente. El 25 de diciembre en Holguín, el coronel Fermín Cowley lanzó a
sus hombres contra un grupo de comunistas afiliados, en su mayor parte,
al Partido Socialista Popular (de ideología comunista), y murieron 26
jóvenes obreros asesinados. Bandas de policías especializados en la
represión operaron por la toda la isla, la represión fue total y
empezaba a convertirse en algo habitual.
Batista dio orden de
publicar la noticia de que Fidel había muerto y los rebeldes dispersados
para frenar los movimientos partidarios a los rebeldes en las ciudades
principalmente. Pero Fidel, entonces, contactó con la organización
rebelde de la capital, mediante Faustino Pérez, para que la gente
hablase de los rebeldes de la Sierra y desmentir la noticia de su
muerte. El 14 de enero Fidel dio la orden de atacar un pequeño cuartel
de La Plata al pie de la Sierra para dar señales de vida y demostrar que
el movimiento rebelde estaba vivo. Tras este ataque los campesinos de la
zona tienen que dejar sus casas por temor a las amenazas del ejército en
bombardear la zona. Pero un campesino de la zona, Eutimio Guerra, se
alista a los rebeldes y se convierte en guía y correo de Fidel y los
rebeldes de la Sierra, pero una de las veces que salió de la Sierra fue
capturado y convencido para que el ejército encontrase a Fidel a cambio
de dinero y no ser fusilado. Los días posteriores, finales de enero y
primeros de febrero, las posiciones de los rebeldes fueron bombardeadas
por la aviación militar, pero siempre pudieron salvarse de las bombas.
Hasta que el 9 de febrero Eutimio fue ajusticiado ante Fidel, este había
sido avisado por un grupo de rebeldes que le habían visto guiar al
ejército batistiano.
El mes de marzo de 1957
fue bastante sangriento, el Directorio estudiantil atacó el palacio
presidencial para asesinar a Batista pero pudo refugiarse y muchos
estudiantes murieron en el intento, entre ellos José Antonio Echeverría.
La represión policial posterior fue brutal y asesinaron al presidente
del Partido Ortodoxo Pelayo Cuervo. Mientras los rebeldes de la Sierra
recibían un refuerzo de unos 50 hombres, 28 fusiles y 2 ametralladoras.
El ejército rebelde, en
abril, está ya compuesto por 80 hombres aproximadamente, divididos en
tres pelotones, un estado mayor y dos escuadras. Para el 20 de mayo son
ya 127 hombres.
A principios de julio
de 1957 se firma el Manifiesto de la Sierra Maestra, que tenía como
objetivo crear un frente común de todos los partidos de la oposición, un
frente cívico-revolucionario, se quería alejar al ejército de la
política, convocar elecciones al año siguiente de la caída de Batista y
no aceptar imposiciones de otros países, encabezando este manifiesto se
encontraban Fidel y Pazos, ex-presidente de la Banca Nacional de Cuba.
En ese mes además, y para celebrar el aniversario del Movimiento 26 de
Julio, los rebeldes atacaron varios pueblos cercanos al pie de la
Sierra. Pero ese mes no fueron todo noticias esperanzadoras para Fidel,
Frank País, hombre fuerte del movimiento e íntimo de Fidel, moría
asesinado en plena calle. Esta muerte provocó una huelga general
importante que fue respondida por Batista con una censura de prensa para
que no se difundiera la noticia de todo el seguimiento que había tenido
la muerte de País.
El 10 de noviembre de 1957 se produce el Pacto de Miami por toda la
oposición cubana a la dictadura de Batista, pero lo que podía haber sido
un punto de partida para el derrocamiento de Batista se convirtió en un
punto de discordia entre el Movimiento 26 de Julio y el resto de fuerzas
opositoras al régimen. Representantes de siete grupos políticos firmaron
un documento de unidad frente al régimen de Batista, entre ellos el
Movimiento 26 de Julio, pero cuando el documento llegó a manos de Fidel
desautorizó a sus representantes y anuló y rechazó el pacto tajantemente
por pensar que era un documento imperialista norteamericano.
Intensificación del
movimiento rebelde
Paralelamente al
Movimiento 26 de Julio, que tenía principalmente su actuación en las
montañas, se encontraban otras organizaciones rebeldes, entre las que
destacaba la denominada Resistencia Cívica, que coordinaba el apoyo
urbano de la burguesía, formada por exponentes de la nueva clase
dirigente, el jefe en La Habana era Manuel Ray y trabajaban en contacto
con el Movimiento 26 de Julio.
El 11 de febrero de
1958 Fidel promulga una ley que autorizaba la formación de cortes
marciales para juzgar los delitos cometidos contra los derechos de la
ciudadanía, lo que daba a conocer la capacidad de mando e influencia que
ejercía dentro del ejército rebelde y en las zonas controladas por él.
A finales de febrero
Juan Miguel Fangio, piloto de automovilismo, fue secuestrado y puesto en
libertad por un grupo de rebeldes encabezados por Faustino Pérez, hombre
íntimo de Fidel. Y esa misma noche de febrero aparece en las ondas Radio
Rebelde, en un dial muy próximo al más escuchado en esos momentos. Estos
acontecimientos demostraban una y otra vez que Fidel empezaba a
controlar muchos lugares de la isla y demostraba como el ejército
rebelde podía actuar en cualquier parte de Cuba y daba señales de que la
Revolución era inminente.
Ese mismo mes la
Iglesia cubana pidió la dimisión de Batista y formación de un gobierno
de unidad nacional.
El 6 de marzo del 58
los magistrados firman un documento donde aseguran que es imposible
ejercer la justicia totalmente independientes a la dictadura.
El 11 de marzo se
produjo el arresto de Esteban Ventura, jefe de la sección para las
actividades subversivas o jefe de policía del régimen, por orden del
juez Alabau Trelles, y Batista se enfadó mucho y tomó medidas aún más
drásticas, estableció la censura, declaró el estado de sitio y suspendió
unos proyectos electorales que había puesto en marcha. Al día siguiente
y como respuesta, Fidel firma un documento que da a conocer al pueblo
cubano anunciando una guerra total contra el régimen de Batista y pide
al pueblo que apoye la próxima "huelga general revolucionaria"
organizada por el Frente Obrero Nacional, Resistencia Cívica, Fuerzas
Armadas Rebeldes, organizaciones estudiantiles y el Movimiento 26 de
Julio. A la vez se hizo saber por el ejército rebelde que dos columnas
de hombres encabezadas por Raúl Castro y Juan Almeida iban de Sierra
Maestra a la región extremo oriental de la provincia.
Tras estos
acontecimientos claros de pre-guerra civil, el embajador de Estados
Unidos, Smith, hizo llegar a Washington la noticia de que empezaba a
tener miedo por las personas y bienes de Estados Unidos.
El 15 de marzo se da a
conocer un manifiesto firmado por las instituciones civiles no
controladas directamente por los organismos del Estado, exigiendo la
dimisión del tirano y proponiendo un gobierno que respetase la propiedad
privada. Este documento se le propuso al embajador norteamericano para
que lo firmara pero se negó a examinarlo siquiera, demostrando cómo
Estados Unidos no estaba dispuesto a tolerar ninguna revolución.
El 28 de marzo Fidel
lanza otro manifiesto para recordar al pueblo que afrontase unido la
prueba de la huelga general, que se había establecido para el 9 de abril
pero se guardaba en secreto, Fidel sabía que se podía caer en la
equivocación de desperdiciar una huelga general por diversos sectarismos
de partido y correr el riesgo de retroceder en el intento
revolucionario.
Y llegó el 9 de abril,
eran las 11 de la mañana cuando las radios callaron y sonó el himno
nacional, tras él:
"¡Cubanos! ¡Hoy es el
día de la libertad!
¡Es el 26 de Julio que llama a la huelga general revolucionaria!
¡Desde este momento comienza en toda Cuba la lucha final, que sólo
terminará con el derrocamiento de la dictadura!"
Pero la huelga no
terminó de triunfar en todo el país, muchos municipios de la isla fueron
controlados por los insurrectos, el levantamiento triunfó en Santiago,
Camagüey, Cienfuegos y Pinar del Río, principalmente, pero en La Habana
después de largas luchas el control pertenecía al régimen dictatorial, y
como muestra del control de la situación, el jefe de policía invitó a
cenar a los corresponsales de los diarios norteamericanos.
El 3 de mayo en la
Sierra se celebró una reunión de autocrítica de la dirección general del
movimiento, "reunión decisiva" según Guevara, que había sido invitado a
la reunión aunque no era de la dirección del movimiento. De esa reunión
salió un Fidel mucho más fuerte y nombrado secretario general del
movimiento y comandante en jefe de todas las fuerzas de la rebelión,
incluidas las milicias, se dieron cuenta que los principales jefes del
movimiento, David Salvador, Faustino Pérez, Fidel y Latour, habían
intentado una guerra particular allí donde estuvieron en el momento de
la huelga general, se intento unificar más aún el movimiento rebelde.
Desde ese momento la guerra sería conducida militar y políticamente por
Fidel.
Pocos días después del
fracaso de la huelga general, Fidel habló ante los micrófonos de Radio
Rebelde: "La sangre derramada no debilita la revolución, la hace más
fuerte, más necesaria e invencible". El "Che" Guevara en escritos suyos
posteriores al levantamiento revolucionario del 1 de enero de 1959,
sitúa en este momento, los días del mes de mayo de 1958, el inicio de
una unidad ideológica en el movimiento revolucionario cubano.
Un mes antes de la
reunión de la Sierra, y después del fracaso de la huelga general, se
produjo otro encuentro entre Raúl Castro y Pepe Ramírez, este último era
un dirigente campesino, seguramente el más popular de la zona de la
provincia oriental; tras esta reunión se consolida la colaboración entre
el PSP (Partido Socialista Popular) y el movimiento guerrillero.
El 5 de mayo, y como
medida de represión y precaución, el ejército de Batista envió 12.000
hombres en torno a Sierra Maestra, se desplazaron 14 batallones y 7
compañías independientes, todos al mando del general Eulogio Cantillo
Porras. Pero el ejército tuvo que dejar la Sierra 35 días después debido
a la ofensiva de la guerrilla que se mantuvo fuerte en un terreno que
dominaba a la perfección.
Fidel vio entonces la
capacidad real de la guerrilla, entendió que la guerrilla debía ir poco
a poco en su marcha hacia la capital e intentando que los campesinos se
pusieran al lado de los rebeldes. Mandó una columna del ejército rebelde
hacia Pinar del Río y otra columna hacia Las Villas, esta última
encabezada por Guevara.
La marcha definitiva,
la salida de la montaña
El 5 de junio de 1958
Fidel envía una carta a su secretaria en la guerrilla diciéndole que
cuando acabe la guerra que estaba a punto de empezar iniciaría otra
guerra, iniciaría una guerra contra Estados Unidos y que esa guerra era
su destino principal.
En octubre Fidel
promulga una ley de Reforma Agraria desde la Sierra, es una situación
algo extraña, Fidel sabe que tiene el mando del ejército rebelde pero el
territorio en el que sus decisiones son puestas en práctica no es muy
extenso, comprobamos en estas decisiones como si estuviera poniendo a
prueba su poder real.
El comandante jefe del
ejército rebelde, Fidel Castro, deja su cuartel general para comenzar la
marcha sobre Santiago de Cuba, contaba con, aproximadamente, 300
hombres, fue el 7 de noviembre. A los 10 días ya había ocupado Bueycito.
Mientras tanto la columna de su hermano Raúl avanzaba hacia Santiago
desde la extrema punta oriental de la provincia. Tenemos ya 4 columnas
en marcha hacia la "conquista" de la isla.
El 20 de diciembre, la
columna encabezada por Cienfuegos sitió Yaguajay y unos días más tarde,
Guevara entró en Sancti Spíritu.
El 28 de diciembre
Fidel recibió la visita del general E. Cantillo Porras y acordaron que
las tropas estatales de Santiago depondrían las armas el 31 de diciembre
sin combatir, pero dos días después Cantillo y Carlos Manuel Piedra,
decano de la Suprema Corte, comunicaron a Fidel que el golpe debía
posponerse al menos una semana ya que habían sido elegidos por Batista
para evitar cualquier tipo de revolución, pero Fidel no estaba dispuesto
a retrasar ni un minuto su plan.
El 1 de enero de 1959
Batista firmó su dimisión en Columbia, la ciudadela militar de La
Habana, y se marchó a Santo Domingo, huyendo con él el Jefe del Estado
Mayor, Jefe de la Marina y el Jefe de la Policía. Con su dimisión
también depusieron su cargo el Presidente del Senado y el Vicepresidente
de la República, entonces Cantillo asumió el mando de las fuerzas
armadas cubanas y Piedra tomó la Presidencia de la República, vemos como
en dos días pasaron de colaborar con Fidel a situarse como objetivos de
él.
Ese día de enero a las
ocho de la mañana la noticia ya era conocida por todo el país y Fidel
ordenó inmediatamente atacar a Santiago, denunció la traición a la
revolución y redactó un documento para que fuera radiado por Radio
Rebelde.
El 2 de enero de
realizó una huelga general anunciada por Radio Rebelde en nombre de
Fidel. Éste y su hermano Raúl entraron en Santiago, Barquín, Borbonnet y
Antonio Hart tomaron La Habana y arrestaron a Cantillo, Cienfuegos tomó
Columbia y se marchó a Santiago para recibir órdenes directas de Fidel.
Los partidarios del
Directorio estudiantil tomaron el palacio presidencial y Fidel mandó a
Guevara para convencerles que era el momento de estar unidos, al mando
se encontraba un tal Chomon que acató las órdenes de Fidel.
La situación empezó a
estar controlada por Fidel, Cienfuegos volvió de la provincia de Oriente
con órdenes de Fidel para que nadie se entrometiese en las cuestiones
militares, Raúl se quedó en Santiago y Fidel se fue a La Habana en
pequeñas etapas a través de la isla comprobando como todas las
provincias estaban dispuestas a acatar sus órdenes.
Una vez derrocado el
dictador Batista, Fidel liquidó el ejército. La lucha armada contra el
ejército batistiano fue en cierto modo facilitada por la neutralidad de
gran parte de la burguesía y por la ingenuidad del dictador que no
aprovechó la popularidad entre los soldados. Pero el nuevo ejército no
podía parecerse al viejo, debía basarse en ideales nuevos y estar
preparado a nuevas tareas, ser un ejército del pueblo.
El 5 de enero Urrutia
toma posesión como Presidente de la República y presentó a los nuevos
ministros, tres días después llegó a La Habana Fidel y habló al pueblo
al lado de Cienfuegos, nombrado nuevo comandante de las fuerzas armadas
cubanas (la fotografía muestra una manifestación callejera vitoreando a
Urrutia y a Fidel Castro).
El 9 de enero Fidel
ante la televisión atacó al latifundio y anunciaba los criterios
fundamentales de la reforma agraria, dos días después el Partido
Socialista Popular respaldó la Revolución, siendo la primera vez en la
historia que un partido u organización comunista apoya una insurrección
victoriosa que no sea comunista.
CAPÍTULO
4
LA SITUACIÓN
POST-REVOLUCIONARIA
Medidas gubernamentales
revolucionarias
El poder revolucionario
heredó una situación económica profundamente resquebrajada por los
desequilibrios de las actividades especulativas debido a un régimen
neocolonial. El panorama heredado de la dictadura de Batista presentaba
un país con las reservas monetarias casi agotadas, con una dependencia
del imperialismo estadounidense, una estructura económica agrícola,
además de una alta desocupación en el campo incluso, agricultura
latifundista y extensiva, Estados Unidos disponía de un control absoluto
sobre la industria exportadora del azúcar y sobre 1 millón 200 mil
hectáreas de tierra, además los grupos financieros de Estados Unidos
disponían de la energía eléctrica y parte de la industria láctea, del
aprovisionamiento del combustible y del crédito bancario.
Desde Estados Unidos se
empezó a orquestar una violentísima campaña de prensa contra los juicios
de los tribunales de Cuba.
Antes de marzo Fidel ya
había aceptado la sugerencia de Urrutia para sustituir a Miró Cardona
como Primer Ministro.
El 3 de marzo empiezan
las nacionalizaciones y confiscaciones, Cuban Telephone Co. y las
"Cooperativas" de autobuses de La Habana fueron las primeras compañías
en notar las medidas gubernamentales, las tarifas del teléfono se
rebajaron y los alquileres se redujeron a la mitad.
En mayo Fidel firma la
ley de reforma agraria en La Plata (Sierra Maestra), pero Urrutia tiene
que dimitir por discrepancias entre los revolucionarios, accediendo a la
presidencia Osvaldo Pórticos Torrado, que era uno de los que había
encabezado el Movimiento 26 de Julio.
En octubre se producen
unos actos contra-revolucionarios y Fidel anuncia la creación de las
milicias nacionales revolucionarias de obreros y campesinos pidiendo,
éstos, la instauración de unos tribunales revolucionarios, que serían
establecidos por el Consejo de Ministros finalmente.
Durante 1960 los
acontecimientos se precipitan uno tras otro, los latifundios de la
United Fruit pasaron a manos del Instituto Nacional de la Reforma
Agraria, la C.I.A. estadounidense, probablemente, hace explotar un barco
francés en el puerto de La Habana en forma de sabotaje para intentar
provocar una reacción internacional ante la revolución cubana de Fidel,
Cuba establece fuertes relaciones diplomáticas con la Unión Soviética,
ese mismo año también Estados Unidos reduce la cuota de azúcar que
compraba a Cuba, que era la principal fuente de ingresos del exterior,
el gobierno cubano nacionaliza Texaco y una semana más tarde Estados
Unidos suprime toda la cuota de azúcar, lo que tendrá dos consecuencias
importantes: nacionalización cubana de todas las posesiones
norteamericanas y la compra por parte de la U.R.S.S. de todo el azúcar
rechazado por Estados Unidos a Cuba.
Pero los problemas
internacionales no habían hecho más que empezar para Fidel Castro, en
agosto de 1960, Estados Unidos consigue expulsar a Cuba de la
Organización de Estados Americanos.
El 2 de septiembre
Fidel (vemos en la fotografía como Fidel se dirige al pueblo de Cuba en
uno de sus primeros discursos públicos una vez derrocado Batista) leyó
en La Habana la primera declaración de La Habana condenando cualquier
forma de explotación. Cuba reanudaba por entonces su relación con la
China Popular y denunció el tratado militar que había tenido el gobierno
de Batista con Estados Unidos.
La Revolución mientras
se dirigía a gran velocidad por el camino del socialismo, se encontraba
falto de partido para guiar la marcha, inevitablemente las armas volvían
a tener la palabra.
Consolidación de la
Revolución
Las primeras bandas
contra-revolucionarias se formaron por soldados inmediatamente después
de la victoria anti-batistiana, soldados apoyados por las organizaciones
político-militares del régimen batistiano, seguramente, y que
permanecían clandestinamente. Éstos soldados evolucionaron para la
defensa de los intereses de los grandes terratenientes. A partir del
verano de 1960 la C.I.A. empezó a infiltrar elementos
contra-revolucionarios en Cuba. Pero no todo fueron soldados anti-revolución,
en las ciudades también aparecieron mafiosos, gángsters, sociedades
secretas... a causa de la falta de un partido político, y todo esto no
podía ser concebido por los revolucionarios y su igualdad.
En 1960 Fidel tuvo que
dar la cara por la revolución ante las Naciones Unidas, en Nueva York
realizó un discurso largo e intentó exponer lo que él consideraba la
realidad cubana, atacó a Estados Unidos y defendía las posturas
Soviéticas de Jruschov.
En enero de 1961 Bonsal,
embajador norteamericano en Cuba, rompe las relaciones diplomáticas
entre Estados Unidos y Cuba. Ese mismo mes se publica la ley de pena de
muerte para los delitos contra-revolucionarios. Se estaba fraguando un
ataque contra-revolucionario y Fidel lo presentía, se formaron los
Comités de Defensa de la Revolución, que consistía en una vigilancia
revolucionaria y domiciliaria para "limpiar" la zona del Escambray que
era donde se creía que estaban los grupos de resistencia anti-castristas
esperando el apoyo norteamericano.
El 17 de abril de 1961
fracasó el intento de invasión de la bahía de Cochinos en Playa Girón
por elementos anti-castristas bajo la organización de la C.I.A. lo que
consolidó a la revolución. Los días posteriores Fidel denunció a Estados
Unidos como inductor del asalto, y el 24 de abril J.F.Kennedy admitió la
responsabilidad norteamericana en el asalto a la bahía de Cochinos. Un
día después, el 25 de abril de 1961, desde Washington se establece un
bloqueo total de las mercancías que se dirigían a Cuba.
Fidel Castro formuló la
segunda declaración de La Habana, en la que denunciaba el imperialismo
norteamericano y apoyaba las luchas de liberación nacional. El proceso
de radicalización socialista del nuevo régimen se intensificó durante
1961 y 1962 mediante la colectivización casi total de la propiedad
privada (excepto el artesanado y el pequeño comercio) y la declaración
de Fidel, el 1 de mayo de 1962, proclamando a Cuba como una república
democrática y socialista. Paralelamente, se intensificaron las
relaciones con la U.R.S.S.. En octubre de 1962 el gobierno de los
Estados Unidos denunció la instalación de mísiles soviéticos en Cuba. El
diálogo directo entre Washington y Moscú resolvió el grave conflicto
internacional: Jruschov ordenó la retirada de los mísiles y, a cambio,
Kennedy se comprometió a no invadir la isla.
En el interior, las
tres principales organizaciones que apoyaban al régimen, Movimiento 26
de Julio, PSP y el Directorio (ahora Directorio 13 de Marzo), se
fusionaron el 3 de julio de 1962 en las Organizaciones revolucionarias
integradas, que más tarde se transformaron en el Partido Unido de la
revolución socialista y posteriormente, en 1965, en el Partido Comunista
de Cuba (P.C.C.), que se declaró marxista-leninista. Durante estos años,
Cuba se convirtió en "el faro de la revolución latinoamericana". El
castrismo apoyó a diversos movimientos de liberación anti-imperialista
en la línea de la lucha armada, lo que provocó roces y enfrentamientos
con otros partidos comunistas latinoamericanos.
En enero de 1966 se
celebró la conferencia tricontinental de La Habana, de la que derivó la
creación de la Organización latinoamericana de solidaridad; sin embargo,
el fracaso de la teoría del "foco revolucionario", con la muerte del
"Che" en Bolivia en 1967, y especialmente, las dificultades creadas por
el bloqueo económico norteamericano forzaron a un estrechamiento de los
lazos con la U.R.S.S., especialmente a partir de 1969. Simultáneamente,
Cuba se esforzó por mantener buenas relaciones con los países de Europa
occidental.
CAPÍTULO 5
LA CUBA DE FIDEL
La institucionalización
del régimen revolucionario
En la década de los
setenta se procedió a la institucionalización política del régimen. En
1974 se desarrollaron las primeras experiencias de "poder popular" en la
provincia de Matanzas, mediante la elección de asambleas municipales y
provinciales dotadas de amplias responsabilidades en la gestión de los
servicios sociales. El 15 de febrero de 1976 fue aprobada, en
referéndum, la nueva constitución, que consagró el carácter socialista
del estado. Ese mismo año se procedió a la elección de los diversos
órganos previstos en la constitución (asambleas municipales y
provinciales y asamblea nacional). También se puso en marcha una
diversificación de la economía, siguiendo el modelo de las economías de
planificación centralizada, en los que se ponía un énfasis especial en
el proceso industrializador. Se intensificaron las relaciones
comerciales con los países socialistas (Cuba se había adherido al
Comecon en 1972) y con determinados países occidentales (España,
Francia, Japón, Venezuela...), al tiempo que mejoraban relativamente las
relaciones con Estados Unidos, en especial durante la presidencia de
J.Carter. Cuba empezó a desempeñar un papel importante en el seno de los
países no alineados (conferencia de La Habana de 1979), aunque una
excesiva dependencia de la U.R.S.S. era vista con recelo por algunos
países del Tercer mundo. Asimismo, se inició la penetración militar y
política de Cuba en diversos países de África y del mundo árabe
(contingentes militares cubanos en apoyo de los regímenes progresistas
de Angola y Etiopía; asesores militares en Mozambique, Guinea-Bissau,
etc.), política que ha proseguido durante los años ochenta, en
coordinación con los intereses estratégicos de la U.R.S.S.. En el
interior, se procedió a una reorganización de los altos órganos del
estado, enero de 1980, con la designación de Fidel Castro como
presidente del Consejo de Estado (Jefe del Estado) y del Comité
Ejecutivo del Consejo de Ministros, y de Raúl Castro y Carlos Rafael
Rodríguez como vicepresidentes de ambos organismos.
La Cuba actual
El acceso de R.Reagan a
la presidencia de los Estados Unidos y el conflicto de Centroamérica
agudizaron las tensiones con los Estados Unidos, que acusó a Cuba de
prestar ayuda armada al régimen sandinista de Nicaragua y a la guerrilla
salvadoreña. Diversos países del área del Caribe (Venezuela, Costa Rica,
Panamá, Colombia, etc.) rompieron sus relaciones diplomáticas con Cuba,
al tiempo que la ocupación militar de la isla de Granada por parte de
los Estados Unidos, en octubre de 1983, ponía de manifiesto la presencia
de asesores militares cubanos en el pequeño país caribeño y contribuía a
la agudización de las tensiones.
En 1985 se procedió a
una amplia remodelación del aparato ideológico y político del país, con
el objeto de renovar los cuadros políticos, tanto a nivel de los órganos
del estado como del Partido comunista, mediante el ascenso a puestos de
responsabilidad de militantes que por su juventud no habían participado
en la revolución ni en las experiencias de los primeros años del nuevo
régimen. Estas orientaciones fueron reafirmadas en el III congreso del
Partido Comunista Cubano, en febrero de 1986, que asimismo aprobó el
plan quinquenal de desarrollo económico, entre 1986 y 1990 (la imagen
nos muestra al Fidel de la década de los ochenta).
Pero la perestroika
anunció tiempos difíciles para Cuba desde mediados de los ochenta. La
disminución creciente desde 1986 de las importaciones de petróleo
soviético a bajo precio arruinó la economía urbana y el final de las
intervenciones militares en el exterior impuesto por la U.R.S.S. limitó
la entrada de divisas. El resultado fue que, desde la segunda mitad de
la década de 1980, Cuba vive una grave crisis financiera y económica: la
persistencia del bloqueo económico estadounidense y las dificultades
comerciales, disminución de las exportaciones, agravaron el déficit
comercial y la deuda externa mantenían la economía de Cuba más
dependiente que nunca de las compras "con pérdidas" de los países
socialistas, se instaló una recesión que obligó a Fidel Castro a imponer
un plan de austeridad draconiano a finales de agosto de 1990. La
desaparición de las democracias populares de la Europa del este y de la
misma Unión Soviética contribuyeron también a la degradación de la
situación política de Cuba. Por un lado, un informe elaborado por la
O.N.U., en 1989, denunciaba que los atentados a los derechos del hombre
desprestigiaban el régimen. Por otro lado, éste desconfiaba de los
comunistas prosoviéticos, partidarios de la perestroika, que podían
estar tentados por un golpe de Estado camuflado de "revolución", como el
que se produciría en Rumania. Son significativas la detención y
ejecución del general Arnaldo Ochoa, la destitución y posterior condena
a veinte años de prisión de José Abrahantes, antiguo ministro del
Interior, y la purga del ejército y del Estado, todo ello en 1989.
También lo es en 1990 la ola de refugiados que llegaban a las embajadas
de países extranjeros en La Habana para pedir asilo y poder abandonar la
isla. También los intentos muy numerosos de abandonar la isla en todo
tipo de naves y balsas con el objetivo de alcanzar las costas de
Florida. Mientras tanto, Fidel Castro, que consideró la perestroika como
"una respuesta soviética a un problema soviético", no dejaba a la
población más que la opción de seguir con "el marxismo-leninismo o la
muerte", rechazando un referéndum pedido por los exiliados apoyados por
intelectuales de todos los países, en diciembre de 1989, y con el
racionamiento ininterrumpido desde hacía 25 años que era cada vez más
insoportable.
El régimen puede contar
aún con el primer ejército de América Latina, una policía política
temible y los famosos Comités de Defensa de la Revolución, pero todos
los observadores predicen su caída más o menos inmediata. La oposición
va reorganizando sus efectivos y las presiones de los Estados Unidos se
hacen más intensas. Sin embargo, el final del régimen se presenta
costoso, a menos que el ejército o el mismo régimen se comprometan con
la oposición democrática para establecer una transición democrática que
no sea traumática.
BIBLIOGRAFÍA COMENTADA
En primer lugar
destacar los escritos que me han servido para extraer datos concretos de
Cuba y utilicé para contrastar con los datos que aparecían en los libros
que hablaban de la Revolución y su situación actual: Almanaque
Mundial 1993, Diccionario Geográfico, Editorial América, S.A.,
Madrid 1992 y Anuario El Mundo 2000, de El Mundo del Siglo XXI,
Madrid 2000.
He utilizado diversos
atlas, tanto cronológicos como históricos, que me han servido para
situarme y acercarme a la isla de Cuba y su orografía, también me han
servido para tener siempre claro las fechas más importantes de su
historia: Atlas cronológico de historia, SPES, Barcelona 1980;
Atlas Histórico Mundial (tomo II), Hermann Kinder y Werner Hilgemann,
Ediciones Istmo, Madrid 1973 (2ª edición) y Atlas Histórico del Siglo
XX, Parramón Ediciones, Barcelona 1992.
Las fotografías que se
exponen en el estudio se pueden conseguir en los siguientes documentos:
La Revolución cubana, H. Thomas, P. Vayssière y R.Orozco,
Cuadernos de Historia 16, Madrid 1985; Che, una vida en imágenes,
Christophe Loviny, Ediciones Grijalbo, Barcelona 1997 y Gran
Enciclopedia Larousse (tomo 6), Editorial Planeta, Barcelona 1991.
Los libros que he
utilizado para consultar hechos concretos y momentos determinados y que
por tanto han sido de consulta son: La primera revolución socialista
en América, Fidel Castro, Siglo XXI editores, Madrid 1976; Diario
de la Revolución cubana, Carlos Franqui, Ediciones R. Torres,
Barcelona 1976; Las clases olvidadas en la Revolución cubana,
Marcos Winocur, Editorial Crítica, Barcelona 1979 e Historia de Cuba
(La lucha de un pueblo por cumplir su destino histórico y su vocación de
libertad), Calixto C. Masó, Ediciones Universal, Miami 1976.
Finalmente, quiero
destacar los libros que he utilizado como auténticos manuales y que sin
ellos me hubiera sido imposible realizar el estudio, además de que su
lectura ha sido lenta, me era imprescindible recoger notas de todos
ellos ya que los datos eran cuantiosos y llenos de anécdotas
interesantísimas: La Idea de América: origen y evolución, José
Luis Abellán, Ediciones Istmo, Madrid 1972; Breve historia de la
Revolución cubana, Saverio Tuttino, Serie Popular Era, 1966 en
italiano y 1979 en castellano; Análisis histórico de la Revolución
cubana (Informe central del primer congreso del PCC), Fidel Castro,
Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1982; La Revolución cubana,
H. Thomas, P. Vayssière y R.Orozco, Cuadernos de Historia 16, Madrid
1985 y El mundo actual (de la Segunda Guerra Mundial a nuestros
días), R. Aracil, J. Oliver y A. Segura, Ediciones Universidad de
Barcelona, Barcelona 1998.
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