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CAPÍTULO INTRODUCTORIO

SITUACIÓN GEOGRÁFICA Y COLONIALISMO

Datos geográficos básicos

Cuba, isla del océano Atlántico, en el mar Caribe, la mayor con unos 105.007 kilómetros cuadrados, que, junto con la isla de la Juventud, el archipiélago de Camagüey y otros islotes y arrecifes, constituye la República de Cuba con 114.524 kilómetros cuadrados y casi 10 millones de habitantes.

La capital, La Habana, y otras ciudades importantes como Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín, Guantánamo y Santa Clara, forman el núcleo administrativo y geográfico de la República que se encuentra dividida en 14 provincias y un municipio especial, Isla de la Juventud, dependiente del gobierno central.

La República de Cuba (a partir de ahora solamente Cuba) forma parte del continente americano, éste está dividido políticamente como América del Norte, Centroamérica y América del Sur, quedando la zona del mar Caribe integrada en la división artificial que comprende Centroamérica.

América y las dos Américas

La palabra América hasta hace pocos años tenía un significado diferente en España con respecto a Estados Unidos, los españoles se referían a América como la zona del continente americano que se hablaba español y en Estados Unidos la palabra América hacía referencia a ellos mismos, los habitantes de América del Norte (incluso excluyendo en algún caso a Canadá). Pero desde hace unos años acá el significado en España de la palabra América se ha ido modificando de tal manera que se acepta el significado importado por los Estados Unidos debido principalmente a su preponderancia política y económica mundial.

La colonización americana por parte de los habitantes de la península Ibérica y por parte de los anglosajones del archipiélago británico fue diferente, tanto portugueses como españoles realizaron una colonización más estatal que los británicos. Es decir, las diferencias entre la colonización británica y la ibérica las podemos resumir en los siguientes conceptos: mientras que los británicos poblaban y explotaban las tierras colonizadas, los ibéricos incorporaban y "salvaban" a los colonos, los ibéricos viajaban sin familias y la mayoría eran solteros, los británicos sin embargo solían viajar con las familias lo que se convertiría en un asentamiento con toda una cultura tradicional detrás, los ibéricos buscaron oro y buenas tierras para que los indígenas las trabajaran mientras que los británicos explotaban la tierra personalmente, estos conceptos son a nivel general y hay que saber que nos podemos encontrar con excepciones a estas normas de colonización.

Actualmente la zona que fue colonizada por los británicos tiene diferencias con la zona que fue colonizada por portugueses y españoles, diferencias que autores como José Luis Abellán piensa que tienen su origen es la diferente colonización de las tierras del norte y del sur (y del centro) de América. Abellán distingue dos diferencias de conducta importantes entre el sur (incluyendo el centro) y el norte: una primera diferencia sería la conciencia del colectivo en Sudamérica y la conciencia del sentido individualista en Estados Unidos, y una segunda diferencia relacionada con la primera sería la conciencia de unidad profunda hacia los individuos en Hispanoamérica y la conciencia de que las instituciones y organismos sólo representan a grupos concretos y particularizados en América del Norte, especialmente en Estados Unidos.

Encontramos dos tendencias en cuanto a la valoración de las dos colonizaciones, una tendencia llamada hispanista que defiende la cultura que actualmente se disfruta en la zona hispanoamericana, y la tendencia de los no hispanistas que mantienen una posición más favorable a la conducta actual de la América del Norte. Dentro de los hispanistas podemos destacar a Waldo D. Frank, nacido en New Jersey, que halaga la cultura individual y unitaria española y la destaca del resto de Europa para diferenciarla con los ingleses y sus costumbres y por tanto su tipo de colonización, otro hispanista importante es William R. Crawford, también estadounidense, que destaca el hombre universal de América del Sur del hombre del Norte. En cuanto a los autores no hispanistas destacan: Edmund Stephen Urbanski que compara hispanoamericanos con angloamericanos en su libro Angloamérica e Hispanoamérica: análisis de dos civilizaciones, en el cual dota a los hispanoamericanos un carácter contemplativo, doctrinario y apasionado por las cosas y a los angloamericanos les capacita de un carácter pragmático, desapasionado y realista, a esta diferencia de caracteres le añade una diferencia filosofo-cultural: los hispanoamericanos son románticos, dotados de conceptos filosóficos y visionarios, los del norte son empiristas, racionalistas o positivistas siempre conceptos enfocados a fines concretos. Y otro autor que cabe reseñar como no hispanista es Juan Roura-Parella el cual destaca entre unos y otros la diferencia de que los hispanoamericanos viven de una tradición y un presente, mientras que los angloamericanos destacan el futuro.

Cuba en América

Antes de la llegada de los españoles, en Cuba habitaban tres tipos distintos de población: al oeste, los guanajatabeys, pueblo primitivo y nómada, que sobrevivió hasta el siglo XVII; en el centro, los ceboneyos o ciboneys, pescadores y agricultores de civilización correspondiente al neolítico; al este, los taínos, llegados en época más reciente a la isla y de civilización superior a la de los restantes grupos. Éstos dominaron a los ciboneys, pero no les sometieron a servidumbre. Frente a los pocos centenares de españoles desembarcados en la isla, los indocubanos sólo pudieron oponer su mayor número (hay crónicas que dan cuenta de que la isla estaba muy poblada, aunque las cifras son muy irregulares y varían entre 1 millón y 60.000 habitantes). No obstante, lo que se puede afirmar es que en 1540, tras 30 años de ocupación española efectiva, el número de indocubanos no llegaba a 5.000 y en 1570 a 1.000. La desaparición de la población indígena obligó a importar masivamente esclavos negros a partir de 1513. Desde 1511, cuando dejó de buscarse oro en la isla de Santo Domingo, empezó la conquista efectiva de Cuba: Diego Velásquez, uno de los mayores beneficiarios de la conquista de Santo Domingo, dirigió la campaña con un grupo entre los que se encontraban Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Bernal Díaz del Castillo y Bartolomé de las Casas. En pocos años se establecieron en la isla gran cantidad de colonos en busca de oro y se fundaron las primeras grandes ciudades, La Habana, Santiago de Cuba...

El primer impulso colonizador fue breve y no pasó de 1520, ya que el oro se agotó rápidamente. A petición de los colonos, los indios fueron "repartidos" según el sistema que, mediante el compromiso de proteger y catequizar, "encomendaba" una familia o un pueblo de indígenas a un colono español. Las epidemias de origen europeo diezmaron la población indígena, y el índice de natalidad de ésta bajó, tanto por la separación de las familias como por la voluntad de autodestrucción. Cuando, en 1519, la expedición de Cortés puso al descubierto las posibilidades inmensas del continente, Cuba fue abandonada por la mayor parte de los colonizadores, La Habana (futura capital), no contaba con más de 60 jefes de casa y Santiago de Cuba no contaba con más de 30.

A partir del siglo XVI, pese a que el este y el sur de la isla continuaron despoblado y el centro fue invadido por la vegetación tropical, alrededor de La Habana fueron surgiendo nuevos elementos de renovación y a partir de 1560 La Habana fue cita de las flotas que retornaban a Europa.

Desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII, Cuba reconstituyó muy lentamente su población: hacia 1750 contaba con menos de 240.000 habitantes. En el siglo XVII, La Habana se convirtió en el segundo centro de construcciones navales de América, abasteciendo a las flotas, lo que le permitía exportar a la vez azúcar, cueros y tabaco. A finales del siglo XVI alrededor de La Habana y Sancti Spíritus nacieron los primeros "ingenios de azúcar", pero sobre todo en la bahía de Matanzas en las cercanías de La Habana. En 1595, una arribada masiva de esclavos, más de 4.000, favoreció este primer desarrolló de la producción azucarera.

Al extenderse por Europa el consumo del tabaco, Cuba se transformó, en el siglo XVII, en uno de los centros productores más célebres. La monarquía española intentó instaurar un estricto monopolio del tabaco, mediante la imposición de sus precios; los cultivadores modestos de tabaco o vegueros se levantaron en tres ocasiones entre 1717 y 1723, llegando a amenazar incluso La Habana. La gran extensión de las costas cubanas facilitaba el comercio con los filibusteros británicos, franceses, neerlandeses, y el comercio intercolonial, que estaba prohibido.

Durante la Guerra de los Siete Años, los británicos ocuparon La Habana durante once meses (1762). Esta ocupación demostró el gran valor estratégico de la ciudad; los españoles, al recuperarla, construyeron en ella la mejor fortaleza de América y la convirtieron en uno de los mayores centros del comercio colonial. En 1765, se proclamó la libertad de comercio entre Cuba y los principales puertos españoles. La Guerra de Independencia de Estados Unidos (1775 - 1783) fue ocasión para un comercio directo, autorizado por España, entre Cuba y Estados Unidos. La sublevación de los negros haitianos (1791 - 1795) facilitó el triunfo de los productos cubanos, el azúcar en primer lugar, en los mercados europeos.

La población pasó de 272.000 habitantes en 1775 a 362.000 en 1791. El brusco desarrollo de ciertos sectores y el crecimiento demográfico crearon profundas contradicciones sociales, que agravaron las condiciones coloniales de explotación. Mientras que la población blanca había aumentado un 75%, la población negra se había triplicado. Para los negros libres y, en general, para las clases pobres significó el subempleo, y obligó a las gentes a emigrar a las ciudades. Incluso las clases medias sufrieron a causa de la brusca polarización de las riquezas en pocas manos. En estas circunstancias, nació en las clases dirigentes de la isla una voluntad de independencia, favorecida por la influencia del pensamiento económico y de la política británica, por el ejemplo de Estados Unidos y por la difusión de la ideología revolucionaria francesa.

Sin embargo, las tentativas revolucionarias para conseguir la independencia, que a principios del siglo XIX triunfaron en todo el continente, fracasaron en Cuba, fundamentalmente a causa de la prosperidad económica, que de 1791 a 1805 benefició a las clases dirigentes de la isla, y a la revuelta de los negros de Santo Domingo, que arruinó la prosperidad colonial de la isla vecina y aterrorizó a los propietarios cubanos, que se inclinaron por la colaboración con la metrópoli.

La independencia de los países latinoamericanos es debida a una corriente de causas que confluyen en un corto periodo de tiempo, el comprendido entre 1780 y 1830. La causa principal del movimiento de independencia es la incapacidad de la metrópoli para hacer frente a las exigencias de reforma y expansión comercial de sus colonias. Además, el impacto material y jurídico de la Revolución Francesa de 1789 y de las guerras napoleónicas, el ejemplo de los Estados Unidos de América, el deseo de Inglaterra de romper el monopolio colonial español son factores a tener en cuenta también. Pero Cuba es una excepción en cuanto a la independencia de la metrópoli se refiere porque no conseguirá su independencia de España hasta 1898.

Las primeras insurrecciones

La primera insurrección de negros estalló en 1795, dirigida por Nicolás Morales, y la segunda, la de José Antonio Aponte, en 1812. Estos movimientos, nacidos entre los negros libres de las ciudades, fueron dominados fácilmente y reprimidos con dureza. En 1808, un propietario, Román de la Luz, y un abogado, Joaquín Infante, intentaron infructuosamente implantar una constitución cubana autónoma, favorable a la oligarquía. En 1810 Cuba envió dos diputados a las cortes de Cádiz, éstas concedieron 5 de los 6 puntos que los diputados habían llevado a Cádiz pero se negaron en lo concerniente al "pacto colonial". Los propietarios cubanos, como reacción al hecho de que las cortes habían discutido la legitimidad de la esclavitud, se inclinaron hacia el bando absolutista español y entre 1814 y 1820, mientras las colonias suramericanas se independizaban, Cuba conoció una época de prosperidad; en 1818 el rey de España le concedió la libertad de comercio a Cuba, con lo que se acentuó la riqueza de la aristocracia criolla de la colonia. En América tan sólo Cuba y Puerto Rico no se independizaron.

En este período, la clase dirigente cubana dudó entre luchar por la independencia, ser anexionada por Estados Unidos, y conseguir de la metrópoli, sin romper con ella, algunas reformas. Las ideas liberales fueron propagadas en Cuba por el padre Félix Varela, diputado a las cortes españolas en 1822. Diversos complots fracasaron en 1824, 1826 y 1829, cayeron las primeras víctimas de la libertad cubana en 1826: Aquero Velasco y Andrés Sánchez. Tras 1829 las tentativas insurreccionales desaparecieron y el gobernador Vives (de 1823 a 1832) actuó favoreciendo el progreso material pero transformando la isla en un campo de concentración militar. El desarrollo económico de la isla progresaba y el escepticismo y el pesimismo cundieron entre los reformadores.

Los negros constituían el 56% de la población. La necesidad de importar esclavos alió a propietarios de esclavos con gobernadores españoles. Turnbull, cónsul británico, hizo una propaganda abolicionista contra la esclavitud, fue expulsado pero a partir de 1843 se sucedieron diversas rebeliones de los negros en las explotaciones azucareras, en las plantaciones de café y en las empresas constructoras de ferrocarriles. Entre 1845 y 1846 se consiguieron acuerdos para limitar la trata de esclavos, estas circunstancias empujaron a la oligarquía cubana a pensar, entre 1842 y 1857, que los problemas de la isla se resolverían con su anexión a los Estados Unidos.

Rumores sobre una posible abolición de la esclavitud y una inquietud por las revoluciones europeas de 1848 dieron fuerza al movimiento "anexionista". Hasta 1857 y desde 1850 varios complots, animados por los estados sudistas, intentaron separar Cuba de España, pero a partir de 1857 tras duras represiones españolas contra los anexionistas, la corriente favorable a la anexión estadounidense fue desapareciendo de la vida política.

Los reformistas, como Arango, que representaban a los negociantes no españoles de los grandes puertos, a los intelectuales y a las clases medias, que solicitaban una amplia autonomía administrativa, intentaron llevar una oposición constructiva. Pero esta oposición constructiva fracasó, lo que explica la forma insurreccional que adoptó el conflicto tras 1868.

CAPÍTULO 1

LA CUBA PRE-INDEPENDIENTE Y LA GUERRA DE 1898

El fin de la eterna colonia

Tras 1837 las cortes españolas tomaron la decisión de que la isla debía ser gobernada por leyes especiales, convirtiéndose de facto en colonia. Este fracaso reformista acentuó entre los cubanos la forma de conciencia nacional.

Hasta 1865 los gobernadores españoles en la isla: Serrano y Dulce, reemprendieron la tradición de colaboración con la aristocracia cubana, ese mismo año fue creada una Junta de información de 16 miembros, 12 eran reformistas.

En 1847, 1857 y 1867 se produjeron crisis económicas, a causa de la caída del precio del azúcar y del café en los mercados mundiales. La economía cubana pasó a depender cada vez más de los Estados Unidos, éstos absorbían el 40% de las exportaciones y España sólo el 12%. La Junta de información aprobó la abolición de la esclavitud hacia 1868 pero llevada a cabo progresivamente e indemnizando a los propietarios de esclavos; la Junta deseaba mayor representación y la creación de asambleas locales autónomas y exigió la libertad de comercio con Estados Unidos. Estas reivindicaciones reformistas planteadas entre 1867 y 1868 fracasaron de nuevo como en 1837. Pese a la caída de Isabel II, que parecía que iba a favorecer a la consecución de los objetivos de los cubanos reformistas, el gobierno español siguió mostrándose intransigente y los patriotas cubanos iniciaron la lucha por la independencia en octubre de 1868, iniciando así la Guerra de los Diez Años (1868 - 1878).

La Guerra de los Diez Años se inició en el ingenio La Demajagua propiedad de Carlos Manuel Céspedes y en el pueblo vecino de Yara se produjo la proclamación de la República cubana (10 de octubre de 1868, movimiento conocido como el grito de Yara). La política española respecto a la isla se endureció y tomó como cabeza visible a los capitanes generales que se iban sucediendo tras ser destituidos por su inoperancia ante los exaltados cubanos. A partir de 1872, la insurrección cobró más fuerza, debido en parte por la ayuda norteamericana y por la necesidad española de sofocar la tercera guerra carlista en la península Ibérica. Pero tras el fin de la guerra carlista llegaron a la isla de Cuba 20.000 hombres mandados por el general Martínez Campos que logró sofocar parte del alzamiento y preparó el terreno para la paz que se firmó el 10 de febrero de 1878: paz de Zanjón.

Con el pacto de Zanjón se inició una época de calma turbulenta. Desde 1879, los jefes de la guerra de los Diez Años reemprendieron los contactos previos al levantamiento. En 1886, los tres exiliados más significativos, Antonio Maceo, Máximo Gómez y José Martí, renunciaron a realizar desde el exterior un levantamiento; en 1890, Maceo volvió legalmente a Cuba y coadyuvó a la creatividad de los grupos revolucionarios, pero fue detenido y desterrado. Los negros que habían sido mayoritarios en 1840, constituían en 1890 sólo un tercio de la población. La guerra había destruido cerca de la mitad de los ingenios y había detenido el impulso demográfico; la baja mundial del precio del azúcar obligó a mecanizar el proceso de elaboración de éste. En 1883 una compañía norteamericana compró una gran explotación cubana, en 1895, las inversiones de los Estados Unidos en la isla eran de 50 millones de dólares.

Desde 1880 las cortes españolas habían puesto fin a la esclavitud pero el esclavo continuaba al servicio de su dueño por un salario muy bajo, finalmente en 1886 se suprimió, sin limitaciones, la esclavitud.

En 1894 sólo el 10% de los niños asistían a la escuela, en 1880 aparece con fuerza el anarquismo dentro de las asociaciones obreras, en 1892 se reivindicó la propiedad colectiva y la jornada laboral de 8 horas.

Entre los esclavos, el paso de la esclavitud a la condición de obrero les creó una fuerte conciencia de clase; como los negros constituían la masa asalariada, el problema racial se sumaba al problema social.

José Martí (fotografía del monumento a José Martí en La Habana) fundó el Partido Revolucionario Cubano en 1892, explícitamente separatista. En 1893 las reivindicaciones autonomistas de asambleas locales y nuevas leyes locales no siguieron adelante en las cortes. La amenaza económica y la intranquilidad política junto con la caída del precio del azúcar, que hizo que los propietarios abandonaran las cosechas dejando en paro a sus obreros, hicieron posibles un levantamiento iniciado el 29 de enero de 1895 ordenado por José Martí desde Nueva York.

Guerra de la independencia

La negativa del gobierno español a reformar el régimen colonial y esclavista que imperaba en Cuba hizo renacer la lucha por la independencia, cuyo dirigente indiscutible sería a partir de entonces José Martí. La guerra estalló un mes después de que Martí ordenara el levantamiento, fue el 24 de febrero de 1895 (conocido como grito de Baire). En los primeros momentos de la lucha cayeron jefes tan prestigiosas como Flor Crombet y Guillermo Moncada, pero la llegada a la isla de Martí y de Máximo Gómez, reanimó a los insurrectos.

El 6 de mayo los jefes cubanos llegaron a un acuerdo total: Martí sería el jefe supremo de la revolución, Máximo Gómez, el general en jefe, y Antonio y José Maceo recibirían el mando de las fuerzas de las provincias de Oriente y de Santiago de Cuba, respectivamente. Dos semanas más tarde murió Martí en un combate, su desaparición representó un duro golpe para la causa cubana, que no disponía de otro dirigente civil de tanta valía. El 11 de septiembre se nombró presidente a Salvador Cisneros Betancourt y se votó una constitución democrática.

Weyler, en enero de 1896, substituyó a Martínez Campos al frente de la isla como representante español anunciando que llegaba con el propósito de hacer una guerra total, sin contemplaciones de ningún género.

Los insurrectos sufrieron una serie de reveses: muerte de Antonio y José Maceo y también la muerte del hijo de Máximo Gómez, pero los métodos aplicados por Weyler sólo sirvieron para crearle una fama de crueldad que favorecía los propósitos del gobierno norteamericano, ansioso de intervenir, a la vez que los rumores de graves escándalos administrativos extendían a alarma en España.

En octubre de 1897 Weyler fue remplazado por Blanco y se le concedió una autonomía a la isla. Pero los independentistas, al frente ahora Massó, no hicieron el menor caso de estas concesiones y el gobierno autónomo de la isla comenzó a existir en el más absoluto vacío.

Mientras tanto, unos sucesos ocurridos en La Habana motivaron que el gobierno de los Estados Unidos enviase a ese puerto el acorazado Maine, el 25 de enero de 1898, con el pretexto de proteger a sus súbditos. El 16 de febrero el Maine voló por los aires en extrañas circunstancias, aún hoy no aclaradas aunque parece que la teoría más creíble es que fuera una estrategia norteamericana, buscando así un motivo que justificase una intervención directa.

En abril se llegó a la declaración formal de la ruptura de las hostilidades y dio comienzo una guerra con presencia norteamericana. Aunque en apariencia se tratase de ayudar a los cubanos a ganar su independencia, sus objetivos reales era precisamente todo lo contrario: asegurar el dominio norteamericano sobre la isla. Así los cubanos vieron cómo, al cabo de treinta años de lucha, no habían conseguido más que cambiar de "dueño"; su independencia formal se vería diferida aún por unos años y su liberación real no llegaría sino mucho más tarde.

Los españoles tuvieron que abandonar la isla, derrotados y obligados a firmar un tratado de paz (Tratado de París) con los norteamericanos sin presencia de ningún delegado cubano. El 1 de enero de 1899 un gobernador norteamericano, Leonard Wood tomó posesión de la isla.

CAPÍTULO 2

DE LA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA A BATISTA

Panamericanismo

La intervención norteamericana en Cuba inicialmente duró cuatro años, tiempo que el general Máximo Gómez ya había pedido como tope a los norteamericanos para poder iniciar su política independiente de cualquier nación. Pero Estados Unidos no estaba dispuesto a que su intervención en una guerra tan sólo tuviera unos beneficios comerciales, que por otra parte ya tenía desde antes de la guerra, había algo más.

Ya Simón Bolívar, desde principios del siglo XIX, luchó para que se realizase una unión política de América del Sur (paralela a la que se había producido en el Norte) y se quitasen de encima la amenaza europea encarnada en españoles principalmente. Pero no sólo desde Latinoamérica se buscaba una unión americana, el presidente de los Estados Unidos, J. Monroe, en 1823 dictó una ley conocida como la doctrina Monroe que impedía más colonizaciones en América, recordaba a Europa su incompatibilidad política con los sistemas americanos y advertía a los europeos de que no debían intervenir en América, básicamente la doctrina Monroe venía a decir algo así como "América para los americanos".

Pues bien, Estados Unidos hizo únicamente suya la doctrina Monroe para justificar su intervención en Cuba (entre otros países sudamericanos). Estados Unidos pasó de un capitalismo industrial a un capitalismo financiero en poco tiempo, en 1889 se crea en Washington la Oficina Comercial sólo para países americanos y controlado por los Estados Unidos, con unas características muy favorables para ellos: unidad aduanera americana, sistema uniforme de medidas, relaciones recíprocas para sus productos...

La Oficina Comercial dio paso a la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, también instalada su sede principal en Washington y que tenía como fin la compilación y distribución de datos sobre el comercio. Se convirtió en la Unión Panamericana.

Abellán, autor del libro La idea de América: origen y evolución, destaca como todas las oficinas comerciales y uniones aduaneras (etc) están en manos de los norteamericanos que tenían un país más desarrollado comercialmente que los del sur siendo además una nación más grande y con más productos a exportar, es decir, Estados Unidos se aseguraba un mercado que había visto que podía darle buenos beneficios pero que siempre había encontrado el obstáculo de la metrópoli para poder asegurar su estrategia.

Ya a mediados del siglo XX se produce un fenómeno derivado del panamericanismo del siglo XIX y es la realidad jurídica extraída de la Conferencia de Bogotá de 1948, después de una Guerra Mundial de donde Estados unidos sale como gran triunfadora y nación a seguir para los países sudamericanos, que acompañada con la Conferencia de Río de Janeiro de 1947 dieron lugar a diversos tratados internacionales de colaboración interamericana tanto en seguridad colectiva del continente como a la creación de órganos consultivos en cuanto a problemas fronterizos. De estas conferencias surgió la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.) en 1948.

Colonialismo norteamericano

Hasta 1959 la historia de Cuba es la de un solo y largo sometimiento colonial. Con el paso del dominio español al control norteamericano, la situación de los cubanos no iba a mejorar radicalmente, como ellos mismos habían supuesto.

Para Estados Unidos Cuba significaba (y significa) un baluarte para la defensa militar de la Florida. Desde Florida José Martí junto con Antonio Maceo o Máximo Gómez, años atrás habían intentado asaltar Cuba pero Estados unidos lo evitó secuestrando armas y barcos en la Florida. Pese a esto José Martí llegó a la isla, fue precursor del nacionalismo que más tarde encontrará hombres como Gandhi o Yat-sen. Decidió dar la vida por una causa continental, no sólo nacional cubana.

Tras el Tratado de París en 1899, y mientras Cuba en 1901 elaboraba su 1ª Constitución, el Senado de los Estados Unidos vota una enmienda que será incluida en la Constitución cubana: la enmienda Platt.

La enmienda Platt tenía tres puntos importantes: la cesión de bases militares estadounidenses en territorio cubano, otro punto era la prohibición de Cuba para firmar tratados o contraer préstamos sin el consenso previo de los Estados Unidos, y finalmente, el derecho que la enmienda le daba a los Estados Unidos para intervenir con sus fuerzas armadas en Cuba para proteger "las vidas, las propiedades o las libertades individuales". Es decir, que Cuba había pasado de ser una colonia, como tal, española, a tener una "constitución dependiente" de Estados Unidos con una enmienda que ponía muchos límites a la teórica independencia estatal cubana.

En el 1906 Estrada Palma, que había substituido a Wood al frente de la gobernación de la isla en el 1902, pidió la intervención militar norteamericana al producirse pequeñas escaramuzas por figuras que habían participado en la Guerra de Independencia pero que no habían sido relevantes, es decir, se produce un progreso generacional en los cubanos pro-independentistas. Taft, Bacon y Magno se sucederán como gobernadores de Cuba enviados por Estados Unidos hasta 1909, que se celebraron elecciones ganadas por José Miguel Gómez, líder de los liberales.

Vemos como Estados Unidos va consiguiendo su objetivo que era restablecer y extender los intereses económicos norteamericanos y preparar la anexión política. Cuatro años después de iniciarse la ocupación, la American Tobacco Company controlaba el 90% del tabaco exportado por Cuba. La producción del azúcar pasó de 1 millón de toneladas a 300.000 toneladas a causa de la guerra pero volvió a alcanzar las 800.000 toneladas en 1902.

En 1913 es elegido presidente de Cuba Mario García Menocal que fue presidente en dos periodos, siempre bajo el control estadounidense. En 1920 se había iniciado un proceso de crisis, bajada del precio del azúcar, ruinas y quiebras empresariales, y aumento de paro. A esto hay que añadirle el aumento de inmigrantes procedentes de Jamaica y Haití en su mayoría negros.

Una enmienda a la Constitución en 1920, prohibía la reelección de Menocal, lo que permitió que en 1921 fuera elegido presidente Alfredo Zayas, pero se mantenía el control norteamericano con el general Crowder, en Cuba desde la intervención norteamericana que dieron lugar a las elecciones de 1909.

En las elecciones de 1925 llega al poder el general Gerardo Machado (en la fotografía), que había formado una coalición electoral con el hasta entonces presidente Zayas. En 1927 Machado visitó Washington con objeto de cancelar la enmienda Platt, pero no logró este objetivo y estableció relaciones con España firmando incluso un tratado comercial con ella. Machado consiguió sin embargo, que Estados Unidos renunciara a la Isla de los Pinos, que se incorporó a Cuba. En 1928 Machado fue reelegido presidente y con el fin de parar la crisis económica se adoptó una política de austeridad compaginada con una represión.

Represión y caos gubernamental cubano

En 1925 se funda el Partido Comunista Cubano en el que participa Julio Antonio Mella. Éste había intentado unir las fuerzas nacionalistas con las fuerzas internacionalistas con fines prácticos de una insurrección revolucionaria. Mella se inspiró en las tesis de Lenin en la universidad, para Mella la Revolución Rusa fue una fuente de inspiración.

Rubén Martínez Villena, delfín de Mella, ocupó el puesto de Mella tras la huída al extranjero de éste al haber pasado por las cárceles y estar avisado por el régimen de Machado. Villena se convirtió en el máximo exponente de las ideas de Mella, le dio al Partido Comunista Cubano al mismo tiempo nacional, internacional, obrero e intelectual.
Tras la reelección de Machado en 1928 se desencadenaron unas rebeliones que eran paradas con una fuerte represión gubernamental. En marzo de 1930 tras la huelga general de obreros que duró 24 horas, Villena tiene que exiliarse a Nueva York, Moscú... En septiembre de 1930 muere un dirigente estudiantil, Rafael Trejo, tras la jornada de los estudiantes, manifestación en protesta por el régimen del presidente. El 8 de enero de 1931 se produce una manifestación de mujeres ante el Palacio Presidencial. Estos actos fueron reprimidos con fuerza por la policía del presidente Machado.

No obstante este fracaso revolucionario, el Directorio estudiantil universitario continuó en su empeño insurreccional. Se formó una sociedad secreta, llamada ABC, cuya actuación tuvo un carácter terrorista, de amplitud aumentada continuamente, y la O.C.R.R. (Organización celular radical revolucionaria), y se constituyó en Nueva York una Junta revolucionaria. Las fuerzas populares, tras asegurarse que la nueva administración norteamericana de Roosevelt no apoyaría más a Machado, se lanzaron a la acción para derrocarle.

Antonio Guiteras cogió el testigo de la lucha anti-imperialista y anti-dictatorial contra Machado que había dejado Villena, pese a que nunca llegaron a coincidir. Guiteras trató de levantar a la población de Río Verde, La Gallinita, Manzanillo... pero el Partido Comunista no quiso apoyar la acción insurreccional de los "guiteristas" debido a que Guiteras era de origen burgués. Antonio Guiteras fue arrestado tras unos fallidos actos insurrecciónales en 1931 y apenas fue liberado intentó dar un golpe asaltando el cuartel Moncada de Santiago de Cuba.

Tras la huelga de transportes, agosto de 1933, el 12 de ese mismo mes Machado huye a Nassau con toda su familia, dejando así vacío de poder al Gobierno de Cuba.

Durante un tiempo, Carlos Manuel de Céspedes ocupó el gobierno provisional, de agosto a septiembre de 1933, hasta que el 5 de septiembre se produjo un movimiento militar, dirigido por el sargento Fulgencio Batista, que instaló a Ramón Grau San Martín en el poder. Guiteras fue nombrado Ministro del Interior, confirmando las sospechas del Partido Comunista Cubano.

El gobierno de Grau tomó diversas medidas, algunas apoyadas por los obreros como la reducción a ocho horas laborales, un salario mínimo profesional, empleos para toas las personas ya sean españolas o cubanas, mínimas normas de seguridad en los trabajos y pensiones de jubilación, disolvió los partidos políticos que habían sostenido la dictadura y nacionalizó la compañía de electricidad que era norteamericana. Ante este cambio de gobierno y la confusión creada, Estados Unidos envió un crucero y tres acorazados, como primer aviso, y poco después algunas unidades navales y varias escuadrillas de aviones.

Ante tal confusión algunos oficiales depuestos tras la insurrección se hicieron fuertes en un hotel de La Habana, donde se libró una dura batalla hasta que se consiguió su rendición. Poco después el ABC estudiantil se apoderó de gran parte de los edificios públicos de la capital. La rebelión finalizó cuando las fuerzas gubernamentales ocuparon la ciudad de Santa Clara, que había sido tomada por los comunistas. Grau tuvo que convocar elecciones para una asamblea constituyente, que se celebraron en abril de 1934.

Ganó Carlos Mendieta y los campesinos fueron expulsados de las fincas rústicas que habían invadido y se anuló la nacionalización de la compañía de electricidad. El 12 de junio de 1934 se aprobó una nueva Constitución y se renovó el derecho de intervención militar de Estados Unidos previsto en la enmienda Platt.

En marzo de 1935 se produce una huelga general encabezada por los maestros y Guiteras que es sofocada brutalmente por el ejército de Batista y el 8 de mayo de 1935 Antonio Guiteras es asesinado en el Morrillo.

Tras José A. Barnet, que gobernó de diciembre de 1935 a mayo de 1936, resulta elegido de las elecciones de 1936 Miguel Mariano Gómez. En estas elecciones el Partido Comunista se negó a participar. Durante los años transcurridos entre 1934 y 1937 se alternan diversos presidentes pero siempre bajo la tutela del militar Batista.

Con Gómez en el poder se dio una amnistía para los presos y los exiliados políticos, y se adoptó una legislación social. Se firmó un nuevo tratado con Estados Unidos, substituyendo el de 1903 y anulando la enmienda Platt. En diciembre de 1936, el Congreso, siempre a instancias de Batista, destituye a Gómez y lo substituye su vicepresidente Federico L. Bru.

En 1938 el Partido Comunista volvió a la "legalidad" y se fusionó con la Unión Revolucionaria, colocándose al frente del partido Blas Roca y Juan Marinello. En 1939 se reconstruye la central sindical unitaria con la creación de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC).

Las elecciones de 1940 para la constituyente se realizaron en dos grandes bloques, Coalición Socialista Popular, que englobaba a Batista, comunistas y fuerzas menores tradicionales y la oposición, que englobaba al ABC (renovado del de 1933), Partido Democrático y al Partido Revolucionario de Cuba. El 9 de enero de 1940 se reúne la constituyente y por primera vez el Partido Comunista puede hablar a todo el país libremente por la radio. El 8 de junio se aprueba una nueva constitución, que introdujo en la práctica política cubana un semiparlamentarismo, el presidente era elegido por sufragio universal para un periodo de cuatro años. El 14 de julio de 1940 Fulgencio Batista fue elegido presidente de Cuba, ésta cooperó con los aliados y declaró la guerra a Japón, Alemania e Italia.

En 1944, Ramón Grau San Martín gana las elecciones a Saladrigas, candidato de Batista, y se entiende como una protesta del pueblo contra Batista. Grau San Martín llegó sólo al poder y sus primeras manifestaciones fueron anticomunistas, al principio se correspondió con sus nuevas premisas, nada que ver con el de 1933, fueron unos años bajo aprobación norteamericana y para combatir la revolución.

En diciembre de 1944 se celebró el IV Congreso de la CTC, en el cual salió elegido secretario general Lázaro Peña. El gobierno concede el diferencial azucarero reivindicado por Jesús Menéndez y consigue una mayoría en el Congreso. Pudo así sustituir altos cargos batistianos por cargos más fieles. Pero el gobierno se precipitó en la corrupción, se organizó el negocio de intercambio de mercancías con países Latinoamericanos, se emplearon fondos públicos para comprar hombres políticos, se compraron funcionarios, se utilizaron grupos de delincuentes al estilo gángsters.

A Grau San Martín le sucedió Carlos Prío Socarrás, que había sido Ministro del Trabajo, elegido presidente el 1 de junio de 1948, luchó contra la inflación, fundó el Banco nacional y organizó los tribunales laborales, llevó la maniobra de destrucción de los sindicatos unitarios para dárselos a dirigentes vendidos a organizaciones sindicales-patronales de Estados Unidos, fue un anticomunista declarado y venció en las elecciones a Juan Marinello el candidato comunista.

Tras las protestas populares Prío respondió con la furia acostumbrada, se prohibió hablar a Chibás y García Agüero por la radio, el primero dirigente del Directorio estudiantil y el segundo comunista, se creó el G.R.A.S. (Grupo Represivo de Actividades Subversivas), las sedes sindicales fueron ocupadas por reformistas a punta de pistola, la imprenta del diario HOY fue asaltada y destruida,...

El pueblo cubano no hacía caso a las palabras huecas, los economistas de la banca internacional observaban la realidad cubana para intentar elaborar un plan de "orientaciones nuevas" como el plan Truscow de 1950 que pretendía eliminar la corrupción y paralizar las leyes para poner en práctica la Constitución, apoyó masivamente a Chibás el cual proponía limpieza y moralidad.

Los acontecimientos se precipitaron con la aparición de Chibás en la radio y hablando en tono de urgencia y angustia se disparó y murió una semana más tarde, en agosto de 1951.

En 1952 se celebraban las elecciones presidenciales que tenían como favoritos a losortodoxos y comunistas que estaban preparados para pactar y formar gobierno, pese a la muerte de Chibás, pero se produjo un complot contra el pueblo cubano y sobre todo contra las instituciones cubanas y constitución; Batista (fotografía de la portada de la revista TIME de abril de 1952), "empujado" por oficiales y sin resistencia alguna entró en Columbia, sede del Estado Mayor, el 12 de marzo.

CAPÍTULO 3

DEL GOLPE DE Batista AL GOLPE DE FIDEL

Aparición de Fidel Castro y asalto al Moncada

Fidel Castro recurrió a las armas tras el Golpe de Estado de Fulgencio Batista Zaldívar, cuando no quedaba ninguna vía legal política para hacerle frente, un golpe permitido por los mismos Estados Unidos. Fidel era hijo de un rico agricultor que había tenido que trabajar duro para poder llegar a esa situación, desde los 18 años se interesó por la política pero parece ser que siempre defendió la violencia para defenderse de la violencia. A partir de 1950 perteneció a la juventud ortodoxa, ese mismo año se doctoró y abrió un bufete de abogados para defender las causas de gentes pobres, este trabajo no le daba, parece ser, ni siquiera para cubrir los gastos del despacho.

Tras el golpe de Batista, Castro denunció al Tribunal de la Suprema Corte todas las violaciones a la Constitución cometidas por Batista. El Tribunal examinó y estableció que la "revolución" era frente de toda ley y no había motivo para proceder. Es entonces cuando parece ser que él mismo decidió hacer la Revolución del pueblo cubano comunicándoselo a sus amigos íntimos (Jesús Montané, Abel y Haydée Santamaría, entre otros, pero muy pocos y bien escogidos por Castro), se estaba preparando el asalto al cuartel Moncada.

El 26 de julio de 1953, tras una serie de organizaciones en células, la compra de armas en el mercado negro y el adiestramiento bélico en fábricas, 160 hombres y 2 mujeres se dirigieron a Santiago, capital de la región de Oriente, en automóviles, autobuses y en tren. En Santiago se celebraba el carnaval y contaban con que muchos soldados estarían ebrios y otros muchos estarían dormidos.

En Santiago se reunieron en una fábrica alquilada y a las cinco de la madrugada dejaron la fábrica para iniciar el ataque; fue un fracaso, un auténtico fracaso, al cuartel Moncada fueron 20 coches pero sólo pudieron llegar 45 hombres ya que se perdieron unos 50 por el camino, otros tres grupos lucharon también en Bayamo, a pocos kilómetros de Santiago, pero dos de esos grupos fueron exterminados y otro grupo luchó inútilmente, tan sólo Raúl Castro, hermano de Fidel, y Abel Santamaría consiguieron ocupar el Palacio del Tribunal y el Hospital respectivamente, pero fueron capturados horas más tarde.

Fidel Castro tuvo que retirarse a las montañas para no ser capturado, y seguramente fusilado, pero siete días más tarde fue capturado por el teniente Sarriá que le perdonó la vida en el momento de su captura y le condujo a la prisión civil.

En la prisión, Fidel (fotografía del interrogatorio tras el asalto al cuartel Moncada) realizó un profundo análisis de la situación vivida y de la posible situación del país tras ese acontecimiento. Escribió La historia me absolverá, en el cual habla a los jueces cubanos y en especial a los que le tienen que juzgar por sus actos, analiza críticamente, pero positivamente, al movimiento del 26 de julio, le define como movimiento de perfecta táctica militar pero que por dos imprevistos no pudo conseguir sus objetivos: desvío de atacantes y encuentro fortuito con la ronda del cuartel, según palabras textuales, lo cual demuestra la capacidad dialectiva, en este caso descrita, de Fidel al referirse como desvío de atacantes al hecho de que se perdieran más de la mitad de los revolucionarios cuando se dirigían al cuartel Moncada. Destaca también, en el libro, la grandeza del ánimo de los atacantes, y en un arrebato de falsa modestia, a mi parecer, que no es el mismo que el del señor Saverio Tuttino, dice que no ocupó la radio por no derramar más sangre y que se vistieron de soldados para que el pueblo no se les uniese en la revolución.

Fidel basó su teoría de la revolución, descrita en su libro, en unas preocupaciones sociales generales basadas en unos datos: 600.000 personas desocupadas, un 60% de la población, 500.000 trabajadores del campo, 100.00 campesinos sin tierras, sólo 30.000 profesores y estaban mal pagados, 20.000 comerciantes con deudas y 10.000 jóvenes licenciados sin empleo.

Con estos datos y el ingenio del autor, Fidel describe una por una las reformas y modificaciones que se hubieran hecho si el levantamiento del 26 de julio hubiera triunfado, concesión de bienes a pequeños campesinos, participación en las utilidades para obreros y empleados de industria, participación en las utilidades del azúcar, confiscación de bienes a los malversadores, reformas generales agrarias, reforma de la escuela y nacionalización del teléfono y la electricidad.

Pero pese a todo Fidel, junto con los apresados del movimiento 26 de julio, fue condenado a 15 años de cárcel en la Isla de Pinos.

Nacimiento del ejército rebelde

Fidel permaneció en la Isla de Pinos hasta 1955, casi siempre en una celda de castigo, y salió gracias a una amnistía junto con su hermano Raúl y otros cabecillas del movimiento 26 de julio. Se mantuvo fiel a Chibás, aunque ya había desaparecido, y mantuvo las posiciones revolucionarias posteriores al golpe de Batista de 1952. Tras su salida de la cárcel inició una campaña de desacreditación de la dictadura e intentó unir las fuerzas que ideológicamente estaban cercanas a las ideas de Chibás. Pero la presión y el riesgo por su vida en Cuba era muy grande y junto con su hermano tiene que abandonar el país y marcharse a México, allí conocerá a Ernesto "Che" Guevara (Alberto Korda, fotografió al "Che" en una manifestación, imagen que se convirtió en un símbolo para la juventud del mundo entero).

El 19 de marzo de 1956 Fidel rompe con los partidos de la burguesía, que hasta entonces le habían estado apoyando, incluso con el Partido Ortodoxo, del cual había pertenecido, y crea el Movimiento 26 de Julio con un artículo-manifiesto de autoproclamación como abanderado de la revolución inminente.

Este movimiento encontrará como aliados al Directorio estudiantil, con José Antonio Echeverría a la cabeza, y al Partido Socialista Popular, con Lázaro Peña y Flavio Bravo. Ese mismo año (1956) se produce un hecho importante y a la vez curioso, la Unión Soviética realiza la primera ayuda financiera a Cuba con la compra de 443 mil toneladas de azúcar. Mientras tanto Frank País (hombre fuerte del Movimiento 26 de Julio) y un grupo de estudiantes revolucionarios de la Universidad de Oriente preparan un movimiento insurreccional.

El 30 de noviembre de 1956 en Santiago se produce el movimiento insurreccional encabezado por País, un movimiento que duró apenas cinco horas y que al final tiene que ceder ante las fuerzas del gobierno. A la vez 82 hombres estaban embarcados en el Granma, entre ellos Fidel y Guevara, y se dirigían a Cuba desde México, pero otra vez más los planes de Fidel Castro iban a salir mal parados. La estrategia era que el movimiento insurreccional de País coincidiera con el desembarco del Granma en Cuba, pero Fidel tardó 7 días en llegar y atracaron en una parte de la isla donde no estaba previsto. Así pues, el 2 de diciembre llegó Fidel a Cuba con las fuerzas del gobierno de Batista esperándoles, y con un largo camino hasta Niquero que era donde tenían previsto llegar con el Granma.

Tras la llegada del Granma sus ocupantes revolucionarios tuvieron que despistar a las fuerzas dictatoriales en varias ocasiones hasta los acontecimientos de Alegría del Pío, lugar donde Fidel ordenó que se parara la marcha hacia el punto de encuentro, pero el ejército batistiano aprovechó ese momento para atacarles duramente y tuvieron que dispersarse cada uno como pudo y por sus propios medios. Así se formaron tres pequeños grupos de hombres y muchos otros quedaron dispersos o de dos en dos, ninguno de ellos sabía si existía el otro grupo o si había sobrevivido alguien más.

Estos "guerrilleros", término que empezaron a adoptar tras la huída que tuvieron que hacer hacia las montañas y por su lucha semi-clandestina contra el ejército, caminaban de noche y se escondían de día, se relacionaron con los campesinos de la zona de tal manera que se empezó a fraguar un lazo de unión entre el movimiento guerrillero, ridículo en su inicio, y el movimiento campesinado. Los campesinos les acogían en sus casas, les daban de comer y les explicaban en la situación en que vivían.

El 18 de diciembre de ese año consiguieron reunirse los supervivientes del desembarco y del ataque del ejército en casa de un campesino, Crescencio Pérez, eran alrededor de 15, de los 80 que habían desembarcado. Se habían convertido en una guerrilla, guerrilla prolongada , y su objetivo de realizar una insurrección inmediata volvió a fracasar. Pero este hecho permitió ir formando una base ideológica propia y aunar las ideas de los componentes que hasta entonces eran muy diversas.

Mientras esto ocurría en el campo, en las ciudades, sobre todo en la provincia de Oriente, se reprimía con dureza a los simpatizantes de la revolución, ya que las noticias del desembarco habían llegado ya a toda la provincia de Oriente. El 25 de diciembre en Holguín, el coronel Fermín Cowley lanzó a sus hombres contra un grupo de comunistas afiliados, en su mayor parte, al Partido Socialista Popular (de ideología comunista), y murieron 26 jóvenes obreros asesinados. Bandas de policías especializados en la represión operaron por la toda la isla, la represión fue total y empezaba a convertirse en algo habitual.

Batista dio orden de publicar la noticia de que Fidel había muerto y los rebeldes dispersados para frenar los movimientos partidarios a los rebeldes en las ciudades principalmente. Pero Fidel, entonces, contactó con la organización rebelde de la capital, mediante Faustino Pérez, para que la gente hablase de los rebeldes de la Sierra y desmentir la noticia de su muerte. El 14 de enero Fidel dio la orden de atacar un pequeño cuartel de La Plata al pie de la Sierra para dar señales de vida y demostrar que el movimiento rebelde estaba vivo. Tras este ataque los campesinos de la zona tienen que dejar sus casas por temor a las amenazas del ejército en bombardear la zona. Pero un campesino de la zona, Eutimio Guerra, se alista a los rebeldes y se convierte en guía y correo de Fidel y los rebeldes de la Sierra, pero una de las veces que salió de la Sierra fue capturado y convencido para que el ejército encontrase a Fidel a cambio de dinero y no ser fusilado. Los días posteriores, finales de enero y primeros de febrero, las posiciones de los rebeldes fueron bombardeadas por la aviación militar, pero siempre pudieron salvarse de las bombas. Hasta que el 9 de febrero Eutimio fue ajusticiado ante Fidel, este había sido avisado por un grupo de rebeldes que le habían visto guiar al ejército batistiano.

El mes de marzo de 1957 fue bastante sangriento, el Directorio estudiantil atacó el palacio presidencial para asesinar a Batista pero pudo refugiarse y muchos estudiantes murieron en el intento, entre ellos José Antonio Echeverría. La represión policial posterior fue brutal y asesinaron al presidente del Partido Ortodoxo Pelayo Cuervo. Mientras los rebeldes de la Sierra recibían un refuerzo de unos 50 hombres, 28 fusiles y 2 ametralladoras.

El ejército rebelde, en abril, está ya compuesto por 80 hombres aproximadamente, divididos en tres pelotones, un estado mayor y dos escuadras. Para el 20 de mayo son ya 127 hombres.

A principios de julio de 1957 se firma el Manifiesto de la Sierra Maestra, que tenía como objetivo crear un frente común de todos los partidos de la oposición, un frente cívico-revolucionario, se quería alejar al ejército de la política, convocar elecciones al año siguiente de la caída de Batista y no aceptar imposiciones de otros países, encabezando este manifiesto se encontraban Fidel y Pazos, ex-presidente de la Banca Nacional de Cuba. En ese mes además, y para celebrar el aniversario del Movimiento 26 de Julio, los rebeldes atacaron varios pueblos cercanos al pie de la Sierra. Pero ese mes no fueron todo noticias esperanzadoras para Fidel, Frank País, hombre fuerte del movimiento e íntimo de Fidel, moría asesinado en plena calle. Esta muerte provocó una huelga general importante que fue respondida por Batista con una censura de prensa para que no se difundiera la noticia de todo el seguimiento que había tenido la muerte de País.

El 10 de noviembre de 1957 se produce el Pacto de Miami por toda la oposición cubana a la dictadura de Batista, pero lo que podía haber sido un punto de partida para el derrocamiento de Batista se convirtió en un punto de discordia entre el Movimiento 26 de Julio y el resto de fuerzas opositoras al régimen. Representantes de siete grupos políticos firmaron un documento de unidad frente al régimen de Batista, entre ellos el Movimiento 26 de Julio, pero cuando el documento llegó a manos de Fidel desautorizó a sus representantes y anuló y rechazó el pacto tajantemente por pensar que era un documento imperialista norteamericano.

Intensificación del movimiento rebelde

Paralelamente al Movimiento 26 de Julio, que tenía principalmente su actuación en las montañas, se encontraban otras organizaciones rebeldes, entre las que destacaba la denominada Resistencia Cívica, que coordinaba el apoyo urbano de la burguesía, formada por exponentes de la nueva clase dirigente, el jefe en La Habana era Manuel Ray y trabajaban en contacto con el Movimiento 26 de Julio.

El 11 de febrero de 1958 Fidel promulga una ley que autorizaba la formación de cortes marciales para juzgar los delitos cometidos contra los derechos de la ciudadanía, lo que daba a conocer la capacidad de mando e influencia que ejercía dentro del ejército rebelde y en las zonas controladas por él.

A finales de febrero Juan Miguel Fangio, piloto de automovilismo, fue secuestrado y puesto en libertad por un grupo de rebeldes encabezados por Faustino Pérez, hombre íntimo de Fidel. Y esa misma noche de febrero aparece en las ondas Radio Rebelde, en un dial muy próximo al más escuchado en esos momentos. Estos acontecimientos demostraban una y otra vez que Fidel empezaba a controlar muchos lugares de la isla y demostraba como el ejército rebelde podía actuar en cualquier parte de Cuba y daba señales de que la Revolución era inminente.

Ese mismo mes la Iglesia cubana pidió la dimisión de Batista y formación de un gobierno de unidad nacional.

El 6 de marzo del 58 los magistrados firman un documento donde aseguran que es imposible ejercer la justicia totalmente independientes a la dictadura.

El 11 de marzo se produjo el arresto de Esteban Ventura, jefe de la sección para las actividades subversivas o jefe de policía del régimen, por orden del juez Alabau Trelles, y Batista se enfadó mucho y tomó medidas aún más drásticas, estableció la censura, declaró el estado de sitio y suspendió unos proyectos electorales que había puesto en marcha. Al día siguiente y como respuesta, Fidel firma un documento que da a conocer al pueblo cubano anunciando una guerra total contra el régimen de Batista y pide al pueblo que apoye la próxima "huelga general revolucionaria" organizada por el Frente Obrero Nacional, Resistencia Cívica, Fuerzas Armadas Rebeldes, organizaciones estudiantiles y el Movimiento 26 de Julio. A la vez se hizo saber por el ejército rebelde que dos columnas de hombres encabezadas por Raúl Castro y Juan Almeida iban de Sierra Maestra a la región extremo oriental de la provincia.

Tras estos acontecimientos claros de pre-guerra civil, el embajador de Estados Unidos, Smith, hizo llegar a Washington la noticia de que empezaba a tener miedo por las personas y bienes de Estados Unidos.

El 15 de marzo se da a conocer un manifiesto firmado por las instituciones civiles no controladas directamente por los organismos del Estado, exigiendo la dimisión del tirano y proponiendo un gobierno que respetase la propiedad privada. Este documento se le propuso al embajador norteamericano para que lo firmara pero se negó a examinarlo siquiera, demostrando cómo Estados Unidos no estaba dispuesto a tolerar ninguna revolución.

El 28 de marzo Fidel lanza otro manifiesto para recordar al pueblo que afrontase unido la prueba de la huelga general, que se había establecido para el 9 de abril pero se guardaba en secreto, Fidel sabía que se podía caer en la equivocación de desperdiciar una huelga general por diversos sectarismos de partido y correr el riesgo de retroceder en el intento revolucionario.

Y llegó el 9 de abril, eran las 11 de la mañana cuando las radios callaron y sonó el himno nacional, tras él:

"¡Cubanos! ¡Hoy es el día de la libertad!
¡Es el 26 de Julio que llama a la huelga general revolucionaria!
¡Desde este momento comienza en toda Cuba la lucha final, que sólo terminará con el derrocamiento de la dictadura!"

Pero la huelga no terminó de triunfar en todo el país, muchos municipios de la isla fueron controlados por los insurrectos, el levantamiento triunfó en Santiago, Camagüey, Cienfuegos y Pinar del Río, principalmente, pero en La Habana después de largas luchas el control pertenecía al régimen dictatorial, y como muestra del control de la situación, el jefe de policía invitó a cenar a los corresponsales de los diarios norteamericanos.

El 3 de mayo en la Sierra se celebró una reunión de autocrítica de la dirección general del movimiento, "reunión decisiva" según Guevara, que había sido invitado a la reunión aunque no era de la dirección del movimiento. De esa reunión salió un Fidel mucho más fuerte y nombrado secretario general del movimiento y comandante en jefe de todas las fuerzas de la rebelión, incluidas las milicias, se dieron cuenta que los principales jefes del movimiento, David Salvador, Faustino Pérez, Fidel y Latour, habían intentado una guerra particular allí donde estuvieron en el momento de la huelga general, se intento unificar más aún el movimiento rebelde. Desde ese momento la guerra sería conducida militar y políticamente por Fidel.

Pocos días después del fracaso de la huelga general, Fidel habló ante los micrófonos de Radio Rebelde: "La sangre derramada no debilita la revolución, la hace más fuerte, más necesaria e invencible". El "Che" Guevara en escritos suyos posteriores al levantamiento revolucionario del 1 de enero de 1959, sitúa en este momento, los días del mes de mayo de 1958, el inicio de una unidad ideológica en el movimiento revolucionario cubano.

Un mes antes de la reunión de la Sierra, y después del fracaso de la huelga general, se produjo otro encuentro entre Raúl Castro y Pepe Ramírez, este último era un dirigente campesino, seguramente el más popular de la zona de la provincia oriental; tras esta reunión se consolida la colaboración entre el PSP (Partido Socialista Popular) y el movimiento guerrillero.

El 5 de mayo, y como medida de represión y precaución, el ejército de Batista envió 12.000 hombres en torno a Sierra Maestra, se desplazaron 14 batallones y 7 compañías independientes, todos al mando del general Eulogio Cantillo Porras. Pero el ejército tuvo que dejar la Sierra 35 días después debido a la ofensiva de la guerrilla que se mantuvo fuerte en un terreno que dominaba a la perfección.

Fidel vio entonces la capacidad real de la guerrilla, entendió que la guerrilla debía ir poco a poco en su marcha hacia la capital e intentando que los campesinos se pusieran al lado de los rebeldes. Mandó una columna del ejército rebelde hacia Pinar del Río y otra columna hacia Las Villas, esta última encabezada por Guevara.

La marcha definitiva, la salida de la montaña

El 5 de junio de 1958 Fidel envía una carta a su secretaria en la guerrilla diciéndole que cuando acabe la guerra que estaba a punto de empezar iniciaría otra guerra, iniciaría una guerra contra Estados Unidos y que esa guerra era su destino principal.

En octubre Fidel promulga una ley de Reforma Agraria desde la Sierra, es una situación algo extraña, Fidel sabe que tiene el mando del ejército rebelde pero el territorio en el que sus decisiones son puestas en práctica no es muy extenso, comprobamos en estas decisiones como si estuviera poniendo a prueba su poder real.

El comandante jefe del ejército rebelde, Fidel Castro, deja su cuartel general para comenzar la marcha sobre Santiago de Cuba, contaba con, aproximadamente, 300 hombres, fue el 7 de noviembre. A los 10 días ya había ocupado Bueycito. Mientras tanto la columna de su hermano Raúl avanzaba hacia Santiago desde la extrema punta oriental de la provincia. Tenemos ya 4 columnas en marcha hacia la "conquista" de la isla.

El 20 de diciembre, la columna encabezada por Cienfuegos sitió Yaguajay y unos días más tarde, Guevara entró en Sancti Spíritu.

El 28 de diciembre Fidel recibió la visita del general E. Cantillo Porras y acordaron que las tropas estatales de Santiago depondrían las armas el 31 de diciembre sin combatir, pero dos días después Cantillo y Carlos Manuel Piedra, decano de la Suprema Corte, comunicaron a Fidel que el golpe debía posponerse al menos una semana ya que habían sido elegidos por Batista para evitar cualquier tipo de revolución, pero Fidel no estaba dispuesto a retrasar ni un minuto su plan.

El 1 de enero de 1959 Batista firmó su dimisión en Columbia, la ciudadela militar de La Habana, y se marchó a Santo Domingo, huyendo con él el Jefe del Estado Mayor, Jefe de la Marina y el Jefe de la Policía. Con su dimisión también depusieron su cargo el Presidente del Senado y el Vicepresidente de la República, entonces Cantillo asumió el mando de las fuerzas armadas cubanas y Piedra tomó la Presidencia de la República, vemos como en dos días pasaron de colaborar con Fidel a situarse como objetivos de él.

Ese día de enero a las ocho de la mañana la noticia ya era conocida por todo el país y Fidel ordenó inmediatamente atacar a Santiago, denunció la traición a la revolución y redactó un documento para que fuera radiado por Radio Rebelde.

El 2 de enero de realizó una huelga general anunciada por Radio Rebelde en nombre de Fidel. Éste y su hermano Raúl entraron en Santiago, Barquín, Borbonnet y Antonio Hart tomaron La Habana y arrestaron a Cantillo, Cienfuegos tomó Columbia y se marchó a Santiago para recibir órdenes directas de Fidel.

Los partidarios del Directorio estudiantil tomaron el palacio presidencial y Fidel mandó a Guevara para convencerles que era el momento de estar unidos, al mando se encontraba un tal Chomon que acató las órdenes de Fidel.

La situación empezó a estar controlada por Fidel, Cienfuegos volvió de la provincia de Oriente con órdenes de Fidel para que nadie se entrometiese en las cuestiones militares, Raúl se quedó en Santiago y Fidel se fue a La Habana en pequeñas etapas a través de la isla comprobando como todas las provincias estaban dispuestas a acatar sus órdenes.

Una vez derrocado el dictador Batista, Fidel liquidó el ejército. La lucha armada contra el ejército batistiano fue en cierto modo facilitada por la neutralidad de gran parte de la burguesía y por la ingenuidad del dictador que no aprovechó la popularidad entre los soldados. Pero el nuevo ejército no podía parecerse al viejo, debía basarse en ideales nuevos y estar preparado a nuevas tareas, ser un ejército del pueblo.

El 5 de enero Urrutia toma posesión como Presidente de la República y presentó a los nuevos ministros, tres días después llegó a La Habana Fidel y habló al pueblo al lado de Cienfuegos, nombrado nuevo comandante de las fuerzas armadas cubanas (la fotografía muestra una manifestación callejera vitoreando a Urrutia y a Fidel Castro).

El 9 de enero Fidel ante la televisión atacó al latifundio y anunciaba los criterios fundamentales de la reforma agraria, dos días después el Partido Socialista Popular respaldó la Revolución, siendo la primera vez en la historia que un partido u organización comunista apoya una insurrección victoriosa que no sea comunista.

 CAPÍTULO 4

LA SITUACIÓN POST-REVOLUCIONARIA

Medidas gubernamentales revolucionarias

El poder revolucionario heredó una situación económica profundamente resquebrajada por los desequilibrios de las actividades especulativas debido a un régimen neocolonial. El panorama heredado de la dictadura de Batista presentaba un país con las reservas monetarias casi agotadas, con una dependencia del imperialismo estadounidense, una estructura económica agrícola, además de una alta desocupación en el campo incluso, agricultura latifundista y extensiva, Estados Unidos disponía de un control absoluto sobre la industria exportadora del azúcar y sobre 1 millón 200 mil hectáreas de tierra, además los grupos financieros de Estados Unidos disponían de la energía eléctrica y parte de la industria láctea, del aprovisionamiento del combustible y del crédito bancario.

Desde Estados Unidos se empezó a orquestar una violentísima campaña de prensa contra los juicios de los tribunales de Cuba.

Antes de marzo Fidel ya había aceptado la sugerencia de Urrutia para sustituir a Miró Cardona como Primer Ministro.

El 3 de marzo empiezan las nacionalizaciones y confiscaciones, Cuban Telephone Co. y las "Cooperativas" de autobuses de La Habana fueron las primeras compañías en notar las medidas gubernamentales, las tarifas del teléfono se rebajaron y los alquileres se redujeron a la mitad.

En mayo Fidel firma la ley de reforma agraria en La Plata (Sierra Maestra), pero Urrutia tiene que dimitir por discrepancias entre los revolucionarios, accediendo a la presidencia Osvaldo Pórticos Torrado, que era uno de los que había encabezado el Movimiento 26 de Julio.

En octubre se producen unos actos contra-revolucionarios y Fidel anuncia la creación de las milicias nacionales revolucionarias de obreros y campesinos pidiendo, éstos, la instauración de unos tribunales revolucionarios, que serían establecidos por el Consejo de Ministros finalmente.

Durante 1960 los acontecimientos se precipitan uno tras otro, los latifundios de la United Fruit pasaron a manos del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, la C.I.A. estadounidense, probablemente, hace explotar un barco francés en el puerto de La Habana en forma de sabotaje para intentar provocar una reacción internacional ante la revolución cubana de Fidel, Cuba establece fuertes relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, ese mismo año también Estados Unidos reduce la cuota de azúcar que compraba a Cuba, que era la principal fuente de ingresos del exterior, el gobierno cubano nacionaliza Texaco y una semana más tarde Estados Unidos suprime toda la cuota de azúcar, lo que tendrá dos consecuencias importantes: nacionalización cubana de todas las posesiones norteamericanas y la compra por parte de la U.R.S.S. de todo el azúcar rechazado por Estados Unidos a Cuba.

Pero los problemas internacionales no habían hecho más que empezar para Fidel Castro, en agosto de 1960, Estados Unidos consigue expulsar a Cuba de la Organización de Estados Americanos.

El 2 de septiembre Fidel (vemos en la fotografía como Fidel se dirige al pueblo de Cuba en uno de sus primeros discursos públicos una vez derrocado Batista) leyó en La Habana la primera declaración de La Habana condenando cualquier forma de explotación. Cuba reanudaba por entonces su relación con la China Popular y denunció el tratado militar que había tenido el gobierno de Batista con Estados Unidos.

La Revolución mientras se dirigía a gran velocidad por el camino del socialismo, se encontraba falto de partido para guiar la marcha, inevitablemente las armas volvían a tener la palabra.

Consolidación de la Revolución

Las primeras bandas contra-revolucionarias se formaron por soldados inmediatamente después de la victoria anti-batistiana, soldados apoyados por las organizaciones político-militares del régimen batistiano, seguramente, y que permanecían clandestinamente. Éstos soldados evolucionaron para la defensa de los intereses de los grandes terratenientes. A partir del verano de 1960 la C.I.A. empezó a infiltrar elementos contra-revolucionarios en Cuba. Pero no todo fueron soldados anti-revolución, en las ciudades también aparecieron mafiosos, gángsters, sociedades secretas... a causa de la falta de un partido político, y todo esto no podía ser concebido por los revolucionarios y su igualdad.

En 1960 Fidel tuvo que dar la cara por la revolución ante las Naciones Unidas, en Nueva York realizó un discurso largo e intentó exponer lo que él consideraba la realidad cubana, atacó a Estados Unidos y defendía las posturas Soviéticas de Jruschov.

En enero de 1961 Bonsal, embajador norteamericano en Cuba, rompe las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Ese mismo mes se publica la ley de pena de muerte para los delitos contra-revolucionarios. Se estaba fraguando un ataque contra-revolucionario y Fidel lo presentía, se formaron los Comités de Defensa de la Revolución, que consistía en una vigilancia revolucionaria y domiciliaria para "limpiar" la zona del Escambray que era donde se creía que estaban los grupos de resistencia anti-castristas esperando el apoyo norteamericano.

El 17 de abril de 1961 fracasó el intento de invasión de la bahía de Cochinos en Playa Girón por elementos anti-castristas bajo la organización de la C.I.A. lo que consolidó a la revolución. Los días posteriores Fidel denunció a Estados Unidos como inductor del asalto, y el 24 de abril J.F.Kennedy admitió la responsabilidad norteamericana en el asalto a la bahía de Cochinos. Un día después, el 25 de abril de 1961, desde Washington se establece un bloqueo total de las mercancías que se dirigían a Cuba.

Fidel Castro formuló la segunda declaración de La Habana, en la que denunciaba el imperialismo norteamericano y apoyaba las luchas de liberación nacional. El proceso de radicalización socialista del nuevo régimen se intensificó durante 1961 y 1962 mediante la colectivización casi total de la propiedad privada (excepto el artesanado y el pequeño comercio) y la declaración de Fidel, el 1 de mayo de 1962, proclamando a Cuba como una república democrática y socialista. Paralelamente, se intensificaron las relaciones con la U.R.S.S.. En octubre de 1962 el gobierno de los Estados Unidos denunció la instalación de mísiles soviéticos en Cuba. El diálogo directo entre Washington y Moscú resolvió el grave conflicto internacional: Jruschov ordenó la retirada de los mísiles y, a cambio, Kennedy se comprometió a no invadir la isla.

En el interior, las tres principales organizaciones que apoyaban al régimen, Movimiento 26 de Julio, PSP y el Directorio (ahora Directorio 13 de Marzo), se fusionaron el 3 de julio de 1962 en las Organizaciones revolucionarias integradas, que más tarde se transformaron en el Partido Unido de la revolución socialista y posteriormente, en 1965, en el Partido Comunista de Cuba (P.C.C.), que se declaró marxista-leninista. Durante estos años, Cuba se convirtió en "el faro de la revolución latinoamericana". El castrismo apoyó a diversos movimientos de liberación anti-imperialista en la línea de la lucha armada, lo que provocó roces y enfrentamientos con otros partidos comunistas latinoamericanos.

En enero de 1966 se celebró la conferencia tricontinental de La Habana, de la que derivó la creación de la Organización latinoamericana de solidaridad; sin embargo, el fracaso de la teoría del "foco revolucionario", con la muerte del "Che" en Bolivia en 1967, y especialmente, las dificultades creadas por el bloqueo económico norteamericano forzaron a un estrechamiento de los lazos con la U.R.S.S., especialmente a partir de 1969. Simultáneamente, Cuba se esforzó por mantener buenas relaciones con los países de Europa occidental.

CAPÍTULO 5

LA CUBA DE FIDEL

La institucionalización del régimen revolucionario

En la década de los setenta se procedió a la institucionalización política del régimen. En 1974 se desarrollaron las primeras experiencias de "poder popular" en la provincia de Matanzas, mediante la elección de asambleas municipales y provinciales dotadas de amplias responsabilidades en la gestión de los servicios sociales. El 15 de febrero de 1976 fue aprobada, en referéndum, la nueva constitución, que consagró el carácter socialista del estado. Ese mismo año se procedió a la elección de los diversos órganos previstos en la constitución (asambleas municipales y provinciales y asamblea nacional). También se puso en marcha una diversificación de la economía, siguiendo el modelo de las economías de planificación centralizada, en los que se ponía un énfasis especial en el proceso industrializador. Se intensificaron las relaciones comerciales con los países socialistas (Cuba se había adherido al Comecon en 1972) y con determinados países occidentales (España, Francia, Japón, Venezuela...), al tiempo que mejoraban relativamente las relaciones con Estados Unidos, en especial durante la presidencia de J.Carter. Cuba empezó a desempeñar un papel importante en el seno de los países no alineados (conferencia de La Habana de 1979), aunque una excesiva dependencia de la U.R.S.S. era vista con recelo por algunos países del Tercer mundo. Asimismo, se inició la penetración militar y política de Cuba en diversos países de África y del mundo árabe (contingentes militares cubanos en apoyo de los regímenes progresistas de Angola y Etiopía; asesores militares en Mozambique, Guinea-Bissau, etc.), política que ha proseguido durante los años ochenta, en coordinación con los intereses estratégicos de la U.R.S.S.. En el interior, se procedió a una reorganización de los altos órganos del estado, enero de 1980, con la designación de Fidel Castro como presidente del Consejo de Estado (Jefe del Estado) y del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, y de Raúl Castro y Carlos Rafael Rodríguez como vicepresidentes de ambos organismos.

La Cuba actual

El acceso de R.Reagan a la presidencia de los Estados Unidos y el conflicto de Centroamérica agudizaron las tensiones con los Estados Unidos, que acusó a Cuba de prestar ayuda armada al régimen sandinista de Nicaragua y a la guerrilla salvadoreña. Diversos países del área del Caribe (Venezuela, Costa Rica, Panamá, Colombia, etc.) rompieron sus relaciones diplomáticas con Cuba, al tiempo que la ocupación militar de la isla de Granada por parte de los Estados Unidos, en octubre de 1983, ponía de manifiesto la presencia de asesores militares cubanos en el pequeño país caribeño y contribuía a la agudización de las tensiones.

En 1985 se procedió a una amplia remodelación del aparato ideológico y político del país, con el objeto de renovar los cuadros políticos, tanto a nivel de los órganos del estado como del Partido comunista, mediante el ascenso a puestos de responsabilidad de militantes que por su juventud no habían participado en la revolución ni en las experiencias de los primeros años del nuevo régimen. Estas orientaciones fueron reafirmadas en el III congreso del Partido Comunista Cubano, en febrero de 1986, que asimismo aprobó el plan quinquenal de desarrollo económico, entre 1986 y 1990 (la imagen nos muestra al Fidel de la década de los ochenta).

Pero la perestroika anunció tiempos difíciles para Cuba desde mediados de los ochenta. La disminución creciente desde 1986 de las importaciones de petróleo soviético a bajo precio arruinó la economía urbana y el final de las intervenciones militares en el exterior impuesto por la U.R.S.S. limitó la entrada de divisas. El resultado fue que, desde la segunda mitad de la década de 1980, Cuba vive una grave crisis financiera y económica: la persistencia del bloqueo económico estadounidense y las dificultades comerciales, disminución de las exportaciones, agravaron el déficit comercial y la deuda externa mantenían la economía de Cuba más dependiente que nunca de las compras "con pérdidas" de los países socialistas, se instaló una recesión que obligó a Fidel Castro a imponer un plan de austeridad draconiano a finales de agosto de 1990. La desaparición de las democracias populares de la Europa del este y de la misma Unión Soviética contribuyeron también a la degradación de la situación política de Cuba. Por un lado, un informe elaborado por la O.N.U., en 1989, denunciaba que los atentados a los derechos del hombre desprestigiaban el régimen. Por otro lado, éste desconfiaba de los comunistas prosoviéticos, partidarios de la perestroika, que podían estar tentados por un golpe de Estado camuflado de "revolución", como el que se produciría en Rumania. Son significativas la detención y ejecución del general Arnaldo Ochoa, la destitución y posterior condena a veinte años de prisión de José Abrahantes, antiguo ministro del Interior, y la purga del ejército y del Estado, todo ello en 1989. También lo es en 1990 la ola de refugiados que llegaban a las embajadas de países extranjeros en La Habana para pedir asilo y poder abandonar la isla. También los intentos muy numerosos de abandonar la isla en todo tipo de naves y balsas con el objetivo de alcanzar las costas de Florida. Mientras tanto, Fidel Castro, que consideró la perestroika como "una respuesta soviética a un problema soviético", no dejaba a la población más que la opción de seguir con "el marxismo-leninismo o la muerte", rechazando un referéndum pedido por los exiliados apoyados por intelectuales de todos los países, en diciembre de 1989, y con el racionamiento ininterrumpido desde hacía 25 años que era cada vez más insoportable.

El régimen puede contar aún con el primer ejército de América Latina, una policía política temible y los famosos Comités de Defensa de la Revolución, pero todos los observadores predicen su caída más o menos inmediata. La oposición va reorganizando sus efectivos y las presiones de los Estados Unidos se hacen más intensas. Sin embargo, el final del régimen se presenta costoso, a menos que el ejército o el mismo régimen se comprometan con la oposición democrática para establecer una transición democrática que no sea traumática.

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA

En primer lugar destacar los escritos que me han servido para extraer datos concretos de Cuba y utilicé para contrastar con los datos que aparecían en los libros que hablaban de la Revolución y su situación actual: Almanaque Mundial 1993, Diccionario Geográfico, Editorial América, S.A., Madrid 1992 y Anuario El Mundo 2000, de El Mundo del Siglo XXI, Madrid 2000.

He utilizado diversos atlas, tanto cronológicos como históricos, que me han servido para situarme y acercarme a la isla de Cuba y su orografía, también me han servido para tener siempre claro las fechas más importantes de su historia: Atlas cronológico de historia, SPES, Barcelona 1980; Atlas Histórico Mundial (tomo II), Hermann Kinder y Werner Hilgemann, Ediciones Istmo, Madrid 1973 (2ª edición) y Atlas Histórico del Siglo XX, Parramón Ediciones, Barcelona 1992.

Las fotografías que se exponen en el estudio se pueden conseguir en los siguientes documentos: La Revolución cubana, H. Thomas, P. Vayssière y R.Orozco, Cuadernos de Historia 16, Madrid 1985; Che, una vida en imágenes, Christophe Loviny, Ediciones Grijalbo, Barcelona 1997 y Gran Enciclopedia Larousse (tomo 6), Editorial Planeta, Barcelona 1991.

Los libros que he utilizado para consultar hechos concretos y momentos determinados y que por tanto han sido de consulta son: La primera revolución socialista en América, Fidel Castro, Siglo XXI editores, Madrid 1976; Diario de la Revolución cubana, Carlos Franqui, Ediciones R. Torres, Barcelona 1976; Las clases olvidadas en la Revolución cubana, Marcos Winocur, Editorial Crítica, Barcelona 1979 e Historia de Cuba (La lucha de un pueblo por cumplir su destino histórico y su vocación de libertad), Calixto C. Masó, Ediciones Universal, Miami 1976.

Finalmente, quiero destacar los libros que he utilizado como auténticos manuales y que sin ellos me hubiera sido imposible realizar el estudio, además de que su lectura ha sido lenta, me era imprescindible recoger notas de todos ellos ya que los datos eran cuantiosos y llenos de anécdotas interesantísimas: La Idea de América: origen y evolución, José Luis Abellán, Ediciones Istmo, Madrid 1972; Breve historia de la Revolución cubana, Saverio Tuttino, Serie Popular Era, 1966 en italiano y 1979 en castellano; Análisis histórico de la Revolución cubana (Informe central del primer congreso del PCC), Fidel Castro, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana 1982; La Revolución cubana, H. Thomas, P. Vayssière y R.Orozco, Cuadernos de Historia 16, Madrid 1985 y El mundo actual (de la Segunda Guerra Mundial a nuestros días), R. Aracil, J. Oliver y A. Segura, Ediciones Universidad de Barcelona, Barcelona 1998.
 


 

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