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Los
Incas, sus orígenes, su evolución y la
conquista española
Introducción:
Los
pueblos que habitaban América antes de la conquista europea tenían
diversas formas de organización económica, social y política.
Algunos habían desarrollado sociedades urbanas y otros sólo
practicaron una agricultura simple o eran cazadores y recolectores. Los
aztecas y mayas, en la región mesoamericana, y los incas, en la andina,
desarrollaron sociedades urbanas. En estas
sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación
de técnicas agrícolas habían favorecido el crecimiento constante de la
producción agrícola y de la población. Se habían
desarrollado las ciudades y la organización social estaba fuertemente
jerarquizado.
Entre los aztecas y los incas, como entre los mayas, los guerreros y los
sacerdotes conformaban el grupo privilegiado y ejercían el gobierno.
La mayoría de la población, compuesta por campesinos y
trabajadores urbanos, debía entregar fuertes tributos en productos y
trabajo. Estas sociedades estaban organizadas y
gobernadas por fuertes Estados teocráticos, llamados así porque toda la
autoridad residía en los sacerdotes y porque el jefe del Estado era
considerado como un dios. Por esto, las primeras
ciudades se organizaron alrededor del centro ceremonial o templo.
Los templos eran edificios que tenían funciones religiosas y
también económicas, dado que almacenaban y distribuían los productos
tributados por los campesinos.
A la
llegada de los españoles, las únicas sociedades urbanas que existían en
América eran la azteca y la inca; la cultura maya había desaparecido en
el siglo XI d.C.
La
mayoría de los pobladores de América vivían de una agricultura simple,
de la caza y de la pesca de animales y de la recolección de frutos.
Muchos de estos pueblos eran nómadas y prácticamente no existía
la división del trabajo. Estaban distribuidos a lo
largo de todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del
Fuego.
La organización
jerárquica de la sociedad. Las sociedades azteca e
inca fueron sociedades urbanas que tuvieron una organización económica,
políticas social del mismo tipo que las sociedades .urbanas que
existieron en el Cercano Oriente desde el 3000 a. C. Los americanos
también desarrollaron sistemas de escritura y de numeración; la religión
fue la manifestación espiritual más importante y regía la mayor parte de
los actos de la vida cotidiana de la población; y el arte alcanzó una
elaborada complejidad.
Los
Incas:
Machu Pichu y el Cuzco:
El
Cuzco ocupa un valle situado a 3.400 metros sobre el nivel del mar.
Se atribuye al Inca Pachacutti (1438-1471) la reconstrucción del
Cuzco como una ciudad monumental En ella se instalaron grandes almacenes
de granos, barrios, un complejo sistema de riego y depósitos de todo
tipo. Los templos y los pucarás
(construcciones militares) ocuparon un lugar preponderante en la ciudad.
La construcción de Machu Pichu fue un claro ejemplo de ello. Fue
construida en el Cuzco a alturas casi inaccesibles, con fines religiosos
y militares.
Segú
n la leyenda fueron cuatro
hermanos los fundadores de la familia Inca. A Manco Capac considerado
como héroe y un dios, fue el fundador del Cuzco, la ciudad capital del
imperio Inca. A partir de Manco Capac se le sucedieron 13 incas en el
gobierno, el último fue Atahualpa quien reinaba cuando llegaron los
españoles.
Los
incas constituyeron un poderoso imperio que logró la expansión
territorial en la época en que Colón iniciaba su viaje hacia lo
desconocido. Abarcó desde las sierras de la actual
Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del
océano Pacífico hasta el este de los bosques del río Amazonas. Los incas
eran un pueblo originario de las sierras y desde allí dominaron,
mediante la guerra de conquista, a los pueblos de las otras zonas.
Establecieron la capital de su imperio en la ciudad de Cuzco, a la que
consideraban el centro del universo. El imperio, que ellos llamaban
Tahuantinsuyo -que quiere decir las cuatro partes del mundo-, estaba
dividido en cuatro regiones, las que, a su vez, se subdividían en
provincias. Al frente del imperio estaba el Inca, y las zonas
conquistadas estaban dirigidas por los curacas o gobernadores de
provincia.
Organización económica y grupos sociales
La agricultura fue la
base de la economía del imperio incaico. La
producción era muy variada y los cultivos más importantes eran el maíz y
la papa. Los incas aplicaron diferentes técnicas
agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos.
En la zona árida de la costa usaron el guano -excremento de aves
marinas- como fertilizante de las tierras y construyeron canales de
riego. En el interior, sobre las laderas de las
sierras, cultivaban en terrazas. Además, el dominio
de pueblos que habitaban diferentes zonas les permitió obtener, mediante
el pago de tributos, productos que no había en su propio hábitat. En la
sociedad incaica se podían diferenciar varios grupos sociales.
La
nobleza real incaica estaba formada por los sacerdotes, los guerreros y
los funcionarios. Controlaban el Estado y vivían de los tributos que
entregaban los campesinos. A este grupo social
pertenecía el Inca. Los curacas, o nobles de provincia, eran los nobles
que gobernaban a los campesinos organizados en comunidades (ayllus).
Su instrucción se realizaba en el Cuzco. Eran
los responsables de recibir los tributos de los ayllus, que luego
entregaban al Estado incaico.
El
ayilu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que
tenían antepasados en común y habitaban un mismo territorio.
El Estado entregaba tierras a cada comunidad para su
subsistencia. Anualmente, un funcionario local
asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes.
Pero los campesinos no eran propietarios de las tierras y estas
parcelas eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la
comunidad. El ayllu debía entregar fuertes tributos
en productos y en trabajo al Estado y a los curacas.
En las
laderas de la sierras, el cultivo en terrazas permitió un mejor
aprovechamiento de la tierra fértil y facilitó el riego. Como técnica de
labranza el palo cavador y una maza de cabeza de piedra, no conocían la
rueda.
La
cría de llamas y de alpacas fue una actividad importante en la economía
incaica. De ella obtenían lanas, carne y se usaban como animales de
trabajo. La llama aunque no soporta más de 45 Kg. de peso soporta las
grandes alturas.
Entre
los incas las tierras se dividían en tres zonas: las tierras de las
comunidades, cuya producción alimentaba a las familias campesinas, la
del Inca que mantenían al Inca , a los sacerdotes y el ejército, y las
del Sol, con las que se mantenía el culto a los dioses. Los campesinos
debían obligatoriamente trabajar en todas.
El Estado Incaico
El
Estado incaico fue teocrático porque el emperador, el Inca, era
reconocido como el hijo del Sol, el dios más importante.
Un consejo de nobles y sacerdotes, llamados orejones y
pertenecientes a la familia real, asesoraba al Inca en las tareas de
gobierno.
La
gran expansión del imperio fue posible por la cuidada organización de la
fuerza militar. Para facilitar el desplazamiento de
sus ejércitos, los incas construyeron una vasta red de caminos.
La existencia de tambos o postas a lo largo de esos caminos
servía para el descanso de las tropas en campaña y para el recambio de
animales y armas.
Todos
los pueblos que pertenecían al imperio tenían la obligación de entregar
al Estado una determinada cantidad de alguna materia prima o de
productos manufacturados, según la producción característica de cada
zona.
Además, la población estaba obligada a realizar trabajos individuales en
beneficio del Estado, los curacas o los sacerdotes.
Por esto, personas y productos recorrían también permanentemente el
Camino del Inca.
Redistribución y reciprocidad
La sociedad incaica
funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución.
La
reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región
andina.
Consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad.
Por ejemplo, los habitantes de un ayllu se ayudaban entre sí a
sembrar y a cosechar en las parcelas de subsistencia; y, en ocasión de
un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los
recién casados. Los incas incorporaron el principio
de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del funcionamiento
económico y social de su imperio.
La
redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de
los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad.
Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes
tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas,
caminos y ciudades. Allí eran contabilizados por
funcionarios especializados que comunicaban a los administradores del
Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus,
contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos.
De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en
qué regiones del imperio sobraban o faltaban determinados productos.
Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus
necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido
afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico
redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos
manufacturados almacenados. También utilizaba los
bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones
militares, y para premiar los servicios realizados por algunos
funcionarios generalmente nobles.
Los
tributos de las comunidades campesinas dados al Estado eran de tres
tipos:
1.
Trabajos colectivos en las tierras del Inca
2.
Trabajos individuales periódicos y rotativos a los que
llamaban mita, con este sistema se construían puentes y caminos.
3.
Las comunidades debían entregar a los curacas alimentos,
materia primas y productos manufacturados.
PRESAGIOS Y PROFECÍAS DE LA DERROTA INDÍGENA
Los incas creían en muchos dioses. El dios
Viracocha era considerado el dios de la vida, del Sol y de la Luna.
Todos los demás dioses estaban subordinados a él. Al Sol se le atribuía
los beneficios que hacía prosperar la agricultura.
La
llegada de los europeos a América fue anticipada por presagios y
profecías de origen azteca e inca. De los aztecas
han llegado hasta nosotros fragmentos escritos. En
el caso de los incas, que no tenían escritura, las noticias provienen de
la tradición oral indígena y de los testimonios que dejaron los
cronistas de la época.
Los
presagios aztecas anunciaban que el retorno del dios Quetzalcoátl se
produciría al final del reinado de Moctezuma y lo haría bajo la forma de
un hombre blanco. Antes de su llegada -afirmaban-
ocurrirían una serie de fenómenos naturales y catástrofes.
Los testimonios así lo enunciaban:
"De
aquí a muy pocos años nuestras ciudades serán destruidas y asoladas,
nosotros y nuestros hijos muertos..."
Y
prevenían al emperador:
"perderéis todas las guerras que comiences y otros hombres con las armas
se harán dueños de estas tierras..."
Las
profecías comenzaron a cumplirse a los tres años de la ascensión de
Moctezuma al trono. En 1510 se sucedieron un eclipse
de Sol y la aparición de un cometa. Al poco tiempo
Hernán Cortés desembarcó en las costas de México... y no pasó mucho
tiempo hasta que los indígenas tomaron conciencia de que no era
precisamente el dios que aguardaban.
En el
imperio de los incas la llegada de los españoles también fue precedida
por presagios y profecías. Se anunciaban fenómenos
naturales: rayos, cometas y cambios en el color del Sol y la Luna.
El cronista Garcilaso de la Vega cuenta al respecto:
"Hubo
grandes terremotos y temblores de tierra (a poco de arribar los
españoles) que, aunque en el Perú son frecuentes, notaron que los
temblores eran mayores que los ordinarios, y que caían muchos cerros
altos."
Los
incas esperaban también el retorno de un dios salvador, Viracocha.
Por ello cuando tuvieron noticias de la llegada de Pizarro,
muchos creyeron que era la esperada divinidad:
"Quién
puede ser sino Viracocha... era de barba negra y otros que lo
acompañaban de barbas negras y bermejas".
Pero
los españoles pronto disiparon la ilusión de los incas, según lo
afirmaba un cronista de origen indígena:
"Pensábamos que era gente grata y enviados de Viracocha, pero paréceme
que ha salido al revés, hermanos, que estos que entraron a nuestras
tierras no son hijos de dios sino del demonio."
LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS ESPAÑOLES
Los
primeros asentamientos españoles se ubicaron en las islas Antillas.
Desde la ciudad de Santo Domingo en la isla que Cristóbal Colón
llamó La Española -actual territorio de Santo Domingo y Haití-, se
organizaron la primera recolección de oro americano y la conquista de
las islas adyacentes y del continente.
Entre
1492 y 1520, los españoles no obtuvieron de los territorios conquistados
las riquezas esperadas -especias y grandes cantidades de oro sino sólo
perlas, algo de azúcar y una escasa cantidad de oro.
Pero el oro que los españoles encontraron en las Antillas era de
aluvión: pepitas arrastradas por los cursos de los ríos desde algún
yacimiento superficial y poco abundante. Los
aborígenes fueron obligados a recolectar el metal precioso.
Los indígenas antillanos no opusieron resistencia armada a los
conquistadores, pero en pocos años casi todos ellos desaparecieron.
Un gran número de estos indígenas murieron a causa de las
enfermedades transmitidas por los europeos. Además,
la dominación a que se los sometió, provocó en muchos de ellos el deseo
de no tener hijos, con lo que disminuyó drásticamente el índice de
natalidad.
A
partir de 1510, La Española perdió importancia y Santiago de Cuba se
transformó en el centro de las operaciones coloniales españolas.
Desde allí, en febrero de 1519, partió Hernán Cortés, al mando de
11 naves y 600 hombres, con destino a la tierra firme del continente, a
la búsqueda de las fabulosas riquezas en oro mencionadas por los
indígenas.
La Conquista del Perú
Desde
su asentamiento en Panamá los españoles comenzaron al explorar la costa
del Pacífico hacia el sur. El hallazgo de piezas de
oro los animó a emprender nuevas expediciones.
En
noviembre de 1532, Francisco Pizarro, con 200 hombres, llegó a
Cajamarca, donde acampaban 30.000 incas al mando del emperador
Atahualpa. Pizarro pensaba aprovechar a su favor la división interna
entre los incas, enfrentados en una guerra civil en la que dos hermanos
descendientes del Inca -Atahualpa y Huascar- se disputaban el trono.
A
pesar de la inferioridad numérica, Pizarro convenció al jefe inca para
parlamentar y lo tomó prisionero. Al ver a su
soberano cautivo, muchos soldados se dejaron matar sin defenderse.
La orden de Atahualpa de matar a Huascar, que dominaba el sur del
imperio, facilitó la alianza entre grupos incas y los españoles.
Finalmente, en noviembre de 1532, Pizarro entró al Cuzco, capital
del imperio, y reconoció como emperador a un miembro de la nobleza inca.
De este modo, Pizarro obtuvo el apoyo de un sector de la sociedad
conquistada.
En el
Perú, la capital española no se superpuso -como en México- a la
indígena. En 1535 Pizarro fundó Lima, la Ciudad de
los Reyes. La ciudad fue establecida cerca de la
costa para asegurar las comunicaciones con las otras tierras de
españoles, situadas sobre el Pacífico, y también por temor a instalarse
en una región tan aislada como la del Cuzco. Las
grandes cantidades de oro y de plata que los españoles obtuvieron en el
Perú hicieron de esta región la más importante de todas las conquistadas
por España en América.
Las
sublevaciones indígenas y las luchas entre los mismos conquistadores,
ávidos de enriquecerse rápidamente -y que le costaron la vida al propio
Pizarro-, obligaron la intervención de la corona, que en 1544 creó el
Virreinato del Perú.
EL IMPACTO DE LA CONQUISTA
La
invasión europea produjo un tremendo impacto entre los pueblos que
habitaban América. Para estas sociedades que habían
vivido aisladas del resto del mundo, los europeos representaban algo
totalmente desconocido. Toda su vida cambió a partir
de la conquista. Su organización económica, social y
política, sus creencias religiosas, su visión del mundo y las costumbres
de su vida cotidiana, se derrumbaron.
La
desestructuración de la economía
La
conquista española alteró el funcionamiento y la organización de las
economías indígenas.
En el Perú, por ejemplo, el triunfo español alteró el sistema basado en
la reciprocidad y la redistribución. Los
conquistadores ocuparon el lugar del Inca en la jerarquía social.
Las comunidades continuaron obligadas a entregar tributos y los
curacas fueron mantenidos como los funcionarios encargados de controlar
el cumplimiento de la obligación y el almacenamiento de los productos.
Pero los españoles quebraron el principio de la redistribución:
el excedente que los curacas entregaban a los conquistadores no volvía a
las comunidades. Además, con la introducción de la
moneda y el mercado, los españoles destruyeron el principio de la
reciprocidad: los indígenas dejaron de intercambiar productos entre
comunidades de acuerdo con lo que cada una producía y se vieron
obligados a comprar y vender.
La
destrucción de las religiones indígenas :
Cuando
los españoles llegaron a México, se encontraron con una civilización que
tenía una religión muy diferente de la cristiana. Lo
que más impactó a los conquistadores fue la poderosa religión estatal
que rendía culto a las principales divinidades indígenas a través de
sacrificios humanos que eran acompañados de diversos ritos.
De acuerdo con su mentalidad de hombres europeos de¡ siglo XVI,
la entendieron como una religión demoníaca -que rendía culto al demonio
y a las fuerzas del mal- y se propusieron su completa destrucción.
Los
conquistadores y los misioneros -sacerdotes y religiosos que llegaban a
América con la misión de evangelizar, es decir, de enseñar a los
indígenas los principios de la que consideraban la verdadera fe: la
religión cristiana- se propusieron extirpar la idolatría (porque los
europeos llamaron ídolos ii los dioses de los aborígenes).
La muerte de los emperadores azteca e inca contribuyó a que esas
sociedades perdieran confianza en sus dioses: con la muerte de Moctezuma
o de Atahualpa, no sólo desaparecían los jefes del Estado sino también
los hijos del Sol, su protector. Otra forma en que
los españoles se propusieron reemplazar las creencias tradicionales
indígenas, fue la edificación de iglesias en los lugares en los que
antes habían existido templos o centros de culto.
Durante los primeros tiempos y terminada la etapa de la resistencia
armada, los misioneros fueron optimistas porque los indígenas parecían
aceptar a la nueva religión y recibían en masa los sacramentos del
bautismo y del matrimonio. Sin embargo, al poco
tiempo comenzaron a advertir que la aceptación del cristianismo era sólo
superficial ya que, a escondidas de los españoles, continuaban
realizando los ritos de su culto tradicional.
Las causas de la derrota
Un
proceso tan complejo como la conquista de un continente no puede
explicarse por un solo factor. Si tenemos en cuenta
que un pequeño número de europeos lograron dominar en muy poco tiempo a
comunidades muy numerosas y que habían alcanzado un elevado nivel de
organización social, ¿Como explicar que los 200 hombres de la expedición
de Cortés conquistaran tina región habitada por más de 10 millones de
personas? Sin duda influyeron factores técnicos como
la superioridad de las armas de fuego, y el terror que producían las
explosiones de pólvora y los caballos. Otros
factores serían de tipo religioso, como las leyendas que hablaban de la
llegada de enviados de los dioses.
Pero
tal vez haya que prestarle particular atención a un elemento de tipo
político: la organización imperial y militarista de los aztecas e incas.
Si bien esto puede aparecer como un símbolo de fortaleza, también
lo es de debilidad.
Muchos
de los pueblos dominados por los aztecas y los incas colaboraron con los
europeos convencidos de que ése era el medio para liberarse de quienes
les exigían pesados tributos. Además, la
organización imperial muy centralizada de los incas, por ejemplo,
facilitó el triunfo de los españoles. Éstos atacaron directamente la
cabeza del imperio -el Inca y el Cuzco- y frente a la derrota de ésta,
el poderío inca sucumbió. Los españoles aprovecharon
la situación y mantuvieron parte de la estructura de dominio impuesta
por los incas, pero se ubicaron ellos a la cabeza de esa estructura.
El
derrumbe demográfico
Antes
de la llegada de los europeos, la población americana no estaba
distribuida de manera uniforme por el continente.
Las zonas más densamente pobladas eran las de las civilizaciones urbanas
de MesoAmérica y la región andina. En esas dos
zonas, la población aumentaba a medida que mejoraban las técnicas de
cultivo y crecí-,in el intercambio y los centros urbanos.
La conquista interrumpió bruscamente esta tendencia y diezmó la
población indígena.
El
derrumbe demográfico se produjo por un conjunto de factores que actuaron
de manera simultánea: las muertes provocadas por la violencia de los
conquistadores; la desorganización de la vida económica, que hizo
disminuir la producción de alimentos, provocando hombrunas; la
explotación del trabajo indígena en las minas; la desorganización de la
vida familiar tradicional; los efectos devastadores de las epidemias de
enfermedades infecciosas como la viruela, frente a las que los indígenas
no tenían desarrolladas defensas orgánicas. También
influyeron facto)res de tipo psicológico, como la pérdida del deseo de
vivir en un mundo que se derrumbaba, donde todo lo conocido iba
desapareciendo.
A lo
largo de los siglos XVII y XVIII, los indígenas que sobrevivieron la
conquista se transformaron -en su mayoría- en campesinos.
Algunas comunidades o individuos llegaron a competir con los
europeos por los beneficios producidos por la economía colonial
americana.
DIFERENTES VISIONES DE LA CONQUISTA:
La
visión de los conquistadores
La
conquista del Nuevo Mundo fue impulsada por instituciones como los
Estados monárquicos, la Iglesia Católica y las grandes compañías
comerciales. Pero la importancia de estas
instituciones no debe hacernos olvidar que los protagonistas de este
proceso histórico fueron los conquistadores, hombres reales, de carne y
hueso. ¿Quiénes fueron estas personas? ¿Qué motivos los impulsaron a
cruzar el océano, pese a los riesgos que la empresa suponía? ¿Cuál fue
la visión que estos hombres tuvieron al tomar Contacto con una realidad
geográfica y humana tan diferente de la propia?
Los
conquistadores eran hombres con poca o ninguna fortuna en tierras o en
dinero, aunque algunos de ellos eran de origen noble.
Llegaron a América esperando lograr en el Nuevo Mundo los
objetivos que en Europa les resultaban inaccesibles.
Estos objetivos eran la riqueza, el prestigio social y su contribución a
la misión cristiana de evangelizar a los indígenas americanos.
Sobre
todo en los primeros años de la conquista, los conquistadores imaginaban
que iban a alcanzar sus utopías sin conflicto.
Esperaban que las riquezas fueran la base de una posición de
reconocimiento social en tierras americanas; y que, al regresar a
España, la fortuna y el prestigio social recién adquiridos estuvieran
legitimados por su servicio prestado a la expansión del cristianismo.
Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los conquistadores no
realizó sus utopías.
Los
conquistadores se fueron diferenciando entre sí.
Rápidamente, entre ellos se establecieron diferencias de jerarquía y
autoridad: los que actuaban en México y en Perú obtenían mayores
recursos económicos que los que actuaban en las islas del Caribe.
Pero, en el continente, sólo un reducido grupo de hombres
relacionados directamente con los jefes de las expediciones
(sucesivamente, Colón, Velázquez, Cortés, Pizarro, Valdivia, por
ejemplo) obtuvieron el título de encomenderos. A los
encomenderos se les confiaban porciones de población indígena y se les
otorgaba el derecho de obtener de ella tributos, emplearla como mano de
obra en sus empresas particulares (minería, plantaciones, talleres
textiles, entre otras), y recibir el pago de sus jornales si trabajaban
fuera de la encomienda. Estos beneficios se
otorgaban teóricamente a cambio de la obligación de evangelizar a los
indígenas encomendados. Como resultado de esta diferenciación, muchos
conquistadores vieron cerrado su acceso a los niveles superiores de
riqueza y prestigio social. Fueron frecuentes las
intrigas políticas y los enfrentamientos armados entre grupos que se
oponían a los conquistadores más poderosos.
La
visión de los vencidos
La
conquista violenta significó para los indígenas un gran sufrimiento
espiritual. Su mundo y sus tradiciones se
desmoronaron. Algunos historiadores denominaron a este impacto en la
mentalidad de los pueblos americanos como el traumatismo de la
conquista.
Para
los vencidos, la derrota tuvo un carácter religioso y cósmico: se
sintieron abandonados por sus dioses. La caída de
Tenochtitlán por ejemplo, no fue solo una derrota militar significaba
también la caída del reino del Sol. Los dioses
habían muerto o eran débiles ante el avance de la nueva fe cristiana que
imponen los conquistadores.
Las
nuevas condiciones de existencia impuestas por los europeos provocaron
la desvalorarización de los americanos. El
alcoholismo se difundió como una epidemia. El
desgano vital, producido por la falta de incentivos pira vivir en un
mundo hostil, lleva muchos a un estado de autoabandonarse incluso a la
disminución de la natalidad.
Para
Nathan Wachtel -historiador francés contemporáneo-, "saqueos, masacres,
incendios, es la experiencia del fin de un mando.
Pero se trata de un fin sangriento, de un mundo asesinado".
¿Qué sabes de aculturalización?
Cuando dos culturas se ponen en contacto se establece
entre ellas una serie de relaciones que modifican a ambas.
En el proceso de la conquista europea en América se relacionaron
dos culturas que, hasta ese momento, se habían desarrollado por
separado, sin que una tuviera noción de la existencia de la otra.
Frecuentemente las culturas que entran en contacto no se enfrentan en
condiciones de igualdad. En ocasiones, por
circunstancias diversas, una cultura tiene la fuerza suficiente como
para imponerse sobre la otra. La conquista de
América fue una historia de vencedores y vencidos.
Unos lograron imponer su dominio sobre los otros. En
la relación entre sus culturas ocurrió algo similar.
La cultura europea derrotó a la indígena.
El
concepto de cultura se refiere a la forma en que los miembros de un
grupo de personas piensan, creen y viven, la manera en que resuelven sus
problemas, sus manifestaciones artísticas y su vida espiritual, las
normas y acuerdos que establecen. Por esto, cuando
se produce un choque entre culturas, se enfrentan todos los aspectos de
la vida social de los pueblos en lucha.
En las
ciencias sociales como la antropología y la historia,
por ejemplo
se
utiliza el término aculturación para explicar procesos como el de la
conquista de América, en el cual una cultura se modificó por el contacto
violento con otra, y en ese proceso de modificación perdió los rasgos
más importantes que le eran propios. En un proceso
de aculturación, el pueblo vencido pierde su identidad cultura¡
tradicional e incorpora a su visión del mundo muchos elementos de la
cultura de los vencedores. El resultado final de
este proceso es la imposición de los rasgos principales de la cultura
vencedora a la cultura vencida.
Rigoberta Menchú, indígena Premio Nobel
de la Paz
La
indígena Rigoberto Menchú recibió el 1 0 de diciembre de 1992, en
Suecia, el Premio Nóbel de la Paz por su ardua lucha por la defensa de
los derechos indígenas y humanos en general, de su país y de¡
continente.
"Este
Premio Nóbel lo interpreto primero como un homenaje a los pueblos
indígenas sacrificados y desaparecidos por la aspiración de una vida más
digna, justo, libre, de fraternidad y comprensión entre los humanos, A
los que ya no están vivos para albergar la esperanza de un cambio de lo
situación de pobreza y marginación de los indígenas, relegados y
desamparados en Guatemala y en todo el continente americano,
"Reconforta esto creciente atención, aunque llegue 500 años más tarde,
hacio el sufrimiento, la discriminación, lo opresión y explotación que
nuestros pueblos han sufrido, pero que gracias a su propia cosmovisión y
concepción de lo vida han logrc7do resistir y finalmente ver con
perspectivos promisorias, cómo, de aquellas raíces que se quisieron
erradicar germinan ahora con pujanza, esperanzas y representaciones paro
el futuro.
'Implica también una manifestación de/ progresivo interés y comprensión
internacional por los Derechos de los Pueblos Originarios, por el futuro
de los más de 60 millones de indígenas que habitan nuestra América y su
fragor de protesta por los 500 años de opresión que han soportado. Por
el genocidio incomparable que han sufrido en todo esta época, de/ que
otros países y las élites en América se han favorecido y aprovechado
"Libertad paro los indígenas dondequiera que estén en América y en el
mundo, porque mientras vivan, vivirá un brillo de esperanza y un pensar
original de la vida!
"Los manifestaciones de júbilo de los Organizaciones Indígenas de todo
el continente y los congratulaciones mundiales recibidos por el
otorgamiento del Premio Nobel de lo Paz, expresan claramente la
trascendencia de esto decisión. Es el reconocimiento
de una deudo de Europa para con los pueblos indígenas americanos; es un
llamado a la conciencia de la Humanidad para que se erradiquen los
condiciones de marginación o las que los condenó el coloniaje y la
explotación de los no indígenas, y es un clamor por la vida, la paz, la
justicia, lo igualdad y hermandad entre los seres humanos."
(Fragmento del discurso de Rigoberta Menchú en el acto de entrega del
Premio Nóbel de la Paz) |