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0708 - Historia - Aunque la unificación italiana se llevo a cabo en 1861, su historia ha influido, más que cualquier otro país la historia europea. En el siglo XIII a. de C., pueblos originarios de Europa central ocuparon el norte del actual territorio italiano. En el sur, entre el sexto y quinto milenio, se desarrolló una cultura que contaba con cerámicas impresas.

Hacia el año 3.000 a. de C. el bronce comenzó a ser trabajado en la isla de Sicilia y mil años después, pueblos provenientes del oriente, llamados kurganienses, produjeron una cultura llamada rinaldone. Al desintegrarse el imperio hitita, los etruscos se establecieron al norte del río Tíber por el año 900 a. de C. Su influencia se extendió por el valle del río Po hasta fines del siglo VI, cuando la presión de los celtas logró quebrar la unidad territorial de sus dominios. Según la leyenda, en el año 753 a. de C. Rómulo fundó la ciudad de Roma. Con el rey Tarquino Prisco (616-578), Roma entró en la Liga Latina. Octavio se consolidó como primer emperador en el año 27 a. de C., iniciando un largo período de paz, la Pax Romana. El Imperio, que nació dominando tierras desde el río Rhin en Germania hasta el norte de África, abarcaba además toda la península ibérica y los actuales territorios de Francia, Gran Bretaña, Europa Central y Oriente Medio hasta Armenia. Su expansión duró hasta comienzos del siglo II, cuando los disturbios internos volvieron a sumir a Roma en el caos. En el año 330 el emperador Constantino trasladó la capital del imperio hacia Bizancio -llamada Nueva Roma-, Desde 493 DC el reino ostrogodo de Teodorico mantuvo la unidad de Italia, pero la región fue reconquistada por Justiniano. A fines del siglo VI, Italia estaba fragementada en unos doce estados. Durante los mil años siguientes la historia de Italia estuvo dividida entre la historia del norte (dominada por el Sacro Imperio, el Papa y el poder de las ciudades-estados) y el sur (dominado por los vestigios del Imperio Bizantino, los Musulmanes, los Normandos, los Angevinos, Aragoneses y Borbones). Carlomagno obtuvo el control del norte en el siglo VIII y durante el resto de la Edad Media su sucesores trataron de imponer el poder imperial en la región. Durante el siglo XI, los estados independientes de Florencia, Génova, Milán y Venecia comenzaron a expandirse comercial y económicamente. En el sur, Sicilia fue tomada por los musulmanes en el siglo IX y por los Normandos en 1059 que dominaron casi todo el sur de la península. En el siglo XII este reino era uno de los centros culturales más importantes de Europa, sobre todo bajo el reinado de Roger II.

Unificado brevemente al imperio germánico por un matrimonio entre 1189 y 1268, Nápoles y Sicilia fueron gobernados respectivamente por las familias de Anjou y de Aragón hasta su reunificación en 1442. Los Papas tuvieron un papel preponderante en la diplomacia italiana del siglo XV. Durante este siglo tuvo lugar un florecimiento de las artes y de la cultura sin precedentes (el Renacimiento) con escritores como Machiavelo, Aristio y Guicciardini y mecenas como los Medicis y los varios papas que ayudaron a los artistas como Fra Angelico, Rafael, Botticelli, Miguel Angel o Leonardo da Vinci. En el ámbito político, el siglo XVI, es el siglo de la victoria de los españoles sobre los franceses en Italia, los Habsburgo se instalaron en Milán, Nápoles y Sicilia. Muchas de las pequeñas ciudades–estados que habían afirmado su poderío comenzaban a declinar sin embargo mantenían su independencia. Durante el el siglo XVIII, « Siglo de las Luces », fueron muy importantes las influencias francesas sobre todo en el reino de Nápoles y Sicilia (gobernado por los Borbones) en los otros reinos el poder central era casi inexistente. La oposición a los Habsburgo fue liderada por Garibaldi y la Dinastía de Savoya que también reinaba en Cerdeña desde 1720. A fines del siglo, Napoleón invadió Italia, ocupó Roma y creó la República Romana y la República Partenopea en Nápoles. Sólo dos estados italianos quedaron fuera de la dominación napoleónica: Sicilia y Cerdeña, donde gobernaba Víctor Manuel I. El emperador francés abolió el poder temporal de los papas y deportó a Pío VII a Savona. Ante la caída de Napoleón, en 1814, Víctor Manuel II nombró a Camillo Benso Di Cavour presidente del consejo de ministros. Artífice de la unificación, Cavour logró que el reino sardo-piamontés se convirtiera en el Reino de Italia, del que sólo Roma y el Véneto quedaron excluidos. En 1870 los italianos invadieron Roma y ante la negativa del papa Pío IX a entregar el poder temporal, lo confinaron en el Vaticano, donde sus sucesores permanecieron hasta 1929. El rey Humberto I firmó la Triple Alianza con Austria-Hungría y Alemania en 1878 y comenzó la conquista colonial de Eritrea y Somalia en África. Al estallar la Primera Guerra Mundial, Italia se mantuvo neutral, pero ante las presiones de sectores nacionalistas y de izquierda, terminó declarando la guerra a sus viejos aliados de la Triple Alianza y ganó algunos territorios al firmarse la paz. Entre las dos guerras, Italia estuvo dominada por los problemas económicos y la expansión fascista de Mussolini. Tras sucesivas crisis de gobierno y luego de una impresionante marcha sobre Roma, Víctor Manuel III ofreció el gobierno a Mussolini. Una reforma electoral le otorgó mayoría al Partido Fascista, maniobra que denunció el dirigente socialista Giácomo Matteotti, a quien asesinaron, en 1924, adictos al Duce Mussolini. Una nueva Constitución implantó la censura de prensa y en 1929 se firmó el pacto de Letrán con el Vaticano, por el cual se restablecía el poder temporal de los papas, con lo que el gobierno ganó apoyo entre los católicos. La política internacional de Mussolini se dirigió casi exclusivamente a la conquista de colonias. En 1936 Italia invadió Etiopía y un año después se constituía el Imperio Italiano de Africa Oriental. Durante la Guerra Civil Española se estrecharon los lazos con la Alemania hitleriana conformando el eje Roma-Berlín. En 1943 los Aliados derrotaron a las tropas de Hitler y el rey traspasó el poder a su hijo Humberto II. El rey abdicó en 1946 y la República fue proclamada. Bajo la dirección de Alcide de Gasperi, el Partido Demócrata Cristiano ganó una mayoría relativa y organizó el gobierno. Esas primeras elecciones marcaron el inicio de la hegemonía demócrata cristiana. En mayo de 1948 Luigi Einaudi, también del PDC, fue elegido primer presidente de Italia. El partido demócrata cristiano ha formado parte de los 51 gobiernos desde el fin de la guerra, aunque el liderazgo fue perdido en los años 80 y el poder ha sido ocupado por otros pequeños partidos. La inestabilidad es la característica principal de la vida política italiana. Sin embargo parece tener poca influencia en el desarrollo de la nación. El partido comunista italiano (PCI) que era uno de los más grandes de un país occidental obtuvo hasta el 30% de los votos y fue durante décadas el principal partido de oposición. En 1992, el PCI tuvo que cambiar de estrategia política renunciando al marxismo y dividiéndose en dos partidos, el Partito Democratico della Sinistra (PDS) y la Rifondazione Comunista (RC). En las elecciones de abril de 1992, el oficialismo perdió la mayoría absoluta en el Parlamento, por primera vez desde 1946. Días después, Giulio Andreotti anunció la dimisión de su gobierno y el presidente Cossiga anticipó su renuncia. El impacto nacional causado por el asesinato, a fines de mayo en Sicilia, del juez Giovanni Falcone, enemigo número uno de la Mafia, fue un factor que incidió para que una mayoría circunstancial eligiera presidente al demócrata cristiano Oscar Luigi Scalfaro. Giuliano D'Amato del Partito Socialista Italiano (PSI) fue nombrado Primer Ministro. D'Amato fue una de las pocas figuras históricas del PSI que no estaba mezclado en los escándalos de corrupción para financiar los partidos políticos italianos. Los escándalos aumentaron durante el verano de 1992, con la violencia de la mafia, lo cual llevó a una crisis moral y social en Italia. La mafia seguía operando con el apoyo de políticos corruptos, era muy claro que una reforma completa de la vida política italiana era necesaria. El gobierno de d’Amato se terminó en abril de 1993 bajo el peso de las acusaciones que pesaban sobre los líderes históricos del partido. D'Amato fue reemplazado por Carlo Azeglio Ciampi, Gobernador del Banco Central Italiano quien formó un gobierno minoritario y tras otra crisis parlamentaria, Ciampi dimitió de sus funciones en enero de 1994. El PDS, menos afectado por los escándalos de corrupción que los socialistas y demócratas cristianos, era favorito para las elecciones legislativas de marzo de 1994. Sin embargo, en pocos meses el magnate de los medios de comunicación, Silvio Berlusconi creó el partido "Forza Italia" que, aliado con la federalista Liga del Norte, de Umberto Bossi, y la neofascista Alianza Nacional (AN), de Gianfranco Fini, conquistó la mayoría absoluta en el Parlamento. Gracias a su acceso a los medios de comunicación (Berlusconi es propietario de tres canales de televisión) Berlusconi llevó a cabo una campaña electoral demagógica que dio sus frutos. La Aleanza Nazionale fue un movimiento originado en el Movimento Sociale Italiano, que era a su vez el heredero de la tradición fascista de la política italiana. La Liga del Norte, movimiento regionalista fue un fenómeno que mostraba el resentimiento de los habitantes que sentían que la pobreza del sur representaba un peligro para la próspera economía del norte. La liga del Norte, propone la división de Italia y la creación de un nuevo estado, Padania, en el norte. Cuando Berlusconi asumió el poder surgieron muchas polémicas sobre sus intereses económicos y sus actividades políticas. Además las acitividades pasadas de Berlusconi atrajeron la atención de los magistrados italianos. Berlusconi tuvo que dimitir algunos meses más tarde. Un gobierno interino fue nombrado liderado por el banquero Lamberto Dini. Las elecciones tuvieron lugar en abril de 1996, la coalición "El Olivo", liderada por el ex democristiano Romano Prodi y apoyada por el PDS, triunfó en las elecciones legislativas. Prodi fue nombrado primer ministro y formó un gobierno en el que participaron importantes dirigentes del PDS, así como notorias personalidades independientes conservadoras, como Ciampi o el propio Dini. El ingreso de los ex comunistas al gabinete y el apoyo brindado por Refundación Comunista al gobierno fueron el rasgo distintivo del nuevo período. Una seria crisis hizo tambalear al gobierno en octubre de 1997. El partido comunista amenazó con retirar su apoyo a Prodi y no aprobar el presupuesto para 1998 si el gobierno no aceptaba la reducción a 35 horas de la semana de trabajo. Prodi abandonó el cargo de Primer Ministro para ocupar la Presidencia de la Comisión Europea. En octubre de 1998, una administración de centro-izquierda con el líder del PDS Massimo d'Alema como Primer Ministro asumió el poder, d’Alema enfrentó con éxito los nueve primeros meses del gobierno. El principal problema fue el papel de Italia en la guerra del Kosovo, finalmente Italia apoyó la intervención militar de las fuerzas de la OTAN. El gobierno de Alema, compuesto por una coalición de más de 12 partidos, entre los cuales estaban el RC, los Verdes, los Católicos liberales, cayó en abril de 2000 tras una serie de derrotas electorales regionales. El ministro de finanzas Giuliano d’Amato fue nombrado Primer Ministro durante este período transitorio que duró hasta las elecciones nacionales de abril del 2001, que fueron ganadas por Berlusconi

Sistema político:
En 1993 fue modificada la constitución de 1948. Según la nueva constitución el poder legislativo es bicameral, el Senado está constituído por 325 miembros mientras que la Cámara de Diputados está compuesta por 630 miembros. Los miembros de las dos cámaras son elegidos por medio de un sistema mixto: las tres cuartas partes de los representantes son elegidos por sufragio directo en cada circunscripción electoral y el cuarto restante es elegido por un sistema de representación proporcional. Las dos cámaras y un grupo de 58 representantes regionales eligen al Presidente por un mandato de siete años. El Presidente nombra al Primer Ministro (que es en general el líder del partido mayoritario del Parlamento). El Primer Ministro, dirige el Consejo de Ministros y ejerce el poder ejecutivo. En junio de 1997, un comisión parlamentaria estudió la posibilidad de reformar el sistema electoral, sobre todo la posibilidad de elegir directamente al Presidente. Pero estas reformas aún no han sido votadas a causa del complejo contexto político italiano.

 


 

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