|
09 - El Muro de
Berlín fue construido en 1961, pero sus antecedentes surgieron años
antes, poco después de terminar la Segunda Guerra Mundial.
Al acabar la conflagración, la capital de Alemania fue dividida entre los
aliados occidentales (Estados Unidos,
Francia y
Gran Bretaña) y la entonces
Unión Soviética. La ciudad de Berlín, de hecho, quedó incrustada en el
corazón del territorio ocupado por los soviéticos y pasó a convertirse en la
capital de la República Democrática Alemana (RDA).
Diferencia económica
A pesar de que la RDA era considerada una de las naciones más productivas
del bloque comunista, su estándar de vida estaba por debajo del de la
República Federal Alemana.
Al estar abierta la frontera en Berlín, muchos germano-orientales
aprovechaban esa vía para huir a Occidente, esperando encontrar mayores
oportunidades económicas y libertad política.
Berlín occidental se convirtió en una suerte de escaparate de la prosperidad
de Occidente, situado en el corazón de un Estado comunista.
Fugas masivas
Se estima que entre 1949 y 1961 más de dos millones de alemanes orientales
huyeron a la República Federal Alemana. Más de la mitad lo hizo a través de
Berlín.
La situación generaba muchas tensiones entre el bloque soviético y el
occidental, por lo que el gobierno de la RDA decidió tomar medidas drásticas
para detener las fugas, que estaban diezmando la fuerza laboral del país,
entre otras cosas.
Nace el Muro
Es así que el 13 de agosto de 1961 los soldados germano-orientales junto a
sus milicias rodearon a la ciudad con alambre de púas. Estas fortificaciones
temporales fueron rápidamente reemplazadas por un muro de concreto de 4
metros de altura por 166 kilómetros de largo, 45 de los cuales cortaban la
ciudad en dos partes.
De esta manera nacía el Muro de Berlín, considerado por el bloque comunista
como una barrera preventiva contra el "peligro de una invasión y la
interferencia política de Occidente".
Para Occidente, en cambio, el Muro se convirtió en el elemento más notorio
de la denominada "cortina de hierro"
Más allá de la percepción de uno u otro bando, el Muro -que entre 1961 y
1989 costó la vida a por lo menos 80 personas- se convirtió en la máxima
representación de la Guerra Fría.
La ocupación
cuatripartita de la capital del Reich dejó a Berlín occidental como puesto
avanzado del mundo occidental en medio de la RDA.
Centro de espionaje y de
propaganda antisoviética y lugar de acogida para millares de alemanes
orientales que huían de la dictadura comunista, Berlín occidental se
convirtió en una enclave geoestratégico para los occidentales.
El "milagro económico" de
la RFA hizo que cualquier comparación entre ambos sectores de la ciudad
fuera favorable al mundo occidental. No es de extrañar que la hemorragia de
población, especialmente trabajadores cualificados, de la RDA a Berlín oeste
fueron cada vez mayor.
El 27 de noviembre de
1958, Kruschev lanzó un ultimátum a las potencias occidentales sobre Berlín:
o en seis meses se revisaba en un sentido más favorable a la URSS que
otorgara a la zona occidental el estatuto de ciudad libre, fuera del control
occidental, o Moscú llegaría a un acuerdo por separado con la RDA,
cediéndola plena soberanía sobre el Berlín-Este y los accesos a la ciudad.
Las negociaciones y el
encuentro entre
Kennedy y
Kruschev en Viena en 1961 no sirvieron para mover
la posición occidental ("three essentials") expresada por el
presidente norteamericano en julio de 1961: mantenimiento de la presencia
occidental en Berlín occidental, mantenimiento del derecho de acceso, libre
elección por parte de Berlín oeste de su régimen político.
La aceleración del ritmo
de huidas a la zona occidental precipitó que el 13 de agosto de 1961 se
iniciara la construcción de un muro que separaba ambas zonas de la ciudad y
aislaba completamente al Berlín occidental. El "Muro de la Verguenza"
indignó a la opinión pública occidental, desacreditó aún más la postura
soviética y se convirtió en el doloroso símbolo de
la Guerra Fría y de la
opresión totalitaria comunista.
El muro que pronto se
convirtió en un muro de cemento de 5 metros de alto, coronado con alambre de
espino y vigilado por torretas de vigilancia, nidos de ametralladoras y
minas. Este complejo sistema de muros, vallas electrificadas y
fortificaciones se extendió a lo largo de 120 kilómetros, separando a la
ciudad y rodeando completamente a Berlín occidental.
A lo largo de su historia
(1961-1989), aproximadamente 5000 personas consiguieron cruzar arriesgando
sus vidas. Un número similar de alemanes orientales fueron capturados
mientras lo intentaba y 191 murieron en su intento de acceder a Berlín
occidental.
Las revoluciones que en
1989 derribaron a los gobiernos comunistas en las "democracias populares" y
barrieron el sistema comunista de Europa tienen su mayor símbolo en la
apertura del muro el 9 de noviembre de ese año. La caída del mayor símbolo
de la guerra fría es uno de los momentos clave de la historia del siglo XX.
|