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Tupamaros de Uruguay / The Tupamaros of Uruguay

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. The Tupamaros of Uruguay (English)

.
Los Tupamaros como continuadores de los ideales de Artigas (Español)
. Raúl Sendic: Biografía (Español)

Tupamaros: Movimiento de Liberación Nacional del Uruguay (Español) - Julio Marenales

Para comprender la aparición de una organización clandestina en la década de los sesenta, es necesario describir brevemente el marco histórico en el cual se desarrolló.

El Uruguay, por mucho tiempo fue categorizado como la "Suiza de América". El fundamento objetivo de esta categorización estaba dado por varias razones. Era un país con menos de 3 millones de habitantes, con una densidad demográfica de unos 16 habitantes por kilómetro cuadrado, con población integrada en su mayor parte por descendientes de inmigrantes europeos. Eso, además, dio de hecho un peso a los elementos culturales europeizantes, los cual marcó una gran diferencia con el resto de la América Latina, de fuertes influencias
afro-indígenas.


En el Uruguay la cuestión indígena fue saldada en el siglo pasado con el exterminio de la población aborigen. Más allá que esa población revistó en los ejércitos artiguistas y se mixturó con la población de la campaña, lo que hizo que la influencia de lo indígena en la nacionalidad se expresara de manera poco ostensible pero nada despreciable.
La economía del Uruguay tiene su principal fundamento en el campo. No hay minerales, por lo menos en cantidad explotable, no hay petróleo, que se sepa, por lo tanto la única fuente de riqueza es la tierra. En el Uruguay el principal rubro económico es la ganadería. Esta se sigue practicando en forma extensiva,
con pasturas naturales. De esta manera, el máximo de animales que puede soportar el campo uruguayo, es de 9 millones de cabezas de ganado vacuno. La ganadería, desde el tiempo de la colonia hasta alrededor de 1930, tuvo un desarrollo sostenido. Pero a partir de esa fecha, cayó en un estancamiento, del cual sólo sería posible salir con un cambio muy profundo en el modo productivo. Pero está demostrado que cada terrateniente en particular no está dispuesto a encarar ese cambio.

Como indicación muy esquemática podríamos decir lo siguiente: a principios de siglo, cuando el Uruguay tenía 1 millón de habitantes, en números redondos teníamos 9 millones de cabezas de ganado vacuno. Quiere decir que como poder de compra, teníamos 9 cabezas de ganado vacuno por habitante. Cuando la población se acercó a los 3 millones el poder de compra en el comercio exterior se redujo a la tercera parte. Dado que la redistribución de los ingresos ganaderos es lo que ha sostenido la actividad económica del país, una reducción tan drástica de los ingresos relativos, trajo graves consecuencias, en el largo plazo. Las consecuencias económicas del estancamiento productivo no se notaron en lo inmediato, pues la segunda guerra mundial, por un lado permitió vender toda la carne disponible tanto vacuna como ovina, y por otro lado redujo drásticamente las importaciones de todo tipo, debido a que las potencias centrales volcaron toda su capacidad productiva al esfuerzo de guerra. O sea, que hubo una especie de ahorro forzoso. Pero además, comenzó el desarrollo de una industria de sustitución de importaciones que generó muchos puestos de trabajo y dinamizó el mercado interno.
 

Raúl Sendic: Biografía

Movimiento 26 de Marzo

El compañero Raúl Sendic nació en el departamento de Flores, Uruguay, en 1926, en el seno de una familia de trabajadores rurales. Luego de cursar los primeros estudios en su ciudad natal, se traslada a Montevideo, donde ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. Desde su adolescencia comienza a militar en las filas del Partido Socialista Uruguayo, en el que llega a ocupar puestos de dirección de su organización juvenil. En 1956 asiste como representante del Partido Socialista, al Congreso Internacional de Roma.
En 1957 comienza su labor sindical entre los asalariados rurales del norte del país, a quienes brinda además asesoría jurídica. Esta prolongada tarea de organización del movimiento obrero, cristalizará con la creación de varios importantes sindicatos: el de los obreros remolacheros (SUDOR), creado en 1957; el de los regadores y destajistas de la empresa "El Espinillar" (URDE), fundado el año siguiente en la ciudad de Salto; y el de los trabajadores azucareros (UTAA), en 1961. En la creación de dichos sindicatos, Raúl Sendic desempeñó un decisivo trabajo de concientización y organización.
En el año 1960 tiene la oportunidad de visitar Cuba, donde conoce las primeras y profundas transformaciones revolucionarias emprendidas por Fidel Castro y todo el pueblo cubano. Este contacto inicial tuvo, según él mismo los ha señalado, una influencia terminante en su formación política.
Los años de 1961 – 62 fueron de intensa militancia política y sindical.
Además de la organización del sindicato de UTAA, Sendic y otros compañeros preparan la primera marcha de los trabajadores azucareros del norte del país, quienes llegan a Montevideo reclamando la jornada de ocho horas de trabajo. También se entrega de lleno a la creación de las bases políticas y organizativas de lo que posteriormente sería el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros). De este modo, la figura de Raúl Sendic unifica a importantes y combativos sectores obreros y enlaza dialécticamente sus luchas con la creación del movimiento de liberación nacional en el Uruguay, país ya sometido en ese entonces a la brutal penetración imperialista norteamericana.
En 1963 las autoridades uruguayas requieren su captura. Desde ese momento Raúl Sendic pasa a vivir clandestinamente, sin dejar de estar estrechamente vinculado a las luchas de los trabajadores azucareros. Desde la clandestinidad lleva a cabo la gigantesca tarea de crear, poner en marcha y dirigir, la lucha guerrillera, que estremeció la vida del país y que constituyó una rica fuente de experiencias para el movimiento revolucionario latinoamericano y mundial. Esta labor de dirigente entregado por entero a la causa de su pueblo, lo llevó a prisión por dos largos períodos: el primero de ellos, desde agosto de 1970 hasta septiembre del año siguiente, en que logra fugarse del penal donde se encontraba recluido, reincorporándose de inmediato a la lucha clandestina.
Por último, el 1º de Septiembre de 1972, luego de un prolongado combate con tropas del Ejército y la infantería de Marina, es detenido nuevamente, tras ser gravemente herido. Desde ese momento se encuentra prisionero en los campos de concentración de la dictadura militar, sufriendo continuos malos tratos y prolongados períodos de aislamiento en celdas de castigo. En estos diez años de prisión, la figura de Raúl Sendic ha crecido ante los ojos de su pueblo y ante los revolucionarios de todo el mundo. Sus cualidades como dirigente político, organizador y conductor, están reafirmadas por un compromiso vertical con la Revolución, que no ha conocido merma ni desmayos a lo largo de sus 56 años de vida.

ALGUNOS ASPECTOS DE SU TRAYECTORIA REVOLUCIONARIA

En las primeras horas de la madrugada del 31 de Julio de 1963 un grupo de hombres asalta la Sociedad de Tiro Suizo de Nueva Helvecia, Uruguay, llevándose 20 fusiles checos modelo 1934, 2 carabinas calibre 22 y 5 fusiles con cerrojo y caño descalibrado y un fusil Martini. La policía atribuye el mismo a delincuentes comunes, sin embargo, otros portavoces policiales indican como autores del asalto a militantes de izquierda dirigidos por Raúl Sendic. En ese mes se cumplían 10 años del asalto al Cuartel Moncada.
Eran los años posteriores al triunfo de la Revolución Cubana, que había conmovido a todo nuestro continente. En el Uruguay y los numerosos grupos de izquierda habían dado un decidido apoyo al proceso revolucionario cubano, al mismo tiempo que se abrían debates y se escribían manifiestos o proclamas acerca de la viabilidad o no de la aplicación de la lucha armada.
Por ese entonces nuestro país de fachada "europea" había perdido ya su carácter "excepcional" para hermanarse a los sufrimientos de los demás pueblos latinoamericanos. La creciente agudización de la crisis golpeaba al país que había sido ejemplo de democracia representativa, augurando enfrentamientos de clase cada vez mayores, sin que la izquierda lograra ampliar el apoyo popular como lo expresaba el resultado electoral de 1962.
La acción del Tiro Suizo irrumpe con la fuerza incuestionable de los hechos por sobre el sentimiento de derrota que se vivía en esos meses postelectorales y por sobre el cúmulo de discusiones y declaraciones que caracterizaban a los sectores de izquierda.
La identificación del Raúl Sendic como principal responsable del asalto al Club de Tiro y la orden de captura que se libra sobre él, dan el inicio a la mayor búsqueda y persecución que se haya registrado en la historia del país. Por muchos años, una foto de Sendic estaría en todas las sedes policiales y centros represivos del país.
La figura de Sendic ya era por ese entonces conocida a nivel popular y respetada dentro de la izquierda. Destacado dirigente juvenil del Partido Socialista, Sendic había dejado su carrera de abogado por una militancia que lo llevó a recorrer el litoral uruguayo dejando a su paso un importante trabajo de organizador sindical.
Los remolacheros de Paysandú, los cañeros de Salto y fundamentalmente los "peludos" de Bella Unión, habían reconocido en él, a un verdadero líder.
La formación de UTAA y la combativa lucha de los cañeros, que exigen entre otras reivindicaciones la expropiación de tierras improductivas, repercute en la capital de nuestro país, cuando en 1962 Sendic, al frente de un contingente de "peludos", realiza una marcha de 600 kilómetros hasta Montevideo. A partir de allí se sucederán otras marchas cañeras en los años posteriores que llevarán en alto de sus estandartes y en sus consignas el grito de:

UTAA POR LA TIERRA Y CON SENDIC!

El nombre de Sendic levantando como símbolo de la lucha de los cañeros de UTAA, pasó a convertirse a partir de la expropiación de armas de Nueva Helvecia, en símbolo de la rebeldía contra la injusticia y la opresión, en símbolo de la decisión histórica de dar comienzo a la lucha armada revolucionaria.
El bautismo de la misma en julio de 1963, marca el inicio de un método de lucha que indudablemente será fundamental en el proceso revolucionario y por otro lado deja bien alto el nombre de su conductor.
Cuando se confirma que realmente la responsabilidad de la expropiación de armas recaía sobre Sendic, se da inicio desde distintos sectores al intento de persuadirlo para que se entregue a la justicia, alegando que su "delito" por ser de razones políticas podría verse atenuado. Al mismo tiempo, le proponían la utilización de su defensa como vehículo de agitación de la problemática de los cañeros y de denuncia sobre el panorama de injusticia y opresión en el que vivían.
Sin embargo, Sendic toma la clandestinidad y el anonimato como ámbito lógico para quien con gran convicción había elegido un camino que no admitía retornos.
Ese camino recién comenzado habría de tener otra muestra en el mismo año 1963, ya que en el día de Navidad, un grupo de jóvenes secuestra un camión de Manzanares que llevaba una carga de pollos, pavos y postres y reparte el contenido entre los moradores de los cantegriles de Bulevar Aparicio Saravia, dejando en el lugar volantes firmados por el "Comando Juvenil José Artigas".
De esa fecha a agosto de 1965 en que aparecen los primeros volantes firmados por "Tupamaros" (en un atentado contra la firma Bayer, por la fabricación de gases que Estados Unidos empleaba en la guerra de Vietnam), media un trecho en el cual Sendic y un pequeño grupo de militantes logran ir estructurando la organización guerrillera clandestina, en el marco de una continuada actividad con numerosas acciones de pertrechamiento y propaganda armada.
Median también las medidas reaccionarias de un gobierno entreguista y represivo que rompe relaciones con Cuba (septiembre de 1964), que implanta Medidas Prontas de Seguridad, que clausura varios órganos de prensa y encarcela en sólo dos meses a casi quinientas personas.
Con las elecciones de 1966 se dan aún mayores condiciones para desmoronamiento de la fachada de legalidad de nuestro país al triunfar la Constitución que instauraba nuevamente la presidencia unipersonal (suplantando al Colegiado vigente) y dándole al Poder Ejecutivo mayores atribuciones. La muerte de Gestido a finales del 67 y el advenimiento a la presidencia del tristemente célebre Pacheco Areco, abren definitivamente a nuestro país a los dictados del Fondo Monetario Internacional, instaurando una política reaccionaria y represiva que quedó de manifiesto a la semana de asumir el nuevo presidente con la clausura de diversos órganos de prensa y la ilegalización de numerosas organizaciones de izquierda.
Sin embargo lo que realmente caracteriza a estos últimos años de la década del 60, es el proceso de movilización creciente y el auge de la lucha popular.
Cientos de conflictos de nuestros trabajadores, reafirman el poderoso papel de la CNT y marcan a fuego los lastres de un régimen enfermo por una profunda crisis, que para defender los intereses de la oligarquía y el imperialismo acude a la violencia y el asesinato. La respuesta juvenil que gana la calle en innumerables movilizaciones del estudiantado de Secundaria y de la combativa Federación de Estudiantes Universitarios, quedará sellada para siempre por la sangre joven y generosa de muchos mártires de nuestro pueblo.
Es en ese contexto que crece el prestigio y la figura de Raúl Sendic, cuando por el incremento del accionar armado se llega a cuestionar los cimientos de un régimen que iba dando cada vez mayores pasos hacia el fascismo.
La popularidad y el apoyo creciente que concitaron las espectaculares acciones del MLN dimensionaron al dirigente que sin discurso, ni tribunas, ni grandes exposiciones, logró ser entendido y seguido por cada vez más gente.
Por sobre la mordaza informativa y el anonimato libremente elegido, el nombre de Raúl Sendic, pintado en las paredes y coreado en las manifestaciones, estuvo presente junto a un pueblo consciente y movilizado, en su justo papel de líder popular.
Un ejemplo de ello fue sin duda la alegría con que fue recibida la noticia, poco tiempo antes de las elecciones de 1971, de que los tupamaros se habían fugado del Penal de Punta Carretas. La fuga realizada por un túnel, fue comentada por la prensa y festejada por nuestro pueblo utilizando la conocida consigna de los cañeros, los tupas se habían ido "POR LA TIERRA Y CON SENDIC". En ese entonces un veterano militante nos comentaba el hecho diciendo: "Seguramente el Bebe no se quiso perder la alegría de ver al pueblo unido en el Frente Amplio".
Ese pueblo que había alcanzado niveles sin precedentes de organización y combatividad luchando desde los comités de base, en los gremios estudiantiles, y en los sindicatos, recogía en su seno al dirigente tupamaro que nuevamente volvía a la militancia clandestina, como en los 7 años previos a su caída en la calle Almería acontecida un año antes.
También sería en septiembre, dos años más tarde, que la población uruguaya se vería conmovida, y al mismo tiempo admirada, por la caída de Sendic.
La caída del dirigente revolucionario y la estatura moral demostrada son más elocuentes que las palabras. Sendic caía herido gravemente y resistiendo.
En su actitud, en su firmeza se sintetizaba también el odio y la decisión inquebrantable de nuestro pueblo de combatir al fascismo. La firmeza y valentía de Sendic es la firmeza y la valentía con que en todos estos años miles de orientales enfrentaron y vencieron el terror impuesto por la dictadura.
Sendic había rechazado la posibilidad de abandonar el país ante la brutal escalada represiva de aquellos momentos. Su papel conductor y dirigente lo llevaba nuevamente a elegir el puesto más duro, marcando con su ejemplo de lucha y firmeza el camino a recorrer para alcanzar la victoria.
Por encima de la derrota que implicara su captura, este hecho abría definitivamente un lugar en la historia de los grandes hombres de nuestra patria.
Luego de los comunicados oficiales y de la detallada historia clínica que reiteradamente planteaba la posibilidad de la muerte del dirigente tupamaro, la dictadura cubrió con un manto de silencio la vida de Sendic.
La tortura y el salvajismo de los militares, hicieron centro en él, siendo en el correr de estos años, uno de los prisioneros políticos que más han soportado los intentos de destrucción del fascismo.
El hombre que dio inicio a la lucha armada en nuestro país y adquirió la talla de dirigente revolucionario continental, vivió casi 13 años en condiciones infrahumanas, como rehén de una dictadura que anunció y suspendió varias veces un juicio público sobre él.
En marzo de 1985 fue liberado junto al resto de los prisioneros políticos cuando se decreto la Amnistía.
Continuó al frente del MLN-Tupamaros hasta que fundó el "Movimiento por la tierra".
El 28 de abril de 1989 falleció de una enfermedad fulminante (enfermedad de Charcot) en Paris dónde había sido trasladado para su tratamiento.
La solidaridad internacional cumplió un importante papel en la defensa de la vida de Raúl Sendic. Una vida de sacrificios, de austeridad, de años de vida clandestina, de tortura y de aislamiento. Una vida que habla de las penurias de todo un pueblo. Y es precisamente el combate de ese pueblo contra la dictadura, el mejor homenaje para Raúl Sendic, pues su vida ha sido y es ejemplo y guía de esa lucha. Pues su nombre ha estado y estará estrechamente unido a todos los perseguidos, a todos los torturados, a todos los presos políticos y a todos aquellos que han entregado sus vidas por la liberación de nuestra patria.
Junto a ellos, junto al pueblo que conquistará la libertad y un futuro de justicia e igualdad, estará siempre presente el dirigente revolucionario y el líder popular: Raúl Sendic (Rufo).

 

Hacia la ruptura

Finalizada la segunda guerra mundial y cuando sus efectos benéficos para el
Uruguay comenzaban a mermar, la guerra de Corea trajo un cierto respiro. Pero eso no duró mucho. Se inició entonces una espiral inflacionaria que comenzó a afectar seriamente el poder de compra de los salarios. La clase obrera, que con el relativo desarrollo industrial había crecido y se había fortalecido, se lanzó entonces a la resistencia de las medidas restrictivas en materia salarial,
defendiendo el poder adquisitivo de los salarios logrados en años de lucha. Al
mismo tiempo pelea por organizarse y por niveles de salarios dignos, al punto de que también en ese aspecto el Uruguay se destacaba del conjunto de la geografía latinoamericana. Las clases dirigentes del país acusaban a los trabajadores organizados de ser los responsables de la inflación, por los continuos aumentos de salarios que reclamaban. Comenzó una escalada represiva contra los trabajadores organizados.
En ese marco económico social, al comienzo de la década de los '60, se
organizaron los trabajadores de la caña de azúcar en el Norte del país. Estos trabajadores trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas. Organizaron marchas recorriendo el país, caminando, cruzando pueblos y ciudades del Interior informando de su situación. Primero plantearon el cumplimiento de las leyes que
existían para los trabajadores rurales, que por cierto eran malas leyes, pero ni esas cumplían las patronales de las plantaciones de caña de azúcar. Luego plantearon la expropiación de un latifundio improductivo, que ni tan siquiera era explotado con los métodos tradicionales. Este latifundio tenía una
superficie de 22.000 hectáreas. En un país en el cual se acusaba a los
trabajadores de ser responsables de la inflación, los trabajadores cañeros del
departamento de Artigas pedían tierras para trabajar. Los cañeros realizaron
cuatro marchas hacia la capital, Montevideo. Recibieron apoyo solidario de mucha gente. Un grupo de militantes provenientes de los partidos de izquierda, de los sindicatos y militantes independientes, resolvieron dar un apoyo decidido a los
compañeros cañeros. En el proceso de trabajo solidario, se fueron haciendo una serie de constataciones. Una de ellas y muy importante, era que el gobierno, ante las demandas de gente que quería trabajar, contestaba con dura represión, violando una legalidad que él, primero que todos, tenía que respetar. Por otra parte la represión contra los trabajadores era generalizada.

Habían comenzado a organizarse bandas fascistas, se atentaba contra los locales de partidos políticos de izquierda, se atentaba contra personas, en algunos casos se les habían tatuado con elementos cortantes esvásticas nazis. Incluso
fue asaltada la Universidad de la República por bandas fascistas con la
complicidad del jefe de Policía de Montevideo. En el ambiente político se
manejaba la posibilidad de un golpe militar, al punto que la única central
sindical, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en 1964 aprobaba un Plan de resistencia al golpe de Estado.
 

El coordinador

El apoyo militante al movimiento de los trabajadores cañeros se agrupó en un
organismo que se denominó Coordinador, que precisamente, coordinaba la acción de las distintas personas que estaban realizando el trabajo solidario. Ante el clima de violencia, y reiteradas violaciones a la legalidad de las bandas fascistas con la complicidad policial muchas veces e incluso violaciones de la propia Policía, los militantes del Coordinador resolvieron actuar, llegando a no
respetar las leyes vigentes, y si fuera necesario, utilizando incluso
procedimientos violentos. En una de las marchas cañeras hubo violentos
incidentes en Montevideo, donde resultó muerta una persona por un disparo efectuado contra los trabajadores por individuos de derecha. Se pretendió inculpar a los trabajadores y a raíz de ese episodio, Raúl Sendic, que era asesor letrado del sindicato de los trabajadores cañeros (UTAA) y al cual se le quiso adjudicar la responsabilidad del hecho, pasó a la clandestinidad. Los militantes del Coordinador cumplieron un proceso de discusión política de varios meses. En esa discusión se analizó la situación de la izquierda, los acontecimientos de la Revolución Argelina, la Revolución Cubana y los procesos de lucha política latinoamericana. Respecto a la izquierda uruguaya, se reconoció su aporte a las luchas sociales del Uruguay, pero se concluyó que
había experimentado un proceso de adaptación al sistema, de tal modo que ya no generaba en los sectores populares reales ideas de cambio profundo de un régimen que progresivamente iba extendiendo la pobreza en más amplias capas de la
población.

Debe tenerse presente que la fuerza más importante de la izquierda era el
Partido Comunista, muy supeditado a la geopolítica de la ex Unión Soviética y por lo tanto enfocando su accionar político por las necesidades del
enfrentamiento Este-Oeste. En esas discusiones se efectuaron críticas muy duras contra lo polemista de la izquierda y su fragmentación. También se analizó el descreimiento de la gente hacia las políticos, que habían llegado a graves posturas demagógicas. Durante ese proceso de discusión, en el seno del Coordinador se fueron perfilando dos tesis, ambas con el fundamento de la necesidad de comenzar a actuar en política de un modo diferente.
 

La identidad tupamara

Una tesis sostenía el planteo clásico del partido político con su aparato
armado. La otra tesis, proponía un planteo estratégico defensivo, y la
estructuración de una organización político-militar, pues desde siempre, las clases adineradas que han detentado el poder real y el control del Estado con sus aparatos coercitivos, han recurrido a la violencia, cuando la resistencia a su opresión, por parte de los pueblos, se ha vuelto peligrosa para sus intereses y privilegios. Finalmente se arribó a un Congreso, que se denominó Convención en
el cual se definió la cuestión.
Se aprobó la tesis político-militar, se estructuró un reglamento, se aprobó una Estrategia Defensiva, pues la correlación de fuerzas era totalmente desfavorable para el movimiento popular. Iba a ser una organización clandestina, cuya primera tarea sería construir las bases materiales para una organización de este tipo.
Sus objetivos políticos serían una paciente acumulación de fuerzas, más
precisamente, una contribución a la acumulación de fuerzas del campo popular, ya que nunca se pensó que una sola fuerza política sería capaz de resolver los problemas de un país.
La organización se definió como socialista desde el principio. Con esto se quería significar solamente una sociedad en la cual el centro de la actividad humana fuera el hombre y no la ganancia. Esa sociedad se iría conformando en el proceso histórico. El MLN nunca tuvo ni tiene modelo de sociedad. Se entendió y se sigue pensando así que cada pueblo con su historia y su idiosincrasia se irá dando las formas sociales necesarias a su desarrollo. Se salió de la Convención
sin nombre, que se adoptó meses después. La Convención se efectuó en enero de 1966. La designación de la nueva organización como Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros tiene como fundamento la manera cómo el MLN ha entendido y entiende que se darán los procesos de lucha político- social en nuestros países.
Partimos del reconocimiento de nuestra condición de países dependientes.
Imposible que un pueblo pueda decidir sobre su destino si no rompe los férreos lazos de dependencia. Entra aquí la cuestión nacional. En esta lucha, para el MLN, es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, aún aquellas que no se planteen un cambio social profundo, pero que sí estén dispuestas a enfrentar al
Imperialismo, por ser también sus víctimas. Esta concepción se enfrentó en su momento con la que sostenían los partidos comunistas, que estaban definidos por la confrontación Este-Oeste.
La Organización comenzó a construir las bases materiales que se había propuesto.

El 22 de diciembre

En diciembre de 1966, en la preparación de una operación de finanzas, hubo un
enfrentamiento con la Policía en el cual resultó muerto un compañero. Comenzaron
a realizarse detenciones de amigos de ese compañero, entre los cuales
lógicamente había integrantes del MLN-T. Su dirección consideró que desde el
punto de vista de la seguridad era necesario que varios compañeros y compañeras
pasaran a la clandestinidad. Este suceso ocurrió el 22 de diciembre de 1966. A
partir de esa fecha en el transcurso de los días, fueron pasando a la
clandestinidad unos 22 compañeros. La Policía allanó locales, en uno de los
cuales en un enfrentamiento murió otro compañero. Toda la infraestructura
montada fue desmantelada. Hay que agregar la pérdida de las casas de los
compañeros y compañeras que pasaron a la clandestinidad, que aunque sus familias
ignoraban esas actividades, para muchos efectos las casas prestaban utilidad.
Fue un momento muy difícil que se pudo superar gracias a la solidaridad de gente
que no sabían en realidad qué era esa organización que de pronto aparecía a la
luz pública. Antes de este suceso del 22 de diciembre, había operado incluso
utilizando el nombre de Tupamaros, pero más bien parecía un grupo que una
organización estructurada. La Organización se había venido planteando un
crecimiento muy cuidadoso, atendiendo que para ingresar e integrar una
organización clandestina, es necesario aprender las reglas de funcionamiento
clandestino que son muy estrictas. El acontecimiento de diciembre obligó a un
cambio total en el enfoque. Se vio que era necesario un trabajo político y un
crecimiento, como única manera de asegurar la continuidad de la Organización. La
primera tarea que se hizo necesaria, fue construir nuevamente una
infraestructura mínima, ya que no era correcto comenzar un trabajo político
desde los locales que nos habían brindado la solidaridad. Se comenzó a construir
cabañas en los balnearios pues era la zona donde existían menores dificultades
para adquirir terrenos. Además, la construcción de las cabañas proveía la
cobertura apropiada para pasar desapercibidos. Comenzó un lento crecimiento
tanto en infraestructura como numérico. Se instaló una nueva base en la zona
denominada Pajas Blancas. Esa base es la conocida como "Marquetalia".
Posteriormente se instaló otra base cerca de la ciudad de Pando.
Mientras se construía esa infraestructura, por un tiempo la Organización se
mantuvo sin operar. Había ganado las elecciones el general Gestido, persona con
prestigio de honesto y que había despertado esperanzas en mucha gente. Era
necesario esperar su desgaste. Pero la espera no fue larga pues este hombre
murió y lo sucedió el vicepresidente Pacheco Areco. Pacheco Areco actuó con mano
muy dura. Gobernó con medidas permanentes de Pronta Seguridad, es decir, Estado
de Sitio. Fue una dictadura disfrazada. Tuvo la habilidad de no disolver el
Parlamento, pero lo desconoció por completo y gobernó por decreto.

La toma de Pando

Ante la nueva situación creada, el MLN, comenzó una escalada operativa que llega
al copamiento de la ciudad de Pando. En esa operación se toma el cuartelillo de
Bomberos, la central telefónica, dos bancos de los cuales se expropia el dinero
y la Comisaría, en donde hay un enfrentamiento con heridos y un muerto por parte
de la Policía. La operación, bien ejecutada en su primera parte, por errores
cometidos en el repliegue deviene en un fracaso militar. Mueren tres militantes
y son apresados una treintena, entre ellos un compañero de dirección.
Paradojalmente, con la operación Pando ocurrió un fenómeno que también se dio el
22 de diciembre de 1966. A una derrota en el plano militar sucedió un
crecimiento político. Ese crecimiento que tuvo lugar después de Pando, a la
larga marcó a la organización y fue uno de los factores que contribuyó a su
derrota posterior. El crecimiento tan acelerado no permitió la formación
adecuada de los militantes clandestinos. Este no sólo se dio a lo interno, sino
también a lo externo. Comenzaron a surgir los CAT (Comités de Apoyo a los
Tupamaros). Algunos de esos CAT tenían contacto con la Organización, pero
probablemente la mayoría eran "silvestres", que actuaban autónomamente
integrándose intuitivamente en los lineamientos estratégicos del MLN.
Estrictamente, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros nunca fue una
guerrilla. Realizaba operaciones de pertrechamiento y de propaganda armada. La
guerrilla, en cambio, es una forma de acción militar. Su objetivo es destruir
las fuerzas vivas y materiales del enemigo. El MLN se planteaba una estrategia
de acumulación política. Se diferenciaba del resto de la izquierda tradicional
en su metodología de acción política. Se realizaron muchas operaciones de
copamiento para hablar con los trabajadores y hacer planteos políticos. El MLN
estaba estructurado en columnas, que integraban alrededor de 100 personas,
además de lo que se llamaba" la periferia de apoyo"de cada columna.
El principio organizativo era de círculos concéntricos. Al centro, en el núcleo
interior, estaba la organización, hacia fuera los círculos se iban ampliando y
su relación era más laxa. La necesidad de un trabajo político cada vez mayor
obligó a organizar una columna política. Se le llamó la columna 70. Esta
columna, a su vez, era la que tenía el vínculo con un organismo legal que se
creó y que fue cofundador de la coalición de izquierda Frente Amplio. Ese
organismo se llamó Movimiento de Independientes 26 de Marzo, por la fecha en la
que el Frente Amplio salió a la luz pública.

Los caminos del golpe de Estado


La acción clandestina en territorio dominado por el enemigo es muy costosa y se
tienen grandes pérdidas humanas y materiales. Ante la necesidad de rescatar de
las cárceles la experiencia acumulada en los militantes que se encontraban en
prisión, la dirección resolvió organizar fugas de prisioneros.
El 8 de marzo de 1970, fugaron de la cárcel de mujeres 8 compañeras por el
portal de la capilla del establecimiento. Posteriormente, en la noche del 29 al
30 de julio de 1971, 38 militantes fugaron por un túnel realizado desde afuera
por sus compañeros. Finalmente, por otro túnel que se excavó desde adentro de la
cárcel de Punta Carretas, en la madrugada del 6 al 7 de septiembre de ese mismo
año se fugaron 111 militantes. Si bien las dos fugas proporcionaron una
militancia experimentada, también es cierto que recargaron a una organización
clandestina con integrantes también clandestinos. La organización era
clandestina pero sus integrantes en su mayor parte eran personas legales. Ante
el intenso accionar de la organización el gobierno, con el apoyo del Parlamento
decretó el Estado de Guerra Interno. Junto con esta medida se unificaron las
fuerzas represivas. La Policía, que era la que tenía a su cargo la represión,
había sido desbordada. Ahora con las fuerzas conjuntas ( el Ejército, la Marina
y la Fuerza Aérea) se integraban a la represión con amplios poderes. Se aplicó
la tortura generalizada como medio de obtener información. Hubo graves
violaciones a los derechos humanos, capítulo que aún hoy, 1997, permanece sin
cerrar. Como se había dicho anteriormente, el crecimiento acelerado que había
tenido lugar después de la derrota de Pando no permitió una transmisión adecuada
de las normas de funcionamiento clandestino, y por lo tanto la
compartimentación, elemento clave de la seguridad, no se mantuvo con
rigurosidad. La compartimentación debía mantener a la Organización dividida en
compartimientos herméticos separados, de modo que si la represión destruía una
parte, las otras no quedaban afectadas. No hubo tiempo de desarrollar en la
nueva militancia la actitud, que es lo esencial en la compartimentación, el no
querer saber más de lo necesario para funcionar. Con la aplicación generalizada
de la tortura, la represión pudo lograr elementos informativos suficientes como
para desarticular al MLN. No fueron apresados todos los integrantes y
colaboradores pero sí una cantidad tal que el conjunto perdió toda capacidad
operativa. La mayor parte de los dirigentes de los distintos niveles fueron
apresados o muertos, y se perdió la capacidad de regeneración, pues acto seguido
de la derrota se instauró la dictadura militar, que barrió con el conjunto del
movimiento popular, partidos políticos de izquierda, sindicatos, etcétera.
Muchos militantes y simpatizantes del MLN pudieron irse al exilio, contribuyeron
de manera importante a la solidaridad, pero no lograron reorganizar al MLN.
Tal vez la consecuencia más dramática de esta desarticulación , en el año 1972
fue que se constituyó en condición necesaria para el golpe de Estado del 27 de
junio de 1973. La respuesta del movimiento obrero y popular fue una formidable
huelga general con ocupación de los lugares de trabajo que duró quince días.
Pero la fuerza del movimiento obrero ya estaba desprovista del apoyo militar que
representaba el MLN, por lo que la dictadura cumplió con el diseño estratégico
de su ofensiva, que jerarquizó el enfrentamiento con éste en un primer tramo de
su avance, para luego caer sobre un movimiento popular inerme y carente de
respaldo armado.
Durante todo el primer período de la dictadura, ninguna fuerza política tuvo
presencia real -porque no fueron permitidos los partidos políticos, ni tan
siquiera los de los representantes de la burguesía, los dos partidos
conservadores del país, el Nacional y el Colorado-. La dictadura cívico-militar
se fue desgastando, y además dejó de contar con el beneplácito de los Estados
Unidos, agregado esto a que comenzó a gestarse, desde el comienzo de la década
del '80, una resistencia sorda por parte del pueblo, todo lo cual hizo que los
militares resolvieran replegarse en orden hacia los cuarteles. Hicieron un pacto
con personeros de los partidos políticos y permitieron la realización de
elecciones, que llevaron al gobierno nuevamente a uno de los partidos
conservadores tradicionales del país, el Partido Colorado.

La reorganización

Por la presión popular, el nuevo Parlamento aprobó una ley de amnistía, por la
cual salieron en libertad todos los presos políticos. Los integrantes del
antiguo Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fueron convocados por los
viejos dirigentes para discutir la pertinencia o no de la reorganización del
MLN. Se realizaron tres plenarios consultivos que reunieron a unos 500
militantes. Esos plenarios facultaron a estas cabezas dirigentes a constituirse
en una dirección provisoria, para convocar a todos los antiguos integrantes y
simpatizantes para discutir los nuevos lineamientos políticos y resolver en una
nueva Convención. Los presos habían sido liberados en marzo de 1985.
Transcurrieron varios meses y en diciembre de ese año se reunió la Tercera
Convención Nacional del MLN. En ella se establecieron acuerdos básicos, pero se
hizo evidente que sería necesario un largo proceso de discusión y práctica
social, para llegar a un conjunto de definiciones que sintetizaran las muy
diferentes experiencias vividas por los militantes, en la cárcel, en los
diferentes exilios y en el propio Uruguay. La Convención ratificó algunas
definiciones establecidas en un encuentro clandestino realizado en 1968, que se
le denominó Simposio. Esas definiciones se refieren a la utilización del
Materialismo Dialéctico como herramienta científica para el conocimiento y
transformación de la sociedad. Funcionamiento en el Centralismo Democrático,
esto es, organismos de decisiones colectivas, responsabilidades individuales,
supeditación de las minorías a las decisiones de las mayorías, distintos niveles
de organismos con responsabilidad de dirección y, como elemento esencial, total
democracia y participación en las instancias de toma de decisiones fundamentales
y funcionamiento jerarquizado en las instancias de ejecución de tareas.
Se ratificó la concepción de continentalidad de la lucha, entendiendo que la
liberación nacional de cada país dependiente será imposible sin una acción de
conjunto por parte de los países dependientes. Entre otras resoluciones, también
se aprobó un nuevo reglamento para el ordenamiento del funcionamiento político
del MLN.

En general, los dirigentes de los partidos conservadores del Uruguay vaticinaron
una corta vida a esta nueva aparición del Movimiento de Liberación
Nacional-Tupamaros. Este comenzó a desarrollar su tarea política. Hacia 1987, se
iniciaron conversaciones con distintas personas y organismos políticos para ver
si sería posible llegar a algunos acuerdos para un trabajo político conjunto.
Esas conversaciones se prolongaron por espacio de más de dos años. Al final se
lograron acuerdos que permitieron la conformación de un organismo político que
se denominó Movimiento de Participación Popular (MPP), y que se definió como un
movimiento de lucha por la liberación y el socialismo. Quiere decir que este
movimiento no sería solamente de carácter electoral, sino de lucha política en
todos los ámbitos posibles, también incluido el electoral. El Movimiento se
presentó en las elecciones de 1989 logrando dos diputados. Actualmente, 1997,
cuenta con dos diputados en la Cámara baja y un senador en la Cámara alta. - El Latinoamericano

 

Los Tupamaros como continuadores de los ideales de Artigas. Origen del nombre "Tupamaros" - Melba Piriz y Cristina Dubras

C
onsiderado el territorio de la Banda Oriental como "tierra sin ningún provecho" por los conquistadores españoles, su conquista será tardía y este hecho signará la historia de esta fértil pradera, habitada desde ya mucho tiempo (estudios recientes nos llevan a considerar en miles de años la presencia de los primeros pobladores en la región) por comunidades indígenas en algunos casos cultivadores y, o cazadores, pescadores y recolectores .La situación de frontera inter imperial (conflicto de límites entre los dominios de España y Portugal) determinará el interés por estos territorios pese a la sociedad indígena indómita que la habitaba. En el siglo XVII, la introducción del ganado bovino pautará de aquí en más la economía y la sociedad de esta Banda. La primera forma de explotación de la riqueza pecuaria fue la vaquería, expedición para matar ganado, extraer el cuero y el sebo. La vaquería depredó el ganado "cimarrón", por eso se irá sustituyendo este sistema por "la estancia", establecimiento permanente con ocupación de tierra.

El poblamiento urbano fue también una consecuencia del carácter fronterizo de nuestro territorio. En 1680 los portugueses fundan la Colonia del Sacramento y a partir de 1724 los españoles fundan Montevideo.

Durante el coloniaje estará presente un gran conflicto entre los grandes latifundistas por un lado y los pequeños y medianos hacendados por otro A comienzos del siglo XIX, se producen las invasiones inglesas al Río de la Plata. La ocupación que realizaron si bien breve, no dejará de tener importancia. Se agudizaron, por ejemplo, las contradicciones ya existentes en la sociedad colonial y comenzó a hacerse inminente la lucha por el poder entre una minoría española residente encabezada por los grandes comerciantes monopolistas y los dirigentes del grupo criollo, hijos de españoles nacidos en América.

En toda esta crisis, que en definitiva desembocará en la revolución, el problema esencial planteado es el del poder, el de que sector comandará en el nuevo Estado.

La caída de España en poder de Napoléon, abrirá más la brecha entre estas dos fracciones. En Mayo de 1810 comenzará la lucha por la Independencia en el Río de la Plata.

La Revolución Oriental fue fruto de la agitación de condiciones internas, contó con la participación de los hacendados pequeños y medios, de los comerciantes, de los curas de pueblo, de los peones, de los gauchos, de los libertos y de los indígenas. Su conductor José Artigas la definirá como "la admirable alarma" Los orientales no eran ejército regular, no recibían soldada , eran vecinos civiles voluntarios "armados por la causa de la libertad". La invasión portuguesa en 1811 y los desacuerdos con Buenos Aires, llevarán a este pueblo "reunido y armado" a nombrar a Artigas como Jefe de los Orientales y resolver abandonar el territorio. Es durante esta "Redota" (como la llamaron los paisanos que la realizaron) e inmediatamente después de la vuelta a la Banda Oriental cuando Artigas plasmará su programa político. Es precisamente en el Campamento del Ayuí donde se revela la composición de ese pueblo "reunido y armado": están con Artigas "cuatrocientos charrúas", "gauchos" y "changadores", hombres sueltos que se solidarizan por primera vez con la montonera, escuadrones de indios tapes, las familias de los criollos pobres, hacendados rústicos, mayordomos, capataces, peones y curas patriotas. También están todavía aunque por poco tiempo algunos patricios de renombre cuya presencia en este conglomerado de grupos introduce un interés de clase diferente.

El movimiento artiguista en la Banda Oriental se transformará en una corriente radical que intimidará al conjunto de las clases privilegiadas.

Porque la artiguista fue una revolución democrática y agraria de hondas raíces populares. Fue ese sólido bastión de peones, gauchos, libertos e indios, quien impregnó de radicalismo las propuestas de la revolución. Con Artigas hubo en nuestro pueblo instancias de un alto grado de organización y ésta se fue dando a partir del pueblo mismo. Es en ese pueblo organizado y armado enfrentado fundamentalmente a una oligarquía criolla y extranjera que hallamos la primera expresión de poder popular en nuestra historia.

Las banderas artiguistas, de justicia social, de tierra para quien la trabaje, de proteccionismo económico, plasmadas en los Reglamentos Agrario y Aduanero de 1815, los principios de autonomía, de igualdad, de libertad, que están presentes en la organización de la Liga Federal, forman ese lazo indestructible entre el AYER Y EL HOY.

El Movimiento de Liberación Nacional surge porque los enemigos que traicionaron el artiguismo, solo cambiaron su cara. Porque casi todo está por hacer y porque los TUPAMAROS FUERON Y DEBEN SER LOS CUSTODIOS DE ESE PASADO.

ORIGEN HISTÓRICO DEL NOMBRE TUPAMARO

Podemos citar el trabajo de investigación hecho por el Movimiento de Liberación Nacional sobre el origen de la palabra Tupamaro y la relación que le une con dicho movimiento político

De este estudio surgen datos históricos y literarios que vinculan el nombre del M. L. N. Tupamaros con la sublevación indígena de Tupác Amarú en el Virreinato del Perú en 1780.

En la "Historia de los Tupamaros" escrita por su dirigente Eleuterio Fernández Huidobro, este testimonia, que fue en noviembre de 1964 en que apareció públicamente, dicho nombre vinculado al movimiento político uruguayo, en un volante distribuido en la Convención Universitaria donde se leía: T N T "Tupamaros no transamos".

Nos referiremos pues a las fuentes y para ello hablaremos del Régimen Indiano.

1492: Conquista y Dominación Española. Para realizarla dividieron los territorios americanos en virreinatos. En uno de ellos, el del Perú, se dará la sublevación indígena de Tupác Amarú, cacique mestizo, directo descendiente de los Emperadores Incas, encabezó el movimiento mesiánico y revolucionario de mayor envergadura en los territorios del norte, cayendo traicionado y entregado a los realistas junto a su esposa para ser muerto mediante suplicio. Esta sublevación también puso en peligro al Virreinato del Río de la Plata al conmover las bases de "fieles vasallos" de las Autoridades Españolas.

De aquí en más, según lo revelan diversos documentos y la literatura autóctona, la palabra Tupamaro es empleada con distintas acepciones y no siempre de carácter político.

El historiador contemporáneo Washington Lockart cita en "La vida cotidiana en la Colonia": "...y que se le dé derecho al Alcalde de 2do. Voto para deponer contra el cura por la atroz injuria de haberlo llamado con el moro (?) de traidor tupamaro a presencia del Pueblo...".

Del mismo autor en "La autoridad amenazada" vemos la situación particular en la que un gaucho le dice a la autoridad: "...mulato indino, tupamaro hijo de puta ...".

Si bien aquí es utilizada como insulto, encontramos que según transcribe el historiador Setembrino Pereda (Paysandú Patriótico), el mismo José Rondeau, militar nacido en Buenos Aires que se unirá posteriormente a la causa revolucionaria liderada por Artigas manifiesta: "...fui destinado otra vez a Paysandú ...medida que tuvo por objeto separarme de la plaza porque algo se había entendido ya sobre mi adhesión al sistema del país pues el sargento mayor de la plaza se le oía titularme de Tupac Amaro ...".

De aquí surge una nueva acepción la de sedicioso.

En las letras encontramos testimonios más gratificante como los de: hermano, rebelde.

En la novela "Ismael" de Eduardo Acevedo Díaz encontramos: "...dividido ya el campo entre europeos y tupamaros, estos últimos negaban la existencia de todo vínculo social o político con sus antiguos dominadores...". En la misma novela, cuando el protagonista Ismael se acerca al lugar donde están las tropas rebeldes, uno de los guardias "... le interrogó con energía, puesta la mano en la culata de un trabuco -¡Tupamaro!-contestó el recién venido con voz vibrante -

-Ayéguese hermano, ¿lo trujieron mal?...".

Dice el crítico literario Alberto Zum Felde (Proceso Intelectual del Uruguay) refiriéndose a la novela Ismael: "...Allí están -en heteróclita fraternidad de gauchos, indios, portugos, negros, zambos y mulatos, rubios los unos, oscuros los otros -todos los tupamaros que la Ley y la Justicia colonial arrojaron al margen de la vida civil, y que la idea revolucionaria alzara, en montonera heroica tras el Caudillo ".

Ya en nuestro siglo tenemos de Osiris Rodríguez Castillos el poema canción:

"Cielo, mi cielito lindo,
danza de viento y juncal,
prenda de los tupamaros,
flor de la Banda Oriental..."

The Tupamaros of Uruguay
 

        Uruguay in the 1960¹s was distinct among other South American counties for its affluence and
sociopolitical stability. Economic prosperity had fostered the growth of a large middle class and a stable
welfare-state government that allowed a wider degree of democratic and civil freedoms larger than any
other South American government. Because Uruguayan society was so peaceful, the Army and Police
were very small. In 1968 there were only about 12,000 men in the armed forces and fewer than 22,000
police to keep order in a population of about 3 million.

        A slump in the demand for wool and meat, Uruguay¹s two principal exports, after the Korean
War brought mass unemployment, inflation, and a steep drop in the standard of living. the social
tensions this produced, along with the corruption of the overblown state bureaucracy (one in five
working Uruguayans was employed by the federal government in some fashion), gave the impulse for
an effective urban guerrilla movement to emerge.

        This revolutionary group¹s official name was Movimento de Liberacion National but was
popularly known as the Tupamaros (from Tupac Amaru, last member of the Inca royal family,
murdered by the Spanish in 1571). It was founded in 1963 by Raul Sendic, a law student studying in
Montevideo. Because Uruguay was so urbanized (over 80% of Uruguayans lived in large towns or
cities) they concentrated almost all their activity in and around the capital, Montevideo, where more than
half the entire population of the country lived. As with most other South American guerrilla groups,
they started as a political organization that deliberately chose the tactics of Œarmed struggle¹ and drew its
membership from young, radical, middle-class people -- mostly students and white-collar workers.
Like most urban terrorist groups, they were organized in a cellular structure of 4-5 men called a Œfiring
group,¹ with the group leader as the only link to other cells. This was done for security reasons, as was
their practice of never telling any individual more than he or she needed to know for any particular
operation.

        From 1963 to early 1968 the Tupamaros concentrated on gathering resources -- mostly by
robbing banks, guns shops, and private businesses. Their goal was to make the government look
powerless to defend its friends and unnecessarily heavy-handed in its reactions.  The main tactics they
used to achieve this were political kidnapping, Œarmed propaganda,¹ and intimidating the security
forces.

        The Tupamaros used political kidnapping as an alternative to assassinations and as a way to
show the government¹s impotence. It was a severe psychological shock and embarrassment to those in
the government to have their friends and diplomatic figures snatched off the street and held in so-called
Œpeople¹s prisons¹ in Montevideo itself. Meanwhile, the people did not react as they would have against
assassinations because the kidnappings (often of unpopular and corrupt people anyway) did not
inconvenience them, but the inept police reaction (usually a massive cordon-and-search operation) did.
 
        The worsening state of the economy provoked a wave of student rioting and labour unrest, and
a state of national emergency was declared in June 1968 (which was to last until late 1972). It was
during this crisis that the Tupamaros staged their first political kidnapping -- Ulises Pereyra, the
president of the State Telephone Company, an unpopular figure whose abduction was acclaimed by the
public. When the police began to search the campus of the National University in Montevideo, they
started a student riot that ended in the death of a student. Ulises Pereyra was released unharmed five
days later.
        More kidnappings followed. In September 1969 they kidnapped a leading banker and held him
for ten weeks, in support of a strike by employees at his bank. In July 1970 Dan Mitrione, an American
policeman on loan to the Uruguayan security forces, and Aloisio Gonide, the Brazilian consul in
Uruguay, were kidnapped and held for ransom. When the government refused to parley with the
Tupamaros, they killed Mitrione, a move that was to cost them considerable public support. In the first
half of 1971 the British ambassador to Uruguay, the Uruguayan attorney-general, and a former minister
of agriculture were kidnapped, and Ulises Pereyra was abducted a second time.

        The second tactic the Tupamaros used was Œarmed propaganda.¹ some of these actions
resembled nothing so much as forceful advertising. When the government shut down left-wing papers
and forbade the regular news media to refer to the Tupamaros by name, the Tupamaros ran their own
mobile radio transmitter in Montevideo, temporarily seized radio stations to broadcast propaganda, and
maintained an underground press. Groups of armed terrorists would also occupy meeting halls,
cafeterias, and cinemas (real guerrilla theatre!) and make speeches to a literally captive audience. Actions
like bank robberies and raids on police stations, besides their logistical benefit, also had a propaganda
goal. The Tupamaros conducted several very professional operations in this area.

        A third tactic was intimidation of the security forces. Because the police were doing almost all
of the fighting against the guerrillas, the Tupamaros began to select individual policemen for
assassination in late 1969. Although only a few policemen were killed this way, the moral of the force
was shaken. In June 1970 there was a general police strike for higher pay and the right to work in
civilian clothes in order to make them less conspicuous.
 
        The government¹s response to these three tactics was uneven and predictably clumsy.
Although at first the Army and Police were small and untrained in counterinsurgency techniques, a
paramilitary body of 20,000 men called the Metropolitan Guards was set up in 1968. It was trained by
American and Brazilian policemen, and its main duty was to oppose the Tupamaros. The security forces
were handicapped by a lack of reliable informers, a coordinated network for sharing and disseminating
intelligence, and their habit of conducting massive cordon-and-search operations that more often than
not alienated the public¹s support. It appeared to many people that the Tupamaros, who by now had
reached an active strength of almost 3,000, were running rings around the police.
 
        The economy failed to improve, and a series of corruption scandals in 1970 and 1971 further
undermined public support for the government. It seemed that the Tupamaros were on the verge of
creating the Œclimate of collapse¹ that would lead to the government¹s fall. In November 1971
presidential elections were held. An alliance of left-wing parties called the Frente Amplio emerged to
challenge the rule of the two traditional political parties. The Tupamaros, gave vocal support to the
Frente Amplio while continuing their campaign of provocation. However, the murder of Dan Mitrione
in August 1970 and the continual civic disruption pushed more and more people away from support of
the Tupamaros. The Frente Amplio suffered from the association and got less than 20% of the votes in
the elections. The new Uruguayan president, Juan Maria Bordaberry, suspended civil liberties and
declared a state of Œinternal war¹ with the Tupamaros in April 1972. The Army, which until this point
had been playing only a supporting role to the Police and Metropolitan Guards in the
counterinsurgency, was ordered into action. They relied on mass arrests, torture, and large cordon-and-
search operations. These saturation tactics captured most of the guerrillas and forced the remainder to
flee the country. By November 1972 the Tupamaros had ceased to be a threat to Uruguay.
 
        The government had won, but only at the cost of destroying democracy in Uruguay and
alienating large sections of the population. The Army, which in ten years had gone from consuming 1%
of the national budget to over 26%, was not about to go meekly back to barracks. In their view, they
had just cleared up the Œpolitician¹s mess,¹ and were not going to let it happen again. The military
leadership pressured President Bordaberry to maintain the declared state of internal war. By mid-1973
all left-wing political activity had been suppressed and the national legislature indefinitely dissolved.
Uruguay, once the most tolerant and democratic country in South America had become another garrison
state. This was the only permanent legacy of the Tupamaros, although they had advanced further and
offered a more serious challenge to established power than any other urban guerrilla movement.
 


 

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