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Jorge Tobías Colombo
.
The Tupamaros of Uruguay
(English)
.
Los Tupamaros como
continuadores de los ideales de Artigas
(Español)
. Raúl Sendic: Biografía
(Español)
Tupamaros: Movimiento de Liberación Nacional del Uruguay
(Español) -
Julio Marenales
Para comprender la aparición de
una organización clandestina en la década de los
sesenta, es necesario describir brevemente el marco histórico en
el cual se desarrolló.
El Uruguay,
por mucho tiempo fue categorizado como la "Suiza de América". El
fundamento objetivo de esta categorización estaba dado por
varias razones. Era un país con menos de 3 millones de
habitantes, con una densidad demográfica de unos 16 habitantes
por kilómetro cuadrado, con población integrada en su mayor
parte por descendientes de inmigrantes europeos. Eso, además,
dio de hecho un peso a los elementos culturales europeizantes,
los cual marcó una gran diferencia con el resto de la América
Latina, de fuertes influencias
afro-indígenas.
En el Uruguay la cuestión indígena fue saldada en el siglo
pasado con el exterminio de la población aborigen. Más allá que
esa población
revistó en los ejércitos
artiguistas y se mixturó con la población de la
campaña, lo que hizo que la influencia de lo indígena en la
nacionalidad se
expresara de manera poco ostensible pero nada despreciable.
La economía del Uruguay tiene su principal fundamento en el
campo. No hay
minerales, por lo menos en cantidad explotable, no hay petróleo,
que se sepa,
por lo tanto la única fuente de riqueza es la tierra. En el
Uruguay el principal
rubro económico es la ganadería. Esta se sigue practicando en
forma extensiva,
con pasturas naturales. De esta manera, el máximo de animales
que puede soportar
el campo uruguayo, es de 9 millones de cabezas de ganado vacuno.
La ganadería,
desde el tiempo de la colonia hasta alrededor de 1930, tuvo un
desarrollo
sostenido. Pero a partir de esa fecha, cayó en un estancamiento,
del cual sólo
sería posible salir con un cambio muy profundo en el modo
productivo. Pero está
demostrado que cada terrateniente en particular no está
dispuesto a encarar ese
cambio.
Como indicación muy esquemática podríamos decir lo siguiente: a
principios de
siglo, cuando el Uruguay tenía 1 millón de habitantes, en
números redondos
teníamos 9 millones de cabezas de ganado vacuno. Quiere decir
que como poder de
compra, teníamos 9 cabezas de ganado vacuno por habitante.
Cuando la población
se acercó a los 3 millones el poder de compra en el comercio
exterior se redujo
a la tercera parte. Dado que la redistribución de los ingresos
ganaderos es lo
que ha sostenido la actividad económica del país, una reducción
tan drástica de
los ingresos relativos, trajo graves consecuencias, en el largo
plazo. Las
consecuencias económicas del estancamiento productivo no se
notaron en lo
inmediato, pues la segunda guerra mundial, por un lado permitió
vender toda la
carne disponible tanto vacuna como ovina, y por otro lado redujo
drásticamente
las importaciones de todo tipo, debido a que las potencias
centrales volcaron
toda su capacidad productiva al esfuerzo de guerra. O sea, que
hubo una especie
de ahorro forzoso. Pero además, comenzó el desarrollo de una
industria de
sustitución de importaciones que generó muchos puestos de
trabajo y dinamizó el
mercado interno.
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Raúl
Sendic: Biografía
Movimiento 26 de Marzo
El compañero Raúl Sendic nació en el departamento de Flores, Uruguay,
en 1926, en el seno de una familia de trabajadores rurales. Luego de
cursar los primeros estudios en su ciudad natal, se traslada a
Montevideo, donde ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad de
la República. Desde su adolescencia comienza a militar en las filas del
Partido Socialista Uruguayo, en el que llega a ocupar puestos de
dirección de su organización juvenil. En 1956 asiste como representante
del Partido Socialista, al Congreso Internacional de Roma.
En 1957 comienza su labor sindical entre los asalariados rurales del
norte del país, a quienes brinda además asesoría jurídica. Esta
prolongada tarea de organización del movimiento obrero, cristalizará con
la creación de varios importantes sindicatos: el de los obreros
remolacheros (SUDOR), creado en 1957; el de los regadores y destajistas
de la empresa "El Espinillar" (URDE), fundado el año siguiente en la
ciudad de Salto; y el de los trabajadores azucareros (UTAA), en 1961. En
la creación de dichos sindicatos, Raúl Sendic desempeñó un decisivo
trabajo de concientización y organización.
En el año 1960 tiene la oportunidad de visitar Cuba, donde conoce las
primeras y profundas transformaciones revolucionarias emprendidas por
Fidel Castro y todo el pueblo cubano. Este contacto inicial tuvo, según
él mismo los ha señalado, una influencia terminante en su formación
política.
Los años de 1961 – 62 fueron de intensa militancia política y sindical.
Además de la organización del sindicato de UTAA, Sendic y otros
compañeros preparan la primera marcha de los trabajadores azucareros del
norte del país, quienes llegan a Montevideo reclamando la jornada de
ocho horas de trabajo. También se entrega de lleno a la creación de las
bases políticas y organizativas de lo que posteriormente sería el
Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros). De este modo, la figura
de Raúl Sendic unifica a importantes y combativos sectores obreros y
enlaza dialécticamente sus luchas con la creación del movimiento de
liberación nacional en el Uruguay, país ya sometido en ese entonces a la
brutal penetración imperialista norteamericana.
En 1963 las autoridades uruguayas requieren su captura. Desde ese
momento Raúl Sendic pasa a vivir clandestinamente, sin dejar de estar
estrechamente vinculado a las luchas de los trabajadores azucareros.
Desde la clandestinidad lleva a cabo la gigantesca tarea de crear, poner
en marcha y dirigir, la lucha guerrillera, que estremeció la vida del
país y que constituyó una rica fuente de experiencias para el movimiento
revolucionario latinoamericano y mundial. Esta labor de dirigente
entregado por entero a la causa de su pueblo, lo llevó a prisión por dos
largos períodos: el primero de ellos, desde agosto de 1970 hasta
septiembre del año siguiente, en que logra fugarse del penal donde se
encontraba recluido, reincorporándose de inmediato a la lucha
clandestina.
Por último, el 1º de Septiembre de 1972, luego de un prolongado combate
con tropas del Ejército y la infantería de Marina, es detenido
nuevamente, tras ser gravemente herido. Desde ese momento se encuentra
prisionero en los campos de concentración de la dictadura militar,
sufriendo continuos malos tratos y prolongados períodos de aislamiento
en celdas de castigo. En estos diez años de prisión, la figura de Raúl
Sendic ha crecido ante los ojos de su pueblo y ante los revolucionarios
de todo el mundo. Sus cualidades como dirigente político, organizador y
conductor, están reafirmadas por un compromiso vertical con la
Revolución, que no ha conocido merma ni desmayos a lo largo de sus 56
años de vida.
ALGUNOS ASPECTOS DE SU TRAYECTORIA REVOLUCIONARIA
En las primeras horas de la madrugada del 31 de Julio de 1963 un grupo
de hombres asalta la Sociedad de Tiro Suizo de Nueva Helvecia, Uruguay,
llevándose 20 fusiles checos modelo 1934, 2 carabinas calibre 22 y 5
fusiles con cerrojo y caño descalibrado y un fusil Martini. La policía
atribuye el mismo a delincuentes comunes, sin embargo, otros portavoces
policiales indican como autores del asalto a militantes de izquierda
dirigidos por Raúl Sendic. En ese mes se cumplían 10 años del asalto al
Cuartel Moncada.
Eran los años posteriores al triunfo de la Revolución Cubana, que había
conmovido a todo nuestro continente. En el Uruguay y los numerosos
grupos de izquierda habían dado un decidido apoyo al proceso
revolucionario cubano, al mismo tiempo que se abrían debates y se
escribían manifiestos o proclamas acerca de la viabilidad o no de la
aplicación de la lucha armada.
Por ese entonces nuestro país de fachada "europea" había perdido ya su
carácter "excepcional" para hermanarse a los sufrimientos de los demás
pueblos latinoamericanos. La creciente agudización de la crisis golpeaba
al país que había sido ejemplo de democracia representativa, augurando
enfrentamientos de clase cada vez mayores, sin que la izquierda lograra
ampliar el apoyo popular como lo expresaba el resultado electoral de
1962.
La acción del Tiro Suizo irrumpe con la fuerza incuestionable de los
hechos por sobre el sentimiento de derrota que se vivía en esos meses
postelectorales y por sobre el cúmulo de discusiones y declaraciones que
caracterizaban a los sectores de izquierda.
La identificación del Raúl Sendic como principal responsable del asalto
al Club de Tiro y la orden de captura que se libra sobre él, dan el
inicio a la mayor búsqueda y persecución que se haya registrado en la
historia del país. Por muchos años, una foto de Sendic estaría en todas
las sedes policiales y centros represivos del país.
La figura de Sendic ya era por ese entonces conocida a nivel popular y
respetada dentro de la izquierda. Destacado dirigente juvenil del
Partido Socialista, Sendic había dejado su carrera de abogado por una
militancia que lo llevó a recorrer el litoral uruguayo dejando a su paso
un importante trabajo de organizador sindical.
Los remolacheros de Paysandú, los cañeros de Salto y fundamentalmente
los "peludos" de Bella Unión, habían reconocido en él, a un verdadero
líder.
La formación de UTAA y la combativa lucha de los cañeros, que exigen
entre otras reivindicaciones la expropiación de tierras improductivas,
repercute en la capital de nuestro país, cuando en 1962 Sendic, al
frente de un contingente de "peludos", realiza una marcha de 600
kilómetros hasta Montevideo. A partir de allí se sucederán otras marchas
cañeras en los años posteriores que llevarán en alto de sus estandartes
y en sus consignas el grito de:
UTAA POR LA TIERRA Y CON SENDIC!
El nombre de Sendic levantando como símbolo de la lucha de los cañeros
de UTAA, pasó a convertirse a partir de la expropiación de armas de
Nueva Helvecia, en símbolo de la rebeldía contra la injusticia y la
opresión, en símbolo de la decisión histórica de dar comienzo a la lucha
armada revolucionaria.
El bautismo de la misma en julio de 1963, marca el inicio de un método
de lucha que indudablemente será fundamental en el proceso
revolucionario y por otro lado deja bien alto el nombre de su conductor.
Cuando se confirma que realmente la responsabilidad de la expropiación
de armas recaía sobre Sendic, se da inicio desde distintos sectores al
intento de persuadirlo para que se entregue a la justicia, alegando que
su "delito" por ser de razones políticas podría verse atenuado. Al mismo
tiempo, le proponían la utilización de su defensa como vehículo de
agitación de la problemática de los cañeros y de denuncia sobre el
panorama de injusticia y opresión en el que vivían.
Sin embargo, Sendic toma la clandestinidad y el anonimato como ámbito
lógico para quien con gran convicción había elegido un camino que no
admitía retornos.
Ese camino recién comenzado habría de tener otra muestra en el mismo año
1963, ya que en el día de Navidad, un grupo de jóvenes secuestra un
camión de Manzanares que llevaba una carga de pollos, pavos y postres y
reparte el contenido entre los moradores de los cantegriles de Bulevar
Aparicio Saravia, dejando en el lugar volantes firmados por el "Comando
Juvenil José Artigas".
De esa fecha a agosto de 1965 en que aparecen los primeros volantes
firmados por "Tupamaros" (en un atentado contra la firma Bayer, por la
fabricación de gases que Estados Unidos empleaba en la guerra de
Vietnam), media un trecho en el cual Sendic y un pequeño grupo de
militantes logran ir estructurando la organización guerrillera
clandestina, en el marco de una continuada actividad con numerosas
acciones de pertrechamiento y propaganda armada.
Median también las medidas reaccionarias de un gobierno entreguista y
represivo que rompe relaciones con Cuba (septiembre de 1964), que
implanta Medidas Prontas de Seguridad, que clausura varios órganos de
prensa y encarcela en sólo dos meses a casi quinientas personas.
Con las elecciones de 1966 se dan aún mayores condiciones para
desmoronamiento de la fachada de legalidad de nuestro país al triunfar
la Constitución que instauraba nuevamente la presidencia unipersonal
(suplantando al Colegiado vigente) y dándole al Poder Ejecutivo mayores
atribuciones. La muerte de Gestido a finales del 67 y el advenimiento a
la presidencia del tristemente célebre Pacheco Areco, abren
definitivamente a nuestro país a los dictados del Fondo Monetario
Internacional, instaurando una política reaccionaria y represiva que
quedó de manifiesto a la semana de asumir el nuevo presidente con la
clausura de diversos órganos de prensa y la ilegalización de numerosas
organizaciones de izquierda.
Sin embargo lo que realmente caracteriza a estos últimos años de la
década del 60, es el proceso de movilización creciente y el auge de la
lucha popular.
Cientos de conflictos de nuestros trabajadores, reafirman el poderoso
papel de la CNT y marcan a fuego los lastres de un régimen enfermo por
una profunda crisis, que para defender los intereses de la oligarquía y
el imperialismo acude a la violencia y el asesinato. La respuesta
juvenil que gana la calle en innumerables movilizaciones del
estudiantado de Secundaria y de la combativa Federación de Estudiantes
Universitarios, quedará sellada para siempre por la sangre joven y
generosa de muchos mártires de nuestro pueblo.
Es en ese contexto que crece el prestigio y la figura de Raúl Sendic,
cuando por el incremento del accionar armado se llega a cuestionar los
cimientos de un régimen que iba dando cada vez mayores pasos hacia el
fascismo.
La popularidad y el apoyo creciente que concitaron las espectaculares
acciones del MLN dimensionaron al dirigente que sin discurso, ni
tribunas, ni grandes exposiciones, logró ser entendido y seguido por
cada vez más gente.
Por sobre la mordaza informativa y el anonimato libremente elegido, el
nombre de Raúl Sendic, pintado en las paredes y coreado en las
manifestaciones, estuvo presente junto a un pueblo consciente y
movilizado, en su justo papel de líder popular.
Un ejemplo de ello fue sin duda la alegría con que fue recibida la
noticia, poco tiempo antes de las elecciones de 1971, de que los
tupamaros se habían fugado del Penal de Punta Carretas. La fuga
realizada por un túnel, fue comentada por la prensa y festejada por
nuestro pueblo utilizando la conocida consigna de los cañeros, los tupas
se habían ido "POR LA TIERRA Y CON SENDIC". En ese entonces un veterano
militante nos comentaba el hecho diciendo: "Seguramente el Bebe no se
quiso perder la alegría de ver al pueblo unido en el Frente Amplio".
Ese pueblo que había alcanzado niveles sin precedentes de organización y
combatividad luchando desde los comités de base, en los gremios
estudiantiles, y en los sindicatos, recogía en su seno al dirigente
tupamaro que nuevamente volvía a la militancia clandestina, como en los
7 años previos a su caída en la calle Almería acontecida un año antes.
También sería en septiembre, dos años más tarde, que la población
uruguaya se vería conmovida, y al mismo tiempo admirada, por la caída de
Sendic.
La caída del dirigente revolucionario y la estatura moral demostrada son
más elocuentes que las palabras. Sendic caía herido gravemente y
resistiendo.
En su actitud, en su firmeza se sintetizaba también el odio y la
decisión inquebrantable de nuestro pueblo de combatir al fascismo. La
firmeza y valentía de Sendic es la firmeza y la valentía con que en
todos estos años miles de orientales enfrentaron y vencieron el terror
impuesto por la dictadura.
Sendic había rechazado la posibilidad de abandonar el país ante la
brutal escalada represiva de aquellos momentos. Su papel conductor y
dirigente lo llevaba nuevamente a elegir el puesto más duro, marcando
con su ejemplo de lucha y firmeza el camino a recorrer para alcanzar la
victoria.
Por encima de la derrota que implicara su captura, este hecho abría
definitivamente un lugar en la historia de los grandes hombres de
nuestra patria.
Luego de los comunicados oficiales y de la detallada historia clínica
que reiteradamente planteaba la posibilidad de la muerte del dirigente
tupamaro, la dictadura cubrió con un manto de silencio la vida de Sendic.
La tortura y el salvajismo de los militares, hicieron centro en él,
siendo en el correr de estos años, uno de los prisioneros políticos que
más han soportado los intentos de destrucción del fascismo.
El hombre que dio inicio a la lucha armada en nuestro país y adquirió la
talla de dirigente revolucionario continental, vivió casi 13 años en
condiciones infrahumanas, como rehén de una dictadura que anunció y
suspendió varias veces un juicio público sobre él.
En marzo de 1985 fue liberado junto al resto de los prisioneros
políticos cuando se decreto la Amnistía.
Continuó al frente del MLN-Tupamaros hasta que fundó el "Movimiento por
la tierra".
El 28 de abril de 1989 falleció de una enfermedad fulminante (enfermedad
de Charcot) en Paris dónde había sido trasladado para su tratamiento.
La solidaridad internacional cumplió un importante papel en la defensa
de la vida de Raúl Sendic. Una vida de sacrificios, de austeridad, de
años de vida clandestina, de tortura y de aislamiento. Una vida que
habla de las penurias de todo un pueblo. Y es precisamente el combate de
ese pueblo contra la dictadura, el mejor homenaje para Raúl Sendic, pues
su vida ha sido y es ejemplo y guía de esa lucha. Pues su nombre ha
estado y estará estrechamente unido a todos los perseguidos, a todos los
torturados, a todos los presos políticos y a todos aquellos que han
entregado sus vidas por la liberación de nuestra patria.
Junto a ellos, junto al pueblo que conquistará la libertad y un futuro
de justicia e igualdad, estará siempre presente el dirigente
revolucionario y el líder popular: Raúl Sendic (Rufo).
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Hacia la ruptura
Finalizada la segunda guerra mundial y cuando sus efectos
benéficos para el
Uruguay comenzaban a mermar, la guerra de Corea trajo un cierto
respiro. Pero
eso no duró mucho. Se inició entonces una espiral inflacionaria
que comenzó a
afectar seriamente el poder de compra de los salarios. La clase
obrera, que con
el relativo desarrollo industrial había crecido y se había
fortalecido, se lanzó
entonces a la resistencia de las medidas restrictivas en materia
salarial,
defendiendo el poder adquisitivo de los salarios logrados en
años de lucha. Al
mismo tiempo pelea por organizarse y por niveles de salarios
dignos, al punto de
que también en ese aspecto el Uruguay se destacaba del conjunto
de la geografía
latinoamericana. Las clases dirigentes del país acusaban a los
trabajadores
organizados de ser los responsables de la inflación, por los
continuos aumentos
de salarios que reclamaban. Comenzó una escalada represiva
contra los
trabajadores organizados.
En ese marco económico social, al comienzo de la década de los
'60, se
organizaron los trabajadores de la caña de azúcar en el Norte
del país. Estos
trabajadores trabajaban y vivían en condiciones infrahumanas.
Organizaron
marchas recorriendo el país, caminando, cruzando pueblos y
ciudades del Interior
informando de su situación. Primero plantearon el cumplimiento
de las leyes que
existían para los trabajadores rurales, que por cierto eran
malas leyes, pero ni
esas cumplían las patronales de las plantaciones de caña de
azúcar. Luego
plantearon la expropiación de un latifundio improductivo, que ni
tan siquiera
era explotado con los métodos tradicionales. Este latifundio
tenía una
superficie de 22.000 hectáreas. En un país en el cual se acusaba
a los
trabajadores de ser responsables de la inflación, los
trabajadores cañeros del
departamento de Artigas pedían tierras para trabajar. Los
cañeros realizaron
cuatro marchas hacia la capital, Montevideo. Recibieron apoyo
solidario de mucha
gente. Un grupo de militantes provenientes de los partidos de
izquierda, de los
sindicatos y militantes independientes, resolvieron dar un apoyo
decidido a los
compañeros cañeros. En el proceso de trabajo solidario, se
fueron haciendo una
serie de constataciones. Una de ellas y muy importante, era que
el gobierno,
ante las demandas de gente que quería trabajar, contestaba con
dura represión,
violando una legalidad que él, primero que todos, tenía que
respetar. Por otra
parte la represión contra los trabajadores era generalizada.
Habían comenzado a organizarse bandas fascistas, se atentaba
contra los locales
de partidos políticos de izquierda, se atentaba contra personas,
en algunos
casos se les habían tatuado con elementos cortantes esvásticas
nazis. Incluso
fue asaltada la Universidad de la República por bandas fascistas
con la
complicidad del jefe de Policía de Montevideo. En el ambiente
político se
manejaba la posibilidad de un golpe militar, al punto que la
única central
sindical, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), en 1964
aprobaba un Plan
de resistencia al golpe de Estado.
El coordinador
El apoyo militante al movimiento de los trabajadores cañeros se
agrupó en un
organismo que se denominó Coordinador, que precisamente,
coordinaba la acción de
las distintas personas que estaban realizando el trabajo
solidario. Ante el
clima de violencia, y reiteradas violaciones a la legalidad de
las bandas
fascistas con la complicidad policial muchas veces e incluso
violaciones de la
propia Policía, los militantes del Coordinador resolvieron
actuar, llegando a no
respetar las leyes vigentes, y si fuera necesario, utilizando
incluso
procedimientos violentos. En una de las marchas cañeras hubo
violentos
incidentes en Montevideo, donde resultó muerta una persona por
un disparo
efectuado contra los trabajadores por individuos de derecha. Se
pretendió
inculpar a los trabajadores y a raíz de ese episodio, Raúl
Sendic, que era
asesor letrado del sindicato de los trabajadores cañeros (UTAA)
y al cual se le
quiso adjudicar la responsabilidad del hecho, pasó a la
clandestinidad. Los
militantes del Coordinador cumplieron un proceso de discusión
política de varios
meses. En esa discusión se analizó la situación de la izquierda,
los
acontecimientos de la Revolución Argelina, la Revolución Cubana
y los procesos
de lucha política latinoamericana. Respecto a la izquierda
uruguaya, se
reconoció su aporte a las luchas sociales del Uruguay, pero se
concluyó que
había experimentado un proceso de adaptación al sistema, de tal
modo que ya no
generaba en los sectores populares reales ideas de cambio
profundo de un régimen
que progresivamente iba extendiendo la pobreza en más amplias
capas de la
población.
Debe tenerse presente que la fuerza más importante de la
izquierda era el
Partido Comunista, muy supeditado a la geopolítica de la ex
Unión Soviética y
por lo tanto enfocando su accionar político por las necesidades
del
enfrentamiento Este-Oeste. En esas discusiones se efectuaron
críticas muy duras
contra lo polemista de la izquierda y su fragmentación. También
se analizó el
descreimiento de la gente hacia las políticos, que habían
llegado a graves
posturas demagógicas. Durante ese proceso de discusión, en el
seno del
Coordinador se fueron perfilando dos tesis, ambas con el
fundamento de la
necesidad de comenzar a actuar en política de un modo diferente.
La identidad tupamara
Una tesis sostenía el planteo clásico del partido político con
su aparato
armado. La otra tesis, proponía un planteo estratégico
defensivo, y la
estructuración de una organización político-militar, pues desde
siempre, las
clases adineradas que han detentado el poder real y el control
del Estado con
sus aparatos coercitivos, han recurrido a la violencia, cuando
la resistencia a
su opresión, por parte de los pueblos, se ha vuelto peligrosa
para sus intereses
y privilegios. Finalmente se arribó a un Congreso, que se
denominó Convención en
el cual se definió la cuestión.
Se aprobó la tesis político-militar, se estructuró un
reglamento, se aprobó una
Estrategia Defensiva, pues la correlación de fuerzas era
totalmente desfavorable
para el movimiento popular. Iba a ser una organización
clandestina, cuya primera
tarea sería construir las bases materiales para una organización
de este tipo.
Sus objetivos políticos serían una paciente acumulación de
fuerzas, más
precisamente, una contribución a la acumulación de fuerzas del
campo popular, ya
que nunca se pensó que una sola fuerza política sería capaz de
resolver los
problemas de un país.
La organización se definió como socialista desde el principio.
Con esto se
quería significar solamente una sociedad en la cual el centro de
la actividad
humana fuera el hombre y no la ganancia. Esa sociedad se iría
conformando en el
proceso histórico. El MLN nunca tuvo ni tiene modelo de
sociedad. Se entendió y
se sigue pensando así que cada pueblo con su historia y su
idiosincrasia se irá
dando las formas sociales necesarias a su desarrollo. Se salió
de la Convención
sin nombre, que se adoptó meses después. La Convención se
efectuó en enero de
1966. La designación de la nueva organización como Movimiento de
Liberación
Nacional-Tupamaros tiene como fundamento la manera cómo el MLN
ha entendido y
entiende que se darán los procesos de lucha político- social en
nuestros países.
Partimos del reconocimiento de nuestra condición de países
dependientes.
Imposible que un pueblo pueda decidir sobre su destino si no
rompe los férreos
lazos de dependencia. Entra aquí la cuestión nacional. En esta
lucha, para el
MLN, es necesario aglutinar todas las fuerzas posibles, aún
aquellas que no se
planteen un cambio social profundo, pero que sí estén dispuestas
a enfrentar al
Imperialismo, por ser también sus víctimas. Esta concepción se
enfrentó en su
momento con la que sostenían los partidos comunistas, que
estaban definidos por
la confrontación Este-Oeste.
La Organización comenzó a construir las bases materiales que se
había propuesto.
El 22 de diciembre
En diciembre de 1966, en la preparación de una operación de
finanzas, hubo un
enfrentamiento con la Policía en el cual resultó muerto un
compañero. Comenzaron
a realizarse detenciones de amigos de ese compañero, entre los
cuales
lógicamente había integrantes del MLN-T. Su dirección consideró
que desde el
punto de vista de la seguridad era necesario que varios
compañeros y compañeras
pasaran a la clandestinidad. Este suceso ocurrió el 22 de
diciembre de 1966. A
partir de esa fecha en el transcurso de los días, fueron pasando
a la
clandestinidad unos 22 compañeros. La Policía allanó locales, en
uno de los
cuales en un enfrentamiento murió otro compañero. Toda la
infraestructura
montada fue desmantelada. Hay que agregar la pérdida de las
casas de los
compañeros y compañeras que pasaron a la clandestinidad, que
aunque sus familias
ignoraban esas actividades, para muchos efectos las casas
prestaban utilidad.
Fue un momento muy difícil que se pudo superar gracias a la
solidaridad de gente
que no sabían en realidad qué era esa organización que de pronto
aparecía a la
luz pública. Antes de este suceso del 22 de diciembre, había
operado incluso
utilizando el nombre de Tupamaros, pero más bien parecía un
grupo que una
organización estructurada. La Organización se había venido
planteando un
crecimiento muy cuidadoso, atendiendo que para ingresar e
integrar una
organización clandestina, es necesario aprender las reglas de
funcionamiento
clandestino que son muy estrictas. El acontecimiento de
diciembre obligó a un
cambio total en el enfoque. Se vio que era necesario un trabajo
político y un
crecimiento, como única manera de asegurar la continuidad de la
Organización. La
primera tarea que se hizo necesaria, fue construir nuevamente
una
infraestructura mínima, ya que no era correcto comenzar un
trabajo político
desde los locales que nos habían brindado la solidaridad. Se
comenzó a construir
cabañas en los balnearios pues era la zona donde existían
menores dificultades
para adquirir terrenos. Además, la construcción de las cabañas
proveía la
cobertura apropiada para pasar desapercibidos. Comenzó un lento
crecimiento
tanto en infraestructura como numérico. Se instaló una nueva
base en la zona
denominada Pajas Blancas. Esa base es la conocida como "Marquetalia".
Posteriormente se instaló otra base cerca de la ciudad de Pando.
Mientras se construía esa infraestructura, por un tiempo la
Organización se
mantuvo sin operar. Había ganado las elecciones el general
Gestido, persona con
prestigio de honesto y que había despertado esperanzas en mucha
gente. Era
necesario esperar su desgaste. Pero la espera no fue larga pues
este hombre
murió y lo sucedió el vicepresidente Pacheco Areco. Pacheco
Areco actuó con mano
muy dura. Gobernó con medidas permanentes de Pronta Seguridad,
es decir, Estado
de Sitio. Fue una dictadura disfrazada. Tuvo la habilidad de no
disolver el
Parlamento, pero lo desconoció por completo y gobernó por
decreto.
La toma de
Pando
Ante la nueva situación creada, el MLN, comenzó una escalada
operativa que llega
al copamiento de la ciudad de Pando. En esa operación se toma el
cuartelillo de
Bomberos, la central telefónica, dos bancos de los cuales se
expropia el dinero
y la Comisaría, en donde hay un enfrentamiento con heridos y un
muerto por parte
de la Policía. La operación, bien ejecutada en su primera parte,
por errores
cometidos en el repliegue deviene en un fracaso militar. Mueren
tres militantes
y son apresados una treintena, entre ellos un compañero de
dirección.
Paradojalmente, con la operación Pando ocurrió un fenómeno que
también se dio el
22 de diciembre de 1966. A una derrota en el plano militar
sucedió un
crecimiento político. Ese crecimiento que tuvo lugar después de
Pando, a la
larga marcó a la organización y fue uno de los factores que
contribuyó a su
derrota posterior. El crecimiento tan acelerado no permitió la
formación
adecuada de los militantes clandestinos. Este no sólo se dio a
lo interno, sino
también a lo externo. Comenzaron a surgir los CAT (Comités de
Apoyo a los
Tupamaros). Algunos de esos CAT tenían contacto con la
Organización, pero
probablemente la mayoría eran "silvestres", que actuaban
autónomamente
integrándose intuitivamente en los lineamientos estratégicos del
MLN.
Estrictamente, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros
nunca fue una
guerrilla. Realizaba operaciones de pertrechamiento y de
propaganda armada. La
guerrilla, en cambio, es una forma de acción militar. Su
objetivo es destruir
las fuerzas vivas y materiales del enemigo. El MLN se planteaba
una estrategia
de acumulación política. Se diferenciaba del resto de la
izquierda tradicional
en su metodología de acción política. Se realizaron muchas
operaciones de
copamiento para hablar con los trabajadores y hacer planteos
políticos. El MLN
estaba estructurado en columnas, que integraban alrededor de 100
personas,
además de lo que se llamaba" la periferia de apoyo"de cada
columna.
El principio organizativo era de círculos concéntricos. Al
centro, en el núcleo
interior, estaba la organización, hacia fuera los círculos se
iban ampliando y
su relación era más laxa. La necesidad de un trabajo político
cada vez mayor
obligó a organizar una columna política. Se le llamó la columna
70. Esta
columna, a su vez, era la que tenía el vínculo con un organismo
legal que se
creó y que fue cofundador de la coalición de izquierda Frente
Amplio. Ese
organismo se llamó Movimiento de Independientes 26 de Marzo, por
la fecha en la
que el Frente Amplio salió a la luz pública.
Los caminos del golpe de Estado
La acción clandestina en territorio dominado por el enemigo es
muy costosa y se
tienen grandes pérdidas humanas y materiales. Ante la necesidad
de rescatar de
las cárceles la experiencia acumulada en los militantes que se
encontraban en
prisión, la dirección resolvió organizar fugas de prisioneros.
El 8 de marzo de 1970, fugaron de la cárcel de mujeres 8
compañeras por el
portal de la capilla del establecimiento. Posteriormente, en la
noche del 29 al
30 de julio de 1971, 38 militantes fugaron por un túnel
realizado desde afuera
por sus compañeros. Finalmente, por otro túnel que se excavó
desde adentro de la
cárcel de Punta Carretas, en la madrugada del 6 al 7 de
septiembre de ese mismo
año se fugaron 111 militantes. Si bien las dos fugas
proporcionaron una
militancia experimentada, también es cierto que recargaron a una
organización
clandestina con integrantes también clandestinos. La
organización era
clandestina pero sus integrantes en su mayor parte eran personas
legales. Ante
el intenso accionar de la organización el gobierno, con el apoyo
del Parlamento
decretó el Estado de Guerra Interno. Junto con esta medida se
unificaron las
fuerzas represivas. La Policía, que era la que tenía a su cargo
la represión,
había sido desbordada. Ahora con las fuerzas conjuntas ( el
Ejército, la Marina
y la Fuerza Aérea) se integraban a la represión con amplios
poderes. Se aplicó
la tortura generalizada como medio de obtener información. Hubo
graves
violaciones a los derechos humanos, capítulo que aún hoy, 1997,
permanece sin
cerrar. Como se había dicho anteriormente, el crecimiento
acelerado que había
tenido lugar después de la derrota de Pando no permitió una
transmisión adecuada
de las normas de funcionamiento clandestino, y por lo tanto la
compartimentación, elemento clave de la seguridad, no se mantuvo
con
rigurosidad. La compartimentación debía mantener a la
Organización dividida en
compartimientos herméticos separados, de modo que si la
represión destruía una
parte, las otras no quedaban afectadas. No hubo tiempo de
desarrollar en la
nueva militancia la actitud, que es lo esencial en la
compartimentación, el no
querer saber más de lo necesario para funcionar. Con la
aplicación generalizada
de la tortura, la represión pudo lograr elementos informativos
suficientes como
para desarticular al MLN. No fueron apresados todos los
integrantes y
colaboradores pero sí una cantidad tal que el conjunto perdió
toda capacidad
operativa. La mayor parte de los dirigentes de los distintos
niveles fueron
apresados o muertos, y se perdió la capacidad de regeneración,
pues acto seguido
de la derrota se instauró la dictadura militar, que barrió con
el conjunto del
movimiento popular, partidos políticos de izquierda, sindicatos,
etcétera.
Muchos militantes y simpatizantes del MLN pudieron irse al
exilio, contribuyeron
de manera importante a la solidaridad, pero no lograron
reorganizar al MLN.
Tal vez la consecuencia más dramática de esta desarticulación ,
en el año 1972
fue que se constituyó en condición necesaria para el golpe de
Estado del 27 de
junio de 1973. La respuesta del movimiento obrero y popular fue
una formidable
huelga general con ocupación de los lugares de trabajo que duró
quince días.
Pero la fuerza del movimiento obrero ya estaba desprovista del
apoyo militar que
representaba el MLN, por lo que la dictadura cumplió con el
diseño estratégico
de su ofensiva, que jerarquizó el enfrentamiento con éste en un
primer tramo de
su avance, para luego caer sobre un movimiento popular inerme y
carente de
respaldo armado.
Durante todo el primer período de la dictadura, ninguna fuerza
política tuvo
presencia real -porque no fueron permitidos los partidos
políticos, ni tan
siquiera los de los representantes de la burguesía, los dos
partidos
conservadores del país, el Nacional y el Colorado-. La dictadura
cívico-militar
se fue desgastando, y además dejó de contar con el beneplácito
de los Estados
Unidos, agregado esto a que comenzó a gestarse, desde el
comienzo de la década
del '80, una resistencia sorda por parte del pueblo, todo lo
cual hizo que los
militares resolvieran replegarse en orden hacia los cuarteles.
Hicieron un pacto
con personeros de los partidos políticos y permitieron la
realización de
elecciones, que llevaron al gobierno nuevamente a uno de los
partidos
conservadores tradicionales del país, el Partido Colorado.
La reorganización
Por la presión popular, el nuevo Parlamento aprobó una ley de
amnistía, por la
cual salieron en libertad todos los presos políticos. Los
integrantes del
antiguo Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, fueron
convocados por los
viejos dirigentes para discutir la pertinencia o no de la
reorganización del
MLN. Se realizaron tres plenarios consultivos que reunieron a
unos 500
militantes. Esos plenarios facultaron a estas cabezas dirigentes
a constituirse
en una dirección provisoria, para convocar a todos los antiguos
integrantes y
simpatizantes para discutir los nuevos lineamientos políticos y
resolver en una
nueva Convención. Los presos habían sido liberados en marzo de
1985.
Transcurrieron varios meses y en diciembre de ese año se reunió
la Tercera
Convención Nacional del MLN. En ella se establecieron acuerdos
básicos, pero se
hizo evidente que sería necesario un largo proceso de discusión
y práctica
social, para llegar a un conjunto de definiciones que
sintetizaran las muy
diferentes experiencias vividas por los militantes, en la
cárcel, en los
diferentes exilios y en el propio Uruguay. La Convención
ratificó algunas
definiciones establecidas en un encuentro clandestino realizado
en 1968, que se
le denominó Simposio. Esas definiciones se refieren a la
utilización del
Materialismo Dialéctico como herramienta científica para el
conocimiento y
transformación de la sociedad. Funcionamiento en el Centralismo
Democrático,
esto es, organismos de decisiones colectivas, responsabilidades
individuales,
supeditación de las minorías a las decisiones de las mayorías,
distintos niveles
de organismos con responsabilidad de dirección y, como elemento
esencial, total
democracia y participación en las instancias de toma de
decisiones fundamentales
y funcionamiento jerarquizado en las instancias de ejecución de
tareas.
Se ratificó la concepción de continentalidad de la lucha,
entendiendo que la
liberación nacional de cada país dependiente será imposible sin
una acción de
conjunto por parte de los países dependientes. Entre otras
resoluciones, también
se aprobó un nuevo reglamento para el ordenamiento del
funcionamiento político
del MLN.
En general, los dirigentes de los partidos conservadores del
Uruguay vaticinaron
una corta vida a esta nueva aparición del Movimiento de
Liberación
Nacional-Tupamaros. Este comenzó a desarrollar su tarea
política. Hacia 1987, se
iniciaron conversaciones con distintas personas y organismos
políticos para ver
si sería posible llegar a algunos acuerdos para un trabajo
político conjunto.
Esas conversaciones se prolongaron por espacio de más de dos
años. Al final se
lograron acuerdos que permitieron la conformación de un
organismo político que
se denominó Movimiento de Participación Popular (MPP), y que se
definió como un
movimiento de lucha por la liberación y el socialismo. Quiere
decir que este
movimiento no sería solamente de carácter electoral, sino de
lucha política en
todos los ámbitos posibles, también incluido el electoral. El
Movimiento se
presentó en las elecciones de 1989 logrando dos diputados.
Actualmente, 1997,
cuenta con dos diputados en la Cámara baja y un senador en la
Cámara alta. -
El Latinoamericano
Los
Tupamaros como continuadores de los ideales de Artigas.
Origen del nombre "Tupamaros"
-
Melba Piriz y Cristina Dubras
Considerado
el territorio de la Banda Oriental como "tierra sin ningún provecho" por
los conquistadores españoles, su conquista será tardía y este hecho
signará la historia de esta fértil pradera, habitada desde ya mucho
tiempo (estudios recientes nos llevan a considerar en miles de años la
presencia de los primeros pobladores en la región) por comunidades
indígenas en algunos casos cultivadores y, o cazadores, pescadores y
recolectores .La situación de frontera inter imperial (conflicto de
límites entre los dominios de España y Portugal) determinará el interés
por estos territorios pese a la sociedad indígena indómita que la
habitaba. En el siglo XVII, la introducción del ganado bovino pautará de
aquí en más la economía y la sociedad de esta Banda. La primera forma de
explotación de la riqueza pecuaria fue la vaquería, expedición para
matar ganado, extraer el cuero y el sebo. La vaquería depredó el ganado
"cimarrón", por eso se irá sustituyendo este sistema por "la estancia",
establecimiento permanente con ocupación de tierra.
El poblamiento urbano
fue también una consecuencia del carácter fronterizo de nuestro
territorio. En 1680 los portugueses fundan la Colonia del Sacramento y a
partir de 1724 los españoles fundan Montevideo.
Durante el coloniaje
estará presente un gran conflicto entre los grandes latifundistas por un
lado y los pequeños y medianos hacendados por otro A comienzos del siglo
XIX, se producen las invasiones inglesas al Río de la Plata. La
ocupación que realizaron si bien breve, no dejará de tener importancia.
Se agudizaron, por ejemplo, las contradicciones ya existentes en la
sociedad colonial y comenzó a hacerse inminente la lucha por el poder
entre una minoría española residente encabezada por los grandes
comerciantes monopolistas y los dirigentes del grupo criollo, hijos de
españoles nacidos en América.
En toda esta crisis, que
en definitiva desembocará en la revolución, el problema esencial
planteado es el del poder, el de que sector comandará en el nuevo
Estado.
La caída de España en
poder de Napoléon, abrirá más la brecha entre estas dos fracciones. En
Mayo de 1810 comenzará la lucha por la Independencia en el Río de la
Plata.
La Revolución Oriental
fue fruto de la agitación de condiciones internas, contó con la
participación de los hacendados pequeños y medios, de los comerciantes,
de los curas de pueblo, de los peones, de los gauchos, de los libertos y
de los indígenas. Su conductor José Artigas la definirá como "la
admirable alarma" Los orientales no eran ejército regular, no recibían
soldada , eran vecinos civiles voluntarios "armados por la causa de la
libertad". La invasión portuguesa en 1811 y los desacuerdos con Buenos
Aires, llevarán a este pueblo "reunido y armado" a nombrar a Artigas
como Jefe de los Orientales y resolver abandonar el territorio. Es
durante esta "Redota" (como la llamaron los paisanos que la realizaron)
e inmediatamente después de la vuelta a la Banda Oriental cuando Artigas
plasmará su programa político. Es precisamente en el Campamento del Ayuí
donde se revela la composición de ese pueblo "reunido y armado": están
con Artigas "cuatrocientos charrúas", "gauchos" y "changadores", hombres
sueltos que se solidarizan por primera vez con la montonera, escuadrones
de indios tapes, las familias de los criollos pobres, hacendados
rústicos, mayordomos, capataces, peones y curas patriotas. También están
todavía aunque por poco tiempo algunos patricios de renombre cuya
presencia en este conglomerado de grupos introduce un interés de clase
diferente.
El movimiento artiguista
en la Banda Oriental se transformará en una corriente radical que
intimidará al conjunto de las clases privilegiadas.
Porque la artiguista fue
una revolución democrática y agraria de hondas raíces populares. Fue ese
sólido bastión de peones, gauchos, libertos e indios, quien impregnó de
radicalismo las propuestas de la revolución. Con Artigas hubo en nuestro
pueblo instancias de un alto grado de organización y ésta se fue dando a
partir del pueblo mismo. Es en ese pueblo organizado y armado enfrentado
fundamentalmente a una oligarquía criolla y extranjera que hallamos la
primera expresión de poder popular en nuestra historia.
Las banderas
artiguistas, de justicia social, de tierra para quien la trabaje, de
proteccionismo económico, plasmadas en los Reglamentos Agrario y
Aduanero de 1815, los principios de autonomía, de igualdad, de libertad,
que están presentes en la organización de la Liga Federal, forman ese
lazo indestructible entre el AYER Y EL HOY.
El Movimiento de
Liberación Nacional surge porque los enemigos que traicionaron el
artiguismo, solo cambiaron su cara. Porque casi todo está por hacer y
porque los TUPAMAROS FUERON Y DEBEN SER LOS CUSTODIOS DE ESE PASADO.
ORIGEN HISTÓRICO DEL NOMBRE
TUPAMARO
Podemos citar el trabajo
de investigación hecho por el Movimiento de Liberación Nacional sobre el
origen de la palabra Tupamaro y la relación que le une con dicho
movimiento político
De este estudio surgen
datos históricos y literarios que vinculan el nombre del M. L. N.
Tupamaros con la sublevación indígena de Tupác Amarú en el Virreinato
del Perú en 1780.
En la "Historia de los
Tupamaros" escrita por su dirigente Eleuterio Fernández Huidobro, este
testimonia, que fue en noviembre de 1964 en que apareció públicamente,
dicho nombre vinculado al movimiento político uruguayo, en un volante
distribuido en la Convención Universitaria donde se leía: T N T
"Tupamaros no transamos".
Nos referiremos pues a
las fuentes y para ello hablaremos del Régimen Indiano.
1492: Conquista y
Dominación Española. Para realizarla dividieron los territorios
americanos en virreinatos. En uno de ellos, el del Perú, se dará la
sublevación indígena de Tupác Amarú, cacique mestizo, directo
descendiente de los Emperadores Incas, encabezó el movimiento mesiánico
y revolucionario de mayor envergadura en los territorios del norte,
cayendo traicionado y entregado a los realistas junto a su esposa para
ser muerto mediante suplicio. Esta sublevación también puso en peligro
al Virreinato del Río de la Plata al conmover las bases de "fieles
vasallos" de las Autoridades Españolas.
De aquí en más, según lo
revelan diversos documentos y la literatura autóctona, la palabra
Tupamaro es empleada con distintas acepciones y no siempre de carácter
político.
El historiador
contemporáneo Washington Lockart cita en "La vida cotidiana en la
Colonia": "...y que se le dé derecho al Alcalde de 2do. Voto para
deponer contra el cura por la atroz injuria de haberlo llamado con el
moro (?) de traidor tupamaro a presencia del Pueblo...".
Del mismo autor en "La
autoridad amenazada" vemos la situación particular en la que un gaucho
le dice a la autoridad: "...mulato indino, tupamaro hijo de puta ...".
Si bien aquí es
utilizada como insulto, encontramos que según transcribe el historiador
Setembrino Pereda (Paysandú Patriótico), el mismo José Rondeau, militar
nacido en Buenos Aires que se unirá posteriormente a la causa
revolucionaria liderada por Artigas manifiesta: "...fui destinado otra
vez a Paysandú ...medida que tuvo por objeto separarme de la plaza
porque algo se había entendido ya sobre mi adhesión al sistema del país
pues el sargento mayor de la plaza se le oía titularme de Tupac Amaro
...".
De aquí surge una nueva
acepción la de sedicioso.
En las letras
encontramos testimonios más gratificante como los de: hermano, rebelde.
En la novela "Ismael" de
Eduardo Acevedo Díaz encontramos: "...dividido ya el campo entre
europeos y tupamaros, estos últimos negaban la existencia de todo
vínculo social o político con sus antiguos dominadores...". En la misma
novela, cuando el protagonista Ismael se acerca al lugar donde están las
tropas rebeldes, uno de los guardias "... le interrogó con energía,
puesta la mano en la culata de un trabuco -¡Tupamaro!-contestó el
recién venido con voz vibrante -
-Ayéguese hermano, ¿lo
trujieron mal?...".
Dice el crítico
literario Alberto Zum Felde (Proceso Intelectual del Uruguay)
refiriéndose a la novela Ismael: "...Allí están -en heteróclita
fraternidad de gauchos, indios, portugos, negros, zambos y mulatos,
rubios los unos, oscuros los otros -todos los tupamaros que la Ley y la
Justicia colonial arrojaron al margen de la vida civil, y que la idea
revolucionaria alzara, en montonera heroica tras el Caudillo ".
Ya en nuestro siglo
tenemos de Osiris Rodríguez Castillos el poema canción:
"Cielo, mi cielito lindo,
danza de viento y juncal,
prenda de los tupamaros,
flor
de la Banda Oriental..."
The Tupamaros of
Uruguay
Uruguay in the 1960¹s was distinct among other
South American counties for its affluence and
sociopolitical stability. Economic prosperity had fostered the growth of
a large middle class and a stable
welfare-state government that allowed a wider degree of democratic and
civil freedoms larger than any
other South American government. Because Uruguayan society was so
peaceful, the Army and Police
were very small. In 1968 there were only about 12,000 men in the armed
forces and fewer than 22,000
police to keep order in a population of about 3 million.
A slump in the demand for wool and meat, Uruguay¹s two principal
exports, after the Korean
War brought mass unemployment, inflation, and a steep drop in the
standard of living. the social
tensions this produced, along with the corruption of the overblown state
bureaucracy (one in five
working Uruguayans was employed by the federal government in some
fashion), gave the impulse for
an effective urban guerrilla movement to emerge.
This revolutionary group¹s official name was Movimento de
Liberacion National but was
popularly known as the Tupamaros (from Tupac Amaru, last member of the
Inca royal family,
murdered by the Spanish in 1571). It was founded in 1963 by Raul Sendic,
a law student studying in
Montevideo. Because Uruguay was so urbanized (over 80% of Uruguayans
lived in large towns or
cities) they concentrated almost all their activity in and around the
capital, Montevideo, where more than
half the entire population of the country lived. As with most other
South American guerrilla groups,
they started as a political organization that deliberately chose the
tactics of Œarmed struggle¹ and drew its
membership from young, radical, middle-class people -- mostly students
and white-collar workers.
Like most urban terrorist groups, they were organized in a cellular
structure of 4-5 men called a Œfiring
group,¹ with the group leader as the only link to other cells. This was
done for security reasons, as was
their practice of never telling any individual more than he or she
needed to know for any particular
operation.
From 1963 to early 1968 the Tupamaros concentrated on gathering
resources -- mostly by
robbing banks, guns shops, and private businesses. Their goal was to
make the government look
powerless to defend its friends and unnecessarily heavy-handed in its
reactions. The main tactics they
used to achieve this were political kidnapping, Œarmed propaganda,¹ and
intimidating the security
forces.
The Tupamaros used political kidnapping as an alternative to
assassinations and as a way to
show the government¹s impotence. It was a severe psychological shock and
embarrassment to those in
the government to have their friends and diplomatic figures snatched off
the street and held in so-called
Œpeople¹s prisons¹ in Montevideo itself. Meanwhile, the people did not
react as they would have against
assassinations because the kidnappings (often of unpopular and corrupt
people anyway) did not
inconvenience them, but the inept police reaction (usually a massive
cordon-and-search operation) did.
The worsening state of the economy provoked a wave of student
rioting and labour unrest, and
a state of national emergency was declared in June 1968 (which was to
last until late 1972). It was
during this crisis that the Tupamaros staged their first political
kidnapping -- Ulises Pereyra, the
president of the State Telephone Company, an unpopular figure whose
abduction was acclaimed by the
public. When the police began to search the campus of the National
University in Montevideo, they
started a student riot that ended in the death of a student. Ulises
Pereyra was released unharmed five
days later.
More kidnappings followed. In September 1969 they kidnapped a
leading banker and held him
for ten weeks, in support of a strike by employees at his bank. In July
1970 Dan Mitrione, an American
policeman on loan to the Uruguayan security forces, and Aloisio Gonide,
the Brazilian consul in
Uruguay, were kidnapped and held for ransom. When the government refused
to parley with the
Tupamaros, they killed Mitrione, a move that was to cost them
considerable public support. In the first
half of 1971 the British ambassador to Uruguay, the Uruguayan attorney-general,
and a former minister
of agriculture were kidnapped, and Ulises Pereyra was abducted a second
time.
The second tactic the Tupamaros used was Œarmed propaganda.¹
some of these actions
resembled nothing so much as forceful advertising. When the government
shut down left-wing papers
and forbade the regular news media to refer to the Tupamaros by name,
the Tupamaros ran their own
mobile radio transmitter in Montevideo, temporarily seized radio
stations to broadcast propaganda, and
maintained an underground press. Groups of armed terrorists would also
occupy meeting halls,
cafeterias, and cinemas (real guerrilla theatre!) and make speeches to a
literally captive audience. Actions
like bank robberies and raids on police stations, besides their
logistical benefit, also had a propaganda
goal. The Tupamaros conducted several very professional operations in
this area.
A third tactic was intimidation of the security forces. Because
the police were doing almost all
of the fighting against the guerrillas, the Tupamaros began to select
individual policemen for
assassination in late 1969. Although only a few policemen were killed
this way, the moral of the force
was shaken. In June 1970 there was a general police strike for higher
pay and the right to work in
civilian clothes in order to make them less conspicuous.
The government¹s response to these three tactics was uneven and
predictably clumsy.
Although at first the Army and Police were small and untrained in
counterinsurgency techniques, a
paramilitary body of 20,000 men called the Metropolitan Guards was set
up in 1968. It was trained by
American and Brazilian policemen, and its main duty was to oppose the
Tupamaros. The security forces
were handicapped by a lack of reliable informers, a coordinated network
for sharing and disseminating
intelligence, and their habit of conducting massive cordon-and-search
operations that more often than
not alienated the public¹s support. It appeared to many people that the
Tupamaros, who by now had
reached an active strength of almost 3,000, were running rings around
the police.
The economy failed to improve, and a series of corruption
scandals in 1970 and 1971 further
undermined public support for the government. It seemed that the
Tupamaros were on the verge of
creating the Œclimate of collapse¹ that would lead to the government¹s
fall. In November 1971
presidential elections were held. An alliance of left-wing parties
called the Frente Amplio emerged to
challenge the rule of the two traditional political parties. The
Tupamaros, gave vocal support to the
Frente Amplio while continuing their campaign of provocation. However,
the murder of Dan Mitrione
in August 1970 and the continual civic disruption pushed more and more
people away from support of
the Tupamaros. The Frente Amplio suffered from the association and got
less than 20% of the votes in
the elections. The new Uruguayan president, Juan Maria Bordaberry,
suspended civil liberties and
declared a state of Œinternal war¹ with the Tupamaros in April 1972. The
Army, which until this point
had been playing only a supporting role to the Police and Metropolitan
Guards in the
counterinsurgency, was ordered into action. They relied on mass arrests,
torture, and large cordon-and-
search operations. These saturation tactics captured most of the
guerrillas and forced the remainder to
flee the country. By November 1972 the Tupamaros had ceased to be a
threat to Uruguay.
The government had won, but only at the cost of destroying
democracy in Uruguay and
alienating large sections of the population. The Army, which in ten
years had gone from consuming 1%
of the national budget to over 26%, was not about to go meekly back to
barracks. In their view, they
had just cleared up the Œpolitician¹s mess,¹ and were not going to let
it happen again. The military
leadership pressured President Bordaberry to maintain the declared state
of internal war. By mid-1973
all left-wing political activity had been suppressed and the national
legislature indefinitely dissolved.
Uruguay, once the most tolerant and democratic country in South America
had become another garrison
state. This was the only permanent legacy of the Tupamaros, although
they had advanced further and
offered a more serious challenge to established power than any other
urban guerrilla movement.
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