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Índice
1. Definición y diferencias entre sensación y percepción - 2. Los
órganos de los sentidos - 3. La Sensación
- 4. La Percepción - 5. Percepción
¿aprendida o heredada? - 6. Percepción Extrasensorial -
7. Referencia Bibliográfica
1. Definición y diferencias entre sensación y percepción
Sensación
La sensación se refiere a experiencias inmediatas básicas, generadas por
estímulos aislados simples (Matlin y Foley 1996). La sensación también se
define en términos de la respuesta de los órganos de
los sentidos frente a un estímulo (Feldman,
1999).
Percepción
La
percepción incluye la interpretación de
esas sensaciones, dándoles significado y
organización (Matlin y Foley 1996).
La organización, interpretación,
análisis e
integración de los estímulos, implica la
actividad no sólo de nuestros órganos sensoriales, sino también de nuestro
cerebro (Feldman, 1999).
Diferencias
Entre Los Conceptos
Cuando un músico ejecuta una nota en el piano, sus
características de
volumen y tono son sensaciones. Si se
escuchan las primeras cuatro notas y se reconoce que forman parte de una
tonada en particular, se ha experimentado un
proceso perceptivo. Las diferencias entre
las categorías de sensación y
percepción, no parecen muy claras, máxime
si se considera que en ciertos casos un hecho ocurre a la par de otro
—como se verá más adelante en esta guía—.
Se acepta generalmente que la sensación precede a la percepción y que esta
es una diferencia funcional sencilla; en el
proceso sensible se percibe un estímulo,
como puede ser la alarma de una puerta, luego se analiza y compara
–percepción– la
información suministrada por ese estímulo
y se resuelve si es necesario asumir una
actitud alerta frente algún peligro o si
simplemente es cuestión de apagar el dispositivo que accidentalmente
accionó la alarma. Todo esto, aunque en esencia parece trivial, constituye
el resultado de la acumulación de grandes volúmenes de
información que se interrelaciona para
llegar a una conclusión.
Percepción y cognición. Este ejemplo nos remite a considerar el
otro límite aún más impreciso que existe entre la percepción y la
cognición. Ésta última involucra la adquisición, el
almacenamiento, la recuperación y el uso
del
conocimiento. En el ejemplo del músico,
luego de la sensación del
sonido, se percibe que se trata de notas
musicales –sonidos diferenciados y articulados–, pero si esas notas nos
llevan inmediatamente a tararear el "Oh
libertad", sabremos que se trata del
himno de Antioquia y que debemos ponernos de pie para entonarlo; ahí se
produce un proceso cognitivo puesto que se "rescató" una secuencia de
recuerdos –himno, símbolo,
respeto, ponerse de pie, entonar, etc.–
que entrelazados a través de un esquema, influyeron en el despliegue de
una
conducta.
2. Los órganos de los sentidos
Conceptos,
Anatomía Y Fisiología
A continuación se presenta un esbozo general de los órganos de
los sentidos, sus partes y
funciones. Considerando que en el curso
de Neurofisiología se estudiaron con profundidad las principales tareas de
transducción e intercomunicación nerviosa, sólo se hará una corta mención
de los aspectos más esenciales de cada sentido, a fin de contextualizar
los demás temas subsiguientes en esta guía.
La Visión
Sensación consciente producida por la
luz, que permite apreciar los objetos y
sus cualidades. Se distinguen dos tipos de visión, de acuerdo a las
condiciones de luminosidad: escotópica, la que se percibe cuando el ojo
está acostumbrado a la oscuridad; fotópica, la que se percibe cuando el
ojo está acostumbrado a la
luz.
Estructura y
Función del Ojo. La
función del
sistema visual es transformar la energía
electromagnética del estímulo visual en impulsos nerviosos, proceso que se
conoce como transducción –término y proceso extensible a los demás
sentidos–.
La forma redonda del globo ocular se mantiene por la
presión de líquidos internos sobre la
membrana externa blanca, denominada esclerótica. En la parte anterior del
globo ocular se encuentra la córnea, membrana transparente que se une con
la esclerótica y protuye ligeramente. La luz que proviene del exterior
debe enfocare en la superficie posterior del globo ocular, y la córnea
inicia este proceso.
Las
células de la córnea reciben sus
nutrientes y el
oxígeno del humor acuoso. Este líquido
llena la cámara anterior, que se encuentra inmediatamente detrás de la
córnea.
La entrada de luz al ojo es regulada por un anillo de músculos pigmentados
llamado iris. La pupila es una abertura en el centro del iris por la que
pasa la información luminosa. El iris tiene dos clases de músculos, unos
que lo contraen –cierran– y otros que lo dilatan –abren–. Cuando la luz es
brillante, el iris se cierra y viceversa. En los humanos, la pupila es
redonda, aunque en algunos otros
animales puede ser como una línea
vertical en la mayoría de casos.
El cristalino es un cuerpo esférico, transparente, localizado exactamente
detrás de la pupila. Es ligeramente amarillento y se compone de una capa
externa que contiene fibras organizadas como las capas de una cebolla.
Luego de que la cornea desvía los rayos luminosos conforme entran al ojo,
el cristalino completa esta tarea de enfocar las
ondas luminosas sobre los fotorreceptores
localizados en la parte posterior del ojo. Dado que el cristalino puede
cambiar de forma, enfoca los rayos luminosos tanto de objetos cercanos
como alejados por un proceso llamado acomodación.
El músculo ciliar rodea al cristalino y se fija a éste gracias a
ligamentos delgados denominados zónulas de Zinn. Cuando se observa un
objeto alejado (+6 m.), el músculo ciliar se relaja, lo que ocasiona que
el músculo se expanda y jale las zónulas. En este
estado el cristalino está estirado a su
forma más plana, así que su refracción de la luz que entra al globo ocular
se desviará menos. Cuando se observa un objeto cercano, el músculo ciliar
se contrae, lo cual permite que el cristalino regrese a su forma natural.
Entre el cristalino y la retina se encuentra un compartimento llamado
cámara posterior. La retina es la capa de receptores para la luz, o
fotorreceptores, y de
células nerviosas, que se localiza en la
parte posterior del ojo. Los fotorreceptores –llamados conos y bastones–
absorben rayos luminosos y los transforman en información que puede ser
transmitida por las neuronas. La fóvea es la porción más delgada de la
retina que produce la visión más clara. En el disco óptico, el nervio
óptico abandona el ojo. El nervio óptico representa el haz de neuronas que
lleva la información que se origina en la retina. El disco óptico carece
de fotorreceptores y en consecuencia crea un punto ciego que se puede
detectar a través de un sencillo experimento.
La Audición
El
oído consta de tres regiones anatómicas:
oído externo, oído medio y oído interno.
La parte más visible del oído externo es el pabellón auricular; son
importantes debido a que incrementan ligeramente la amplitud del
sonido e intervienen en cierta medida con
la detección de la posición de la fuente sonora. Le sigue el conducto
auditivo externo, que se dirige hacia adentro a partir del pabellón
auricular y funciona como una caja de resonancia, amplificando sonidos muy
débiles. El sonido llega al tímpano, o membrana timpánica, una membrana
que vibra en respuesta a las
ondas sonoras.
El oído medio es el área que se encuentra después del tímpano. Consta de
tres huesecillos u oscículos, que son los más pequeños del
cuerpo humano: martillo, yunque y
estribo. Estos huesillos aumentan la
eficiencia con la cual el sonido es
transmitido al oído interno:
La
fuerza de las partículas en el
aire que golpean la membrana timpánica,
es transmitida a una región mucho más pequeña, donde el estribo llega a la
ventana oval de la cóclea.
Los tres huesecillos funcionan como una palanca, lo que ofrece una pequeña
pero importante ventaja
mecánica.
El tímpano tiene una forma parecida a un cono, la cual hace que responda
más eficazmente.
Cada oído medio contiene una trompa de Eustaquio, que conecta al oído con
la garganta. Las trompas de Eustaquio ayudan a igualar la
presión del
aire en el
sistema auditivo.
El oído interno no existe como
estructura individual, es sólo el área
donde no hay hueso. La cóclea –ó caracol–, llena de líquido, contiene
receptores para los estímulos auditivos. El estribo está adosado
directamente a la ventana oval, membrana que cubre una abertura de la
cóclea. Cuando el estribo vibra, la ventana oval también lo hace, y
produce cambios de presión en el líquido que se encuentra dentro de la
cóclea.
El conducto coclear es el más pequeño de los tres canales de la cóclea,
alberga a los receptores auditivos y contiene un líquido llamado
endolinfa. Cuando el estribo hace que la ventana oval vibre, la vibración
es transmitida a la membrana basilar, sobre la cual descansan los
receptores auditivos. Esta vibración, a su vez, estimula los receptores
auditivos.
El Olfato
En la
anatomía de la nariz se observa en primer
lugar la cavidad nasal, un espacio vacío que se encuentra por detrás de
cada narina. El aire, que contiene los olores, llega a la cavidad nasal a
través de dos vías: proveniente de la inhalación o de la garganta –cuando
masticamos, bebemos o respiramos por la boca–. En la parte superior de la
cavidad nasal se encuentra el epitelio olfatorio, en cuya superficie se
encuentran los receptores que captan el olores.
En el olfato y el gusto, a diferencia de los otros órganos de los
sentidos, los receptores están en contacto directo con el estímulo. Las
células receptoras del olfato son sustituibles (lo que no ocurre en los
demás) y cada una funciona cerca de ocho semanas y luego se le reemplaza.
El estímulo potencial para el sistema olfativo tiene que ser una sustancia
volátil –aunque esta no es una condición indispensable– o fácilmente
vaporizable. Por tanto, los sólidos y los líquidos deben pasar a un
estado gaseoso. Las sustancias
potencialmente olorosas tienen que ser potencialmente solubles en
el agua y en la grasa (lípidos),
a fin de penetrar en la película acuosa y en la capa lipoide que cubre a
los receptores olfatorios.
Los olores y el
comportamiento humano. Los
investigadores están especialmente interesados en unas sustancias llamadas
feromonas, las cuales actúan como señales químicas en
la comunicación con otros miembros de la
misma especie; son excretadas por la orina y diversas glándulas
sudoríparas. Aún no está claro si las feromonas existen en los humanos; se
sabe que la sensibilidad a los olores en los hombres es inferior a la de
las mujeres y que las feromonas pueden estar relacionadas con los ciclos
menstruales de éstas.
Los efectos de diversas esencias sobre el
comportamiento humano pueden no ser tan
directos como los encontrados en
animales inferiores, pero algunas
investigaciones recientes sugieren que
las esencias pueden tener cierto impacto sobre la percepción de la gente
en situaciones sociales (Baron, 1988).
El Gusto
El gusto se refiere sólo a las percepciones que resultan del contacto
de sustancias con los receptores especiales en la boca. En
psicología, el gusto se refiere a una
porción muy, limitada de las percepciones involucradas en el uso cotidiano
de la palabra gusto.
El receptor primario para los estímulos del gusto recibe el nombre de
corpúsculo gustativo. Se localizan por toda la boca –mejillas, paladar y
garganta–, principalmente en la
lengua. Los corpúsculos gustativos se
localizan en forma de pequeñas protuberancias sobre la
lengua y son consideradas como papilas.
Las puntas de los receptores llegan hasta el orificio de apertura y pueden
tocar cualquier molécula de gusto que se encuentre en la saliva que fluye
dentro de la fosa. Las puntas de los receptores del gusto son
microvellosidades, y la apertura del corpúsculo gustativo es el poro
gustativo. El promedio de vida de las células de los corpúsculos
gustativos es de sólo unos diez días.
Las
investigaciones no han sido contundentes
al identificar las diferencias y
características quimiosensitivas de las
células receptoras porque se ha descubierto que algunas papilas responden
a dos, tres e incluso cuatro sabores, sin que pueda argumentarse que
existe una especialización marcada.
El Tacto
Es el equipo sensorial más grande que tiene el ser humano. Los
sentidos de la
piel informan si un objeto sofocante
cubre la cara, protegen del daño cuando se siente dolor; además, defienden
de temperaturas extremadamente elevadas o bajas. Otros sentidos
relacionados como son el cinestésico y el vestibular, indican si se está
de pie erguido o inclinado, en dónde se encuentran las partes del cuerpo y
en qué relación.
El tipo de
piel delgada, es la que cubre gran parte
del cuerpo y contiene pelos, notables o invisibles. Otra clase, llamada
piel gruesa, se encuentra en las
plantas de los pies, las palmas de las
manos, y en las superficies lisas de los dedos; carece de folículos
pilosos. La piel gruesa es parecida a la delgada, salvo que su superficie
es más gruesa y tiene una mezcla de receptores, complejidad que
probablemente se relaciona con la destinación exploratoria de las partes
donde está presente.
La piel se divide en tres partes: la epidermis, o capa externa, que tiene
muchas capas de células de la piel que se descaman y mueren; la dermis,
que es la capa que reemplaza con células nuevas a las que se descaman.
Estas células nuevas se mueven hacia la superficie y toman el lugar de las
células epidérmicas conforme estas se eliminan. Bajo la dermis se
encuentra el tejido subcutáneo, que contiene tejido conectivo y grasa.
La piel también contiene una gran cantidad de venas, arterias, glándulas
sudoríparas, folículos pilosos y receptores. Nuestro sentido del tacto
surge de la estimulación de diferentes tipos de receptores: Meissner
–responsable del tacto como tal, caricias y toques suaves–; Paccini
–sensación de presión–; Krausse –sensación de frío–; Ruffini –sensación de
calor–; Terminales libres –información de
dolor–.
3. La Sensación
Transducción
La transducción se entiende como cualquier operación que transforma
magnitudes de determinado tipo en otras distintas, proporcionales a las
anteriores. En el caso de los
sistemas sensoriales, la transducción se
lleva a cabo a través de una serie de pasos mecánicos, como en el caso del
oído, del tacto y de los
sistemas musculares y cinestésicos. Por
otra parte, en la visión, intervienen
procesos fotoquímicos entre el contacto
del receptor con el estímulo y la generación de los impulsos.
En la visión, el proceso
completo de transducción va desde la absorción de la energía lumínica por
las sustancias fotoquímicas contenidas en los receptores, hasta la emisión
de los impulsos eléctricos. Los
procesos de transducción en los
receptores sensibles a la energía
mecánica que están situados en la piel,
en las coyunturas, en los músculos y en los oídos, implican la conversión
de la distorsión o del
movimiento de los receptores, en
energía eléctrica. Las ondas sonoras
turban el fluido endolinfático del oído interno. La onda al atravesar la
endolinfa hace que las células pilosas se inclinen o vibren y de ese modo
provoquen cargas eléctricas en las fibras que van de
la célula al nervio auditivo.
El caso de la lengua y el
olfato es aún más complejo y aún persisten algunas lagunas sobre la
secuencia de su funcionamiento. En el caso del sentido del olfato,
recientemente se ha sugerido que el tamaño, forma y carga eléctrica de las
moléculas gaseosas que se introducen en la cavidad nasal son de
importancia fundamental en la transducción de la energía. En la página
siguiente se presenta un cuadro resumen de los principales receptores y el
tipo de información que transducen.
Cuadro 3.1: Tipos de receptores
de acuerdo a la clase de estímulo que transducen.
|
Tipo de receptor |
Estímulos efectivos |
Ejemplos |
|
Mecano receptores |
Tacto, presión,
gravedad, ondas,
movimiento y posición del cuerpo,
detección de la contracción muscular, alargamiento del tendón,
detección de mvto. de ligamentos, ondas de presión –sonido–,
aceleración angular. |
Receptores táctiles, propio receptores, huso muscular,
órganos de Golgi de los tendones, receptores articulares, laberinto
del oído, canales semicirculares, caracol. |
|
Quimiorreceptores |
Compuestos químicos específicos. |
Papilas gustativas, epitelio olfativo. |
|
Termo receptores |
Calor. |
Terminales nerviosas y receptores de la piel
(corpúsculos de Ruffini y Krausse) |
|
Fotorreceptores |
Retina (conos y bastones) |
Energía lumínica. |
Umbrales sensoriales
Umbrales absolutos. Son
los valores de magnitud mínima del
estímulo, que son necesarios para su detección. Si la magnitud del
estímulo es demasiado débil, no produce una respuesta de detección, se
dice que la magnitud del estímulo es subumbral o sublimal; al contrario,
los que superan el umbral, se denominan supraumbrales o supraliminales.
Cuadro 3.2.1
Valores aproximados de umbral de
detección
|
Modalidad sensorial |
Umbral de detección |
|
Luz |
La flama de una vela vista a 48 kilómetros (30 millas)
en una noche oscura y sin nubes. |
|
Sonido |
El tictac de un reloj de pulso en condiciones de
silencio a siete metros (20 pies). |
|
Gusto |
5 ml. de
azúcar en 7.6 litros de
agua. |
|
Olfato |
Una gota de perfume difundida en todo el
volumen de un apartamento de tres
habitaciones. |
|
Tacto |
El ala de una abeja que cae sobre su mejilla desde una
distancia de un centímetro. |
Umbrales
Diferenciales. El umbral diferencial o limen de diferencia, es la medida
de la diferencia mínima entre dos estímulos que es posible detectar. A
igual que en el umbral absoluto, el umbral diferencial es un
concepto estadístico de validez
cuestionable en cierto grado. La medida psicológica relacionada con el
umbral de diferencial, es la medida de la estimulación de que la magnitud
de dos estímulos es perceptualmente igual: se le llama punto de
igualdad subjetiva (PIS).
Percepción subliminal. Se trata de la percepción de mensajes de los
cuales no se es consciente. Muchos estudios demuestran que si se nos
expone a estímulos o mensajes de tan corta duración que no los podemos
captar conscientemente, estos pueden afectar nuestros pensamientos o
emociones. Por ejemplo,
dibujos o fotografías de escenas
desagradables expuestas a altas velocidades provocan sensación de
ansiedad.
Los ejemplos de estímulos subliminales que se emplean en
publicidad son numerosos. Los anuncios
que utilizan en mayor medida estos estímulos son los de bebidas
alcohólicas y
tabaco. Los estímulos más usuales
consisten en palabras o
dibujos que aluden a asuntos sexuales o
de
muerte normalmente escondidos en el
anuncio. Los
mensajes subliminales de contenido sexual
acostumbran a incluir, con frecuencia, órganos sexuales y circunstancias
prohibidas como la infidelidad y la promiscuidad. Los estímulos
relacionados con
la muerte suelen ser máscaras, espectros,
fantasmas, cabezas degolladas y miembros amputados. La explicación que los
psicoanalistas suelen dar ante la utilización de estos estímulos es que el
alcohólico o el fumador bebe o fuma, como efecto de frustraciones o
fracasos no superados, buscando acelerar su autodestrucción.
Existen hasta
ahora, infinidad de aplicaciones de los
mensajes subliminales, más allá de la
publicidad. El
cine los ha utilizado –en películas como
"El Exorcista" se comprobó que se usaban para desencadenar agudas
respuestas emocionales en los espectadores–, la publicidad
política, la evitación de robos en
supermercados –a través de
música ambiental con mensajes de "no
robes", "si robas irás a la cárcel", etc.–, para atrapar criminales a
través de mensajes subliminales en
prensa y
radio –alertando a los ciudadanos–, y una
de las aplicaciones más abiertas y comercializadas es a través de los
mensajes subliminales terapéuticos, con invitaciones positivas de
autoayuda y superación.
Adaptación
Sensorial
Es una acomodación en la capacidad sensorial subsecuente a una
exposición prolongada a un estímulo o
serie de estímulos. Los términos adaptación perceptiva sensorial y
pos–efecto perceptivo se refieren a
procedimientos diferentes para poner de
manifiesto el proceso. Se dice que hay adaptación, cuando los juicios
sobre un estímulo particular cambian en el
tiempo; el pos–efecto se refiere a los
cambios que sufre el juicio sobre un estímulo, como efecto del contacto
del observador con un estímulo inmediatamente antes del juicio.
Atención
Selectiva
La
atención se entiende como la
concentración de la actividad mental. En el ámbito de la percepción, la
atención se enfatiza en el enfoque de
integración de las características,
desarrollado por Anne Treisman y sus colaboradores (1986).
La primera etapa de este
modelo, del procesamiento previo a la
atención, incluye el
registro automático de las
características, utilizando un procesamiento paralelo –aquel que permite
que todos los
objetivos sean procesados
simultáneamente– por campo visual. La segunda etapa, la atención enfocada,
incluye la identificación de objetos por medio del procesamiento seriado
–procesamiento de los
objetivos, uno por uno–.
La
teoría de integración de características
sugiere que cuando la atención está sobrecargada o distraída, las
características pueden combinarse de manera no apropiada en la percepción;
a una combinación inapropiada se le denomina conjunción ilusoria. Cuando
las circunstancias nos impiden mirar un objeto con atención, mezclamos las
características haciendo un intento por percibir el objeto.
4. La Percepción
Principios
gestálticos de organización
Organización perceptual. La
teoría de la
Gestalt postula que percibimos los
objetos como "todos" bien organizados, más que como partes separadas y
asiladas. No vemos pequeños fragmentos desarreglados al abrir nuestros
ojos para ver el mundo. Vemos grandes regiones con formas y patrones bien
definidos. El "todo" que vemos es algo más estructurado y coherente que un
grupo de fragmentos aislados; la forma es
más que la simple unión de los fragmentos –se asume como el principio de
la
sinergia en la Teoría General de los
Sistemas, que postula que el "todo" es mayor que la suma de sus partes y
que las partes individualmente no explican la
conducta del "todo" o sistema–.
Los tres psicólogos que más se asocian con la teoría de la
Gestalt son: Max Wertheimer (1923), Kurt
Koffka (1935) y Wolfang Köhler (1947). Éstos investigaron tres áreas: las
leyes de agrupación, la "bondad" de las
figuras –Ley
de Prägnanz– y las relaciones entre figura y fondo. No obstante ciertas
limitaciones en la teoría, sus planteamientos siguen teniendo vigencia en
la explicación de la percepción de las formas.
Relación figura–fondo. Las partes de un
diseño se organizan con respecto a una
figura y sobre un fondo. Cuando dos áreas comparten un límite común, la
figura es la forma distintiva con bordes claramente definidos. El fondo es
lo que sobra, lo que está por detrás..
Edgar Rubin (1915 – 1958), psicólogo danés, fue uno de los primeros en
intentar poner en claro lo que constituye la figura, en oposición al
fondo. Llegó a cuatro conclusiones acerca de la figura y el fondo:
El fondo parece continuar detrás de la figura.
La figura parece que está más cercana a nosotros, con la localización
clara en el espacio. Por el contrario, el fondo se encuentra más alejado y
no tiene una localización bien definida, simplemente está en algún sitio
en la parte posterior.
La figura es dominante y nos impresiona más que el fondo; se recuerda
mejor y se asocia con una mayor número de formas. Según Rubin, la figura
parece dominar
el estado de
conciencia. Por otro laso, el fondo
parece formar parte del espacio general.
Leyes de
Agrupación. Dentro de la perspectiva gestáltica, estas
leyes constituyen un intento por
identificar las claves más relevantes de la visión de objetos en
conjuntos:
Ley de la similitud: determina que los
objetos similares tienden a ser percibidos como una unidad.
Ley de la proximidad: establece que los objetos contiguos tienden a
ser vistos como una unidad.
Ley de las regiones comunes o del destino común: cuando los objetos
se mueven en la misma
dirección, los vemos como una unidad.
Ley de la buena continuación: postula que los objetos que se
encuentran arreglados en una línea recta o una curva tienden a ser vistos
como una unidad.
Ley del cierre: establece que cuando una figura tiene una
hendidura, nos inclinamos a verla como una figura completa y cerrada.
Ley de la simplicidad: cuando se observa un patrón, se percibe de la forma
más básica y directa que nos es posible.
Constancias Perceptuales
Una constancia perceptual ocurre cuando percibimos un estímulo distal como
permanente en esencia, a pesar de los cambios en el estímulo proximal
–retiniano–.
Constancia de Tamaño. Esta constancia significa que un objeto
parece siempre del mismo tamaño a pesar de los cambios en su tamaño
retiniano. El tamaño proximal de un objeto puede encogerse y expandirse,
mientras que su tamaño distal parece que sigue siendo el mismo. El tamaño
de la
imagen de un objeto sobre la retina puede
sufrir cambios considerables con la variación de la distancia a que se
halla el objeto del observador, pero los cambios en el tamaño pasan
inadvertidos en condiciones de
observación normal.
Un factor importante respecto del tamaño percibido de un objeto, en
condiciones de
observación normal, es que éste no
depende en exclusiva del tamaño de la
imagen que proyecta sobre la retina. A lo
largo de una significativa variedad de distancias, el tamaño percibido es
un tanto independiente del tamaño retinal. El hecho de que el tamaño
percibido no varíe con el tamaño retinal se debe a la operación de la
constancia de tamaño.
Constancia de Forma. Esta significa que un objeto parece conservar
la misma forma a pesar de los cambios en su orientación. En realidad, la
forma proximal de un objeto es la misma que la distal, sólo si el objeto
está exactamente perpendicular a la línea de visión. En todos los demás
casos, la forma proximal está distorsionada.
La memoria de la forma de un objeto
parece estar implicada en la constancia (Hochberg, 1971). Debido a que
sabemos que por ejemplo un disco compacto es redondo, aun cuando se vea
con cierta inclinación que podría estar produciendo una elipse sobre la
retina. También se admite que la constancia de forma se puede deber a un
fenómeno parecido al razonamiento en el que tanto la forma como la
profundidad del objeto se combinan, y así, cuando un disco compacto está
inclinado y lejos del observador, éste infiere que su forma verdadera no
ha cambiado.
Ilusiones
Ilusiones de Tamaño. Existen varias ilusiones que involucran
longitud o distancias. Entre ellas se cuentan la de Müller–Lyer, en la que
dos líneas horizontales tienen la misma longitud, pero en apariencia una
se percibe más larga que la otra.
Algunas variantes se han utilizado para probar el mismo efecto ¿Cuál línea
es más larga?:
Otras ilusiones de la longitud de la línea son el paralelogramo de Sander
y la llamada ilusión horizontal–vertical, la ilusión de Ponzo y la ilusión
del espacio ocupado y abierto.
De acuerdo con la teoría de la constancia mal aplicada, los observadores
interpretan ciertos indicios en la ilusión como claves para mantener la
constancia de tamaño. Por ende, hacen juicios de longitud basándose en la
constancia de tamaño, y en una línea que se ve más alejada será juzgada
como más larga. Ésta teoría argumenta que la gente es sensible a los
indicios de distancia en las ilusiones, porque ha tenido experiencias como
las de líneas que convergen. Entonces, de acuerdo a este punto de vista,
la experiencia es un factor crucial, y quienes tienen menos experiencia
deberían ser menos engañados por la ilusión.
Ilusiones de
Área y Forma. Anteriormente se han considerado las ilusiones
que implican la distancia lineal o la distancia entre dos puntos, es
decir, una única dimensión. Otro tipo de ilusiones implican el área o dos
dimensiones y dependen en gran medida del contexto que las envuelve. Como
en el caso de las ilusiones de distancia, la presencia de elementos
inductores incide en una mala percepción.
Algunos ejemplos de este tipo de ilusiones son la de la habitación de
Ames, la ilusión del margen que se puede apreciar en la hoja en la que
está escrito este
texto; probablemente el lector pensará
que la margen representa una pequeña parte del área de la página, pero en
realidad constituye algo así como un tercio ésta. Otra ilusión de gran
importancia es la de la Luna, que demuestra la necesidad de poseer
información de distancia para percibir el tamaño de un objeto y las serias
limitaciones que tiene el sistema perceptual para dimensionar la lejanía
de un objeto celeste por la dificultad para relacionar esa información de
distancia, que en realidad no existe en nuestro esquema perceptivo.
Patrón
Prototipos y plantillas. Antes de comenzar a explicar el
funcionamiento de los esquemas de prototipos y plantillas, vale la pena
diferenciar estas dos categorías:
-
Prototipos:
representaciones almacenadas en la
memoria de diversos objetos o estímulos
del entorno.
-
Plantilla:
patrones específicos almacenados en
la memoria para diversos estímulos
visuales que encontramos.
En primera
instancia, de acuerdo a la teoría de la igualación de plantillas, tenemos
varias plantillas o patrones específicos, almacenados en la
memoria. Por ejemplo, al observar una
letra resolvemos si se asemeja a una de nuestras plantillas. Si ocurre,
reconocemos la letra; si no, buscamos otra. La idea de que cada patrón
encaja en un molde tiene algo de lógico, pero funcionalmente es inflexible
y desventajosa porque necesitaríamos memorizar todas las variantes de la
misma categoría de un estímulo, lo que haría el proceso más lento y por
ende, más ineficiente.
En
contraposición aparece la teoría de la igualación del prototipo, la cual
propone que almacenamos patrones abstractos, en la memoria. Cuando vemos
un objeto en particular, lo comparamos con un prototipo, o esquema ideal.
Si se asemeja al prototipo, reconocemos el patrón. De no ocurrir, lo
comparamos con otros prototipos hasta que encontremos uno con el que
concuerde. Este es un punto de vista muy flexible porque el prototipo es
un patrón general, inespecífico y en consecuencia, modificable. Esto
podemos apreciarlo en el siguiente de ejemplo:
S S S S S s s s S S S
El
empleo de ejemplos previos de variantes
de un mismo estímulo facilita la tarea de reconocimiento. De ahí que
cuando pequeños se nos enseñe la forma más simple del estímulo y en la
medida que avanzamos en nuestro proceso de
aprendizaje, logramos distinguir las
demás alternativas que se nos presenten, casi sin ser conscientes de ello.
Aproximaciones a la percepción de formas y patrones. Se distinguen dos
modos de procesamiento de la información: uno de arriba abajo–arriba,
dirigido por la información; y de arriba–abajo, dirigido por conceptos.
Los procesos de abajo–arriba dependen de la llegada de información de los
receptores sensoriales; se reconocen las características de bajo nivel,
simples, y la combinación de estas características permite reconocer
formas completas, más complejas.
En los procesos de arriba–abajo, gracias al
conocimiento que tenemos del mundo,
reconocemos formas complejas. El contexto, las expectativas,
el conocimiento y la memoria orientan el
proceso de conocimiento. El reconocimiento del todo permite identificar
los elementos más simples que se encuentran presentes.
Percepción de la distancia
.Claves monoculares. La mayoría de las
fuentes de información de distancia son
monoculares. Los factores monoculares requieren de un solo ojo para
proporcionar la información de la distancia. Algunas de ellas –no
requieren de movimientos del objeto ni del observador– son:
.Claves de altura: –o de elevación–, se refieren a la observación de que
los objetos que se encuentran cerca del horizonte parece que están más
alejados de nosotros que los objetos que están lejos. Por ejemplo, si se
observa la siguiente figura, se notará que el cuerpo que aparece más cerca
del horizonte es el que se percibe como más lejano.
.Claves de tamaño: se refieren a la influencia del tamaño de un objeto
sobre el
cálculo de la distancia. Si dos objetos
similares se presentan juntos, el objeto que ocupa más espacio sobre la
retina es juzgado como más cercano.
.Gradiente de textura: se refiere al hecho de que la textura de las
superficies se hace más densa conforme aumenta la distancia, si los
estamos viendo con cierta inclinación.
.Perspectiva atmosférica: –o aérea– designa la observación de que los
objetos distantes suelen aparecer borrosos y azulados, a diferencia de los
cercanos. Esto se debe a que el aire entre el observador y el objeto no es
del todo claro. Empleamos la perspectiva atmosférica como una
escala informal para juzgar la distancia
de lugares alejados, además, adquirimos la
escala propia de la región donde vivimos.
La gente que vive en áreas húmedas y quienes viven en ciudades con
atmósferas contaminadas, desarrollan una
escala que no funciona en las zonas montañosas y despejadas, por ejemplo.
.Claves Binoculares. Dos factores binoculares contribuyen a la
percepción de la profundidad de objetos cercanos: la convergencia y la
desigualdad binocular.
Convergencia: los ojos convergen o se juntan para ver objetos cercanos. La
información de convergencia no es útil para juzgar objetos distantes; por
ejemplo, el grado de convergencia no varía notoriamente si se observa un
objeto a ocho kilómetros de distancia y luego se pasa a mirar uno que se
encuentra a siete, por el contrario, el grado de convergencia se altera
notoriamente si se mira un objeto a ocho kilómetros y luego se mira uno
que está a quince centímetros. La convergencia puede, en ocasiones, servir
como un indicio de profundidad, siempre que no haya otras claves más
precisas para lograrlo.
Disparidad binocular o retiniana: es el segundo factor de profundidad que
utiliza información de ambos ojos. Los ojos tienen en promedio una
separación de siete centímetros que garantiza que tendrán una visión
levemente diferente de los objetos cercanos que se encuentran a distancias
diferentes. Este es el fenómenos de la disparidad binocular. Su
importancia radica en el hecho de que proporciona la información necesaria
para juzgar la profundidad binocularmente –esteropsia–. De cualquier modo
cabe hacer una salvedad en la disparidad binocular: si las
imágenes son muy diferentes, no pueden
fusionarse en una sola, lo que se conoce como rivalidad binocular, lo que
conduce a que la imagen de un ojo se suprima parcialmente y la otra se
perciba por completo.
5. Percepción ¿aprendida o heredada?
Diversas
investigaciones han demostrado que algunos factores básicos de la
percepción son biológicos y en la mayoría de los casos cumplen
funciones adaptativas. Otros estudios han
demostrado que la percepción es el resultado, en gran medida, de la
ampliación y/o readaptación de las capacidades perceptivas innatas. No
obstante, son más los estudios que han arrojado
datos ambiguos y poco representativos.
La percepción presenta una evidente flexibilidad, dado que puede ser
modificada por nuestra experiencia. En este sentido juegan un
papel muy importante los criterios de
aprendizaje discriminativo
–condicionamiento clásico y operante–. Por ejemplo, la sensación que
tenemos de un perfume es la misma, siempre y cuando, nuestro olfato opere
uniformemente, es decir, que no sufra alteraciones funcionales de alguna
consideración. Pero si ese perfume se asocia a situaciones o impresiones
particulares, con una importante carga emocional o cognitiva, es probable
que adquiera otro significado en términos de la percepción que se tenga
del mismo.
En conclusión, y
a esta altura de la discusión, lo único que se puede decir es que tanto la
herencia como el
ambiente–aprendizaje, juegan papeles
determinantes en la forma como percibimos el "todo" que nos rodea. Lo que
sigue en adelante es considerar la medida en que dichas influencias operan
para jugar con nuestra capacidad de juicio sobre los estímulos que
procesamos.
6. Percepción Extrasensorial
La percepción
extrasensorial (ó PES) se entiende como el tipo de percepción que no
requiere de los sentidos ordinarios. Consiste en varios tipos de fenómenos
de transferencia de energía e información que no es explicable a través de
mecanismos físicos o biológicos conocidos. Entre estos fenómenos se
cuentan:
Telepatía: "lectura"
de mente a mente, conocida también como transmisión de
pensamiento.
Clarividencia: visión de cosas ocultas o lejanas en el espacio y que no
estimulan directamente los órganos sensoriales.
Precognición: conocimiento anticipado de la ocurrencia de un hecho en el
futuro; si se refiere a pueblos enteros o a conglomerados de personas, se
llama profecía.
Psicocinesis –ó psicoquinesis–: capacidad de la mente para influir sobre
la
materia, esto es, sin valerse de ninguna
clase de artilugio físico conocido para llevar a cabo alguna
transformación en un objeto –doblar cucharas, levitación, arrastrar
objetos con el
pensamiento, etc.–
Son varias las limitaciones en
torno la discusión de si existe o no la
PES, y el fenómeno ha aportado conclusiones contundentes como para
asegurar que sea verdad. Por un lado, persisten las limitaciones de
verificabilidad y replicabilidad en las investigaciones; no siempre las
pruebas ofrecen los mismos resultados, y
es difícil repetir o verificar los factores en condiciones cambiantes. A
esto se suma el hecho de que las explicaciones se limitan a eventualidades
bioquímicas que no explican la ocurrencia de estos fenómenos y a las
creencias de los investigadores que pueden llegar a sesgar los estudios.
No obstante,
nuestro conocimiento del mundo es aún limitado y poco a poco se progresa
en la formulación de nuevas
teorías físicas que amplían nuestra
consideración de la realidad. Aunque los psicólogos son escépticos frente
este tipo de fenómenos; tal vez, sin saberlo, nuestra habilidad mental que
permanece oculta, evoluciona conforme lo hace nuestro
cerebro y quien sabe, tal vez alguna vez
podamos trascender a las limitaciones del
tiempo y el espacio a través de nuestro
pensamiento… sentados en una cómoda
silla de nuestra casa…
7. Referencia Bibliográfica
BARON, Robert.
Psicología.
México: Prentice Hall, 1996. P. 131 –
133, 135 – 138.
DAY, R. H..
Psicología de la Percepción Humana.
México D. F.: Ed. Limusa–Wiley, 1973. 227
p.
FELDMAN, Robert.
Psicología. México D.F.: Mc Graw Hill, 1999. 646 p.
GIOVETTI, Paola.
Los fenómenos paranormales. Santafé de Bogotá: Ediciones Paulinas, 1992.
192
MATLIN, Margaret
W., y FOLEY, Hugh J.. Sensación y Percepción. México D. F.: Prentice Hall,
1996. 554 p. Moix queraltó, Jenny, "Mensajes que no llegan a la
consciencia" [en línea]. 18 de mayo de 2000. En línea
http://www.ciencia.vanguardia.es/ciencia/portada/p611.html
(Consulta: 18 de
mayo de 2000)
SCHIFFMAN,
Harvey Richard. La Percepción Sensorial. México D. F.: Limusa, 1983. 453
p.
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